Recuerdo cuando comencé a fumar, que revisaba Instagram y veía muchísimos cigarros que me llamaban bastante la atención. Entre ellos los típicos My Father, Illusione o Crowned Heads, pero también los menos conocidos como Chogüí, Warped y RoMaCraft. Pero creo que entre todos, uno de los que más me ha llamado la atención recientemente ha sido el Powstanie (que se pronuncia Po-stan-ya) Broeadleaf. En verdad no es el primero de la marca que pruebo, pues el Habano y el Wojtek los he fumado antes, con muy buenos resultados, pero este Broadleaf fue probablemente una de las razones principales por las que me inscribí en el pack mensual de Cigar Hustler, que es quien tiene la marca. Siempre tenía la idea y las ganas de comprar al menos una caja de este Broadleaf, pero no quería arriesgarme sin haberlo probado antes. Así que realmente las expectativas son altas, aunadas al hecho que el cigarro es fabricado por Nica Sueño, quienes también hacen FQ, RoMaCraft, Guaimaro, entre otros favoritos míos.

La fabricación de este Powstanie es prácticamente perfecta, con una hoja de capa muy Broadleaf, siendo imperfecta, con varias subidas y bajadas, pero un color bastante uniforme. Se ve rústico, pero bien hecho. La marca no especifica el origen de la hoja de la capa, pero debe ser de Connecticut o de Pennsylvania, pues para el momento en que se hizo este cigarro creo que la de Nicaragua no estaba entre las opciones. Tiene aromas fuertes a cuero y tierra con toques de café y chocolate, mientras que en el pie se aprecia más tierra, establo y madera. Finalmente lo pico y, siendo un belicoso, estoy un poco aprehensivo sobre cómo será la experiencia, pero el tiro parece muy bueno y me permite apreciar notas de tierra, anís y chocolate negro.

Comenzamos muy bien, con humo denso, tiro perfecto y sabores abundantes, que destacan madera, tierra y chocolate negro, con un retrogusto menos intenso del que esperaba pero igualmente fuerte a pimienta y canela. Mientras avanzo por el tercio me voy encontrando con nuevos sabores, sobre todo en el retrogusto, que comienza a incluir notas de madera, nueces y un aumento de la intensidad picante. La ceniza se comporta de maravilla y el cigarro no muestra la más mínima intención de dejarla caer, hasta que mi perro pasó jugando y con la cola me la tumbó. Pero el anillo de combustión está perfecto para ser una capa Broadleaf, que nunca es perfecta gracias a que no es lisa. La fortaleza del Powstanie se coloca en media-alta desde el inicio.

Los sabores de chocolate negro se vuelven más dominantes en el segundo tercio, pero la canela no está muy lejos, lo que hace que la experiencia sea bastante aromática e intensa, como esperaba. Sabores como madera y tierra, que tienden a ser más sutiles que los otros dos, se sienten igual. El humo es abundante y me aguanto las ganas de fumarlo más rápido, sabiendo que no tengo más pero muy atento de una nueva oferta. La capa brilla y el cigarro hace que la experiencia sea perdurable al quemar lentamente. En verdad sean caladas largas o cortas, voy disfrutando bastante de la experiencia.

En lo que llego al último tercio me dispongo a revisar un poco el precio y la disponibilidad del cigarro y veo que no es barato, pero tampoco es caro, con un costo aproximado de $11 por unidad. Claro, pasa que lo venden por cajas y cuando ves precios que se aproximan a los $200 sí intimida un poco. En el último tercio los sabores son más fuertes de madera, mientras que la canela se convierte en un sabor secundario, mientras que los sabores de tierra y chocolate se sienten más esporádicos. Esto no evitó que el cigarro lo fumara con las mismas reservas, pues no quería que se terminara. Llegando al final, le escribí a un amigo a ver si quería ir a medias en una caja conmigo y accedió, así que el final terminó llegando más rápido de lo que esperaba gracias a que de la felicidad lo fumé muy rápido. En total me duró una hora y 40 minutos, sin calentarse, sin apagarse y sin suavizarse.

Por regla general los cigarros de capa Broadleaf me llaman la atención. Puede que no siempre me gusten y estoy claro que he tenido más de una desilusión con ellos, pero los que me gustan, me encantan. En el caso de este Powstanie, es una increíble experiencia, que es igualada por el Habano de la misma marca. Ambos cigarros son ricos, densos y deliciosos y el Habano siempre me ha gustado, por lo que tenía muchísimas ganas de probar este Broadleaf, esperando que fuese mejor. Las diferencias en sabores son inmensas, pero en calidad son mínimas y eso ha hecho que sea tan difícil compararlos, pues ambos son una experiencia que hay que repetir y es posible que termine comprando una caja de cada uno, pues están a ese nivel de calidad.

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