Espinosa – Knuckle Sandwich Connecticut (Robusto)

Viendo un poco mi actividad en el blog con respecto a la línea Knuckle Sandwich de Espinosa, creada en conjunto con el cocinero Guy Fieri, me llama la atención que fue apenas en agosto de 2022 que probé el de capa maduro y terminó siendo una de mis mejores experiencias del año. El de capa Habano lo probé el pasado mes de mayo y la verdad es que no me gustó tanto, pero tengo otro en el humidor y espero darle la oportunidad pronto. Pero cuando llegó este en capa Connecticut, que pertenece a una segunda fase de lanzamiento hecho el pasado mes de enero, sabía que querría probarlo lo antes posible. Por temas de envíos y guarda, es ahora que finalmente puedo probarlo, aunque ya tiene unos 3 o 4 meses de humidor. Como su nombre lo indica, el Knuckle Sandwich Connecticut viene envuelto en una capa Connecticut ecuatoriana, sobre tabacos de Nicaragua tanto en capote como en tripa. Está disponible en tres vitolas, de las cuales el que pruebo hoy es el robusto 5 x 52.

La capa del Knuckle Sandwich Connecticut es brillante, casi al punto de parecer dorada, muy lisa y con venas apenas notables si se ve en detalle. El cigarro se siente especialmente pequeño y por un momento tengo que confirmar que la vitola no es una corona o algo así y siendo un Connecticut y de la línea Knuckle Sandwich, casi que quisiera que sea otro tamaño. La capa Connecticut ecuatoriana no es una que se caracterice por tener muchos aromas, por lo que me sorprende apreciar en este cigarro aromas a chocolate negro, menta, madera y paja. En el pie hay aromas a clavo, nibs de cacao y tierra, mientras que en la calada en frío, a la que llego gracias al corte con la doble hojilla, aprecio clavo, madera, cuero, tierra y citronela.

Las primeras caladas del Knuckle Sandwich Connecticut revelan esas notas intensas de pimienta, que no son demasiado fuertes pero su presencia se hace notar. No tardan mucho en aparecer sabores adicionales, variados y distintos entre sí, incluyendo maní tostado y clavo, siendo estos tres los principales durante todo el tercio inicial. Hay notas más suaves a nibs de cacao, petrichor, granos de café y pan tostado, mientras que el retrogusto es escaso en pimienta y abundante en notas herbáceas y de jarabe de maple, que le dan un toque muy distinto y marcado al cigarro. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media-alta, sin problema alguno en la quemada y una ceniza que se sostiene incluso hasta parte del segundo tercio.

El primer tercio me tenía tan cautivado, que la transición al segundo tercio fue demasiado obvia. Los sabores principales no son tan variados, siendo en esta ocasión únicamente nueces, pero con los mismos sabores secundarios de tierra, citronela, chocolate negro y madera, con un retrogusto de pimienta y jarabe de maple. La intensidad se siente media y la fortaleza media y un toque por debajo, pero sigue quemando muy bien y el Knuckle Sandwich Connecticut se comporta como un buen ejemplar de tabaco nicaragüense, variado de sabores pero no tan complejo como antes.

Al retirarle la anilla ese brillo de la capa es muy obvio y atractivo, pero en sabores es bastante similar al tercio anterior, con esas notas principales de nueces, seguidas de tierra, chocolate y una nota herbácea, pero también algunas notas momentáneas de nuez moscada y cuero. En retrogusto siguen siendo los sabores de pimienta y jarabe de maple los presentes, con una intensidad media y fortaleza media, pero por su pequeño tamaño se siente calienta considerablemente en los últimos momentos de la fumada y no puedo fumarlo hasta donde quisiera, que es casi cuando me comienzo a quemar los dedos. El humo ha sido abundante en todos los tercios y luego de una hora y 15 minutos, el Knuckle Sandwich Connecticut llega a su fin.

Si bien en muchos casos cuando me encuentro con cigarros pequeños tiendo a dividir la reseña en dos mitades y no en tres tercios, antes de encender el Knuckle Sandwich Connecticut con sus dimensiones de 5 x 52, pensaba mantenerme en los tres tercios, como suele ser el caso. No obstante, pareciera que el cigarro mismo se divide solo en dos mitades y la verdad es que hasta que se cayó la ceniza inicial, la experiencia era muy buena y estaba encaminado a ser una de las mejores del año. Lamentablemente el segundo tercio no mantiene esa calidad y variación de sabores y aunque no se vuelve una experiencia desagradable, la realidad es que simplemente no está al mismo nivel y la segunda mitad, o los dos últimos tercios (dependiendo de como lo quieras ver) no está al mismo nivel que el inicial.

Ficha Técnica:
Fabricante: San Lotano
Marca: Espinosa
Modelo: Knuckle Sandwich Connecticut
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 87

Partagas – Selección Privada EL 2014

Para 2014, Habanos S.A. seleccionó tres de sus marcas más emblemáticas para tener una edición regional. Estas marcas fueron Bolívar, Cohiba y Partagas. Entre estas tres, Cohiba y Partagas pertenecen a lo que Habanos S.A. denomina marcas globales, que también incluyen a H. Upmann, Hoyo de Monterrey, Montecristo y Romeo y Julieta, y son las marcas más reconocidas de su portafolio y que se encuentran en todos los mercados. Partagas es posiblemente la más icónica de todas, siendo fundada en 1827 pero su fábrica fue creada en 1845 y es esa la fecha que más destaca en sus cajas y anillas. Para esta edición limitada, la marca creó un doble robusto de medidas que en pulgadas se ven complicadas: 6 3/10, o 160 mm, con un cepo de 50. Al igual que el resto de los productos de Partagas, su tabaco proviene de las regiones de Vuelta Abajo y Pinar del Río.

Creo que mi marca de habanos preferida es Ramon Allones, pero la segunda es Partagas y no es la primera por un tema de precios, pues en 2014 cuando salió esta edición limitada, ya costaba $23 por unidad que era considerablemente caro vs. los 12-15 dólares que podía costar el resto. Hoy en día, si ha sido bien añejado y guardado con cuidado, este cigarro fácilmente alcanza los $160. Visualmente no es tan llamativo, gracias a múltiples venas que cubren todo el cigarro, aunque es muy uniforme en su color. Un poco sobre esta fase visual: si tiene muchas venas, no se ve bien. Si tiene pocas, se ve mejor. Pero, muchas venas garantizan una abundancia de sabores y pocas venas, pues todo lo contrario. Pero como Habanos asegura que las capas no aportan sabor, pues no aporta sabor. En aromas sí tiene unas notas de aserrín, jalea de frutas y notas suaves achocolatadas, mientras que en el pie se siente más ese chocolate y una nota como de café en granos. Lo pico con todo el cuidado del mundo, básicamente porque tiene 9 años de guarda y no porque se vea frágil y la calada en frío me da aromas de jalea de naranja, madera, café en granos y avellanas.

Mucho he leído sobre la razón por la que los habanos desprenden tan poco humo en comparación con muchos centroamericanos, y algunos dicen que es un tema del uso de la hoja de volado y otros que es simplemente la configuración del tabaco o la calidad de las hojas. Pero en muchísimos casos me he encontrado con habanos que producen considerablemente poco humo, con excepción de este Partagas que produce muchísimo, incluso sin darle caladas. En sabores es sutil, al menos en su primer tercio, con notas suaves de madera, almendras y pimienta, incluso más pimienta de la normal. Pero también hay un fondo de chocolate negro que participa en todo el tercio, principalmente en el retrogusto pero también en el paladar. La ceniza es bastante sólida, se sostiene muy bien sobre el cigarro pero al final del tercio la dejo caer y se cae con facilidad. Me sorprende que el tiro se abre bastante al soltar la primera ceniza. La intensidad es media-baja, con una fortaleza media.

Los sabores de madera y pimienta del primer tercio son acompañados ahora por almendras, pero ahora en crema y más como mazapán y ese sabor de chocolate que engloba al cigarro se siente más como un chocolate malteado, recordándome más a un chocolate caliente que a una pastilla de chocolate negro, como sucedió en el tercio anterior. El retrogusto se convierte en una fusión de chocolate con pimienta, con una larga permanencia y muchos matices entre ellos. Pero esa pimienta no es fuerte y me permite probarlo repetidas veces por el retrogusto sin mayor consecuencia. La fortaleza es media, con una intensidad media, que bordea en alta.

En el último tercio la pimienta se hace más presente y domina al chocolate en el retrogusto, al punto que éste no se siente y eso hace que el retrogusto no sea constituya el placer que había sido hasta el tercio anterior. Pero el resto de los sabores se mantiene presente, con una nota sutil de granos de café en caladas esporádicas y es en este tercio que el anillo de combustión sufre el primer percance, aunque en el punto medio del cigarro había mostrado un pequeño desajuste que controlé con un toque técnico. Sin duda este nuevo detalle denota que hay más de un tema en la quemada, pero afortunadamente ninguno de los dos parece haber afectado la quemada o los sabores. Pero con una intensidad media y una fortaleza media-alta, esta edición limitada del Partagas Selección Privada llega a su fin, una hora y 25 minutos después de haberlo encendido.

Normalmente suelo revisar otras reseñas o publicaciones de cigarros antes de hacer la mía. Esto lo hago principalmente para revisar la historia y toda esa introducción que hago del cigarro antes de entrar en la reseña. Me impresionó que la reseña de Halfwheel que encontré de este habano tenía una anilla equivocada y es que CubanCigarsWebsite destaca que una gran parte de los habanos de esta edición salieron con una anilla equivocada. El que me fumé tiene la anilla correcta, al menos. Pero más que eso me impresiona que tanto Halfwheel como otras publicaciones le dieron una puntuación considerablemente baja, pero lo más consistente de esas publicaciones es que todas parecen haberlo fumado el año que salió. Si bien soy partidario de los cigarros listos para fumar y eso de gastar una gran cantidad de dinero en un producto que vas a guardar y disfrutar dentro de unos años, no va conmigo porque simplemente compro cigarros para fumar en el momento o al menos con esa intención; ya si se quedan en el humidor mientras me los fumo es otra cosa, pero no compro cigarros para guardarlos. Pero en el caso de este Partagas, se trata de un obsequio y uno con 9 años de humidor. Esto me ha demostrado que el habano ciertamente mejora muchísimo con la guarda y mi experiencia con este Partagas ha sido muy por encima del resto de las revistas y le encontré matices que ninguno menciona. En centroamericanos, he encontrado que también mejoran mucho con la guarda (algunos), pero dado que apuntan a un mercado más masivo y de menos guarda, simplemente no muchos llegan a tener ese tiempo. Creo que el centroamericano que más tiempo he guardado han sido 3 años. Pero este Partagas quedó muy bien.

En cuanto a las impresiones, muchas veces menciono que no puntúo cigarros que no se consiguen. Esto lo hago porque por más que sea, una puntuación puede ser tomada como una recomendación y recomendar un cigarro que no se consigue es muy cruel. Pero también pasa que mucha gente se salta toda la reseña y baja directamente a la puntuación y al no verla, asumen que el cigarro a) es falso, o b) estaba malo. Su inclusión en lo mejor del año va más atada a la experiencia, pues esa lista la llamo mis mejores experiencias y no las recomendaciones.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Partagas
Modelo: Selección Privada Edición Limitada 2014
Dimensiones: 6¼ x 50
Tamaño: Magnum 50 (Doble Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,00
Puntuación: 95

Whiskey: Black Ridge Port Barrel Finished

Una de las múltiples marcas del grupo Sazerac, Black Ridge tiene su origen como producto de una marca llamada Barton, que quebró en 1944 bajo otro nombre y luego de una vida bastante complicada y fue posteriormente adquirida por un señor llamado Oscar Getz, quien le dio el nombre.

En cuanto al contenido original de la botella, no hay mucha información de su origen, pues Sazerac no es muy explicativa y Black Ridge es una marca privada de una línea de licorerías americanas llamada Total Wine. Lo único que mencionan es que el producto es destilado por Clear Springs Distilling y es añejado un mínimo de 5 años. La botella también menciona que es finalizado en barricas ex-oporto, pero no menciona el tiempo. Es embotellado a 45% de alcohol.

En nariz el Black Ridge tiene aromas afrutados de banana, pero también azúcar morena, vainilla, almendras y regaliz de cereza. También hay aromas menos agradables, como acetona y finalmente unas notas más suaves de jengibre y durazno.

En boca es dulce y «segmentado», que es la única palabra que se me ocurre para decir que los sabores se sienten separados. Hay notas saladas, pero también cáscara de limón, azúcar morena, pimienta y unos dejos de vainilla y caramelo. Pero en general el whiskey se siente algo aguado. En el retrogusto hay notas cítricas, a sal y a pimienta.

Un 45% de alcohol no es cualquier cosa, pero cuando el whiskey se siente suave o incluso débil, es común preguntarse a dónde fue a parar ese alcohol. Algo similar me ocurrió con el Teeling Small Batch, con 46% de alcohol y muy poco sabor. El finalizado en barrica ex-oporto le da un toque diferente al de la mayoría de los bourbon, pero habiendo probado otros productos finalizados en esta barrica, el Black Ridge se siente más como si fuese saborizado con notas distintas que podemos asignar al oporto, y coloreado con una nota rojiza para justificarlo. Pero no se siente como un gran producto y con un costo regular en USA menor a $30, no lo esperaría.

Ficha Técnica:
Fabricante: Clear Springs Distilling
Nombre del Whiskey: Port Barrel Finished
Marca: Black Ridge
Origen: USA
Edad: mínimo 5 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 83

Room 101 – Daruma 2023 (Toro)

Hace casi 7 años probé por primera vez este Daruma de Room 101. Estaba comenzando a fumar bien y a llevar este blog y estaba muy cauteloso, principalmente porque casi todo lo que fumaba, me gustaba y siempre estaba con el tema de las puntuaciones, pensando que no todo puede ser tan bueno, pero casi todo lo era. Pero precisamente una de mis mayores sorpresas me las llevé con el Daruma, un cigarro por el que muchos daban una muy buena puntuación y luego siguieron mencionando entre los mejores, y a mí simplemente no me gustó. Una lástima, porque la anilla estaba muy bonita y de la marca me gustan muchos productos. Pero en 2023 la marca volvió a lanzar el Daruma, con una liga completamente distinta. El original tenía capa Habano ecuatoriana, con capote brasileño y tripa de Honduras y República Dominicana, mientras que el nuevo solamente tiene tabaco nicaragüense, además de ser fabricado por Oliva en Nicaragua.

No estoy seguro de los números del Daruma original, pero este está limitado a 20 mil unidades. El cigarro viene en una especie de tubo de cartón con imágenes y colores similares a los de las anillas y dentro de él viene el cigarro envuelto en papel. El cigarro una vez desenvuelto se siente especialmente pesado, como si fuera muy denso. La capa tiene un ligero brillo y es bastante irregular, y también tapa el pie del cigarro. Los aromas de esta capa son de madera de sándalo y notas dulces, con básicamente los mismos aromas en el pie, gracias a que es cubierto por la capa. Lo pico y la calada en frío me da aromas a chocolate con leche y tabaco rico y negro.

No es de sorprender que el Daruma comienza con una fuerte dosis de pimienta negra, pero afortunadamente se suaviza rápidamente y permite que los sabores intensos de chocolate negro sean los principales en este tercio, sobre nueces y nuez moscada, con una nota sutil de café espresso al final. El humo es abundante y denso en cada calada, y al botarlo por la nariz siento notas menos picantes de lo que creería, con ese mismo aroma de café que se siente en el final. La ceniza es gris clara, muy bien sostenida sobre el cigarro, al punto que al final del tercio me cuesta un par de intentos dejarla caer en el cenicero. La intensidad es media, con una fortaleza similar.

Los sabores de nueces y chocolate negro son los principales en el segundo tercio, al igual que en el primero, pero también aparecen sabores nuevos a madera de cedro y canela, sobre todo después del punto medio. El café del retrogusto ya no se siente, siendo sustituido por esa nuez moscada que dejó de apreciarse en el paladar al comienzo de esta sección. El anillo de combustión fue más recto en el tercio anterior, pero nunca llega a preocupar. La intensidad aumenta a media-alta, con una fortaleza que se mantiene en media, mientras que el humo mantiene su abundancia y su densidad.

En el último tercio es el sabor de nueces el que toma la delantera, básicamente el de chocolate se mantiene en el mismo punto, pero las nueces se repotencian y regresa el sabor de canela con mayor intensidad que en el segundo tercio, pero sigue siendo algo secundario. La madera de cedro y el toque dulce también forman parte de este último tercio y más o menos para el momento que le quito la segunda anilla es cuando deja de mostrar nuevos sabores. Con una intensidad media-alta y una fortaleza media, y luego de una hora y 40 minutos, el Daruma finalmente llega a su última calada.

Creo que el Daruma podría haberse llamado cualquier otra cosa. En mi caso la experiencia con el Daruma previo no fue nada para «tirar cohetes», como dicen en España y esa experiencia pasada ciertamente no me llevaría a probar la nueva versión. Pero formó parte de un pack mensual que me envió una suscripción y una vez en mis manos y habiendo leído un poco sobre sus componentes fue que me llamó la atención. El hecho que es limitado lo hace un poco difícil de conseguir, pero la experiencia sin duda alguna fue mucho mejor que la original y siendo un cigarro completamente distinto, no tendría por qué parecerse.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar
Marca: Room 101
Modelo: Daruma 2023
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $13,00
Puntuación: 88

Whiskey: Wild Turkey Rare Breed

La serie Rare Breed se trata de una línea de bourbons y también de rye whiskeys hechos a partir de una receta única de mashbill y embotellado directo de la barrica, sin diluir. Sin embargo, la concentración alcohólica a la que Wild Turkey introduce el destilado en la barrica es relativamente baja de por sí, alcanzando entre 53,5° y 57,5°, aunque puede variar un poco, lo que hace que el producto final tenga una graduación relativamente baja en comparación con su competencia que también embotella directo de la barrica.

Esta edición del Rare Breed es la primera con un nuevo diseño en las etiquetas, conformado por un mashbill que incluye 75% maíz, 13% centeno y 12% cebada malteada. El contenido embotellado es un blend de bourbons de 6, 8 y 12 años, que es embotellado a 58,4% de alcohol.

El Rare Breed tiene aromas de toffee y caramelo en nariz como notas principales. Dado que Wild Turkey tiende a usar barricas muy charreadas, estos aromas tostados están casi garantizados. También hay abundante madera y aromas que me recuerdan a bourbon muy antiguo. Es muy obvio el elevado contenido alcohólico pero no es algo que genera rechazo. No obstante, no son muchos más los aromas y aparte de esos que mencioné no hay mucho más allá. Eso sí, los aromas existentes son intensos.

En boca los sabores son esos que te recuerdan cosas dulces, sin ser necesariamente dulce. Son aromas a centeno, azúcar morena, maple, caramelo y cuero. Pero también hay notas de pulpa de mandarina y un toque de tabaco. Es una buena combinación, que nuevamente no es muy variada ni compleja, pero muy pegajosa. El retrogusto es de maple, azúcar morena, cuero y tabaco.

Junto con Booker’s Bourbon, Rare Breed es una de las líneas de barrel-proof con mayor trascendencia en el mercado. Pero, a diferencia de Booker’s, Rare Breed no es tan conocido, posiblemente por la inmensa mayoría y variedad de productos disponibles de la marca. Pero precisamente entre esa gran variedad de productos de Wild Turkey, hay algunos que son más baratos y con una graduación alcohólica similar, que si bien no cuenta en su blend con un bourbon de 12 años, tampoco le hace mucha falta.

Me refiero a que el Wild Turkey 101 cuesta menos de $30 y tiene 50,5% de alcohol y se trata de un producto bastante complejo e interesante. Este Rare Breed cuesta $60 (al menos aquí en Venezuela) y la diferencia entre calidades no es tanta para justificar más del doble de su precio. Pero sí vale la pena probarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wild Turkey Distillery
Nombre del Whiskey: Rare Breed
Marca: Wild Turkey
Origen: USA
Edad: 6 a 12 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 58,5%
Puntuación: 87

La Flor de Cano – Casanova ER Italia

Algo que posiblemente no sabes, y hasta el momento de escribir esta reseña yo tampoco lo sabía, es que las leyes anti-exportación de tabaco de Italia son bastante estrictas. Por eso, cuando Habanos SA decidió crear esta edición regional limitada a Italia, el habano se convirtió en algo muy buscado, precisamente por lo difícil que sería sacarlo del país. El hecho que esta edición regional además sea de La Flor de Cano, una marca que actualmente posee solamente dos vitolas de producción regular y ambas de tripa corta, lo hace aún más deseable. Mejor aún, la producción fue limitada a 6000 unidades de este petit robusto con medidas de 4 1/3 por 50, una vitola mejor conocida como D No. 5 y más vista en cajas de Partagas. En otro hito de características poco vistas, la anilla de este La Flor de Cano es distinta a las de su producción regular porque esta tiene fondo blanco y letras rojas, que además identifican al producto como Casanova. El resto de los productos tienen fondo rojo y letras blancas y son todas iguales.

Pero dado lo pequeño del cigarro, nuevamente voy a dividir las impresiones en primera y segunda mitad, pues entre las anillas y sus cortas dimensiones, creo que me voy a perder identificando tercios. Las venas son bastante notables en la capa de este Casanova e incluso la parte inferior, o el pie del cigarro, se nota bastante más oscuro que la cabeza y no es un efecto de la luz, aunque tuve que revisarlo bien para asegurarme. Otra cosa que me llama la atención del cigarro es lo planta que es la perilla, al punto que me recuerda a los cigarros tipo flathead que he probado, más específicamente el RoMaCraft Neanderthal. Los aromas que se sienten son de especias como nuez moscada y vainilla, con abundante madera, aunque un toque de esa madera se siente como pino. Luego de picarlo un poco de más, precisamente por esa cabeza plana que parece tener, la calada en frío me da aromas a vainilla, maní y helado de mantecado.

La primera mitad del Casanova ER Italia es muy similar a lo que esperaba a partir de la calada en frío, con una predominancia de los sabores de madera, pero también pimienta suave y manzana verde, así como una sensación de adobo… adobo es algo que existe en Venezuela y no estoy seguro (pero asumo que sí) en el resto del mundo, y se trata de una mezcla de distintas especias para la cocina. A lo largo de este tercio también aparecen notas más sutiles de vainilla, tiza y un retrogusto en donde domina la pimienta. La quemada es muy decente, con un anillo de combustión uniforme y una ceniza que, aunque no es de un color uniforme ni claro, al menos se sostiene bien sobre el cigarro. La intensidad es media y la fortaleza media-baja.

Es casi nula la cantidad de humo que desprende el Casanova en cada calada durante la segunda mitad, pero con algo de paciencia y un par de retoques se salva. La pimienta se hace más fuerte en esta sección, sobre todo porque comienza a apreciarse también en el paladar. El resto de los sabores se mantiene, con la única excepción de la tiza, que afortunadamente desaparece en el punto medio del cigarro. Algo impresionante que ha tenido a todo lo largo es esa calidad untuosa en el paladar, casi como si en el humo hubiese un aceite o una propiedad que hace que el sabor se quede pegado en cada calada y tenga una mayor permanencia. Igualmente, en esta sección los sabores a madera adquieren una propiedad mojada. Afortunadamente sin sensación de nicotina y luego de una hora y 20 minutos de fumada, el Casanova llega a su fin.

Hace un poco más de un año, cuando hice el curso de Habanos Sr., nos contaban que muchos de los cigarros que sea usan para ediciones regionales tienden a ser de ligas similares a las de producción regular, pero con algunos cambios, como el orden de las hojas o la dirección de la fumada. En el caso de este Casanovas, tiene que haber sido un cambio tan radical como el de otro tipo de tripa, pues todo lo que produce la marca actualmente es tripa corta. Otra cosa que nos dijeron de los cigarros de edición regional es que no esperes demasiado de ellos. Si bien son ediciones regionales, no son realmente especiales, solo limitados y suelen ser vitolas que la marca normalmente no hace. Es la segunda o tercera edición regional que pruebo y efectivamente se siente como un habano más, que no es realmente especial pero con 7 años de guarda, está sabroso.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Flor de Cano
Modelo: Casanova Edición Regional Italia
Dimensiones: 4⅜ x 50
Tamaño: D No. 5 (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $11,00
Puntuación: 85