Ron: E. León Jimenes 110 Aniversario

En el año 2013, la marca de tabacos dominicana La Aurora se alió con la marca dominicana de ron Barceló para crear un producto que celebrara los 110 años de la fundación de la primera marca de tabacos dominicana en 1903. La botella que rinde tributo a Eduardo León Jimenes, quien con tan solo 18 fundó la empresa, se trata de un ron de 10 años de añejamiento que, según el objetivo principal de la marca, combina perfectamente con un tabaco.

Ninguna de las dos marcas revela mucho sobre el destilado, aunque una reseña que encontré en otra página menciona que tiene un finalizado de dos años en barricas ex-jerez. No menciona si esto es luego de pasar 10 años de añejamiento o si esos dos años suman 10 años en total. Lo que sí es cierto es que está embotellado a 40% de alcohol, aunque hay versiones a 37,5%, que asumo son las vendidas dentro de República Dominicana y que esta es una de las versiones de exportación.

El E. León Jimenes 110 Aniversario se trata de un ron de color rojizo intenso, con aromas muy típicos del ron dominicano, como son vainilla y caramelo, pero también toffee, clavo, pimienta de guayabita (allspice en inglés) e incluso una torta de pan, o algo parecido a un pound cake.

En boca tiene el dulce característico del ron dominicano, que en ocasiones es exagerado y se siente casi azucarado, pero en otras ocasiones como ésta, se siente como un jarabe de melaza… me refiero a la sensación dulce y no al ron. El toffee y ese jarabe son la raíz del sabor dulce, pero también hay cáscara de naranja confitada, mermelada de durazno, azúcar morena, cerezas y algo como un croissant dulce. El retrogusto es de ese croissant, con una sensación leve de mantequilla pasada por azúcar.

Al igual que pasa con muchos rones, este E. León Jimenes 110 Aniversario tiene muchos sabores que recuerdan productos dulces, pero afortunadamente no es tan dulce. No sería justo asegurar que no se trata de un ron dulce, porque sí lo es y se siente un endulzado artificial, y no porque sepa a aspartame, sino porque podría asegurar que cuando salió de barrica no tenía tanto sabor dulce. Pero más allá de eso, el resto de los sabores son muy agradables y ciertamente combinan bien con un tabaco.

¿Es la mejor combinación para un tabaco? No creo. Ni siquiera es la mejor combinación de ron dominicano para un tabaco, pero eso es mi opinión, como casi todo lo que se publica en este blog. Pero sí que hizo un maridaje muy bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Ron Barceló SRL
Nombre del Ron: E. León Jimenes 110 Aniversario
Marca: La Aurora
Origen: República Dominicana
Materia prima: N/D
Edad: 10 años
Precio: $130
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

Padilla – Criollo 98 (Toro)

Hay marcas que a menudo confundo, en parte porque comienzan con la misma letra y en otras porque sus representantes me parece que no combinan mucho con la marca, e incluso porque muchos de sus productos me parecen similares. Me pasa con Crowned Heads y Caldwell, por ejemplo. También me pasa con Black Label Trading y Black Works (estas dos son del mismo dueño), Aging Room y Room 101, y con Padilla y Perdomo. Es por ello que cuando encontré una increíble oferta de este Criollo 98, no dudé en comprarlo porque el Corojo 99 de Perdomo también me gustó mucho. Resulta que no es Perdomo, sino Padilla, pero el Corojo 99 también es de Padilla. También me sorprende que de Padilla solamente he probado 4 productos, mientras que de Perdomo he probado más de 12 distintos. En fin, aquí estoy con el Criollo 98, que como su nombre indica, tiene una capa Criollo 98 originaria de Honduras, sobre capote y tripa nicaragüense. El Criollo 98 está disponible en tres vitolas, de las cuales, curiosamente el robusto y el toro varían solamente en el largo, pues llevan el mismo cepo 54.

El Criollo 98 está adornado por una capa relativamente clara, al menos con respecto al Corojo 99, aunque la anilla es casi igual, con excepción que dice Corojo 99 y tiene unos reflejos naranja en la parte superior, que el Criollo los tiene plateados y rojos. La anilla sigue siendo considerablemente grande y en su capa tiene aromas a almendras, canela, cuero y tierra, mientras que en el pie se aprecian tierra, establo y grama. La calada en frío da notas de nueces, madera y pimienta, con un toque de fermento o algo en ese estilo que lo hace sentir fresco. El tiro se siente ligeramente apretado, pero siendo que originalmente compré 10 de estos y ya he fumado al menos 4, puedo decir que es una tendencia de la liga, pues durante la fumada no parece afectar mucho.

Efectivamente, el Criollo 98 enciende perfectamente y aunque su tiro nunca es especialmente fluido, sí se siente que el aire pasa bien y produce humo denso y abundante. La quemada también lo confirma, aunque hay ocasiones en que el anillo de combustión es más diagonal que horizontal, pero nada que dé problemas de inmediato. Los sabores son abundantes y cremosos de madera, pero con notas de canela y a lo largo del tercio toques de chocolate negro, café, cuero y paja. El retrogusto es dominante de pimienta negra, pero también tiene toques suaves y dulces de vainilla, siendo estos últimos los que van aumentando su intensidad a lo largo que voy avanzando en el tercio. Con todo esto, la intensidad es media, pero la fortaleza es media-baja.

El sabor que dominaba el primer tercio era el de madera, pero en el segundo tercio es más un sabor de café en granos, pero los sabores cremosos de madera están muy cerca, seguidos de chocolate, cuero, anís, trigo y ese dulce de vainilla que estaba presente en el retrogusto anteriormente, ahora también forma parte de la experiencia en el paladar. En el retrogusto sigue habiendo pimienta y la vainilla ahora no parece seguir aumentando, sino que ha logrado un equilibrio y se mantiene fija en una misma intensidad. La fortaleza alcanza un punto medio, mientras que la intensidad se coloca como dos grados por debajo de media, sin llegar al siguiente punto, pero notablemente menor que antes. El Criollo 98 sigue quemando bien, aunque el humo no es tan abundante como antes.

En el último tercio, el Criollo 98 destaca un toque floral en su sabor que no estaba ahí antes, aunque el sabor dominante sigue siendo el de café en granos. El sabor de madera ya no se siente con la misma intensidad en el paladar, pero se ha vuelto el dominante del retrogusto, mientras que la pimienta ya está en segundo plano y la vainilla parece haber desaparecido. El resto de los sabores del paladar incluyen cuero, almendras y notas suaves de pimienta. La fortaleza finalmente supera el punto medio y se hace media-alta, con una intensidad media, y es luego de una hora y 20 minutos que dejo que el Criollo 98 se apague solo.

Padilla ha producido cigarros que me han gustado mucho y otros que no me han gustado nada. Es posible que esta polarización se deba a que solamente he probado 4 de ellos, pero tanto el La Pilar como el Corojo 99 estuvieron en algún punto entre mis mejores experiencias y de ambos he comprado grandes cantidades. También probé uno llamado Cava Maduro que estuvo entre las peores experiencias, incluso creo que figura en mi Bottom 10. Pero este Criollo 98 se sitúa en un lugar distinto, que apunta más hacia el medio. Es un cigarro al que me cuesta encontrarle defectos, pero tampoco hay mucho que me haga querer repetirlo. Lo que me parece más positivo es que es un cigarro de precio bajo a medio y por los sabores y la calidad del tabaco, es una excelente opción, solo que me sigo inclinando mucho más hacia el Corojo 99 y puesto que son tan parecidos incluso visualmente, no hay mucho que escoger.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Padilla
Modelo: Criollo 98
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 84

Perdomo² – Maduro (Robusto)

Originalmente lanzado como una edición limitada, este cigarro fue uno de los primeros Perdomo que probé en esa edición de 2008, que lo marcaba como algo limitado y me gustó mucho. Bien podría decir que es el cigarro que me cautivó con la marca, allá por 2017. Desde hace un tiempo se trata de un cigarro de producción regular, con un precio que se equipara a sus líneas de bajo costo, pero también es un cigarro que ha sido relativamente difícil de conseguir por el ² que lleva en su nombre, pues hay quienes lo llaman Perdomo Squared (porque es al cuadrado) o simplemente Perdomo Ecuación. A diferencia de su edición limitada original, este lleva una capa Cameroon doble fermentada, pero mantiene su capote nicaragüense y tripa Piloto Cubano de Nicaragua, añejada hasta 5 años en barricas de cedro.

No obstante, aunque la capa sigue siendo visiblemente igual de irregular que en su versión original, esta vez es menos lisa y tiene muchísimas venas. Casi se siente como un producto de menor costo, aunque en su versión original tampoco era un cigarro caro. Desde el primer paso por nariz en frío también es obvio que se trata de un producto distinto, con aromas a establo y cuero en la capa, mientras que en la tripa se sienten aromas más hacia la madera y la pimienta. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con una calada en frío on notas ligeramente especiadas, canela y aserrín.

Aunque el Perdomo² Maduro enciende rápidamente y comienza de inmediato a producir abundante humo, hacen falta algunos retoques para asegurar que la quemada es uniforme, e incluso con eso tiende a desviarse un poco y requiere atención regular, al menos en el primer tercio. Los sabores en este primer tercio son de tierra mojada, aserrín, establo y pimienta, con un retrogusto de cuero y ligero de pimienta, aunque no realmente complejo. El anillo de combustión requiere atención constante, pero después de un rato evito darle toques técnicos y eventualmente no es que se corrige, pero aprendo a vivir con esta quemada torcida. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

En el segundo tercio la quemada no mejora mucho, pero pareciera que el Perdomo² Maduro libera un nivel de humo que no existía en el primer tercio y comienza a desprender abundante humo del pie y la cabeza. Los sabores son muy similares a los del tercio anterior, pero con una menor participación de la pimienta en el paladar y una mayor presencia de ella en el retrogusto. Es a partir del punto medio del cigarro que hay una evolución a resaltar, identificada con la mayo intensidad del sabor de madera y algo más de sensación cremosa en el humo, casi como si dejara un rastro oleoso en la parte interna de la boca. La fortaleza y la intensidad se mantienen iguales, por lo que no puedo decir que haya una evolución a destacar.

Pocos cambios y muy poco que destacar en el último tercio, pero si bien no hay mucho que decir de sabores y complejidad, sí debo destacar que el cigarro se ha mantenido entretenido y no lo digo solamente por la atención a la quemada, sino también porque no se ha vuelto aburrido. Es muy fácil asumir que porque no ha tenido cambios se ha hecho una fumada plana, pero entre sus sabores hay pequeños matices que van cambiando ligeramente, sin despegarse de sus sabores de origen. La fortaleza aumenta un poco, pero solo porque el cigarro se hace ligeramente esponjoso, lo cual hace que pierda su forma y se caliente más en cada calada y esto lo tomo como señal de que hay que dejar el cigarro de lado. Me toma una hora y 10 minutos fumarlo hasta el final.

Creo que está de más decir que el Perdomo² Maduro no es ni la sombra de su versión original, pero si bien en esa ocasión le califiqué con un 91, no significa que a este le voy a calificar mal. Es solo que no es un cigarro que repetiría constantemente, aunque sí es un cigarro que puedo fumar de vez en cuando, especialmente para esas ocasiones que no estoy buscando algo muy variado o simplemente quiero pasar un rato. Creo que mi crítica hacia él sería que en ese paso de ser una edición limitada al tipo de cigarro que es hoy en día, se sacrificó lo que lo hacía un cigarro tan bueno. Hoy en día se siente como uno del montón.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Perdomo
Marca: Perdomo
Modelo: Squared Maduro
Dimensiones: 4¾ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Cameroon
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $6,00
Puntuación: 82

Ron: Flor de Caña Perfect 10

La marca Flor de Caña es una de las primeras que se jacta públicamente y hace gran alarde no solo de la calidad de sus procesos, pero también cómo éstos son sostenibles y no dejan rastros de carbono en el medio ambiente. En lo personal, no es algo que valga mucho sobre la calidad del producto, pero la marca lo destaca en cada uno de sus productos, así como hacer gran mención de que son productos sin azúcar, sin gluten y kosher. Estos dos últimos creo que es como si mencionaran que son sin colesterol ni grasas trans. Al final es un destilado y, con excepción de azúcar, tampoco esperaría que tuvieran lo que mencionan, pero me parece que es un intento por hacerse ver distintos en un mercado lleno de tanta competencia.

Es poca la información que he podido encontrar de este Perfect 10, pero el nombre me haría pensar que se trata de un ron de 10 años de añejamiento. Pero dado que la etiqueta no menciona la palabra años, cualquier cosa es posible. En algunos portales he leído que se trata de un blend de rones añejados de 3 a 5 años, mientras que otros productos de la marca tienden a usar el número como un promedio de edades contenidas en el blend. Lo cierto es que en precio, el ron compite en un segmento de rones jóvenes, en donde también se encuentra el 7 «años» de la marca.

Curiosamente, aunque el producto aparece en la página web de la marca, no se encuentra entre los rones disponibles para la venta.

Al igual que algunos rones «baratos», el Perfect 10 destaca en su etiqueta lo que viene siendo estándar entre casi todos los rones: añejado en barricas de bourbon. En nariz se muestra con las escasas notas aromáticas que caracterizan a la marca, apenas incluyendo madera, vainilla y manzana roja.

En boca es igualmente escaso, aunque considerablemente alcoholado. Incluye frutos secos tostados, como almendras, nueces y anís, pero también notas sutiles de madera tostada y vainilla. La verdad es que ahí me quedo y el retrogusto es de caramelo. En general no hay mucho que ofrecer.

Si bien la mayoría de los productos de Flor de Caña se caracterizan por su sutileza y notas leves, que lo hacen un ron ideal para acompañar con algo muy neutro, tipo soda, este Perfect 10 pertenece a un segment que exige un sabor más fuerte, pues tiende a mezclarlo con sabores ya fuertes de por sí, tipo gaseosas o en la preparación de un cóctel dulce. No obstante, el perfect serve de la marca dice que se mezcle con agua mineral y/o con hielo.

El Perfect 10 me parece un ron confuso, pues es casi como si la marca quisiera que lo tomara como suelo tomar un ron caro (y más complejo e intenso), pero con bajo precio. Pero al hacerlo como sugieren, simplemente no sabe a nada. En algunas reseñas que vi mencionan que el ron es «de aromas agradables y sabores ricos y balanceados». Así de poco descriptivo me pareció.

Ficha Técnica:
Fabricante: Flor de Caña
Nombre del Ron: Perfect 10
Marca: Flor de Caña
Origen: Nicaragua
Materia prima: Melaza
Edad: 3 a 5 años
Precio: $16
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 75

Ramon Allones – Gigantes

Fue hace seis años que reseñé el Ramon Allones Gigantes, pero revisando un poco no me sorprende en lo absoluto que ese que fumé haya sido una falsificación. Por ello decidí borrar la reseña original y que sea ésta la que valga. El Gigantes es, como su nombre lo indica, un cigarro bastante grande y el de mayor tamaño ofrecido por la marca, así como uno de los más grandes de Habanos SA. Se trata de un cigarro de 190 milímetros de largo, o lo que vienen siendo aproximadamente 7,6 pulgadas, con un cepo 49. La marca originalmente fue fundada entre 1837 y 1845, y cambió múltiples veces de manos, incluyendo una época entre 1911 y 1927 que fue parte de un consorcio inglés y ello permitió que sus productos fuesen vendidos en ese país, en donde fueron muy conocidos como All-Ones. Después de 1927 fue adquirida por Partagás. Con la llegada de la Revolución a Cuba, al igual que las otras marcas de la isla, pasó a ser propiedad del gobierno. En 1972 gran parte de su vitolario se vio reducido y actualmente tiene tan solo tres productos de producción regular, aunque también hay dos productos adicionales que son exclusivos de La Casa del Habano. Esta vitola fue lanzada en 1978.

La capa del Gigantes no carece de venas y hendiduras a todo lo largo y siendo un cigarro de dimensiones tan superlativas, sería raro que no presentara una gran variedad de ellas. Pero la hoja es de un color rojizo muy atractivo y de esos que presentan variedad de aromas, principalmente de madera pero también incluye paja, nueces y tierra seca. La tripa presenta aromas similares, con una mayor tendencia hacia las nueces y la madera, y luego de picarlo y comprobar un excelente tiro, y agradecerlo, la calada en frío tiene sensaciones vegetales, de madera y de almendras. Hora de darle fuego y comenzar lo que estoy seguro serán al menos dos horas disfrutando de este habano.

Me sorprende que el Gigantes no tarda nada en dejar caer la ceniza, aunque no creo que sea un tema tanto de sostenimiento sino más bien del efecto del aire, pues llevo el cigarro en la mano y es inevitable que el aire la tumbe. Los sabores desde el inicio son tan herbáceos como esperaba, pero también abundantes de nueces y tierra seca. El retrogusto es principalmente de pimienta, pero más aromática que picante, mientras que los sabores en el paladar durante el primer tercio muestran una tendencia hacia el herbáceo y la madera, con algunos matices balsámicos. Lo que más me sorprende es que el humo llega considerablemente frío al paladar y no es que me sorprenda por inesperado, sino porque no recuerdo cuando fue la última vez que pude apreciar algo así. En efecto, esta nota fría del humo me permite apreciar mucho mejor cada uno de sus matices. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.

Me toma casi una hora aproximarme al segundo tercio del Gigantes, aunque no estoy apurado en lo absoluto. Quizá lo que me impresiona más es que tuve que dejar el cigarro en el cenicero un tiempo que superó los 3 minutos y al regresar, seguía perfectamente encendido y solo hicieron falta un par de caladas para avivar el fuego y que el humo volviera a ser denso, como lo ha sido hasta el momento, aunque con el largo del cigarro ésta densidad solamente se presentó en este tercio. Los sabores de tierra y nueces, así como avellanas se hacen protagonistas en el segundo tercio, mientras que el retrogusto es principalmente de madera vieja y con esa nota de pimienta que ya pica un poco más, pero no aumenta mucho su fortaleza. La intensidad es media y el humo abundante.

La capa y la quemada, que ambas se habían mantenido a la altura durante los dos tercios anteriores, en el último tercio comienzan a desvariar un poco y el cigarro se siente más esponjoso e, inevitablemente, más caliente. Ya llevo más de dos horas con él, así que es solo justo que si va a presentar problemas sea ya en este punto. Pero la verdad es que más allá de los temas visuales, no hay mayor contratiempo. El humo sigue siendo abundante y los sabores se sienten nuevamente herbáceos y balsámicos, mientras que los sabores de tierra toman un matiz húmedo y se sienten tanto en paladar como en el retrogusto, donde esa nota de pimienta ya es más picante, pero igualmente aromática y permite el retrogusto sin mayor ardor. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media, donde quizá el menor atractivo es precisamente que el humo ya no es tan frío como antes y eso me obliga a espaciar un poco las caladas, pero insisto, es inevitable. Cuando marco dos horas y 35 minutos, el Gigantes llega a su fin.

Las doble coronas cubanas son todo un manjar, especialmente si son los habanos lo que te gusta. En los últimos meses he aprendido a apreciarlos y fumarlos bien, no comparando con otros orígenes sino tomándolos como lo que son. Ninguno de sus exponentes se destaca por su fortaleza ni su grosor, por lo que no se prestan a esa carrera que siguen muchos fabricantes del ‘nuevo mundo’ de ver quién la tiene más grande. En el caso de los cubanos, quizá el Gigantes de Ramón Allones sea uno de los menos conocidos, pero con las recientes alzas de Habanos SA, es éste cigarro uno de los que se ha mantenido en un precio más decente y que sin duda será uno de los beneficiados. El Gigantes se colocó en el puesto 18 del Top 25 de Cigar Aficionado en 2021, pero para mí ya desde mucho antes era un cigarro extraordinario y esta reseña lo confirma.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Ramon Allones
Modelo: Gigantes
Dimensiones: 7⅝ x 49
Tamaño: Prominentes (Doble Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $40,00
Puntuación: 92

Ron: Santa Teresa Bicentenario Ultra Añejo

Recientemente la marca venezolana Santa Teresa lanzó una nueva versión de su afamado Bicentenario. Aunque tenía varios años sin comercializarlo y anteriormente venía en la botella tan característica, llamada «piña» y cuyo diseño se asemejaba al Selecto de los años 80 y 90, hace unos 3 o 4 meses lanzó al mercado nuevamente el ron, pero con una fórmula distinta.

El Bicentenario actual se trata de un blend compuesto de tres rones: el primero es un ron de la familia que la marca dice que tiene más de 80 años de edad, añejado en barricas procedentes de la selva negra (Alemania?) y que dejaron de producir hace años debido a a devastación forestal. El segundo ron es llamado «de la capilla», que también dice tener más de 80 años en la Casa Tovar de Santa Teresa. Por último, los rones son combinados con un ron que tiene más de 15 años de envejecimiento.

En mi experiencia y mediante al estudio que he podido hacer sobre distintos rones, he aprendido que embotellar un ron de más de 30 años es prácticamente imposible, debido a la evaporación que éste sufre, especialmente en ambientes tropicales. Pero la marca insiste en que las barricas que tienen «hasta 80 años» envejeciendo el ron son «distintas». Podría asumir que son toneles de 600 litros, pero pensaría que la evaporación es similar. La única opción que le veo es que sea en tanques de acero sellados, que no interactúen con el oxígeno.

Al no haber interacción con el oxígeno y no ser afectados por temperaturas, no ocurriría el fenómeno de oxidación que se traduce en la calidad del añejamiento. Esto me llevaría a pensar que 80, o 90 años como mencionan en otros portales, son irrelevantes si el alcohol no ha añejado. Pero no dejemos que eso sesgue la prueba de este producto.

La destilación debe ser por columnas, porque es lo que la hacienda Santa Teresa tiene, pero no sabemos cómo fue la destilación hace 80 años. El embotellado se hace a 40% de alcohol.

Como la mayoría de los rones ultra premium de Venezuela (Diplomatico Ambassador, Carupano Legendario, Roble Zafra), la botella y la tapa son sorprendentemente pesadas. Incluso aguantarlo con una mano para la foto es un pequeño reto. El líquido, por su parte, es increíblemente oscuro y denso. En realidad se siente como un ron muy añejado y en nariz los aromas son indiscutiblemente venezolanos y típicos de Santa Teresa: cáscara de naranja, azúcar morena, vainilla, caramelo, nuez moscada y clavo de olor.

En boca se siente muy alcoholado, pero en el buen sentido. En cierta manera me recuerda al Bristol Spirits Venezuela 12 years que probé el año pasado. Los sabores son muy francos pero el estallido de sabores sin duda me hace pensar que se trata de un ron que supera el 50% de alcohol, con sabores a cáscara de naranja, pulpa de naranja, cáscara de toronja, mermelada de naranja, avellanas tostadas, nueces garrapiñadas, vainilla fuerte y abundante, casi como una pasta, tabaco y toffee. Es un sabor complejo y fuerte en cada sorbo.

Cabe destacar que este ron lo probé en una cata a ciegas, y aunque no lo había probado antes, lo identifiqué como un producto de Santa Teresa. Precisamente por ese golpe alcohólico y esa complejidad del sabor pensé que se trataba del Bristol Spirits que mencioné, pero simplemente porque sabía que era de esta marca y que sentía que el contenido alcohólico era superior.

Normalmente soy muy crítico de los rones que aseguran tener edades o estilos imposibles, y 80 años de añejamiento me suena a una locura. Pero el Santa Teresa Bicentenario es un ron excepcional y delicioso. Exceptuando la botella, no encuentro manera de justificar los $600 que llega a costar, pero sin duda se trata de un tremendo ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hacienda Santa Teresa
Nombre del Ron: Bicentenario Ultra Añejo
Marca: Santa Teresa
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 15 a 80 años*
Precio: $680
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

*según la marca