Whisky: Wolfburn Northland

La destilería de Wolfburn abrió sus puertas en 2013, ubicada en el punto más al norte de lo que viene siendo la isla principal de Escocia. Northland fue su primer producto, un whisky que si bien no se caracteriza por un añejado muy largo, cumpliendo apenas tres años que es el mínimo establecido por la ley escocesa. Lo que tiene de diferente es que su proceso de destilación es mucho más largo de lo normal, teniendo en cuenta que los alambiques de la destilería son especialmente pequeños, esto se traduce en un mayor contacto del líquido con el cobre del alambique.

Pero las rarezas de este whisky no se detienen ahí. Northland es añejado en barricas ex-Islay, que yo voy a asumir que son de Laphroaig. Así que, aunque es un whisky de Highland, es posible detectar en él algunos sabores característicos ahumados del whisky marítimo.

El whisky lo probé en una cata reciente con los amigos de Rumbullion Club.

Aunque los más observadores dirán que la botella está vacía y tendrían razón, el hecho es que me quedé con la botella luego que en la cata de Rumbullion esta quedara como está. Me la traje para hacerle la foto, en realidad.

En nariz se siente fresco y para nada recuerda a esas notas salinas y ahumadas de la barrica en donde es añejado. Son más bien cítricos y de manzana verde los aromas. También hay notas herbáceas, de sabia, de cereales e incluso levadura, con toques de madera mojada y hojas secas. En realidad no son aromas que inviten mucho a probar el whisky.

En boca se siente ligero, liviano y nada denso, pero con una nota de aire marino. Le acompañan notas florales, miel, aserrín, pimienta y notas salinas y yodadas, sin duda estas últimas de su barrica. En el retrogusto algo más de notas yodadas, pero casi dominadas por regaliz y nueces tostadas.

Inevitablemente, el Northland lo termino comparando no con whiskies marítimos, sino con otro whisky de tres años que es de la misma destilería: el Wolfburn Aurora. Si bien son considerablemente distintos, al tener el mismo origen y la misma añada, deberían ser similares, pero la única similitud es que ambos son suaves, incluso para ser whiskies de tres años.

Pero mientras que el Aurora tiene grandes rasgos de la barrica ex-jerez en la que está añejado, el Northland no guarda tantos sabores de su barrica. Quizá esperaba algo más yodado y ahumado, especialmente dado lo que la marca destaca el uso de esas barricas, pero sigo insistiendo que para ser un whisky de tres años, está muy bueno y me hace esperar ansiosamente la próxima presentación de Wolfburn.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wolfburn Distillery
Nombre del Whisky: Northland
Marca: Wolfburn
Origen: Escocia
Edad: 3 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 84

La Palina – Red Label (Robusto)

Si algo ha caracterizado este blog en los últimos años es la aparente tendencia hacia la marca La Palina. En gran parte es porque sus productos están muy presentes en una página que visito regularmente pero también porque eso se ha sumado a una apuesta de la marca a invertir más en nuevos productos y mejorar los existentes, tanto en anillas como en ligas. Es por ello que confieso que me ha sorprendido un poco como la lista de productos de La Palina va creciendo de manera regular y cuando creo que los he probado todos, rápidamente aparece uno nuevo. Fue precisamente por eso que me sorprendió cuando finalmente probé todos los nuevos que había adquirido en un sampler y de repente me contactó la gente de Vitola Cigar Shop para que probara algunos cigarros y me ofrecieron este. Yo decía que ya lo había probado, pero una rápida revisión me demostró que no.

Según la marca, este Red Label es un blend hecho buscando la intensidad de sabores y no la fortaleza del cigarro. Para hacerlo han combinado una capa Habano ecuatoriana con capote de Ecuador sobre tripa de República Dominicana y Nicaragua. El resultado es un cigarro que no se ve diferente al resto de los productos de la marca y su anilla y colores son muy parecidos a todo lo que vende La Palina, razón por la cual incluso con el cigarro en la mano, estaba seguro que lo había probado antes. Esta capa tiene aromas a especias varias, entre las que destaca la canela. En el pie aparecen notas vegetales, dátiles y madera. Finalmente, la calada en frío presenta aromas a pimientos, grama recién cortada, madera y especias asiáticas.

El tiro es perfecto y el Red Label fuma bien desde la primera calada, destacando sabores a caramelo, herbáceo, madera y frutos secos, sin mucha descripción pero una nota ligeramente dulce me hace identificar más el sabor de dátiles más adelante durante este primer tercio. Efectivamente, la intensidad es media y la fortaleza es baja, pero esa intensidad parece subir, mientras que la fortaleza no. Es más o menos para cuando hago la foto y estoy en ese limbo entre el primero y el segundo tercio, que el Red Label comienza a aportar sabores adicionales, que comienzan en el retrogusto pero se describen mejor en el siguiente párrafo.

La intensidad de los sabores del segundo tercio comienza con la aparición de pimienta, principalmente en el retrogusto, pero también hay pasas y madera en la nariz. Pero son esos sabores a pimientos los que parecen tomar la delantera, sobre todo en esta sección del cigarro, pero también muestra sabores adicionales en forma de chocolate en polvo, casi lo que describiría como cacao. Son muy generales aunque no tienen una intensidad destacada, pero al menos el Red Label va quemando muy bien, con buena intensidad ya entre media y alta, pero con una fortaleza entre baja y media. La ceniza no se sostiene tanto como en el primer tercio, pero al menos el humo es abundante y el tiro va muy bien.

En el último tercio los sabores no tienen mayor intensidad, pero sin duda destaca el de pimientos, seguido de especias, dulce (dátiles todavía), chocolate, caramelo y madera. La ceniza se vuelve a sostener un poco pero la intensidad de los sabores de pimienta se reduce, lo que hace que el cigarro se sienta más suave. Es a mediados de este último tercio y casi como preámbulo de la sección final que el Red Label fortalece un poco ese sabor a madera y lo hace casi dominante del tercio, pero estando en este punto, ya no es mucho lo que esperaba ni lo que podía otorgar el cigarro, pues la deformación del mismo y el calor de lo que iba quedando dificultaban disfrutarlo más, pero con excepción de ese detalle de fabricación, toda la fumada fue muy agradable.

No tenía muchas esperanzas sobre este cigarro, aunque en realidad casi todas mis experiencias con La Palina han sido muy positivas y no había mucho que me llevara a pensar que esta no lo sería. Sí es cierto que con un nombre como Red Label es fácil asumir que será una fumada fuerte o al menos intensa, pues el rojo es uno de esos colores que se identifica con la intensidad y la pasión. Pero cuando leí que no estaba hecho para ser un cigarro fuerte, mi expectativa se cambió a una incertidumbre, por lo que creo que con un nombre menos relacionado con intensidad, este cigarro podría ser más interesante. Además, esta línea de las etiquetas de colores de La Palina creo que ya está sobreutilizada, especialmente si el color no significa nada. Pero más allá de los colores y lo que asumí, se trata de una buena experiencia, especialmente para alguien que no fume regularmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: La Palina
Modelo: Red Label
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 83

Alec & Bradley – Kintsugi (Corona Gorda)

Una de las primeras cosas que uno aprende cuando empieza a estudiar un poco cada marca de tabaco es el origen de la marca Alec Bradley. Esta marca fue fundada por Alan Rubin y el nombre de la marca es de sus dos hijos: Alec y Bradley. Hasta ahí todo tiene sentido, pero es desde hace unos 3 o 4 años que comienza a confundirse un poco el tema, porque Alec y Bradley ya no son unos niños, sino que tienen 29 y 25 años, respectivamente y trabajan en la empresa que lleva el nombre de ambos. Pero para no ser vistos como dos hijos de papá que trabajan en su empresa, decidieron armar una línea separada llamada Alec & Bradley, porque son así de originales. Pero igual venden bajo el paraguas de Alec Bradley como marca. Esto haría que este cigarro en realidad se llame Alec Bradley Alec & Bradley Kintsugi, pero a fin de no confundir más al público, es simplemente Alec Bradley.

Kintsugi es el tercer producto de Alec & Bradley, el primero siendo Blind Faith y el segundo Gatekeeper. Kintsugi es un arte japonés que consiste en reparar vasijas rotas, pero pegándolas con oro para resaltar por donde se ha roto. A&B dicen que esto simboliza las fracturas que tiene la industria del tabaco y que ellos luchan por mantenerla unida. La liga tiene una capa Habano hondureña de la región de Trojes, sobre tabacos de Honduras y Nicaragua que son usados en un capote doble, sobre tripa de estos dos países. Los cigarros son fabricados en Danlí, Honduras. Esta capa de Trojes tiene aromas a paja, chocolate con leche, cuero y bosta, mientras que la calada en frío presenta chocolate negro, café en granos, cuero, pan y madera.

La combinación del brillo de la anilla, mi pulso terrible y el hecho que fumé el cigarro en la noche resulta en una combinación letal para la cámara, que no enfoca bien y por eso las fotos de esta fumada salieron terribles. Los sabores desde el inicio del Kintsugi son dulces al punto que llamaría goloso, pero incluyen nueces acarameladas, nibs de cacao, pan tostado y cuero, con algunas notas de canela y pan en el retrogusto y una ligera nota picante pero que no es tan fuerte como para inhibirme de darle repetidas veces en ese retrogusto. La ceniza se sostiene muy bien, incluso siendo una corona y con un cepo de 46, pero no lo presiono mucho y lo dejo descansar en el cenicero entre caladas. El anillo de combustión no es del todo recto, pero nada preocupante más allá del tamaño de las anillas y que quitarlas significará sacrificar esa pequeña columna. La intensidad es media, al igual que la fortaleza.

Lo que pasa con estos cigarros de anillas tan grandes vs. el tamaño del cigarro es que la foto de segundo tercio es apenas en la frontera con el primero, pero no quería hacer muchas fotos con el cigarro desnudo. En el segundo tercio los sabores cambian un poco y el principal ya no es el de nueces acarameladas, aunque este sigue presente, sino que incluye también un mayo protagonismo de sabores como chocolate negro y notas secundarias de madera, pan tostado, cáscara de maní y tierra seca. En el retrogusto se aprecian miel y pimienta, con incluso más pimienta en el paladar al superar el punto medio del cigarro. El anillo de combustión se comporta muy bien y el cigarro mantiene su tendencia de producir una ceniza respetable, mientras que alcanza una intensidad media y un poco más, con una fortaleza que sí se mantiene en media.

El sabor principal del Kintsugi en el último tercio sigue siendo de chocolate, pero no es negro, sino que se siente más como el chocolate caliente, con esa sensación cremosa y casi láctea que lo caracteriza. Entre los secundarios hay notas de madera, cuero, maní y café en granos, con notas más suaves de pimienta, que en el retrogusto se siente con mayor intensidad y le acompaña la misma sensación de miel. En términos de construcción se comporta de maravilla y la intensidad y fortaleza siguen en la misma trayectoria. Llego a fumar el cigarro hasta que desearía tener un palillo para finalizarlo, cosa que no tengo. Me toma una hora y 15 minutos acabar con él, aunque desearía que durara más, pero no creo que en un cepo mayor tenga esta intensidad.

Un detalle divertido en las anillas y que solo noté cuando las estaba guardando, la anilla pequeña que está hacia el pie dice Alec Bradley y tiene un troquel de un triángulo en el centro, que es en donde calza la punta que tiene la anilla superior. Ese triángulo de la anilla superior tiene un &, por lo que calza diciendo Alec & Bradley. En cuanto al cigarro, estuvo en el Top 25 de Cigar Aficionado de 2021 (de #25) y desde que sentí sus aromas en la calada en frío ya me preparaba para lo que me pareció que sería una gran experiencia. Los sabores siguen apareciendo y lo hacen constantes y sin atropellarse. La vitola confirma la teoría que es en estas dimensiones donde los sabores mejor se sienten y el Kintsugi para mí fue una gran experiencia que espero repetir y que Alec Bradley (o con el &) siga con su política de buenos precios para estos productos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Kintsugi
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Habano)
Capote: Nicaragua, Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $7,50
Puntuación: 92

Whiskey: Evan Williams Single Barrel Vintage 2014

Hace un poquito más de dos años, por medio de un buen amigo que vive en USA, recibí una muestra de lo que él me decía era uno de los mejores bourbon en relación precio-valor. Con un precio que no supera los $30, podía obtener un bourbon con alrededor de 10 años de maduración y de excelente calidad. En efecto, lo probé y me pareció extraordinario. Ese era el Evan Williams Single Barrel Vintage 2004.

Fue por esa experiencia que cuando se me presentó la oportunidad de adquirir una nueva versión del whiskey, esta vez de 2014, no quise desaprovecharla. No es el mismo líquido y esta vez es de menor añada, alcanzando los 7 años apenas, aunque es un NAS. No hay mucha información de la marca, salvo que fue embotellado en 2021 (por eso la edad que le saco) y la concentración alcohólica es a 43,3% de alcohol. No hay una razón concreta de por qué esa cifra tan diferente, pero todos estos Single Barrel han sido iguales.

Es sorprendente lo pálido que se nota este whiskey, especialmente si tenemos en cuenta que es un Vintage y que es una versión especial. Eso habla bastante sobre qué tanto colorante le ponen y aparentemente no es mucho.

En nariz es fresco y dulce, con notas de madera, maíz y mantequilla, pero también naranja confitada, vainilla, cacao en polvo, coco y fresa cremosa. No se siente especialmente complejo ni fuerte de alcohol.

En boca es sorprendentemente franco, con una buena representación de los aromas, comenzando por madera y vainilla, pero también canela, torta de chocolate, pimienta negra, maíz y una sensación cremosa que podría ser mantequilla, pero se siente muy genérica para poderla describir exactamente como tal. El retrogusto incluye frutos secos, maíz, madera y frutos rojos.

Ciertamente en su versión 2004 es más complejo y se siente más variado en sabores y aromas. Pero el hecho que por $30 puedas encontrar un bourbon vintage y que este sea bueno, es un tema que no se puede negar. No hay mucho más que decir de él porque tampoco es una explosión de calidad, sino un bourbon bueno, bonito y (relativamente) barato.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Evan Williams
Fabricante: Heaven Hill Distillery
Nombre del Whiskey: Single Barrel Vintage 2014
Marca: Evan Williams
Origen: USA
Edad: 7 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 43,3%
Puntuación: 85

Villiger – Selecto Connecticut (Toro)

Luego del éxito relativo que tuve con el Selecto Maduro de Villiger, en el sentido que se trataba de lo que ya sabía sería un cigarro barato y me sorprendió que fuese tan interesante, me dispuse a disfrutar de este Selecto Connecticut. La información que comparte la marca acerca del cigarro es básicamente nula, pues en su página web apenas si aparecen seis cigarros entre los hechos a mano y podríamos argumentar que eso quiere decir que el Selecto Connecticut no es hecho a mano (sí lo es), pero la marca divide sus líneas entre cigarros grandes, cigarros pequeños y cigarros especiales. Los pequeños son básicamente cigarrillos pero cubiertos de tabaco y los especiales no son cigarros existentes per se, sino que te hacen un cuestionario de qué tipo de cigarro estás buscando y para cuántas personas es el evento, para darte un cigarro equis. En cualquier caso, este cigarro no aparece en ninguna de las listas. Lo que sí mencionan otras páginas acerca de este cigarro es que es de capa Connecticut ecuatoriana, sobre capote y tripa nicaragüenses y es hecho en Nicaragua. Nada más.

No hay mención de quien es el fabricante pero sí se ve que está muy bien hecho. La capa es relativamente lisa, pero siendo un cigarro de $3, no es de sospechar que no sea perfectamente lisa sino que tenga las imperfecciones que tiene. Pero tiene aromas interesantes, aunque típicos a paja, avena e incluso cereal como Corn Flakes. En el pie se aprecian aromas similares pero también incluyen madera mojada y, por último, la calada en frío, en la que se siente un tiro perfecto, tiene aromas de paja y nueces. Cabe destacar que los aromas son tenues y por mucho que paso dándole caladas en frío y sintiendo los aromas, no es mucho más lo que aprecio.

El Selecto Connecticut comienza tal como esperaba, con sabores extremadamente suaves y sutiles, en los que no hay nada que apreciar en las primeras caladas y es solo después de unas 10 caladas que comienzan a aparecer notas a paja, madera mojada y cartón, con un retrogusto de nueces. Es precisamente en el retrogusto donde se aprecian mejor muchas de estas notas, pero aunque quema con relativa rapidez, ello no permite apreciar muchas más notas, ni evolución con el quemado. La ceniza no se sostiene mucho tiempo, lo cual no es tan normal en un Connecticut ni en un cigarro que apenas si está comenzando. Quema a un ritmo acelerado, pero el anillo de combustión no muestra señales de un quemado irregular. Pero tanto la fortaleza como la intensidad son bajos.

La evolución que logro apreciar para el segundo tercio es en el retrogusto principalmente, en donde aparecen notas cítricas que acompañan a las de nueces, mientras que los sabores en el paladar son prácticamente los mismos, salvo la desaparición de ese sabor a cartón, afortunadamente. Pero en términos generales el cigarro es básicamente un instrumento para echar humo y poco más. El cigarro es el propio de un bundle y las sensaciones son muy básicas, por lo que me da algo de risa que las páginas que lo venden recomiendan comprar varios y fumarlos en las mañanas, que creo es el único momento donde podría sentir algo de sabores, aunque recomiendan fumarlo con un café, especialmente ese café americano que no sabe a nada y es básicamente agua sucia. Fortaleza e intensidad son bajos, por no decir nulos.

No hay mucho que decir del último tercio que ya haya dicho del segundo, pues las expresiones y sensaciones son las mismas. La evolución es nula, al igual que la intensidad y la fortaleza. Me toma una hora y 10 minutos fumar el Selecto Connecticut y realmente al poco tiempo de quitarle la anilla lo dejé a un lado, sabiendo que no iba a ofrecer más nada.

Sin lugar a dudas, de esta línea Selecto de Villiger, es el Maduro el que vale la pena. El Connecticut pertenece a esa gama de cigarros extremadamente suaves que puedes fumar si nunca has fumado algo antes y quieres echar humo, o si no tienes ganas de fumar. Si eres de los segundos, es mejor que no fumes si tienes este cigarro, pues es casi lo mismo y te ahorras una hora de tu vida para hacer cualquier otra cosa. Quizá en una vitola más pequeña mejore la experiencia, pero está disponible en 6×60 que debe ser peor y en 7×50 que es básicamente igual a este pero una pulgada más largo. Pero también hay que tener en cuenta que este cigarro responde a un mercado al que le gustan los cigarros muy suaves y durante mucho tiempo ese fue el mercado del cigarro de capa Connecticut. Es en los últimos años que los cigarros de esta capa han comenzado a tener mayor personalidad e intensidad. Esos nuevos son los que me gustan.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Villiger
Modelo: Selecto Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 65

Whisky: Benromach Contrasts: Peat Smoke

Siendo parte de una empresa mejor conocida por embotellar para muchas marcas que por sus propios productos, Benromach se ha convertido en un magnífico ejemplo de una marca manejada familiarmente, pero con inversión adicional gracias a Gordon & MacPhail. Pero más impresionante que eso es su capacidad de crear distintos productos, mientras se mantiene como un whisky de Speyside.

La realidad es que cuando hablamos de un whisky con peat smoke, o ahumado/turbado, lo primero que viene a la mente debe ser Islay y luego algunas islas del norte de Escocia que no necesariamente se encuentran en la región de Islay. Lo que no viene a la mente es Speyside, pues esta región que es atravesada por el río Spey, simplemente tiene su sabor característico.

El producto es un NAS, pero al igual que ocurre con otros NAS de la marca, su etiqueta menciona una fecha de destilación y una fecha de embotellado. Previendo que no haya pasado un tiempo «estacionado» en una cuba de acero inoxidable, podríamos asumir que se trata de un whisky con 9 años de añejamiento, al igual que el otro Contrasts que probé hace un tiempo. La diferencia principal es que aquél se vende como orgánico y es añejado en barricas vírgenes. Este no es orgánico sino ahumado y es añejado en barricas ex-jerez. Finalmente es embotellado a 46% de alcohol. También promete 55 ppm de fenoles, lo que coloca su intensidad ahumada en niveles de Kilchoman y Ardbeg.

Otra diferencia a notar es que la barrica ex-jerez es del tamaño hogshead. Mientras que las barricas estándar ex-bourbon tienen de 190 a 200 litros de capacidad, las hoghshead tienen de 225 a 250 litros de capacidad. Por supuesto, hay una diferencia y es que al haber más líquido en la barrica, la interacción con la madera es inferior, pero se produce más.

En nariz se siente notablemente ahumado, pero el entrenamiento con estos whiskies nos ha permitido también aprender a evadir esa intensidad aromática y concentrarnos en otros aromas, como los intensos de toffee, azúcar morena, tocineta ahumada y leña que presenta. También hay notas de frutos rojos, tan típicas de los destilados añejados en barricas ex-jerez, pero a veces son superadas por esas notas medicinales o de yodo tan particulares de los whiskies ahumados y añejados en costa. Pero también hay notas de frutas, principalmente durazno, banana y algo cítrico, que cierra con caucho nuevo y paja.

En boca se sienten sabores similares a los aromas, pero la nota de toffee es dominante y esta tiene matices de frutos rojos, por lo que diría que el whisky es más intenso de ex-jerez en boca que en nariz. La sensación en boca es densa y de un whisky con altos ésteres, destacando sabores muy ahumados, de leña, humo y ceniza. Pero también notas de cerezas ácidas, carne quemada, jengibre y tierra mojada, más como un petrichor que como barro, por ejemplo. El retrogusto tiene toffee, manzana verde, vainilla y sal.

Me gusta que aunque este whisky menciona en su etiqueta que es peat smoke y que promete 55 fenoles, también destaca que es un whisky de Speyside y el perfil parece mezclar lo mejor de los sabores típicos de esta región con los sabores ahumados de la turba y los afrutados de la barrica ex-jerez. Creo que como mezcla queda muy bien y que la ausencia de uno de estos estilos le daría una sensación mucho menos compleja a la experiencia. Como expresión distinta de un whisky me ha gustado mucho y de la serie Contrasts de Benromach, creo que es el mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Benromach Distillery
Nombre del Whisky: Contrasts: Peat Smoke
Marca: Benromach
Origen: Speyside, Escocia
Edad: NAS, pero 9 años
Precio: $51
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 91