Este ron «viejo» es un producto poco conocido y relativamente difícil de conseguir, especialmente si vives de este lado del charco. El tema principal es que está hecho por una marca bastante conocida por su jerez, pero de la cual no se conoce que haga mucho más. La realidad es que han producido otros destilados a lo largo de su historia, incluyendo este ron.
No obstante, aunque la marca es española, el ron es de origen panameño y dominicano y por tanto, es un ron de columnas. Hasta ahí este ron es «conocido». La diferencia principal con respecto a tantos otros rones del mundo es que la inmensa mayoría son añejados originalmente en barricas exbourbon y algunas pasan un tiempo adicional, o un finalizado, en barricas de otros orígenes, como vino oporto, vino Pedro Ximénez, jerez, vinos varios, whiskies escoceses y un larguísimo etcétera.
Valdespino Ron Viejo es añejado exclusivamente en barricas ex-jerez; no pasa por barricas exbourbon. Pero como suele suceder en el proceso de solera, es imposible determinar la edad del ron, pero la marca menciona que se trata de un blend con rones de hasta 20 años de edad. Finalmente, es embotellado a 43% de alcohol.
El Valdespino se nota bastante claro, lo cual destaca de la solera pero no de un ron que tenga reservas de hasta 20 años, por lo que queda claro que hay una marcada influencia de rones jóvenes, o que las barricas no dejaron tanta participación en el destilado final. Sus aromas son los típicos de un ron que ha pasado por barrica de jerez, pero como es de esperarse, sus sabores son abundantes a frutos rojos y notas de vino, pero también hay vainilla, madera y chocolate con leche.
En boca nuevamente son los sabores propios del jerez y su barrica los principales, incluyendo uvas y madera, pero presenta otros sabores más sorpresivos, como chocolate, nuez de macadamia, vainilla y crema de leche, junto con notas de madera quemada y ceniza, sin duda provenientes del charreado. El retrogusto es de banana verde con una nota herbácea y picante, como de hoja de menta.
Una nueva prueba de lo variado y diferente que puede ser el añejado en latitudes distintas y los efectos que causa sobre el destilado. La inclusión únicamente de barrica de jerez tiene su toque distintivo y el Valdespino Ron Viejo, aunque diferente, no es un ron que llamaría excelente, pero interesante sí que es.
Ficha Técnica: Fabricante: Grupo Estévez Nombre del Ron: Ron Viejo Marca: Valdespino Origen: España Materia prima: Melaza Edad: hasta 20 años Precio: $45 Densidad alcohólica: 43% Puntuación: 86
Soy fiel creyente en la retribución. Hay quienes pueden llamarlo karma, pero creo que es un concepto muy esotérico para lo que estoy buscando. El hecho es que hace unos meses le regalé un buen cigarro a un conocido que glorifica a los habanos por sobre todas las cosas y para quien cualquier cigarro que no sea un habano ni siquiera vale la pena mencionar. Este conocido mencionó que si alguien sabe de un cigarro que pueda superar un habano, que se lo dé a probar. En un momento dado, decidí regalarle un cigarro, porque es una persona divertida y me cae bien. Le regalé un segundo de la Serie V de Oliva, que es un buen cigarro y para alguien que no esté del todo claro de lo bueno que pueden ser estos cigarros, es un buen inicio. A cambio, me regaló este representante de la Línea Azul de Francisco de Miranda. Como lo lees, la persona que glorifica los habanos me regaló un cigarro dominicano, diciendo que son buenos. Porque hay que tomar las cosas de quien vienen, guardé el cigarro en mi humidor y ansiosamente esperé el momento para fumarlo.
Dado que la gente de la marca es bastante activa en redes sociales, unos días antes de encenderlo, les escribí un mensaje directo a su Instagram, preguntando sobre la liga del cigarro para poder detallarlo bien en la ficha técnica. Una semana después me respondieron con un número de WhatsApp al que podía escribirles, pero en verdad fueron muy abiertos desde el primer momento de qué se trataba el cigarro. Es un producto de $2 exclusivo para el mercado argentino y dado que el tabaco paga unos impuestos muy altos en Argentina (alrededor del 150%, según me dice), pues un cigarro que se venda en $2 debe costar mucho menos hacerse. Me recomendaron que mejor pruebe la línea de mayor categoría para hacerme una idea de la calidad de la marca, pero dado que ni estoy en Argentina, ni tengo acceso a sus productos, es este Línea Azul el que probé. No dice mucho su página web, salvo que el tabaco es añejado por dos años. Asumo que la capa es Connecticut por el color, pero más nada indica que lo sea. Los aromas parecieran confirmarlo, pues incluyen almendras verdes, cítricos, madera y una nota ligeramente perfumada. En la tripa se aprecian aromas similares, aunque solo incluyen cítrico y almendras. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta solamente un aroma muy suave a madera.
El Línea Azul comienza con notas suaves, muy suaves, a cítrico y vainilla, con cero pimienta y un retrogusto eventual de crema sutil. Todo el tercio tiene notas extremadamente suaves, confirmando mi teoría de capa Connecticut pero escaso de sabores también, presentando a mediados del segmento una nota que me recuerda a hojas secas quemadas y muy poco más. Por lo mismo, la intensidad es muy baja y la fortaleza es baja, con un anillo de combustión decente y una ceniza bien formada y humo abundante en cada calada.
Decir que me ha sorprendido sería mentira, aunque sí hay sabores nuevos en el segundo tercio y es una sensación afrutada que identifico como parchita (maracuyá en el resto del mundo), pero es más como la identificación de ese sabor cítrico que sentía desde el inicio y no es para que te imagines a una fruta dentro del cigarro. También tiene notas dulces y algunas amargas y un retrogusto que permite identificar más de lo que dejaba en el tercio anterior y que incluye paja, pero tanto en fortaleza como en intensidad seguimos iguales. Quema bien y la ceniza se mantiene durante un rato, pero no mucho.
¿Qué más? Más nada. El último tercio es básicamente una continuación del segundo, perdiendo sabores y ganando en amargura, hasta que finalmente, luego de una hora y 15 minutos, el Línea Azul de Francisco de Miranda llega a su fin. Sigue quemando bien y según muchos eso ya lo califica de un buen cigarro, pues los sabores son casi siempre subjetivos y podría estar de acuerdo pero no es el primer cigarro de $2 que fumo y hay otros con los que me ha ido mejor.
Pero debo ser bien sincero. Antes de oír de la marca y del costo del cigarro, estaba listo para destruir esta marca y este cigarro, principalmente porque dada la calidad del cigarro que le di al amigo, esperaba algo de similar calidad como respuesta y con base en ello fue que fumé este cigarro, esperando algo de buena calidad y con un costo considerable. Pero cuando la marca me escribió contando de los impuestos que tienen que pagar para que el producto entre a Argentina y del precio final de $2 por unidad, entendí que el Línea Azul simplemente tiene mucho en contra para ser un cigarro bueno. En lo personal, nunca lo compraría, principalmente porque los cigarros de $2 no son un producto que busque y por ese precio he conseguido cosas mejores, que no son muchas ni tampoco son mucho mejores. Pero ya cuando pagas ese precio por un cigarro es una lotería lo que te vas a fumar. Este fuma bien, tiene buena quemada y un tiro decente y por $2 no es mucho más lo que puedes esperar.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Francisco de Miranda Modelo: Línea Azul Dimensiones: 5 x 50 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: N/D (Connecticut) Capote: N/D Tripa: N/D Precio: N/D Puntuación: 72
La marca Padron en el mundo de los fumadores de tabaco se ha convertido en un producto tradicional y clásico, del tipo que ya es referencia en términos de calidad y básicamente la referencia en tabaco centroamericano. Sus series de números (2000, 3000, 5000) además son sinónimos de cigarros de fortaleza e intensidad muy considerables y la seguridad de un producto bien hecho. Pero entre esas vitolas tan tradicionales de Padron, hay una que no es tan conocida y se llama Londres, que en tamaño se encuentra entre el 2000 (5 x 50) y el 3000 (5 1/2 x 52), con medidas de 5 1/2 x 42. Esto creo que no lo hace tan atractivo para el mercado americano, que es su mayor consumidor y la consecuencia es que su producción no es tan alta, lo que lo hace una pequeña rareza y que muchos consumidores no lo reconozcan al inicio.
Pero para lo clásico y raro del Londres, se ve como un cigarro de baja calidad o al menos su capa es muy accidentada y decolorada en secciones. Los aromas son los que espero y me hacen olvidar los detalles que pueda tener el cigarro, pues incluyen los típicos de la marca: establo, paja y caramelo. Lo pico con la doble hojilla, porque en realidad no sabría con qué picarlo si no es eso y los aromas en frío son muy agradables a pimienta, té negro y paja. El tiro se siente muy bien y la experiencia de un Padron con un cepo reducido realmente me llena de emoción y expectativa.
Para el cepo que tiene y el origen, la verdad es que desde las primeras caladas este Londres no es tan fuerte como esperaría. En realidad es bastante sutil, con su toque de pimienta muy notable y abundante madera, que a mediados de esta sección incluye también cuero y tierra húmeda, al punto que se vuelven dominantes en la fumada y la intensidad de sabores de coloca rápidamente en alta, lo cual es de esperar con este cepo. El humo es denso, rico y abundante, con un tiro fenomenal y el anillo de combustión casi que de ensueño. El Londres se perfila como una buena fumada desde la primera calada con una fortaleza media, de momento.
Aparecen sabores de café tostado y cremoso al inicio del segundo tercio, que son acompañados por dulce de leche o más bien toffee cuando supero el ecuador del cigarro. Pero estos nuevos sabores no desplazan a los anteriores y la intensidad va así: tierra húmeda, cuero, madera, café, pimienta, nuez moscada y chocolate, con un retrogusto que alterna la pimienta con el chocolate y las notas de nueces. En términos de construcción sigue siendo ejemplar y todo lo que sale en cada calada es un humo cundido en sabores y densidad. Un magnífico ejemplo de un buen cigarro, sin lugar a dudas.
Para el último tercio el Londres se suaviza bastante, tanto en fortaleza como en intensidad y variación de los sabores. Ya no hay sensaciones de café ni de chocolate y muy poca madera, pero sí hay tierra húmeda, pimienta y especias (lideradas por la nuez moscada), estas últimas principalmente por el retrogusto y esporádicamente algo de cuero. Pero sigue quemando bien y se convierte en uno de esos cigarros con un final infinito y si tuviera un palillo lo fumaría hasta más allá, pues se mantiene perfectamente encendido y no se calienta de más. En total, se trató de una fumada de una hora y 25 minutos, muy gratificante y deliciosa, de la cual quisiera tener más y especialmente en esta vitola.
El Padron Londres es un cigarro que, aunque se encuentre entre dos archiconocidos del vitolario de Padron, es increíble cómo varía en sabores y calidad. Es casi un lancero y casi un lonsdale, pero dando las mejores características de ellos, en un producto que tiende a no ser tan caro como puede ser un lancero. Mayor producción sería mejor, o al menos mayor disponibilidad, pero como experiencia es de las mejores que he tenido con la marca. Puede que los sabores y sus intensidades no sean para todos, pues tiene mucho de lo que no le gusta a todos, pero para mí fue una experiencia extraordinaria y a un precio aún mejor.
El primer producto de la línea Zafra de Roble Viejo; el que comenzó todo. Se hizo a partir de un único lote de diez barricas seleccionadas por el maestro ronero Giorgio Melis, como las que mejor destacaban el carácter de la marca y se dejaron añejando aproximadamente 15 años. Al menos eso es lo que destaca la marca, pero hay distintas versiones sobre la edad de estas barricas. Lo cierto es que, al igual que las versiones posteriores de Zafra, se trata de un producto excepcional.
Sin embargo, por circunstancias y existencias del producto, no fue sino hasta hace poco tiempo que pude probar este 2003, habiendo probado el 2004 y 2005 en ocasiones anteriores. Cabe destacar que Roble Viejo Zafra 2003 hace mención de añejamiento de más de 12 años.
Solamente existen mil botellas de este lote, el mismo número que en las ediciones siguientes. Igualmente, se trata de una botella de 1,75 litros, muy pesada y aparatosa, pero no es una botella para estar transportando por ahí, sino para reposar en casa. Es embotellada a 40% de alcohol. La botella que probé es la número 111.
Lo primero que destaca del Roble Viejo Zafra 2003 en nariz es lo tostado de la barrica. Sus aromas son de madera muy tostada, quizá lo que llamaríamos más charreado. Pero también hay notas afrutadas, que no son las típicas de esta marca e incluyen cáscara de mandarina y también azúcar morena, chocolate negro y nueces. En nariz se siente muy alcoholado, más de lo que esperaba.
En boca es igualmente alcoholado, con sabores a naranja cristalizada (como cuando la quemas con un soplete), caramelo de dulce de leche (como unos Kraft que vendían en Venezuela hace años), cáscara de toronja y pimienta blanca. En el retrogusto destaca el toffee tan típico de la marca, junto con mantequilla y melón.
No es de sorprender que me haya gustado, pero después de probar los tres Zafra, me sigo quedando con el 2005. Sin embargo, es gratificante notar como incluso en un nivel tan alto como se encuentra esta serie, haya habido evolución y mejora a lo largo de los años.
Ficha Técnica: Fabricante: Corporación de Alcoholes del Caribe Nombre del Ron: Zafra 2003 Marca: Roble Viejo Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: más de 12 años (no especifica cuánto más) Precio: $200 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 91
Quizá algo que no sabe todo el mundo es que en materia de la fabricación de tabacos, cada vitola tiene su estilo y su nivel de torcedor que la puede hacer. Vitolas como robusto y toro son relativamente sencillas y vitolas como lancero y perfecto son las últimas que un torcedor aprende a hacer y las más difíciles de perfeccionar. No todos los torcedores pueden hacer un lancero o un perfecto o un salomón y las marcas que los tienen suelen enorgullecerse mucho de ellos y por lo mismo son un poco más caros. Pero parece ser que también en esas vitolas el sabor es el mejor y fue precisamente por eso que mi primera prueba de este Reserva Original en perfecto no fue tan buena como esperaba de Plasencia. Hace un par de meses me contactó la gente de Vitolas Cigar Shop en Maracay, Venezuela para que probara algunos de los productos que comercializan, así como su servicio. Entre los que me enviaron, estaba este Reserva Original, que probé con algo de renuencia, en robusto.
Mucho de lo que se habla en la página de Plasencia sobre este cigarro sobre lo orgánico que es y lo importante que eso es para la industria. En términos reales, me importa muy poco que sea orgánico o no, pues lo que voy es a fumarlo. Gran parte de esa literatura menciona que las técnicas que utilizan en la siembra de sus tabacos son las mismas que existían hace 500 años, aunque hace medio siglo no se hacían tabacos como ahora, pero insisto, prefiero fumarlo. Tiene aromas muy agradables en la capa, que ya incluye un toque picante pero también de nuez moscada, mientras que en el pie se aprecian mosto, caramelo y canela. En la calada en frío hay caramelo, canela y jengibre, muy aromático y me llama la atención darle fuego lo antes posible.
El primer tercio del Reserva Original comienza con notas florales y húmedas, como de una flor blanca, con notas dulces y envolventes de madera y una sensación cremosa que se funde en el paladar y el retrogusto. Estas notas se mantienen durante gran parte del tercio, con una gran intensidad que llega a media-fuerte y notas picantes a partir de mediados de esta primera sección. La ceniza se sostiene muy bien y es hacia el fin del tercio que la dejo caer a propósito. La fortaleza es media y el humo abundante me asegura un disfrute pleno de la fumada.
La triple anilla del cigarro hace que sea un poco confuso el momento ideal para quitarla, al menos la más grande y me hace perderme un poco en la división de los tercios, quizá porque las transiciones no son del todo claras en el Reserva Original. Hay notas más fuertes de tierra mucho más adelante de lo que consideraría como el inicio del segundo tercio y fue eso lo que me confundió un poco, pero no es el único sabor y hay una sensación a mosto de uva que me llama bastante la atención, aunque no es lo principal. Son los sabores de madera los más resaltantes en el segundo tercio, principalmente porque hay matices para más de uno: roble, sándalo y aserrín, mientras que en el retrogusto se siente pimienta y nuez moscada. La intensidad es media-alta y la fortaleza media, y ya puedo confirmar que la experiencia en este robusto es superior a la del perfecto de hace unos 5 años.
El sabor más intenso en el último tercio es el de tierra seca, pero con una sensación casi mineral, sumada a los distintos matices de madera que siguen muy presentes y en un segundo lugar muy cercano, sobre todo el de roble. El sabor de madera de sándalo se siente más presente en el retrogusto, donde acompaña a la pimienta, aunque la nuez moscada va desapareciendo y para mediados de esta última sección, ya es inexistente. Al cabo de una hora y 40 minutos, el Reserva Original llega a su fin, en esta última sección con una intensidad media-alta y una fortaleza media, tal como fue durante toda la fumada.
Espero haber podido transmitir lo compleja que fue esta fumada, pues el Reserva Original no solo tiene una buena cantidad de sabores, también tiene matices muy interesantes. Además, los sabores son pegajosos y de larga permanencia en boca, con un tiro fenomenal, ceniza muy bien formada y un comportamiento que fue decayendo un poco cuando superé la mitad del cigarro, sobre todo en materia de anillo de combustión. No soy mucho de maridajes que vayan más allá de destilados, pero creo que este cigarro, aunque es considerablemente fuerte, podría combinar muy bien con una champaña o un brandy que no sea muy complejo. No obstante, con un Cardenal Mendoza estoy seguro que irá de lo mejor también. En caso que no sea tuyo el destilado, un café espresso creo que le iría bien, aunque no lo probé así.
Una botella que tiene un tiempo rondando la casa de mis suegros y que mi suegro siempre saca cuando hay una reunión, por si alguien quiere tequila (que nadie ha querido). En la última visita a casa de los suegros decidí probarlo y para mi sorpresa nunca había sido abierta. El Capricho es hecho por una empresa de distintos destilados, casi todos de agave, conocida como Cavas de la Doña. La empresa fue fundada en 1997 por Alberto Becherano y se encuentra ubicada en los Altos de Jalisco.
Don Alberto es un Maestro Tequilero con años de experiencia y quien supervisa todo el proceso, desde la selección del agave azul hasta su embotellado. La empresa se enorgullece de su proceso completamente «natural», cuya definición exacta ha comenzado a perderse, pero la marca destaca que no usan colorantes artificiales o estabilizantes de sabor.
El Añejo es producto de añejamiento durante 24 meses en pequeñas barricas de roble blanco francés. Es embotellado a 34% de concentración alcohólica. Técnicamente no es tequila, porque tiene menos de 38%, pero es a lo que más se le parece. Por ello la botella dice destilado de agave azul y no tequila.
Según la empresa, el hecho que no sea tequila le da mayor libertad para que el producto sea distinto, más rico y más denso. En verdad me parece la excusa más original para que el producto no sea de total calidad. Por lo pronto tiene aromas a caramelo, vainilla, madera tostada y tierra, por lo que no me queda claro si es 100% agave o si es una mezcla, pero en mi experiencia, si no dice que es puro es porque no lo es.
En boca es de sabores muy francos, similares a los de su aroma: caramelo, vainilla, cítrico, agave destilado y vainilla, pero con menos o nada de madera en el retrogusto, donde sí tiene una nota ligeramente medicinal. En realidad el sabor del producto me dirige al tequila y hay poco de él que me haga pensar que no es tequila. No quiero decir que sea excepcional, pero malo no es.
Ficha Técnica: Fabricante: Cavas de la Doña Nombre del Agave: Añejo Marca: El Capricho Origen: México Materia prima: Agave azul Edad: 24 meses Precio: $40 Densidad alcohólica: 34% Puntuación: 77