Aganorsa Leaf – La Validación Habano (Gran Robusto)

Al principio pensé que esta sería una revisión o lo que llamo una ‘recata’ de un cigarro que había probado por última vez con un nombre distinto: Casa Fernandez Aganorsa Leaf Habano, pero luego de leer un poco descubrí que en realidad de trata de una liga nueva y un producto distinto, principalmente porque en el original la capa es Habano ecuatoriana y en este todo es de Nicaragua. Hace algunos años la marca Casa Fernandez se convirtió en Aganorsa Leaf a fin de evitar mayores confusiones con sus productos que son fabricados en la finca Aganorsa, pero también para no ser confundidos con los de AJ Fernández. Con un apellido tan común, era solo cuestión de tiempo antes que existieran dos marcas distintas con nombres similares.

Es fácil pensar que este cigarro se llame simplemente Aganorsa Leaf Habano, pues esas palabras aparecen bien destacadas en la anilla, mientras que La Validación se ve muy pequeña y si tienes más de 40 años, simplemente no existe. En algún lugar leí que este nombre se trata de la marca validando su calidad de manera regular, lo que quiere decir probar la liga regularmente para confirmar que los sabores son los qu deben ser, y por eso justifica que se llame Aganorsa Leaf, pues todos (o casi todos) los tabacos incluidos en su fabricación vienen de la misma finca. Por lo pronto, es uno de esos cigarros en que las anillas ocupan gran parte del mismo, al punto que cuando le quite las anillas me quedaré con más de la mitad del cigarro desnudo, pero los aromas ya hacen que quiera encenderlo, pues incluyen notas de madera, pimienta y miel, tanto en la capa como en la calada en frío, aunque ninguno de estos es especialmente dominante, sino más como un aura general. Buen tiro y eso es importante, al menos en frío.

Entre todos los tabacos y todas las hojas que se cultivan en Nicaragua, a muchos les sorprendería saber que no hay una inmensa producción de hojas de capa. Durante muchos años las capas venían de otros países, como Camerún, Honduras, Ecuador, Indonesia, entre otros. Es en años recientes (quizá los últimos 10) que han comenzado a tener capas que se destaquen y la finca de Aganorsa es una de las que lo ha promovido. No obstante, Aganorsa está especialmente orgullosa de sus productos Criollo 98 y Corojo 99, al punto que las semillas de esas hojas son la base de casi todo lo que cultivan y es fácil encontrar la raíz de esos sabores en muchos de sus productos. Precisamente por eso, este La Validación Habano comienza con una nota suave pero persistente de pimienta en el retrogusto y una un toque más leve en el paladar, que acompañan madera y almendras como las más dominantes. A lo largo del tercio se desarrolla una dulzura de melaza que le da una dimensión deliciosa al cigarro y acompaña el resto de los sabores. Hay algunas notas más suaves de tierra mojada y paja, que simplemente añaden a la complejidad del cigarro y da la impresión que el La Validación Habano está evolucionando constantemente, pero no es un cigarro en el que estallan sabores regularmente, solo que no se mantiene fijo mucho tiempo en la misma intensidad y variedad de ellos. En temas de construcción se comporta de maravilla, con una buena ceniza y anillo de combustión muy rectos, mientras que la intensidad y fortaleza en media le dan la dimensión agradable a la fumada.

Hay pocos cambios en el segundo tercio y aunque hay quienes pueden ver eso como algo negativo y decir que el cigarro evoluciona poco, también algunos dirán que eso denota consistencia en los sabores. Siempre hay algo positivo que destacar y en el caso de este cigarro, cuando las dimensiones no son tan grandes, sin duda que muchos cambios no le ayudan. Podríamos argumentar que el cigarro alcanzó la cúspide de sabores y que mantenerlos es donde estará el reto y muchas veces me he encontrado con cigarros que tienen un primer tercio extraordinario, pero los siguientes son una dilución de ese primero, por lo que puedo confirmar que en este no ocurre eso. Efectivamente, los sabores dulces de melaza, la tierra, paja, madera y almendras se mantienen al mismo nivel y me permiten hacer un par de cosas mientras fumo, y esa es una característica de un buen blend: cuando no hay un sabor que domina la fumada y no permite apreciar otros sabores. Por lo expuesto antes, fortaleza e intensidad se mantienen en media, pero por la costumbre diría que están incluso un toque por debajo. La quemada se comporta muy bien, aunque la ceniza no se sostiene mucho.

En el último tercio La Validación Habano se hace un poco más caliente y no es necesariamente un calor que me queme los dedos (aunque eso me ha pasado otras veces), pero el humo que entra en mi boca está caliente y eso hace que muchos sabores se pierdan un poco. Ese es el aspecto más negativo que puedo sacar de una fumada que ha sido consistente e interesante desde la calada en frío, y que no me ha dado un aspecto que pueda marcar como desagradable realmente. Me toma una hora y 15 minutos fumar el cigarro hasta que lo dejo a un lado, tiempo que podría ser menor al esperado, especialmente con un cigarro con medidas de 5 x 54, pero no siento que lo haya apurado del todo. Más bien creo que fue el tiempo justo.

Viendo un poco los productos de Aganorsa Leaf y de la línea La Validación, noto que existen cuatro productos bajo ella, incluyendo este Habano. También hay un Connecticut, un Corojo y un Maduro, siendo de este último que tengo en el humidor también y que le tocará eventual reseña. Precisamente por esos productos este de capa Habano puede no ser el más fuerte o al menos eso espero, porque su fortaleza nunca superó la media y sí me llama la atención probar algo que tenga más push, como dicen. Pero este La Validación Habano es consistente y esa es quizá la mejor descripción que le puedo dar, además que sin duda compraría un 5-pack de él.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: Aganorsa Leaf
Modelo: La Validación Habano
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Gran Robusto (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Corojo 99, Criollo 98)
Precio: $8,50
Puntuación: 86

Gurkha – Master Select (XO)

Pues mira, sí… ¿quién lo diría? Otro Gurkha por estas páginas. La verdad vino como obsequio de los amigos de Vitola Cigar Shop en Venezuela, y al principio hablamos de eso y me dijeron que si bien no podían recomendarlo (porque los amigos no recomiendan un Gurkha), sí me sugerían que lo probara. Si no aprecio un Gurkha, al menos puedo apreciar la honestidad de alguien que además me lo está regalando, así que pensé que sería buena idea reseñarlo. Una pequeña búsqueda por Google me indica que existen tres versiones del Master Select: Connecticut, Habano y Maduro, siendo este el más suave y claro, por lo que claramente es el Connecticut. También me impresiona que Gurkha además lo llama XO, pero luego me di cuenta que esa es la vitola y aunque el cigarro tiene tres factores en contra (cepo, capa y Gurkha), decidí fumarlo y aclarar cualquier duda, porque la realidad es que el mercado de los Connecticut ha ido evolucionando y ahora es común encontrarse con un cigarro de esta capa que tiene una fortaleza considerable.

Algo sí debo apreciar: el Master Select Connecticut se ve muy bien. La capa es brillante, con algunas venas pero muy lisa. Los aromas son interesantes también, aunque son extremadamente sutiles, así que no sé si se trate de una fumada buena o no, pero al menos me mantiene en suspenso. En la capa los aromas son de madera balsa, vainilla y paja, mientras que en el pie apenas si se aprecia paja seca y madera sin mucha definición adicional. Lo pico en V a fin de aprovechar al máximo su sabor y me agrada que el tiro está bien, aunque en sabores se repite la misma historia y estos son a madera, paja, vainilla y una nota lejana de nueces… vamos, que todas son lejanas, pero las nueces están más lejos todavía.

Vamos con lo bueno y es que el Master Select Connecticut enciende parejo, produciendo abundante humo en cada calada y tanto el anillo de combustión como la ceniza se aprecian bien. No te voy a decir que los sabores son intensos porque no es así, apenas si se sienten notas de madera, nueces y tierra seca, pero el retrogusto me mantiene interesado con notas de nibs de cacao. Pero el cigarro tiene una intensidad baja y una fortaleza igualmente reducida, que no es algo necesariamente malo, solo que no es lo que esperaba… en verdad sí lo esperaba, pero tenía la ilusión de estar equivocado y que mostrara más.

En el segundo tercio hay más sabores, pero eso no quiere decir que sean mejores o que se sientan más, solo que enumerando, llego a un número mayor. Muchos son los mismos: nueces, madera, tierra seca (la cual se siente mucho menor) y un toque de pimienta, principalmente en el retrogusto pero con algo de participación también en el paladar. Entre los sabores nuevos hay chocolate con leche, que ya no son nibs de cacao sino esta versión suavizada de chocolate, y cuando supero la mitad de siente un matiz picante en ese sabor de tierra, que sigue siendo seca. La quemada se tuerce un poco cuando dejo caer la ceniza finalizando el primer tercio y mantiene ese aspecto mal visto durante el resto de la experiencia, con una intensidad y fortaleza bajas.

Para el último tercio la quemada se arregla sola, pero la anilla estaba pegada con una cinta plástica invisible, lo que hizo que quitarla fuese un suplicio y que la capa sufriera parte de ese problema cuando la despegué, porque una parte también estaba pegada a la capa. Afortunadamente no paso a mayores y cuando el fuego llegó a esa sección que se ve en la imagen, quemó a través de ella sin despegarse. No hay nada que reportar en sabores, salvo la desaparición de los matices de chocolate y la sensación picante, por lo que tanto la intensidad como la fortaleza se mantuvieron iguales. Me tomó una hora y 45 minutos terminar de fumar el cigarro, aunque lo dejé mucho antes de lo que podría haber sido el final, porque aunque echaba humo considerable y no presentaba problemas de quemada ni se apagaba, en verdad no había mucho más que ofreciera salvo el humo denso.

En ocasiones anteriores no he esperado nada del Gurkha y ha logrado desilusionarme igual, pero en esta ocasión, aunque tampoco esperaba nada, al final terminé sin desilusiones, que podría ser visto como algo bueno, pero en realidad no es ni bueno ni malo. El Gurkha Master Select Connecticut es un cigarro para fumar cuando no quieres fumar nada, pero igual quieres echar humo. Con esas características realmente hay muchos otros, pero al menos no es como la experiencia del Villiger Selecto Connecticut, aunque sus características son similares en el sentido que son cigarros muy suaves de capa Connecticut. No te voy a decir que escogería uno sobre el otro ni te voy a recomendar alguno porque realmente ninguno de los dos son mi estilo, pero con este al menos tienes una anilla atractiva.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Gurkha
Modelo: Master Select
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: XO (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $6,00
Puntuación: 74

La Barba – Ricochet Crü Mexi-Sol (Robusto Extra)

En 2018, La Barba creó una línea que ataba con el hecho que el dueño de la marca es sommelier, conocida como Ricochet. Esta línea estaba inspirada en los componentes del vino y cada producto supuestamente hace referencia a regiones específicas de vino, por lo que el original se relaciona con Zinfandel, mientras que este nuevo con la zona de Bordeaux. Este nuevo producto tiene una capa mexicana que no es identificada como San Andrés, sino sun grown, sobre capote de Indonesia y tripa de República Dominicana, Nicaragua y USA. Es fabricado por Tabacalera William Ventura en República Dominicana.

Una capa oscura, ligeramente rojiza y con imperfecciones bien marcadas es la que cubre al Ricochet Crü Mexi-Sol y aunque no tiene una tonalidad oleosa notable, algo de brillo tiene. Me impresiona que la capa no es identificada como San Andrés, pues todo lo que he probado de México que no sea fabricado en México es de San Andrés, pero siempre hay una primera vez, supongo. La capa tiene aromas intensos y abundantes a chocolate, roble, bosta, cuero y pan pumpernickel, mientras que en la calada en frío, a la que llego luego de un corte en V, se aprecian aromas a cuero, roble, tierra, clavo y pasas. El tiro se siente bien y el aire fluye con facilidad.

Si en los destilados se menciona que son francos cuando saben a lo que huelen, el Ricochet Crü Mexi-Sol es un tabaco franco, pues los sabores son muy parecidos a los aromas en frío, comenzando por el cuero y roble como sabores dominantes, seguidos de tierra, café y pasas. El retrogusto es de pimienta, aunque también incluye algo de ella en el paladar concluidas las 10 primeras caladas. La construcción no es la mejor, o al menos es en el tiro y la uniformidad de la quemada donde está presentando problemas y por ello la «flor» de la ceniza. Pero el humo es abundante, casi exageradamente y por ambos extremos, mientras que tanto fortaleza como intensidad se colocan en media.

En el segundo tercio la experiencia es considerablemente más dulce, gracias en gran parte al sabor de pasas que ha aumentado y esto hace que se sienta un perfil más complejo, pero también incluye cuero, roble, avena, tierra y maní, mientras que la pimienta se siente ahora principalmente en el retrogusto, pero incluso después del punto medio se siente mucho menor. Aunque la quemada tiende a ser más uniforme, no es una quemada regular y en ocasiones me veo en la obligación de hacerle uno que otro retoque, pero sigue siendo bastante el humo que sale en cada calada. La fortaleza se siente un poco más suave que media, pero la intensidad es media e incluso un toque por encima.

El último tercio del Ricochet Crü Mexi-Sol es muy parecido al segundo, aunque los sabores se sienten más «antiguos», incluyendo que el roble se siente viejo, el cuero se siente más usado y en general hay una nota ahumada, mientras que otros sabores como los de tierra, chocolate y café se sienten mucho más sutiles y esporádicos. El retrogusto tiene ese dulce de la pasa y el toque picante que se va suavizando en cada calada. El tiro no me da problemas y la quemada tampoco, pero por el diámetro del cigarro y el hecho que me duró una hora y 45 minutos, en las últimas caladas era algo esponjoso. Fortaleza e intensidad son iguales que en el tercio previo.

Mi afición al vino seguramente no llega ni cerca a la de Tony Bellatto, el creador de la marca La Barba, pero en medio de mi ignorancia del tema descubrí que hay muy poco (por no decir nada) que tenga que ver con vino en este cigarro y tampoco debería intimidarte no saber de vino antes de probar este cigarro. Más allá de la relación con el vino y los enólogos, este Ricochet Crü Mexi-Sol me pareció un cigarro bien equilibrado y picante en el primer tercio, aunque rápidamente pierde ese picor y es dominado más por notas dulces y consistentes de principio a fin, con excepción de la pimienta que mencioné. Hay cigarros para todos los gustos y el Ricochet Crü Mexi-Sol creo que funciona mejor para quienes les gusten los cigarros con notas de cuero y madera, y que no sean muy picantes, pero si buscas algo con variaciones regulares, este puede no ser la mejor opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera William Ventura
Marca: La Barba
Modelo: Ricochet Crü Mexi-Sol
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto Extra
Origen: República Dominicana
Capa: México
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Broadleaf)
Precio: $11,00
Puntuación: 85

Southern Draw – Jacobs Ladder (Lancero)

Una vez más que celebré el Lunes de Lancero y esta vez fue nuevamente con un Southern Draw, aunque esta vez es un lancero de verdad. Esta vitola fue lanzada en 2018 como creación única para un evento caritativo. Al poco tiempo de ese lanzamiento se agotó y no fue sino hasta 2021 que volvieron a sacarlo en producción regular, aunque limitada… o al menos hoy en día no lo puedo encontrar en la página donde lo conseguí originalmente. Hasta el momento existen tres versiones del lancero de este Jacobs Ladder o al menos ha sido hecho en tres sesiones, de las cuales el que tengo en mis manos es la más reciente. Estuvo la original, luego una en que el cigarro además de lancero era box-pressed y finalmente esta. Todas con la misma liga, por supuesto, que incluye una capa Pennsylvania Broadleaf americana sobre capote maduro ecuatoriano y tripa nicaragüense, y como siempre es fabricado por AJ Fernandez.

Para bien o para mal, el Jacobs Ladder viene envuelto en esta lámina de cedro que cubre la mitad del cigarro y desde que hice mi curso de Habanos Sr. descubrí lo interesante que puede ser encender el cigarro sin quitarla de él, aunque siempre vienen con un teipe que obligatoriamente hay que quitar. Pero para sentir los aromas de esta capa también hay que quitarlo, así que la operación se complica un poco, sin duda. Aunque la capa es bastante oscura y es Broadleaf, sorprende lo lisa que se siente, sin secciones que sean abombadas o protuberantes. Los aromas de la capa son de tierra seca, bosta, madera de cedro (por algo será) y almendras, mientras que la calada en frío tiene más cedro, cuero, nueces, tierra y pasas. No se pueden sentir los aromas de la tripa porque el pie es cubierto por la capa.

Desde las primeras caladas el Jacobs Ladder está dominado por sabores de tierra seca y cedro, las cuales prácticamente cubren los sabores secundarios, que apenas si dejan apreciar cuero y nibs de cacao, aunque el retrogusto sí se siente fuerte porque es pimienta pura y un toque más suave de cerezas maraschino. El tiro es ideal, produciendo humo abundante y una ceniza que si bien se mantiene sobre el cigarro, sus dimensiones me hacen tenerlo regularmente en el cenicero a fin de no hacer un desastre. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media, al menos en esta primera sección.

En el segundo tercio la misma combinación de tierra y cedro forma el sabor dominante, mientras que las notas de establo, cuero y chocolate llevan la marca de secundarios. No obstante, estos secundarios no son tan sutiles como en el tercio anterior, aunque tampoco llegan a la intensidad de los principales. El retrogusto se mantiene igual, aunque cuando supero la mitad del cigarro, esa pimienta que estaba tan participativa en él se une a los sabores del paladar también. En cuanto a su construcción, sigue siendo impresionante la consistencia, con una tendencia a mantener una columna respetable de ceniza, que para un lancero no es cosa fácil y el humo es abundante en cada calada, al punto que puedo hasta hacer aritos con él. La fortaleza aumenta un toque, pero sigue siendo media, con una intensidad media-alta.

No hay mucho que destacar del último tercio, en gran parte porque la pimienta aumenta considerablemente y su intensidad opaca el resto de los sabores. Los sabores de cedro y tierra siguen siendo dominantes, pero también aparecen algunos sabores secundarios como cuero, clavo, maní y una nota ligeramente herbácea, que si bien podría ser interesante y darle una complejidad necesaria, la pimienta domina mucho la fumada y eso obliga a dejar largo rato entre una calada y la siguiente, lo que hace que el cigarro pierda combustión y el tiempo que paso tratando de que vuelva al fuego debido hace que se consuma más rápido. Afortunadamente, la pimienta del retrogusto es más suave y permite apreciar más al sabor de cereza. Cuando cumplo una hora y 35 minutos, este Jacobs Ladder lancero llega a su fin, con intensidad y fortaleza similares a las del tercio previo.

Son tantos los detalles que tiene este cigarro que antes de encenderlo es inevitable verlo por todos los ángulos; está cubierto por una lámina de cedro, tiene el pie cubierto por la capa y tiene un pequeño rabito en la cabeza. Pero una vez que lo encendí se me olvidaron esos detalles y solo pensé en lo bien construido que estaba. Lo que más puedo destacar cuando está encendido es lo llamativo que es el contraste entre la capa que es casi negra y lo blanca que es la ceniza, por lo que sin querer mantenía la ceniza más tiempo del que debía. En cuanto a la experiencia, el Jacobs Ladder siempre ha sido un cigarro que intimida por los colores de la capa y lo sólido que se siente y eso hace pensar que tiene una gran fortaleza, cuando en realidad el más fuerte de la marca que he probado tiene un nombre tan inofensivo como Manzanita. El Jacobs Ladder en realidad no es suave, pero tampoco es agresivo y está tan bien construido que es difícil pensar en algo más que no tenga que ver con la experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Jacobs Ladder
Dimensiones: 6½ x 40
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Capote: Ecuador (Maduro)
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 89

Cocuy: La Capilla Urucure

Al igual que con el Cabeza de Caballo que reseñé hace poco, este producto de La Capilla lleva el nombre de la localidad donde es hecho. Hay muchas cosas que evitar a la hora de hablar de los productos de La Capilla, porque no se puede decir ciudad ni pueblo a la hora de hablar de Urucure, cuando en realidad es prácticamente un caserío y su población apenas si se mide en miles de personas, cuidado y si no son cientos, muchos con residencia esporádica. Por otro lado, tampoco se puede decir que este cocuy se fabrica en Urucure, pues eso implicaría que hay una fábrica o al menos una estructura, cuando en realidad su creación es increíblemente artesanal.

Curiosamente, ese nivel de rusticidad y «artesanalidad» lo que hace de La Capilla una marca tan especial. En general la creación del destilado de cocui trelease es rústica, pero La Capilla celebra eso mismo. Comenzando con la etiqueta del producto, que se nota rústica y aunque describe muchísima información importante, no es una etiqueta que destaque modernidad ni hace pensar en un producto nuevo. La etiqueta precisamente te hace pensar que cocuy La Capilla existe desde hace 80 años o más.

La etiqueta lo que describe es el proceso de creación de este destilado. Menciona que su origen es en Urucure, en la provincia (o municipio) de Xaguas en el estado Lara. El agave se cosecha entre 498 y 648 metros sobre el nivel del mar, en donde la planta crece entre 8 y 12 años. La piña del agave es cocida en horno subterráneo con carbón de cují, ubeda y yajo, para ser luego molido con pilón de piedra y prensado con troja de vera. Luego el mosto es fermentado con agua natural de pozo y destilado en alambique de cobre. Finalmente reposa un tiempo indefinido pero el necesario para que esté bien en vasijas o botellones de vidrio.

El maestro cocuyero de este producto se llama Freddy Cordero y parte de una cosecha realizada el 16 de diciembre de 2020. La botella que tengo en mis manos es la número 36 de una producción que alcanzó las 77 unidades y es embotellada a 44% de alcohol.

En nariz el Urucure es sumamente ahumado, posiblemente entre los cocuy más ahumados que he apreciado. Pero no es solo humo lo que se aprecia, pues incluye también notas herbáceas, cítricas, de durazno y minerales.

En boca es más dulce de lo que los aromas me harían pensar, con una marcada nota mineral que bien podría ser una derivación o dilución de esa sensación ahumada, pero las variaciones tan polarizadas de los sabores me hacen pensar que hay una nota mucho más compleja en el cocuy, pues en cierto toque se sienten notas de mostaza, especialmente en el retrogusto. Pero el retrogusto tiene sus toques que no son tan agradables, en este caso marcado por una insistente nota metálica, pero no es tan fuerte y las de tierra y cáscara de limón llegan a superarla a veces.

A raíz de mi reseña pasada de La Capilla, la reacción entre varios amigos ha sido la misma, destacando que el precio es el mayor enemigo de este cocuy. Es algo comprensible, pues es posiblemente el más caro del mercado actualmente, aunque Ancestral está en ese rango, pero es añejado. Tiene sentido cuando observas que hay otros cocuy en Venezuela con precios inferiores a los $30, pero hay que destacar también que La Capilla no produce en un solo sitio y para conseguir su destilado viajan por todo el estado Lara junto con los maestros cocuyeros y sus campamentos, a fin de conseguir de primera mano el cocui. Si bien al consumidor final pudiera no importarle mucho esto y solo ver el precio, hay un enorme trabajo detrás que no puede ser ignorado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Agave: Urucure
Marca: La Capilla
Origen: Venezuela
Materia prima: Agave cocui trelease
Precio: $60
Densidad alcohólica: 44%
Puntuación: 86

Linga – Most Wanted (Gordo)

No fue sino hace un poco más de un par de meses que probé mi último cigarro de Linga. Confieso que esa última experiencia no fue nada positiva, e incluso si las anteriores habían sido decentes, esa última me tumbó todo lo que la marca había construido hasta el momento en mí. Quizá uno de los temas que más me habían hecho ruido era lo esotérico de las publicaciones que hacen en su instagram, así como el hecho que hayan replicado mi reseña casi inmediatamente. Sin duda no la habían leído y me sorprendería mucho que la hayan leído desde entonces. Pero una cosa que mi última impresión del Most Wanted me dejó marcado era que se trataba de un cigarro saborizado, cuando ni quien me lo vendió, ni siquiera quienes lo habían fumado antes sabían que lo era.

No puede ser que existan dos versiones del Most Wanted. No tendría sentido financieramente. Este tiene la perilla endulzada y fue obsequio de un amigo que visitó República Dominicana recientemente. En su capa tiene aromas ligeramente perfumados, como de flores blancas pero también madera nueva. El pie es cubierto por la capa, así que no hay aromas que apreciar ahí, pero luego de picarlo me doy cuenta que la perilla es endulzada y eso afecta la calidad de los aromas que pueda apreciar por la calada en frío. No obstante, hay notas de madera y cacao.

No tengo idea de la liga, pero dado que ni la marca admite que existen dos versiones de este cigarro, mucho menos van a admitir que hay una liga distinta a la original que incluye capa San Andrés mexicana, capote Habano ecuatoriano y tripa dominicana. Pero en las primeras caladas este Most Wanted se siente suave, mucho más suave de lo que una capa tan oscura me haría esperar, con sabores a nueces, madera, vainilla y un fondo amargo que pareciera ser de esa misma vainilla. Si eres curioso, como yo, alguna vez has probado la vainilla pura o incluso el extracto de vainilla y ese es uno de los primeros aprendizajes en la vida de que las cosas que huelen bien no necesariamente saben bien. Son pocos los sabores que desprende el Most Wanted, aunque no son desagradables y sin duda que el sweet tip promueve que los sabores del cigarro tengan ese matiz dulce. El retrogusto es de vainilla y no mucho más, pues tiene una intensidad media con una fortaleza media-baja, pero afortunadamente quema bien y parejo.

En su segundo tercio, al cual el Most Wanted finalmente llega después de casi 30 minutos de fumada, los sabores son más variados y más intensos, en parte porque el dulzor de la perilla ha bajado un poco y se siente menos dulce, precisamente. Esto permite apreciar sabores sutiles a cuero, musgo y madera que posiblemente el dulce opacaba y como son tan suaves, no sería descabellado que sea así. El retrogusto se siente ligeramente especiado, algo similar a mi experiencia original del Most Wanted, aunque con una intensidad mucho menor y nada que me llegue a preocupar, en realidad. En términos de construcción, se comporta bastante bien, aunque no mantiene la ceniza mucho tiempo. Quema a buen ritmo, incluso lento y abundante de humo, pero con intensidad y fortaleza bajos, por lo que no agrada del todo, especialmente cuando pasas tanto tiempo fumando algo tan suave.

En su último tercio el Most Wanted se convierte en casi otro cigarro, con un perfil intensamente picante, que no lo había sido en lo absoluto hasta el momento. Los sabores no tienen perfil ni estilo dulce, destacando el cuero y la madera y un retrogusto con ligera vainilla y más pimienta. Ese hecho de espaciar las caladas y alargar la fumada se marca más en el último tercio, no porque quiera extenderlo sino porque la pimienta es tan agresiva que no me dan tantas ganas de fumarlo. Pero me dura dos horas antes de dejarlo morir en el cenicero, ya sin anilla y cuando queda muy poco tabaco en sí, aunque los sabores a partir de la mitad de este tercio desaparecieron y lo que me quedó fue solamente la intensidad media de la pimienta.

En realidad iba a hacer falta mucha calidad y mucho sabor para hacerme olvidar o ignorar la experiencia previa con el Most Wanted, pero aunque esta versión no tiene esa calidad y ese sabor que esperaba, es una experiencia muy superior a la original. Tuve la oportunidad de conversar un poco con sus fabricantes y me comentan que están en una época de experimentos y pruebas, pues están cambiando de master blender. Honestamente, no tendría sentido hacer dos productos distintos con el mismo nombre, pero se trata de un cigarro que apunta a un mercado que no es el que frecuento, simplemente porque los cigarros saborizados o infusionados no son lo mío. Pero ese mercado existe, es emergente y tiene mucho éxito, sobre todo en Estados Unidos. Así que sería inútil decir que es un cigarro malo solo porque no me gustó. Simplemente no es para mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Linga Cigars Factory
Marca: Linga
Modelo: Most Wanted
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Ecuador (Habano)
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 76