La Palina – Classic Connecticut (Robusto)

Vamos a ver si esto es algo que tengo claro, porque confieso que con excepción del Nicaragua Oscuro y, más recientemente, con el Nicaragua Connecticut, La Palina es una marca a la que nunca le he hecho mucho caso. Lo que sé es que La Palina es una marca creada en 1896 en Chicago. La marca se caracterizaba por ser bastante cara, en gran parte gracias a que sus productos eran fabricados en Bahamas. La marca cerró en 1926 y no fue sino hasta 2010 que Bill Paley, nieto del fundador, la reabrió. La mayoría de sus productos son hechos en Honduras, pero también tienen algunos hechos en República Dominicana (como el Fuego Verde) y los dos Nicaragua que mencioné antes, que son hechos por AJ Fernandez. La línea Classic originalmente tenía una capa Habano Claro, aunque no se identificaba como tal. Luego de un tiempo salieron el Classic Connecticut y Classic Maduro, ambos con una anilla distinta a la del cigarro de esta reseña. Pero hace un par de meses conseguí un sampler de la marca y me di cuenta que la línea Classic ahora tiene 4 productos: Connecticut, Maduro, Rosado y Natural, todos con nueva anilla, por lo que tenía una gran curiosidad no solo de probar los nuevos, sino de comprobar si el Natural (que asumo que es capa Habano) y el Maduro siguen siendo los mismos.

Este Connecticut tiene una capa ecuatoriana sobre capote dominicano y tripa dominicana y ecuatoriana. Esta capa tiene algunas venas notables y una cierta apariencia arrugada, pero el cigarro se siente con buen peso y se ve bien empacado. Los aromas sobre la capa destacan notas secas y suaves a paja, cedro, frutas deshidratadas y no mucho más, mientras que en pie se aprecian frutas dulces, pero sin mucha identificación. La calada en frío presenta notas algo más escasas pero igualmente interesantes a pimienta y frutas, pero con menor impresión dulce. El aire corre bien por el cigarro, por lo que no me preocupo en lo más mínimo de la quemada o encendido, que confío será rápido.

Comenzamos con sabores muy sutiles, definitivamente manteniendo el perfil de lo que espero que un Connecticut clásico sea, con un sabor que comienza siendo de madera de cedro que luego se transforma en madera quemada, más genérica y menos parecida al cedro como tal. Sus sabores son cremosos, pero faltos de agresividad, muy… clásico, pues. El humo es abundante gracias a un tiro fenomenal y el anillo de combustión no tiene nada que envidiar a muchos cigarros, aunque confieso que esa desviación que aparece en la imagen no es tan típica de un cigarro con esta capa, pero quisiera pensar que es un tema que depende más de la posición de la anilla que otra cosa. La intensidad es media-baja y la fortaleza es igualmente media-baja pero va en ascenso.

En el segundo tercio los sabores a madera quemada y crema son los más presentes en el cigarro pero también hay una variación y aparecen notas de nuez moscada y galletas danesas, manteniendo todos esos sabores en cada calada y un retrogusto que comenzó muy neutro y se va haciendo más picante en cada calada, y es especialmente más fuerte cuando supero la mitad del cigarro. El anillo de combustión continúa siendo variable y culpo a la elasticidad de la hoja, que se siente especialmente maleable, sobre todo con la adición del calor que está generando el cigarro. Intensidad media-baja todavía, con una fortaleza media gracias a ese calor, la inclusión de pimienta más agresiva y la combinación de estas dos características.

El último tercio es notablemente más picante que los anteriores, lo cual demuestra dos cosas que no esperaba de este cigarro: precisamente una nota más picante y una evolución, que si bien es lineal, el hecho que se trata de un cigarro cuyo precio ronda los $5-$6 hace que sea destacable esa evolución. Sin embargo, teniendo en cuenta que el objetivo de las ligadas es que el cigarro efectivamente evolucione, pues sería malo que no lo hiciera. Pero, en medio de todo, tanto intensidad como fortaleza son prácticamente iguales en este tercio aunque ligeramente superiores, pero no lo suficiente para marcarlo como un punto adicional. La quemada sigue siendo buena, aunque no perfecta, aunque a partir de la mitad el cigarro quemó considerablemente más lento que en la primera mitad, por lo que el tiempo total de fumada alcanzó una hora y media.

Realmente fumar un cigarro de este rango de precio siempre va a ser una lotería y si bien el Classic Connecticut se veía y sentía respetable en frío, había una cierta sensación liviana en el cigarro y eso nunca es buen augurio, lo cual se cumplió durante la primera mitad y el cigarro iba quemando rápidamente. Pero me sorprendió muy positivamente que la segunda mitad quemara tan lento, especialmente porque los sabores eran más agradables y la fortaleza mayor. Pareciera que, en cierta manera, el cigarro comienza en la segunda mitad y todo lo que viene antes es un simple relleno de preámbulo. Pero definitivamente es una fumada que vale la pena por su segunda mitad. Dicho eso, esta nueva anilla es claramente mejor que la anterior, siendo más clásica pero con mucho más detalle. La anterior parecía diseñada en 1996.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Palina
Modelo: Classic Connecticut
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 85

Habanos Jr. y Habanos Sr.

Hace alrededor de unas cinco semanas me contactó un amigo «de los humos»; una persona con quien tengo muy buena afinidad y con quien he coincidido en distintos temas, casi todos relacionados con el tabaco. Cada vez que viene a Venezuela, aunque no coincidimos en todas las ocasiones, siempre nos comunicamos, así que su llamada no era algo inesperado. Lo que sí fue algo inesperado era el propósito de su llamada.

– «¿Diego, tú has hecho el curso de Habanos Jr.?
– «No. Lo iba a hacer hace un par de años, pero me querían cobrar mucho.»
– «¿Lo quieres hacer?»
– «Si me van a querer cobrar lo mismo, no»
– «No chico, nosotros te lo obsequiamos. Si pasas puedes hacer el Sr., sin costo»
– «¡Claro que sí!»

Así que acepté hacer el Habanos Jr. que era dictado por Javier Velasco, quien es un Master habano certificado por Habanos S.A. así como sommelier. Hasta hace unos años, este curso solamente podía ser dictado en Venezuela por una empresa llamada Grupo Verilux, que era la distribuidora autorizada en Venezuela por Habanos S.A. Sin embargo, desde este año (oficialmente) el distribuidor es Kukenan Tobacco, una empresa propiedad del amigo con el que comencé este relato, junto con Héctor Arias, a quien conozco desde hace algunos años y su hermano.

Nuestras conversaciones siempre se han concentrado en hablar de habanos, tabacos centroamericanos y destilados, y solo con eso tenemos para hablar larguísimo rato. Les he dado algunas catas privadas en casa y nos hemos obsequiado tabacos de manera muy regular, así que me sentí absolutamente agradecido y honrado que hayan decidido darme la oportunidad de hacer el curso.

Cabe destacar que el curso de Habanos Jr. es recomendado para consumidores de habanos, principalmente. El curso de Habanos Sr. es para dependientes de tiendas y profesionales más serios del sector. Dicho eso, el que sepas de tabaco en general y de tabacos centroamericanos no garantiza que sabrás de Habanos a nivel junior o senior.

Lejos de querer convertir este artículo en un relato de la materia, más quiero hacerlo como un abrebocas para los que estén medianamente interesados en hacer el curso pero no dan el paso. El Habanos Jr. efectivamente es bastante introductorio, consta de un día y nos dan a probar un par de habanos, que en el caso nuestro fueron un Romeo y Julieta No. 2 y luego un Ramon Allones Small Club Corona, uno algo más complejo que el otro, pero muy agradable mientras hablábamos a nivel introductorio del habano, su denominación de origen, las regiones de producción y otros temas.

Dado que Javier Velasco también es sommelier, la prueba de los habanos estuvo acompañada de maridajes y armonías muy interesantes y una muestra de lo que podemos lograr con un buen producto. Además, los amigos de Ron Ocumare nos permitieron degustar el Sicanos, una versión que no se vende, con reservas de hasta 18 años y de la que pronto publicaré la reseña.

Posteriormente hicimos el examen y con mucho orgullo puedo decir que lo aprobé, lo cual garantizaba mi asistencia al Habanos Sr. el día siguiente.

El Habanos Sr. es un curso para tomarse esto en serio. Hay mucha más información y más exigencia de los asistentes. Mientras que en el Jr. te puedes salvar diciendo que un Habano está bueno o está suave, en el Sr. tienes que dar el por qué, debes describir sabores, aromas y hasta discutir si son buenos o malos y hacer recomendaciones. Los habanos que nos dan para la prueba también son mucho más complejos que en el introductorio.

Además, los maridajes y armonías son distintos y realmente constituyen un reto a la predisposición. Si en el Jr. eran tabaco con chocolate o tabaco con ron, en el Sr. es tabaco con lychee y parmesano, tabaco con cebollas encurtidas, o tabaco con brandy. Incluso, hay un mayor desarrollo y aplicación a la hora de combinar un habano en sus distintos tercios con alimentos y bebidas distintos.

Esta atención al detalle también es entre menos asistentes. Al Jr. asistimos unas 40 personas y en el Sr. éramos 25. Con mucho gusto puedo decir que contaba unos 10 conocidos y unos 10 amigos entre todos y al salir de ahí, por el carácter gregario y la camaradería de todos, terminamos siendo más amigos.

A la hora de escribir este artículo aún no tengo los resultados del examen de Sr., pero confieso que me sentí mucho más nervioso luego de presentar el examen de Jr. que el de Sr. Tengo más confianza de haber aprobado el último. Si no lo aprobé, la verdad es que retuve mucha información y con orgullo puedo decir que ya sé mucho más de habanos que lo que creía que sabía.

Entre los temas más «controversiales» está el mito del que siempre se ha hablado de qué tanto aporta la capa al sabor del habano. Hay quienes dicen que es el 15%, otros dicen que el 35%, incluso hay quienes dicen que es el 70%. Javier abiertamente dice que en el caso de los habanos, la capa simplemente no aporta sabor. Aporta presentación, elegancia y es la tarjeta de presentación de un habano; pero no aporta sabores.

Por último está el tema que yo siempre lo he tenido claro, pero hay quienes tienen problemas con eso. El Habano es un estilo de tabacos, que puede ser el original, el más elegante y el más caro. Pero más allá de eso, es simplemente diferente que el tabaco centroamericano. Ninguno es mejor ni peor, son simplemente diferentes. El habano es un proceso mucho más manual, que depende más de su gente y del cariño que le ponen a la fabricación del habano.

¿Esto quiere decir que los centroamericanos no le ponen cariño y dedicación? No. Pero lo de los cubanos es diferente.

Nuevamente, mil gracias a los amigos de Kukenan por la oportunidad y si estás pensando en hacer el curso y no estás seguro, mi recomendación es que lo hagas. Es preferible hacerlo y querer aprender más después, que no hacerlo y quedar en la ignorancia. Además, puedes conocer a mucha gente como tú.

Montecristo – Petit No. 2

Hace unos meses tuve la oportunidad de ser parte de la organización de la velada de lanzamiento para Kukenan Tobacco en Venezuela, la empresa autorizada por Habanos S.A. para la distribución y venta (al mayor) de habanos en este país. En esa ocasión lo que hice fue proponer las bebidas que tomar junto con el habano que Kukenan colocaría. Aunque en la propuesta final este habano fue el H. Upmann No. 2, en la propuesta original estaba este Montecristo de la reseña. Sin embargo, luego de probarlo, los amigos de Kukenan me dijeron que mejor no, pues en ese momento el cigarro no estaba listo. El cigarro tiene dimensiones de 4,7 pulgadas y un cepo 52, que al ser habano solamente es identificado el país de origen de las hojas pero no qué parte de la planta son. Coincidentemente, este cigarro es hecho en la misma fábrica que el H. Upmann.

Se trata de un cigarro pequeño, con un cepo decente pero no deja de parecer una fumada corta. Es en realidad lo que necesito hoy. Se ve muy bien torcido, aunque la capa tiene múltiples detalles o más bien imperfecciones. Los aromas de la capa son escasos y apenas si identifico notas herbáceas y cuero. Cuando pruebo en el pie, los aromas son casi inexistentes y la calada en frío, luego de una picada con la doble hojilla, presentan notas igualmente escasas pero con mejor contenido que antes, incluyendo canela, herbáceo (más bien vegetal), paja y madera. Listo para darle fuego, me dispongo a probar de los pocos habanos a los que tengo alcance, pero que estoy seguro que pronto habrá más.

El Petit No. 2 comienza interesante, con una cantidad asombrosa de humo, buena quemada y sabores que no son muy complejos pero no carecen de calidad, como madera mojada, nuez moscada y caramelo. Son sabores tenues, por lo que trato de no darle caladas muy seguidas a fin de que una quemada más caliente me los opaque. La ceniza se sostiene bien, aunque torcida, pero el cigarro tiene un buen tiro que no es tan común como uno quisiera en un habano. Quizá su pequeño tamaño colabore a esto, pero la intensidad de los sabores es media-baja y la fortaleza es igualmente media-baja.

Quizá no se note mucho en la foto, pero coincide con una lluvia bastante fuerte que había en casa y la uña del dedo medio tiene una gota encima en la imagen, así como otras partes de la mano. Casualmente, el tiro es bueno y me ha pasado en ocasiones anteriores que una alta humedad en el ambiente hace que el cigarro se sienta más apretado de lo normal. Aparecen unas ciertas notas florales en el segundo tercio que son las que le dan un toque más complejo a la fumada y los sabores se hacen mucho más interesantes pero también más variados, incluyendo nueces tostadas, madera y pan, así como una sensación más dulce. El retrogusto es de café en granos con pan tostado también y la intensidad alcanza media-alta con una fortaleza media. La ceniza sostiene una buena carga, aunque en la imagen aparezca con poca.

Los sabores en el último tercio siguen la tendencia de muchos cigarros y se vuelven un ‘grandes éxitos’ de los dos tercios anteriores, destacando nuez moscada, madera, toques de café y nueces tostadas. El retrogusto incluye una nota picante junto con el café en granos que es el mismo del paladar. La ceniza sí sale presentada como ha sido hasta ahora la fumada y el final del cigarro llega, eventualmente, marcando exactamente 40 minutos de fumada, que es relativamente rápido para un cigarro, pero fue una quemada uniforme y no algo que se descontroló en algún momento y me preocupara. La intensidad termina igual que en el tercio previo, en media-alta, con una fortaleza media.

El Petit No. 2 de Montecristo hace todo lo que un habano históricamente ha hecho: una fumada ligeramente compleja, buena quemada y sabores agradables. Lamentablemente no es la tendencia de muchos habanos últimamente, pero siempre aprecio cuando puedo fumar un habano como debe ser y no como se ha convertido. Dicho esto, también se trata de la distribución y la garantía que estoy consumiendo un producto original y no lo que hasta el momento ha sido el mercado venezolano de habanos, en el que han habido originales pero también ha habido mucha falsificación. Actualmente siguen existiendo las falsificaciones y creo que no dejarán de existir, pero el hecho que Kukenan Tobacco es autorizado por Habanos SA ya da una garantía. La calidad, mano de obra y control de calidad cubana ya es otra cosa que Cuba debe remediar en su momento, pero la fumada de este Montecristo sin duda fue de las buenas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Petit Edmundo
Dimensiones: 4¾ x 52
Tamaño: Petit No. 2 (Petit Pirámide)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $32,00
Puntuación: 88

Whisky: GlenGrant The Major’s Reserve

Parece increíble como el mercado de los single malt parece apuntar cada vez más hacia un producto más y más premium. Versiones con doble añejamiento y cada vez más años en barricas, versiones con triple añejado y que pasan por distintos países y usan barricas de distintos destilados, que primero añejaron ron, o bourbon, o rye o cognac, etc. Las combinaciones son infinitas y los precios que alcanzan, aparentemente también.

Por eso llama la atención ver un producto como The Major’s Reserve de GlenGrant, un single malt de bajo costo que apunta a quitarle mercado a los blends de alto costo, al parecer. El hecho que esta oferta venga de una marca que pocos conocen tiene mucho sentido, porque de alguna manera hay que destacarse y son pocas las marcas que pueden ofrecer un single malt por menos de $40. Por menos de $30, casi ninguna.

Esta marca fue fundada en 1840 por los hermanos John y James Grant. Cuando estos murieron, la empresa pasó a manos de un sobrino llamado James, pero cuyo sobrenombre era The Major. En 2005 el grupo Campari adquirió la destilería, de la cual el 50% de la producción forma parte de los blends de Chivas Regal. Pero este whisky recibe su nombre por el heredero de la marca en aquel momento y le rinde tributo por su estilo innovador de hacer whisky. No marca edad y está embotellado a 40% de alcohol, aunque existen versiones a 43%.

Al igual que sus hermano mayores, este GlenGrant tiene un color amarillo pálido, pero en nariz es sumamente distinto aunque son todos de Speyside. Los aromas son sumamente frutales, incluyendo banana, mango verde y pera, pero también notas de cardamomo y canela. En las notas siguientes se siente leche condensada y vainilla, con unos restos finales de cereales y notas florales.

En boca es cálido y también muy frutal, pero comienza con especias tipo canela y nuez moscada, seguido de manzana verde, pera, toffee y toques de madera, miel y vainilla. Con agua se diluye mucho menos de lo que pensaría, todavía manteniendo una cierta fortaleza, a diferencia de su versión de 12 años. Es bastante rico y complejo, especialmente para costar menos de $40. El retrogusto es dominado por vainilla y madera.

Aunque este whisky tiene notas de vainilla y madera, estos sabores no son tan consistentes como los de un whisky de mayor edad o de mayor precio, lo que me hace pensar que las barricas son de tercer o cuarto uso. No obstante, como single malt puede que no sea el que más te guste, pero como whisky sub-$40 son pocas las opciones que vas a tener en ese rango, especialmente si es un single malt. Es un whisky que fácilmente puede «combatir» con whiskies de blend más caros y salir ganando. No esperes que supere a un single malt de $200, pero eso no sería realista. Es una tremenda opción para quien quiere un sabor más intenso sin desbancarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: Glen Grant Distillery
Nombre del Whisky: The Major’s Reserve
Marca: GlenGrant
Origen: Escocia
Edad: NAS
Precio: $35
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Victor Calvo – Maduro (Toro)

¿No les ha pasado que se les ocurre algo que ocurrió en 2015 y piensan que fue hace un par de años? Pues hace un par de días descubrí o al menos alguien me dijo y me pareció coherente aunque no sé si es cierto, que una de las razones por las que no hemos oído mucho de Victor Calvo como marca es que fue en 2015 cuando enviaron sus cigarros a la FDA para aprobación de venta en USA. Parece que en ese momento la FDA marcó un precio fijo por cada cigarro que era introducido y los marcaba en $10 por unidad. Hasta ahí el cuento tiene sentido, pero luego me dijo la misma persona que esto obligó a la marca a vender sus cigarros en ese precio, cuando en realidad son un cigarro de $6, por lo que sus sabores y calidad son de un cigarro de $6 y pagar casi el doble por él es demasiado. Sin embargo, la marca al parecer se colocó en $8 a fin de marcar un promedio y no parecer estar demasiado descontado. Esto hizo que pocas tiendas los llevaran y poca gente los conociera. Insisto, el cuento tiene sentido hasta la mitad, pero no deja de ser un rumor. Pero los cigarros al menos se ven bastante bien y eso es innegable.

En su versión madura, este cigarro se ve muy bien construido, con una capa brillante y sin detalle alguno. Se trata de una capa Broadleaf muy marmoleada, con aromas a chocolate, pimienta y establo, mientras que en el pie se aprecia más chocolate y no mucho más. La calada en frío sigue esa tendencia y es chocolate en distintas versiones, que incluyen cacao en polvo y chocolate negro, con un tiro ligeramente apretado pero nada preocupante. El cigarro se siente con un buen peso, excelente consistencia al no presentar secciones esponjosas y suficiente para invitarme a encenderlo lo antes posible.

El Victor Calvo Maduro comienza espectacular. Incluso, sucede que mientras lo encendía estaba hablando por teléfono con un amigo y me quedé silencioso por un momento y mi amigo me preguntó si me pasaba algo. Este amigo es fumador también y lo primero que le dije fue «hay que comprar más». Los sabores son profundos de chocolate, canela, cereales, pimienta y madera, con una nota suave de pimienta en el retrogusto pero fuerte de pasas. El humo es cremoso, abundante y muy blanco. Al cabo de unos minutos el chocolate toma el protagonismo de los sabores pero solamente porque se potencia, pues el resto del abanico sigue con su fuerza acostumbrada. La ceniza no es muy sólida o al menos es de esas que se resquebraja fácilmente y con apenas unos centímetros ya comienza a soltar hojuelas. Intensidad media-alta, fortaleza media-baja.

En el segundo tercio ocurren un par de cosas inesperadas. La primera es que el cigarro se apaga sin haberlo dejado descuidado, sino que simplemente deja de hacer combustión. Al reencenderlo, confieso que me costó un poco más de lo que esperaba, pues en realidad estaba caliente y no se justificaba que me tomara tanto tiempo darle fuego. Sin embargo, cuando finalmente agarra fuego, los sabores están amalgamados y aunque el chocolate continúa su liderazgo, le está dando el matiz de chocolate al resto de los sabores que estaban en el cigarro, cosa que no es ni mala ni buena, pero los sabores más sutiles se ven dominados por el chocolate y no repotenciados por él, como la canela y la madera, que simplemente se desvanecen. A la mitad del cigarro aparece una nota dulce que si bien permite apreciar mejor el chocolate, le quita ese matiz de chocolate negro y hace que se sienta más como chocolate con leche, cosa que puede ser positiva porque al final es más notable el sabor, pero en lo particular estaba disfrutando esa versión más sutil. Lo que pasa cuando este sabor de chocolate se siente más dulce es que termina opacando el resto de los sabores que no habían desaparecido al principio del tercio. La potencia de los sabores baja a media, mientras que la fortaleza se mantiene en media-baja, algo muy típico en los cigarros de capa madura, pero que muchos ignoramos porque los colores más oscuros los asociamos con sabores más fuertes.

El último tercio marca la misma tendencia del segundo de volcarse completamente hacia un solo sabor. Aparece un toque de madera en el retrogusto, pero tiene poca duración y aunque mantiene una intensidad relativa, no es suficiente para superar la sobredosis de chocolate que es el Victor Calvo Maduro. Precisamente por ello, la intensidad de los sabores cae en fuerte y la fortaleza del cigarro se mantiene en suave, haciendo que esta experiencia esté considerablemente polarizada y eso me llama bastante la atención aunque no es algo que quisiera repetir en esta vitola o al menos no con esta intensidad. El cigarro quema muy bien durante toda la fumada, con humo abundante y una ceniza que no se sostiene mucho. Me toma una hora y 45 minutos llegar al final del cigarro.

Es muy típico de cigarros de $4 a $6 comenzar con un sabor muy interesante y en general con un primer tercio increíble, pero inevitablemente se diluyen o se polarizan a partir del segundo tercio. Cuando esto pasa con un cigarro de $8, es una decepción algo mayor. Incluso, hay cigarros de precio muy superior que lo hacen también. En lo personal no es una propiedad que me guste, pero estoy muy claro que por ese techo de $6 no es tanto lo que se puede exigir. El tema es que a veces aparecen cigarros como el New World Cameroon de AJ Fernandez y te destruyen el paradigma, pero en términos generales del mercado, el Victor Calvo Maduro se comporta a la altura de su precio. Si no tienes en cuenta su precio o si este precio fuese $10 como mencionaba al principio, es de esperarse que no sea un cigarro destacable, pero como está, es decente. Pero no creo que haya que comprar muchos más.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Victor Calvo
Modelo: Maduro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 81

Ron: Black Tot Master Blender’s Reserve 2021

Un ron creado para celebrar algo que en el trópico, o al menos en Venezuela, no teníamos ni idea que ocurría. El hecho es que los ingleses, en su infinito afán por hacer un mundo mejor, le entregaban al personal de su marina una ración diaria de ron, llamada Tot. Esta ración fue entregada entre 1850 y 1970 y correspondía a aproximadamente 71ml de ron diario, entregado a mediodía y con una concentración de 54,6% de alcohol. De acuerdo al rango, esta ración era entregada pura o diluida.

El hecho es que esta ración diaria fue abolida el 31 de julio de 1970 y es por eso que cada año, el último día de julio se le llama Black Tot Day, al igual que aquel viernes fatídico se le llama Viernes Negro. Efectivamente, el día negro es identificado como un día terrible.

En agosto del año pasado tuve la oportunidad de probar el ron creado para celebrar los 50 años de ese terrible día llamado Black Tot day. Una botella de edición limitada que solo se vendería ese año. Pero dado el éxito del producto y el seguimiento de tantos fanáticos, la empresa que lo hace decidió crear una versión de producción más regular, inspirada en el producto original.

El ron comienza su vida, en efecto, a partir de esa mezcla que probé el año pasado. Al igual que el original, el resto del producto consiste en distintos rones de cuatro países: Guyana, Jamaica, Trinidad y Barbados. Por supuesto, cuatro países que eran colonias británicas. La mezcla final tiene un 14,1% del Black Tot 50th Anniversary y 0,3% del Original Navy Blend, que es ese ron que se le entregaba al personal de la marina. La particularidad es que este además tiene 6,7% de un ron de Australia hecho en la destilería Beenleigh, que también fue colonia británica.

Guyana y Trinidad hacen casi el 56% del blend, mientras que Jamaica y Barbados el 23%. Australia solo tiene el 6,7% que mencioné anteriormente, mientras que el Black Tot original y la mezcla de la ración forman el 14,4% restante. Finalmente es embotellado a 54,5% de alcohol, al igual que su antecesor.

Esta imagen y la de portada son cortesía de Rones de Venezuela

Al igual que su versión 50th Anniversary, se trata de un líquido considerablemente oscuro, aunque con un tono rojizo que me recuerda a la cerveza Guinness. Los aromas, por supuesto, no tienen nada que ver con la cerveza.

Los aromas contienen notas ahumadas y me atrevería a decir asfálticas… al menos es ese aroma típico de cuando están echando asfalto en la calle. ¿Alquitrán? Tiene más sentido. También tiene notas frutales de pasas, dátiles, ciruelas, mermelada de naranja amarga y chocolate negro. Tiene notas más suaves pero notables de mora o de casis.

En boca sorprenden notas dulces de entrada, pero no son muy perdurables, al menos porque hay mucho más que probar. Hay notas fuertes de vainilla y banana muy madura (y casi demasiado madura), pasas, alquitrán, regaliz negra, canela y chocolate negro, con unas notas en el retrogusto efectivamente de chocolate pero también de café espresso. Al cabo de un rato, se sienten notas más afrutadas en boca, como pera, pasas, cáscara de naranja y banana.

Asombroso ron, al igual que su predecesor y sumamente complejo, para disfrutar solo, sin tabaco, sin hielo y sin distracciones. Es uno de esos productos que siempre guardaría, celosamente y se lo daría a probar solo a quien sé que lo va a apreciar. Seguramente solo yo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Elixir Heaven
Nombre del Ron: Master Blender’s Reserve 2021
Marca: Black Tot
Origen: Guyana, Trinidad, Barbados, Jamaica, Australia. Embotellado en Escocia
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a ♾ (reserva perpetua)
Precio: $140
Densidad alcohólica: 54,5%
Puntuación: 94