Whisky: Abasolo

Probando y descubriendo, aproveché la oportunidad de una muestra que me envió un amigo de este whisky completamente inusual. Se trata de un whisky de maíz nixtamalizado. ¿Suena raro? Lo es. Pero sigue leyendo.

Debido a que el maíz no es completamente digerido por el cuerpo humano, y una revisión de lo que haces en la mañana después de haber comido maíz lo comprueba, los aztecas aparentemente crearon un proceso llamado nixtamalización a fin de utilizar todo lo que se pueda del maíz. Lo que hacen es hervir los granos de maíz (que voy a asumir que son crudos y no digeridos) en una solución alcalina hasta que se suavicen y luego los sacan de sus cáscaras y los procesan. Este proceso produce el maíz que se usa para las tortillas mexicanas también.

Este proceso fue extremadamente importante para los indios de Mesoamérica, pues no solo elimina cualquier bacteria u hongo que pueda tener el maíz, también aumenta drásticamente su contenido alimenticio, haciendo que los indios que lo consumían eran mucho más resistentes a malnutrición o deficiencias vitamínicas que las tribus que no lo consumían.

Desde el año pasado, la destilería Abasolo comenzó a producir un whisky puro de maíz. Mientras que los americanos tienen una base de al menos 51% maíz en su whiskey, el proceso de nixtamalización permite aprovechar el 100% del maíz y utilizarlo en el destilado. Este proceso también permite que el sabor del whisky sea mucho más floral, dulce y cálido. La destilería también asegura que este proceso que data de hace 4000 años permite descubrir las notas más profundas de los ingredientes mexicanos ancestrales.

El ingrediente principal de este whisky también permite apreciar directamente el terroir de la región. La destilería utiliza exclusivamente la especie de maíz cacahuazintle, a diferencia de los whiskeys americanos que utilizan especies alteradas genéticamente. Esta se trata de una especie autóctona mexicana que ha sido cultivada desde hace más de 200 generaciones por los indios mesoamericanos.

El destilado es añejado durante dos años en barricas vírgenes y de segundo uso, aunque no indica cuál fue ese primer uso… pero voy a asumir que es bourbon. Finalmente es embotellado a 43% de alcohol. Así que no queda otra que probar este whisky mexicano inusual y único, cuya botella de por sí ya llama muchísimo la atención.

En copa el whisky es de un color amarillo pajizo, con lágrimas largas y bastante separadas.

En nariz se siente bastante limpio y sin aromas penetrantes, ni siquiera una nota alcohólica destacada. Las notas primarias son de banana, flores blancas y algo de miel, y realmente no mucho más. Comparado con otros whiskeys americanos que destacan aromas a caramelo, madera y demás sensaciones típicas del terroir, el Abasolo se encuentra en el espectro completamente opuesto, incluso con una ausencia casi total de aromas de madera.

En boca nuevamente se siente limpio y sin muchos sabores de madera, pero muchos que no sentí en nariz. Inmediatamente se aprecian toques de banana, crema batida y, sin sorprender mucho, maíz de ese que te comes y de cotufas (palomitas de maíz). Le siguen notas de cuero, cartón y de las tortillas mexicanas crudas. La permanencia es bastante corta y el retrogusto tiene notas vegetales y de miel.

El Abasolo se trata de un whisky bastante complejo y memorable, e impresiona lo que el proceso de nixtamalización puede lograr en un destilado. Sus notas vegetales, florales y de maíz son las más destacadas, pero no puedo garantizar que sea del gusto de cualquiera que disfrute del whisky.

Es un destilado inusual y esa propiedad única hace que lo recomiende a cualquiera que disfruta de este tipo de destilados, precisamente por ser algo que no se había hecho nunca y que demuestra hasta donde puede llegar la inventiva. Como cuando le recomiendo a un tomador de ron que pruebe un agrícola.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería y Bodega Abasolo
Nombre del Whisky: Abasolo
Marca: Abasolo
Origen: México
Edad: 2 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 82

Oliva – Master Blends 3 Maduro (Double Robusto)

La línea Master Blends de Oliva debutó en el mercado en 2003 con el MB original, al que le siguió el Master Blends 2 en 2003. En 2006 apareció el Master Blends 3 y no ha habido un nuevo Master Blends desde entonces. Esta línea estaba pensada como la de mayor prestigio de la marca, pero en 2007 crearon la Serie V que tomó esa posición y los Master Blends quedaron como una línea más, sin mucha innovación pero producción bastante regular. No fue sino hasta 2021 que se vio algo nuevo para los Master Blend, en forma de una versión de capa Habano ecuatoriana madura en vez del Connecticut Broadleaf de siempre, pero únicamente disponible en una tienda online: Atlantic Cigars. Es una tienda que visito poco, aunque hace unos años la usaba mucho, por lo que me llamó bastante la atención cuando los vi y junto con un amigo decidí probarlos.

No es la primera vez que Oliva crea una línea exclusiva para una sola tienda online, pues desde hace unos años existe el Monticello que es exclusivo de Holt’s y que reseñé hace unos años. Sin embargo, la publicidad que le hicieron al lanzamiento de este maduro fue absolutamente nula, al punto que por un momento pensé que se trataba de un timo de la página, pues nada de la anilla y muy poco de la apariencia destaca de qué se trata. Al igual que en su versión Broadleaf, este Master Blends se ve infinitamente rústico, aunque mucho más oleoso. Sigue siendo un box press bastante escueto, casi ovalado, pero los aromas de la capa son extremadamente llamativos, incluyendo pasas, chocolate, pimienta, notas florales, regaliz negra y madera, mientras que la calada en frío presenta chocolate, pimienta intensa, establo y madera.

Desde la primera calada el Master Blends 3 Maduro es un cigarro infinitamente más fuerte que el tradicional, con un golpe de pimienta que invade cada momento e intensas notas de chocolate, crema, melaza e incluso manzanas horneadas y salsa de carne (A-1, o algo de eso). La experiencia es una delicia en cada calada, al punto que estoy dispuesto a ignorar la quemada torcida y el hecho que está quemando algo rápido para mi gusto, pero con un retrogusto de pimienta intensa y esa misma salsa de carne adicional a los sabores que salen de él, es difícil no disfrutarlo. Siendo un cigarro de Oliva, hay una gran experiencia detrás y la transición hacia el segundo tercio no se siente tan fuerte, sino que te das cuenta que estás ahí casi a la mitad.

En el segundo tercio la quemada se empareja, aunque no sin la ayuda de un retoque y comienza a quemar más lento, por lo que pareciera que los dos detalles que tenía sobre él se resuelven aquí. Los sabores siguen más o menos iguales, con una fuerte participación de la pimienta, pero también notable presencia de chocolate, pasas, crema, galletas danesas, madera y notas de vainilla también, siendo los dos primeros de esta lista los que participan en el retrogusto. La fortaleza del cigarro alcanza un punto de alta+, ciertamente por encima de su versión no madura y obligándome a fumar más lento. El único punto negativo ahora es que se siente un poco más esponjoso el cigarro y eso afecta las caladas largas.

La ceniza se sostiene bastante en este último tercio, incluso bastante más allá del momento en que tomé la foto, mientras que en los sabores la pimienta es lo que más destaca, incluso sobre el chocolate y al punto que los labios me pican junto con la lengua, el paladar y la nariz también cuando hago retrogusto. La nicotina también aparece y eso me hace fumarlo con mayor cuidado, aunque está tan sabroso que no me contengo mucho tiempo. Es la consistencia del cigarro y el hecho que comienza a quemar torcido lo que evitar que sea una mejor experiencia, pero por este precio y esta exclusividad, creo que el Master Blends 3 Maduro es un cigarro que voy a adquirir regularmente.

Hay un refrán americano que dice que no le puedes enseñar nuevos trucos a un perro viejo y si nació en 2006, tanto el perro como la liga están bastante viejos. Con muchos amigos fumadores un lugar común con el Master Blends 3 es que lo han fumado tanto que ya hasta les aburre comprarlo de nuevo y sinceramente es un clásico que necesita (en mi opinión) un refuerzo. Lanzar una nueva versión del MB3 en un espectro tan pequeño no lo considero una innovación del producto, sino más como una prueba y creo que les salió muy bien y conmigo ganaron un nuevo adepto. Sobre todo porque mayor fortaleza era lo que creo que más falta le hacía al MB3 tradicional.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Master Blends 3 Maduro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Double Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $4,50
Puntuación: 90

Ron: Roble Viejo Zafra 2005

Con mucho anhelo y expectativa finalmente pude conseguir el Zafra 2005 de Roble Viejo. Un ron al que siempre le he conseguido errores en la etiqueta, pero que nunca he podido dejar de apreciar. Revisar sus etiquetas mientras lo tomo es uno de esos placeres como era ver las carátulas de los discos mientras los escuchaba.

Algo que me llama la atención de la línea Zafra de Roble Viejo es que le hacen muy poca publicidad. En realidad descubrí que había salido cuando un amigo (que es coleccionista) me dijo que la había conseguido. Obviamente en su círculo ya era sabido, pero para el que no está en un círculo de fanáticos del ron, pues no. Pero considero que yo estoy en la periferia de ese círculo, pues fanático del ron sí soy; solo que no coleccionista, al menos no serio.

Pero pareciera que incluso para la propia marca, el Zafra tampoco tiene gran importancia. Al menos no como para identificar que hay distintas añadas en su página web. En la página simplemente menciona que el Zafra es una edición limitada de 1000 botellas, pero no identifica que la versión 2003, 2004 y 2005 son productos esencialmente distintos, como podrían ser Single Vintage 2004, 2005 o 2007 de Diplomático, por ejemplo.

En la etiqueta de este Zafra 2005 parecen finalmente haberse puesto de acuerdo sobre la edad del producto. Ya dice que es un Single Vintage de 15 años de edad tanto en la lata como en la página web como en la botella. Esta vez la botella no marca una fecha de embotellado, por lo que podemos asumir libremente que se trata de la edad que dice.

Sí dice que el contenido pertenece a las 10 barricas especiales que seleccionó el maestro ronero Giorgio Melis para producir las 1000 botellas a las que está limitada la edición. Tiene un par de errores ortográficos, pero nada que confunda sobre qué es lo que está contenido en las botellas, como sucedió con la edición 2004.

Ciertamente, una botella de 1,75 litros es algo exagerado para contener un destilado tan selecto, pero eso solo logra que dure mucho más el contenido. Más allá de eso, es una pequeña placa circular que lo identifica como Edición Limitada y una calcomanía inferior firmada por el maestro ronero y donde aparecer el número de la botella. Esta es la número 145 de 1000.

En copa se aprecia un líquido bastante oscuro, aunque no muy diferente al Ultra Añejo ni al Zafra 2004. Los destellos son entre ámbar oscuro y marrón.

Las lágrimas pareciera que nunca van a descender y para el momento en que lo hacen ya estoy apreciando sus aromas. En aromas se siente sumamente dulce, con notas de cáscara de naranja, nueces, vainilla, caramelo, pan (muy) tostado, pasas y azúcar morena. Es más, ese pan tostado fácilmente podrían ser crotones, si estos fueran sin aromas adicionales.

Esta multitud de aromas que relaciono con sabores muy dulces me haría pensar que en boca va a ser enteramente franco, por lo que los sorbos que le doy son cortos al principio. Sin embargo, me llama la atención que el sabor inicial no es realmente tan dulce, sino más cítrico, pero también hay miel, pasas amarillas, chocolate, pulpa de naranja, nueces y merey. El retrogusto es de esas pasas amarillas y de naranja pasada por soplete, como cuando vas a un bar decente y aprietan la cáscara de la naranja contra una llama y hace una esencia medianamente explosiva sobre el vaso.

Si tienes dudas de qué tan grande se ve o se siente la botella de 1,75 litros, aquí una muestra versus yo. Realmente es grande y no algo que puedas sostener con una sola mano. En realidad, en las fotos de más arriba, me temblaba la mano mientras la sostenía.

Una nueva edición del Zafra y una nueva muestra de lo increíble que es este ron. El Zafra 2004 me parecía insuperable, pero el Zafra 2005 lo hizo y es ahora el que me parece insuperable. Una de las cosas que me gustaba del 2004 es que no era muy dulce, y regularmente pienso que mientras más dulce sea el ron, más sabores está tratando de ocultar. El Zafra 2005 es más dulce, pero increíblemente mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Zafra 2005
Marca: Roble Viejo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 15 años
Precio: $200 (por 1,75 litros)
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 97

Mis 5 cigarros preferidos en capa Camerún

Como buenos fumadores, es normal que siempre busquemos y estemos pendientes de conseguir productos que aporten nuevos sabores. Tal fue el caso con la capa Camerún, sobre todo en los años siguientes al embargo cubano, puesto que su calidad y sabores hicieron de ella una buena alternativa a la hoja cubana que ya no se conseguía tan ampliamente.

Sus sabores picantes y dulzones, su aroma increíble y la poca disponibilidad actual de la hoja hacen de ella un «arma secreta» del master blender que busca equilibrar los sabores de un cigarro que quizá se pasó de intensidades en la tripa o el capote.

Pero la capa Camerún no es sencilla y toma mucha paciencia que crezca bien, por lo que conseguir un buen cigarro de capa Camerún no es fácil. Suelen tener toques de pimienta y cuero, pero son dominados por notas tostadas y de madera. Uno de sus mayores exponentes es el Oliva Serie G, que a mí me gustó poco.

También sucede que la capa Camerún proveniente de África es bastante cara, por lo que es más común ver las versiones que vienen de Ecuador. Se trata de una hoja que se buscaba mucho por la complejidad de sus sabores, pero que luego de la explotación y mejoramiento de otras hojas, entró en desuso… o al menos en dejó de ser usada tan masivamente.

Pero fumar un cigarro de capa Camerún es un safari para el paladar, y estos son los que más me han gustado:

1. Arturo Fuente – Don Carlos

El Don Carlos de Arturo Fuente lo he probado en calidad de reseña en varias vitolas. Confieso que la primera vez no me gustó mucho, pero en esa época tampoco sabía mucho.

Sin embargo, se trata de una experiencia increíble y un cigarro que hoy en día busco bastante. Aunque en la imagen aparece en vitola Eye of the Shark, pero lo he probado en No. 3 (corona) y belicoso.

Origen: República Dominicana
Capa: Camerún
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Dimensiones: 5,75 x 52
Puntuación en reseña: 92

2. Arturo Fuente – Hemingway Natural

Técnicamente esta puede ser la misma hoja que usa la marca para el Don Carlos, aunque por su precio me atrevería a decir que esta es ligeramente más barata. Sin embargo, el propio Carlito Fuente menciona en la página web de la marca que esta línea se hace porque son los cigarros que le recuerdan a su padre y a los que él fabricaba en los inicios de la marca.

En su vitola Work of Art se trata de un cigarro equilibrado, complejo y muy interesante. Si si decides compartirlo con un destilado, la experiencia va a ser igualmente positiva porque su intensidad no es tanta para abrumar.

Origen: República Dominicana
Capa: Camerún
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Dimensiones: 4,875 x 46/60
Puntuación en reseña: 91

3. RoMaCraft – Baka

Al igual que muchos otros productos de RoMaCraft, este me gustó bastante, aunque no me parece lo mejor de la marca. En esta ocasión se trató de un cigarro corto y pequeño, pero muy complejo y con una maravilla de construcción, y el sabor dominante cambia tres veces durante la corta fumada. Para una marca que tiene un éxito continuo (al menos conmigo) en sus dos productos básicos: Cromagnon y Neanderthal, me causaba bastante curiosidad ver cómo podían lograr igualarlo.

Origen: Nicaragua
Capa: Camerún
Capote: N/D
Tripa: N/D
Dimensiones: 4 x 46
Puntuación en reseña: 90

4. La Aurora – Cameroon 1903

La Aurora es una de las marcas con las que peores experiencias he tenido de la manera más consistente. Fue por ello quizá que cuando me disponía a probar esta versión del 1903 Cameroon, no tenía expectativa alguna.

Muy para mi sorpresa, ha sido una de las mejores y sin lugar a dudas la puntuación más alta que le he dado a la marca. Es increíble que hacen cigarros de distintas calidades y precios, y que con el que mejor me fue es uno de los más baratos.

Origen: República Dominicana
Capa: Camerún
Capote: Ecuador
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Dimensiones: 7 x 47
Puntuación en reseña: 89

5. Aladino – Cameroon

Cuenta la leyenda que la liga de este cigarro fue creada en 2006 por Julio Eiroa, cuando la familia Eiroa era dueña de la marca Camacho (antes que fuese vendida a Davidoff en 2008) y que se utilizó por muy poco tiempo para el Camacho Select, con éxito modesto.

El Aladino Cameroon es un cigarro que recomiendo ampliamente por sus sabores, cremosidad y exactamente por esa diferencia con los sabores de la capa Cameroon típica.

Origen: Honduras
Capa: Honduras (Camerún)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras (Corojo)
Dimensiones: 6 x 52
Puntuación en reseña: 88

Los cigarros de capa Camerún se hacen con experticia por toda Latinoamérica y aunque he probado otros que me han gustado mucho (incluso de AJ Fernandez), mis experiencias más consistentes han sido con los cigarros aquí mencionados.

Van 3 capas. Pronto otra más.

Lost and Found – Pepper Cream Soda Habano (Toro)

La línea Lost and Found es un proyecto que comenzó con el nombre de Impromptu y eventualmente comenzó a llamarse como se le conoce hoy en día. Desde el principio la idea era la misma: una colaboración entre Tony Bellatto, Robert Caldwell y Jaclyn Sears, en donde Caldwell encuentra cigarros que se han quedado «fríos» por una razón u otra en fábricas por toda América Latina. Sears diseña las anillas y Bellatto se encarga de la distribución y dirige el proyecto. Estos cigarros añejados y olvidados vienen de las mejores fábricas, bajo el compromiso que esa fábrica no es identificada y están disponibles en pequeños lotes.

El cigarro en cuestión es un toro de medidas 6 x 52, con una capa Habano dominicana y poca identificación en el resto de las hojas, más allá de que fueron fabricados en 2015 y con la salvedad que vienen de República Dominicana también, por lo que tengo pocas dudas del origen del cigarro, y una rápida búsqueda en internet lo confirma. Pese a su tamaño, el cigarro se siente bastante ligero, pero el cigarro tiene una capa con bastantes venas, pero buenos aromas cremosos, como lo dice la anilla, matices de vainilla y fruta sintética (como un chicle de frutas). En el pie se sienten notas de esa misma fruta sintética, que podría ser como los famosos chicles o caramelos de patilla (sandía) y finalmente en la calada en frío, notas algo discordantes, que incluyen nuevamente el chicle, pero también mantequilla y paja.

Desde las primeras caladas los sabores son bastante sutiles, con toneladas de humo pero no mucha intensidad en el rango de sabores, destacando principalmente notas de frutas sintéticas, como el típico chicle de tutti frutti, vainilla, crema y una sensación como de refresco de cola. En el retrogusto hay una ligera sensación picante y de caramelo, y este último a lo largo del tercio se riega hacia el paladar también. Si no fuese porque el cigarro identifica la capa como Habano, su fortaleza e intensidad de los sabores me harían pensar que es un Connecticut. El tiro es bastante suelto, pero el cigarro mantiene su forma muy bien, aunque obliga a fumarlo lento pues cuando le doy menor espaciado a las caladas se calienta bastante y se vuelve amargo.

En el segundo tercio mantiene sus notas sutiles a vainilla, fruta sintética y crema, siendo esta crema la que domina la fumada y mantiene al cigarro bastante suave, siempre que no le dé caladas muy largas, lo que hace que se sienta más picante, pero con un fuerte toque amargo, por lo que trato de espaciar las caladas. Hacia el centro del cigarro aparecen notas de madera, como las del interior de una caja de tabaco nueva y unas notas a pan blanco igualmente sutiles y que se mantienen en la fumada siempre que sea pausada. Sin embargo, con todo y que la fumada es pausada, el cigarro tiende a desviar su quemada, por lo que el anillo de combustión es variable y me obliga a tener el encendedor a la mano.

Para el último tercio los sabores apenas si se sienten, gracias a la concentración de la quemada en los toques finales, aunque la pimienta es quizá lo que más destaca y cada calada obliga a tomarlo con suavidad, pues pica bastante en la lengua y la garganta. A partir de la mitad el cigarro perdió su propiedad cremosa, siendo hasta áspero en el humo y logró apagarse solo unas tres veces, por lo que la combinación de reencendido, caladas continuas para mantener la llama y sensación más fuerte hizo que lo dejara de lado cuando todavía le quedaba un rato, aunque ya sin muchas ganas. Este problema de construcción también hizo que se calentara bastante y en ninguno de los casos era una experiencia agradable. No obstante, no es el primero que me fumo de estos y la experiencia anterior no sufrió estos problemas de quemado, así que me gustaría pensar que no es una constante en el cigarro. Cuando marcaba una hora con 20 minutos, lo dejé de lado.

Más que una edición limitada y escasa, la mayoría de los Lost and Found son una lotería. Su historia marca que son cigarros olvidados en fábricas de toda Latinoamérica, sin explicar las razones por las que fueron dejados atrás. Podría pensar mal y asumir que los dejaron porque tienen problemas, pero eso sería juzgar a toda la línea por la experiencia con un cigarro y en realidad he fumado varios Lost and Found con distintos resultados. Lo que sí es cierto es que son bastante variados y este Pepper Cream Soda Habano quizá no fue el mejor, pero seguiré probando.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Pepper Cream Soda Habano
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,50
Puntuación: 81

Ron: Worthy Park Single Estate Reserve

A veces el hecho de haber estudiado sobre ron en Venezuela me parece que tiene sus desventajas. No me malinterpretes; estudiar sobre ron en uno de los países que son más premiados en esta materia ha hecho que incluso los rones más baratos y que muchos locales podrían considerar como malos, sean infinitamente mejores que una gran cantidad de ron de la misma categoría en el resto del mundo.

Pero la desventaja es que en la gran mayoría de los casos, casi todo lo que pruebas es producto local. Principalmente porque es más barato, pero también por lo que mencioné en el párrafo anterior: para qué te voy a dar un producto mediocre o regular por $20 cuando te puedo dar un producto excelente por $12. Con ese valor en mente es que mucha gente dice que tenemos el mejor ron del mundo. Yo prefiero decir que nuestros rones están entre los mejores del mundo. ¿Pero que el venezolano sea el mejor? Nah.

Precisamente, por ideas como esas es que en Venezuela no tenemos ni idea de los rones de Jamaica y muchas personas desconocen la calidad que sale regularmente de esa isla. Mucho menos sabemos la importancia y calidad de Worthy Park como destilería y el Single Estate Reserve como producto.

Entre 2014 y 2018 muchísimas marcas pequeñas crearon ron de Jamaica destilado por Worthy Park, que muchas fueron marcas que solamente compraron una que otra barrica o más de la destilería y los añejaron en Europa, por lo que Worthy Park solamente vendía el alcohol destilado.

Pero Worthy Park es una de las marcas tradicionales de Jamaica, o al menos lo fue hasta los años 60, cuando cerraron por motivos principalmente políticos. En 2005 volvieron a abrir y comenzaron a almacenar bastante ron de excelente calidad y de producción propia.

Un par de cosas que vale la pena destacar aquí es que Worthy Park ha funcionado como proveedor de alcoholes destilados a una variedad de marcas, principalmente europeas, pero ha sido en los últimos 4-5 años que han comenzado a tener producciones regulares, por lo que es relativamente común ver botellas mayores a esa edad destacar que son destiladas por Worthy Park, pero en productos más recientes destacan menos su origen.

Por otro lado, Worthy Park no utiliza dunder o much en su fermentación, sino que produce una levadura especial y única para este proceso. Dunder consiste en guardar y embarricar el residuo de cada destilación (a veces conocido como vinaza) y reusarlo como parte del proceso siguiente de fermentación. Esto es parte de lo que le da el sabor tan característico a muchos rones jamaiquinos, como los de Appleton Estate, por ejemplo.

El Single Estate Reserve se trata de un blend de rones añejados entre 6 y 10 años en barricas exbourbon. Sin embargo, en la etiqueta dice Pure Single Rum, que bajo algún parámetro es válido aunque confunde fácilmente. La botella también destaca que el 100% de su contenido fue destilado en alambique y el producto final es embotellado a 45% de alcohol.

En copa se trata de un producto de color amarillo bastante pálido, lo que me hace pensar que tiene poco o ningún colorante.

Con un contenido alcohólico de 45% es considerablemente más alto de lo habitual en el mercado, pero esta volatilidad permite apreciar aromas sin tener que meter mucho la nariz en la copa. Los sabores destacados son chocolate, toffee, caramelo, té inglés, algo que me recuerda al whisky, particularmente los single malt de Speyside, banana y coco. Esos dos sabores frutales se sienten con una marcada intensidad, por lo que cuando lo estaba oliendo se me ocurrió decir con una voz muy elocuente «este dunder se siente clarísimo» y quien me dio a probar la botella me respondió «este no usa dunder»… le faltó terminar la frase con un «estúpido», pero eso me llevó a investigarlo. Sin embargo, en aromas sí se siente muy al estilo de Appleton Estate.

En boca es notable lo picante que se siente, con fuertes notas originarias de la barrica de bourbon, como son madera, vainilla, jengibre y luego sensaciones más dulces como toffee, chocolate, coco y piña, y finalmente ese sabor de té inglés muy marcado. El retrogusto es de madera y ralladura de limón, con una nota suave de cardamomo.

Precisamente, lo que mencionaba al principio del artículo: probar tantos rones de Venezuela ciertamente me ha permitido apreciar y reconocer muchos sabores locales, casi al punto de poder probar un ron y decir «sabe a ron venezolano», que es algo que he dicho regularmente con el Barceló Imperial, por ejemplo. Pero con los rones de Jamaica, el hecho que son tan variados, me lleva a pensar a veces si existe algún sabor tradicional o típico de ellos.

Al principio pensé que era ese sabor típico del dunder, pero después de pasar por este Worthy Park, veo que no tiene nada que ver. Hampden es otra marca jamaiquina que usa dunder, así que espero pronto poder probar algo de ellos y tratar de encontrar un hilo conductor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Worthy Park Distillery
Nombre del Ron: Single Estate Reserve
Marca: Worthy Park
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza
Edad: 6 a 10 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 90