Tequila: Comisario Añejo

Aunque, aparte del cocuy, no planeo hacer catas de destilados de agave de manera regular, sí creo que sería justo cambiar el índice de destilados para incluir agave y no concentrar solo a cocuy ahí.

Hace unas semanas estábamos organizando una cata de mezcal con la gente de Rumbullion Club, y se escogió mezcal porque es algo que la mayoría de los venezolanos no conoce. Para muchos es un tipo de tequila y no saben mucho más, razón por la cual me pareció propicia y perfecta la ocasión para que todos aprendiéramos un poco más.

Pero el hecho es que el distribuidor solamente tenía una botella de mezcal, así que decidimos hacer la cata más interesante apuntando precisamente a la diferencia entre estos, e incluso colocando un cocuy (que resultaron ser tres) después.

La cata comenzó con este tequila Comisario Añejo, a fin de establecer lo que ya conocemos. Sin embargo, muchos fueron los sorprendidos porque la imagen que solemos tener de tequila rara vez ha sido positiva y para muchos fue una sorpresa que un tequila pudiese ser así.

Precisamente porque Comisario Añejo no es cualquier tequila. Es un producto doble destilado hecho en Jalisco, destilado en alambique de cobre a partir de un mosto 100% agave azul. Su añejamiento es de 15 meses, los cuales pasa en barricas de roble blanco francés antes de ser embotellado a 40% de alcohol.

El Comisario Añejo viene en una botella realmente llamativa, que de por sí ya es infinitamente más elegante que la imagen típica que tenemos del tequila, aunque bastante diferente a Don Julio, que suele ser mi referencia. Es un líquido no tan amarillo como el que la imagen superior quisiera hacerte pensar, siendo más amarillo con destellos naranjas. Se desprenden lágrimas de descenso bastante respetable por su interior y presenta una densidad más alta de lo esperado.

En nariz es bastante perfumado, con notas de caramelo, crema de leche, vinagreta, cáscara de naranja, sábila y la más ligera nota de fruta sintética, que al cabo de unos minutos se transforma más en aromas de básicamente lo mismo, pero una ligera nota jabonosa al final.

Al llevarme la copa a los labios, nuevamente siento una gran gama de sabores insospechados, entre los que destacan cáscara de naranja, cerezas, madera y notas vegetales como de yerbabuena, lavanda y nuevamente esa nota jabonosa, esta vez con más características similares que incluyen solvente y algo como medicinal.

El Comisario Añejo no es el mejor tequila, pero el tema es que en temas de precio hemos aprendido que los tequilas buenos no son nada baratos e incluso los más o menos tampoco lo son. El precio según mi distribuidor del mezcal Montelobos y de este tequila Comisario Añejo es prácticamente el mismo, pero una búsqueda por internet me coloca este tequila por lo menos $20 por encima de mezcal. Es ciertamente parte de lo que me ha llevado a pensar que voy a tomar más mezcal de ahora en adelante, pero entre todo eso, el Comisario Añejo, aunque no sea el mejor, está muy lejos de ser un mal producto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Agaveros y Tequileros Unidos de Los Altos, S.A. de C.V.
Nombre del Tequila: Añejo
Marca: Comisario
Origen: México
Materia prima: Agave azul
Edad: 15 meses
Precio: $70
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Crowned Heads – Mil Días (Edmundo)

El cómo llegué finalmente a este cigarro fue toda una odisea de promesas rotas y sueños incumplidos. Desde que me hice socio del paquete mensual de Cigar Hustler, nunca han dejado de entregar a tiempo, siempre los primeros cinco días de cada mes. Excepto hace aproximadamente un año, que llegó el 10 de diciembre y aún no recibía la notificación de envío del pack. Les escribí y me confirmaron que, efectivamente, había un atraso con el envío, porque se les había acabado el Mil Días, pero que en cuestión de un par de días lo enviarían. Al cabo de unos 4 o 5 días les volví a escribir y me dijeron que no les había llegado el cigarro, pero que tenían el Edición Limitada, y que me lo podían enviar sin costo adicional. ¿Cómo iba a discutir eso? Les dije que adelante. A los dos días me volvieron a escribir, que se les había acabado, pero que me enviarían otro cigarro en sustitución de ese. No recuerdo ya cual cigarro fue, pero el hecho es que hace unos meses estaba en la tienda de Gentleman Brothers y ahí lo tenían, así que aproveché para comprarlo. Finalmente lo tenía y luego de dos meses de guarda, le di fuego.

El cigarro recibe su nombre por el período de tiempo, en promedio, que toma producir una nueva liga de cigarro. Entre pruebas iniciales, descanso, maduración y demás es en promedio unos tres años lo que toma producir cada nuevo producto para una marca decente. El Mil Días es el segundo producto de Crowned Heads en ser producido por la Tabacalera Pichardo en Nicaragua, junto con el Juárez. El cigarro utiliza una capa Habano ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa de Costa Rica, Nicaragua y Perú. Su apariencia es el perfecto ejemplo de cómo un cigarro debe verse: sublime. Su capa es de un tono perfecto y uniforme, lisa y se siente sólido y pesado, con un ligero brillo. Tiene aromas a cuero, madera y pan blanco en la capa, mientras que en el pie hay aromas a miel, pan, madera y un toque de pimienta. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta aromas a pan, miel, pimienta y una nota dulce, con un tiro prácticamente perfecto.

El Mil Días comienza suave, incluso más suave de lo que hubiese esperado. Pero muy cremoso también, tanto en densidad del humo como en sabores, con notas fuertes de pimienta negra, madera seca, y algo de vainilla. El humo, aunque denso, no es abundante y cada calada me entrega una cantidad pequeña de él. Las notas de pimienta cambian a mediados de este primer segmento, siendo un poco más suaves, lo que coincide con la aparición de nuevos sabores, como madera mojada, cuero y una nota especiada de nuez moscada. En términos de construcción se comporta bastante bien, aunque el tiro sigue siendo un poco más apretado de lo que me gusta, pero afortunadamente produce más humo, así que se compensa.

En el segundo tercio el Mil Días da un giro bastante notorio, en donde lo que el primer tercio tenía de sutil, el segundo tiene de intenso, con una mayor abundancia de los sabores de pimienta, manteniendo el sabor de madera, y mostrando un nuevo sabor que es de tierra, que lleva una intensidad media. Si le doy muchas caladas se hace hasta áspero, cosa que evito para tratar de mantenerlo en línea, con la consecuencia que en el retrogusto es mucho menos abundante de sabores. Pero se siente bastante cremoso y presenta notas a pan tostado hacia la mitad del cigarro, punto en el cual requiere un retoque para corregir el anillo de combustión que no ya se estaba tornando peligroso sin señales de corregirse solo. El cigarro en general se hace un poquito más fuerte y los sabores un tanto más intensos, por lo que lo colocaría en medio-fuerte.

En el último tercio continúa evolucionando, lo cual suena muy bien pero en práctica resulta que no termina de llegar a un punto ideal, sino que es continuamente cambiante, por lo que a veces está en un punto muy sabroso y dos caladas después varía y me quedo esperando que regrese a ese punto en donde me estaba gustando. El humo es más abundante en este segmento y es el sabor de madera el que domina la fumada, también porque la pimienta parece suavizarse bastante. Llega a un punto no mucho más lejos del inicio de este tercio que el cigarro no parece que va a llegar a ese punto ideal, por lo que me aburro rápidamente de él, pero la construcción sigue siendo perfecta y quema bastante bien. Luego de una hora y 45 minutos, el Mil Días llega a su fin.

Lo bueno definitivamente se hace esperar y aunque como fumador regular rara vez estoy al tanto de cuánto tarda una liga en hacerse realidad, me parece que mil días valen la pena cuando un cigarro tiene esta calidad. El cigarro tiene todo lo que quisiera en un cigarro, incluyendo una duración ejemplar, sabores complejos y matices interesantes, con una construcción que no es perfecta pero solo sirve para mantenerme pendiente del cigarro y no de cualquier otra cosa que me rodea. Aunque sí tiene sus irregularidades, la verdad es que no opacan las cualidades y la experiencia realmente vale la pena.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Pichardo
Marca: Crowned Heads
Modelo: Mil Días
Dimensiones: 5⅜ x 52
Tamaño: Edmundo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Costa Rica, Nicaragua, Perú
Precio: $10,00
Puntuación: 92

Mezcal: Montelobos Espadín

Es que si me atreví a catar y reseñar el cocuy, ¿por qué no habría de atreverme con otro destilado de agave? Es que hace un par de semanas asistí a una cata en la terraza de Rumbullion Club en Altamira, en la que probamos un tequila (que también reseñaré), este mezcal y un cocuy (pronta reseña de ese también). El objetivo de la cata era probar los distintos destilados del agave, sea el agave azul (tequila), el agave espadín (este mezcal) y el cocui trelease (cocuy).

Ciertamente las variaciones entre ellos fueron increíbles y esta fue mi segunda experiencia con un mezcal y por ello determiné que va a ser lo que busque más a menudo, en vez de tequila, aunque me confieso que nunca ha sido gran fanático de ella, en gran parte gracias a experiencias pasadas con destilados de muy mala calidad. Sin embargo, mi distribuidor local tiene unos 10 tequilas diferentes y solo este mezcal, así que las opciones no son muchas.

Montelobos es un mezcal en gran parte artesanal, aunque hace unos años fue adquirida por el gran consorcio de Campari, pero supuestamente mantienen sus mismos procesos de producción rústicos. El mezcal es fabricado en Santiago Matatlán, en el estado de Oaxaca, por el experto mezcalero Iván Saldaña.

El mezcal es lo que se conoce como ‘joven’, en el sentido que no tiene añejamiento alguno ni reposado. El carácter artesanal no es solo una palabra atractiva que ponerle al líquido, sino que debe adherirse a una serie de normativas en su preparación:

  • Cocinado: las piñas de agave deben ser cocidas en fosas bajo tierra o en hornos sobre el suelo
  • Molido: debe ser hecho con una mandarria de madera, molino de piedra, un molino chileno o egipcio, una prensa de caña o una astilladora
  • Fermentado: puede hacerse en fosas de piedra, fosas bajo tierra, troncos de árboles, urnas de arcilla, barricas de madera o cuero animal. La fermentación puede incluir fibras de agave.
  • Destilado: el calor debe ser alimentado por fuego directo por debajo de la caldera que puede ser de cobre o de barro. La cabecera del alambique puede ser hecho de barro, madera, cobre o acero inoxidable.

Esas son las normativas, pero el espadín es cocinado en una fosa bajo tierra entre 5 y 7 días, seguido del molido de la piña tostada con un molino de piedra halado por una mula. El jugo se fermenta naturalmente (sin añadirle levaduras) y luego es destilado en barricas de cobre alimentadas por fuego de leña.

Siendo un mezcal ‘joven’ y el hecho que no ha visto siquiera el mínimo reposo, esto significa que pasó del alambique directo al embotellado. Puede haber pasado algunas horas en una tina de acero inoxidable, pero esto quizá para que perdiera un poco la oxigenación, pero se trata de un producto que no ha sido añejado en lo absoluto. Esto se traduce en que es completamente transparente, desprendiendo algunas lágrimas de descenso relativamente rápido por el interior de la copa y una densidad menor que la de cualquier destilado que ha pasado por un añejado, así sea mínimo.

En nariz se sienten notas cítricas y afrutadas, con toques suaves de pimienta. También tiene algunas notas vegetales que son típicas de los destilados de agave y entre las que identifico algo como cilantro y tierra. Pero también hay notas de piña rostizada, limón, romero y calabaza.

En boca es realmente impresionante, con una nota ahumada que participa en todos los sabores, pero también notas fuertes de cáscara de cítrico, pimienta blanca, calabaza y tierra. Tiene un sabor ligeramente mineral y salado como de cristales de sal, que con el sabor ahumado se siente más complejo y me recuerda a la turba del whisky marítimo. Notas de cáscara de limón, piña, yerbabuena y cuero finalizan el sabor.

El retrogusto es refrescante y mucho menos intenso de lo que esperaría, con toques cítricos, agave ahumado y una sensación picante de cilantro, cuya combinación me hace seguir degustándolo después de haberlo pasado por boca.

El día después de hacer esta cata le dije a mi esposa que no tomo más tequila. Por supuesto que me puso una cara de «te lo dije» y terminé diciendo «ahora voy a tomar mezcal» y ahí comenzó su sorpresa. El mezcal es considerablemente más ahumado que el tequila y eso es uno de los toques que aprecio, amén de su proceso artesanal que lo mantiene alejado de esa industrialización aparente de los otros destilados del agave, que en México existen muchos más que solo tequila y mezcal. El cocuy es igual o más artesanal, creo yo. Pero este mezcal realmente me impresionó gratamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Mezcal: Espadín
Marca: Montelobos
Origen: México
Materia prima: Agave Angustifolia
Edad: Joven
Precio: $55
Densidad alcohólica: 43,2%
Puntuación: 91

Arturo Fuente – Añejo (No. 50)

Cualquier fanático «que se respete» (o se haga respetar) de Arturo Fuente está al tanto de la serie Añejo de la marca. Se trata de cigarros de producción limitada anual que tienen una capa Connecticut Broadleaf americana que ha sido añejada en barricas de cognac. Este es el segundo que fumo de ellos, siendo el primero un Añejo 46 que probé hace 5 años y con el que quedé prendado. Desde entonces son cigarros que he buscado regularmente pero lo limitado de su producción hace que no sea fácil conseguirlos, pues también son cigarros que duran muy poco tiempo en el anaquel. Afortunadamente en Venezuela mis amigos de Tabarena Venezuela los trajeron y los tienen disponibles.

La capa del Añejo 50 realmente es oscura, con una textura que bien podría ser de un papel de lija, pero que cuando la ves de cerca se le notan cristales mínimos que la hacen brillar. Estos son los cristales producto de ese añejado de la capa y son los que le dan un aroma tan característico a melaza, tierra mojada y madera, que se acentúa bastante en el pie, sobre todo la melaza. Lo pico con la doble hojilla y el tiro se siente ligeramente apretado, pero la calada en frío es de tierra y canela con una ligera sensación picante. Sin duda la capa Broadleaf es irregular cuando se coloca sobre un cigarro, dándole protuberancias, valles y líneas que carecen de rectitud y este no es excepción.

Por pura torpeza mía, durante el primer tercio el cigarro se me rodó de donde lo tenía y en esos giros logró que se cayera la parte de arriba de la ceniza, por lo que la imagen en el primer tercio hace parecer que la ceniza ya se cayó, pero si no fuera por eso, estoy seguro que podrías apreciar una ceniza blanca y llamativa, aunque el anillo de combustión no es nada atractivo, cosa que es relativamente normal en cigarros de esta capa. Los sabores son tan intensos como recuerdo, con una nota fuerte de azúcar morena, que se convierte rápidamente en el sabor dominante del tercio, y acompañado de notas más suaves de madera de roble y canela, con algo de pimienta en el paladar y el retrogusto.

Es casi imposible que el Añejo 50 queme recto, así que cuando lo pruebes, no vayas a dejar el encendedor muy lejos pues lo vas a necesitar regularmente para corregir la quemada. Afortunadamente, es solo quemada y no combustión del cigarro, que se mantiene perfectamente encendido y produciendo humo abundante y denso. El azúcar moreno sigue siendo el sabor dominante en el segundo tercio, pero con abundantes sabores a melaza que no lo superan, pero le hacen buena competencia. Estas dos notas dulces hacen que el cigarro sea exquisito, pero no sea algo que quieras acompañar con un cognac o con algún destilado dulce, si bien los sabores de tierra le dan un matiz que no es solo de notas dulces. Al superar la mitad del cigarro aparecen notas de chocolate negro que nuevamente evitan que el cigarro se haga demasiado dulce. En el retrogusto se siente una ligera nota de regaliz negro, pero es un acompañante de las sensaciones de pimienta.

Luego de hacer un gran esfuerzo por no darle caladas muy seguidas, el Añejo 50 parece comportarse un poco mejor en el último tercio, aunque sea por un momento, pues al quitarle la anilla comenzó a desviarse el anillo nuevamente. El sabor a tierra se vuelve el dominante de esta sección, mientras que sus notas dulces se vuelven casi un recuerdo, quedando en el fondo de los sabores. Esta tierra también se vuelve el sabor principal en el retrogusto, aunque después de cada calada me quedo un largo rato sintiendo sabores y matices en la boca. Al cabo de una hora y 45 minutos, el Añejo 50 llega a su fin.

La última vez que fumé este cigarro en calidad de reseña fue hace cinco años, aunque no recuerdo que la quemada haya sido tan problemática, pero los Broadleaf, especialmente los que han sido añejados tanto como este, tienden a requerir atención constante, cosa que no me impresiona del todo. Los Añejo son cigarros que mejoran muchísimo con el tiempo, y esto lo sé solo porque hace un par de años fumé uno que tenía más o menos eso de guarda, pero en todas mis fumadas de cata lo he hecho con cigarros que apenas tienen unos meses en el humidor. Por eso creo que realmente valdría la pena comprar este cigarro en pares, tríos o más, pues de verdad vale la pena tener uno durante un par de años antes de fumarlo. Dicho eso, la experiencia con tan solo dos meses de guarda no deja de ser muy buena, y aunque la quemada de esta capa suele ser así, esa atención constante y cuidado continuo no es algo que me guste.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Añejo
Dimensiones: 5¼ x 50
Tamaño: No. 50 (Robusto)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 90

Mythology Cigars – Arpía (Toro)

El segundo producto de Mythology Cigars; no porque el Sátiro haya sido previo, pues los dos fueron lanzados al mismo tiempo, pero el segundo que fumo. En esta ocasión tuve la oportunidad de probarlo en Toro y en Robusto, aunque la reseña será del Toro, pues fue el cigarro incluido en el pack mensual correspondiente a septiembre de Rumbullion Club. Según la marca, en la mitología griega Arpía era una mujer alada, de gran belleza y capaz de hechizar a quienes oían sus cantos. Se caracterizaban por ser retorcidas, perversas y de bajos instintos. En el argot venezolano se le conoce con ese nombre a las mujeres que son especialmente celosas y/o malignas con los hombres, o al menos los hombres que se victimizan fácilmente llaman así a sus novias, amigas y conocidas. En esta ocasión, su liga tiene una capa San Andrés mexicana sobre capote nicaragüense de Jalapa y tripa seco de Jalapa, viso de Jalapa y Ligero y Viso de Esteli

El cigarro se ve bastante atractivo con su capa oscura, anilla roja en el pie y los colores de la anilla de gran tamaño. La capa tiene múltiples venas, aunque gracias a la gran anilla no se notan del todo. Se siente como un cigarro pesado y compacto, lo cual ya me llama la atención bastante. En la capa tiene aromas perfumados a flores, madera y tierra seca, mientras que en el pie se sienten aromas de tierra y un suave toque de café. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas nuevamente florales, pero también especiados, como de nuez moscada con paja y una nota de cuero.

Aunque no se nota en la imagen, el Arpía es de gran calibre, con unas dimensiones llamativas que no tengo a la mano pero asumo que está en un 6×54 o por ahí. La explosión de pimienta impresiona y me toma desprevenido en las primeras caladas, desprendiendo bastante humo y en mis ojos bastantes lágrimas… creo que hasta se me agua un poco la nariz. Afortunadamente no es el único sabor y al cabo de las primera tres o cuatro caladas permite apreciar una nota densa y abundante de chocolate, que se funde con madera aproximadamente a la mitad del tercio, momento en el que incluye un sabor como a crema de avellanas, que en el retrogusto es solo de avellanas, pero con un fuerte componente de pimienta también. El tiro es fenomenal y el anillo de combustión bastante respetable.

Como es muy obvio por las imágenes, el tiempo en Caracas está bastante cambiante. Es el final de la época de lluvias y esto hace que un minuto esté bastante nublado a las faldas del Ávila, y a los 20 minutos esté despejado. Esto seguirá así hasta finales de este mes y en enero comienza la sequía que dura hasta finales de mayo. Este clima húmedo ayuda a que los sabores del cigarro se sientan más pegajosos y con la abundancia de pimienta y chocolate que lleva, pues a veces hay que levantarse y moverse un poco. El sabor de chocolate toma un matiz dulce, mientras que las avellanas siguen bastante presentes, tanto en retrogusto como en el paladar. Finalmente, aproximadamente a la mitad del cigarro, se siente un pequeño hormigueo en los labios después de cada calada, junto con un leve sabor a cáscara de naranja que le da una sensación muy agradable al cigarro y me invita a fumar más lento.

Ya entrada la noche en el último tercio del Arpía los sabores no han cambiado mucho, destacando básicamente los mismos: pimienta, chocolate y avellanas, aunque ahora podrían ser almendras. El sabor se siente algo más seco, si se quiere menos cremoso, siendo el resultado que se siente más seco en la garganta. Pero el humo sigue siendo abundante, el tiro muy bueno y no se calienta a menos que le dé caladas muy continuas. Al cabo de una hora y 45 minutos, el Arpía llega a su fin.

Cuando estábamos fumando estos cigarros en período de prueba, siendo las muestras finales escogidas por los dos dueños de la marca, a quienes conozco, el consenso fue que ambos cigarros son los que deberías llevar a una reunión de amigos (textualmente fue a una parrilla, pero para cualquier ocasión funcionan) y que el Sátiro era el indicado para antes de comer, cuando estabas tomando un trago y comiendo entradas. Mientras que el Arpía sería el que fumes después de haber comido, con el estómago lleno y con un ron de edad avanzada. Esa misma teoría sigue aplicando, pues el Arpía es considerablemente más fuerte, aunque quizá menos complejo. No es un cigarro perfecto y este es el cuarto que me fumo de esta sesión finalizada y aunque algunos me han dado problemas, este se comportó de maravilla, por lo que quizá lo más importante a lograr con esta marca es consistencia en sus productos. Pero al igual que lo dije con el Sátiro: los primeros productos de una marca rara vez serán perfectos, pero si siguen así llegarán lejos.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Viejo Continente
Marca: Mythology Cigars
Modelo: Arpía
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua (Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: N/D
Puntuación: 91

Foundation – Charter Oak Broadleaf (Toro)

Una teoría muy aplicada de la neurociencia, al menos en lo que a gastronomía y placeres del gusto se refiere, es que el ambiente, la compañía y el placer del momento tienen mucho que ver en qué tanto disfrutas un plato, un destilado o, incluso, un tabaco. Esta teoría, sin entrar en demasiados pormenores, indica que si la compañía, el ambiente y la situación es agradable, te va a gustar lo que estás probando independiente de si es algo que normalmente te gustaría y, al contario, si estás incómodo, acalorado, en mala compañía o cualquier otro aspecto negativo, incluso si lo que estás probando está sabroso, no lo vas a disfrutar. En lo personal solo me he creído eso en un 30% y realmente no llego a aplicarlo como una ciencia ni asumo que puedo enseñarle a otros como disfrutar las cosas. Sí pienso que tienes que estar cómodo, en un ambiente agradable y en la mejor compañía, pero no lo pongo como un factor determinante para que algo te guste, sino más como sentido común; si estoy cómodo, con gente que le guste o no le importe que yo fume y me agrada esta gente, fumaré. Pero a lo que voy con esta gran explicación es que hace casi dos años fumé este Charter Oak Broadleaf, en formato Grande 6×60 y, aunque estaba al aire libre, era enero así que estaba fresco, estaba con mi padrastro y el ambiente era agradable, sería injusto decir que el cigarro me gustó mucho, porque no fue así.

Bastante he dicho sobre los cigarros de vitola 6×60 y cuánto no me terminan de gustar, pero creo que eso colaboró en gran parte para que pasara tanto tiempo antes que probara nuevamente un Charter Oak Broadleaf. También tuvo que ver que mis amigos de Gentleman Brothers lo tuvieran disponible y a un buen precio. Así que finalmente me senté con el cigarro, en un ambiente que considero agradable, de noche y después de una larga semana de trabajo. Lo primero que me llama la atención del cigarro es lo barato que se ve, y esto lo noté en el Grande de hace dos años, pero quizá no le hice mucho caso. Pero el cigarro, aunque muy bien hecho y con el pie cubierto, la verdad es que tiene una capa bastante irregular. Es un cigarro que rara vez supera los $6, así que el hecho que se vea así es solamente lo esperado. La capa también es brillante y oleosa, con aromas a especias dulces y madera, mientras que el pie cubierto desprende aromas de madera y pimienta. Finalmente lo pico y los aromas son de madera y cartón.

Pero con toda su apariencia barata, el Charter Oak Broadleaf enciende uniforme, perfecto y con un tiro fenomenal. Los sabores son exactos a los que un Broadleaf desprenden: intensos, abundantes, densos y casi masticables a chocolate en jarabe, tierra y pimienta. Estos sabores se van haciendo más complejos a lo largo del tercio y eso es algo que realmente me impresiona de un cigarro de gama baja, pues rara vez evolucionan y mucho menos comienzan a sentirse notas y matices en la fumada, pero el chocolate ahora se siente como un chocolate con leche y la tierra ahora es seca. Tanto la intensidad de los sabores como la fortaleza del cigarro se sitúan en media y, aunque fuma relativamente rápido, me toma alrededor de media hora superar el primer tercio.

En el segundo tercio incluso hay una variación importante, pues el Charter Oak Broadleaf comienza a concentrarse más en sabores de madera y pimienta, y esa madera es más como de roble y la pimienta es más negra. El cigarro comienza a desprenderse de esos sabores de chocolate y es aproximadamente en la mitad de él que comienzan a aparecer especias como canela y nuez moscada, que no son del todo abundantes, pero le dan un toque de complejidad a la fumada. El chocolate se mantiene en el retrogusto, aunque su parte cremosa ya no se siente. La fortaleza del cigarro es media-alta y la intensidad de los sabores sigue en media, aunque el cigarro muestra un par de indicios en donde comenzaría a quemar mal, pero un retoque pequeño a tiempo lo corrige antes que pase a mal.

En el último tercio los sabores de chocolate regresan al paladar, pero no desplaza a ningún sabor, sino que los de madera y pimienta le llevan el mismo ritmo y como es de esperar, el final del cigarro se vuelve su mejor parte. Los sabores de especias también se presentan con bastante participación y el retrogusto se mantiene igual con sus fuertes notas de chocolate y de pimienta. Estos cambios hacen que la fortaleza de los sabores se sientan en media-alta y que la intensidad del cigarro esté más o menos igual. Aunque la quemada no ha sido del todo recta, en verdad nunca me ha incomodado, sin duda alguna mostrando esa calidad de fabricación de AJ Fernandez. Al cabo de una hora y media, el Charter Oak Broadleaf llega a su fin.

La hoja Broadleaf en la capa no es algo muy común, principalmente por dos razones: la primera es que su sabor suele dominar casi toda la fumada, por lo que su uso debe ser cuidadoso. La segunda es que visualmente es bastante fea y quienes quieren mantener sus cigarros más elegantes, no la usan o la deben seleccionar muy cuidadosamente. Pero el Charter Oak Broadleaf es un cigarro que cuesta menos de $6 y con ese precio no puedes esperar un producto elegante, pero los cigarros con esta capa (incluso si es en capote) siempre van a tener sabores intensos. El hecho que por ese precio puedas tener un cigarro de esta intensidad, estos sabores y esta calidad de construcción ya debería ser suficiente razón para adquirirlo en grandes cantidades. Eso sí, no en Grande.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Charter Oak Broadleaf
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 89