Jose Dominguez – Maduro (Robusto)

José Domínguez la persona es posiblemente más conocido que José Domínguez la marca. Esto por una razón muy buena y otra no tan buena. La menos buena es que en 2019 fue arrestado luego de una orden de captura en su contra emitida en 2017, que lo acusa de evasión de impuestos. Al parecer todos los cigarros que son importados a USA deben cancelar un arancel de 52,75% sobre el precio al mayor, limitado a 40,26 centavos de dólar por cigarro. La parte acusadora alega que Dominguez rebajó el valor de los cigarros que importó entre 2009 y 2012. La otra razón por la que es conocido es que es el productor de marcas como Victor Sinclair, esta que lleva su nombre y otras. Que puede no sonar como mucho, pues confieso que aunque he escuchado una que otra cosa sobre la marca Victor Sinclair, no había probado algo de alguna de las marca de Dominguez. Por lo que me impresionó bastante cuando me dijeron que es una de las marcas más vendidas en el mundo.

En cuanto al producto en sí, este Maduro es uno de dos productos que hace la marca. El otro es un Connecticut. Ambas líneas están disponibles en cinco vitolas distintas y, aunque esta es de 5×50, se llama Gordito, según varias páginas en donde los he visto a la venta. Hay alguien que está trayendo estos cigarros para la venta en Venezuela, por lo que me pidió que probara algunos de los productos. Este Maduro está cubierto por una pequeña lámina de cedro que recubre algo del cigarro con capa San Andrés mexicana, sobre capote y tripa dominicanos. Luego de quitar esta laminita de cedro en la capa se aprecian aromas a madera, como debería ser obvio, pero también un fuerte componente mineral, que por un lado es tierra y por el otro es como asfalto mojado. En el pie los aromas son muy similares, pero mucho más inclinados a tierra y finalmente en la calada en frío se siente una calidad vegetal y más destacada de madera.

El José Domínguez tiene un buen tiro, por lo que enciende con una marcada rapidez, sabores con una cierta tendencia hacia el amargor, pero entre esa oleada se aprecian también notas de café espresso marcadamente agradables, incluso más de lo que esperaba con esta bienvenida amarga. El humo es abundante, denso y la quemada uniforme y de buen ritmo. Hacia mediados y entrando en el final del primer tercio, los sabores de tierra mojada se equiparan a los de café, dándole una fortaleza media al cigarro.

La quemada continua su paso uniforme y bastante bueno, con un ritmo decente y humo abundante en cada calada. La fortaleza del cigarro sigue fija en media, sin dar mayores indicios de que vaya a cambiar y los sabores se ubican a una intensidad media-baja, incluyendo tierra y madera como principales, pero sin muchos matices que destacar. En el retrogusto la tierra tiene una participación marcada, y es en donde el sabor de café vino a colocarse, habiendo abandonado su presencia en el paladar. La verdad es que no es un cigarro que me cautive mucho, pues la suavidad de sus sabores junto con la fortaleza baja me hacen pensar en otras cosas mientras fumo y hasta distraerme un poco.

Es en el último tercio donde la quemada comienza a desvariar, aunque en verdad es muy poco y no vale la pena juzgar la construcción del cigarro por un detalle así, pues se ha comportado de maravilla desde la primera calada. Los sabores guardan una marcada similitud con los del tercio anterior, pero llevando esa misma tendencia de ir desapareciendo el sabor de café e intensificando el de tierra. Manteniendo este estilo el José Domínguez Maduro llega a su fin aproximadamente una hora y 15 minutos después de haberlo encendido, destacando durante toda la quemada una construcción impecable.

El José Domínguez Maduro puede no ser el cigarro más bonito, ni el más complejo, ni el de los mejores sabores. Pero sí que es un cigarro ideal para principiantes, pues su sencillez y carencia de matices pueden significar un interesante paso hacia las capas maduras, que suele ser un tema medio intimidante para nuevos fumadores. Incluso para fumadores más experimentados puede ser una fumada agradable y conozco algunos que lo han probado y dicen que es exactamente eso: agradable. En lo personal, no es un cigarro que voy a salir a comprar mañana, pero con gusto lo volvería a fumar, sobre todo un lunes por la tarde o en algún ambiente donde no importen mucho los sabores sino más bien la experiencia y con esta fabricación hay muy poco que puede estar mal.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Victor Sinclair
Marca: José Domínguez
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Gordito (Robusto)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,00
Puntuación: 83

Ron: El Muco

Ron Añejo «El Muco» es elaborado por la empresa El Muco, ubicada en la Hacienda El Muco, dedicada principalmente al cultivo de la caña de azúcar, en las afueras de Carúpano, estado Sucre. Sus comienzos datan de la época colonial y la historia sostiene que es la única productora de ron que no ha detenido su producción desde que inició operaciones a mediados de 1800.

En 2003, el grupo Espinoza Yáñez compra las instalaciones y los productos de El Muco con el objeto de continuar con su crecimiento, lo que ha visto la producción de una submarca conocida como Bodegas 1800, ron que ha llevado la DOC en un par de ocasiones y le ha sido retirada en otro par de ocasiones, así que su consistencia no es regular. Sin embargo, tengo entendido que actualmente la posee.

Es interesante que algunos de sus productos tengan DOC porque esto quiere decir que, al menos en teoría, la destilería tiene rones de hasta 12 años de añejamiento. Sin embargo, su producto simplemente llamado El Muco no posee DOC y es añejado un máximo de 4 años, aunque según su maestro ronero Jorge Azuaje, se diferencia notablemente de los demás rones venezolanos porque sus características particulares provienen de las condiciones geográficas en las que tiene lugar su producción, que son manantiales naturales propios y un clima costeño que producen un añejamiento óptimo del alcohol, que es fundamental de su distinción.

En copa El Muco es amarillento ocre claro, con densidad media y lágrimas que descienden más lento de lo que esperaba y bastante aglomeradas.

En nariz tiene una intensidad alcohólica media baja y los aromas a vainilla y caramelo que he comenzado a esperar en rones jóvenes y sin muchos controles. Pero también tiene aromas a madera y cuero, pero bastante volátiles y al cabo de un par de minutos de servido apenas si se le sienten aromas. Hay un toque a frutos rojos, melaza, papelón y azúcar morena, pero estos solo se sienten durante unos momentos en lo que se sirve.

En boca tiene un sabor intenso a azúcar quemada, con esa nota tostada que la caracteriza y que me recuerda a esos rones añejados en la costa, aunque sin necesariamente incluir la nota yodada que puedan tener otros rones de la región. Los más fuertes son los sabores de vainilla y el azúcar quemada, al punto que me recuerda la melcocha de un quesillo, mientras que en el retrogusto destaca algo a coco tostado, que es un factor diferenciador interesante, pero a una tonalidad más artificial que me recuerda al licor Malibú.

Su permanencia es corta y se siente como baja casi hasta la boca del estómago, por lo que diría que es un ron exclusivo para coctelería, pero con unas notas más agradables que muchos de los que he probado con ese fin.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Muco
Nombre del Ron: Añejo
Marca: El Muco
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 4 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 70

Stallone – Pony

Luego de unos meses detrás de Tony Barrios para que me dejara probar algunos de sus cigarros, finalmente di con el Pony, entre otros. Sin embargo, cabe destacar que él estuvo detrás de mí otro buen rato también y no lográbamos ponernos de acuerdo. Hace unas 3 semanas me llamó porque estaba en Caracas y yo estaba abriendo mi local, así que pudimos coincidir y vino a conocerlo. Yo aproveché para conocer al Pony, un cigarro que lanzó en la convención TPE de 2021, ofrecido únicamente en vitola 4×58 y a un precio específico para competir en el renglón de los cigarros por debajo de $5 a $4,85. El Pony tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre un capote nicaragüense y en la tripa incluye Connecticut Broadleaf y tabaco nicaragüense. El cigarro es hecho en la fábrica de Tony, llamada Las Villas Cigars en Nicaragua.

Normalmente no soy gran fanático de los cigarros con cepos tan grandes, pero en realidad mi aversión está relacionada con el largo del cigarro vs. cepos como este. Creo que los típicos 6×60 son los que no me gustan del todo, pero cualquier cigarro con un largo de 5 pulgadas o menos y 60 de cepo me termina gustando, por lo que este Pony se coloca en las dimensiones que me agradan de un cigarro de consumo regular. Esperemos que los sabores también para hacer de él uno de consumo continuo. Si no supiera el origen de esta capa, diría que se trata de una Habano, pues es bastante oscura, pero es en aromas donde ciertamente difiere de lo que pensaría que es, pues incluye madera y una nota como especiada que no alcanzo a determinar en detalle. En el pie se aprecian nueces o almendras y una sensación de pimienta que me lleva a estornudar de inmediato. La calada en frío permite el paso continuo del aire, así que creo que va a ir bien, con una repetición de los aromas del pie, incluyendo pimienta pero el fruto seco se define como almendras sin lugar a dudas.

El golpe inicial de pimienta era esperado, por lo que realmente no me sorprende, pero sí me llama la atención la corta duración de la nota intensa, recordándome a las primeras impresiones con el wasabi, que es muy fuerte durante poco tiempo. Luego de ese medio susto inicial lo que se aprecia más son notas de madera, notas dulces y pimienta, que insisto, no es fuerte pero tampoco es que se desvanece. El Pony quema de maravilla, con un anillo recto, humo abundante y en cuestión de 30 minutos supero este primer segmento, sin requerir retoque alguno.

En el segundo tercio hay dos puntos a destacar, el primero es que el anillo de combustión comienza a desviarse, lo cual no afecta la fumada realmente pues el cigarro tiende a corregirse solo, pero sí me mantiene con el encendedor a la mano para evitar que se salga de control. Esto no sucede nunca y la ceniza se sostiene bastante bien, llevándome a pensar que es un tema de incomodidad momentánea. Los sabores son similares a los del tercio anterior en temas de intensidad primaria, pero también hay sabores dulces, que son el segundo punto que destaco de la experiencia: cuando los sabores se endulzan un poco, permite apreciar mejor los matices y sabores secundarios, al punto de darles mayor intensidad y sentir toques de caramelo y chocolate, que se funden y alcanzan niveles similares a los de madera que vienen desde el tercio anterior. Por protección y por querer acomodar la quemada, dejo caer la ceniza, pero creo que podría haber aguantado sin problema.

El tema de la quemada fue efectivamente momentáneo, pues en el último tercio el Pony sigue quemando muy bien. Los sabores varían ligeramente, aunque ninguno se pierde con respecto al tercio previo, aunque sí aparece uno adicional a vainilla. Pero en general las notas dulces se han reducido un poco, lo que me lleva a sentir que la intensidad de otros sabores también es menor e, inevitablemente, pareciera que el cigarro se hace menos fuerte, pero esto es algo general de la fumada, pues desde el principio hasta el final apenas si ha superado la fortaleza media. Al final, luego de una hora y 35 minutos, el Pony llega a su fin.

Ya Tony me había advertido que el Pony me iba a gustar, pero como es el fabricante, pensé que eso diría de todos. En general, siempre me he encontrado con gustos similares a los suyos, por lo que tenía ciertas expectativas hacia el Pony y realmente me llamaba la atención probarlo. Habiéndolo fumado, debo decir sinceramente que quiero fumar otro y otro, quiero fumarlo regularmente. El hecho que su fortaleza no sea tan alta me permite considerar un segundo cigarro para el día, pero si no quiero fumar dos, no hay gran problema. Una hora y media es un excelente tiempo, incluso para un cigarro de este tamaño y, salvo algunos detalles temporales de quemada, no tengo nada malo que decir de este cigarro. Los sabores son agradables y en buena proporción, donde ninguno domina la experiencia sino que colabora para que esta sea la mejor. Realmente un cigarro para probar y repetir, y a este precio, hacerlo constantemente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Las Villas
Marca: Stallone
Modelo: Pony
Dimensiones: 4 x 58
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, USA (Connecticut Broadleaf)
Precio: $5,00
Puntuación: 92

Ron: Diplomatico Single Vintage 2005

Uno de dos rones que son los últimos lanzamientos de la marca en Venezuela, junto con el Selección de Familia. Como sucede con muchos de los productos más premium de Diplomatico, el precio en Venezuela es muy superior a su precio fuera de ella. Es algo curioso, pero creo que compensa el hecho que los rones de menor categoría cuestan tan poco. No sé.

Un perfecto ejemplo de esto es que el Diplomatico Mantuano, por ejemplo, cuesta unos $30 afuera y aquí un promedio de $12. Pero el Diplomatico Ambassador cuesta unos $300 afuera y aquí cuesta $500. Esta tendencia en los rones de mayor categoría de la marca se repite con este Single Vintage 2005, que tiene un costo en Venezuela de $180 y en el resto del mundo ronda los $120.

Su proceso es casi el mismo del 2004, contando 12 años de añejamiento en barricas exbourbon y exsingle malt, y un año adicional en barrica exjerez Oloroso, y embotellado a 43% de alcohol. Curiosamente, la botella no dice Single Vintage, sino Single VTG. Hay otras que sí dicen la palabra completa pero no son de 750ml como esta.

En copa es prácticamente del mismo color, quizá un toque más oscuro que el 2004, pero definitivamente entre ámbar y caoba, con destellos que van hacia el rojo.

En nariz se siente cálido, con aromas típicos y deliciosos a mazapán, vainilla, caramelo, almendras y notas ligeramente perfumadas de flores rojas.

En boca es mucho más dulce de lo que esperaría de un Single Vintage, o al menos mucho más de lo que los otros Single Vintage que he probado. Por lo mismo se siente sedoso y denso, con notas sutiles de roble y más fuertes a caramelo, café, frutos rojos como fresas, peras, madera de humidor y algo que solo puedo describir como agua de mar, pero no por el yodo sino por la sensación salina. El retrogusto es denso, rico y variado, incluyendo pasas, nueces y frutos rojos, pero sin especificar esta vez.

La serie Single Vintage de Diplomatico siempre ha otorgado productos excepcionales y sin comparaciones específicas, pues apenas es el tercero de la serie que pruebo, creo que algo que me ha atraído bastante de los otros dos es la carencia de azúcar o de grandes cantidades de ella. Pero el SV2005 parece acercarse más a los tonos dulces que han hecho a la marca famosa y es el SV más dulce que he probado, me temo. No está al nivel de un Reserva Exclusiva, pero sí es igual de dulce que un Mantuano.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA)
Nombre del Ron: Single Vintage 2005
Marca: Diplomático
Origen: Venezuela
Edad: 12+1 años
Precio: $120
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 85

Yaya Cigars – Bagua (Churchill)

Venezuela no se arregló. Pero estamos consiguiendo muchas cosas que antes eran imposibles, incluso antes de estar en su peor momento. Las importaciones se están abriendo y mucha gente está trayendo lo que sabe que va a vender: whisky de blend, vodka y habanos. Pero también hay uno que otro atrevido que está trayendo otras cosas, como tabacos centroamericanos, ron dominicano y panameño, e incluso cigarros absolutamente desconocidos como este Yaya Cigars, cuyo nombre viene del idioma de los indígenas que habitaban la isla de La Española, que hoy en día es Haití y República Dominicana, aunque también fue llamada Quisqueya en algún momento. Ya-ya es el gran espíritu, el que da vida y el mayor de todos los «dioses». En honor a esos antepasados, Yaya Cigars hace este cigarro en tres vitolas: Churchill, toro y gordo.

El Bagua (que no sé qué significa) viene envuelto en una capa Habano ecuatoriana, con muchas venas y colores irregulares, sobre un capote que identifican como «semilla cubana» y tripa ligero, Olor dominicano y Cubano seco, que no me describen mucho pues «cubano» está identificado como un tipo de hoja y a menos que sea Habano, no tengo idea de cuál es. Por su parte, ligero es esencial, pero no hay identificación de origen, por lo que voy a asumir que todo es dominicano, que es el país de origen de este cigarro. Esta capa irregular y venosa tiene aromas agradables a pimienta, melaza, chocolate y un toque que parece como afrutado. En el pequeño pie se aprecian aromas a canela y chocolate. Finalmente lo pico y me encuentro con un pequeño problema: el tiro es bastante apretado incluso en frío, pero me permite apreciar aromas a nuez moscada, chicle bomba y un toque suave de pimienta.

Una vez encendido, el Bagua es igualmente apretado y este tema del tiro apretado se hace nota también en la quemada, pues es irregular y requiere retoques constantes a fin de mantener el anillo de construcción recto. Sin embargo, los sabores son abundantes y pegajosos, incluyendo café, madera y cuero viejo. A mediados del primer tercio el tiro se abre un poco más, aunque todavía califica de apretado y me deja apreciar canela, mientras que el retrogusto es de café en granos desde las primeras caladas. Por los temas de tiro el cigarro quema lento y si le doy caladas continuas para sacar más humo y sortear lo que sea que está apretando el tiro, el cigarro me pena dándome sabores amargos, así que mantengo la fumada tranquila y simplemente me dedico a lo que sea que estoy haciendo para acompañar el cigarro (viendo una película).

Con algo de paciencia y sin perder la concentración en el cigarro (y en la película), me toma alrededor de una hora y 15 minutos llega a la mitad del Bagua, en donde los sabores a canela y café son los principales del cigarro, pero también tienen una notable intensidad los sabores secundarios a cuero y pimienta, esta última en el sabor mas no en la sensación picante. El retrogusto es de almendras y café y aunque el tiro mejora considerablemente en el segundo tercio y superada la mitad, no está en el punto que consideraría agradable. Es posible que sea un tema de guarda, aunque el que me los obsequió quizá no los tenía guardados de la mejor manera, pero el intermediario los guardó una semana en un humidor. Pero sin duda deben tener mayor guarda.

Los problemas de quemado se mantienen en el último tercio, donde el tiro hace mella en la velocidad de combustión. Sin embargo, para lo pequeño del cepo (48) esperaría sabores más concentrados, que no están apareciendo. Puede que sea un simple tema de guarda o que simplemente el cigarro no tiene la mejor liga, pero se lo voy a atribuir a la guarda, pues el cigarro ciertamente tiene potencial. Los sabores en el último tercio son muy similares a los del segundo, con la posible pérdida de ese sabor a pimienta, por lo cual el cigarro pierde algo de fortaleza, pero en realidad durante toda la fumada estuvo entre suave y media. Dos horas y 15 minutos después, el Bagua llegó a su fin.

Es muy difícil juzgar con precisión un cigarro cuando no está en su mejor presentación. No me cabe duda que el Bagua puede ser un cigarro mejor si tiene un tiro más suelto y eso dice mucho de la guarda que se le dio. Quizá unos 10 a 15 días más de humidor hubiesen mejorado la experiencia notablemente, pero había un cierto aire de rapidez en la cata, o que la fumada hubiese sido con un toro en vez del Churchill, pero en cualquier caso son conjeturas. Algo que destacar es el hecho que el cigarro solamente lo hacen en gordo, Churchill y toro, es decir que dos de las tres vitolas son de gran cepo, por lo que me hace pensar que el cigarro está más pensado para un cepo grande y por ello creo que me llamaría más la atención probarlo en toro, que es una vitola mucho más amigable y una que disfruto más. Pero lo importante aquí es que estoy muy dispuesto a probarlo de nuevo, solo que lo conservaré más en el humidor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Victor Sinclair
Marca: Yaya
Modelo: Bagua
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana (Olor)
Precio: N/D
Puntuación: 81

Drew Estate – Undercrown 10 (Corona ¡Viva!)

Hace unos 11 años atrás, en 2011, aunque 10 para el momento de lanzamiento de este cigarro, Drew Estate lanzó un cigarro llamado Undercrown con una historia muy interesante detrás. La historia creo haberla contado en otras reseñas que he hecho de este cigarro, pero resulta que la fábrica permitía que los torcedores fumaran los cigarros de la marca mientras trabajaban. Los cigarros que más fumaban eran los Liga Privada, al punto que estaban fumando demasiados ejemplares de un cigarro que ya de por sí era difícil de conseguir. Cuando les prohibieron seguir fumando esos, los torcedores se idearon un nuevo cigarro con las mismas hojas pero de distintas edades, que Drew Estate eventualmente creó como un producto en tributo a la inventiva y la creatividad de sus torcedores: Undercrown. En los 10 años desde su creación han creado distintas líneas de la marca, incluyendo el Sun Grown, el Shade, una colaboración con Cigar Dojo llamada Dogma y una colaboración con Shady Records llamada ShadyXX. Una nueva edición del Undercrown aparece con esta celebración de su primera década, con una capa San Andrés mexicana que comparte con el original, pero difiere tanto en el capote Connecticut Broadleaf, mientras que el original tiene Connecticut Habano en su capote y la tripa de este es toda de Nicaragua vs. las tripas del original provienen de Nicaragua y Brasil.

El nuevo cigarro es bastante distinto al original por la adición de una cinta dorada vertical que debe ser quitada antes de encender el cigarro y una anilla en el pie, además que la anilla principal tiene el número 10 debajo de la gárgola. Bajo todos estos artilugios se encuentra una capa intensamente oleosa, áspera y muy oscura. Se siente como un cigarro sólido y hasta duro, pero no algo que preocupe o que indique problemas de tiro. Esta capa tiene aromas a tierra, establo, pimienta y un toque de eucalipto, mientras que en el pie se aprecia cuero, café, pan y más tierra. Finalmente, luego de picarlo con la doble hojilla, la calada en frío permite apreciar nibs de cacao, tierra, paja, almendras y pasas.

El Undercrown 10 comienza como suelen comenzar los Undercrown y los nicaragüenses en general: muy fuerte de pimienta, tanto en el retrogusto como en el paladar, aunque en ambos casos se calma después de las primeras caladas. Le siguen sabores de chocolate negro y notas florales, que a mediados de este tercio incluyen también tierra seca, cuero, cedro y un toque suave de café, de ese ácido que a mucha gente, excluyéndome, le gusta. La pimienta sigue fuerte en el paladar, pero no al punto de dominar el resto de los sabores y en el retrogusto, aunque presente, es bastante sutil e incluye notas también de pasas. El cigarro tiene un tiro excelente, con humo abundante y una ceniza de buena consistencia contando que el cigarro es vitola corona (5×43), con una fortaleza entre suave y media e intensidad de sabores destacada.

La combinación de chocolate negro y notas florales sigue siendo lo más protagónico en el segundo tercio, aunque el chocolate es el más intenso de estos dos, es el sabor de pasas del retrogusto lo que más sorprende en este punto. También hay una mayor participación de la pimienta en el paladar y los sabores más secundarios incluyen cuero, tierra, pan y cedro. La quemada se mantiene muy bien, aunque hay momentos en que tengo que darle fuego para avivar la quemada. La fortaleza aumenta y se coloca en media, mientras que la intensidad de los sabores se mantiene casi igual.

Realmente me distraigo y para cuando me doy cuenta que no tengo fotos del último tercio, estoy en los últimos momentos del cigarro. Los sabores en esta fase final siguen siendo chocolate negro con notas florales y pasas en el retrogusto como los más fuertes, con sabores adicionales y en menor escala a café ácido, cedro, canela, y pan. El tiro sigue siendo muy bueno pero se me ha apagado un par de veces y lo mantengo encendido dándole caladas muy regulares. La fortaleza es mayor en este tercio pero cuando cuento con una hora y 35 minutos, que es una grosería para un corona, el Undercrown 10 llega a su fin.

La anilla principal está formada realmente por dos anillas, una cuadrada y sobre ella la que más similitud guarda con la original del cigarro. En la cara interna de esta más pequeña dice Thank you! bien grande, mientras que en la de la anilla más grande del hay un párrafo que detalla la historia del cigarro que mencioné en el primer párrafo y declara que este décimo aniversario es realmente un tributo a la inventiva, la creatividad y a la gente que hace la marca en Nicaragua. En cuanto al cigarro, siempre me ha parecido que no están cerca de los Liga Privada, pero este en particular lo sentí más rico y complejo que los otros Undercrown que he fumado e incluso similar a los Liga Privada en calidad de sabores. Pero si quieres comprar un Undercrown que sepa al Liga Privada, este tampoco es de esos. Pero diría que es mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Undercrown 10
Dimensiones: 5 x 43
Tamaño: Corona ¡Viva! (Corona)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,50
Puntuación: 92