Jake Wyatt – Lithium (Robusto)

Este tema de las recatas que hago con algunos cigarros me ha gustado mucho. No solo porque confirmo que el paladar se afina y los gustos cambian con el paso del tiempo, y un cigarro que hace unos años me pareció espectacular, esta vez me puede parecer muy normal, o muy malo, mejor, o igual de bueno. Es interesante también volver a probar cigarros con los que tuve malas experiencias y confirmar lo mismo. Por ello estaba un poco curioso de probar este Lithium, pues fue apenas hace menos de un año que lo probé por primera vez y la experiencia fue bastante mala. Ciertamente no es el primer cigarro al que le doy 74 puntos y hay varios a los que les he dado menos que eso. Pero sí me llamó la atención que, luego de revisar algunas reseñas, mi experiencia parecía completamente atípica y eran muchos los que vanagloriaban el cigarro y lo calificaban como uno de los mejores. En lo particular siempre he pensado que los sabores en un robusto serán más intensos que en un toro, que fue la vitola en la que recibí el cigarro esa vez. Por lo que esta vez, habiéndolo recibido en robusto, me picaba la curiosidad de probarlo nuevamente. Así que no es técnicamente una recata, sino una prueba en una nueva vitola.

Sobre la historia de la marca, el Lithium y el blend, les invito a que revisen la reseña previa, a fin de no poner más información necesaria en este post ni repetir mucho. Aunque el Lithium esté ligeramente roto en la capa hacia el pie, esto no creo que afecte mi fumada, pues se trató de un pequeño accidente antes de encenderlo. La capa tiene aromas que me recuerdan a la mantequilla de maní, hojas secas y té, mientras que en el pie se aprecian más hojas secas, aunque más como flores secas en realidad. La calada en frío se siente ligeramente apretada pero da aromas a cereales y paja.

Desde el principio del cigarro me doy cuenta que la experiencia va a ser mejor que con el toro. Para empezar, el tiro mejora completamente una vez enciendo el cigarro y aunque no es del todo suelto, es evidente que el tiro no va a afectar la quemada, que creo que fue uno de los aspectos determinantes en el toro. Los sabores son de madera, pimienta blanca y una sensación de cáscara de limón que me parece atractiva, pero en experiencias pasadas han sido el preámbulo de sabores más hacia el ácido, cosa que espero no suceda con este. Más adelante en este tercio se sienten notas suaves a tierra mojada y el retrogusto es abundante de café. El tiro va mejorando y para finales de este tercio ya está como quiero que esté, con un anillo de combustión predominantemente recto y una ceniza de buen tamaño antes de dejarla caer al finalizar el tercio.

En el segundo tercio hay ligeras notas cremosas, como si ese sabor de limón que podía tender hacia la acidez decide cambiar de rumbo y va más hacia el lácteo y el cigarro adquiere un sabor que se aproxima al suero de leche, junto con madera y pimienta más genérica y menos blanca. Hacia la mitad del cigarro aparece una nota dulce en la fumada, con matices de azúcar morena. El tiro va perfectamente pero el anillo de combustión comienza a desviarse un poco, lo que hace que la ceniza tenga una forma como «floreada», pero sin que esto represente un problema, pues tampoco requiere retoque alguno.

En el último tercio aparecen notas minerales y de cuero, que acompañan a la mayoría de los sabores que he sentido hasta el momento, con la excepción del café, que parece haber desaparecido cuando superé el ecuador del cigarro. Hay algunas notas de corta duración que incluyen canela y regaliz, pero son más el producto de caladas muy seguidas y luego del único retoque que tuve que darle al cigarro. Pero son toques agradables de un cigarro que realmente no tuvo momentos sorprendentes en la fumada. Al cabo de una hora y 20 minutos, este Lithium robusto llega a su fin, sin mayores problemas de quemada, y por tanto calificando mejor que su predecesor.

Las suscripciones mensuales siempre dan sorpresas y luego de mi experiencia previa con este cigarro, confieso que no me agradó del todo recibir este de nuevo. Pero el cigarro se sentía bien antes de picarlo y había muy poco que me indicara que la experiencia sería similar. Realmente fue muy superior a la previa, por lo que apoyo mi teoría que los cigarros en robusto tienden a concentrar mejor los sabores y los toro son quizá mejores para fumadas regulares, siempre que me haya gustado en robusto y no siempre se cumple que un buen robusto sea un buen toro, pero todo es cuestión de probar. Dicho eso, el Lithium en robusto tampoco es un gran cigarro. Carece de consistencia en los sabores principales y, aunque un cigarro variado siempre es apreciado, a veces hace falta un hilo conductor que te mantenga el sabor durante toda la fumada mientras los matices van apareciendo y dando lo mejor de sí; cada tercio del Lithium parecía un cigarro distinto y por un lado me dejaba con las ganas de que algunos sabores mejoraran, pero por el otro pasaba que algunos sabores que no eran del todo agradables rápidamente desaparecían sin convertirse en algo mejor o que tuviesen la oportunidad de mejorar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera JVM
Marca: Jake Wyatt
Modelo: Lithium
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $11,00
Puntuación: 82

Lost and Found – Blue Collar Connecticut (Robusto Extra)

Este no es el primer Lost and Found que pruebo, pero sí es el primero en capa Connecticut. La serie Lost and Found es una colaboración entre Robert Caldwell, Jaclyn Sears y Tony Bellato (este último parte de La Barba Cigars) y tiene dos objetivos principales. El primero es apoyar a fábricas más pequeñas en sus distintos países de origen al comprarle sus cigarros, que siempre son ediciones limitadas y que apuntan a bajos precios. El segundo es a través de una fundación que asumo se llama Lost and Found, las ganancias de estos cigarros son utilizadas para dar apoyo a ellas y a la creación de escuelas y hospitales en los países de origen. Siempre han sido cigarros de edición limitada pero hasta el año pasado se trataban de producciones muy cortas y a altos precios. Pero desde mediados del año pasado han creado muchos productos nuevos con este nombre y el precio se ha reducido bastante. Este Blue Collar Connecticut es una cierta rareza, pues no es fácil de encontrar, especialmente este hecho en Nicaragua. Hay otros Blue Collar Connecticut hechos en Honduras, que son aparentemente más fáciles. ¿Cómo los diferencio? No se diferencian, pero este fue parte del pack mensual de Rumbullion Club y pude ver el empaque del bundle.

La capa de este cigarro es absolutamente brillante, oleosa y perfecta, con la excepción de un pequeño lunar que se aprecia en algunas de las imágenes. Se trata de un 5,25 x 50 y tiene un par de años de reposo desde el momento en que fue fabricado, según el empaque que marca septiembre de 2019. La capa, aunque es Connecticut, no identifica el país de origen, y tiene aromas a pimienta, herbáceos, cuero y madera, mientras que en el pie se aprecian notas más básicas que incluyen madera y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y el corte es perfecto, sin rasgaduras ni problemas, con una calada en frío que incluye frutos rojos sintéticos, como un chicle de frambuesa o de fresa, paja y nuevamente madera. Un tema muy común con los cigarros que vienen en bundle es asumir que son baratongos y por lo mismo, no son buenos. Pero los aromas en frío de este Blue Collar pintan muy bien.

Incluso encendido, al menos en las primeras caladas, el Blue Collar no demuestra nada que ver con un cigarro barato. Si bien se siente relativamente liviano, demuestra una dosis destacada de pimienta, seguida luego de unas cuantas caladas de un sabor a café americano relativamente fuerte… como si pidiera un espresso en un lugar como Dunkin Donuts, que no sería ni remotamente un espresso pero es ligeramente más fuerte y a este le acompañan notas de almendras tostadas también. El retrogusto es de almendras, pero sin tostar. Realmente está interesante y mantiene una ceniza bastante sólida, que llega hasta principios del segundo tercio y le da la portada a este artículo, pero la imagen no era suficiente para ilustrar el segundo tramo. La construcción es prácticamente perfecta, con una cantidad abundante de humo y muy buen comportamiento.

El segundo tercio sigue protagonizado por la excelente construcción del cigarro, pero también porque los sabores picantes son mucho más fuertes y dominantes, pero afortunadamente el sabor de café, aunque no se hace más fuerte, sí adquiere una propiedad más cremosa y eso hace que no se pierda entre la intensidad de pimienta del cigarro. El sabor de almendras ya no tiene esa propiedad tostada, pero en este tercio y sobre todo a partir de la mitad, se siente tanto en el paladar como en el retrogusto, punto en el que la pimienta también se siente. Es decir que la pimienta no solo se hace más fuerte en este tercio, sino que además destaca tanto en paladar como en retrogusto.

Para el último tercio los sabores son muy similares a los del primero, aunque cabe destacar que han sido bastante uniformes desde el inicio. La pimienta es definitivamente el dominante, que obliga a fumar más lento, y el café pierde esa propiedad cremosa y se pone en matices muy similares a los de la primera mitad, mientras que las almendras se mantienen presentes, pero más en el fondo del cigarro como lo más destacado de los sabores secundarios. En efecto, esos sabores secundarios incluyen toques esporádicos de nueces, dulce, canela y tierra, pero no duran lo suficiente para considerarlos un sabor presente en el cigarro y gracias a la intensidad de la pimienta en paladar y retrogusto, no se aprecia mucho más. Incluso, el retrogusto es solo de pimienta. Al cabo de una hora y 20 minutos, el Blue Collar llega a su fin.

Un par de temas a destacar con este cigarro es que aunque la línea Lost and Found ha tenido la tendencia a producir cigarros de precio entre moderado y alto, promediando los $9 por cigarro, quizá porque este se llama Blue Collar (cuello azul, sinónimo de obrero), el precio es menor. No obstante, en los últimos meses han aparecido varios productos de Lost and Found con precios mucho más amigables, promediando los $6 por cigarro. De estos te puedo adelantar que me compré varios y vendrán nuevas reseñas de ellos, pero si están al nivel del Blue Collar, tendré buenas reseñas que compartir. Adicionalmente, hace un par de semanas también había una oferta extraordinaria de los cigarros de producción regular de Caldwell, así que también vas a ver bastante Caldwell en general pronto. Dicho eso, en medio de todo esto es un poco lamentable que la política de Caldwell con respecto a la serie Lost and Found sea la de nunca compartir el nombre del fabricante de los cigarros, porque se trata de la labor y no del productor, o algo así dicen. Sería mucho más interesante saber quién los hace para probar otros cigarros de ellos, pues lo que más destaca, al menos con este producto, es una mano de obra excepcional. La intensidad picante se hace abrumadora a partir de la mitad y es una lástima, porque el cigarro iba muy bien, incluso siendo de fortaleza media-alta.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Blue Collar Connecticut
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 86

Ron: Terepaima

Hace unas semanas me reuní con un amigo a fin de probar algunos rones venezolanos que no tienen D.O.C., pues siempre es interesante hacerlo y encontrar lo que no está en la nomenclatura y no tiene los mismos estándares. Esto de los estándares no es tanto porque sean rones ilegales o de poca calidad, pues al final en Venezuela las leyes son bastante claras y en materia de rones parecen ser muy cumplidas, por lo que ningún producto que diga Ron en su etiqueta puede tener menos de dos años de añejamiento, así que ahí ya estamos «protegidos».

La etiqueta puede decir «Licor Seco de Ron» o «Licor de Ron» y eso se traduce a que no cumple los 2 años, o que no todo el contenido tiene los dos años o que carece de algo. Pero estos dicen ron, así que en el peor de los casos, tienen apenas dos años.

La razón principal por la que muchos rones venezolanos no están inscritos en la DOC responde a un tema más financiero que otra cosa. En todos los casos esta inscripción y evaluación por parte de la DOC tiene un costo alto, que muchas empresas roneras posiblemente no puedan o no quieran costear. Por esta razón, la gran mayoría de rones venezolanos que no tienen la DOC son productos baratos, que no justifican los costos.

El Terepaima lleva el nombre de un cacique venezolano de extraordinario valor y de rápida acción, quien defendía todo lo que era suyo y era conocido por su gran grito en la batalla «Huayra». Terepaima comandaba en los Valles de Palavecino, Edo. Lara, donde nace este ron específicamente en Cabudare.

El ron es elaborado y distribuido por Industrias Unidas, C.A., ubicada en la Hacienda Santo Domingo en Cabudare, estado Lara y el líquido es añejado en barricas de roble blanco americano durante un máximo de 4 años, que es embotellado a 40% de alcohol. Algo que me llama la atención antes de comenzar la cata es que la botella es de 700ml y no de 750ml como casi todas las que se venden en Venezuela.

En copa es un ron de un amarillo muy claro, similar a rones que no tienen los 2 años de añejamiento o que suelen no ser rones según nuestra nomenclatura. Me recuerda mucho a los colores del Bacardi Gold y muy poco que indique un buen añejamiento, sobre todo porque las lágrimas descienden con marcada rapidez por el interior de la copa, bastante separadas y de una densidad media-baja.

En nariz tiene un aroma destacado a chicle bomba, caramelo artificial, esencia de vainilla, como las velas de esa fragancia. Tiene un toque leve de regaliz roja, anís, pero también esmalte de uñas y algo jabonoso, y realmente nada más interesante que eso.

En boca se siente una intensidad alcohólica bastante alta y un sabor que en principio me recuerda mucho al miche andino, que en sí es un destilado de caña pero anisado. Los sabores se sienten igualmente artificiales, de caramelo y vainilla, pero nada de nueces ni madera ni sabores que hacen al ron más interesante. El retrogusto es de licor de anís y una nota de cuero apenas identificable y lejana, y es lo único que marca la diferencia de esos toques artificiales.

No lo llamaría un ron interesante y sus sabores hacen que tomarlo solo sea más una actividad de buscar regar las matas y preguntarse para qué se sirvió tanto.

Ficha Técnica:
Fabricante: industrias Unidas
Nombre del Ron: Añejo
Marca: Terepaima
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 4 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 65

Stallone – Clydesdale

Entre los varios beneficios que puedo contar al ser fumador habitual y aficionado de tabacos, es tener entre mis amigos a gente como Tony Barrios. Desde que creó su marca Stallone pude estar entre los que probamos las ligas de ensayo (y error) y he podido ser testigo de algunos de los giros que ha dado en su carrera. Con la línea Cowboy Series apuntó a hacer un símil entre los colores del pelaje de los caballos (una de sus pasiones) con el color de la hoja de la capa de sus cigarros, y aunque creo que muchos no lo entendieron, sobre todo quienes no saben de caballos, creo que con este Clydesdale es más que obvio. El Clydesdale es un caballo gigantesco e imponente, que tiene la particularidad de tener las patas peludas, y por ello el cigarro que lleva el nombre del caballo es gigantesco, con medidas de 6,5 x 60 y lo que se conoce como shaggy foot, o el hecho que la capa no llega hasta el pie del cigarro y lo que vemos es capote y tripa, por ello su apariencia «peluda». Pero este Clydesdale no se trata solo de un parecido visual. El cigarro tiene una de las primeras muestras comerciales de la capa Broadleaf cultivada en Nicaragua, que es añejada 5 años antes de ser torcida sobre el cigarro y cuenta con no menos de siete hojas de ligero en su tripa. El cigarro se deja reposar un año en la fábrica luego de ser torcido.

Confieso que cuando Tony me ofreció este cigarro para probarlo le puse mala cara. Simplemente no es la vitola que me gusta, primero porque me parece infinita y segundo porque tiende a diluir los sabores. Pero lo primero que me indicó Tony es que con esa tripa no hay nada diluido. Luego me pidió que hiciera el tiempo para fumarlo. Adicionalmente el Clydesdale se vende como una edición limitada, así que tampoco me iba a poner a dudarlo. Lo primero que me llama la atención de este cigarro son sus dimensiones, realmente exageradas para lo que estoy acostumbrado, pero también porque se siente muy bien fabricado, sólido pero con una cierta suavidad, aromas a pasas, a notas fermentadas, chocolate y café ácido en la capa. La tripa permite ser perfectamente apreciada gracias a ese pie descubierto, con aromas fuertes a pimienta, almendras, pasas y cuero. Lo pico y la calada en frío se siente muy bien, dejando pasar bastante aire, pero no al punto que me haga pensar mal, dándome aromas dulces a cuero, pimienta y chocolate.

Así serán las dimensiones de este cigarro, que la cámara no enfocó todo y en la parte superior sale borrosa. Pero lo primero que me sorprende del Clydesdale es que no me recibe el bombazo de pimienta que esperaba en la primera calada, sino una sensación intensa de sabores que apenas si incluye una nota suave de pimienta. Los sabores son complejos desde el primer momento, con notas de café tostado y chocolate blanco y es cuando la quemada comienza a acercarse a la capa que aparece ese bombazo de pimienta. Afortunadamente no abruma ni es algo que me haga llorar los ojos, pero sí que se coloca entre los primeros sabores sin mucho merodeo. La intensidad de los sabores es alta, como prometía Tony, pero la fortaleza del cigarro, al menos por los momentos, no lo es tanto. Hacia el final del primer tercio, el cual me toma casi 45 minutos, los sabores son de café tostado, chocolate blanco, almendras, maple y establo, con un retrogusto de chocolate negro, leña, pimienta y paja.

La ceniza es prácticamente un bloque y en el primer tercio la dejé caer cuando ya me preocupaba, pero me costó un poco que se soltara. En el segundo tercio denota una excelente construcción también, pues nunca se cae como tal, sino que la dejo caer con un cierto esfuerzo. En este tercio el sabor de chocolate desaparece casi por completo, pero es sustituido por un toque dulce como ese que lleva la salsa barbecue, mientras que el café toma la delantera de los sabores y entre los sabores secundarios hay notas de canela, almendras y tierra mojada. El cigarro es sorprendentemente complejo y sin lugar a dudas que es una fumada de intensidad alta y fortaleza media-alta, muy alejado de ese estilo diluido que esperaría de estas dimensiones.

Conversando con Tony sobre estos sabores dulces del cigarro, me comenta que la capa Broadleaf nicaragüense en considerablemente más dulce que la americana, siendo esa una de las principales diferencias y realmente el cigarro tiene notas dulces muy notables que agradezco, pues acompaña muy bien al resto de los matices que tiene. En el último tercio el sabor de café sigue siendo el dominante, pero los sabores secundarios son casi tan intensos como los del café, permitiéndome apreciar distintos sabores a canela y cacao en polvo, que es el matiz con el que regresa el chocolate. La pimienta sigue siendo un sabor casi secundario en este tercio, mientras que en el retrogusto es uno de los principales, junto con notas de chocolate. En construcción aparece un detalle hacia el final, y es esa otra diferencia que tiene esta capa Broadleaf nicaragüense y es que es más delgada que la americana, por lo que es más frágil y una pequeña rotura en ella dificultó el resto de la fumada, pero ya marcaba 2 horas y 45 minutos, por lo que con gusto y satisfacción dejé el cigarro apagarse solo cuando le quedaban menos de 10 minutos de fumada.

Es difícil apartar dos horas para fumar, y tres horas mucho más. Comencé a fumar el Clydesdale cuando era un poco más de las 9 de la noche, ya sabiendo que me iba a desvelar, pero realmente los aromas en frío me invitaron a probar el cigarro. Lo que más podía destacar del Clydesdale antes de fumarlo es que tiene muchas cosas que no me gustan de un cigarro: mide más de 6 pulgadas, tiene un cepo de 60 y va a ser una fumada larguísima. Pero luego de fumarlo pienso que tiene el largo y el cepo perfecto para lo que es. Que 3 horas es el tiempo perfecto para fumarlo, y que quiero volver a hacerlo pronto. Para todos mis peros con este cigarro, una vez encendido es sumamente complejo, sabroso y tiene todo lo que me gusta en un cigarro en cuanto a sabores. Si para llegar a ellos hay que invertir todo esto. Sí que lo vale.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Tony Barrios
Marca: Stallone
Modelo: Clydesdale
Dimensiones: 6½ x 60
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 94

Ron: Dinastía Extra Añejo

Ron Extra Añejo de Lujo Dinastía fue creado originalmente por Licorerias Unidas S.A. en La Miel, Edo Lara en los años 80, antes que esta se convirtiera en Destilerías Unidas, S.A. y mejor conocida como DUSA. Actualmente es elaborada por DUSA, exclusivamente para Distribuciones Espinoza Yañez C.A. y no cuenta con D.O.C.

Según tengo entendido, algunos de los rones de este blend alcanzan los 6 años de edad, y embotellado a 40% de alcohol, nos pueden esperar experiencias interesantes. Pero sí cabe destacar que como no es un producto oficial de DUSA, sino algo que hacen para alguien más (maquila), no aparece en la página de DUSA y hay muy poca información en internet del producto, lo que sirve de mayor ejemplo al hecho de por qué las empresas invierten tan poco en las marcas. Si no invierten en una simple información en internet, ¿para qué habrán de invertir en una estandarización de procesos y una DOC?

Pero a lo que vamos: el líquido es bastante más oscuro de lo que me han acostumbrado los rones sin DOC, marcando un color de ámbar a naranja con destellos entre naranja y amarillo. Las lágrimas son rápidas, porque siempre van a ser rápidas con estos productos y ello puede responder a mayor o menor azúcar, pero también a mayor o menor edad. Creo que es un poco de ambas variables.

En nariz se sienten matices arropados por una sensación tostada, por lo que el aroma de almendras se siente como almendras tostadas, suave de vainilla, algo de fruta cítrica, un poco más fuerte de caramelo, al punto que se siente como el propio aroma de un quesillo. No hay mucho más, principalmente porque es un ron de alta volatilidad y al cabo de un par de minutos apenas si se sienten aromas.

Esta volatilidad se siente en boca, al punto que después de sentir los aromas y esperar unos minutos, cuando lo pruebo se siente aguado, así que me sirvo una copa nueva. En esta nueva ocasión el sabor principal es de caramelo intenso, pero no tan dulce como me llevaría a pensar. También hay vainilla, sabores tostados como en nariz, pero una nota cremosa y láctea en ese dulce que me hace pensar en dulce de leche y azúcar refinada, pero solo en esencia porque no es un ron especialmente dulce. El retrogusto es pura vainilla y caramelo del estilo que en Venezuela se llamaba Vaca Vieja y que seguramente existía con otro nombre fuera de ella. Insisto, son matices y no necesariamente un sabor per se, pues el ron no es realmente dulce.

Sin embargo, es un ron decente, especialmente para tomar en coctelería y creo que es donde fácilmente se puede disfrutar. Sin embargo, no lo recomendaría para algo tipo old fashioned, pues los aromas se disipan muy rápidamente y no da tiempo de disfrutarlo mucho. En sabor se mantiene más tiempo, así que sin duda un cóctel tipo cubalibre o daiquirí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA)
Nombre del Ron: Extra Añejo
Marca: Dinastía
Origen: Venezuela
Edad: 2 a 6 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 67

Victor Sinclair – 20th Anniversary (Robusto)

Aunque la marca Victor Sinclair puede que no sea conocida por muchos (incluyéndome), es una marca que se ha dado a conocer por razones buenas y malas. Las malas las mencioné en el artículo anterior, donde decía que su dueño, un señor llamado José Dominguez, fue juzgado y apresado por evasión de impuestos en USA. Las buenas son que debido a que la mayoría de sus productos tienden a ser cigarros de bajo costo, es una de las marcas que más cigarros venden, llegando a aproximadamente 20 millones al año. Este cigarro celebra los 20 años de la marca, que fue fundada en 1995 así que sería correcto asumir que fue lanzado en 2015. Tiene una capa Habano 2000 ecuatoriana, sobre capote dominicano «semilla cubana» (que puede ser cualquier cosa) y tripa de 4 países: República Dominicana, USA, Paraguay y Nicaragua. Promete ser una fumada de sabores intensos.

Se trata de un robusto de medidas 5×54 y su capa tiene varias venas pero denota una fabricación excepcional, muy bien torcido y sin detalles. La capa tiene aromas interesantes que incluyen lo que llaman ‘frutas de piedra’ en inglés (stone fruits) que son aquellas frutas con una sola semilla en el interior, como el durazno, el mango o la ciruela, entre otras. También se aprecian pasas y un aroma dulzón con frutos secos, que me recuerda más al turrón que al mazapán. En la tripa me encuentro aromas a mosto, chocolate y turrón, y finalmente en la calada en frío hay castañas, fruta fermentada, una aroma que solo puedo describir como refresco de cola y una nota salada.

El Victor Sinclair 20th Anniversary enciende bien y parejo, desarrollando una ceniza sólida y blanca desde la primera calada, con sabores de buena intensidad a tierra, grama recién cortada y paja en las primeras caladas. Al cabo de unos minutos, más o menos para el punto de la imagen, desarrolla sabores adicionales que incluyen castañas y una nota ahumada más allá del humo del cigarro; como el sabor de una comida ahumada, como el de un queso, sin la propiedad láctea claro. El retrogusto es simplemente azucarado, dándole una repetición de casi todos los sabores que se aprecian en el paladar, pero no mucha complejidad. Sin embargo, el tiro está muy bien y aunque no ha sido tan intenso en sus sabores como promete, se siente bien armado y me hace pensar que mejorará en el segundo tercio.

Para el segundo tercio hay cambios, aunque estos no sean los que esperaba. Los sabores más vegetales como la grama recién cortada desaparecen, pero también lo hacen los frutos secos, que eran posiblemente los más interesantes. Sin embargo, el sabor de tierra mojada se vuelve el más dominante de la fumada y aunque no es un sabor que sea de todo apetecible, sería tonto decir que la fumada no es agradable, porque sí que lo es. No obstante, el cigarro se siente menos complejo y variado. Superando la mitad del cigarro las notas ahumadas que lo habían acompañado adquieren un sabor menos ‘alimenticio’ y más de madera, como leña o madera quemada. Este último sabor le da un toque más interesante, pero no suficiente como para mejorar la experiencia notablemente. En construcción mantiene una buena quemada, un anillo de combustión que no es del todo recto para tampoco preocupa y la ceniza se mantiene no muy larga pero sí uniforme.

El último tercio del 20th Anniversary no es más que una continuación del segundo, con la única adición del regreso de los sabores de castañas, muy suaves y con algunas notas adicionales en el retrogusto. La construcción se mantiene sensacional, sin calentarse y sin suavizarse, manteniendo humo abundante en cada calada, pero cuando le doy varias seguidas se siente ligeramente ácido y esto me hace parar esa tendencia. Luego de una hora y 20 minutos, el 20th Anniversary realmente no parece tener mucho más que ofrecer, por lo que lo dejo morir con dignidad en el cenicero, aunque todavía le quedaba un rato de fumada.

Para ser un cigarro que celebra 20 años, la verdad es que esperaba algo más que celebrar. Pero en realidad poco he oído del resto de los productos de la marca, con excepción de otros productos de la misma fábrica. No obstante, puedo decir que ninguno de ellos me ha parecido una fumada excepcional, pero este no deja de estar muy bien construido, dejando buenas cantidades de humo en cada calada y con una quemada sin problemas. El 20th Anniversary comienza bien y prometedor, y en el segundo tercio no cumple esa promesa, pero realmente sigue bien, solo que no tiene grandes variaciones y ese ha sido mi mayor problema con él. Pero si estás buscando una fumada agradable, sin muchos cambios y que combine bien con un destilado, no descartes esta opción. Al igual que el resto de los productos de la marca, promete un precio decente, aunque por el momento no lo tengo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Victor Sinclair
Marca: Victor Sinclair
Modelo: 20th Anniversary
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, USA, Paraguay, Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 83