Onyx – Reserve (Toro)

Altadis es un conglomerado gigantesco de marcas de tabaco, de las cuales quizá las más famosas son las que comparten su nombre con otras marcas de origen cubano. Durante muchos años la marca parecía valerse del renombre de esas marcas cubanas para vender sus cigarros a incautos y quienes estuvieran buscando fumarse lo más parecido a un habano sin ser un habano, por lo que las anillas y los nombres siempre fueron muy parecidos a los de la isla, pero en los últimos años pareciera que se están destacando más por su sabor y trabajar con personalidades de gran fama. Esto les ha permitido sacar marcas como H. Upmann, Trinidad, Romeo y Julieta y Montecristo de su estupor, predictibilidad y confusión, pero todavía hay algunas marcas de Altadis que parecen estar en un cierto limbo, en donde no son mejoradas, sino que siguen la misma producción. Una de esas marcas es Onyx, que no tiene un gran nombre en el mercado ni un producto que llame mucho la atención, o al menos no a mí y aunque lo he visto regularmente y siempre me ha causado un poco de curiosidad, nunca he dado el paso a probar uno. Si no fuese porque un seguidor decidió enviarme una muestra de él, probablemente no lo hubiese probado.

Revisando un poco los productos de Onyx, veo que hay uno que es ligado por AJ Fernandez, así que pareciera que ya Altadis está haciendo algo por la marca. No obstante, este se llama Reserve y AJF no tiene nada que ver con él, aunque muchas páginas en donde lo he visto dicen que recibió 94 puntos, pero no especifican de quién. Por lo pronto, este es el toro 6×50 hecho en República Dominicana, con una capa Connecticut Broadleaf que la marca dice que es ennegrecida (blackened) y que me hace pensar en betuneada, con varias venas e imperfecciones a todo lo largo, pero aromas interesantes a chocolate, pasas, paja e incluso algo de ron, mientras que la calada en frío tiene notas de chocolate y pasas, pero no mucho más.

El Onyx Reserve enciende bastante rápido, bien y parejo, produciendo bastante humo pero nada de su encendido me hace pensar en capa betuneada, al menos no en la cantidad de humo ni la apariencia de líquido sobre ella, con un buen tiro y sabores a chocolate, pimienta, tierra mojada y notas bastante suaves de café, con un retrogusto de pimienta sutil. En general, un principio interesante que me hace reformular bastante mi predisposición a este cigarro, especialmente cuando hacia el final del primer tercio aparecen sabores de melaza que me recuerdan precisamente al sabor de un buen ron. No todo puede ser bueno y la ceniza es bastante «escamada», de esas que te van dejando rastros en la camisa y los pantalones y que rápidamente se cae.

Es así: el cigarro ciertamente no aguanta la ceniza y aunque esto no parece afectar en gran parte la quemada, sí llama la atención que la ceniza tiene buen color, pero mala disposición. El sabor de café que sentí en el primer tercio comienza a formar parte de los sabores del retrogusto, pero no abandona su posición en el paladar, y en ese sentido ninguno de los otros sabores parece abandonar su posición tampoco. La única adición son notas de mantequilla de maní y canela, esta última a partir de la mitad, pero bastante suaves en general todos los sabores y la fortaleza del cigarro está fija en media, incluso forzándolo a quemar más rápido.

Me estoy quedando sin luz en la terraza donde fumo el cigarro, así que le tomo la foto comenzando el último tercio, pero tampoco hay grandes cambios en este, salvo una definición de ese sabor a chocolate que ha sido genérico hasta este punto y ahora se siente más como un chocolate con leche, combinando esa nota cremosa con un chocolate más suave y la tierra se destaca un poco más por la suavidad del chocolate. Gracias a que no hay grandes transiciones ni cambios, sigo fumando el cigarro pacientemente y sin apurarlo mucho hasta que ya no da más, lo cual toma una hora y 15 minutos en total.

Primer cigarro de esta marca que fumo y me agrada el hecho que estamos a mediados del primer mes del año y ya he fumado cigarros de dos marcas que nunca había probado antes… es un buen augurio para el resto del año, creo. O quizá no y simplemente no pruebe más. Pero el Onyx nunca me ha levantado ni sospechas y la verdad es que la fumada estuvo interesante, con sabores agradables, variados e inesperados, pero no del todo diferentes a los de muchos cigarros. No obstante, por su precio me parece una excelente opción, siempre que no te pongas muy sospechoso sobre si es betuneado o no. En realidad, según lo que sé de las capas betuneadas, la del Onyx Reserve muestra muy poca evidencia de serlo, pero eso de la capa ennegrecida en la descripción fue lo que me llamó más la atención. Con gusto lo volvería a fumar, así que agradezco al seguidor que me lo envió por abrirme la puerta a este cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: Onyx
Modelo: Reserve
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano), Nicaragua, Perú
Precio: $5,00
Puntuación: 85

Ron: El Dorado Single Barrel Port Mourant

A partir de una muestra que me envió un amigo y que me alcanzó para compartirla con dos amigos más aquí, que hace poco probamos y pudimos comparar experiencias y contrastar. Sin embargo, la experiencia que detallo a continuación fue solo mía.

El nombre de Port Mourant que recibe esta versión de El Dorado se refiere a un central azucarero ubicado en Guyana y fundado en 1753, que es donde se ubica tanto el famoso alambique de madera de El Dorado, que es el único de su estilo que queda en el mundo, y que todavía produce parte del destilado de Demerara utilizado por El Dorado hoy en día.

Pero para el Port Mourant, El Dorado (a través de Demerara Distillers, que es la destilería) ha producido un ron utilizan únicamente el producto de este alambique y no un blend de distintos métodos de producción como suelen hacerlo con el resto de los productos. Las barricas que contienen el destilado hecho con este método llevan las siglas PM sobre ellos, por lo que este ron solamente contiene alcoholes de esas barricas. Pido disculpas por sobreexplicar el tema, pero no quería que quedaran dudas.

Dicho eso, el proceso de crear alcohol a través de un alambique siempre va a ser más lento y producir menor cantidad que mediante columnas, y crear un producto que únicamente contenga lo que se destiló por un alambique termina siendo un producto casi artesanal, pero funciona como una muestra increíble del ron primario de El Dorado y de los blends de Demerara, puesto que es la base que luego será combinada con rones de otros alambiques o columnas o de otras barricas para producir sus rones de producción regular. El alambique de madera tiene características muy particulares en el sabor y esta reseña será un análisis de eso.

La botella de El Dorado PM es bastante diferente a los otros productos de la marca, más allá que es una botella bien bonita, creo. Aunque normalita también.

Aunque no quisiera pasar demasiado tiempo hablando de los detalles visuales del ron (o del whisky o del agave), cabe destacar que las lágrimas en el interior de la copa son gruesas y sorprendentemente largas, lo cual suele traducirse en un final bastante largo.

En nariz los aromas iniciales son fuertes de madera, pero precisamente no de madera de añejado, sino casi como si se tratara de madera destilada, muy compleja, seguido de azúcar morena, aserrín, vainilla y toffee.

Pero en boca esa abundancia de madera no es tan agradable, pues también se sienten inicialmente notas ácidas que relaciono con plantas verdes o madera recién cortada, que no necesariamente es madera típica que relacionaría con ron como roble o cedro, sino más como pino o abetos u otras maderas más «verdes». Es un sabor entre ácido y amargo, con fuertes notas taninas y muy distinto a los sabores típicos de El Dorado, sino como un ron no «domado» con los sabores más típicos de los rones que nos suelen gustar. También hay notas de caramelo, vainilla, coco tostado y melaza, pero son suaves, lejanos y apenas perceptibles bajo el manto de madera intensa.

Incluso en el retrogusto lo que se siente es madera y un cierto ardor producto del alcohol pero también de la ausencia de sabores que controlen la intensidad de la madera. Ciertamente esto debe ser el primer producto que probaron en Demerara y dijeron «sí, está bueno, vamos a hacer un ron con esto» y luego tuvieran que producir otros destilados con más sabores distintos para controlar este. Denota la calidad del master blender y del arte que realiza, pero como producto para disfrutar, quizá no tanto.

Este es un ron para conocedores, para quienes aprecian los distintos ingredientes que conforman un blend y quieren probarlos y explorar cada partícula que forma el ron de Demerara y comprobar el sabor que imparte el alambique de madera. Pero para quienes quieren probar un ron para tomar con amigos o compartir con un cigarro, no hay mucho que esperar. Las sensaciones ácidas alejarán a la mayoría de los fanáticos y solo atraerán a los curiosos. Precisamente, si quieres un ron para acompañar una velada interesante, pasa de este, pues los rones más habituales son los que mejor le irán.

Ficha Técnica:
Fabricante: Demerara Distillers
Nombre del Ron: Single Barrel Port Mourant
Marca: El Dorado
Origen: Guyana
Edad: NAS
Precio: $80
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

La Palina – Fuego Verde (Robusto Extra)

Para aproximadamente el mes de marzo de cada año es común encontrarse con distintas marcas produciendo cigarros con capa candela, porque su color verde se hace típico para celebrar el día de San Patricio en Estados Unidos, en donde algunas ciudades como Chicago pintan el río que atraviesa su ciudad de verde. Esta tradición y tendencia hacia el verde hace que la producción de cigarros de capa candela sea limitada a ese mes y meses después no los hacen más. El mismo ha sido el ejemplo de La Palina, una pequeña marca americana, situada en la ciudad de Washington y que el año pasado decidió hacer de su producto Fuego Verde una producción regular. La capa candela tiene su color verde porque es madurada mucho menos tiempo que las demás, pero también a una temperatura mayor, por lo que las hojas siguen manteniendo la hidratación y la clorofila que hojas que pasan mucho más tiempo curándose. Por tanto, no produce muchos de los sabores que son más típicos de la mayoría de los cigarros, sino una marcada tendencia a sabores más «verdes» como herbáceos, vegetales e incluso paja. En todo mi haber de fumador, esta es la segunda o tercera vez que fumo un cigarro con esta capa y en las ocasiones anteriores no fue la mejor experiencia, por lo que confieso que no tenía demasiadas ganas de probarlo. Pero como últimamente me han empezado a gustar los de capa Connecticut, pensé que siendo un poco más suave no haría que la fumada sea muy diferente.

El Fuego Verde únicamente existe en esta vitola robusto extra de medidas 5,5 x 50 y llegó a mí como parte del pack mensual de Rumbullion Club. Su capa es realmente verde en primera instancia, pero luego de detallarla un poco noto que tiene un toque amarillento también. Lo conseguí con una buena oferta y entre un amigo y yo nos compramos 5, por lo que no es el primero que fumo. La capa es ligeramente oleosa y no es muy lisa, con algunas imperfecciones y estrías, pero nada preocupante, con aromas abundantes de paja y notas vegetales, que se repiten en el pie. En la calada en frío aprecio notas suaves de paja y madera, pero una nota ligeramente especiada también. No es más de lo que esperaba y en mi (escasa) experiencia con cigarros de esta capa, es normal que no sean fuertes ni de aromas y sabores abundantes.

Para mi sorpresa, el Fuego Verde comienza con notas de pimienta y no son escasas, sino suficientes para hacerme pensar en una intensidad media y fortaleza media-baja. Los sabores son bastante más abundantes de lo que esperaba, aunque no son abrumadores, destacando grama recién cortada, notas vegetales sin descripción, madera, paja y un aura dulce que hacen una fumada bastante agradable, para ser muy honesto. El humo es abundante y lo que un amigo llama el ‘room note’, o a lo que huele para el que está cerca pero no fumando, o simplemente lo que huele el humo, es mucho menos herbáceo. El tiro es bastante bueno, aunque el anillo de combustión tiende a variar bastante y requiere un par de retoques, lo cual es considerablemente distinto del primero que me fumé, que quemó perfecto.

La tendencia a quema recto en el segundo tercio es incluso menor, requiriendo más retoques pero manteniendo un tiro muy decente. Los sabores de pimienta disminuyen bastante, sin desaparecer en el segundo tercio, mientras que los sabores también cambiaron ligeramente e incluyen cuero, madera, grama, canela y las notas vegetales se definen un poco más hacia un sabor que me recuerda a los espárragos, pero solamente en algunas caladas y en el retrogusto. El humo es abundante y en cada calada me quedo saboreando el final bastante largo que tiene este Fuego Verde, que estoy apreciando bastante pero apreciaría aún más si quemara mejor.

La quemada tampoco mejora en el último tercio, pero dado que el tiro sigue bien y que los sabores se siguen presentando bien, la verdad es que disfruto más de lo que pensaría que un cigarro con quemada torcida se puede disfrutar. Los sabores son muy parecidos a los del tercio anterior, aunque ligeramente más picante y la fortaleza del cigarro se marca en media, sin una marcada tendencia hacia ningún otro lado. Se me llegó a apagar antes de lo que normalmente lo dejaría, pero viendo cómo la quemada se había comportado, no me sorprendió del todo y me resistí a volverlo a encender, principalmente porque el encendedor que tenía a la mano era de cuatro turbinas e iba a terminar quemando más que la punta del cigarro. Además, ya había pasado una hora y 20 minutos, que era más o menos lo que esperaba del cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: La Palina
Modelo: Fuego Verde
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto Extra
Origen: República Dominicana
Capa: Honduras (Candela)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,50
Puntuación: 88

Ron: Star Union Reserve

Star Union American Rum es un ron de Estados Unidos que me envió un amigo que vive allá como muestra de algo diferente, que no deja de ser interesante. Para muchos el ejemplo de ron americano es el más consumido allá, que viene siendo las muestras menos sabrosas de Bacardi o algún ron especiado. Pero al igual que ocurrió hace unos 20 años con la cerveza en ese país, destilados como el ron se están diversificando y creando productos que valen la pena.

Star Union es una empresa peruana (de Peru, Illinois)… que yo creo que debe comprar alcohol de diversos orígenes y lo añeja en distintas barricas, principalmente porque al revisar su página web me doy cuenta que hacen de todo, incluyendo ron de 2 años, ron de 6 años, ron «navy», ron joven (blanco), brandy de distintas frutas, licor de café, grappa, eau de vie, brandy «inmaduro», destilado de agave (porque técnicamente no lo pueden llamar mezcal ni tequila), vodka y estoy seguro que mucho más. Todo con un diseño increíble en la botella.

Pero en realidad no hay una larga explicación del origen de este ron, ni en su página web ni en cualquier otro lugar. Lo que sí dice es que es un producto de melaza de primera cocción y es envasado en barricas justo después de su destilación, sin especificar si usa columnas o alambique. Permanece envasado en esa barrica exwhiskey, que nuevamente no especifica qué tipo de whiskey contenía, pero asumamos que era bourbon, y dura 5 años en ellas. Al cabo de ese tiempo, es reenvasado durante un año en barricas exjerez. Tampoco menciona si es un blend, pero debe serlo.

Finalmente es embotellado a 53,5% de alcohol, así que tampoco es un producto suave.

Se trata de un producto de color dorado oscuro, casi al punto que me haría pensar que tiene mucho colorante o caramelina. Sin embargo, creo que le añade carácter y, con contadas excepciones, no soy uno de criticar los colores del ron a menos que esté tratando de hacerle creer al consumidor que se trata de un producto más añejado de lo que es. Es decir, si la botella dice «50 años» y el líquido es bastante oscuro pero sabe a ron de 5 meses, pues ahí hay un engaño de color. Pero eso es otro cuento.

En nariz realmente enamora, con aromas muy propios de un añejado ejemplar y hasta ciertos aromas que no son los habituales, incluyendo galletas danesas, cerezas, quesillo (mal llamado melcocha) y una cierta nota que me recuerda al flan y que podríamos argumentar que el quesillo y el flan huelen muy parecido, pero la nota de caramelo tostado es más propia del quesillo y esa es una de las presentes en este ron.

En boca hay varios sabores novedosos, distintos y sabrosos, que incluyen lo que podría describir como una galleta de melaza, si es que eso existe, pero también hay notas de grama recién cortada, mango y una fuerte nota de jerez, que ciertamente no me voy a poner a identificar cuál es ni su región ni si realmente es jerez o si es algún otro vino fortificado o brandy, pero no me cabe duda que hay una nota adicional de sabores alicorados. El retrogusto es fuerte de madera, herbáceo y pimienta.

Sería tonto decir que este ron no es interesante simplemente porque no es el tradicional. Pero de eso se tratan estas innovaciones de mercados, de orígenes y de productos, pues seguir haciendo lo que los demás han hecho es caer en el lugar común de tantas marcas. Para entrar a un mercado en el que hay tanta variedad, no puedes hacerlo ofreciendo lo mismo que los demás. Afortunadamente este ron no se aleja tanto del formato original, así que eso muestra una asesoría y un entendimiento del producto.

Adicionalmente, al existencia de este producto en este rango de precios y con esta calidad realmente me sorprende y me hace pensar en los distintos rangos de precios y de productos en otros mercados.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: American Rum Reserve
Marca: Star Union
Origen: USA
Edad: 5+1 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 53,5%
Puntuación: 87

Herrera Estelí – El Norteño (Robusto Grande)

Habiendo podido recatar El Norteño en su Edición Limitada el pasado noviembre, no quise dejar pasar la oportunidad de recatar también el cigarro en su versión de producción regular. El Norteño es un cigarro que llegó al mercado de una manera curiosa y bastante interesante: En 2011 Drew Estate anunció que Willy Herrera, quien había sido hasta ese momento el master blender de El Titan de Bronze, pasaría a ser parte del equipo de DE en Nicaragua. Hasta el momento El Titan de Bronze había sido su negocio familiar y la había manejado durante casi seis años. No fue sino hasta dos años después que el nombre Herrera formaría parte de un producto de Drew Estate: el Herrera Esteli, y un año después con El Norteño, gracias a la fama y el revuelo que generó el Herrera Esteli en su versión Toro Especial. En su momento muchos dijeron que El Norteño simplemente era el Herrera Esteli con capa maduro, pero en realidad es una liga completamente distinto y el Herrera Esteli desde entonces ya tiene una versión maduro, completamente distinto.

En esta ocasión, como se trata realmente de una recata, por un lado es comparar la experiencia con la que tuve hace cuatro años cuando probé este mismo cigarro, pero también es ver qué tanto he podido afinar el paladar y si la liga ha cambiado. Sin embargo, este es un cigarro que he podido fumar al menos una o dos veces al año y en ningún caso he sentido que haya mucha diferencia con respecto a los anteriores, salvo que es un toque más fuerte que su Edición Limitada. La capa sigue siendo oleosa, con varias venas y nada lisa, muy al estilo típico de las San Andrés maduro como esta es, pero no es realmente aromática como suele ser, apenas con aromas a cuero, mientras que la calada en frío presenta una ligera nota afrutada como de cereza y pimienta, pero más allá de esos, lo que caracteriza al cigarro es una abundancia de tabaco rico.

Una vez encendido El Norteño despide abundante humo tanto en cada calada como desde el pie, con sabores parecidos (pero definitivamente nada iguales) a los de un Kentucky Fire Cured, en el sentido de esa nota muy ahumada, seguido de café tostado, pimienta bastante fuerte, particularmente en el retrogusto, y a lo largo del tercio se aprecian también notas saladas y un trasfondo dulce que cubre todos los otros sabores pero lo destacado es que no hay un sabor realmente dominante en la fumada, sino una amalgama de todos estos sabores que mencioné, en distintas intensidades sin opacar a ninguno, salvo esa nota fuerte de pimienta que para el momento de la imagen parece haberse apaciguado un poco mientras hace que los sabores de café y dulce sean los más destacados mientras me aproximo a la frontera con el segundo tercio. El anillo de combustión no es realmente recto, pero eso no parece afectar la fumada, aunque la ceniza lleva una tendencia a no sostenerse mucho tiempo sobre el cigarro.

Los sabores dulces que sentía sin mucho matiz en el primer tercio parecen fundirse con el café y también aparece una nota de toffee que acompaña estos dos y hace que el cigarro sea mucho más sabroso. La intensidad de los sabores se coloca en alta durante el segundo tercio y van apareciendo más, incluyendo chocolate en polvo, marshmallow tostado y la aparente ausencia (o al menos gran disminución) de la pimienta, lo que hace que El Norteño se sienta más dulce que cualquier otra cosa. Sin duda es una experiencia compleja mientras que el anillo de combustión mantiene su tendencia a no ser necesariamente recto, pero sí continuo y sin dar problema alguno. El humo es abundante y la fortaleza del cigarro es media alta, incluso sin ese adicional de pimienta tan típico en los cigarros con esta intensidad.

En el último tercio la ceniza parecía querer mantenerse un poco más de tiempo sobre el cigarro, hasta que decidí hacer la foto y por supuesto que se cayó. Para no arriesgar hacer la foto sin la anilla, tuve que lanzar la que ves arriba. Los sabores son parecidos a los del tercio previo, pero también incluye una nota suave de anís, que acompaña las notas más fuertes de marshmallow tostado, toffee, café y no mucho más, pero suficiente para hacer que me queme los dedos con gusto, marcando una hora y 25 minutos, que es un poco más corto de lo que esperaba para un cigarro de estas dimensiones, pero lo que pude lograr con estos sabores tan buenos. Técnicamente, a la altura del resto del cigarro, sin calentarse ni apagarse en el último tramo.

Siempre que voy a hacer estas recatas estoy bastante curioso de cuál será el resultado, no solo por el «afinamiento» del paladar, sino más por ver cómo será la experiencia en cata nuevamente, quizá con un ojo (o un paladar) más crítico y si sigue siendo (en este caso) un cigarro que me gusta bastante. Pero viendo la reseña original, le di tan solo 80 puntos al cigarro, pero en esta ocasión supera la puntuación, quizá porque cuando estaba empezando, algo que siempre creo que voy a hacer -estar empezando-, tenía la tendencia a perdonar menos los posibles errores de construcción. Todavía soy implacable cuando el precio del cigarro lo amerita, pero en el caso de El Norteño, existe un buen equilibrio entre su precio y su calidad, y con gusto lo recomendaré.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Herrera Estelí
Modelo: El Norteño
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto Grande
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: $8,50
Puntuación: 91

Romeo y Julieta – House of Capulet (Magnum)

En el año 2013 Altadis creó un par de líneas de Romeo y Julieta exclusivas para Famous Smoke: House of Capulet y House of Montague. Estas líneas reciben su nombre a partir de las familias rivales de la obra de Shakespeare que le da nombre a la marca; Julieta era de la Casa Capulet y Romeo de Montague. Este Capulet lleva una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa de Nicaragua y Honduras, fabricado en Honduras y con un blend hecho por el famoso Grupo de Maestros de Altadis, creado a partir de la salida de José Seijas de la marca. Seijas era el master blender de Altadis y a raíz de su salida, ante el hecho que Seijas había entrenado a varias personas para ser su sucesor, pero ninguno era «el predilecto», la marca decidió crear el Grupo a fin de darle a los nueve posibles candidatos un mismo nivel.

El cigarro fue el obsequio de un amigo y seguidor de mi cuenta en Instagram: @humoytabaco. No es mi vitola preferida (6×60) para cigarros de capa Connecticut, pues si este tamaño suele diluir los sabores, con una capa Connecticut se sienten incluso más sutiles. Esta dilución la comprobé ya con el Sobremesa Brûlée en dimensiones similares y que simplemente no se le sentía mayor capacidad, pero veamos qué tal me va esta vez. Por lo pronto, cuando finalmente le quito la gran anilla que tiene, me llama la atención lo brillante y amarillento de la capa, varias venas a lo largo y aromas de madera dulce en ella, mientras que la tripa y la calada en frío tiene tierra y suave de pimienta. Nada emocionante, pero agradable.

El cigarro enciende con una relativa facilidad que contrarresta un poco la sensación del tiro ligeramente apretado, pero los sabores que comienza a emanar por la calada rápidamente me hacen olvidar cualquier indicio de dureza en el tiro, pues son sabores con perfil dulce de tierra mojada, aserrín, nueces ácidas y café. El tiro es bastante recto y realmente hay poco de qué quejarse visualmente, más allá de que los sabores son bastante suaves y el cigarro exige no combinarlo con nada más fuerte que agua con gas… y realmente para un cigarro que quema tan lento como este, sería una lástima no acompañarlo con nada. El tiro afortunadamente mejora, así que cada calada está llena de una abundante cantidad de humo.

Me toma una hora y 15 minutos llegar a la mitad del cigarro, lo cual me parece bastante, sobre todo con un cigarro que despide tanto humo en cada calada y que se mantiene consistente con los sabores del primer tercio, a una intensidad ligeramente mayor pero que sigue siendo sutil. Mientras me aproximo a la mitad aparece un sabor como de torta, o mejor dicho a ese ponqué (pound cake) que hace de relleno de las tortas de cumpleaños, muy agradable y con un alto contenido de vainilla y alguno que otro segmento con algo de pimienta, pero suficiente para no temer hacer una que otra calada que sea únicamente por la nariz. El House of Capulet sigue quemando bastante bien, lento y constante.

El último tercio es quizá el más largo, o al menos se siente como el más largo porque, aunque la experiencia ha sido agradable, ha sido un cigarro bastante suave y no veo el momento de que llegue al final. Es como cuando decides hacer una tarde/noche de mojitos con los amigos y te toma tanto tiempo hacer cada uno que para el tercer trago que te vas a preparar ya decides saltarte la yerbabuena, no le pones tanta azúcar y simplemente te quieres tomar un ron, con su intensidad habitual y sin meterle tanto ingrediente. Es la misma sensación en este último tercio: quiero más intensidad y sentir que me fumé un cigarro fuerte, no está intensidad suave que no da paso alguno hacia media y que dura muchísimo. Los sabores son cuero, pimienta, madera, café y nueces… y son sabores agradables, pero después de dos horas y 45 minutos, quiero más.

Sería tonto decir que no disfruté este cigarro, porque la verdad es que es una experiencia muy agradable, pero al igual que la idea de comer pizza todos los días, llega un momento que no quieres más. Estoy seguro que está muy relacionado con la vitola y si lo hubiese fumado en robusto o incluso Churchill posiblemente lo hubiese disfrutado mejor, pero sería injusto calificar mal o restarle puntos a un cigarro de vitola 6×60 porque dura mucho… sería como darle mala puntuación a un Ferrari porque gasta mucha gasolina. Pero si estás buscando una fumada a un costo increíble (ronda los $5), duradera y con sabores típicos de Connecticut, creo que no tienes que buscar mucho más allá.

Ficha Técnica:
Fabricante: Diadema Cigars de Honduras
Marca: Romeo y Julieta
Modelo: House of Capulet
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Magnum (Gordo)
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $6,00
Puntuación: 85