Tequila: Cimarrón Reposado

Otra colaboración de un buen amigo fanático de los destilados del agave, aunque más inclinado hacia el mezcal. No obstante, para conocer bien sobre mezcal (y cocuy) hay que conocer el tequila también y este Cimarrón Reposado, con su etiqueta tan poco característica y en un solo color, bien vale la pena.

Un detalle interesante que me dijo este amigo es que el tequila puede buscarse en internet con un código impreso en la botella, al más puro estilo de los habanos. En la botella de este está marcado el NOM 1146, que corresponde al Número de Origen Mexicano, o al menos eso asumo. Se trata de un número de 4 dígitos asignado por el gobierno mexicano para identificar a la destilería.

Esto sucede porque muchos tequilas son hechos en alrededor de 140 destilerías compartidas en todo el país, con excepción 8 que son hechos en destilerías dedicadas a su marca. También hay unas 18 destilerías adicionales que producen su propio tequila, pero no están registradas bajo el NOM.

La destilería que hace Cimarrón en todas sus variedades se llama Tequileña S.A. y se encuentra en Jalisco, así como en el Top 10 de las mejores destilerías del país (según el registro). En ella hacen otras 12 marcas como Arquitecto, Cierto, Don Fulano, Don Lorenzo, Fuenteseca, Lapis, Purasangre, Tears of Llorona, Xalixco y Tres, Cuatro y Cinco.

En cuanto al proceso de producción y destilación de este, no es muy diferente a los demás, pero es un blend de tequila destilado en una columna doble (80%) con tequila de alambique (20%), que luego es combinado y dejado reposar durante 60 días en barricas de roble blanco americano, y finalmente embotellado a 40% alcohol. Sin embargo, algunas páginas dicen que su reposado alcanza los 4 meses.

El resultado es un tequila de color amarillo muy ligero, casi ausente de color. Los aromas son de agave (por supuesto), madera, pimienta negra, vainilla, notas de tierra y arcilla, caramelo y una ligera nota de grama recién cortada y mantequilla. Son aromas que podríamos llamar ariscos, pues hay ocasiones en que se sienten y otras que no, pero esto es porque es un tequila de aromas suaves, no muy abrasivo ni agresivo, por lo que se disfruta mucho mejor solo.

En boca nuevamente es el sabor del agave cocinado lo que domina, pero también hay una fuerte nota de pimienta, que no necesariamente significa que tenga una picazón en la boca, sino es algo más aromático. También tiene notas fuertes de madera, especias como vainilla y canela, caramelo y notas vegetales, con un retrogusto a tierra, clavo y miel.

Mis gustos por el tequila per se nunca han sido los mejores, principalmente porque no es un destilado que me guste mucho, sobre todo después de haber probado el mezcal y el cocuy, pero ciertamente puedo reconocer un buen producto y el Cimarrón Reposado ciertamente lo es. Solo que no es el que yo compraría, pero eso es algo que hago con cualquier tequila. No obstante, en el ámbito del tequila, este es uno que disfruté bastante, pero que tendría que disfrutar solo, pues un tabaco lo domina fácilmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tequileña, S.A. de C.V.
Nombre del Tequila: Reposado
Marca: Cimarrón
Origen: México
Materia prima: Agave azul
Edad: 60 días
Precio: $27
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 90

Oliva – Flor de Oliva Maduro (Robusto)

Un tema que siempre me ha parecido interesante con respecto al mercadeo del tabaco es que en la mayoría de los casos son vendidos como artículos de lujo o que te pueden impregnar un poco de ese lujo, sobre todo el que muestran los habanos pero del que casi todos los otros cigarros también muestran. Pero en el caso de los cigarros «baratos», esa muestra de lujo también se trata de mostrar, incluso cuando los cigarros baratos no suelen tener mucha publicidad. En realidad lo que más suelen anunciar es que son «casi» iguales a los cigarros premium, pero a un costo mucho menor. Este en particular fue un obsequio de un amigo que me quiso dar originalmente una botella de ron, pero en la licorería le dijeron que había una que venía con un tabaco, así que eligió esa y este es el tabaco. En lo particular creo que el ron apunta a un target mucho más alto del que el cigarro es, pero nuevamente caemos en esa discusión de que puede ser el mismo sabor, o casi.

En verdad no es mi lugar criticar la promoción, pues realmente me parece una excelente iniciativa. Pero para ser el ron Calazan Reserva, hay otros cigarros que le hubiesen combinado mejor. Dicho eso, la verdad es que le tenía un poco de miedo a este cigarro porque, aunque no lo he probado, sí he probado la versión natural y me pareció una de las peores experiencias que he tenido. Pero en cuanto a este cigarro, sí vale la pena destacar que aunque es «barato», es de tripa larga procedente de Nicaragua, capote nicaragüense y una capa Connecticut Broadleaf americano, lo cual nuevamente llama la atención porque no es el tipo de hoja que suele ser de bajo costo. No es lo que llamaría un cigarro gustoso, al menos no en aromas, pero en frío apenas si siento notas de paja, melaza y tierra, de los cuales solamente la tierra se aprecia en la calada en frío.

Recién encendido el Flor de Oliva Maduro presenta fuertes notas de café negro, más como un café americano, con notas secundarias de caramelo y un fondo a paja, grama y unas notas suaves de pimienta, de las cuales realmente todas me llaman la atención porque no son las que esperaría de un cigarro barato. Quizá lo que me impresiona más es que a lo largo del primer tercio mantiene esos sabores… muchas veces me he topado con cigarros baratos que empiezan muy bien pero a los 10 minutos ya son un bodrio o simplemente dejan de desarrollar sabores y lo que hacen es mantener un solo sabor (si acaso) hasta el final. Pero este Flor de Oliva Maduro, al menos dentro de su primer tercio, mantiene una variedad de sabores que impresionan. No quiero dar la impresión que el cigarro sea como un Serie V Melanio, pero para lo que me esperaba, vamos bien. El tiro está bien, la ceniza se comporta decente aunque antes de finalizar el tercio se cayó sola y el anillo de combustión bastante recto. Puntos negativos sería la ausencia de participación de la capa en los sabores, pues las capas Broadleaf tienden a llevar la batuta en los sabores de una fumada, pero aquí no hay mucha participación de ella, pero para el precio del cigarro, no se puede reclamar eso.

En el segundo tercio los sabores son exactamente los mismos que desde la primera calada, que nuevamente no puedo marcar como un defecto para un cigarro de este precio. La intensidad está fija en media-baja y me toma alrededor de 30 minutos marcar el punto medio del cigarro, con poca interacción de la capa en la fumada, pero se entiende para un cigarro que seguramente no use las mejores hojas disponibles porque se vende en bundles y simplemente se busca una quemada regular.

Para el último tercio del Flor de Oliva Maduro seguimos sin cambios, o al menos no hacia lo positivo. A medida que voy acercándome al final de la fumada el cigarro lleva la tendencia a hacerse más fuerte, pero no de sabores sino de nicotina y las últimas caladas que le doy hacen que sea casi imposible sostenerlo, pues se calienta mucho. Sin embargo, para que un cigarro de los mal llamados baratos se comporte como este, con una fumada que alcanzó una hora y 20 minutos, y además queme bien, el Flor de Oliva Maduro representa una excelente inversión como cigarro de diario y como fumada regular, no solo continua, sino que su carencia de sabores distintos y evolución lo hacen ideal para alguien que está aprendiendo a fumar o quien lo quiere acompañar con un destilado sin tener que pararle a esos cambios y transiciones.

Ciertamente mantengo mi punto que el cigarro no es el mejor para combinar con un buen ron como puede ser el Calazan Reserva, pero eso es una apreciación personal (como todo lo que publico en este blog, claro) y creo que hubiese combinado mejor con el Premium (el de la etiqueta negra). Pero para ser un cigarro del rango de precio que es, que normalmente no supera los $5 en las tiendas americanas, y otorgar tanto la calidad de construcción de Oliva como la consistencia, son pocas las opciones que vas a tener que sean así de buenas. Con gusto recomendaría este cigarro incluso más que otros de precio mayor y anillas más bonitas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Flor de Oliva Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 85

Mezcal: Don Amado Rústico

Una colaboración de un buen amigo que además es fanático del mezcal fue este Don Amado, una marca que ya hace varios mezcales distintos embotellados a 40% de alcohol, pero que comenzó a producir este llamado Rústico que es destilado en un alambique de cerámica y embotellado a una concentración mayor: 47%

Este mezcal proviene de Oaxaca y es destilado dos veces y filtrado tres veces antes de ser embotellado, que suena bueno e interesante hasta que te das cuenta que este método de producción es bastante tradicional y no constituye una gran diferencia con respecto a otros productos del mismo nombre. Pero cabe destacar que el destilado en alambique de cerámica no es uno que se realice en grandes cantidades por lo delicado del sistema y de los aparatos, por lo que las producciones tienden a ser más pequeñas.

La materia prima de este mezcal es la variedad Espadín, cocido en horno cónico con madera de guachimil y mezquite. Pero dentro de los productos de Don Amado, es quizá el más destacado, entre productos con nombres como Arroqueño, Largo, Tobalá & Bicuisme, Pechuga, entre otros.

En copa se nota todo ese filtrado, pues es perfectamente transparente. Creo que voy a dejar de describir algunas secciones de la parte visual más allá del color, pues el descenso de las lágrimas y la densidad del líquido es algo relativo al resto de los productos y decir que desciende a velocidad «media» puede significar cualquier cosa. Solamente mencionaré algún detalle cuando sea relevante, pero más allá del color, es muy relativo.

Un detalle que siempre me ha llamado la atención y gustado del mezcal es esa tendencia a un aroma y un sabor más ahumado que el tequila o que otros destilados de agave, pero este Don Amado Rústico tiene un bajo aroma ahumado, principalmente porque el alto contenido alcohólico pareciera ocultarlo un poco. El ahumado en el aroma es un toque ligero, arcilla, notas herbáceas, ceniza, nueces y maíz tostado.

En boca nuevamente carece de la intensidad ahumada del mezcal más tradicional, aunque no quiere decir que no la tenga. Cítricos, madera, una nota cremosa como de marshmallow, caramelo y grama recién cortada. Es una permanencia considerable, pero carente de esas notas que lo caracterizan tanto, por lo que creo que muchos estarán inclinados a colocarlo como parte de un cóctel, pero yo seguiría tomándolo solo a fin de disfrutar esas notas variadas que tiene, aunque no sea la ahumada que tanto aprecio en el mezcal.

Me llama un poco la atención la inclusión de nombre Rústico en el producto, cuando el mismo en realidad se siente más refinado que rústico, pero ciertamente uno de los buenos mezcales que he probado, aunque por razones que no son tan propias del mezcal y más por lo que lo diferencia de muchos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Real de Minas
Nombre del Mezcal: Rústico
Marca: Don Amado
Origen: Oaxaca, México
Materia prima: Agave Angustifolia
Edad: Joven
Precio: $59
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 88

Room 101 – Serie HN (808)

La Serie HN de Room 101 fue lanzada originalmente en 2013 como una edición limitada, con tripa de Honduras y de la región de Navarrete en República Dominicana, y así es de donde salían las dos letras que formaban el nombre del cigarro. Adicionalmente, tiene un capote de Brasil y capa Criollo 98 de Honduras. Sin embargo, lo limitado de su producción poco se refleja en su precio, pues se trata de un cigarro que no suele superar los $7 por unidad. Pero en su primer año estaba limitado a 20 mil unidades por cada una de las cinco vitolas en que estaba disponible. Hoy en día sigue siendo un producto técnicamente limitado pero ya es acompañado por otras siglas en su línea, como un SA por San Andrés.

El cigarro es un obsequio de un seguidor y aunque no soy un fanático de su formato (6×60), estoy dispuesto a disfrutar la fumada porque hace un día muy bonito y estamos en medio de la ola de frío anual que afecta a Caracas y que dura solo un par de semanas. La capa del Serie HN es ligeramente oleosa, o más bien brillante pero sin reflejar nada y sin defectos visibles, aunque con aromas a canela y establo. Luego de picarlo con la guillotina en V, que es lo que prefiero para estos cepos grandes, hay más notas de canela, una nota dulce general y chocolate.

El Serie HN comienza con más pimienta de la que esperaría de un cigarro que no contiene hojas nicaragüenses y que creo que es de los pocos cigarros que he fumado que no tienen hojas de ese país. Tiene también notas de nueces, crema y en el retrogusto me encuentro únicamente con pimienta. Me pasa mucho con estos formatos que el anillo de combustión rara vez es recto, y esta no es una excepción, aunque la ceniza se sostiene bastante bien aunque un poco torcida hacia el final del tercio. El tiro es ligeramente más suelto de lo que me gusta, pero nuevamente le atribuyo eso a la vitola. Mantiene los sabores antes mencionados hasta el final del tercio, cuando aparece una nota de cuero como introducción al segundo tercio.

Hacia el segundo tercio hay una pequeña transición, en donde los sabores de nueces desaparecen y son sustituidos por una nota de café americano, suave y sutil, pero permanente durante gran parte de esta sección. Las notas dulces también desaparecen, lo que hace que ese sabor a café sea más difícil de identificar en cada calada, aunque las notas de crema se mantienen. El tiro se mantiene bastante suelto, pero el cigarro tiene una tendencia a apagarse si no le doy caladas regulares cada 15 o 20 segundos, que es mucho más de lo que suelo darle y cuando cada vez que le doy dichas caladas tengo que repetir la acción varias veces para avivar el fuego, pues la fumada no se hace entretenida y los sabores se sienten ligeramente más ácidos, lo cual sin duda alguna está relacionado.

La nota de café se vuelve dominante en el último tercio, pero las apagadas regulares y el reencendido hacen que este café se sienta más ácido, lo cual puede ser bueno porque se siente como un café de tostado medio, pero en verdad no es tan bueno porque no es el sabor que debería estar soltando el cigarro. La nota dulce también desapareció por completo y además la capa se ha despegado un poco hacia la perilla. En realidad hay muy poco del Serie HN que me haga querer seguirlo fumando durante el último tercio y es cuando todavía le quedan algunos minutos que lo dejo de lado, principalmente porque se volvió a apagar, pero también porque se calienta muchísimo. En total la fumada fue de una hora y 35 minutos.

No me cabe duda que el Serie HN pueda ser un buen cigarro, pues ciertamente tenía sabores que estuvieron interesantes mientras duraron y cuando un cigarro carece de hojas nicaragüenses, creo que la fumada debe ser marcada y anotada, pues son muy pocas las instancias en que esto ocurre. Pero la vitola gordo 6×60 tiene sus más y sus menos y he probado algunos cigarros que fueron hechos para esa vitola y el resultado ha sido asombroso. Sin embargo, la inclusión de una vitola 6×60 a una línea de cigarros solamente porque es el formato que gusta, pero sin la aparente adaptación de la liga es un error. No soy quien para decir que esa adaptación no se hizo aquí, pero el cigarro ciertamente se sintió muy suelto y carente de sabores, y estoy seguro que no era la idea.

Ficha Técnica:
Fabricante: Agroindustriales Laepe
Marca: Room 101
Modelo: Serie HN
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Brasil (Mata Fina)
Tripa: Honduras (Criollo), República Dominicana (Navarrete)
Precio: $6,50
Puntuación: 78

Tatuaje – Black Label (Corona Gorda)

Este blog es realmente como cualquier otro blog de tabacos y/o de destilados. Aquí reseño destilados y cigarros que voy probando y cuya experiencia me parece lo suficientemente valiosa para compartir. Así comencé y aunque a veces no me parece que valga la pena compartirlo, eso ya es una experiencia y lo comunico. No te puedo decir por qué este blog es diferente, aunque para mí obviamente lo es. En este blog y en mi Instagram tengo algunos seguidores que han llegado orgánicamente, es decir sin inversión. Esto me ha permitido abrir canales de conversación con muchos y la expectativa de abrir más me llena de optimismo. Hay quienes me dicen que soy un rockstar, un maestro, un capo y otros adjetivos que (quiero pensar) son positivos, aunque yo no me lo crea. Igualmente, hay algunas personas que me envían cigarros para que los pruebe, los reseñe o simplemente los disfrute, independiente de si los publico o no. Uno de ellos me envió algunos cigarros hace un par de meses y entre ellos estaba este Tatuaje Black Label, un cigarro que luego de revisar un poco por internet, me doy cuenta que se trata de una edición de 2013 que venía en un bundle o en un jarrón de cerámica. No estoy 100% seguro de ello, pero por su formato y sus aromas, realmente se siente como un cigarro con una cierta edad, y eso me hace agradecer no solo al seguidor que me lo envió, sino también a quienes me siguen, a quienes lo hacen desde hace tiempo, pero a los que lo hacen desde no hace mucho también.

El cigarro es un puro nicaragüense con capa Criollo de Estelí que, según la leyenda, es una aproximación casi fidedigna de un cigarro de liga personal que Pete Johnson fumó de manera regular en una larga estadía que tuvo en Cuba. El cigarro tiene el pie cubierto y una perilla de «pezón» que suena mucho más bonito y menos gráfico en inglés: nipple cap. El color de la capa no es el típico cubano, pero tampoco estoy asumiendo que este cigarro va a saber a un habano, o al menos no es la esperanza que tengo. La capa lo que sí tiene es que se siente bastante rústica, con varias imperfecciones, venas y protuberancias, aromas fuertes a chocolate, pimienta y notas frutales. En el pie huelo la capa, pues es cubierto, pero la calada en frío tiene notas igualmente fuertes, esta vez a cuero dulce, pimienta y más dulce, haciendo un contraste interesante antes del encendido.

El Tatuaje Black Label comienza con un abanico de sabores interesantes desde la primera calada, incluyendo notas cítricas de naranja seguidas de una nota más abundante y densa de cuero e incluso una sensación cárnica en ese grupo de sabores. El aftertaste que esto deja en boca es bastante dulce, pero también hay una buena cantidad de pimienta y nueces que equipara esas sensaciones nasales. El tiro es algo suelto, o empezó muy bien y luego se soltó un poco, pero esto solo me lleva a darle caladas más cortas, que con esta intensidad de pimienta es necesario también. Superando el punto medio del primer tercio aparecen notas de chocolate y madera que se unen a los sabores antes mencionados y finaliza con notas de pan tostado y un toque ahumado en su sabor. En construcción se comporta bastante bien, con una ceniza blanquecina y bien puesta, aunque el anillo de combustión no es realmente recto.

El tiro se hace más suelto en el segundo tercio y esto hace que el cigarro se sienta un poco más caliente y que el anillo de combustión lleve mayor tendencia a desviarse, pero está muy lejos de parecer un problema, pues es el único contratiempo que le veo. Las sensaciones de ahumado en la lengua son mayores y creo que podría colocarlo en un sabor de tostado ya, al punto que alcanza la fuerza de los sabores de cuero y el de nueces, mientras que el chocolate ya desvanece del cigarro y el sabor de pimienta tiene su parte y ocupa también la del chocolate desaparecido. El humo sigue siendo abundante, incluso sin darle caladas muy fuertes, mientras que la ceniza sigue manteniéndose en buena cantidad antes de caer sola.

El anillo de combustión sufre bastante en el último tercio e incluso se me apaga un par de veces, una superando la mitad, así que técnicamente en el segundo y la otra comenzando este. La quemada también se hace un poco más lenta y el cigarro solamente suelta humo cuando le doy una calada. Los sabores son más parecidos a los del primer tercio que al segundo, con un núcleo principal de cuero y sabores más suaves de madera y chocolate, incluso más suaves que en tercios anteriores. En los últimos centímetros el cigarro se hace un poco esponjoso y esto hace que mantenerlo entre los dedos o entre los labios no sea tarea fácil, por lo que lo dejo a un lado cuando teóricamente aún le queda un poco, cumpliendo justo una hora de haberlo encendido.

Tengo algunos amigos que no hacen retrogusto, incluso siendo fumadores experimentados y con un historial de fumadas extraordinarias a sus espaldas, pero no se quejan ni se preocupan por eso. En algunas ocasiones me he dado cuenta que no hago retrogusto en un largo rato, sea porque el cigarro es muy fuerte de pimienta o porque simplemente estoy conversando con alguien y no le estoy prestando tanta atención como debería… claro, esto sucede con cigarros que no estoy catando. Pero en el caso de este Black Label, creo que fumarlo sin hacer retrogusto sería una pérdida de tiempo; por un lado porque en garganta tiene toques que pueden no ser agradables del todo y llevan a una sensación seca, y por el otro lado porque la gran cantidad de sabores y matices que se sienten en el retrogusto son las que le dan el factor diferenciador al cigarro. Pero este es un cigarro para prestarle atención y para probarlo en todas las maneras en que se puede probar, con el prerrequisito que debes ser un fumador experimentado, o al menos debes saber cómo hacer el retrogusto efectivamente e identificar los matices que salen a partir de ahí y cómo se pueden complementar con los sabores que sientes en el paladar. Sin lugar a dudas una gran fumada, hecha mayor por la colaboración de mis amigos que me envían estas maravillas.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Black Label
Dimensiones: 5⅜ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo Estelí)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 93

Ron: Carúpano Legendario

Realmente Legendario y por varias razones. El Legendario de Carúpano es un ron del que todo el mundo sabe, aunque no todo el mundo conoce. Famoso por ser uno de los single vintage más antiguos del mundo (25 años) y también por su sabor asombrosamente excepcional. Pero también muy famoso por su precio exorbitante: alrededor de $500, que puede variar entre $400 y $600, dependiendo de la disponibilidad y del número de botellas adquiridas.

El Legendario se ha mantenido como un ron de colección, quizá el primero de Venezuela en llevar ese adjetivo y que sea de producción medianamente regular. Digo medianamente porque, aunque está limitado a 500 botellas al año, sale al mercado todos los años.

Como mencioné, se trata de un lote único de ron de reservas privadas de la familia, con una edad de 25 años, que se vende en edición numerada anual en decanter de cristal tallado. La botella es realmente impresionante y no deja a nadie indiferente. Al igual que el resto de los productos de la marca que llevan un número, este no menciona la palabra años después de él. Tampoco menciona si el ron es destilado por alambique o columna, pero dado que Carúpano no destila sino que compra alcoholes, lo más probable es que sea de columna, como la inmensa mayoría de rones nacionales.

Se trata en copa de un líquido de color caoba con algunos destellos que van hacia el ámbar. Lágrimas aglomeradas, gruesas y de descenso increíblemente lento cubren el interior de la copa luego de agitarla un momento y denota una densidad impresionante cuando se deja de girarlo por el interior de la copa.

En nariz es excepcionalmente variado, destacando notas de nueces, frutas confitadas, dátiles, chocolate, vainilla, madera y las tan esperadas notas yodadas del ron que es envejecido en la costa, aunque no tan fuertes como otros productos de la marca. Sin embargo, esta diferencia puede ser también por el amplio abanico de aromas adicionales que simplemente opacan esa salinidad.

En boca es un elixir de los dioses, prácticamente. Quizá lo que más llama la atención es su densidad, es casi como tomar gelatina que no ha cuajado del todo, sumamente oleoso. Tiene una marcada nota de madera, como esperaría de un ron que ha pasado 25 años en una barrica. Pero también hay notas destacadas de chocolate negro, el jarabe que cubre el quesillo, toffee, coco, almendras, tabaco, tostado y un sinfín de sensaciones melosas y especiadas que incluye nuez moscada, canela y otras que simplemente no alcanzo a definir en la larguísima permanencia que tiene en boca después de cada trago.

Ahora bien, ¿vale los $500? Para mí no, pero eso es porque ciertamente no puedo justificar gastar $500 en una sola botella. Habrá quienes sí pueden y este producto definitivamente es para ellos. La maestra ronera definió este producto como perfecto para celebrar el cierre de un negocio, lo cual me llevó a darme cuenta que tengo que ser más ambicioso con los negocios que cierro, pues el precio de esta es mi negocio, prácticamente.

Más en serio, sin tomar en cuenta el precio, se trata de un ron excepcional y uno que sin duda debe ser probado al menos una vez. Una gran mayoría de la población podrá hacerlo ese número de veces, o incluso menos. Pero este ron ciertamente no es para todo el mundo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: Legendario
Marca: Carúpano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 25 años
Precio: $500
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87