Mythology Cigars – Sátiro (Toro)

Decir que conoces al dueño o creador de una marca de tabacos hoy en día, gracias a los eventos y a la receptividad de muchos fabricantes, aunque no exento de un cierto mérito, tampoco es raro. En verdad la mayoría de los fabricantes y personas que le ponen su nombre a un cigarro son relativamente normales, gente común que decidió incursionar en este mundo y no son los rockstars o personas inalcanzables como existen en otros mercados. Pero decir que conoces al creador de una marca antes de que la creara no es algo que muchos pueden decir. En el caso de Mythology Cigars, estoy bastante orgulloso de conocer a su creador desde hace un buen tiempo y haber sido parte, no de los fundadores, pero sí de las personas a quienes le preguntó «¿qué te parece esta idea?»

Mythology Cigars es una marca bastante nueva, habiendo comenzado su distribución en Venezuela y USA en 2021 con dos productos en dos vitolas cada uno: Arpía y Sátiro. Como su marca lo indica, ambos son personajes mitológicos, pero creo que ambos son bastante universales y pueden ser identificados por distintos nombres dentro de cada cultura. Habiendo tantos personajes en el bestiario popular venezolano, me parece relevante haber apuntado sus productos a una visión más grande y aplicar el típico «Piensa global, actúa local».

Afortunadamente tengo ambos productos de la marca y pronto reseñaré el otro. Pero hablemos del Sátiro: se trata de un cigarro disponible en robusto y toro, este siendo el toro 6 x 52, con una capa Habano Oscuro, capote de la región nicaragüense de Jalapa y tripa de Jalapa, Ometepe y Condega, haciendo del cigarro un puro nicaragüense de verdad, fabricado por El Viejo Continente en ese mismo país y sin duda que ligado por Dani Guerrero, quien es su master blender. La capa es bastante oscura, incluso más oscura de lo que esperaría para ser Habano e incluso con un cierto tono rojizo muy atractivo. Tiene una multitud de venas pequeñas a todo lo largo y algunas un poco más grandes, incluso con una anilla que ocupa gran parte de la superficie del cigarro. Los aromas en esta capa son a cuero viejo, madera, una suave nota floral y una gran abundancia de aromas de esmalte, sin duda causados por la anilla, así que no es un cigarro que me quede largo rato apreciando en aromas. En el pie se siente el mismo cuero viejo, pimienta y una nota de cacao, y finalmente luego de picarlo se sienten notas perfumadas, de madera y a avellanas.

El Sátiro enciende rápidamente gracias a un tiro fenomenal que tiene, pero la construcción se vuelve no exactamente ideal después, con algunos temas de quemada que aunque se corrigen solos (al menos en el primer tercio), sí se vuelven un poco preocupantes por momentos. Afortunadamente, no parecen afectar los sabores y el cigarro comienza con un golpe de pimienta que más bien llamaría un roce, suave, mucho menos fuerte de lo que imaginaría en un puro nicaragüense. Le siguen notas de madera casi inmediatamente y una nota de mantequilla salada hacia el final del sabor, que se combina con tierra mojada a la mitad del primer tramo. El retrogusto es muy suave y dulce, con esas notas de madera, mientras que el humo es abundante.

Los sabores en el segundo tercio son bastante parecidos a los del primero, con notas ligeramente más dulces que se sienten más en el paladar que en el retrogusto. Es en el retrogusto donde se siente la mayor variación de sabores, cambiando más a notas de almendras y cuero, y sigue sorprendiendo que un cigarro con estos colores no tenga notas picantes, pero no es un defecto ni una virtud, sino una simple característica del cigarro. La fortaleza del cigarro pasa de media a baja-media en este tercio y los sabores siguen siendo de madera, tierra y almendras. Quizá el mayor detalle en este tercio es que el anillo de combustión mantiene su tendencia a desviarse pero ahora sí parece afectar en algo los sabores o es que simplemente el cigarro es suave de por sí. Pero ya me ha tocado darle un par de retoques.

Para el último tercio los sabores son los mismos, quizá con una intensidad mayor porque el cigarro se siente algo más dulce y eso definitivamente se aprecia, pues el Sátiro no marca una tendencia de diluirse en el último tercio, sino que mantiene sus sabores. La fortaleza del cigarro se sitúa en baja-media, al igual que en el tercio anterior, mientras que los sabores siguen en madera, tierra y almendras, posiblemente en ese orden, aunque rara vez se siente que uno compita con el otro. Al cabo de una hora y 25 minutos, este Sátiro llega a su fin.

Haber sido parte de la evolución de este cigarro desde que se trató de una liga de prueba hasta algo que hoy ya tiene anilla y una pequeña red de distribución me da un cierto orgullo, no por mí sino por mis amigos. Realmente es un paso importante para ser una marca destacada, y como toda marca destacada, sus inicios pueden no ser los mejores… nadie hace su mejor obra al primer intento. El Sátiro es un cigarro agradable, suave y lineal, que pareciera ser más fuerte de lo que es. En su momento, conversando con sus creadores y el resto de nuestro círculo de amigos fumadores, lo marcamos como que puedes ir a una parrilla con los dos cigarros y fumarte el Sátiro antes de comer y el Arpía después. Sigo manteniendo esa posición y el Sátiro seguramente combinaría muy bien con un gin tonic o algún cóctel refrescante, y siempre que lo veas así, va a ser un cigarro agradable. No todos los cigarros son para fumar después de una gran comida, sentado en un salón de cuero y acompañado de una copa de cognac. Cuando tienes eso claro, te das cuenta que hay cigarros para todo.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Viejo Continente
Marca: Mythology Cigars
Modelo: Sátiro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 82

Nub – Maduro (460)

Hace un par de semanas, conversando con un amigo fumador sobre lo que cada quien tiene en el humidor, que es un tema común entre fumadores, particularmente cuando no tienes ningún otro tema en común con ese fumador. Sin embargo, con este amigo fumador en específico sí tengo bastante en común: gusto por los carros, motorsport, música, entre otras cosas, pero siempre hay que hablar de tabaco también y le comenté que solamente me queda una unidad de un cigarro que me gusta bastante como fumada de diario: el Tatuaje Tattoo. Pues me dijo que a él le gusta bastante también y que tiene tiempo sin fumarlo y que me lo cambia por dos Nub, que a él no le gustan. Así que claro, hasta ahí llegó mi deseo por el Tatuaje y mi curiosidad por dos Nub que no he probado y de los cuales este es el primero.

Oliva es posiblemente una de las marcas más tradicionales del mercado, y de las que prácticamente todos sus productos son buenos. Por ello causaron un cierto revuelo cuando comenzaron a hacer el Nub, aunque este fue bajo otra marca que crearon especialmente con el propósito de estos cigarros de formato tan particular. No obstante, han usado el formato para otros productos de su línea Studio Tobac (Cain), así como algunos Serie V. Incluso, tanto se han diferenciado que para algunos fumadores son dos marcas separadas que no están relacionadas. La idea detrás del formato tan especial es que según Sam Leccia, quien era parte de la marca, si a partir de la mitad del cigarro es su mejor momento, vamos a crear un cigarro que sea a partir de la mitad solamente.

Aunque Nub no tiene muchísimos productos y creo que he fumado los principales: Connecticut, Cameroon, Habano y Sun Grown (que creo que es el mismo Habano con nombre distinto), el Maduro no lo tenía en el radar y mucho menos el Doble Maduro, que tengo en el humidor, pero resulta que es uno de los primeros productos que hicieron. Para este Maduro han decidido usar una capa brasileña sobre capote y tripa nicaragüenses, en donde la capa se ve bastante atractiva, uniforme y sin aparentes decoloraciones y con aromas a chocolate y paja, mientras que la calada en frío presenta paja apenas y una nota más suave de chocolate, que son básicamente los mismos aromas de la capa, lo cual podríamos decir que se complementa o que simplemente no lo estoy probando bien. Pero será encendido que pueda diferenciarlo mejor.

Sabiendo que me esperaba un cigarro de origen nicaragüense y de una gran mayoría de hojas nicaragüenses, sabía que me iba a tocar una intensidad picante bastante destacada y fue exactamente eso lo que me recibió en la fumada. Pero el cigarro es de capa madura y como tal, destaca sabores a café y chocolate, casi todos en la misma proporción pero claro, la pimienta es el sabor más agresivo de esos tres y por ello se siente más fuerte. Pero al cabo de la mitad del tercio ya comienza a equilibrarse en los sabores e incluso hay unos más de cuero y tierra, mientras que la pimienta sigue teniendo una posición principal, sobre todo en el retrogusto, que comparte con una ligera nota de cuero.

No he mencionado sobre la construcción y la verdad es que no ha hecho falta porque aunque no me ha dado problemas, tampoco ha sido perfecta, así que ha equilibrado las ganas de hablar de ella con las ganas de no entrar en detalles. El tiro es ligeramente apretado, incluso llevándome a presionarlo con los labios o dientes para mejorarlo, y el anillo de combustión ha sido bastante variado, pero el hecho es que no se ha apagado ni ha amenazado con hacerlo, mientras que el humo ha sido abundante durante casi toda la fumada. Los sabores en este tercio central siguen siendo los mismos, apenas si intercambiando protagonismo y aquí la pimienta no es el protagonista sino que es el chocolate, pero también hay café, cuero y tierra, y la pimienta, claro.

En el último tercio los sabores no varían tampoco y en orden de intensidad son pimienta, chocolate, café, cuero y tierra, con la pimienta como protagonista en el retrogusto y permitiendo la participación de pocos sabores adicionales ahí. Para ser un cigarro tan pequeño, su duración fue como de cualquier otro cigarro robusto, rondando los 75 minutos. El tiro mejoró bastante en el último tercio, pero ya para ese punto no importaba tanto pues estaba acostumbrado a la fumada y, aunque el humo siempre fue abundante, tuve que darle un retoque superando la mitad del cigarro para evitar males mayores.

Si te gustan los maduros, el Nub Maduro va a ser exactamente lo que esperas y en verdad no hay mucho más que explicar ahí, pues tiene los sabores que caracterizan a las capas maduras: pimienta, chocolate, café, cuero y tierra, y ninguno de los que no. Estoy claro que no es un formato que a la gente le encante, pero en lo particular me gusta fumar los Nub y prácticamente cualquier cigarro con un cepo de 56 a 60 con un largo de 4 a 5 pulgadas, siempre que se traten de una fumada ‘de diario’ y no necesariamente algo para degustar, pues los sabores a veces se diluyen más y no te da mucho tiempo para sentirlos, así que no son los cigarros perfectos para una cata sino más bien para disfrutarlos con amigos, en una tarde de cigarros y una conversa, y gracias a su tamaño, puedes fumar más de uno sin problema; o al menos yo puedo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Nub
Modelo: Maduro
Dimensiones: 4 x 60
Tamaño: 460
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 84

Cocuy: Magno Edición 100%

El miedo al rechazo posiblemente sea uno de los grandes miedos que evitan que hagamos muchas cosas; o al menos así es conmigo y por eso es que rara vez me verás en una posición de escribirle a una marca para pedirle muestras solo por el hecho de reseñar sus productos. Pero en el caso de Magno, fue porque conozco a su embajador de marca y simplemente le pregunté cómo podía conseguir una botella. Sin duda soy tímido y pedirle una botella gratis así porque sí no es algo que hago ni a él ni a nadie. Pero mi satisfacción fue tremenda cuando mi amigo me dijo que no le debía nada por la botella.

Lo otro que tiene el Cocuy es que es un producto autóctono y aunque hay muchos que digan que es el tequila venezolano, están 50% en lo cierto, pues sin duda es de aquí pero no es tequila. Su proceso es parecido, pero técnicamente el tequila solo puede ser de una región mexicana al igual que el Cocuy solo puede ser de Venezuela.

Magno es creado por la destilería Jadelur en el estado venezolano de Falcón. Cuando me entregaron la botella el abanico de productos de la marca era diferente pero para ese momento acababan de ganar el premio de Destilería del Año en el New York International Spirits Competition y sus productos ganaron medallas de plata y bronce, aunque este 100% ya no es producido, sustituido por el Magno Silver, que fue uno de los que ganó medalla.

El contenido de esta botella es doble destilado y cada botella es enumerada. Se encuentra embotellado a 40% de alcohol y en su etiqueta dice Agua de Sabiduría. En su página web no especifican añejamiento ni reposado, así que voy a asumir que no lo tiene, especialmente porque destaca la palabra «joven» en la etiqueta.

En copa se trata de un destilado perfectamente transparente, muy denso y con lágrimas que descienden con una relativa rapidez por el interior de la copa, lo cual me ayuda a definir mejor su reposado, o ausencia de él.

En nariz se sienten aromas obviamente herbáceos, pero también sumamente frutales, con notas de cáscara de limón, piña y frutos secos, al menos en primera instancia. Me levanto para hacerle fotos a la botella y a mi regreso aprecio notas de limón que no se limitan a la cáscara y notas herbáceas más definidas, como de sábila y una nota que me recuerda muchísimo al lichi.

En boca la intensidad alcohólica es media-suave, pues no se siente tan agresiva como en otros destilados del agave. Pero le acompañan de inmediato las mismas notas herbáceas que se sienten en nariz, incluso algo más intensas y casi al punto de ser notas vegetales e incluyen grama recién cortada y una fuerte nota ahumada. Le siguen sabores cítricos sin mayor definición y una nota que llega al punto ácido y defino relativamente mineral, llegándome a recordar a las pastillas de ácido ascórbico que dejaba disolver en la boca cuando era niño. El retrogusto es de limón, piña e incluso manga, que es como un mango algo más grande, ácido y sin fibras internas… por si estás fuera de Venezuela. Pero estos sabores del retrogusto son ahumados, muy interesantes.

Hay pocos defectos que pueda tener, eso en mi conocimiento limitado del cocuy. Sin embargo, tiene sus detalles que nada tienen que ver con el producto y sí con su precio. El precio promedio de un cocuy bueno en Venezuela es de $10 a $15 por botella, y ese era el precio de Magno hace un par de años. Pero desde que ganaron sus medallas la botella ya supera los $25, llegando a costar hasta $28 o más en algunos lugares y aunque aprecio y respeto todo lo que la marca ha logrado e impulsado para este destilado venezolano, muy desconocido por una gran mayoría de los venezolanos y que a raíz de esta premiación más personas lo han probado, duplicar (y casi triplicar) su precio es algo que no entiendo. No obstante, no es el cocuy más caro del mercado nacional, pues hay una marca que no voy a mencionar cuyo cocuy cuesta $70 y la botella es de medio litro, pero eso siempre va a depender del mercado, el consumidor y quien lo disfruta.

Pero todo tiene su puesto dentro de los nichos del mercado. Magno 100% definitivamente está entre los mejores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Jadelur
Nombre del Cocuy: Edición 100%
Marca: Magno
Origen: Venezuela
Edad: N/D
Precio: $28
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 91

Black Star Line – War Witch (Lonsdale)

Aproximadamente el año pasado, cuando todo el mundo estaba ocupado con la pandemia y sus consecuencias, dos amigos de la infancia en Chicago llamados Adetola “Aric” Wimberly-Bey y Derrick Bell crearon su marca de tabacos llamada Black Star Line y lanzaron su primer producto: El Milagro. Con el pasar de los meses fueron lanzando nuevos productos y hoy, aproximadamente dos años después, ya tienen cuatro cigarros de lo que ellos llaman «premium», así como una línea de cigarros infusionados, una colaboración de café, una línea de ropa y varias combinaciones entre ellos. Su primer cigarro era fabricado en El Titan de Bronze en Miami, pero para este War Witch contactaron a Agricola Norteña S.A. en Nicaragua, mejor conocidos como Aganorsa.

Aunque no se nota a primera vista, el War Witch es un cigarro de capa Connecticut, disponible en dos formatos: lonsdale 6×46 y robusto 5×50. El resto de la liga está conformado por un capote nicaragüense Criollo y tripa también nicaragüense, de Jalapa y Estelí. Sobre la anilla del cigarro está escrito War Witch, pero gracias al tamaño de las letras y lo pequeño del cepo, es imposible que se lea en un solo plano. La capa es bastante lisa, con un color casi uniforme, algunas venas y un ligero box press ovalado. Tiene aromas ricos aunque no muy numerosos en la capa, que incluyen tabaco fuerte, cremoso y dulce, mientras que en el pie se le sienten notas de chocolate. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta notas de crema, pimienta y frutas generales.

El War Witch enciende parejo, aunque me toma varios intentos hacerlo de manera uniforme, gracias a que el tiro no es el mejor. Comienza con una intensidad cremosa impresionante y sabores a pimienta blanca, cítrico, chocolate, madera y luego notas a canela y pimienta en el retrogusto, pero extremadamente abundante en cada calada, lo que me lleva a fumarlo lento y a disfrutar cada calada. Esto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pues si lo dejo tranquilo un rato, tiende a perder el fuego; no se apaga, pero sí requiere varias caladas o un retoque para volver a agarrar su intensidad. Los sabores cítricos toman una dimensión bastante cremosa y me recuerda al pie de limón, también porque aparece una nota destacada de vainilla también hacia el final del primer tercio y la intensidad se coloca en media alta. Si hay algo negativo que mencionar, además de esa tendencia a no mantenerse en su mejor momento de calor, está el hecho que es algo mas seco de lo que esperaba y siento la garganta algo seca, incluso tomando agua regularmente.

El anillo de combustión requiere un par de retoques en el segundo tercio, aunque esto creo que va más atado al tema del tiro y esa tendencia a apagarse, pero siempre que tenga el encendedor a la mano y la disposición de revisar bien por donde hacer ese retoque, el cigarro se comporta bastante bien y los sabores mantienen su intensidad sin quemarse. Sin duda es un Connecticut fuerte, tal como me encantan. El sabor frutal general del primer tercio se siente más como de banana o piña en el segundo, acompañado de cerezas, chocolate, cítrico cremoso, vainilla y la pimienta se siente más como negra que blanca, aunque en el retrogusto no es tan fuerte y es acompañada de chocolate. La complejidad del War Witch realmente abruma en ciertos puntos, pero es solamente cuando lo fumo muy rápido y el mal tiro me obliga a hacerlo a veces. Pero, cuando supero la mitad del cigarro los problemas de tiro parecen desaparecer, aunque los sabores se mantienen.

Los sabores del segundo tercio se ubican en el mismo orden y la misma intensidad en el último, pero esto no me molesta en lo absoluto, pues los dos tercios previos fueron maravillosos. La capa muestra una pequeña rotura justo por debajo de la perilla y perfectamente identificable en la imagen, pero siempre que incluya esa parte cuando me pongo el cigarro en la boca, no hay problemas y eso me ayuda a darle una calada más intensa al cigarro y poder probar mejor todos estos sabores deliciosos que incluye. La sensación seca en la boca y la garganta desapareció en el segundo tercio y al final el cigarro me duró casi dos horas, lo cual me pareció bastante impresionante.

El War Witch es un cigarro que no llega a un momento aburrido ni se estanca en sus sabores, complejidades o matices. Es implacable pero controlado, y eso no es algo común entre los tabacos, especialmente los de capa Connecticut. Es más común que se hagan más fuertes en el último tercio y finalmente se terminen, pero sabiendo que si el cigarro durara más, se haría más intenso. War Witch llega a su punto máximo a mitad de fumada, pero no sigue subiendo, aunque tampoco baja. Es un cigarro complejo que puede ser disfrutado por fumadores experimentados o incluso por más nuevos que se están atreviendo a fumar algo más fuerte y ese sabor cítrico cremoso, que solo puedo identificar como pie de limón, es realmente sorprendente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Aganorsa
Marca: Black Star Line
Modelo: War Witch
Dimensiones: 6 x 46
Tamaño: Lonsdale
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Connecticut)
Capote: Nicaragua (Corojo)
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: $12,00
Puntuación: 90

Cocuy: Bicuye Madurado

Gracias a los amigos y las marcas que se preocupan porque no solo los pseudoinfluencers reciban sus productos, hace cuestión de un par de meses recibí algunos productos de Bicuye que realmente me llamaban la atención. Aunque estoy claro que he tardado demasiado en hacer esta reseña, no tengo excusa valedera para el tiempo que ha pasado, más allá de que me he tomado el tiempo para disfrutar de este producto y no solo lo caté como tal.

Bicuye es una marca que hace tres productos del cocui, o al menos son tres lo que yo recibí: el blanco (que recientemente reseñé) el madurado y el añejo. Este madurado me llamaba la atención porque en mi mente es un sinónimo de añejado y pensaba que podía ser otro tipo de maduración, pero en verdad no es eso. Creo que más bien se trata de lo que se llama un cocuy abocado, que es un destilado de cocui que es combinado con otros jarabes, jugos o líquidos a fin de hacerlo más pasable para otros paladares. También hace poco reseñé el Magno Oro, que es un estilo de cocuy abocado también.

Aunque este no es tanto que es combinado con otro líquido, sino que es macerado en cerezo caroreño, en el que permanece el cocuy durante 13 meses envasado en barricas de roble blanco americano. Sin embargo, aquí no están para engañar a nadie y el líquido final es diluido en esta maceración hasta llegar al 32% de alcohol.

La botella está debidamente identificada con la cosecha, las iniciales de los maestros cocuyeros que le dieron forma y aprobación, y el número de botella. En este caso se trata de la botella #23 de la cosecha #6. La etiqueta también marca el grado alcohólico y la capacidad, así como dejar claro que es un producto hecho en Venezuela.

En copa se trata de un líquido rojizo, algo turbio pero sin partículas en suspensión, aunque definitivamente no es transparente. Tiene una densidad media, pero no muestra lágrimas al darle vueltas dentro de la copa, sino más bien una película uniforme y constante que se riega por el interior de la copa.

El aroma inicial, apenas lo sirvo, es bastante herbáceo y fiel a sus raíces del cocuy, pero también muestra rápidamente el aroma de su maceración: cerezas y también moras y un aroma que me recuerda a la sangría o al vino rancio, pero en un buen sentido. Me levanto de la mesa, voy a hacerle las fotos de rigor a la botella y al regresar pruebo los aromas nuevamente y siento que los aromas del cocuy desaparecieron por completo sustituidos por la maceración y destacando el mismo vino rancio, frutas fermentadas y una nota cítrica com adicionales.

En boca es un líquido dulce y ácido, que me recuerda inicialmente a esos vinos de mora que sirven en Mérida y de lo que fácilmente te puedes tomar una botella porque es ácido y dulce, pero difícilmente puedes levantarte después. Tiene sabores a distintas frutas, lo que lo hace muy agradable y pienso que en frío o en un cóctel debe ser espectacular: cerezas, jugo de uvas, tamarindo, piña y una nota amarga que creo que la dilución o la mezcla con algo más le puede eliminar fácilmente. El retrogusto es de piña y naranja, lo que nuevamente me hace pensar en una sangría.

Pero no te engañes, esto tiene mucho más alcohol que una sangría y también es muchísimo mejor. Sin duda como parte de un cóctel refrescante debe ser extraordinario. Anteriormente llamado Bicuye Cherry, creo que el nuevo nombre no le hace justicia, pero el anterior tampoco. Si lo tomas pensando que es simplemente un cocuy, vas a estar decepcionado, pero como un licor frío a base de cocuy que puedes disfrutar sin caer en los altos índices alcohólicos de este destilado y simplemente disfrutar en una tarde de esas caroreñas en las que hacen 33° a la sombra, con una leve brisa y entrando la noche, este licor es algo espectacular.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bodegas Bicuye
Nombre del Cocuy: Madurado
Marca: Bicuye
Origen: Venezuela
Edad: hasta 13 meses macerado en cerezo caroreño
Precio: $11
Densidad alcohólica: 32%
Puntuación: 85

El Rey del Mundo – Suprema (Churchill)

Una de las marcas de origen cubano que no es de Altadis, sino de General Cigars, aunque vendida bajo la marca Forged Cigar Company, que es de General, pero que tiene su propio canal de distribución. Esto se traduce en que la marca estaría disponible exclusivamente en tiendas físicas, dado que hasta el momento había estado disponible únicamente en línea a través de JR Cigars. Este nuevo acuerdo le da una mayor amplitud a la marca a este cigarro hecho en Honduras y disponible en 6 vitolas distintas, de las cuales una sola contiene capa Sumatra hondureña y el resto son de capa Connecticut Broadleaf americana. En esta ocasión me toca el curiosamente llamado Robusto Supremo, con dimensiones de super churchill en 7,25 x 54.

Los cigarros de El Rey del Mundo vienen envueltos en este papel y no en celofán. Es un cigarro que me ha llamado la atención desde que llegó en el pack mensual de Cigar Hustler, precisamente porque había oído de este cambio en la distribución de la marca y porque me había ido tan mal con el Ronco que fumé en marzo de 2017, que sentía mucha curiosidad sobre qué tanto había cambiado. Para encenderlo hay que quitarle el papel, lo que causa que la anilla se despegue también, aunque por el interés de las imágenes separé esa anilla del papel se la medio puse de nuevo, aunque no es algo que se puede hacer y en las imágenes está simplemente posada. El cigarro se ve bastante rústico, en línea con esa capa Broadleaf, oleosa y con aromas a tierra y cuero, mientras que en el pie se aprecia tierra, madera y paja. Finalmente lo pico en V y la calada en frío presenta notas de madera, cítrico, paja y tierra.

El Rey del Mundo enciende rápidamente, aunque tiene un cañón bastante largo y un cepo destacado, el aire fluye muy bien a todo lo largo, con sabores que no son fuertes a anís, tierra y cedro, y unas notas bastante suaves de pimienta. En cierto modo esperaba algo más fuerte y aunque el cigarro es grande y la fumada va a ser larga, normalmente las primeras caladas de un cigarro tienden a ser fuertes, especialmente cuando ese cigarro tiene capa Broadleaf, pero a lo largo de este primer tercio El Rey del Mundo se caracterizó por una intensidad media baja, una quemada con tendencia a torcerse, pero sin necesidad de retoques. El retrogusto tiene marcadas notas de nueces y una ligera sensación dulce general.

El segundo tercio tiene una mayor nota dulce que el anterior, tanto en el retrogusto como en el paladar, pero también parece dispensar del sabor de anís y hacer mucho más sutil el de tierra, dejándome con una nota de cedro que está más intensa, y algunas notas de cuero hacia la mitad del cigarro. El anillo de combustión definitivamente no va a ser recto en ningún momento y, de hecho, requiere un par de retoques para corregir la quemada pero también para mantener avivado el fuego. Me pasa que si dejo de darle caladas por más de 30 segundos, se apaga o se reduce tanto el fuego que le tengo que dar muchas caladas para hacer la quemada uniforme o, más rápido, le doy un toque de fuego. La intensidad mantiene su estilo de media-baja, así que los cambios tampoco son muy notables.

En el último tercio las notas de pimienta son más altas, aunque esto apenas si sirve para llevar el cigarro a una intensidad media y le acompaña una nota muy sutil de chocolate, pero el resto de los sabores mantienen una tendencia a irse a menos, siendo madera y tierra los resultantes de toda la mezcla, con algunas notas de anís y cuero, sobre todo en el retrogusto, pero por lo general una fumada bastante suave. La imagen la logré justo después de un retoque, por lo que se nota esa decoloración en la capa y fue luego de una hora y 55 minutos que finalmente dejé a El Rey del Mundo morir con dignidad.

Mi experiencia previa con este cigarro no fue nada buena, por lo que las posibilidades de que este fuera mejor eran bastante altas. En esa fumada el cigarro tenía problemas serios, principalmente de construcción pero también de mano de obra, que podría ser un sinónimo, pero era el hecho que habían pedazos de madera dentro del cigarro, como si hubiese sido mal despalillado. Es el equivalente a conseguir un pelo en la sopa y después de eso no tuve el más mínimo interés en volver a fumar un cigarro de la marca. Si no fuese por el pack mensual de Cigar Hustler, probablemente no lo habría fumado. No obstante, esta experiencia no fue mucho mejor. Tuvo sabores agradables, no me encontré nada en la quemada que no debiera estar ahí y duró lo que tenía que durar, pero no es una fumada que quiera repetir ni algo que me llame demasiado la atención. Espero que este cambio para la marca signifique un cambio para las ligas, porque siendo la marca una de una sola liga, no creo que sea algo que busque regularmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: El Rey del Mundo
Modelo: Supremo
Dimensiones: 7½ x 54
Tamaño: Churchill
Origen: Honduras
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $6,80
Puntuación: 78