Punch – Clásico (Champion)

Como su nombre lo indica, este cigarro es un clásico, o al menos eso interpreto con respecto a su construcción. Es un cigarro fabricado en Honduras, al igual que todos los Punch, con excepción del Diablo, que es nicaragüense. Tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote Connecticut Broadleaf y tripa de Honduras, República Dominicana y Nicaragua y está disponible en varias vitolas. Esta vitola en particular se llama Champion y es una de las 17 vitolas en las que está disponible, y gracias a su forma singular es difícil marcarla con un solo número. Si bien tiene 4,5 pulgadas de largo, en el pie tiene un cepo 44, en el cuerpo un 60 y en la cabeza es 30. Es una de las primeras líneas producidas por la marca desde que estableciese en Honduras (no la cubana, claro) y en su vitola After Dinner se colocó en el peldaño #12 en el Top 25 de Cigar Aficionado para 2018.

El cigarro no se ve particularmente llamativo, sobre todo porque he fumado otros Punch en esta vitola y esos en particular no me llamaron mucho la atención, pero este cigarro fue un regalo de un amigo así que no me iba a poner quisquilloso con el tema. La capa tiene varias venas destacadas y una cierta capa oleosa muy atractiva. Tiene aromas a café, mientras que la calada en frío presenta notas de café, nueces y una nota de anís. El tiro es ligeramente apretado, pero eso ocurre muy a menudo con los cigarros de vitolas extrañas como este, que en verdad no es extraña, pero ciertamente es diferente. Aunque el cigarro se siente pequeño en las manos (porque lo es), también se siente pesado y denso, como que esto no va a ser una fumada corta, lo cual es muy bueno.

El Clásico comienza con sabores muy sutiles, casi simples a madera, aunque eso es en las primeras caladas y ya cuando el cigarro agarra su fuego constante y su quemada uniforme es acompañado de notas de anís y pimienta, esta última principalmente en el retrogusto, pero con una sensación en lengua que no se puede ignorar. A lo largo del tercio también se sienten notas dulces sin mayor descripción. El cigarro tiene un tiro ligeramente apretado que se resuelve cuando superas el cepo máximo de 60 y una quemada que no es la mejor, pero que ya tomo como normal en estas vitolas. La intensidad es media-baja.

En el segundo tercio no hay mayores cambios más allá de unos matices, pero dado que el cigarro mantiene su intensidad media-baja, no hay un verdadero marcado de sabores o grandes diferencias entre ellos, sino más bien como que una sola amalgama de sabores que no destaca ninguno en especial, más allá que la nota dulce se ha intensificado un poco más, pero eso solo hace que el resto de los sabores se sienta con una mayor intensidad y eso, afortunadamente, no ha ido de la mano con una mayor dosis de nicotina, sino simplemente la nota dulce destaca mejor los sabores. Entre notas a destacar puedo mencionar chocolate y cuero, mientras que la construcción, aunque no perfecta no me da mayor problema. La ceniza se cae un poco después de hacer la foto y el anillo de combustión no llega a ser del todo recto, pero al menos mantiene una quemada uniforme.

En el último tercio, y eso que la imagen destaca prácticamente los últimos momentos del último tercio, los sabores se mantienen consistentes y sin mayores cambios, salvo una mayor concentración de ellos lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que el cepo del cigarro se ha ido consumiendo y cerrando un poco. Al poco tiempo de hacer la foto el cigarro se apagó solo y tomé eso como la señal de no encenderlo nuevamente. No hay sabores nuevos, solo una mayor intensidad y así, al cabo de una hora y 35 minutos, el Clásico de Punch llega a su fin.

El Punch Clásico es un cigarro que realmente cumple con su palabra; sus sabores son muy clásicos y en ningún momento sentí que estaba fumando algo innovador. Es la liga que más tiempo se ha mantenido con Punch y eso es algo que vale la pena destacar, pero también porque no es una liga mala. El hecho que no sea sorprendente no es un punto en contra, sino más bien es ese hecho de ser predecible lo que lo puede hacer agradable para un momento en que no quieras fumar algo muy complejo, sino más bien disfrutar la fumada con amigos, con un destilado o en ambos ámbitos. Muchas veces despreciamos cigarros por su carencia de complejidad, pero no puedes juzgar un pez por su habilidad de trepar árboles. Es un refrán que uso mucho y aquí aplica a la perfección.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Punch
Modelo: Clásico
Dimensiones: 4½ x 60
Tamaño: Champion (Perfecto)
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Honduras, República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 82

Luis de Torres – 1502 (Toro)

Uno más en la lista de los Luis de Torres que me obsequiaron de la marca a fin de reseñarlos. Aunque lo he mencionado antes, en caso que no lo hayas visto, Luis de Torres es una marca fabricada en República Dominicana y sus dueños son dos franceses. Los cigarros son vendidos únicamente en República Dominicana y en California, aunque supongo que querrán, eventualmente, que se vendan en más lugares. En su línea 1502 el cigarro está cubierto por una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote dominicano y una mezcla de tabacos dominicanos y nicaragüenses en la tripa, que promete una fumada de mayor intensidad a la típica de capa Connecticut.

La capa del 1502 es un tanto irregular, con diversas venas y algunas arrugas, algo alejada de las capas más bonitas del tipo Connecticut, pero esas irregularidades muchas veces confirman que la fumada va a tener más sabor que las capas más lisas. En efecto, los aromas de la capa son variados e interesantes, incluyendo nuez moscada, canela, madera vieja y vainilla, mientras que en el pie se aprecia la misma vainilla y canela, pero con el agregado que la madera es mojada. Lo pico con la doble hojilla, que se ha vuelto el corte típico para cata y la calada en frío muestra aromas distintos a los del pie y la capa, destacando aromas cítricos, dulces y algo de esa misma madera del pie.

El 1502 comienza sutil, sin mucha sorpresa en la lengua o la garganta, pero quemando muy bien. Los sabores, en su mayoría, son agradables y predecibles, incluyendo mosto, madera vieja y un sabor ligeramente cítrico y ligeramente dulce que acompaña los otros sabores durante casi todo el tercio. Sin embargo, también hay un sabor a mediados de este primer tercio que no es un sabor particularmente agradable, pero ciertamente es muy interesante, pues es como a vino rancio, como si se tratara de una mezcla entre vinagre balsámico y notas más ácidas gracias a ese sabor cítrico que mencioné antes. Insisto, no es del todo agradable, pero el hecho de no haberlo sentido antes me llama bastante la atención. El retrogusto es algo cremoso con las notas cítricas de hace un rato, mientras que en términos técnicos es un claro ejemplo de lo que es una magnífica construcción.

Cada vez que le suelto la ceniza al 1502 lo hago por miedo y precaución, pero siempre lo hago a propósito. En el segundo tercio los sabores son de madera vieja, vainilla, cítrico y dulce, y ya desapareció ese sabor balsámico del primer tercio. El aspecto interesante en este lo aporta un aroma como de cáscara de toronja (pomelo) en el retrogusto, que acompaña una nota ligeramente amarga para completar el perfil de esa fruta cítrica. El humo es abundante, buen anillo de combustión y una suavidad bastante típica en los cigarros de estas capas, que sé que no es algo necesariamente dependiente de las capas claras, pero es la tendencia que marcan los master blenders. Los sabores sin duda son sutiles, así que aprovecho para fumar lentamente y disfrutar el cigarro.

Hasta la última calada el 1502 mantiene una excelente ceniza, firme y sin problemas. Los sabores no varían mucho, destacando madera vieja, vainilla suave y una nota igualmente suave de cítrico sin descriptor, al igual que en el retrogusto, sin descripción adicional. Hacia el final del cigarro aparece un sabor que me agrada y que hubiese querido más algo antes, al menos al inicio del tercio, pues la nota cremosa que muestra el cigarro viene combinada con algo de café, por lo que se siente como café con leche, muy cremoso e invasivo en sus sabores. Pero al cabo de una hora y 40 minutos ya el 1502 no tiene más que ofrecer y lo dejo morir con dignidad.

La experiencia con el 1502 es una típica de cigarros de capa Connecticut, sobre todo porque es poco sorpresiva y, aunque tiene sus momentos agradables, estos me temo que son espaciados y de corta duración. En el mundo del tabaco hay infinitas variables y en el mundo de los Connecticut también, pero muchísimas marcas tienden a irse por el mismo camino en esta capa, aproximándose siempre a un cigarro más suave. Eso está perfectamente justificado, pues no todos los cigarros de la marca tienen porqué ser fuertes y siempre se aprecian los distintos matices dentro de un cigarro, pero el 1502 no es muy diferente a la mayoría de las ofertas de Connecticut suave. Es una experiencia agradable y si te gustan los cigarros de capa Connecticut estoy seguro que disfrutarás esta al igual que yo la disfruté, pero no hay un factor diferenciador que te pueda proponer para escoger este cigarro sobre otro de la misma capa.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Artista
Marca: Luis de Torres
Modelo: 1502
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 84

ACID – Kuba Maduro

Yo sigo con los ACID, ganándome el desprecio de algunas personas porque entre los fumadores de tabaco siempre existirá el pequeño odio hacia quienes fuman cigarros saborizados, y aunque estoy claro que los ACID no son saborizados sino infusionados, en verdad creo que a muy poca gente que no les gusta le importa mucho esa diferencia. Pero si estás leyendo esta reseña es porque quizá sí te interesa y te explico lo más corto posible: los cigarros saborizados suelen tener un solo sabor, tipo café, chocolate, fresas o cualquier cosa así, suelen ser de tripa corta y por lo general son hechos del tabaco más barato que existe. Los cigarros infusionados como ACID son de tripa larga, hechos a mano con hojas bastante añejadas y de buena calidad, y los sabores son variados, que van desde aceites esenciales, botánicos y algunas hierbas. Las recetas de los ACID son secretas, pero por lo general son una gran combinación de productos en los que las hojas hacen infusión. ¿Esto significa que son mejores que los saborizados? Sí, pero al igual que entre los tomadores de ron, los que toman ron especiado y saborizado son la misma calaña y poco nos importa qué tan diferentes puedan ser. Pero sin duda hay una diferencia.

A los ACID llegué básicamente porque un amigo que vive en USA me estaba hablando de ellos, recomendando y diciendo cuánto le gustan. Cabe destacar que este amigo era como yo, negado a probarlos, pero un amigo de él se los envió y eventualmente los probó, y hoy en día se fuma alrededor de un ACID semanal. Pero el hecho es que yo le dije que no me interesaba probarlos y que además me parecían carísimos… porque los cigarros saborizados suelen ser muy baratos pero estos no son saborizados sino— bueno, ya sabes. Así que mi amigo me envió unos 6 y me dijo «ya no tienes que pagarlos, así que ya los puedes probar». Luego de que pasaran como dos meses de guarda (sellados y lejos de cualquier humidor) he decidido probarlos porque no los voy a botar y quizá algo podemos rescatar. El Kuba Maduro es la versión madurada del Kuba Kuba, que no he probado. La diferencia principal es que este tiene una capa Connecticut Broadleaf vs. el original tiene una capa Sumatra. Como buen cigarro infusionado, tiene una inmensa cantidad de aromas y no son aromas de tabaco, aunque incluyen chocolate, cerezas, madera y notas cremosas, pero en verdad eso se siente en todo el cigarro y no solo en una sección, así que no voy a describir cada parte si todas son iguales.

La diferencia principal entre el Kuba Maduro y el Nasty y Nefasto que ya he probado es que este cigarro tiene la perilla endulzada, así que la sensación desde el principio es dulce y desde la primera calada desearía haber acompañado al cigarro con un ron, pero en el interés de la reseña lo voy a fumar solo. También le acompaña una sensación especiada y aunque el Nasty/Nefasto también la tenía, quizá porque la capa de este cigarro está madurada se siente más oscuro, por así llamarlo. Sin embargo, este cigarro no es una versión madurada del Nasty/Nefasto, por lo que los sabores no se parecen, pero sí hay una similitud en las sensaciones especiadas del retrogusto, con notas herbáceas y de sabia o incluso cilantro. El anillo de combustión es bastante variado pero no le he hecho retoques, viendo a ver si se resuelve solo y el humo no es constante, no porque esté mal encendido, sino más porque simplemente tiene secciones que parecieran no producir mucho humo.

En el segundo tercio no hay grandes cambios, quizá con un mayor protagonismo de los sabores de madera pero no hay una intensidad o una variedad que me haga pensar que la experiencia es mejor. Seguiré insistiendo que no es un cigarro malo, sino simplemente diferente pero no es mi estilo. El tiro se hace un poco más apretado en este tercio y me veo en la obligación de darle un retoque pero solo para avivar el fuego y no para corregir quemada, pues se eso se resolvió solo, aunque sí mantiene su tendencia de no quemar siempre igual y eso hace que el humo no siempre sea denso. No obstante, el cigarro sigue con sus notas de especias vegetales bastante notables, destacando cilantro, musgo, romero y sabia, que insisto no son sabores naturales en el tabaco por lo general, pero la experiencia sin duda es diferente.

Quizá porque llevo rato fumándolo la sensación dulce en la perilla se ha reducido bastante y posiblemente eso tenga bastante que ver en el hecho que el último tercio pareciera tener menos sabores que los anteriores, pero eso es lo que pasa cuando se pierde el dulce. Es como la ginebra, especialmente una como The Botanist, que tiene 22 botánicos distintos, o Monkey 47, que tiene 47. Cuando se realiza un cóctel con ellos, o algo tan sencillo como un gin tonic, es mucho más posible apreciar los sabores de más botánicos que si lo tomas solo, precisamente por la nota dulce. Este ACID no pareciera tener sabor dulce en este punto y eso hace que sea más fácil perder algunos de los sabores. El último tercio del Kuba Maduro no es malo pero se vuelve aburrido porque es un cigarro infusionado que no está demostrando muchos sabores.

Sin duda esperaba más del Kuba Maduro, principalmente porque sabía que tenía una perilla endulzada y que eso promovería mayores sensaciones de sabor, pero también porque en frío había sentido aromas de chocolate y cerezas, pero cuando esa perilla «funcionaba» los sabores eran bastante sutiles y superficiales, y cuando finalmente desapareció esa sensación dulce, todo ese sabor que podría tener guardado simplemente desapareció. Esto no me va a hacer despreciar los ACID y el hecho que todavía me quedan tres o cuatro guardados asegura que los seguiré probando, pero el Kuba Maduro no es uno que volvería a probar, incluso con un buen ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: Kuba Maduro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 74

Ron: Rasta Morris Venezuela 2008

Rasta Morris es una marca de ron difícil de explicar, pero lo voy a hacer desde el principio, pues al igual que cualquier antivacunas (que no lo soy), mi corta investigación en internet merece ser reconocida y leída. Rasta Morris es una marca de Bert Bruyneel, un belga que es amante del whisky y que de una u otra manera ha estado relacionado con su venta desde hace unos 20 años. Hace unos años Bert pensaba, al igual que muchas personas, que el ron es excesivamente dulce y repulsivo, y que su reputación de bebida por default de cuanto muchacho borracho que hay por ahí o como pequeña porción de una piña colada de bar barato no era merecida.

Afortunadamente, esto sucedió cuando Bert comenzó a tomar ron de verdad, el ron que conocemos y apreciamos los fanáticos y se enamoró del destilado, como nos ha sucedido también.

Su marca Rasta Morris parte de una marca que Bert comenzó, llamada Asta Morris, que puede sonar como algo muy creativo o rebuscado, excepto si eres flamenco belga como lo es Bert. En este dialecto, «asta morris» básicamente se traduce a «¿eso es todo?»; una expresión sarcástica que se menciona cuando algo te impresiona mucho. Por ejemplo, sería la respuesta perfecta a «este ron tiene 9 años de añejamiento en Venezuela y 2 años de añejamiento en el Reino Unido, en donde la barrica finalmente es destapada y el líquido es embotellado a 63,1% alcohol». La respuesta sarcástica a eso sería «¿eso es todo? / asta morris?» La R antes es para darle un aspecto «tropical» al nombre y diferenciarlo de la marca de whisky que actualmente lo lleva.

Efectivamente, el Rasta Morris Venezuela es un ron venezolano de 2008, añejado durante 11 años, de los cuales 9 fueron en Venezuela y 2 en el Reino Unido. No dice a quién pertenece esa destilación ni en qué parte de Venezuela fue añejado, aunque su sabor me indica que no fue en la costa. Finalmente fue embotellado sin filtrado en frío, sin aditivos, sin colorantes y sin azúcar, y directo de la barrica sin diluir, en 2019 a 63,1% de alcohol.

En copa el Rasta Morris es un ron de color bronce con destellos hacia el naranja, con lágrimas de excesiva lentitud que descienden muy lentamente por el interior de la copa. El alto grado alcohólico le da una cierta ligereza al líquido, lo que hace que no parezca tan denso en copa.

En nariz ciertamente se siente como el tipo de ron que viene de aquí y me aventuraría a decir que es de DUSA, aunque no tengo como comprobarlo. Tiene el perfecto aroma que reconoces inmediatamente como ron, incluyendo vainilla, azúcar morena, caramelo y notas de coco y miel. No se siente fruta alguna, lo que me hace pensar que podría no ser DUSA sino Pampero, pero todo son conjeturas.

En boca el grado alcohólico ciertamente es lo primero que delata su intensidad; es bastante caliente en boca. Pero los sabores se sienten muy accesibles, directos y con relativamente pocos matices. Es tan dulce como muchos rones venezolanos pero sin esa aparente dulzura posterior que se siente en boca luego de pasarlo por la garganta que tienen muchos rones locales. También tiene esa propiedad volátil y poco matizada de los alcoholes destilados por columna, que también es común en rones venezolanos, pero no creo que sea 100% producto de columnas, pues también hay propiedades adicionales y pesadas en él. Los sabores en boca son similares a los de nariz, así que podría decir que es un ron franco e incluyen: vainilla, madera, caramelo y nuevamente notas de coco, aunque más tostado aquí y también esa nota charreada/tostada/ahumada. Nuevamente, una ausencia total de sabores afrutados, aunque eso también puede ser por una corta fermentación.

El Rasta Morris Venezuela es un ron extraordinario y cuando tuve la oportunidad de probarlo fue el mismo día que el Black Tot, Diplomático Distillery Collection #3 y los dos Foursquare, y la verdad es que después del Sagacity, este fue mi preferido. Sabe a lo que los rones más puros de Venezuela deberían saber y en realidad casi todos los rones venezolanos me parecen muy buenos, pero el hecho que casi todos (exceptuando el Diplomatico Planas) se encuentran a 40° de alcohol, es reconfortante saber que a mayor concentración alcohólica los sabores no se pierden, sino que más bien se realzan. Ahora, si tan solo existiera un fabricante nacional que se atreva a superar el 40%…. afortunadamente la DOC Ron de Venezuela permite hasta 50%, así que diría que es cuestión de esperar.

Rasta Morris Venezuela es uno de 23 rones embotellados por la marca (hasta la fecha) y el único que contiene ron venezolano. Según su misma página web se encuentra limitado a 260 botellas, así que me considero no solo afortunado sino hasta galardonado de que se me permitiera la posibilidad de probarlo.

Nuevamente, gracias a Rones de Venezuela por la oportunidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Asta Morris
Nombre del Ron: Venezuela 2008
Marca: Rasta Morris
Origen: Venezuela, embotellado en Reino Unido
Materia prima: Melaza
Edad: 9+2 años
Precio: $110
Densidad alcohólica: 63,1%
Puntuación: 94

Alameda – Wavell

Alameda Cigars es una marca de Manuel Quesada, de Quesada Cigars, que apunta al mercado de cigarros de bajo costo. Ciertamente no es una marca nueva, pues existe desde 2001, pero siempre ha mantenido su formato de cigarro de tripa larga a un bajo precio, con su capa Connecticut, capote brasileño y tripa dominicana. El cigarro está disponible en vitola Churchill, toro y este Wavell, que en verdad es un robusto 5×50. Fue un obsequio de un seguidor, junto con un par de Arturo Fuente Hemingway que guardo con mucho recelo, pero este Alameda me lo recomendó como un buen cigarro para el diario, aunque cabe destacar que este seguidor no fuma todos los días.

En esta ocasión estoy fumando el cigarro en una terraza que estoy tratando de acondicionar junto con mi socio para que sirva de terraza de fumadores, pues en Caracas son pocas las opciones de tales lugares y ese lugar está disponible. Ciertamente no es el lugar más atractivo de Caracas, pero la vista del Avila y la brisa constante hacen de él un espacio muy llamativo. El cigarro, por su parte, tiene una capa Connecticut bastante irregular, quizá manteniendo ese estilo de cigarro de bajo precio. La capa tiene muy pocos aromas, que apenas si destacan paja, miel y madera, mientras que en el pie es solamente madera y un dejo muy sutil de nueces. En la calada en frío no hay mucho más que ofrecer, salvo paja, miel y tierra seca.

Lo he dicho antes y siempre trato de dejarlo claro, pero el Alameda es un cigarro de $2, así que realmente sería absurdo compararlo con un cigarro de $6 o de $10, sino más bien destacar lo que tiene y lo que no tiene, pero no reprocharle sus faltas, pues precisamente por $2 no puedes esperar demasiado. Dicho eso, el Alameda es un cigarro bastante suave, tanto en intensidad como en sabores, bien construido y con pocas sorpresas. En el primer tercio los sabores son de tierra seca y algunas notas de nueces, que no son regulares, pero sin duda están presentes. Es un cigarro en el que puedes probar el retrogusto constantemente y no correr el riesgo de hacerte daño, al menos no permanente. Aunque estoy exagerando, pues creo que el retrogusto hay que hacerlo poco para que se aprecie bien. El retrogusto precisamente de este cigarro es de tierra seca y cuero, con una que otra nota de paja, lo que hace que el cigarro tenga una sensación bastante seca, aunque quema muy decente y a buen ritmo.

Aunque el Alameda es un cigarro de tripa larga, los sabores parecen más de tripa corta en el sentido que hay muy poca evolución desde el inicio, y en el segundo tercio los sabores siguen siendo de tierra seca, una nota como de tiza que aparece al inicio del segundo tercio pero que desaparece cuando marco la mitad y a partir del ecuador también hay notas ligeramente picantes, aunque bien podría ser el humo siendo un poco áspero en la garganta, aunque no es algo constante tampoco. El humo es medianamente abundante, el anillo de quemado muy decente y la intensidad bastante baja. Sin duda puede ser un buen cigarro de diario, si no quieres estar buscando sabores sino simplemente fumar.

El último tercio es una copia casi exacta del segundo, exceptuando el sabor a tiza que ciertamente no aparece sino que mantiene la paja, tierra y una sensación que definitivamente es picante y no necesariamente áspera en este punto. No hay mucho más que celebrar ni reclamar del cigarro, aunque sí debo agradecer que queme decentemente y con humo abundante. Al cabo de una hora y 10 minutos llego al final del Alameda, más satisfecho por haberlo fumado ya que por los sabores que percibí. También agradeciendo que lo combiné con agua, pues creo que cualquier otra bebida hubiese dominado al cigarro.

A menudo hago analogías automotrices para describir otras cosas, tabaco entre ellas, y así como no puedes juzgar a un Chevrolet (Opel) Corsa por su aceleración hasta 200 kph vs. un Ferrari, sería absurdo juzgar a un cigarro de $2 por su variedad de sabores vs. un cigarro de $10. Ciertamente he probado cigarros de $4 o $5 que me han sorprendido, pero una de las razones ha sido porque no espero mucho de ellos para empezar y el Alameda va por esa onda; no espero mucho de ellos y el Alameda no te sorprende, sino que se comporta exactamente como esperaría. Quema bien, produce buen humo, no tuve que retocarlo y tiene un par de sabores bastante lineales, pero por ese precio es exactamente lo que te va a ofrecer. Es un buen cigarro de diario, pero si eres como yo que puedes justificar un cigarro al día, pero no puedo justificar un trago de algún destilado al día, por lo que el Alameda sería ideal porque con lo que lo combines se va a ver superado. Por ello, con este vas bien si no quieres más que echar humo.

Ficha Técnica:
Fabricante: MATASA
Marca: Alameda
Modelo: Wavell
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Connecticut)
Capote: Brasil
Tripa: República Dominicana
Precio: $2,00
Puntuación: 77

Ron: Black Tot 50th Anniversary

El 31 de julio de 2020 marcó el quincuagésimo aniversario de la abolición de la ración diaria de ron que la marina inglesa le daba a sus integrantes, tradición que existió durante unos 250 años. Esta fecha ha sido marcada como el día del Black Tot, dado que Tot era el nombre de esa ración y Black al mejor estilo del Viernes Negro, por ponerle un toque tétrico a un día. Para conmemorar los 50 años de esa fecha, Oliver Chilton, master blender de Elixir Heaven, la destilería creadora de este ron ha creado una edición limitada del ron «estilo naviero».

El líquido contenido en esta botella celebra al Caribe como cuna de tantas expediciones patrocinadas por la marina inglesa, pero también como cuna del ron. Se trata de un blend con rones de cuatro países, incluyendo Demerara Distillers de Guyana, Foursquare de Barbados, Trinidad Distillers de Trinidad y Tobago, y Hampden de Jamaica. También hay cantidades bastante pequeñas de Caroni (Trinidad) y el ron de la marina original producido en los años 70. En la parte trasera de la botella está marcado exactamente el origen, añejamiento y porcentaje de cada uno de los rones contenidos en la botella que, además, se encuentra embotellada al contenido alcohólico al que estaban los rones de la marina: 54,5%.

A fin de evitar que estés buscando la lupa, como me tocó a mí, aquí va lo que tiene:

  • 28% Guyana 12 años – Demerara Distillers – Alambique Savalle
  • 27% Guyana 9 años – Demerara Distillers – Alambique Savalle
  • 15% Barbados 11 años – Foursquare – Alambique y columna
  • 11% Trinidad 10 años – Trinidad Distillers – Columna
  • 8% Jamaica 9 años – Hampden – Alambique
  • 6% Guyana 10 años – Demerara Distillers – Alambique Port Mourant
  • 4% Trinidad 23 años – Caroni – Columna
  • 0.5% Guyana 42 años – Uitvlugt – Alambique Port Mourant
  • 0.5% Ron naviero original – blend mundial

Además, todos los rones son con base de melaza y son una combinación de añejamiento continental o tropical, lo cual creo que se refiere a añejamiento en la costa o hacia adentro, o es un tema de añejamiento en sus países de origen y en Reino Unido… esa parte no la tengo clara, pero es embotellado en Escocia. Finalmente, la ficha técnica trasera también indica si la destilería en la que fue creado cada uno de los alcoholes se encuentra operativa o no, siendo tres de ellas que se encuentran cerradas ya.

Viendo todos los rones que lo componen, realmente me encantaría probar cada uno de los integrantes por separado, pero no será el caso por los momentos.

En la copa me encuentro con un líquido bastante oscuro, al punto que cuando lo serví por primera vez se me ocurrió que podía ser un blackstrap o alguna especie de ron especiado. Afortunadamente luego leí bien la etiqueta y me di cuenta que no. Lo primero que pienso es en la cerveza Guinness, por esa tonalidad rojiza oscura a contraluz y es exactamente el color de este ron, que ciertamente no es el más oscuro que he probado, pero está cerca. La botella menciona que el producto final no tiene aditivos, incluyendo colorante, así que nuevamente me llama bastante la atención probar los componentes por separado. Las lágrimas descienden lentamente por su interior, mostrando la prevalencia de los rones de Guyana y el promedio de 11 años de maduración.

En nariz se siente bastante afrutado, casi especiado, y no tan alcoholado como sus 54,5° me harían pensar. Se sienten notas fuertes de canela, pan tostado, chocolate, pasas y frutas pasadas por la parrilla, cosa que hice hace unos meses y me pareció delicioso. Pero dicho eso, aunque es un ron que con gusto probaría en nariz indefinidamente, los aromas antes mencionados son los predominantes y podría pasar un buen rato buscando otros, pero no serían más que matices de los existentes.

En boca nuevamente me ataca la sensación que se trata de un ron especiado, sobre todo porque el sabor inicial es intenso de regaliz negra y tabaco, con algunas notas ahumadas como del charreo de la barrica. Pero también hay notas fuertes de chocolate negro, café y luego pasas. La influencia del ron Demerara es muy notable y te deja con un final de banana y notas mentoladas o quizá más anisadas. Esta nota mentolada es incluida también en el retrogusto, junto con el chocolate y el tabaco que sentí al inicio. La largura es casi infinita y quedo durante largo rato probándolo, aunque el final es más seco de lo que esperaría luego de tantos sabores dulces en boca.

Pero para ser honesto, el Black Tot 50th Anniversary me parece un ron extraordinario, fantástico y del tipo que siempre, siempre quiero tener en mi bar. Lo probé con un tabaco y el resultado no fue tan positivo como esperaba, aunque eso creo que se debe a la intensidad dulce en boca del ron, por lo que recomendaría un cigarro de gran intensidad, pero eso puede ser contraproducente también, pues demasiada intensidad en el cigarro más 54,5% de alcohol puede no terminar bien. No me atreví a ponerle hielo, aunque podría ser una opción cuando lo vuelva a probar.

Mil gracias a Rones de Venezuela por permitirme probarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Elixir Heaven
Nombre del Ron: 50th Anniversary
Marca: Black Tot
Origen: Guyana, Trinidad, Barbados, Jamaica. Embotellado en Escocia
Materia prima: Melaza
Edad: 9 a 42 años
Precio: $180
Densidad alcohólica: 54,5%
Puntuación: 95