Trinidad – Fundadores

Hace unos dos o tres años tuve la oportunidad de ser invitado por Puro Habanos Venezuela a un evento en donde sus cigarros tomaron parte central, junto con un evento de catering y demás actividades. A partir de ese momento comencé a crear una buena amistad con Hector de PuroHabanos y con uno de sus amigos, siendo este último quien me regaló un Fundadores de 2005 que me dejó cautivado. Sin embargo, este amigo (de Hector) vive en España y no lo veo muy a menudo, pero con Hector hablo de manera más regular y cada tanto nos vemos e intercambiamos cigarros. Él muy fiel a sus habanos y yo a centroamericanos, pero realmente intercambiamos eso mismo a fin de que cada uno aprenda un poco más. Dado que siempre hablamos de ese Fundadores de 2005, en nuestra última reunión me obsequió este que tiene desde 2014.

Curiosamente, la marca Trinidad es una de las más nuevas dentro de Cuba, estando comercialmente disponible desde 1998 y para el Fundadores decidieron hacer un cepo ligeramente mayor al de los lanceros tradicionales, llevándolo a 40 en vez de 38, mientras que el largo sigue siendo el mismo de los lanceros tradicionales, en algo más de 7 pulgadas y media. Un tema que me llamó la atención es que este cigarro tiene muchísimos detalles de capa y varios conocidos que son expertos en habanos (o al menos tratan de serlo) se vieron sospechosos con este cigarro debido a esos detalles, pero como la persona que me lo dio nunca me ha dado un habano falso, decidí investigar un poco y descubrí que casualmente la mayoría de los habanos producidos entre 2014 y 2015 tienden a tener una gran cantidad de detalles en las capas, en gran parte por un déficit de materia prima en la isla durante esa época. En frío se sienten aromas a madera intensa en la capa y en el pie, mientras que la calada en frío, que siento bastante apretada, presenta notas de madera, vainilla y canela.

La gran mayoría de mis dudas desaparece durante el primer tercio del cigarro, en donde el cigarro quema bastante bien aunque el tiro apretado en cierto modo asegura que el cigarro va a durar más de lo que creía antes de encenderlo pero también la quemada va a ser lenta. En lo particular tampoco estoy apurado, así que ningún problema con eso, y esas primeras caladas comienzan con sabores de galletas, crema y notas herbáceas hacia el final, con un retrogusto de madera cremosa. En muchas ocasiones utilizo el apoyo de un filtro suave de HDR en mis imágenes, y este ayuda a destacar varios detalles del cigarro y especialmente de la capa, por lo que las imperfecciones de esta pueden ser más aparentes, pero en términos de sabores e intensidad, realmente no tengo duda alguna.

Para el segundo tercio no hay una transición destacada de sabores, manteniendo los mismos del primer tercio con el único posible cambio de una mayor complejidad en el retrogusto, en donde aparecen más notas de galletas y de pimienta, pero en general el cigarro mantiene sus mismos sabores, mientras que el anillo de combustión es generalmente recto y la ceniza tiende a aguantarse más tiempo del que pensaría en un cigarro de estas dimensiones. El tiro no mejora, lo que me lleva a hacerle un segundo corte con el fin de garantizar que no sea un tema de corte, lo cual realmente no mejora la fumada sino que me obliga a fumar igual de lento.

En el último tercio los sabores son los mismos, pero la intensidad de galletas y pimienta esta vez llega hasta el paladar, presentando además notas de especias dulces como nuez moscada, canela y vainilla, pero con el mismo tiro apretado, cosa que no cambió durante toda la fumada, sino que mantuvo sus sabores ricos y el humo medianamente abundante, aunque el tiro no hubiese cambiado, casi como si ese era el tiro que debía tener. Quedando unos centímetros de fumada, más o menos hasta la anilla, el cigarro se apagó y luego de dos intentos por reencenderlo, lo dejé, luego de una hora y 45 minutos de fumada.

Ciertamente este Trinidad Fundadores me hizo dudar varias veces sobre su originalidad, pero el hecho que Hector (quien me lo regaló, por si no lo leíste antes) nunca me ha dado un habano falso, y que sus imperfecciones coinciden con el período en que Cuba produjo cigarros con estos detalles, me eliminan las dudas sobre si es falso o no. Igualmente, las primeras caladas eliminan la duda así como el resto de la fumada. Podría parecer superficial y falto de detalles en la reseña, pero este cigarro fue falto de variedad en descriptores aunque con una inmensa riqueza de esos sabores mencionados, por lo que sin duda es uno de los mejores habanos que he fumado, aunque un tiro mejor me gustaría para una próxima oportunidad y realmente me hubiese encantado reseñar ese de 2005 que probé.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Trinidad
Modelo: Fundadores
Dimensiones: 7½ x 40
Tamaño: Laguito Especial (Lonsdale)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $19,00
Puntuación: 92

Jake Wyatt – Lithium (Toro)

Aunque su nombre pueda recordar más al medicamento utilizado para tratar temas psiquiátricos, este cigarro de la marca Jake Wyatt, una que nunca había oído hasta que Cigar Hustler lo incluyó en su paquete mensual correspondiente a diciembre de 2020, es el más reciente lanzamiento. El cigarro tiene una capa Habano ecuatoriana con tripa y capote de República Dominicana, que promete una fumada de intensidad media y solamente está disponible, al menos para la fecha en que llegó, en toro 6 x 50. El cigarro es fabricado en Tabacalera JVM en República Dominicana.

El cigarro tiene un ligero rabo de cochino (o moño de señora, como también lo llaman) en la perilla, que se ve muy bien hecho, aunque el resto de la capa se nota bastante imperfecta, con protuberancias y una impresión corrugada y algunas venas bastante grandes, pero nada que me haga pensar mal de él. Los aromas que desprende son bastante genéricos, incluyendo madera vieja y nueces, mientras que la calada en frío presenta nueces y madera, muy parecidos a los de la capa, aunque el tiro no se siente tan bien como esperaría de una marca que está creando un nuevo cigarro, aunque no está bien juzgar en este momento.

Una vez encendido el Lithium presenta los mismos problemas de tiro que mostraba en frío, y aunque el pie es cubierto por la capa, una vez que esta es quemada, el tiro no mejora. Los aromas son interesantes, perfumados pero también incluyen notas de pimienta, tierra y leña. A lo largo del primer tercio también se sienten nueces pero el problema del tiro parece estar afectando la quemada y en este tercio se me apagó un par de veces. Afortunadamente logré encenderlo de nuevo, pero la velocidad de quemada no es uniforme, lo que hace que el anillo de combustión sea todo menos un anillo y la ceniza se vea realmente sospechosa. En el retrogusto se sienten notas de pimienta, madera y un toque cremoso, mientras que la intensidad se mantiene como promete en media.

Esa nota de crema del retrogusto aparece en el paladar para el segundo tercio, donde el tiro también mejora un poco y aparecen sabores adicionales de cereal, notas dulces y tierra, pero no se siente refinado y parecen notas más relacionadas con fermentación que maduración, pero son sabores poco característicos de la capa Habano. Cuando llego a la mitad del cigarro se vuelve a apagar y me toma varios intentos encenderlo nuevamente, lo cual afecta tanto los sabores como la quemada. Normalmente trato que el cigarro salga mejor para la foto, pero en el lado contrario del cigarro (el que está hacia mi mano) el anillo de combustión estaba casi a la mitad del cigarro. La intensidad se mantiene en media, pero no estoy disfrutando del cigarro.

La ceniza se «florea» en el último tercio y, honestamente, para el momento que finalmente llego a quitarle la anilla, el cigarro es infumable, en parte porque continúa su tendencia a apagarse, pero también porque el tiro se va apretando constantemente, lo que me lleva a tener que darle caladas continuas solamente para mantenerlo encendido, pero no para percibir sabores, o al menos no me da ninguno. Precisamente, a los dos minutos de quitarle la anilla termino tirándolo porque ya la molestia supera al sabor, momento para el cual había transcurrido una hora y 10 minutos.

El Lithium tiene algunas cosas buenas, aunque la mayoría de ellas las descubrí en el primer tercio y a partir de ahí fue una agonía fumarlo y difícil disfrutarlo. La combustión y la construcción fueron sus principales problemas, pero me gustaría pensar que si estuviese bien construido hubiese disfrutado más la fumada. Pero en las inmortales palabras del maestro Cándido Rosario, si un cigarro no quema bien, puede tener los mejores sabores del mundo pero no va a ser un buen cigarro y en ese renglón cabe perfectamente este Lithium.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera JVM
Marca: Jake Wyatt
Modelo: Lithium
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $11,00
Puntuación: 74

Aquí se habla Cocuy

El cocui, planta prodigiosa de la que se produce un finísimo licor y de la que además se extrae la fibra “dispopo”, para elaborar distintos tipos de tejidos, entre ellos hamacas, calzados, bolsos, sogas, etc., fue descubierta por los aborígenes venezolanos. En su proceso de convivencia con su ecosistema aprendieron a utilizar el cocui, también llamado “cocuiza” o “maguey” ´por los distintos cronistas y viajeros que se deleitaron con la riqueza de las opciones que la planta ofrecía.

Se calcula que la relación del hombre con el cocui comenzó en Mesoamérica hace unos 9.000 o 10.000 años, con el asentamiento del inicio de la agricultura. Diversos autores estiman que, junto con las caraotas (frijoles negros) y el maíz, el cocui fue seguramente una de las primeras especies culturales en la región de Centroamérica.

El cocui triturado era utilizado como bebida espirituosa y estupefaciente por los chamanes de muchas tribus, con el fin de “transportarse” a zonas no accesibles al entendimiento del hombre común.

El Cocui o “árbol de las maravillas”, así llamado por Joseph de Acosta en 1590, es una especie vegetal con alto poder de tolerancia al estrés ambiental de las zonas áridas. Casualmente, el cocui nace solamente en forma silvestre y no se siembra; las plantas son robustas, con raíces fibrosas y ramificadas, que se insertan en un tallo muy corto del cual nacen hojas carnosas y lanceoladas, de 60 a 90 centímetros de largo y 20 a 25 centímetros de ancho, dispuestas en forma de roseta. Tardan hasta ocho años en crecer y florecen una sola vez durante toda su vida. La flor se levanta desde el centro y alcanza hasta 6 metros de altura. Se le llama “maguey” y es de ahí de donde se extrae la fibra del dispopo, del cual se hacen tejidos diversos.

El licor del cocuy

A fin de evitar confusiones y dado que tanto la planta como el destilado tienen el mismo nombre, a la planta se le llama Cocui, mientras que al destilado se le llama Cocuy.

Desde mucho antes que se destilara el cocuy ya la planta era utilizada por los indígenas como acompañante de sus comidas o comida principal, en una especie bastante extraña por nuestros tiempos, en donde se cortaban las hojas del cocui, estas se dejaban cocer y estofar y luego eran simplemente consumidas.

La elaboración de alcoholes destilados para el consumo humano se remonta a la fecha de la creación de la Capitanía General de Venezuela (1777). Para fines del siglo 17 y comienzos del 18 los españoles introdujeron el alambique, pues hasta el momento los procesos de elaboración de la bebida consistían en machacar las hojas entre dos piedras para elaborar una especie de chicha, que se dejaba macerar y luego fermentar durante unos días. El aporte español perfeccionó la técnica de extracción del espíritu del cocuy.

En la actualidad el proceso es mucho más arduo y complejo. Comienza con la selección de las plantas de agave silvestre que han tardado alrededor de ocho años en llegar a su plena maduración, aunque la ley permite de 7 a 10 años. Una vez desenterrada la planta, se cortan sus hojas o “pencas” para dejar la parte central, llamada “piña” al descubierto. Las piñas se colocan en un horno cavado en el suelo, de dimensiones de un metro de profundidad por 2,5 metros de diámetro. Dentro de este se introducen pedazos de madera (generalmente de cují), que luego de ser encendidos y convertidos en brasas, son cubiertos con rocas calizas que refractan el calor y al mismo tiempo evitan que los tizones toquen las piñas.

Seguidamente, las piñas son amontonadas sobre las rocas en forma de pirámide, llegando a alcanzar hasta los dos metros de altura. Las pencas de la planta, que se han cortado previamente, sirven ahora para cubrir la pirámide. Luego se cubre todo con arena y en un lapso que varía de 3 a 8 días después se desentierran las piñas y se procede a trasladarlas, a lomo de burro, hasta las inmediaciones del alambique o serpentín. Las piñas horneadas se pican en trozos, luego se lavan y se trituran con un mazo de madera para lograr su maceración. Cada lote macerado es lavado de nuevo, almacenado en sacos de fique para proceder al prensado de las piñas y de esta manera obtener el jugo, denominado “vinaza”. Este jugo se deja fermentar durante tres a cinco días en “pipas” o tambores. El producto fermentado, llamado “mosto” y de unos 5 grados alcohólicos, será llevado al alambique para su posterior destilación. La fracción que sale durante los primeros 5 minutos de destilación, llamada pringote, se desecha, ya que posee un alto contenido de metanol.

Es fácil adivinar que el cocuy realmente puro termina siendo muy costoso. De allí que en algunas partes se le haga “rendir” agregando melaza o papelón, o incluso agua. Los estudios recientes señalan que, en la actualidad, de la producción total semanal del licor a base de cocuy, el 60% aproximadamente es una mezcla de cocuy con papelón o azúcar, un 36% combina agua y melaza (y se hace mal llamar cocuy) y un mínimo 4% es cuanto sale de cocuy puro.

El cocuy en Venezuela

En Venezuela el Cocuy se define como una bebida alcohólica autóctona obtenida por destilación y rectificación artesanal de mostos preparados directa y originalmente, con los azúcares extraídos de las cabezas maduras (cormo central) de Agave cocui Trelease, previamente hidrolizadas o cocidas y sometida a fermentación alcohólica con levaduras; y cuyo contenido alcohólico no podrá ser menor a 40ºGL ni mayor a 50ºGL.

El cocuy es un líquido de olor y sabor suigeneris, ligeramente ahumado. Es incoloro o ligeramente amarillento cuando es reposado o añejado o cuando se aboca sin reposarlo o añejarlo.

Existen tres variedades de Cocuy:

  • Cocuy reposado: Es el Cocuy susceptible de ser suavizado, el cual se deja por lo menos 2 meses en recipientes de madera de caujaro o roble blanco, para su estabilización.
  • Cocuy abocado: Es el Cocuy susceptible de ser mezclado posteriormente con mostos calientes de frutas u otros saborizantes naturales.
  • Cocuy añejo o añejado: Es el Cocuy susceptible de ser suavizado, sujeto a un proceso de maduración de dos años como mínimo, en recipientes de madera de caujaro o roble blanco, cuya capacidad máxima sea de 200 litros.

La primera denominación de origen

La Denominación de Origen Controlada del cocuy pecayero, porque es creado en la comunidad falconiana de Pecaya, fue la primera de destilados creada en Venezuela en el año 2001; dos años antes de la creación de la DOC Ron de Venezuela y en realidad tres meses después de la creación de la denominación de origen del cacao de Chuao; son estas tres las únicas denominaciones de origen que existen en Venezuela. Según la denominación del cocuy, no se permitan mezclas, ni aditivos y se elabora estrictamente de acuerdo con lo establecido en su convenio, cuyo proceso se asemeja bastante al previamente indicado.

Estado Falcon en Venezuela

Pero no es solo en Pecaya donde se fabrica cocuy, sino también en el resto del estado Falcón, al igual que en los estados Lara, Yaracuy, Trujillo y Zulia, siempre como un proceso artesanal. Mucha gente que no conoce el destilado y lo prueba por primera vez suele decir que parece un tequila o un mezcal y no están muy lejos de la realidad. El tequila es destilado a partir del agave azul y el mezcal de otros tipos de agave; el cocui es un tipo de agave del que se destila este cocuy, pero es un agave autóctono y originario de Venezuela. Por eso decimos que el Cocuy es una bebida 100% auténtica y 100% nacional. Sin duda una bebida de la que podemos sentir orgullo.

Pronto pueden esperar reseñas de cocuy en este blog también.

Aladino – Habano Vintage (Rothschild)

Mis lectores… bueno, «mis» suena bastante pretencioso, pero los asiduos a este blog notarán que recientemente publiqué un cigarro llamado Aladino que se vende como modelo de una marca llamada JRE Tobacco, pero este es del mismo origen pero la marca es Aladino y el modelo es Habano Vintage. En verdad no sé cómo tomar eso, pero así es como aparece. Creo que el Aladino es como el primero de JRE Tobacco, pero ya con ese crearon la marca y luego llegó este. Este Habano Vintage está disponible únicamente en vitola Rothschild y su liga incluye una capa Habano sobre capote y tripa Corojo, todos provenientes de la Finca Corojo en Danlí, Honduras. Este producto fue lanzado en 2020, pero los cigarros fueron torcidos en 2015 y han estado añejando en la fábrica desde entonces, que es donde entra ese nombre de Vintage. Cabe destacar también que durante 2021 JRE Tobacco tiene pensado añadir nuevas vitolas a la línea.

Este Habano Vintage se ve bastante pequeño y esa es una tendencia a la que no me estoy adaptando muy bien, pues me siguen gustando los cigarros de mayor tamaño pero casualmente muchos de los que he reseñado últimamente han sido de robusto para abajo; y robusto está bien, de hecho es perfecto, pero me pasa que si fumo uno de estos pequeños en la tarde, voy a querer fumar un cigarro para la noche. Pero el cigarro en cuestión tiene una capa bastante lisa, carente de protuberancias y con un color uniforme aunque con varias venas pequeñas por todo lo largo. Tiene aromas muy llamativos a almendras, madera de cedro, cuero, nibs de cacao, paja y tierra, mientras que la calada en frío presenta cedro, cuero, canela, tierra y cítrico.

El Habano Vintage comienza con una buena nota picante en la lengua, que se identifica como pimienta en el retrogusto, pero por lo general el cigarro se siente suave y el humo sedoso, aunque un poco apretado el tiro. Los sabores a partir de las primeras caladas incluyen cedro, pan tostado, cuero, café en granos y tierra, con un cierto toque dulce como de pasas más adelantado en el tercio. Alcanzando los últimos toques de este primer segmento aparecen notas florales. La intensidad durante esta sección ha sido entre suave y media, con una buena cantidad de humo y una ceniza que amenaza con despedazarse rápidamente y al sostener el cigarro se ve fracturada por algunas partes, así que mejor soltarla de una vez.

Los sabores de cedro y pan tostado son los dominantes en el segundo tercio también, pero igualmente aparecen nuevos sabores que son bastante interesantes, e incluyen cáscara de naranja, canela y los nibs de cacao que había sentido en frío, mientras que el retrogusto sigue siendo puro de pimienta con la aparición de canela a partir de la mitad del cigarro. La construcción sigue siendo ejemplar, con un tiro que mejoró considerablemente y esta vez sacrifica un poco el anillo de combustión, pero no parece ser mayor problema y realmente se comporta perfectamente. El humo es abundante y la intensidad aumenta un poco, ya colocándose en intensidad media.

Aparecen incluso más notas y sabores en el último tercio, pero me cuesta identificarlos bien porque la intensidad se hace ligeramente mayor (media-alta) y es más incómodo de fumar bien por el tamaño, pero sin duda hay una nota de cotufas que acompaña a la madera, cáscara de naranja, pan tostado, cuero, tierra y nibs de cacao, mientras que el retrogusto es de pimienta y esta vez incluye la nota de pasas que sentí en el primer tercio. Nada que quejarme del tiro en este punto y el anillo de combustión mantiene su tendencia imperfecta pero sin dar mayor problema ni requerir retoques. Llega el punto que mi única opción es quemarme los dedos, así que dejo el cigarro de lado y hasta luego. Me tomó una hora y 10 minutos llegar hasta el final.

Este Aladino es traído a Venezuela por Gentleman Brothers, quienes lo venden al mismo precio que en USA y fueron quienes me obsequiaron este cigarro (por mi cumpleaños). Conversando con ellos nos dimos cuenta que muy poca gente conoce los productos de Aladino y muchas menos personas los adquieren, siendo una de las marcas que menos venden. Me gustaría pensar que es mejor, porque así puedo comprar más para mí, pero el hecho es que todos los que se han atrevido se han vuelto clientes fijos de la marca. El Habano Vintage es un cigarro pequeño, pero muy complejo y con excelentes sabores y construcción, desde la primera calada. Me encantaría probarlo en futuras vitolas, pero por $6 en este Rothschild, es difícil encontrar mejores opciones.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Lomas
Marca: Aladino
Modelo: Habano Vintage
Dimensiones: 4¼ x 48
Tamaño: Rothschild
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Habano)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras (Corojo)
Precio: $6,00
Puntuación: 92

Famous – Private Selection (Toro)

Al igual que otros cigarros que he fumado de Famous, este fue un obsequio de los amigos de Tabacos y Vitolas, quienes importan a Venezuela una gran parte de la línea de esta tienda americana. La gran mayoría de los cigarros que llevan el nombre de la tienda son productos de bajo costo que pueden no tener las mejores hojas, pero llevan un control de calidad bastante exhaustivo y por lo general se tratan de fumadas agradables si eres un fumador que no pasa mucho tiempo buscando sabores o está muy pendiente de la calidad, aunque no muy gratificantes si estás buscando algo extraordinario. Sin embargo, en mi experiencia siempre debes saber lo que estás fumando antes de encenderlo y, afortunadamente, los amigos de Tabacos y Vitolas no engañan con sus precios y sus productos, a diferencia de algunos en este mercado que lo hacen con asombrosa facilidad y constancia.

En el caso específico de este Private Selection, Famous lo describe como un cigarro con tripa larga nicaragüense, bajo capote también nicaragüense y capa ecuatoriana, aunque no menciona qué tipo de capa es, solo que crece al sol. Me inclino a pensar que es Habano, pero parece como Habano claro. Precisamente en línea con esa apariencia visual de la capa está el hecho que no son los materiales más caros y por eso tiene una buena cantidad de venas y protuberancias, pero tiene aromas agradables a té verde, paja y notas ligeramente frutales, que me recuerdan al olor de los yogures de macedonia… no del país del este de Europa, sino un sabor de yogur que venden en España que se llama así; creo que en Venezuela se llama «frutas tropicales» o algo en ese estilo. En el pie se sienten notas de paja y establo que se repiten en la calada en frío.

El Private Selection comienza mucho más interesante de lo que esperaba, pues tiene notas de crema y vainilla pero se siente muy cargado de sabores, seguido de nueces y notas de pimienta en el retrogusto con notas más suaves de caramelo. El humo es abundante y el anillo de combustión es bastante recto, mientras que quema con una lentitud más marcada de lo esperado. Normalmente muchos de estos cigarros de bajo costo se fuman como cualquier cosa y siempre que los acompañes con un buen destilado, la experiencia no tiene porqué ser desagradable y en ocasiones puedes sentir que saliste bien, pero el Private Selection parece incluso ser el tipo de cigarro que podría fumar solo, sin necesidad de un acompañante más allá de agua con gas.

Para el segundo tercio, que en la imagen es apenas empezándolo, el anillo de combustión se torna un poco confuso, con una tendencia a no ser tan recto como antes pero abe destacar que al cabo de un rato se corrigió solo. El humo sigue abundante y la velocidad de quemado es muy respetable. Aparecen notas de azúcar moreno y manzana roja, siendo esta última bastante esporádica y acompañan las notas de nueces y el dulce se siente como de maple en el retrogusto. El cigarro sigue cremoso e interesante, la verdad. La intensidad del cigarro es media-baja, pero los sabores se sienten ricos, aunque con poca duración en boca.

Para el último tercio el Private Selection ya está quemando un poco más como esperaría que un cigarro de este nivel de precios queme: mal. Le he dado un par de retoques para mantener la quemada uniforme y eso ha propiciado que la ceniza no tenga gran posibilidad de mantenerse, aunque la verdad es que en ningún momento ha demostrado ganas de tener una ceniza respetable. Sin embargo, nunca se ha apagado ni ha dado señales de que se vaya a apagar, solo la quemada irregular. Los sabores parecen simplificarse un poco, aunque tiene mucho que ver que la pimienta se siente más fuerte, sobre todo en el retrogusto y esa abundancia opaca el resto de los sabores, especialmente por aquello de la corta permanencia después de soltar el humo; es mucho menos cremoso y con notas herbáceas, pero en general los sabores son iguales a los del tercio previo, pero opacados por la pimienta. Superando una hora y 20 minutos, este Private Selection finalmente llega a su fin.

Con los cigarros de bajo costo siempre es una lotería, aunque en mis experiencias recientes la verdad es que encuentro muchas más oportunidades para fumar cigarros de este tipo, gracias al encarecimiento de muchas otras cosas en Venezuela que toman prioridad financiera, pero aquí no venimos a hablar de mi pobreza. En realidad el mercado de cigarros de bajo precio es diverso e incluso los cigarros «oficiales» de Famous son bastante variados y entre ellos diría que el Private Selection está entre los buenos, siempre que tengas en cuenta que es una fumada suave y que es un cigarro de bajo costo. No esperes que sea mejor que un Padron o un Davidoff, pero puedes esperar que sea mejor de lo que esperas por dos o tres dólares.

Ficha Técnica:
Fabricante: Famous Smoke Shop
Marca: Famous Smoke Shop
Modelo: Private Selection
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 85

Drew Estate – Factory Smokes Sweets (Belicoso)

Tengo un amigo a quien le gusta comprar por cajas. No es lo mío y a veces me cuesta entenderlo, pero ciertamente no es la única persona que lo hace. De hecho, creo que son más quienes compran por cajas que los que no. Pero el tema es que este amigo compra por cajas incluso cigarros que no ha probado nunca; y eso sí que es raro. Yo a veces he caído en la «trampa» de tener que comprar un 5-pack de un cigarro que no he probado, simplemente porque lo quiero probar y porque no lo he conseguido en menor cantidad. Eso fue lo que hice con el Espinosa Murcielago, por ejemplo, pero este amigo compra cajas de 20 cigarros sin tener idea de qué son, ni si son buenos o malos. Esa experiencia lo llevó a adquirir una caja de este Factory Smokes Sweets, un cigarro de Drew Estate que es «cuban sandwich», que consiste en una combinación de tabacos de tripa larga y corta dentro del cigarro. Lo más divertido es que cuando le dije a mi amigo que se trata de un cigarro endulzado, no me creía. Es decir que ni siquiera revisó eso, al parecer. Como si el nombre no lo hiciera obvio.

La perilla del cigarro está bastante golpeada, lo que me hace pensar que el corte que le dé tendrá que ser más alto de lo normal, pero afortunadamente el cigarro es torpedo, lo que asegura que no le voy a hacer un corte superficial tampoco. Una breve revisión por internet de este cigarro me muestra que esa perilla parece ser bastante propensa a despegarse o a tomar esta forma, así que puede que no todo esté perdido. Dice la marca que los tabacos de estos cigarros de tripa corta no son necesariamente sobrantes de otros cigarros, sino que son tabacos creados específicamente para esta liga y que el único sabor añadido está en la perilla. Pues la capa se ve bastante rústica, casi pareciera un Broadleaf aunque sé que es Habano y tiene aromas de madera y paja, mientras que en el pie se aprecia madera y cuero. Finalmente, la calada en frío presenta notas suaves de madera, pero la mayoría de estos aromas se pierden por la intensidad dulce que se siente, incluso en frío. Sin embargo, no es simplemente azucarada, sino que se siente también una nota como de salsa barbecue.

El Factory Smokes Sweets comienza con una nota de pimienta y crema, que es dominada por esa nota dulce, pero esta afortunadamente solo se siente en la lengua y me permite apreciar notas adicionales por el retrogusto, en donde se siente una evolución de esa pimienta y crema, que es acompañada de madera a la mitad de este primer tercio, siendo la nota de crema quizá la más dominante y algo de mosto hacia el final del tercio, aunque en el paladar los sabores dulces son prácticamente los únicos y el cigarro tiene una intensidad suave. El anillo de combustión lleva una tendencia a desviarse, por lo que el encendedor se queda a mi lado, pero el humo es abundante.

En el segundo tercio el perfil de sabores mantiene su sencillez, destacando crema, pimienta y mosto, aunque la pimienta va en aumento y a mediados del cigarro llega a la cúspide. Esa combinación de pimienta con el dulce extremo de la perilla hacen que la combinación tenga unas notas de barbecue que son por demás, interesante. Pero también a la mitad desaparece la nota cremosa en donde solamente se siente madera y pimienta en el retrogusto, y hacia la frontera con el último tercio la pimienta parece desaparecer.

En el último tercio los sabores de madera son más secos, pero se mantiene el sabor de mosto en la misma intensidad y pareciera que la abundancia de sabores dulces de la perilla ha disminuido un poco, al punto que se hace difícil de sentirlo hacia el final del cigarro, pero afortunadamente regresan los sabores de crema, aunque durante poco tiempo, o al menos hasta que el cigarro no se hace muy cómodo de fumar. Esto sucede porque al tener esa perilla dulce, sin querer produzco más saliva y no me doy cuenta cuando le doy caladas que estoy mojando el cigarro más de lo normal, ergo tarda muy poco en ponerse bastante suave y eso hace que la tripa corta del cigarro sea más propensa a salirse y después de cada calada termino botando trocitos de tabaco y despegándomelos de la lengua, labios y dientes. Esto afecta también el calor de la fumada y el humo se siente muy caliente, lo que me lleva a dejar el cigarro un poco antes de lo que normalmente quisiera, pero en un punto que no aguantaba más este en particular.

Decir que este cigarro no me gustó porque es dulce sería como decir que no me gusta un Ferrari porque gasta mucha gasolina, o porque no tiene suficiente espacio en el maletero; simplemente no es para eso. El Factory Smokes Sweets de Drew Estate tiene muchísimo en contra a los ojos de un fumador de cigarros más premium: se trata de un cigarro de $2 con la perilla saborizada. Antes de encenderlo preferí lidiar con todos esos temas y mentalizarme que compararlo con los que normalmente fumo sería absurdo, sino que me lo tengo que fumar como lo que es, e incluso con su perilla dulce, el cigarro es agradable. Pero a partir de la mitad se sintió muchísimo menos «comprometido» en dar un sabor y una experiencia agradable, pero por su precio podría fumarse hasta la mitad y valerlo, pero ciertamente no es un cigarro que compraría y nuevamente no entiendo como alguien podría comprar una caja de ellos y no saber que son endulzados ni porqué son tan baratos.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Factory Smokes Sweets
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Habano)
Capote: Indonesia
Tripa: Indonesia
Precio: $2,00
Puntuación: 71