AJ Fernandez – Enclave Broadleaf (Toro)

Esta es una reseña que me debía, realmente. Aunque no es la primera reseña que hago de este Enclave Broadleaf, habiéndolo probado por primera vez hace unos dos años y medio, pero de verdad que quedé picado con ella porque AJ Fernandez es una de mis marcas preferidas, el Enclave es uno de mis productos preferidos de AJF y la capa Broadleaf me parece extraordinaria. Era la suma de varios factores de mi agrado y me parecía demasiado extraño que apenas hubiese valido un 80 para mí, así que en la primera oportunidad que encontré un 5-pack a buen precio, decidí comprarlo. Tengo un amigo al que le gusta mucho este cigarro, así que pensé que en el peor de los casos que comprobara que no me gustó, siempre se los puedo vender a este amigo.

Pero el Enclave Broadleaf no es solo el mismo Enclave de siempre con una capa nueva, sino que es prácticamente otro cigarro, con un capote diferente, reemplazando el Camerún original con una hoja nicaragüense y una tripa nueva que ya no incluye la «selección de AJ Fernandez» sino contenido específico de Pueblo Nuevo, Estelí y Jalapa. Igualmente, el Enclave Broadleaf supera en más de $1 el precio del Enclave original. La capa es oscura, porque obviamente tiene mayor maduración, pero tiene más venas e imperfecciones que hacen que no sea lisa. Los aromas en esta capa son de tierra húmeda y chocolate, mientras que en el pie se sienten aromas de frutas dulces como durazno, madera y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y hay aromas muy sutiles de durazno junto con paja y una sensación de hormigueo en los labios que puede ser por el sabor de pimienta.

Como suele suceder con las capas Broadleaf, los sabores principales son de chocolate y café, pero también hay madera y notas sutiles de nuez moscada, pero al cabo de las primeras caladas el sabor de chocolate abandona al cigarro, reemplazado por notas de crema, mientras que el retrogusto es dominado por pimienta blanca, madera y nueces. Llegando al final del primer tercio el chocolate regresa a los sabores y acompaña el resto de los que todavía se mantienen en la fumada. La intensidad en este tercio es media, sin incluir ese golpe de pimienta típico del inicio, mientras que el anillo de combustión es casi perfecto y la ceniza sólida.

En el segundo tercio la madera toma el protagonismo de los sabores, seguido de pimienta blanca y luego el chocolate en notas muy secundarias, mientras que en el retrogusto el chocolate tiene una mayor presencia, pero igualmente por detrás de la madera. Pero ese sabor de madera en el paladar se siente más como de leña en lo que supero la mitad del cigarro y en ese punto el chocolate vuelve a desaparecer, mientras que la pimienta parece cambiar de blanca a negra. La intensidad sigue siendo media, el anillo de combustión algo cambiante y la ceniza mantiene su solidez, aunque hay ocasiones en que se cae sin previo aviso.

En el último tercio ocurre algo bueno y algo malo; lo malo es que al sabor de madera/leña se le añade una nota ácida que no me gusta en lo absoluto, pero lo bueno es que el sabor de chocolate regresa y con bastante intensidad, al punto que domina esa sensación desagradable de la madera, pero no la desaparece, así que el sabor es un híbrido extraño. Afortunadamente, el sabor de madera y sus componentes desagradables van desapareciendo durante el tercio y el sabor de chocolate adquiere una propiedad más ligera, como si fuera un chocolate con leche. Una hora y 45 minutos después de encenderlo, el Enclave Broadleaf llega a su fin, con un humo que siempre fue denso y abundante, un anillo de combustión variable pero que nunca requirió retoques y una ceniza que ya, por protección propia, nunca dejé crecer demasiado.

Aunque la experiencia esta vez con el cigarro fue mucho más positiva que la anterior, sí entiendo porqué la puntuación de hace un par de años fue la que le di, pues el Enclave Broadleaf tiene algunos aspectos en su contra que no necesariamente son por una mala liga ni un mal cigarro, sino que son sabores que en lo personal no me parece que vayan bien con una fumada, especialmente una de esta calidad y una que es ligeramente más costosa que la del Enclave original. Estos sabores son esas sensaciones ácidas, que en el tercio identifiqué como madera pero bien podrían ser frutales y cítricos, pero están más inclinados hacia la acidez y la pulpa de la fruta que hacia la cáscara y la nota aromática. El chocolate podría ser uno de los sabores que más vale la pena destacar en el cigarro, pero hay ocasiones en que son muy sutiles y otras en las que desaparece casi por completo. No obstante, insisto que disfruté la fumada mucho más que en mi reseña previa y estoy seguro que no me voy a deshacer de los cigarros. Ahora, que si los compraría de nuevo… creo que me inclinaré siempre por los Enclave originales.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Enclave Broadleaf
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Pueblo Nuevo, Estelí, Jalapa)
Precio: $9,50
Puntuación: 84

Whisky: Sapporo

En mi experiencia y haber de distintas botellas de distintos destilados me llena de un cierto orgullo poder decir con propiedad que el whisk(e)y/ron/ginebra/cocuy más caro no es necesariamente el mejor. Incluso, creo que hay destilados de precios muy modestos que son excelentes e incluso, litro a litro, mejores que otros de mayor costo. Ejemplos de esto pueden ser el ron Estelar de Luxe, el whisky Talisker 10, la ginebra Prairie Organic y otros muchos. Estos descubrimientos me han llevado a abrirme a la posibilidad de consumir productos de bajo costo en búsqueda de nuevas experiencias tan enriquecedoras. Lamentablemente no siempre es el caso.

En términos generales, he logrado altos niveles de satisfacción con la gran mayoría de los productos que he consumido de bajo costo. Incluso dentro de la oferta de whisky japonés mi experiencia ha sido medianamente exitosa. Especialmente porque whiskies como el Nikka Whisky from the Barrel o el Suntory Toki han constituido experiencias valiosas y/o buenas, sin que las ganas de comprarlo de nuevo sean una simple tentación y no una realidad por sus costos. En ese orden de ideas, los $120 que cuesta el Yamazaki Single Malt lo hacen impensable, al menos para mi presupuesto y el hecho que puedo conseguir otros productos iguales o mejores por la tercera parte del precio. Pero el whisky japonés siempre ha sido caro y las opciones antes mencionadas, aunque no están a la altura, pueden saciar el antojo de whisky nipón.

Por otro lado, también es una realidad que el mercado de los destilados está viviendo un pequeño boom gracias al uso de distintas barricas para su añejamiento: Oporto, Islay, jerez, Madeira, bourbon, ron/bourbon y demás usos previos de barricas están dándole un añadido agradable a muchos productos que hace 20 años no se hacían. Japón ha entrado en esta onda, aunque ellos tienen casi 100 años usando barricas ex-Scotch sin problema. Pero no es de extrañarse que algunos mercados o industrias se aprovechen de este boom (es lo que hacen) y los japoneses están demasiado felices de aprovechar el éxito más reciente que han tenido, especialmente después de tanto tiempo haciendo whisky bueno y que, inevitablemente, siempre sea comparado con otros.

Por lo mismo, ciertas empresas como Suntory, por decir una, se están aprovechando del boom del whisky japonés, incluso dentro de Japón, y están pidiendo unos números absurdos por productos que hace unos años casi que regalaban.

Pero hace poco me llegó una muestra de Sapporo Whisky, un producto de precio similar a Nikka Whisky from the Barrel e incluso superior a Suntory Toki, y aunque nunca lo había visto, pensé que podría valer la pena probarlo. Antes de entrar en la reseña les puedo decir que estaba equivocado y sin lugar a dudas está en el Top 5 de los peores whiskies que he probado. Peor que 100 Pipers, que Vat 69 e incluso que Blender’s Pride, que puedo darle un premio a cualquiera que no sea venezolano y esté fuera de Venezuela que lo haya probado.

Es terrible.

Una cosa que siempre me ha hecho mucha gracia es la facilidad con la que muchas tiendas online venden sus productos, incluso sabiendo que no son buenos y las páginas que venden Sapporo se ven en la obligación de hacer menciones muy positivas de productos como este y, entre toda la verborrea, lo único que pude destacar es que es un whisky de la región de Hokkaido.

En copa es amarillo, casi del color de la paja con destellos incluso más claros. Las lágrimas dentro de la copa descienden casi a la misma velocidad que las que bajaban por mi cara cuando le di el primer sorbo.

En nariz los aromas son de madera y vainilla, y más nada. Sin embargo, esos aromas de madera son variados y a veces se sienten notas como de aserrín, otras como de madera balsa y a veces de roble.

En boca es donde los problemas se hacen más aparentes, destacando un sabor a… trigo o papas, no estoy seguro de cuál es, pero la realidad es que no es un sabor de whisky. En realidad el único sabor es a alcohol y los que mencioné son matices. Ni siquiera en el retrogusto hay algo y la largura desaparece de inmediato, dejándome probar… pues nada. En verdad seguir escribiendo y dando descriptores sería una pérdida de espacio y serían solo matices imaginarios de nada.

En algunas ocasiones en que el whisky no cumple las expectativas, o incluso cumpliéndolas, trato de probarlo en otras formas, sea con hielo, con soda o algo más, pero cualquier opción que tomara con este terminaba diluyendo más los sabores y me daba como si lo multiplicara por cero. Afortunadamente no compré la botella entera y lo que me llegó fue una muestra, pero si hubiese perdido el dinero con una botella de 700+ ml, sería terrible. Hablando de ese precio, he visto distintas opciones de precios y en algunas me sale que su precio en Canadá es de $20 CAD y en USA es de $170, quizá porque no se vende ahí. Mucho cuidado con caer en eso.

A fin de no dejar la carga de culpa del producto sobre quien no debe, este whisky no está relacionado de manera alguna con la cerveza Sapporo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Sapporo Shusei Distillery
Nombre del Whisky: Sapporo
Marca: Sapporo
Origen: Japón
Edad: N/D
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 30

Don Pepin Garcia – Series JJ (Robusto)

La Serie JJ de Don Pepin Garcia es un cigarro con una historia que muy poca gente conoce. Así como la marca detrás de Don Pepin se llama My Father, en honor al padre de Jaime Garcia (es decir, el mismo Don Pepin), la marca también ha creado otros cigarros rindiendo honor a otros integrantes de la familia, entre ellos La Dueña, que rinde honor a Janny Garcia, hermana de Jaime. Pero el Series JJ rinda tributo tanto a Jaime como a José (Pepin) y al hijo de Jaime, llamado Jaime José (JJ). Tristemente, JJ murió a los 3 meses de edad y en su honor crearon un cigarro llamado Little Robusto, pero ese no es el que tengo en mis manos. Este cigarro lo probé por primera vez hace unos cinco años y me gustó bastante, aunque no en esta vitola. Dado que Don Pepin cambia sus ligas considerablemente y con ella sus sabores de una vitola a otra, me pareció interesante adquirir un 5-pack de este y aproveché para reseñarlo una vez más.

Un aspecto interesante de este cigarro es que la capa es lo que se llama Rosado, que es una variación rojiza, como su nombre lo indica, que funciona como un pequeño equilibrio entre las capas más maduras y complejas, y las más claras y sencillas. Sin embargo, no es una capa que calificaría como necesariamente bonita, pues tiene varias venas y no es lisa. Cualquier imperfección de la capa se me olvida rápidamente al apreciar los aromas que tiene, que incluyen notas muy cremosas y chocolate, mientras que la calada en frío presenta notas de paja, establo y nueces.

Desde el inicio de la fumada el humo es abundante, rico y denso, con una quemada a ben ritmo y un anillo de combustión bastante decente, aunque no perfecto. Un sabor interesante, aunque sutil, es el de carne muy cocinada, como cuando alguien en un restaurante de carne pide la carne 3/4 y dan ganas de tirarle una silla, pero ese es el sabor. La nota picante no deja de participar y, aunque comienza con ella únicamente, no es una nota que se mantiene dominante el primer tercio y no tarda mucho en volverse parte del abanico de sabores y no ser dominante. Le acompañan notas de leña y tierra, que se van desarrollando durante todo el tercio. El sabor de carne es esporádico y no se aprecia durante todo este tercio, pero sin duda eso colabora en hacer el cigarro bastante más complejo. Me toma alrededor de 25-30 minutos superar el primer tercio.

En el segundo tercio la pimienta vuelve con casi la misma intensidad que al principio del cigarro, tanto en el paladar como en el retrogusto, pero la intensidad del cigarro sigue siendo media, como lo ha sido desde que lo encendí. El resto de los sabores tienden a destacar la tierra sobre los demás, pero hay notas minerales, madera y notas herbáceas como de grama recién cortada, mientras que el retrogusto es solamente de pimienta, tendencia que se mantiene más o menos hasta la mitad, en donde aparecen notas de chocolate que combinan con el resto de las sensaciones. El anillo de combustión nunca ha sido del todo recto, pero toda desviación se ha corregido sola y no hay un gran cambio en ese respecto. Todos los otros aspectos técnicos han sido perfectos, con una intensidad ligeramente sobre media.

En el último tercio y gracias a la desaparición de las anillas, se aprecia mucho mejor la nota oleosa de la capa, que posiblemente también sea gracias al calor del encendido. Los sabores varían ligeramente, con la aparición de un sabor secundario a cuero, mientras que ese sabor sutil a carne 3/4 regresa en el último segmento, con la misma suavidad y casi imperceptibilidad de los tercios anteriores y dándole la misma nota más compleja a la fumada. Sigue quemando muy bien y el humo es abundante. Para ser un robusto en verdad fue una fumada placentera de una hora y 20 minutos, pero siendo de My Father no me impresiona que lo haya disfrutado tanto. Originalmente los compré para mi padrastro, pues él no fuma formatos más grandes que robusto extra (5×54) y esos le toman como dos horas y media, pero cada vez que fumamos en casa (una vez a la semana) me encuentro divagando sobre qué cigarro darle. Pero con lo bueno que este me pareció, no creo que sea un cigarro que quiera regalar.

Originalmente le di 86 puntos al Series JJ en toro, haciendo de él un cigarro que me gustó, que con gusto compraría, pero no necesariamente entre los mejores. Hoy confirmo todo con este robusto, pero sin duda que me gustó más, aunque quizá tiene mucho que ver el hecho que me estoy aproximando más a los robustos que otras vitolas, en parte porque estoy retomando el gusto de las fumadas nocturnas por un tema de tiempo libre y conveniencia. El Series JJ se mantiene como un cigarro complejo y lo que llamaríamos full flavored, que no se traduce en intensidad alta, sino sabores abundantes. También lo incluyo entre los cigarros que seguiré comprando, gustosamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Don Pepin
Modelo: Series JJ
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo rosado)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 88

Whisky: Aberlour 12 Double Cask

Hace poco recibí una pequeña muestra de este whisky, que es solo uno de los múltiples productos de esta marca, cuyo portafolio se ha ido renovando constantemente, tanto en variedad como en nombres. Este era originalmente llamado Sherry Cask, pero supongo que decidieron apoyarse más bien en el hecho que sí, efectivamente tiene barricas de jerez, pero antes de eso pasa por barricas ex-bourbon, y en esencia es doble barrica. El Aberlour se destaca como un típico Highland, que es una de mis regiones preferidas y siendo con participación de barrica de jerez, creo que todo va a cuadrar muy bien.

Sin embargo, es poca la información que se puede encontrar sobre este whisky en internet, pues su página web describe bastante la experiencia pero casi nada de la maduración. Pero lo que he podido encontrar es que este single malt es un blend de dos whiskies idénticos, uno madurado en barricas ex-bourbon durante 12 años y otro en barricas ex-jerez durante los mismos 12 años y luego combinados, haciendo de ellos un Double Cask bastante fiel a su palabra. La botella también menciona que las barricas de jerez son «sazonadas». Esto suele significar que llenan barricas con jerez o un vino parecido y añejadas durante un corto período de tiempo antes de introducirle el whisky.

En copa el Aberlour 12 Double Cask tiene un color ámbar cuyo tono hace que sea difícil diferenciarlo de cualquier otro producto sobre el anaquel. Es un tono con destellos amarillentos y lágrimas que descienden con facilidad por el interior de la copa, pero no necesariamente con rapidez.

En nariz se sienten notas bastante afrutadas, que es posiblemente lo que más me gusta de los whiskies de Highland. Estas notas incluyen toronja (pomelo), kiwi y bastante miel. Pero también hay una fuerte nota de limón, frutos rojos y ciruelas.

En boca se siente bastante denso y un golpe alcohólico muy sutil. Los sabores de frutas no son tan obvios, sustituidos por notas más fuertes de madera, pimienta y una sensación medio amarga. En segunda instancia aparecen los sabores de frutas en forma de duraznos e higos que sustituyen muy bien los sabores más amargos del whisky y notas más dulces. Hay notas más suaves de madera, canela y vainilla.

Con unas gotas de agua el whisky mejora notablemente, destacando esos sabores frutales en primera instancia pero también con notas florales. Sin embargo, se siente que tiene menos cuerpo, menor intensidad, por lo que me lo tomaría solo y no le pondría ni hielo, aunque frío quizá sería bueno también.

Pero con un contenido alcohólico que oscila entre 40% y 43%, dependiendo de donde lo compres (el que recibí era de 40%), pareciera que le falta intensidad, al menos en el anaquel. Esto haría que pase de él si me tocara comprarlo, aunque en boca no se siente como si le faltara nada. En nariz y boca se siente muy bien, aunque en retrogusto y final no esté a la par. Pero para ser un whisky introductorio creo que está muy bien situado tanto en sabores como en precio, siempre que tengas en cuenta que los precios introductorios del single malt siempre van a ser superiores que los de un blend.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Pernod Ricard
Fabricante: Aberlour Distillery
Nombre del Whisky: 12 Double Cask Matured
Marca: Aberlour
Origen: Escocia
Edad: 12 años
Precio: $44
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Punch – Clásico (Champion)

Como su nombre lo indica, este cigarro es un clásico, o al menos eso interpreto con respecto a su construcción. Es un cigarro fabricado en Honduras, al igual que todos los Punch, con excepción del Diablo, que es nicaragüense. Tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote Connecticut Broadleaf y tripa de Honduras, República Dominicana y Nicaragua y está disponible en varias vitolas. Esta vitola en particular se llama Champion y es una de las 17 vitolas en las que está disponible, y gracias a su forma singular es difícil marcarla con un solo número. Si bien tiene 4,5 pulgadas de largo, en el pie tiene un cepo 44, en el cuerpo un 60 y en la cabeza es 30. Es una de las primeras líneas producidas por la marca desde que estableciese en Honduras (no la cubana, claro) y en su vitola After Dinner se colocó en el peldaño #12 en el Top 25 de Cigar Aficionado para 2018.

El cigarro no se ve particularmente llamativo, sobre todo porque he fumado otros Punch en esta vitola y esos en particular no me llamaron mucho la atención, pero este cigarro fue un regalo de un amigo así que no me iba a poner quisquilloso con el tema. La capa tiene varias venas destacadas y una cierta capa oleosa muy atractiva. Tiene aromas a café, mientras que la calada en frío presenta notas de café, nueces y una nota de anís. El tiro es ligeramente apretado, pero eso ocurre muy a menudo con los cigarros de vitolas extrañas como este, que en verdad no es extraña, pero ciertamente es diferente. Aunque el cigarro se siente pequeño en las manos (porque lo es), también se siente pesado y denso, como que esto no va a ser una fumada corta, lo cual es muy bueno.

El Clásico comienza con sabores muy sutiles, casi simples a madera, aunque eso es en las primeras caladas y ya cuando el cigarro agarra su fuego constante y su quemada uniforme es acompañado de notas de anís y pimienta, esta última principalmente en el retrogusto, pero con una sensación en lengua que no se puede ignorar. A lo largo del tercio también se sienten notas dulces sin mayor descripción. El cigarro tiene un tiro ligeramente apretado que se resuelve cuando superas el cepo máximo de 60 y una quemada que no es la mejor, pero que ya tomo como normal en estas vitolas. La intensidad es media-baja.

En el segundo tercio no hay mayores cambios más allá de unos matices, pero dado que el cigarro mantiene su intensidad media-baja, no hay un verdadero marcado de sabores o grandes diferencias entre ellos, sino más bien como que una sola amalgama de sabores que no destaca ninguno en especial, más allá que la nota dulce se ha intensificado un poco más, pero eso solo hace que el resto de los sabores se sienta con una mayor intensidad y eso, afortunadamente, no ha ido de la mano con una mayor dosis de nicotina, sino simplemente la nota dulce destaca mejor los sabores. Entre notas a destacar puedo mencionar chocolate y cuero, mientras que la construcción, aunque no perfecta no me da mayor problema. La ceniza se cae un poco después de hacer la foto y el anillo de combustión no llega a ser del todo recto, pero al menos mantiene una quemada uniforme.

En el último tercio, y eso que la imagen destaca prácticamente los últimos momentos del último tercio, los sabores se mantienen consistentes y sin mayores cambios, salvo una mayor concentración de ellos lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta que el cepo del cigarro se ha ido consumiendo y cerrando un poco. Al poco tiempo de hacer la foto el cigarro se apagó solo y tomé eso como la señal de no encenderlo nuevamente. No hay sabores nuevos, solo una mayor intensidad y así, al cabo de una hora y 35 minutos, el Clásico de Punch llega a su fin.

El Punch Clásico es un cigarro que realmente cumple con su palabra; sus sabores son muy clásicos y en ningún momento sentí que estaba fumando algo innovador. Es la liga que más tiempo se ha mantenido con Punch y eso es algo que vale la pena destacar, pero también porque no es una liga mala. El hecho que no sea sorprendente no es un punto en contra, sino más bien es ese hecho de ser predecible lo que lo puede hacer agradable para un momento en que no quieras fumar algo muy complejo, sino más bien disfrutar la fumada con amigos, con un destilado o en ambos ámbitos. Muchas veces despreciamos cigarros por su carencia de complejidad, pero no puedes juzgar un pez por su habilidad de trepar árboles. Es un refrán que uso mucho y aquí aplica a la perfección.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Punch
Modelo: Clásico
Dimensiones: 4½ x 60
Tamaño: Champion (Perfecto)
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Honduras, República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 82

Luis de Torres – 1502 (Toro)

Uno más en la lista de los Luis de Torres que me obsequiaron de la marca a fin de reseñarlos. Aunque lo he mencionado antes, en caso que no lo hayas visto, Luis de Torres es una marca fabricada en República Dominicana y sus dueños son dos franceses. Los cigarros son vendidos únicamente en República Dominicana y en California, aunque supongo que querrán, eventualmente, que se vendan en más lugares. En su línea 1502 el cigarro está cubierto por una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote dominicano y una mezcla de tabacos dominicanos y nicaragüenses en la tripa, que promete una fumada de mayor intensidad a la típica de capa Connecticut.

La capa del 1502 es un tanto irregular, con diversas venas y algunas arrugas, algo alejada de las capas más bonitas del tipo Connecticut, pero esas irregularidades muchas veces confirman que la fumada va a tener más sabor que las capas más lisas. En efecto, los aromas de la capa son variados e interesantes, incluyendo nuez moscada, canela, madera vieja y vainilla, mientras que en el pie se aprecia la misma vainilla y canela, pero con el agregado que la madera es mojada. Lo pico con la doble hojilla, que se ha vuelto el corte típico para cata y la calada en frío muestra aromas distintos a los del pie y la capa, destacando aromas cítricos, dulces y algo de esa misma madera del pie.

El 1502 comienza sutil, sin mucha sorpresa en la lengua o la garganta, pero quemando muy bien. Los sabores, en su mayoría, son agradables y predecibles, incluyendo mosto, madera vieja y un sabor ligeramente cítrico y ligeramente dulce que acompaña los otros sabores durante casi todo el tercio. Sin embargo, también hay un sabor a mediados de este primer tercio que no es un sabor particularmente agradable, pero ciertamente es muy interesante, pues es como a vino rancio, como si se tratara de una mezcla entre vinagre balsámico y notas más ácidas gracias a ese sabor cítrico que mencioné antes. Insisto, no es del todo agradable, pero el hecho de no haberlo sentido antes me llama bastante la atención. El retrogusto es algo cremoso con las notas cítricas de hace un rato, mientras que en términos técnicos es un claro ejemplo de lo que es una magnífica construcción.

Cada vez que le suelto la ceniza al 1502 lo hago por miedo y precaución, pero siempre lo hago a propósito. En el segundo tercio los sabores son de madera vieja, vainilla, cítrico y dulce, y ya desapareció ese sabor balsámico del primer tercio. El aspecto interesante en este lo aporta un aroma como de cáscara de toronja (pomelo) en el retrogusto, que acompaña una nota ligeramente amarga para completar el perfil de esa fruta cítrica. El humo es abundante, buen anillo de combustión y una suavidad bastante típica en los cigarros de estas capas, que sé que no es algo necesariamente dependiente de las capas claras, pero es la tendencia que marcan los master blenders. Los sabores sin duda son sutiles, así que aprovecho para fumar lentamente y disfrutar el cigarro.

Hasta la última calada el 1502 mantiene una excelente ceniza, firme y sin problemas. Los sabores no varían mucho, destacando madera vieja, vainilla suave y una nota igualmente suave de cítrico sin descriptor, al igual que en el retrogusto, sin descripción adicional. Hacia el final del cigarro aparece un sabor que me agrada y que hubiese querido más algo antes, al menos al inicio del tercio, pues la nota cremosa que muestra el cigarro viene combinada con algo de café, por lo que se siente como café con leche, muy cremoso e invasivo en sus sabores. Pero al cabo de una hora y 40 minutos ya el 1502 no tiene más que ofrecer y lo dejo morir con dignidad.

La experiencia con el 1502 es una típica de cigarros de capa Connecticut, sobre todo porque es poco sorpresiva y, aunque tiene sus momentos agradables, estos me temo que son espaciados y de corta duración. En el mundo del tabaco hay infinitas variables y en el mundo de los Connecticut también, pero muchísimas marcas tienden a irse por el mismo camino en esta capa, aproximándose siempre a un cigarro más suave. Eso está perfectamente justificado, pues no todos los cigarros de la marca tienen porqué ser fuertes y siempre se aprecian los distintos matices dentro de un cigarro, pero el 1502 no es muy diferente a la mayoría de las ofertas de Connecticut suave. Es una experiencia agradable y si te gustan los cigarros de capa Connecticut estoy seguro que disfrutarás esta al igual que yo la disfruté, pero no hay un factor diferenciador que te pueda proponer para escoger este cigarro sobre otro de la misma capa.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Artista
Marca: Luis de Torres
Modelo: 1502
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 84