Ohana – Pulse Maduro (Robusto)

La marca Ohana, producida por Familia Rodriguez Tobaccos, tiene ya 3 productos: el Ohana Pulse, el Friends and Family, y también el Ohana Pulse Maduro, aunque en mi humidor tengo una versión limitada llamada Rahr-Gar, pero más sobre ese cuando toque reseñarlo. Aquí estamos con el maduro y si fuese solo por las anillas podría pensar que se trata del capa habano, pues son exactas y lo único que cambia es el color (al menos visualmente). Cumpliendo exactamente el mismo número de días de los cigarros que he reseñado últimamente (268), este llegó como parte del Cigar of the Month de Cigar Federation para marzo de 2018.

Ohana - Pulse Maduro 01

El nombre «Ohana» significa «Familia» en hawaiiano y el Pulse se dice que lleva ese mismo «pulso» que mantiene viva a la familia. Según leo en la página de Ohana, el Pulse Maduro se trata de la misma liga del Pulse Habano, pero con una capa mexicana San Andrés, y se trata de un cigarro bastante irregular y hasta áspero en su capa pero con imperfecciones mínimas. Los aromas en la capa son muy terrosos, dulces y con un toque de café. No mucho más que reportar, sino que estos aromas se sienten ricos, aunque el café no tanto, pero se siente como un típico maduro.

Ohana - Pulse Maduro 02

Debo confesar que últimamente le he perdido un poco el respeto a los cigarros maduros, no porque no me gusten, sino porque muchos se pintan como de sabor intenso y realmente tienen un sabor diferente pero no más intenso. Cigarros como este, que simplemente tienen la misma liga de otros pero con una capa madura, tampoco terminan impresionándome demasiado, quizá porque las capas maduras terminan siendo más predecibles, mientras que las habano,Sumatra o Broadleaf sorprenden un poco más. Por lo pronto el Pulse Maduro comienza con sabores de pimienta, cuero y chocolate, aunque nada de tierra, lo cual esperaba luego de esa calada en frío. A partir de la mitad de este tercio también se aprecia café y algo de tierra, pero nada tan sorprendente como esperaba.

Ohana - Pulse Maduro 03

Mi ceniza iba muy bien, pero pasándome el cigarro de una mano a la otra lo dejé caer y toda la ceniza desapareció. Sin embargo, sí me impresiona como la línea de quemado sigue recta y quemando parejo. En el segundo tercio la intensidad se mantiene en media, como ha estado desde el inicio, comenzando a desarrollar un sabor de nueces y pasas, aunque el resto de los sabores parecen contenerse un momento… como si las nueces y las pasas exigieran toda la energía del tabaco y no le quedó más para mostrar el resto de los sabores, que parecieran diluirse por un rato.

Ohana - Pulse Maduro 04

Mitad del cigarro y el Pulse Maduro sigue quemando con una gran belleza y perfección, la ceniza es bastante blanca y siendo box pressed no quema tan mal como suelo ver. Se sienten unos toques amargos que no duran mucho y hasta me hacen pensar que puede ser un error mío, así que no les hago tanto caso y sigo apreciando otros sabores, como mazapán y el sabor de pasas ahora se aprecia más en el retrogusto. Estos sabores de mazapán son fáciles de confundir con avellanas, pero el dulce que le acompaña hace que sepa característico.

Ohana - Pulse Maduro 05

En el último tercio la pimienta regresa, aunque es más como si apareciera de cero, pues al principio su presencia fue bastante fugaz. También se siente chocolate, cuero y madera, mientras que el tiro y el humo han sido perfectos desde el principio, solo que en el último tercio hay más humo, aunque no más sabor. La velocidad de quemado ha sido la ideal, apenas superando la hora de fumada en el momento de la imagen .

Ohana - Pulse Maduro 06

Un cigarro con un buen tiro y excelente producción de humo, pero ante la maravilla que el Pulse es, el Pulse Maduro es prácticamente lo mismo con menor intensidad y más cuero, lo cual no me parece que marque una gran diferencia y con gusto me quedaría con el otro cigarro. Si bien el Pulse está hecho para disfrutarlo solo, el Pulse Maduro funciona mejor combinándolo, y pienso que sería excelente con un buen café o un bourbon que realmente le realce el sabor a madera que no terminó de presentarse intensamente. Es un cigarro bueno pero por su precio debería destacarse un poco más.

Ficha Técnica:
Fabricante: New Order of the Ages
Marca: Ohana
Modelo: Pulse Maduro
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua (Condega)
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa, Ometepe)
Precio: $9,50
Puntuación: 81

My Father – La Dueña (Belicoso No. 2)

Luego de la pequeña decepción del Eastern Standard (que me la busqué por no investigar), llegamos a este La Dueña, un cigarro que compré sin investigar tampoco y además adquirí en un 5-pack. Bajo la creencia de que todo lo que viene de My Father es bueno decidí hacerme con estos cigarros en una gran oferta que vi. La buena noticia es que son tan buenos como esperaba, así que me hice con 5 cigarros muy buenos que he disfrutado y luego de probar tres de ellos decidí montar la reseña.

My Father - La Dueña 01

La Dueña es un producto de Janny Garcia, hija de Don Pepin Garcia, ligado por Pete Johnson de Tatuaje Cigars. Con eso por detrás tampoco podía esperar algo malo del cigarro. La anilla parece la propia imagen de un pendiente de los años 20 y por eso también me llamó bastante la atención. Lleva casi 9 meses en mi humidor, así que el momento preciso para reseñarlo es ahora y ese brillo sobre la capa me indica que no puedo estar más en lo cierto. Tiene aromas a chocolate, café, tierra y pimienta, aromas que se repiten tanto en el pie como en la calada en seco, en mayor o menor escala.

My Father - La Dueña 02

La Dueña comienza con la combinación familiar de la familia Garcia, pero con el añadido de una capa Connecticut Broadleaf, así que hay una gran combinación de pimienta con tierra mojada, chocolate, café y madera, pero sí cabe destacar que la pimienta no es tan fuerte como suele ser. Es más, la pimienta se siente más es en el retrogusto, pero sin sensación picante en los labios. El chocolate es quizá el sabor más predominante en este momento y me dispongo a disfrutar cada calada.

My Father - La Dueña 03

Ese primer tercio quizá es más seco de lo que esperaba, precisamente por el brillo de la capa y lo denso del cigarro que se siente bastante duro en casi todos lados, pero no esperaba una variedad de sabores tan marcada, sin mucha fusión entre ellos. Sin embargo, a partir del segundo tercio el cigarro se vuelve bastante cremoso y más dulce, y lejanamente afrutado, pero también se sienten toques interesantes de vainilla. Algunos de los sabores del inicio parecen haberse apagado, incluyendo la tierra y la madera, pero siendo un cigarro de My Father, no espero que eso suceda durante mucho tiempo, así que sigo disfrutando mi cigarro.

My Father - La Dueña 04

El viento durante el día de hoy ha sido bastante intenso y continuo, por lo que realmente no aprecio mucho los aromas del cigarro mientras lo fumo, pero los sabores me mantienen ocupado también y es en la mitad del cigarro que la tierra regresa con una intensidad apoteósica y comienza a equilibrar el resto de los sabores del cigarro. Otra cosa que me gusta mucho es que el tiro y la línea de quemado se han mantenido a raya durante toda la fumada, algo esperado por la marca pero apreciado igualmente. Si bien este es el primer cigarro que veo creado por Janny Garcia, me impresiona un poco que sea el único, pues definitivamente lo está haciendo bien.

My Father - La Dueña 05

El tabaco rico, el chocolate y lo cremoso que es el cigarro son los puntos centrales de La Dueña, pero me llama la atención lo oscura que es la ceniza. Según la teoría del tabaco, tengo entendido que mientras más clara sea la ceniza, mejor habrá sido la hoja y la fermentación, pero la ceniza de este es bastante oscura, con detalles bastante negros en su mayoría, pero la ceniza es fuerte y el cigarro se mantiene un buen tiempo con ella, al punto que creo que no se me ha caído ni una vez y en el cenicero tengo son prácticamente ladrillos de ceniza.

My Father - La Dueña 06

En el último tercio, viniendo de una intensidad media, el La Dueña se coloca en intensidad fuerte y el sabor dulce se transforma en puro caramelo y, aunque la nicotina también está atacando, no quiero soltar el cigarro ni por un minuto. Cuando lo adquirí sabía que me arriesgaba y lo compré más que nada porque era un My Father y casi todo lo que he fumado de ellos ha sido muy bueno, pero también porque el 5-pack estaba excelente de precio. Ahora sí que agradezco que haya sido un 5-pack lo que compré, pues es un cigarro que quiero volver a fumar.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: My Father
Modelo: La Dueña
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Belicoso No. 2 (Belicoso)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua, USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua, USA (Connecticut Broadleaf)
Precio: $6,00
Puntuación: 87

Caldwell – Eastern Standard (Euro Express)

La semana pasada fue dura. Entre otras cosas tuve que preparar una clase de tabacos para la Academia de Sommeliers, cosa que me parecía interesante y un reto divertido. Pero basta que creas que sabes de un tema para que te pidan que lo expliques y descubras que no sabes tanto como creías. En total me tomó unas dos semanas recopilar toda la información que quería exponer y como una semana resumirla a una clase de unos 90 minutos, lo cual creo que quedó bastante bien. Mejor aún considerando que terminamos fumando y conversando, que es el objetivo de cualquier reunión de más de dos personas alrededor de un tabaco.

Caldwell es una marca muy interesante, cuyos productos inicialmente solo podían conseguirse en tiendas físicas más pequeñas, pero que hoy en día muchas páginas tienen, aunque siguen manteniendo gran parte de ese estilo de las pequeñas y a veces puede ser difícil conseguirlos en las páginas gigantes. Este llegó como parte dle Cigar of the Month de Cigar Federation de febrero 2018, por lo que ya cuenta con más de 9 meses de humidor y tiempo suficiente para disfrutarlo como debe ser.

Caldwell - Eastern Standard 01

Aunque por todos lados leo que el cigarro se trata de uno relativamente suave, no hay mucho en los colores de la capa o en la anilla que me especifique la intensidad del mismo, pero la capa se trata de un Connecticut oscuro y muy brillante. Igualmente, los aromas del cigarro son interesantes y hasta un poco intensos, incluyendo chocolate, jengibre, caramelo, madera y un aroma muy fuerte de tabaco que sin duda me invita a darle fuego ya a este cigarro. Las anillas dicen Live East, Die Young… lo cual no tenía mucho sentido para mí hasta que el todopoderoso Google me indicó que se trata del título de una canción de The Skints, una banda que tampoco conozco, pero que ya me hace sentir viejo. A darle fuego y no pensar en más.

Caldwell - Eastern Standard 02

En el diplomado de ron que estoy haciendo se habla mucho del término ‘franqueza’, y su significado habla de cómo los aromas que sientes en frío o en seco (en el caso del ron) se relacionan o aparecen también en los sabores del ron una vez bebido o en el caso del cigarro, una vez fumado. En este sentido, se podría decir que el cigarro tiene una franqueza perfecta, pues en el las primeras caladas tiene exactamente los mismos sabores que le sentí en los aromas, e incluso un poco más, incluyendo chocolate, caramelo, café, un toque de pimienta y una riqueza de tierra espectacular. El tiro es bueno y la cantidad de humo también, aunque la ceniza no se mantiene sobre el cigarro mucho tiempo. Si bien la vitola no ayuda, me llama la atención un poco que sea tan fácil que la ceniza se caiga y se ‘esfloretee’.

Caldwell - Eastern Standard 03

El cigarro está muy bueno, aunque debí haber investigado un poco sobre él y saber que se trataba de un híbrido de capa Connecticut o que era un cigarro con sabores de suaves a medios, pues me quedo esperando alguna intensidad o agresión en los sabores que nunca llega. Habiendo probado otros de la marca, llega el punto en que me pregunto cuándo diablos va a llegar, pero en el segundo tercio el sabor a café es lo más intenso, variado e incluyendo toques de espresso y café americano, fondo cítrico y con la dulzura del caramelo para acompañarme junto con el sabor de chocolate, aunque este último lo aprecio más en el retrogusto. El cigarro quema lento y eso me gusta, pues con esta ceniza tan débil hubiese pensado que se iba a desaparecer muy pronto.

Caldwell - Eastern Standard 04

Estoy a punto de alcanzar el ecuador del cigarro y los sabores han sido menos intensos de lo que esperaba (porque repito, ignoraba que se tratara de un Connecticut), pero mucho más intensos de lo que un Connecticut debería ser, luego de investigarlo un poco. El cigarro se ha hecho más complejo, mostrando más matices en sus sabores, que comenzaron con los diferentes matices de café en el inicio del segundo tercio y ahora se van convirtiendo en más matices de chocolate, madera y cítricos. Me parece un poco caro para comprar fuera de descuentos, pues afortunadamente llegó a mí en $7 por el Cigar of the Month, pero estoy viendo que se trata de un cigarro que ronda los $10… por este cigarro, al menos hasta el momento, no lo veo.

Caldwell - Eastern Standard 05

El último tercio comienza sin muchos cambios con respecto a lo que he apreciado hasta el momento, siendo un cigarro cremoso, dulce y con toques cítricos muy agradables. Hasta el momento creo que es uno de esos cigarros para fumar en la mañana o temprano en la tarde, gracias a la sutileza de sus sabores y definitivamente no es algo que quieres como conclusión de una gran comida, pues te quedarás con las ganas de mucho. Dicho esto, el Eastern Standard es un cigarro suave y cremoso, y en el último tercio aprecio cítrico, chocolate, café y madera. Sabores sencillos, pero no sin algo de pretensiones.

Caldwell - Eastern Standard 06

Hacia la mitad su intensidad se hizo más fuerte, pero no mucho más o al menos no como para compensar lo que esperaba que estaba erróneo, eso ya lo sé. Nueve meses de humidor era exactamente lo que iba a mejorar esta liga, así que estoy feliz de mantener ese estándar. No me veo adquiriendo muchos más de estos, sobre todo porque ese rango de intensidad no es lo mío en la mayoría de los casos y ya tengo algunos favoritos en el rango de los Connecticut y este no es uno de ellos. Sin embargo, es un cigarro cremoso y sabroso, muy diferente a los Caldwell y una buena parte de su abanico, pues todas las marcas buenas deben tener un cigarro suave, al menos para probar que lo pueden hacer bien en cualquier intensidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Caldwell
Modelo: Eastern Standard
Dimensiones: 5½ x 44
Tamaño: Euro Express (Corona)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana (Habano)
Tripa: República Dominicana (Habano, Criollo 98, Corojo)
Precio: $10,50
Puntuación: 82

CFT – Minx

La gente de Cigar Federation, además de ser una tienda de tabco en internet y de tener el que yo pienso que es uno de los mejores Cigar of the Month, también se dedican a contactar con diversas fábricas en Nicaragua, Honduras y República Dominicana para producir versiones bastante limitadas de tabacos excelentes. Tal es el ejemplo de este Minx, con el que consiguieron la capa corojo más hermosa que existe (en sus palabras) y lo usaron para envolver tabacos de Indonesia, Nicaragua y México, aunque no explica la proporción de cada uno. Además lo crearon solamente disponible en lancero, para asegurar la intensidad del cigarro.

CFT - Minx 01

Otro aspecto muy característico de los CFT son las anillas, aunque no todos las tienen. Pero en este caso se trata de una máscara humana sobre lo que parece ser un androide… algo absolutamente distinto del resto de las empresas y las anillas de tabaco sin lugar a dudas. El Minx lo he tenido en mi humidor desde hace casi 10 meses y cada vez que me tocaba hacerle rotación al humidor pasaba un buen tiempo admirándolo, pues realmente es un tabaco muy bonito que llama poderosamente la atención, pues aparenta ser relativamente suave pero ya sabía por referencia que no lo es. Incluso sus aromas son tenues, permitiendo aprecial miel, madera y un aroma herbáceo en la capa. Al momento de picarlo pude apreciar la misma miel y un toque cítrico que me terminó de despertar el interés por él.

CFT - Minx 02

Muchas veces quedo un poco picado con los lanceros porque no siempre tengo la oportunidad de fumar dos cigarros en un día, pero los lanceros en general me hacen desear otro cigarro un par de horas después. Sobre todo si comienzan con la intensidad y el bombazo de sabores del Minx, que incluyen suave de pimienta (puede ser pimienta blanca) y madera que, aunque no son sabores fuertes, sí son abundantes, haciendo que el cigarro sepa prácticamente como si estuviese fumando la madera pura. Al cabo de los primeros 5 minutos aparece un sabor cítrico parecido a la mandarina, pero que podría describir como una clementina, que no es el sabor exacto de la mandarina pero es sumamente interesante poder apreciarlo. Otro aspecto que me hizo querer fumar otro es que al cabo de 5 minutos ya había prácticamente consumido el primer tercio del cigarro.

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El segundo tercio llega bastante rápido y con él la pimienta ya está prácticamente disuelta, pero esos sabores cítricos del primer tercio incluso parecen evolucionar, presentando un segundo tercio que, afortunadamente, quema mucho más lento y me tomo el tiempo en apreciar precisamente esos sabores cítricos que se dividen un poco permitiendo apreciar la clementina, pero también cáscara de naranja, miel y avellanas.

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A propósito de las avellanas, estas se vuelven el sabor principal a la mitad del cigarro. Aunque es el sabor a naranja el cítrico que se mantiene, las avellanas se matizan y permiten apreciar un sabor como de mazapán y se hacen los dos sabores principales en este punto. La pimienta también regresa, quizá ya no como pimienta blanca sino negra, pero manteniéndose en el fondo y no apreciable por el retrogusto, que es donde las avellanas están dejando su mayor impresión.

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Lo pensé antes de encenderlo, pero lo ratifico mientras lo fumo: el Minx sorprende. Los matices de cítricos seguidos de los matices de avellanas de verdad le dan un perfil muy diferenciado a este cigarro. Quizá por su naturaleza tan artesanal (en teoría casi todos los cigarros lo son), rústica y limitada se traducen en que va a ser un cigarro que sufra má de esas irregularidades e imperfecciones que las grandes marcas que tratan a sus tabacos tan homogéneamente no, pero el Minx desarrolla un cierto sabor amargo de fondo en el último tercio y se siente un aspecto terroso de primera mano en las caladas. Sin embargo, las avellanas se mantienen presentes y van dominando la fumada.

CFT - Minx 06

Algo que me gusta muchas veces con los lanceros es que, aunque parecen delgados, tienen el máximo de su sabor desde el inicio y tienden a durar tanto como un cigarro tipo robusto o incluso toro. El Minx sin duda tiene esa intensidad desde el principio, pero no la duración, contando apenas 45 minutos desde el encendido hasta que lo dejo a un lado. Sin embargo, son 45 minutos cargados de sabores y que invitan a definir e identificar cada matiz. Hacia el final se sienten toques de café y toques dulces que me terminan de cautivar y quisiera fumarme otro cigarro, pero que sea otro Minx. Sin duda no es un cigarro barato, pero bien vale su precio, al igual que la satisfacción de saber que has probado un cigarro tan limitado. Aunque esto último no es tan bueno si no lo puedes compartir.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cigar Federation
Modelo: Minx
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo)
Capote: N/D
Tripa: Nicaragua, México (San Andrés), Indonesia
Precio: $10,00
Puntuación: 79

Marcas de Cuba vs. Marcas de USA

Hace poco me pidieron que diera una clase de tabaco centroamericano en la Academia de Sommeliers, puesto que si bien la academia tiene una materia sobre habanos, no imparten mucho conocimiento sobre otras procedencias de tabaco y, gracias a otro amigo que se los comentó, me pidieron si podía dar esa clase.

A decir verdad me llena de emoción hacerlo, pues aunque tengo experiencia hablando en público, es la primera vez que alguien me reconoce este tema lo suficiente como para dar una clase, así que acepté con muchísima expectativa.

Pasa mucho que uno cree que sabe de un tema hasta que te piden explicarlo y tal fue el caso con varios de los temas que voy a exponer, siendo este en particular el de las marcas cubanas vs. las marcas latinoamericanas, pues si bien una es sin duda la original, hay muchas opiniones sobre si la ‘otra’ es una copia o no. Armando la presentación descubrí que puedo dejarlo muy a la opinión de cada quien, pero también aprovecho para dirigirlos a este blog, donde entro en detalle sobre la respuesta.

El hecho es que parte del aprendizaje de los novatos en el mundo del tabaco es el hecho de acordarse cuales marcas son cubanas y cuales no, pero cuando ven esas marcas vendidas en Estados Unidos, siempre caen en la misma duda, porque en realidad son cigarros y marcas distintas, aunque algunas tienen orígenes parecidos.

Por casi todos los habanos de marca Montecristo hay un cigarro Montecristo fabricado en República Dominicana. Es una especie de homónimo, al igual que ocurre con los Partagás y muchísimas (por no decir todas) marcas cubanas. Mientras que en Cuba estas marcas son torcidas únicamente con tabaco cubano, las de otros países incluyen tabaco desde Indonesia hasta Nicaragua. Aunque las marcas cubanas existen en todo el mundo, excepto Estados Unidos, las marcas homónimas existen en todo el mundo menos en Cuba. Estas marcas paralelas existen por el embargo de comercio establecido en 1962 que prohibió la venta de productos cubanos en Estados Unidos y, principalmente, porque los dueños de las marcas que fueron expropiadas por la revolución cubana sintieron que tenían derecho a continuar con sus marcas fuera de Cuba.

Cuando Fidel Castro nacionalizó la industria del tabaco en 1961, los dueños de cada marca se vieron obligados a huir de la isla y comenzar de nuevo en otro país. Una década después, una decisión legal sin precedentes le otorgó a los dueños de las marcas el derecho de vender versiones no cubanas de sus productos en Estados Unidos. Solo existían dos condiciones: la primera, que los cigarros no podían utilizar tabaco cubano, por el embargo; la segunda, que las marcas paralelas solamente podían ser comercializadas en Estados Unidos.

La mayoría de las marcas americanas hoy en día están en manos de conglomerados gigantes, quienes fueron adquiridos a través de negociaciones, compras y fusiones, que hacen que la historia de las marcas paralelas sea un estudio interesante de propiedad intelectual y su aplicación a países que están bajo un embargo comercial. Además que cada marca tiene su historia dentro y fuera de Cuba; aquí algunas:

Montecristo

Montecristo es uno de los nombres más reconocidos en tabaco, incluso para los no fumadores. La marca fue originalmente creada por Alonso Menendez, un español con conocimientos de tabaco que se hizo relativamente famoso en su momento cuando compró la fábrica cubana Particulares en los años ’30. En 1935 creó la marca Montecristo y un logo inconfundible de 6 espadas que forman un triángulo y una flor de lis en el centro (la cual sigue siendo parte de las anillas). Al año siguiente, Menendez de asoció con José Manuel «Pepe» García, y formaron Menendez, García y Cía. Las buenas ventas de la marca les permitieron adquirir la fábrica de H. Upmann y luego la marca. En solo 20 años, Montecristo ya era una marca de reconocimiento internacional.

MONTECRISTO

Luego de verse forzados a entregar su marca al régimen de Castro luego de la revolución, Menendez y García quisieron crear y vender versiones no cubanas del Montecristo. Comenzaron con una marca llamada Montecruz en las Islas Canarias, bajo una compañía llamada Compañía Insular Tabacalera, S.A. (CIT). El Montecruz no contenía tabaco cubano, pero se parecía mucho al Montecristo tanto en precio como en empaque. En cierta manera, Menendez y García se estaban imitando a sí mismos en todos los sentidos excepto en el nombre de la marca.

En marzo de 1972, Menendez luchó en las cortes de Estados Unidos por el derecho en ese país al nombre de Montecristo, contra los importadores de tabaco cubano al país norteamericano, y logró vencer. Esto significó que Menendez y García no solo tenían los derechos para vender tabaco Montecristo en Estados Unidos, sino que también marcó un precedente legal para los exiliados cubanos que tenían marcas confiscadas por el régimen de los Castro.

Ese mismo año, Consolidated Cigar Corp. decidió que también quería participar y adquirieron una mayoría de CIT. Para proteger mejor a las marcas, Consolidated y García crearon una empresa en las antillas holandesas llamada Cuban Cugar Brands N.V. En 1975 la marca fue cimentada pero harían falta todavía algunos años para que los Montecristo no cubanos llegaran a Estados Unidos, siendo primero fabricados en Islas Canarias y luego en República Dominicana.

Para 2000, una serie de fusiones lograron que Consolidated Cigar pasara a manos de Altadis U.S.A. Hoy en día, Altadis ha invertido bastante para promover a Montecristo como una de sus marcas estrella en Estados Unidos, donde existen al menos 12 productos distintos, algunas fabricadas en Nicaragua, pero la mayoría en República Dominicana.

H. Upmann

La creación y trayectoria de H. Upmann es similar a la de Montecristo, siendo que eventualmente fueron creados en la misma fábrica y parte de la misma empresa antes de la revolución.

H. Upmann fue fundada en 1844 por el banquero Hermann Upmann. Cuenta la leyenda que Upmann mandaba a fabricar los cigarros para clientes especiales, aunque luego se convirtió en su trabajo principal. A principios del siglo 20, los cigarros H. Upmann eran muy conocidos y deseados, con más de 200 tamaños distintos y ventas que superaban las 25 millones de unidades anuales. Estos números continuaron aumentando hasta 1922.

Aunque el resto del mundo estaba prosperando económicamente y consumiendo cigarros Upmann vorazmente, el banco de Upmann estaba quebrando en Cuba, en gran parte porque estaba involucrado con la red de inteligencia alemana durante la Primera Guerra Mundial. Tanto la marca como la fábrica terminaron en manos de una compañía inglesa llamada J. Frankau & Co. Ltd. antes que la marca fuera finalmente adquirida por Menendez, García y Cía.

Esto permitió que la marca reviviera y se volviera a establecer como una de las grandes marcas cubanas, al menos hasta que pasara a manos del gobierno cubano.

Luego de la nacionalización de la industria del Tabaco, Menendez y García pudieron registrar la marca H. Upmann junto con Montecristo, siguiendo la misma línea de propiedad y producción mencionada antes.

Romeo y Julieta

Fundad en Cuba en 1975 por Inocencio Alvarez y José «Manin» García, la marca Romeo y Julieta no llegaría mucho hasta que fuera adquirida por Rodríguez, Argüelles y Cía. Uno de los jefes de esta empresa, llamado José Rodríguez Fernández, y conocido como Don Pepin, promocionó agresivamente la marca internacionalmente. Para 1910, la fábrica producía más de 20 millones de cigarros al año, siendo la mayoría exportados a Estados Unidos e Inglaterra.

Don Pepin nunca llegó a ver la revolución de Castro o la nacionalización de sus marcas. Pero su hijo, en cambio, sí vivió la voracidad de la expropiación de Castro, siendo eliminada su propiedad y su compañía. Rodríguez huyó a Estados Unidis, donde conoció a Wally Frank, dueño de la distribuidora Hollco Rohr, Inc. Frank mantenía la distribución de Romeo y Julieta en Estados Unidos, fabricando algunos cigarros en Kingston, Nueva York, a máquina. Cada año Frank le pedía a Rodríguez que le vendiera la marca, pero como tantos exiliados cubanos, Rodríguez creía que la revolución cubana fracasaría pronto, así que nunca la vendió.

Cuando Rodríguez murió en 1976, Frank fue a España a visitar a su viuda y adquirió las 5 marcas que tenía: Romeo y Julieta, Saint Luis Rey, Juan Lopez, Gispert y Quintero. En 1978, Manuel «Manolo» Quesada comenzó a crear los primeros Romeo y Julieta no cubanos en su fábrica MATASA en República Dominicana. La liga era típica de la época, siendo una capa Camerún sobre tripa dominicana. Quesada produjo Romeo y Julieta en cantidades limitadas hasta que Hollco Rohr fue adquirida por el gigante Tabacalera S.A. en 1997. Dos años después, Tabacalera se fusionó con SEITA para crear al gigante Altadis. A partir de ahí, Romeo y Julieta pasó a ser fabricada en Tabacalera de Garcia, la gigantesca fábrica de Altadis en La Romana, República Dominicana.

Hoy en día existe en diversas variedades, fabricada tanto en Nicaragua como en República Dominicana y es la marca más vendida de Altadis.

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Hoyo de Monterrey

Hoyo de Monterrey recibe su nombre por un hoyo muy especial: el Hoyo de Monterrey es una zona de cultivo muy fértil adquirida por José Gener en 1860 y ubicada a la orilla de un río en la región cubana de Vuelta Abajo. Esta zona se inunda regularmente y las tierras quedan bañadas de arena y materia vegetal que nutre las tierras de una manera muy particular y, por tanto, producen un tabaco excepcional. En 1865, Gener registró la marca Hoyo de Monterrey y produjo cigarros que contienen tabaco cultivado en esa zona privilegiada.

Gener murió en 1900 y el negocio comenzó a ser manejado por su hij. En 1931 vendió las marcas Hoyo y La Escepcion a Fernández, Palicio y Cía., una sociedad entre Ramón Fernandez y Fernando Palicio, aunque no queda claro si compraron la finca o si simplemente tenían acceso al tabaco.

Luego de la Revolución, Palicio se mudó a Tampa, en el estado americano de Florida, donde le vendió la marca Hoyo y Punch a Daniel Blumenthal, presidente de la junta directiva de Villazon & Co. Para 1965 ya se producían cigarros con la marca Hoyo de Monterrey en Honduras en la fábrica de Villazon.

Hasta el punto que vendieron la marca no la habían querido vender porque cada día pensaban que Castro caía y volverían a Cuba pronto. Pero Palicio vendió sus marcas por casi $700.000 y los primeros lotes de Hoyos fabricados en Honduras fueron hechos con tabaco cubano. Villazon había comprado una gran cantidad de la hoja cubana antes del embargo y creó la liga de los Hoyo hasta los años 70, cuando acabó con ese inventario. Aunque no podía anunciar el origen de esas hojas, la calidad de los cigarros hablaba por sí sola y la marca creció inmediatamente.

En 1997 General Cigar Co. adquirió a Villazpn por $81,4 millones y, junto con ella, la marca Hoyo de Monterrey. Hoy la marca sigue siendo de General y existe en distintas variedades, todas fabricadas en Honduras.

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Partagas

Partagás fue una vez la joya de la corona del comerci de habanos, siendo quizá el cigarro más buscado de Cuba y quizá el más venerado. Partagás & Co. fue fundada en 1845 por Jaime Partagas, un español que era conocido como el «gran maestro de la manufactura del tabaco».

Luego de 50 años de operación, la compañía había obtenido más medallas de más exposiciones mundiales que cualquier otra marca en sus momento. Lo que hacía a la empresa tan diferente era su propiedad sobre las tierras más preciadas de la región de Vuelta Abajo en Cuba. Partagás tenía más de 12.000 hectáreas de sembradíos y una cantidad prácticamente ilimitada de hojas anuales.

En 1860 Jaime Partagás fue asesinado en uno de sus campos de tabaco. Treinta y dos años después la familia vendió la fábrica al banquero José A. Bances, quien luego la vendió a Ramón CIfuentes y José Fernández de Cifuentes, Fernández y Cía.

El 15 de septiembre de 1960, el ejército cubano invadió la fábrica bajo las órdenes de Fidel Castro. No le permitieron a los dueños llevarse nada y la marca fue nacionalizada, junto con sus sembradíos. El gobierno cubano incluso le hizo una oferta a Cifuentes, pidiéndole que se quedara en Cuba y dirigiera todas las fábricas cubanas, a lo que se negó. Salió de Cuba con destino a Estados Unidos unos días después.

En vez de trabajar para Castro, Cifuentes comenzó a trabajar para Edgar Cullman, presidente de Culbro Corp., que en ese momento era la empresa dueña de General Cigar, Co. Durante 10 años Cullman le ofreció a Cifuentes comprarle la marca Partagás, pero Cifuentes mantenía viva la esperanza que pronto regresaría a su tierra a continuar su labor.

Una vez que Cifuentes aceptó la realidad, en 1975 hizo un trato con General y el primer Partagas no cubano vio la luz en 1977. El trato era que Cifuentes supervisaría la operación y ganaría royalties por el uso de la marca, pero eventualmente General compró su participación. Los cigarros fueron producidos primero en Jamaica bajo la supervisión de Cifuentes y luego en República Dominicana de la mano de Menendez. Juntos ayudaron a adecuar el mercado americano a un nuevo tipo de Partagas fabricado en República Dominicana con capa de Camerún y tripa dominicana. La única diferencia entre la marca cubana y la americana es que la cubana tiene (o tuvo) acento.

Hoy en día Partagas sigue siendo una marca importante de General y sigue manteniendo el estilo original de capa Camerún, aunque tiene otras variedades.

Punch

Es poco lo que se conoce de los orígenes de Punch, siendo fundada en 1840 por alguien de apellido Stockman y llamada por los muñecos de Punch y Judy. La propiedad cambió de dueños varias veces hasta que en 1884 fue adquirida por Manuel López Fernández, cuyo nombre apareció en las anillas durante un buen tiempo, incluso después de la Revolución. Luego de la caída del mercado en 1929, Punch fue adquirida por Fernández, Palicio y Cía, fabricantes del Hoyo de Monterrey y La Escepcion.

Con el tiempo la marca Punch tuvo una gran acogida en Inglaterra, especialmente por el apetito de ese país por los habanos y la apreciación cultural del muñeco de Punch. Víctima de lo inevitable, Palicio huyó a Estados Unidos luego de la nacionalización del tabaco en Cuba, a donde se fue con los derechos de la marca Punch. Con muy pocas ganas vendió la marca Punch (junto con Hoyo de Monterrey, como expliqué antes) a Villazon, quien registró la marca en 1965.

Al igual que Hoyo de Monterrey, los Punch se fabricaron brevemente en Tampa, Florida hasta que la producción fue mudada a Honduras. Los cigarros originalmente contenían tabaco cubano y hondureño, hasta que el inventario cubano desapareció. En 1997 General Cigar Co. adquirió Villazon junto con la marca Punch y hoy en día General continúa fabricando cigarros marca Punch en Honduras.

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La Gloria Cubana

Originalmente registrada en 1885, La Gloria Cubana fue marginalmente reconocida hasta 1905, cuando José F. Rocha y Cía. la adquirió. Rocha también tenía la marca Bolivar. En 1954, luego de la muerte de José Rocha, su familia vendió ambas marcas a la familia Cifuentes, de quien hablé antes.

La pequeña marca La Gloria Cubana siempre estuvo a la sombra de Partagas e incluso de Bolivar. Según Ernesto Perez-Carrillo, su padre compró los derechos de La Gloria Cubana cuando tenía la fábrica El Credito (que compró en 1948), aunque nunca produjo cigarros de la marca hasta que emigró a Estados Unidos.

En la década de 1960, el padre de Perez-Carrillo reinauguró la fábrica El Credito en Miami, Florida, donde produjo La Gloria Cubana en ediciones muy limitadas en 1974. No fue sino hasta los ’80 que comenzó a utilizar el diseño original de la anilla y gracias a la línea Wavell se hicieron relativamente famosos. Para lograr la demanda, Perez-Carrillo mudó la producción a República Dominicana en 1996 y la marca llamó la atención de General Cigar Co. quien la adquirió en 1999. Hoy en día son fabricados en la República Dominicana por General Cigars y tienen un público bastante fiel en Estados Unidos.

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Bolivar

Fundada por José Fernández Rocha a principios del siglo 20, los Bolivar eran producidos y vendidos bajo su compañía J.F. Rocha y Cía. Las empresas británicas distribuidoras de tabaco los vendían en Inglaterra y por ello el mercado europeo era su principal punto. Para 1920 Bolivar fue introducido en Estados Unidos gracias al distribuidor A.J. Billin & Co., aunque no se conoce mucho del destino de esta empresa.

Con la cara de Simón Bolívar en la caja, los Bolivar eran mucho menos identificados en la anilla, mostrando apenas un escudo. Aunque esto cambió luego de la muerte de Rocha, pues en 1954 su familia vendió la marca a Cifuentes y Cía., quienes ya tenían Partagas y luego Punch. En la fábrica de Partagas se produjeron Bolivar de intensidad alta y la anilla cambió a una versión de la actual cubana.

En los años que culminaron con la Revolución, los Bolivar eran muy buscados y disfrutador, pero cuando Ramon Cifuentes huyó a Estados Unidos, Cifuentes eventualmente le vendió la marca a General Cigar, quien registró Bolivar en 1983. A mediados de los años 90 General Cigar producía suficientes Bolivar para mantener la marca viva pero a finales de la década comenzó a fabricarlos en República Dominicana y luego una versión más intensa en Honduras.

Para 2005 General creó una nueva marca central de Bolivar con una intensidad fuerte. Pero a pesar del rico historial de la marca, Bolivar no se vendía bien en Estados Unidos y en 2015 General anunció que la convertiría en su subsidiaria Foundry Tobacco Co., con cigarros Bolivar religados, reempacados y revendidos. General sigue teniendo la marca.

Cohiba

No existe una marca más reconocida, controvertida o mistificada tanto como Cohiba. Creada en 1966 para Fidel Castro, Cohiba era parte de su colección privada, que le regalaba a diplomáticos y dignatarios que le caían bien. Los Cohiba solamente existían en una vitola, siendo un lancero.

Luego del misticismo del cigarro, Castro decidió compartir Cohiba con el resto del mundo y comenzaron a venderse en España en 1982, de donde pronto explotó el negocio y comenzaron a venderse en todo el mundo.

Aunque el Cohiba original era de apariencia áspera y marrón, pronto se convirtió en una de las anillas más reconocidas del mundo, con un mercadeo inconfundible y sus colores negro y amarillo bajo puntos blancos y las letras grandes y gruesas. Con el tiempo la marca ha evolucionado y hoy tiene hologramas, relieves dorados y una larga lista de falsificaciones.

La historia de los Cohiba dominicanos es muy diferente a la del resto de las marcas de origen cubano, pues Cohiba fue creada después de la Revolución, por el gobierno castrista, así que no se le expropió a nadie. Los exiliados molestos pueden haber recreado sus propias marca en Estados Unidos, pero por lo general a Cohiba no la tocaban, pues Cohiba no representaba a su herencia, sino que era un símbolo del nuevo régimen.

General Cigar aplicó para una patente americana de la marca Cohiba en 1978 y fue registrada oficialmente en 1981 y para 1994 General comenzó a vender Cohibas dominicanos en Estados Unidos. Para 1997 General creó lo que se conoce como el «punto rojo» de Cohiba, con un logotipo que coloca un punto rojo en la «O» de Cohiba, que se diferenciaba bastante del logo cubano. General no compró la marca a nadie y tampoco se sintieron obligados a hacerlo, pero el gobierno cubano se molestó muchísimo.

En respuesta, Cuba demandó por infracción de marca registrada en enero de 1997 y el caso es oficialmente conocido como Empresa Cubana del Tabaco v. Culbro Corp., desde cuando ha estado en litigios continuos. Durante 20 años la demanda ha ido y venido en una batalla legal con victorias y derrotas en ambos lados, además de millones de dólares en gastos legales.

El caso actualmente se encuentra en alguna fase de apelación, en donde Cuba aún busca detener la venta de Cohiba en Estados Unidos y exige restitución financiera, mientras que General aduce que el embargo evita al mercado cubano cualquier derecho de marca en Estados Unidos.

Mientras tanto, más de 6 productos distintos de Cohiba son fabricados por General Cigar para el mercado americano y Cuba sigue produciendo nuevas variedades, incluyendo una versión del 50 aniversario en 2016. El caso de Cohiba vs. Cohiba sigue sin resolverse y ninguna de las dos partes baja la guardia.

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Trinidad

Al igual que Cohiba, Trinidad es una marca que nació con la Revolución e igual como Cohiba, eran cigarros reservados para diplomáticos y dignatarios. Los primeros Trinidad comerciales fueron vendidos en 1997 y comenzaron con una sola vitola llamada Fundadores. A principios de 2000, Cuba expandió la línea Trinidad con tres vitolas nuevas. La marca era pequeña, pero llamaba mucho la atención.

El otro atractivo de Trinidad era que no parecía tener influencia política. Cuba siempre mantuvo que Trinidad era una marca post-Revolución, por lo que no tenía lazos comerciales o algún asunto legal que pudiera ser relanzado en Estados Unidos, pero no todos estuvieron de acuerdo. Diego Trinidad, Jr. era uno de ellos. Diego aseguraba que su familia fabricaba tabacos bajo el nombre Trinidad mucho antes que Castro llegara al poder.

Trinidad y Hermanos fue fundada por Diego Trinidad en 1905 como una empresa de Tabaco. Diego Trinidad, Jr. comenzó a manejar el negocio en 1920 y en 1958 le cambió el nombre a TTT Trinidad, que fue expropiada unos años después.

Luego de la Revolución la familia Trinidad se mudó a Estados Unidos, donde comenzaron Trinidad Tobacco Trading Corp. Los Trinidad estaban buscando donde producir sus cigarros y, en 1968, encontraron a alguien en Tampa, Florida: los Fuente. La fábrica de Arturo Fuente creó una línea de Trinidad para la familia Trinidad en su fábrica de Tampa hasta finales de los años 70. La producción cesó luego que Fuentes se fuera de Tampa, pero en 1997 Fuentes comenzó a producirlos de nuevo en República Dominicana.

Los Trinidad no cubanos existían en dos tamaños: corona y robusto, y eran fabricados con capa Camerun y el resto del cigarro era dominicano.

Las batallas legales comenzaron cuando la familia Trinidad argumentó ser el dueño de la marca cubana y de la marca americana. De acuerdo con la oficina de patentes americana, la marca TTT Trinidad La Habana, Cuba que es propiedad de Empresa Cubana en 1996 estaba basada sobre la marca cubana registrada en 1958 por Trinidad y Hermano, expropiada por el gobierno cubano con la Revolución. Esto le dio a la familia Trinidad un argumento legal y una oportunidad de ganar el caso.

En 2001 la familia Trinidad ganó el caso de la marca y recibió el derecho de vender los cigarros Trinidad en Estados Unidos. Para 2002 una línea de Trinidad llegó a Estados Unidos, pero no eran fabricados por Fuente. Ese mismo año Altadis U.S.A. adquirió la marca de la familia Trinidad y los fabricaron en República Dominicana, siendo actualmente sus dueños.

 

Naturalmente, todo esto sobre las marcas paralelas nos lleva a una sola pregunta: ¿Qué pasa cuando el embargo finalice? Ahora que las marcas paralelas están tan arraigadas en el mercado americano, la reintroducción de los cubanos creará una nueva dimensión de batallas y trampas legales, derechos de distribución y leyes nuevas.

También habrá mucha negociación, y eso es lo que hace que el mercado del tabaco sea como es.

Arturo Fuente – Chateau Fuente Maduro (Rothschild)

Realmente yo no soy quien para criticar a Arturo Fuente. Estoy claro que se trata de una gran empresa y que hacen productos espectaculares, siendo actualmente el #1 de Cigar Aficionado un producto de ellos. Pero realmente tengo uno que otro tema con los nombres de sus productos, pues parece que los crearan por medio de un biombo en el que hay 4 palabras y simplemente las van intercambiando. Si bien en el título del cigarro puse Chateau Maduro, el cigarro en realidad se llama Arturo Fuente Chateau Fuente Chateau Fuente Maduro. Sí, en serio. ¿Por qué?

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El Chateau Fuente (porque me niego a escribir el nombre completo) lo tengo desde febrero de este año, llegando como parte de un Cigar of the Month, lo cual ya me pareció raro pero igual lo acepto y lo aprecio, pues hasta el momento (y desde entonces) no había recibido un Arturo Fuente como parte de estos cigarros del mes. Desde que llegó lo dejé con su cobertura de cedro, a fin que se mantenga lo más parecido a su entrega original desde el inicio, pero no traté de encenderlo con la madera puesta, como el otro día me mostraron que se «puede» hacer. Como todos los Arturo Fuente, el cigarro se ve espectacular, muy uniforme y con algunas venas, lo cual es normal. La anilla no deja ver mucho ni llama demasiado la atención, siendo prácticamente el mismo diseño para todos sus productos. Los aromas de la capa son de chocolate y madera, muy al estilo de muchos maduros y con esa capa de madera pegada durante los últimos 10 meses, no es para menos. Pero la calada en frío también me presenta esos mismos aromas: chocolate y madera.

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Como ven, sobre el cigarro quedan restos de la madera, los cuales no trato de quitarle con demasiado apremio pues para algo estarán ahí. El cigarro comienza como todo un maduro, bastante sedoso y con los mismos sabores que sentí en los aromas de la calada en frío, por lo que no impresiona mucho. Sí tiene un aspecto picante, pero eso también es típico en los maduro y se trata de ese picor en los labios y un poco también en el retrogusto. Sin embargo, también se aprecia un poco tierra mojada, sobre todo al cabo de unas 5 o 6 caladas.

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El cigarro quema muy bien, con una ceniza sólida y clara, aunque la línea de quemado no mantiene esa sutileza y amenaza en ocasiones con irse por el lado que no es, pero nada preocupante de momento. El cigarro demuestra más sabores pero sobre todo en el retrogusto, donde se le llega a apreciar canela y algo de chocolate, mientras que los sabores del paladar siguen siendo los mismos, pero más ‘presentes’, si eso se pudiera decir. El hecho es que hasta el momento los sabores han estado sutiles, pero a partir de este punto se sienten más frontales o amplificados.

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Hacia el segundo tercio los sabores se mantienen iguales: chocolate, madera y tierra, que si bien se han matizado un poco y muestran distintas tonalidades, no puedo decir que se note un gran cambio en el cigarro. Dicho esto, el sabor de chocolate se siente casi como el de un fudge, hasta masticable diría. En el retrogusto ha cambiado un poco, habiendo pasado de casi exclusivamente pimienta al principio a más canela que pimienta al final del primer tercio y en este punto es un toque más suave de pimienta junto con aromas de origen más dulce.

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Sabores nuevos: ninguno. Bueno, quizá un sabor como de nueces hacia el final en el paladar, luego de soltar todo el humo. Hasta el momento este Arturo Fuente ha sido tan bueno como esperaba, siempre que me bajara un poco las expectativas, que creo que ha sido uno de mis problemas crónicos con esta marca, pues por el precio y por la fama que tienen siempre espero que sean unos cigarrazos y, la mayoría de las veces, se ha tratado de un cigarro normal, con buenos sabores, buena intensidad, pero nada del otro mundo. Creo que es una de las razones por las que no me han terminado de convencer en su mayoría, pues rara vez tienen un atributo que sorprenda de sobremanera. Hasta el momento este cigarro cae en ese renglón, así que solo puedo decir que es un cigarro bueno, pero no es un cigarro extraordinario.

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En el último tercio se comienzan a apreciar nuevos sabores, lo cual me parece un poco tarde para presentarme una nueva experiencia, pero tenemos maní y cuero hacia el final del cigarro, con un retrogusto de pimienta con chocolate. El cigarro ha sido bueno, consistente y bastante uniforme desde el principio y, salvo algunos sabores que aparecieron al final, no muy variado. Una vez más quedo en las mismas después de un Arturo Fuente, aunque habiendo tomado mis previsiones de no esperar demasiado del cigarro, pues puedo decir que lo disfruté bastante. La línea de quemado es más variable a partir de la mitad del cigarro y en un par de ocasiones tuve que darle un toque técnico para que no se fuera por otro lado. Los Arturo Fuente siguen siendo, para mí, cigarros para probar una vez en su mayoría, independiente de su precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Gran Reserva Maduro
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Chateau (Rothschild)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $5,00
Puntuación: 83