Nub – Double Maduro (460)

En la extensa variedad de cigarros que existen en el mercado, son pocos los que se jactan de tener doble algo, quizá apostando más a la variedad que a la repetición. Sin embargo, entre los «dobles» que más me gustan, sin duda está el Doble Ligero, pero mi experiencia con cigarros que tienen más de una hoja madura en realidad no ha sido tan variada ni tan positiva. En mi reseña pasada del Nub decía que creía que los había probado todos, o que al menos los conocía, pero muy para mi sorpresa el Maduro era uno de los originales y no lo conocía, razón por la cual realmente no me sorprende que este tampoco lo conociera. Curiosamente, ambos fueron un intercambio con la misma persona, a quien simplemente no le gustan los Nub y me intercambió un robusto «normal» por estos dos cigarros. Más curioso aún es que el Double Maduro parece ser un favorito entre los fanáticos de las capas maduras, aunque consiste básicamente en la misma liga del Maduro de hace unos días de tripa y capote nicaragüense, bajo capa brasileña madura, pero el Double Maduro incluye, además un segundo capote de hoja madura, esta de Nicaragua.

Visualmente el Double Maduro se parece bastante al Maduro, pues tienen la misma capa, aunque en este Double Maduro parece más imperfecta, con mayores detalles y manchas, pero de resto casi el mismo cigarro. El cigarro se siente más rígido y no sé si sea este en particular o si es por la capa más imperfecta, pero se le notan como más venas y más estrías. En aromas las notas de paja del Maduro no se sienten, pero sí las de chocolate y quizá porque son las únicas, se sienten más intensas, pero en el pie se sienten notas de cuero y en la calada en frío se sienten estas dos con el añadido de café en polvo.

Los Nub siempre dan la impresión que la fumada va a ser corta y en mi experiencia rara vez lo son, pero desde las primeras caladas esa impresión me invade porque el tiro es bastante suelto y me veo en la obligación de dosificarme un poco y probar en caladas cortas la multitud de sabores típicos de los maduros que este cigarro ofrece, destacando una marcada intensidad del sabor de chocolate, pero también tiene una nota metálica y aunque ese metal tiende a ser un defecto, en este Double Maduro no lo parece, pues es una nota como de cobre y luego notas de vainilla a lo largo del tercio. Aproximadamente para la mitad de este primer tramo la nota metálica se hace mucho más suave y los sabores de chocolate con vainilla son los dominantes, participando también en el retrogusto. El humo es frío, abundante y denso, con un anillo de combustión muy bueno y una ceniza llamativa aunque bastante más oscura de lo que quisiera.

Para el segundo tercio el Double Maduro se ha desarrollado en un buen cigarro con sabores sutiles, muy al estilo de un maduro, pero con una fortaleza media. Los sabores principales son de café y chocolate, pero apenas si son de intensidad media y, gracias a la participación de sabores secundarios como la madera quemada, los sabores perduran más en boca. El retrogusto es en donde más sabores se encuentran, destacando notas de regaliz negra y cuero, que le dan una cierta textura al humo, o al menos se siente como si la tuviera y es quizá lo más destacado de este tercio. Pero sigue quemando bastante bien y tengo incluso una sensación aceitosa en la boca de ese humo.

Los sabores se hacen ligeramente más picantes en el último tercio, o quizá debería decir que son picantes y ya, pues ciertamente apenas si ha habido una nota de pimienta desde que encendí el cigarro. El humo aumenta en el último tercio también, aunque quizá se deba en parte a que la ceniza ya no es tan sólida y el cigarro comienza a responder más a un pie que está ardiendo en una superficie menos plana. Pero los sabores de café y chocolate no son tan abundantes, siendo el de madera quemada el que más presente se siente, acompañado de uno de nueces que no estaba ahí el tercio anterior. El retrogusto sigue incluyendo la regaliz, pero ya no está la sensación de cuero y el humo es menos denso. Finalmente, luego de una hora y 5 minutos, este Double Maduro llega a su fin, impresionando porque creo que es el Nub que menos me ha durado.

Los Nub en general presentan una vitola que ha terminado por ser determinante para muchas personas. Hay quienes los aman porque duran bastante, y hay quienes los odian porque duran bastante, pero luego están las personas como yo que no calculamos el tiempo que tenemos para fumar y solamente encendemos y a disfrutar. En casi todos los casos los Nub me han durado alrededor de hora y media, esto porque aunque es un cigarro corto, tiene un cepo bastante grande. Pero este es quizá uno de los que menos me ha durado, aunque en verdad tampoco quería que me durara mucho más. El Double Maduro tiene su público reducido y este es el que le gustan bastante los sabores que esta capa aporta; que suelen ser complejos pero no necesariamente fuertes. En mi caso, aunque aprecio un cigarro complejo, normalmente espero mayor fortaleza, especialmente de un cigarro nicaragüense. Con esto no quiero decir que sea un cigarro malo, porque no lo es, pero simplemente no es de los que me gustan. Por sus sabores creo que combinaría mejor con un café y, pese a su impresión, lo colocaría como un cigarro mañanero.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Nub
Modelo: Double Maduro
Dimensiones: 4 x 60
Tamaño: 460
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Maduro)
Capote: Nicaragua (Maduro)
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 81

Whiskey: Old Forester 1870 Original Batch

El segundo whiskey que compró el amigo del 1792 Full Proof, este lo guarda con más recelo porque le gusta más. No es para menos, pues tiene un grado alcohólico mucho menor y es más fácil tomarlo seguido. Pero el 1870 Original Batch es más que solo un bourbon que le gusta a la gente. Su nombre 1870 se refiere al primer año que su fundador, George Garvin Brown, comenzó a reunir whiskey de tres destilerías distintas (todas en Kentucky) para asegurar un producto con características consistentes.

Pero el 1870 Original Batch también es el primer bourbon de una marca grande que es creado por una mujer como master blender. Aunque su producción estuvo limitada a 36 barricas originalmente, el éxito que tuvo garantizó la producción regular. Normalmente no soy uno que celebra un producto porque es hecho por una mujer o por un hombre; celebro el producto independientemente del sexo de quien lo hizo.

El whiskey no marca edad, pero su añejado se encuentra entre 4 y 4,5 años, a base de un mosto que incluye 72% maíz, 18% centeno y 10% trigo malteado. El embotellado se hace a 45% alcohol.

En copa este 1870 Original Batch es muy parecido al otro whiskey, incluso si acaso es un poquito más claro, pero tiene la misma densidad y liquidez. Las lágrimas descienden con menor rapidez, posiblemente porque la concentración alcohólica es menor que el 1792.

En nariz se siente bastante fresco y perfumado, con notas florales y frutales como recibimiento, pero seguidas de vainilla y caramelo, que se funden en el fondo con notas más sutiles de madera.

En boca es bastante franco, con un sabor que se parece mucho a los aromas, combinando notas frutales, perfumadas, dulces de caramelo y vainilla y una buena cantidad de madera para hacer la experiencia más redonda. En boca permanece bastante tiempo y su largura no llega muy lejos, dejándome un retrogusto de canela, nuez moscada y una combinación de madera con vainilla.

Esta marca fue una de las primeras que hizo lo que se llama ‘batching’ y por eso su nombre. Consiste en comprar alcohol de distintos orígenes y combinarlo a fin de lograr un sabor continuo y que el público se enamore de ese sabor, y para ello usaron alcoholes de tres destilerías distintas. Para conmemorar esa ocasión y ese estilo que luego fue adoptado por tantas otras marcas, Brown-Forman está haciendo un blend de tres almacenes distintos y hechos en tres ocasiones distintas, para crear el Original Batch.

El producto final seguramente no tiene nada que ver con el que se creó en 1870, sobre todo porque no habla de nada al respecto en la etiqueta ni en la botella o la caja, así que en realidad estás pagando $45 por una botella de bourbon sin un gran añejamiento ni una producción especial, y ese precio es más sinónimo con productos de mayor calidad o envejecimiento, que lo destacan en la botella o en la caja o en el sabor.

Pero para una sentada fumando con amigos, que es como lo disfruté, es un gran producto. Mi punto es que hay productos similares que cuestan entre 10 y 20% menos y que vas a disfrutar igual.

Ficha Técnica:
Fabricante: Brown-Forman Shively Distillery
Nombre del Whiskey: 1870 Original Batch
Marca: Old Forester
Origen: USA
Edad: 4-4,5 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 86

Libertadores Cigars – Edición Simón Bolívar (Habano) (Robusto)

Finalmente tengo la oportunidad de probar otro de los cigarros que prácticamente vi nacer. Junto con José Bello pude ser parte del pequeño grupo de personas que le recomendó a Tavesa los sabores, intensidades y tendencia de las fumadas que conforman la caja de esta edición limitada. En esta ocasión me acerco al Habano en vitola robusto, que es la que elegí para la reseña, pues hay dos cigarros con esta capa pero la verdad es que rara vez tengo suerte con los torpedos y en robusto siempre voy a preferir la fumada. Entre todas las personas que recibieron y adquirieron esta edición, parece ser que por unanimidad se han inclinado por el Capa San Andrés como el preferido, pero yo siempre he sido más parcial hacia las capas Habano, pero puedo entender también que se inclinen por otros, pues visualmente esta capa Habano es bastante imperfecta, con pequeños nudos y protuberancias.

Este robusto es del clásico tamaño 5×50, con una capa de colores variados, venas grandes y pequeñas con relieve y una carencia de apariencia lisa, pero muy al estilo de las capas Habano dominicanas. Sin embargo, aunque no sea la más atractiva, tiene aromas interesantes a madera, bosta, notas florales y un ligero toque achocolatado, sobre todo hacia el pie. En ese pequeño pie hay aromas de caramelo, madera y esa nota de chocolate, mientras que luego de picarlo con la doble hojilla, aparecen notas de madera, paja, cuero y una suave sensación picante. La sensación del cigarro es perfecta, sin ser muy esponjosa ni muy rígida, así que rápidamente me dispongo a encenderlo.

El cigarro enciende bastante uniforme y sin problemas, destacando sabores abundantes con una fortaleza media-baja y sabores a pimienta (apenas un poco), caramelo, madera y sensaciones dulces que relaciono con la melaza. Los sabores dulces en el torpedo los relacioné más con anís, pero en el robusto esa nota simplemente no existe. El retrogusto es de notas florales en ambos cigarros, con la inclusión de un toque de chocolate negro en este robusto y una ausencia absoluta de pimienta en ambos, que es de esperarse siendo un cigarro de origen dominicano. Eso es algo de lo que no soy tan partidario, pues colabora a que el tabaco dominicano sea considerado bastante suave en casi todos los casos. La ceniza es blanca y bastante sólida, sin muchas variaciones del color, y se desprende mucho más adelante de la foto, incluso llegando a la mitad del cigarro, cuando le estoy quitando la primera anilla.

Por supuesto, en mi mente tenía mucho más sentido quitarle la primera anilla antes de tomar la foto, para que se viera más larga, pero por supuesto que con el movimiento desprendí la ceniza y por eso la imagen del segundo tercio apenas si destaca una ceniza de tamaño decente. Los sabores en este segundo tercio son de madera como principal, con sabores secundarios a chocolate, almendras, galletas de soda y tierra mojada. El retrogusto mantiene las notas florales y el chocolate negro, pero la experiencia en el torpedo se hace muy típica en este punto, pues se aprieta bastante el tiro, mientras que en el torpedo se mantiene con las mismas propiedades, quemando a buena velocidad y con una fortaleza que ya supera el punto medio pero no va mucho más allá.

El robusto sigue manteniendo una buena ceniza, incluso en el último tercio, mientras que el torpedo para mantenerse fumable requirió un recorte y un retoque, así que me sigo concentrando en el robusto y los sabores a madera, almendras y chocolate que despide en este último tramo y que, en mayor o menor escala, han sido los que ha mantenido desde el inicio y los que han caracterizado la fumada. En el último tercio sigue quemando muy bien, la intensidad se mantiene en el mismo punto que el tercio anterior y es la pimienta la que aparece más protagónica, dándole una mayor intensidad a los sabores, pero manteniendo la fortaleza del cigarro en donde ha estado desde el tramo anterior. Esta tendencia se mantiene hasta el final del cigarro, que llega una hora y 35 minutos después de encenderlo, cuando ya me está quemando los dedos, pero sin deformarse y sin calentarse.

Hay un dicho que dice que a nadie le parecen sus hijos feos, y esa es la parte menos grotesca del refrán, porque luego se vuelve un poco más escatológico. Aunque muchos de los que han probado estos cigarros de Libertadores Cigars se van por la capa San Andrés, yo sigo insistiendo en la complejidad que aporta una buena capa Habano y en esta liga, pero sobre todo este robusto, esa complejidad se hace bastante aparente. Puede que no sea tan fuerte ni tan intenso ni tan achocolatado como el más oscuro de la casa, pero con su capa Habano no le hace falta y aunque en lo personal me gustaría más fortaleza, hay que tener claro que es un cigarro dominicano y que suelen ser mucho más suaves. Me queda el Connecticut todavía por probar, pero este realmente me cumplió.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Libertadores Cigars
Modelo: Edición Simón Bolívar (Habano)
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98, Piloto Cubano)
Precio: N/D
Puntuación: 86

Whiskey: 1792 Full Proof

Tengo un buen amigo fumador y cuasi vecino que es de esas personas que siempre están pendientes de nuevos productos, nuevos cigarros y nuevos destilados, pero rara vez está pendiente de recomendaciones de ellos. Uno le puede decir que el Basil Hayden‘s es un muy buen bourbon (por ejemplo), pero él se va a aparecer con una botella de Jim Beam porque le llamó más la atención. Normalmente «llamar más la atención» se traduce en que tiene mayor contenido la botella o que esta tiene mayor concentración alcohólica y es así como ha pasado de querer comprar algo como el Maker’s 46 que probó en mi casa y le gustó mucho, y terminar yéndose por el Maker’s Mark Cask Strength y luego estar dándose tropezones.

El Full Proof de 1792 es la cuarta línea de productos de la destilería 1792 Barton, descrita por la marca como un bourbon con alto contenido de centeno que se salta el filtrado en frío que normalmente hace la marca. Su nombre proviene del hecho que es embotellado a 62,5% de alcohol, que no es la concentración a la que es envasada en la barrica y en realidad fue diluido (muy poco) para lograr este valor, pero sí es la mayor a la que la destilería embotella.

La marca no especifica la mezcla que hace el mosto, pero internet me indica que es 75% maíz, 15% centeno y 10% trigo malteado.

En copa se trata de un líquido cobrizo, con destellos naranjas y una juventud no tan aparente. La botella no destaca edad, pero una búsqueda en internet me indica que se trata de un líquido de 8,5 años. Las lágrimas descienden a un ritmo bastante lento, por lo que sí pareciera serlo, incluso si se trata de un líquido de una densidad no tan alta.

En aromas el alcohol destaca de inmediato en primera y segunda instancia. Es fulminante y solo cuando me alejo la copa una distancia mayor de la prudencial es cuando comienzo a percibir aromas que van más allá del alcohol. Se sienten notas de madera seca, vainilla y caramelo, que bien pueden ser aromas clásicos de bourbon, pero realmente se aprecian sutilmente pues la distancia a la que tengo que ponerme la copa obliga a que deba ser así de suave.

En boca es más dulce de lo que la nariz me habría indicado, con notas de maíz dulce, canela, pasas, cerezas maraschino y un toque de vainilla, pero realmente es intenso de alcohol también. Siempre que le de sorbos bastante pequeños, el 1792 Full Proof me otorga sabores sutiles y variados, pero el retrogusto siempre está cundido de notas alcohólicas fuertes, no importa cuán pequeño sea el sorbo. El calor de esa cantidad de alcohol opaca el resto de los sabores y eventualmente se sienten notas de jabón, madera, pimienta y grama mojada.

Este es el primer whiskey de la marca 1792 que pruebo, pero pareciera que la destilería optó por un sabor ardiente y no sabroso, por lo que es difícil tomarlo y no quejarte de ese golpe alcohólico en cada trago. Además, el resto de los sabores no solo son muy sutiles para competir con el alcohol, pero también son limitados y en varias ocasiones me veo obligado a soportar ese golpe alcohólico en pro de poder sentir mejores sabores.

Pero, por $45 son muy pocas las opciones de un whiskey con esta cantidad de alcohol, por lo que en papel parece ser una buena compra y es seguramente la razón por la que mi amigo la compró. Sin embargo, existe una gigantesca cantidad de whiskeys mucho mejores por este precio y con un contenido alcohólico menor. Quizá el mayor problema del 1792 Full Proof es que se siente bastante desequilibrado. Amén que los destilados con tanto alcohol no son los que te puedes tomar mientras estás con amigos y/o disfrutas de un tabaco. Estos son destilados para probar una sola copa y posiblemente te toque diluirla, algo que hice y el efecto es casi nulo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Sazerac Company Inc. / Barton 1792 Distillery
Nombre del Whiskey: Full Proof
Marca: 1792
Origen: USA
Edad: 8,5 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 62,5%
Puntuación: 69

Padron – Series 3000 Natural (Robusto)

Padron es una de esas marcas imprescindibles. De esas que siempre debes tener al menos uno en tu humidor y de esas que no puedes considerarte un fumador decente si no los has probado. Pero precisamente por lo imprescindible que es la marca, en los últimos años creo que se han vuelto un poco más caros… o quizá es una apreciación errónea. Pero el hecho es que Padron tiene una línea más barata, conocida como Series 2000 y estoy asumiendo que el Series 3000 es simplemente lo mismo pero con mayor tamaño. El hecho es que el Series 3000 Natural técnicamente es un Padron «barato» cuyo precio se encuentra alrededor de los $7,50 y dados los precios de muchos cigarros de la marca, ciertamente es menor. En particular, el Serie 3000 es un cigarro que existe desde 2003 y siempre ha sido parte de lo que podríamos llamar la línea tradicional de la marca, por lo que hay menos excusas para no haberlo probado antes. Está disponible en capa madura (que reseñé en marzo de 2017) y este que es capa natural, que en verdad es habano y ambos son puros nicaragüenses.

Se trata de un cigarro de formato respetable de 5,5×52 con alguna que otra imperfección en comparación con los Padron de precio mayor, venas marcadas de todos los tamaños sobre esta capa y para nada es lisa. Quizá mi mayor tema con este cigarro es que es muy difícil determina cuál cigarro es, pues la capa Habano es bastante oscura y resulta muy fácil confundirlo con el Maduro del mismo nombre, solo notable porque es ligeramente más clara pero nada en las anillas los identifica como uno o lo otro. Pero esta capa tiene aromas a chocolate, a madera y no mucho más, aunque estos dos aromas son bastante destacados. Estos aromas se repiten en la tripa, pero la calada en frío destaca chocolate y nada más.

El Series 3000 Natural comienza como espero que comience un Padron, con esas notas intensas de pimienta tanto en el paladar como en el retrogusto. Pero afortunadamente no son las únicas y rápidamente le acompañan notas de chocolate y tierra mojada, pero no mantiene estos sabores durante todo el tercio, pues toma un matiz más cremoso a partir de la mitad del tercio y el sabor de tierra se vuelve bastante secundario, participando apenas los sabores de chocolate, crema y pimienta. Pero para esta clase y categoría de cigarro, realmente no me quejo en lo absoluto. El tiro es fenomenal, ligeramente más suelto de lo que me gusta, pero con humo abundante y un anillo de combustión bastante recto, que me permite una ceniza rígida y que no parece querer caerse.

En el segundo tercio no hay grandes cambios, pero sí hay algunos pequeños, como la inclusión de un delicioso sabor a café que se junta con esa sensación cremosa del cigarro y hace que el Series 3000 Natural tenga un abundante sabor a chocolate y uno más suave a café cremoso que realmente hacen que este cigarro sea una gran experiencia. Sigue siendo una fumada picante, pero ya no es tan agresiva en el retrogusto y, dado que estoy pasando un rato agradable mientras fumo con un par de amigos en una terraza, me tomo mi tiempo disfrutando de este. El tiro sigue siendo ligeramente más suelto de lo que estoy acostumbrado, pero en realidad prefiero un cigarro de tiro suelto antes que uno de tiro apretado, pues me puedo controlar la intensidad de la calada en cada turno e irlo dosificando, mientras que con un tiro apretado no hay mucho que hacer. En cuanto a la ceniza y el anillo de combustión, yo mismo la dejé caer en el cenicero y, aunque no está quemando del todo recto, tampoco me preocupa como va quemando.

En el último tercio los sabores de pimienta desisten un poco su abundancia, haciendo del Series 3000 Natural un cigarro que incluye sabores a pimienta y no uno que es dominado por la pimienta. Incluso, los sabores a chocolate también se sienten un poco más sutiles y los de café algo más intensos, haciendo que estos tres estén casi al mismo nivel y que esa combinación funcione muy bien. Los sabores de tierra mojada ya desaparecieron por completo y la intensidad se mantiene en media, en donde ha estado desde el principio, pero hacia el final de la fumada sí aumentó un poquito. En total, me tomó una hora y 40 minutos terminar con este Padron Series 3000 Natural.

Los Padron nunca son cigarros baratos, pero estas series de números (2000, 3000, 4000, etc.) siempre se han caracterizado por ser cigarros consistentes, con buenos sabores, pero obviamente sin la potencia, transiciones y calidad de los más caros. Incluso, siendo cigarros «baratos» de Padron, su precio puede llegar hasta a $10 por unidad, dependiendo del tamaño. El Series 3000 Natural cuesta alrededor de $7,50 cuando lo compras en una tienda física pero lo puedes conseguir hasta en $5,50 si buscas bien. En mi caso vino como parte del pack mensual de Cigar Hustler, así que imposible determinar su costo, pero se trata de una fumada muy buena, un tanto predecible y poco compleja, pero realmente es una buena fumada para su precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: Series 3000 Natural
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,50
Puntuación: 86

Saint Luis Rey – Carenas (Toro)

La empresa Altadis USA tiene el control de alrededor de 20 marcas diferentes, que son muchas más de las que puedo listar mentalmente, aunque luego de revisar su página web hay muchas que no conozco. Muchas de las marcas son bastante reconocidas, como Montecristo, Romeo y Julieta, H. Upmann, y hay otras que siempre recuerdo, aunque no sepa de inmediato que son parte del consorcio: Henry Clay, Onyx, Aging Room. Un par de marcas que no recordaba: Trinidad y Saint Luis Rey. SLR quizá porque no es de las que más venden ni las que más productos tienen, aunque hace unos meses probé el Natural Broadleaf, que tuvo algunos temas de construcción pero fue una experiencia bastante positiva. Pero son estas dos últimas que mencioné a las que Altadis les ha inyectado más dinero en los últimos años a fin de dejarles diferenciarse más en el mercado. Este nuevo producto se llama Carenas en referencia al Puerto de Carenas en La Habana. Tiene una capa nicaragüense, capote Honduras Broadleaf y tripa hondureña, y es producido por la Fábrica Flor de Copán.

Pero si algo ha caracterizado mis experiencias con Saint Luis Rey es que rara vez han sido buenas y que tienen muy poco en su presentación que me lleve a pensar qué tal será la fumada; y la anilla de este es de esas que «no me dice nada». Sin embargo, se ve perfectamente torcido, la capa brillante, lisa y con aromas muy llamativos a chocolate y nueces. También hay una nota ligeramente ácida que no sé a qué atribuir, pero está presenta también en la tripa, acompañada de chocolate y pimienta. Finalmente lo pico y la calada en frío tiene muy suaves de chocolate y otras a frutas y la misma acidez, estas dos más fuertes que el chocolate. El tiro se siente un poquito apretado, pero espero que el calor del encendido resuelva eso.

Desde las primeras caladas, el Carenas es completamente inesperado con respecto a la imagen mental que tenía de Saint Luis Rey, incluso si ya había destacado que era una de la que no sabía qué esperar. Tiene una nota fuerte a madera vieja y mojada, que me encanta, pero también fuertes notas de chocolate, leña y pimienta. Hay notas secundarias a notas florales, acidez, crema y coco sintético, pero también un retrogusto igualmente variado con notas a tierra, manzana verde y nueces. Insisto, nada que pudiera haber esperado me prepararía, pero el tiro efectivamente mejora y el anillo de combustión es bastante recto, produciendo un humo abundante y constante.

La velocidad de quemado es hacia el punto lento, pero no por demasiado y me toma unos 35 minutos superar el primer tercio, para que en el segundo los sabores más fuertes sigan siendo de tierra y madera, pero los secundarios sean de tierra, crema, nueces y cuero, con un retrogusto a nueces y pan, pero a veces notas de frutos rojos y notas florales. El sabor es intenso y la fortaleza es media a media-alta, con una pequeña tendencia a quemar torcido, pero que se corrige solo y no me preocupa, especialmente porque el humo sigue siendo abundante y la velocidad de la quemada sigue siendo respetable.

En el último tercio el Carenas se hace distintivamente más dulce y más cerealoso, haciéndome pensar en esas galletas de avena de la marca Pepperidge Farm, pero también hay notas de tierra y nueces, aunque el chocolate y la madera se sienten mucho más suaves y ciertamente no tan protagónicos como antes. El retrogusto ofrece notas de nueces, cáscara de limón y pimienta, y los sabores secundarios tienen una nota incluso hasta azucarada. La intensidad de los sabores es media alta y la fortaleza el cigarro se coloca al mismo nivel, aunque el anillo de combustión requiere un retoque para evitar males mayores. Al cabo de una hora y 50 minutos, el Carenas llega a su fin.

El Carenas me pareció un cigarro atractivo y de esos que no puedes dejar tranquilo mucho tiempo, incluso si debes a fin de mantener una quemada y un encendido bueno. La anilla ciertamente no me dice nada, pero durante la fumada me recordó a la bandera de España, pero su relación con tabaco solamente la veo a través de Cuba y siendo que Saint Luis Rey es originalmente una marca cubana, pues si es esa la conexión, es bastante forzada. Pero Saint Luis Rey es probablemente una de las marcas de las que menos esperaría un producto nuevo viniendo de Altadis, al igual que me pasó con Trinidad hace unos años. Pero dadas sus inyecciones de dinero y promoción en marcas más conocidas en los últimos 8 años, como Montecristo, Romeo y Julieta, H. Upmann y Henry Clay, es realmente fácil olvidar que Saint Luis Rey, al igual que Por Larrañaga y Don Diego, son parte de Altadis. Pero si algo ha caracterizado los productos del consorcio en los últimos años, ha sido la capacidad de sorprender y la mano de obra consistente y excelente. El Carenas prueba ser parte de esas dos tendencias.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Flor de Copan
Marca: Saint Luis Rey
Modelo: Carenas
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Nicaragua
Capote: Honduras (Broadleaf)
Tripa: Honduras
Precio: $8,50
Puntuación: 91