Whisky: 100 Pipers

Reconocer este whisky constituye un cedulazo de los más intensos en Venezuela, pues 100 Pipers fue un whisky muy popular en este país durante los años 80 y 90, porque era barato y porque era… no, por más nada. Pero en un país en donde el whisky siempre ha sido a lo que la gente aspira, el 100 Pipers era un whisky de bajo costo que era destilado, envejecido y embotellado en Escocia, a diferencia de otros whiskies que eran embotellados en Venezuela pero a partir de alcohol importado. Esto le daba un pequeño caché adicional, pero no dejaba de ser un whisky barato. El hecho es que me encontré con una botella hace poco y decidí probarlo.

100 Pipers era producido originalmente por Seagram’s, pero desde que fue adquirida por Pernod Ricard, ahora es del conglomerado francés. Según la misma marca, 100 Pipers es el séptimo mayor blend de whiskies a nivel mundial y el #2 de Asia, e incluso el whisky #1 en Tailandia. En efecto, los mayores mercados de este whisky fueron Tailandia (y gran parte de Asia), India, España y Sudamérica. Hoy en día es embotellado en Escocia y en la India.

Pero el blend de 100 Pipers fue creado en 1965 por el master blender de Chivas, llamado Alan Ballie, y es un blend de entre 25 y 30 whiskies, en su mayoría producidos en la destilería Allt a’Bhainne en Escocia.

Creo que una de las cosas que más me llama la atención es que lo sigan haciendo. Ciertamente Venezuela no goza del mercado más estable del mundo, pero aquí lo vimos durante corto tiempo y en verdad no sobrevivió a la competencia en el rango de los whiskies de 8 años, incluso teniendo en cuenta que Red Label de Johnnie Walker no se vende en Venezuela desde hace mucho tiempo. Sin embargo, una breve revisión por internet me muestra que se sigue vendiendo en Venezuela, a un precio que ronda los $13 por botella de 0,75 lts.

100 Pipers siempre fue para mí un whisky playero, del tipo que ponías en un cooler cerrado con hielo y bebías sin observarlo. Cabe destacar que en esa época tomaba poco y por casi obligación, pues no mucho me gustaba y carecía de imaginación para crear cócteles más allá de «con coca cola». Pero viendo al 100 Pipers en copa, tampoco es algo que me llamaría mucho la atención gracias a su amarillo casi de paja con destellos que van hacia el amarillo mostaza. Las lágrimas descienden rápidamente por el interior de la copa y hay muy poco que añadir.

En nariz la apreciación principal es de alcohol, sin mucho más que añadir. Es como si oliera vodka, aunque con el paso del tiempo y el revolver del líquido se aprecia también cuero y algunas notas ligeramente dulces.

En boca es muy neutro, destacando notas de madera, cuero, dulce y un toque muy, muy lejano ahumado.

El 100 Pipers nunca destacó en el mercado por lo bueno que era y mis amigos que lo tomaban era básicamente por ser el whisky más barato que había, que no fuera nacional. En realidad no puedo decir si el nacional era mejor (no creo), pero Venezuela siempre ha sido mundialmente famosa por su elevado consumo de whisky vs. ron, o al menos en los 80 y 90 lo era. Con eso en mente, el mercado de whisky era brutal y el de rones tenía como 4 o 5 productos.

Como en tantos otros países, aquí tenía mucho más caché poner una botella de cualquier whisky sobre la mesa en un restaurante que una del mejor ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Pernod Ricard
Nombre del Whisky: 100 Pipers
Marca: 100 Pipers
Origen: Escocia
Edad: 8 años
Precio: $13
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 62

Graycliff – White Label (Toro Grande)

La última vez que probé Graycliff hice una medio promesa que no los volvería a fumar. No porque fuesen cigarros malos, sino porque no me gustó por dos razones: la primera es que es un cigarro generalmente caro, con un costo de unos $18-20 por el Chateau Grand Cru que había fumado; la segunda es porque la marca tiene un cigar lounge en el aeropuerto de Cincinnati y una vez me tocó hacer una espera como de seis horas ahí y quise entrar al lounge a fumar, pero cobraban $20 por sentarse y no podías llevar tus propios cigarros, sino que tenías que fumar uno de los que tenían en la tienda, que eran todos Graycliff y ninguno por menos de $20. El hecho es que esta marca de Bahamas no tenía mucho que me llamara la atención, excepto cuando vi que tenían un cigarro de precio más considerable y que además era ligado por AJ Fernandez. Está bien, lo tengo que probar.

En efecto, el cigarro no es fabricado en Bahamas, lo cual creo que es parte importante de su precio. Pero se trata de una reedición, pues el White Label original, que no era ligado por AJF, era fabricado en Bahamas y costaba $22. Este cuesta unos $8 y, aunque su composición es menos destacada, es un cigarro nicaragüense con capa habano ecuatoriana, mientras que en su versión original contenía hojas de Grecia y de alguna isla del Pacífico, lo cual sin duda contribuía a encarecerlo. Sin embargo, no conseguí ni una reseña positiva del original, así que me lleva a pensar que era puro nombre y poco contenido. En frío tiene notas de café y crema en la capa, con un fondo picante, mientras que en el pie se sienten notas de pimienta intensa. Una vez lo pico, la calada en frío me da notas abundantes de pimienta, crema y madera. Se siente bastante apretado y el box press ligero que tiene lo denota bastante.

Las primeras caladas del White Label realmente están cargadas de pimienta, haciendo que el cigarro se vea suave pero sea bastante fuerte, al punto que los ojos me sueltan lágrimas y me veo obligado a dejarlo descansar en el cenicero un rato mientras me doy realmente cuenta de lo que está pasando. No es un experiencia realmente agradable, pero al cabo de unos minutos la pimienta cede un poco y me permite apreciar otros sabores como madera, cuero y una sensación metálica como cobre, con notas dulces en el final. La intensidad de pimienta se mantiene como sabor dominante durante todo este tercio, pero el cigarro quema muy bien y mantiene un anillo de combustión relativamente recto, como buen AJ Fernandez.

En el segundo tercio la construcción mantiene su tendencia a ser buena, pero con una que otra desviación que no es problemática y, eventualmente, se corrige sola. La pimienta se suaviza bastante en este tercio, pero en ningún momento desaparece, con sabores muy similares a los del primer tercio, pero una nota cremosa y el retrogusto manteniendo notas tan intensas como en el primer tercio, por lo que cada vez lo exploro menos. Sin mucho más que ofrecer en este tercio, el White Label mantiene su quemada muy decente y produce humo abundante en cada calada, lo que hace que sea un buen acompañante de una cerveza, pero eso es porque a mí me gusta tomar cerveza cuando como cosas picantes y en este caso funciona muy bien.

En el último tercio la pimienta vuelve a destacarse, no tan fuerte como en el primer tercio pero definitivamente mayor que en el anterior, aunque el resto de los sabores se mantuvo igual y la quemada se mantuvo perfectamente, sin necesidad de preocuparme por si había que retocarlo pero igualmente sin dar ninguna satisfacción porque no. Al cabo de una hora y 25 minutos, el Graycliff White Label llegó a su fin.

El Graycliff White Label definitivamente está en un precio mucho más acorde con su sabor e intensidad cuando lo vi en menos de $8, en donde no es un cigarro demasiado destacado por sus sabores ni por su historial, pero siendo fabricado por AJ Fernandez puedes estar seguro que es de una muy buena calidad. Entiendo que existe una vitola salomón de este cigarro y realmente fue el que me recomendaron probar, aunque es ligeramente más caro. Pero dadas mis experiencias previas con la marca, decidí irme por este que es un poco más barato. Una vez probado, sí quisiera probar el salomón, precisamente porque no es un cigarro malo y creo que puede ser mucho mejor, pero si eres un geek de tabaco como yo y quieres probar todo lo que hace AJ Fernandez, es algo que hay que fumar. Precisamente, me recuerda más a las ligas baratas que hiciera AJF hace unos 5 años, que siempre eran buenas pero nunca eran caras. Si te gustaban esas, este cigarro te va a gustar.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Graycliff
Modelo: White Label
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro Grande
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 82

Cocuy: Magno Oro

Hoy me atrevo con mi primera reseña de Cocuy. Aunque de entrada les puedo decir que no es un cocuy puro. Según el texto en la parte trasera de la botella, se trata de un producto doblemente destilado en pequeños lotes, reposando durante ocho meses en barricas de roble blanco, lo que le proporciona parte de su color dorado. Es un destilado mixto elaborado con azúcares de agave cocui de la Finca La Esperanza ubicada al sur de la histórica ciudad de Coro (estado Falcón) en Venezuela.

La mezcla de este cocuy es 70/30, aunque no me indica con qué está mezclado, pero es lo que técnicamente llamaríamos Cocuy Abocado, al ser mezclado con mostos calientes de frutas u otros saborizantes naturales.

En realidad tengo otras botellas de Cocuy en casa y debería haber reseñado esas otras que las tengo desde hace algún tiempo y algunas llegaron como obsequio, pero este Magno Oro es el único que no tengo y como un amigo lo trajo para probarlo hace unos días, decidí adelantarme en ello. También porque hay algo que me hace pensar que este licor ya no existe, pues según la página web de Magno Cocuy, tienen 4 productos: Magno Silver, Magno Cristalino, Magno Gold y Magno French Oak. Aunque Gold es Oro en inglés, el producto actual está marcado como 100% azúcares de agave, por lo que el que tengo no parece ser un producto actual. No obstante, mayor razón para reseñarlo.

La botella es igual a la otra botella de Magno Original que tengo en casa, que según la página web ahora se llama Cristalino, pero que cuando me toque reseñarlo le daré mayor detalle. Igualmente tiene la misma capacidad y está embotellado a 40° de alcohol. Cabe destacar que cada botella es una pieza única de vidrio soplado, lo cual es bastante artesanal pero también hace que cada producto sea ligeramente diferente.

En copa se trata de un líquido amarillento con destellos de amarillo claro, como color de paja. Tiene una densidad media baja, tomando un tiempo extendido para detenerse luego de girarlo dentro de la copa y lágrimas que descienden con una rapidez marcada y muy aglutinadas entre ellas por el interior de la copa.

En nariz los aromas son variados y es aquí donde esa mezcla realmente se destaca, pues la nota dominante es de jugo de manzana, como el Mott’s que siempre llega de contrabando en Venezuela, pero también con notas cítricas a limón. No obstante, también hay notas originarias que incluyen una sensación destacada de la madera, con algo que me recuerda al aserrín, notas perfumadas y florales y, finalmente, una sensación no del todo agradable como a goma, como las de los lápices Mongol.

Su intensidad alcohólica en boca es media-baja, lo cual es algo diferente a una gran cantidad de cocuy que he probado últimamente. Simplemente no es nada agresivo y puedo probarlo un par de veces más sin mayor problema, destacando al igual que en nariz notas de jugo de manzana muy destacadas, como manzana verde. También se siente un sabor a pulpa de limón amarillo y sabores herbáceos que me recuerdan al cilantro. Hay toques ligeramente amargos en el fondo y el final del sabor incluye también notas saladas. En retrogusto se siente esa misma esencia herbal, pero en este caso me recuerda a la grama recién cortada.

En general, es una aproximación interesante al cocuy de calidad y si no has probado cocuy antes, quizá esta sea la mejor recomendación para una introducción a este destilado, pues probando uno como este te permitirá apreciar mejor las notas del cocuy puro más adelante. Habiendo probado ya el cocuy puro, este me pareció que sin duda «le falta», pero también lo sentí muy fresco y un estilo que de verdad añora colocarle hielo y quizá algo de soda y no mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería JADeLuR
Nombre del Cocuy: Oro
Marca: Magno
Origen: Venezuela
Edad: 8 meses
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 80

CAO – Flathead Steel Horse (Gordo)

En 2013 CAO lanzó un cigarro diferente, inspirado en la mecánica automotriz y en los motores gigantes americanos. Esta línea se llamaría Flathead, por el motor que Ford y Harley Davidson hicieron famoso, aunque sus cajas siempre llevaron la versión del automóvil en sus motivos. Para 2015 quisieron llevar el concepto un paso más allá, haciendo cigarros con la cabeza plana, precisamente como su nombre en inglés lo indica, y lo llamaron el Flathead Steel Horse, el cual llevaría una liga casi completamente distinta al Flathead original e imágenes más relacionadas a las motos que a los carros. Este cigarro estaría disponible en solamente dos vitolas, una llamada Bullneck con dimensiones de 6,5 x 66 y otro llamado Apehanger, que es el que probé como parte del paquete de abril de Rumbullion Club.

El cigarro se llama Flathead, que quiere decir cabeza plana, y en el V660 o el V554 esto no era tan aparente, pues tenía una ligera curvatura, pero en este es perfectamente plana, lo que le da más carácter al cigarro aunque también dificulta un poco saber a ciencia cierta cuál es la mejor manera de cortarlo. Un amigo me dijo que se le desarmó el cigarro cuando lo pico con la doble hojilla y por alguna razón me parece que con la guillotina en V voy a tener una experiencia similar. Pienso que con el punch me va a ir mejor, pero el que tenía lo perdí hace como un mes. No está perdido, sino en casa de un amigo, pero el hecho es que no lo tengo conmigo. El cigarro se siente rígido y más duro de lo que debería, pero la capa es lisa y bastante brillante, con aromas a chocolate, establo, madera y pasas. Consigo la mejor opción de corte cuando se me ocurre algo poco ortodoxo que uso en casos de emergencia: le meto un clavo y hago dos o tres orificios en la cabeza y la calada funciona a la perfección, presentando aromas de café, madera, chocolate y pasas.

El cigarro enciende bastante uniforme, aunque me toma unas cuantas pruebas frente a un espejo (estoy que no me aguanto) para encenderlo bien y una vez encendido se mantiene bastante bien. El tiro es ligeramente apretado en caliente, así que le hago un par de orificios más y me prometo conseguir un nuevo punch o recuperar el que tengo. Los sabores desde el principio son densos y ricos, incluyendo tierra mojada, madera, cuero, trigo, anís y chocolate, con un toque de vainilla y pimienta en el retrogusto, pero estos son bastante suaves. El humo es abundante, denso y casi que no se mueve, y en las primeras caladas me doy cuenta que me gusta bastante este tamaño de cigarro. Si bien un 6×60 es demasiado para mí, un 5,5×58 es el límite, aunque creo que 5×56 es lo que más me gusta para pasar un rato, no necesariamente para cata; pero esta es la vitola más pequeña en la que está disponible este cigarro, así que las opciones son pocas. Hacia el final del primer tercio se siente bastante cremoso y la intensidad se siente media, pero en ascenso.

En el segundo tercio hay un cambio repentino en forma de complejidad, en el hecho que esta desaparece y el cigarro se siente un poco más lineal, pero no por ello la intensidad se reduce; es como si uno sustituye al otro. Es como si los sabores se amalgaman en este segmento y son más difíciles de diferenciar, al tiempo que aparecen notas herbáceas en el retrogusto y el cigarro se siente más dulce y menos picante. En términos técnicos el Flathead Apehanger se comporta de maravilla, con una ceniza sólida y blanca que se rehúsa a desprenderse, pero que eventualmente cae al suelo (y lejos de mí). Más o menos a la mitad del cigarro los sabores despegan nuevamente y la complejidad se vuelve como la del primer tercio, aunque la fortaleza sigue el mismo camino que lleva y la experiencia se vuelve bastante intensa.

En el último tercio (aunque la imagen corresponde más a la mitad del cigarro, pero no quería dejar de destacar la anilla y la quemada) el Flathead Apehanger comienza a quemar un poco disparejo, aunque esto se corrige rápidamente con unos retoques en lugares específicos y no parece afectar el sabor, mientras que los sabores se sienten más cremosos, de madera y chocolate, con notas más suaves de tierra seca, cuero, nueces y paja. En el retrogusto siguen presentes las notas de pimienta y vainilla, pero considerablemente más fuertes que antes. La intensidad se coloca en media alta y el cigarro termina durando una hora y 50 minutos, que es un poco más de lo que esperaba, aunque esto puede haber sido gracias a ese corte que le di.

El cigarro es parte del paquete mensual de Rumbullion Club para abril de 2021, una pequeña página de venta de cigarros a la que tengo la suerte de asesorar y son los primeros que ofrecen esta posibilidad de paquete mensual. Por otro lado, pensando un poco sobre el cigarro, esta no es la primera vez que me encuentro con una cabeza plana, pues el RomaCraft Neanderthal también la tiene, aunque no lo menciona en su nombre. Precisamente en cuanto a su nombre, todo tiene que ver con motos: Steel Horse (caballo de acero) es un término de jerga para motos, mientras que Apehanger son los manubrios esos que tienen las motos americanas en donde las personas van casi colgadas de ellos. Aunque tiene varios sabores y una complejidad aparente, el Flathead Apehanger no es un cigarro que caracterizaría como complejo, sino más bien interesante y más divertido que otra cosa, pero esa es la manera que he definido la mayoría de los CAO que he fumado, y aunque es una marca que nunca me ha dejado mal, sí hay algunos cigarros de ellos que no me han gustado tanto. Pero este Flathead Apehanger para mí es uno de esos que seguiré comprando, pues al igual que el Flathead original, se trata de una fumada larga, sabrosa y a un excelente costo. Cabe destacar que gracias a lo que me ha gustado el Flathead tradicional, con este me compré un 5-pack sin haberlo probado, pero después de hacerlo creo que voy a comprar otro.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: CAO
Modelo: Flathead Steelhorse
Dimensiones: 5½ x 58
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Habano grueso)
Capote: Brasil (Arapiraca)
Tripa: República Dominicana, Honduras, Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 89

Espinosa – Habano (No. 4)

El Espinosa Habano fue originalmente lanzado en 2012 como parte de su lanzamiento de marca y como uno de los primeros productos de la fábrica La Zona de Nicaragua. Tres años después la liga del cigarro fue ligeramente rediseñada y en su versión No. 4 que es un poco más largo que un robusto se situó en el Top 25 de Cigar Aficionado para el año 2019. Un amigo mío llamado Roberto (@vwforever en Instagram) me lo obsequió hace un par de meses y semanalmente me recuerda que lo tengo y que espera que le devele mi experiencia con él, así que tuve que colocarlo entre los de fumada próxima y «colearlo» entre los primeros, porque si no, no para. El Habano tiene tripa y capote de Nicaragua bajo una capa Habano ecuatoriana y está disponible en cuatro vitolas, de las cuales dos son de cepos «pequeños» (50 y 52) a fin de destacar lo más posible esa capa.

Aunque la anilla es bastante ornamentada y la tela dorada sobre el pie le da una relevancia al color dorado, el cigarro se siente bastante sobrio, elegante y sin exageraciones de color, con algunas venas sobre la capa y una sensación ligera del cigarro. En esa capa se sienten notas de madera y tierra, mientras que en el pie se sienten notas más fuertes de tierra, chocolate en polvo y algo de picante. La calada en frío presenta chocolate oscuro y pasas, aunque siento que el tiro es bastante suelto, o al menos más suelto de lo que a mí me gusta.

El Habano comienza con ese tiro suelto que me llena la boca de humo rápidamente y ciertamente estallan esos sabores de pimienta típicos del tabaco nicaragüense desde la primera calada. Afortunadamente al cabo de las primeras caladas la pimienta se reduce un poco y permite la aparición de otros sabores como madera y tierra, manteniéndose fiel a los aromas en frío. Pero también se sienten notas cítricas que no estaban presentes cuando el cigarro estaba apagado y aunque la nota es secundaria, ciertamente se destaca bastante en el retrogusto, donde es acompañada por notas de cedro y, por supuesto, pimienta. El anillo de combustión es un poco preocupante, pero nada que un ligero retoque no pueda corregir. La intensidad es media.

El segundo tercio se caracteriza por un protagonismo de notas dulces, seguidas de notas más sutiles que las del tercio previo a tierra y madera. La pimienta también es más sutil en este tercio y casi ha desaparecido en el retrogusto, sustituida por cedro y nueces. Se mantiene esa nota cítrica en el retrogusto, aunque no es constante y cuando llego a la mitad del cigarro parece desaparecer por completo. La intensidad de la fumada sigue siendo media, pero en el tercio anterior parecía ir en ascenso, mientras que para este tercio se siente mucho más contenida y está fija en ese punto. El retoque que le hice al anillo de combustión parece haber surtido efecto, pues se mantiene bastante recto ahora, aunque la ceniza no se aguanta nada.

Las notas cítricas regresan en el último tercio, manteniendo su posición secundaria, pero acompañada por tierra y madera, aunque en verdad no sé si es que los tres sabores son primarios, pero ninguno supera a otro al tiempo que ninguno es intenso tampoco, por lo que los coloco a los tres de segundo plano. Una causa de esto también puede ser que la pimienta regresa con la intensidad del primer tercio y, hasta cierto punto, opaca el resto de la experiencia. Pero afortunadamente todos estos sabores se sienten presentes hasta la última calada, que llega una hora y 25 minutos después de haberlo encendido, con su tiro igualmente suelto pero que solo significó que me midiera un poco con las caladas. El anillo de combustión se mantuvo bien por lo que podría pensar que ese retoque que necesitó fue a causa de una mala encendida, aunque cuando lo hice se veía muy parejo.

El Habano de Espinosa ciertamente es una grata experiencia, con buenas transiciones y distintas intensidades de sus sabores; no es un cigarro que a mí parecer debería estar entre los 25 mejores del año, pero Cigar Aficionado es bastante particular con sus votaciones y tengo entendido que evalúan siempre cigarros nuevos, en el sentido que posiblemente el Espinosa Habano ya existiera, pero no en esta vitola y es lo que están evaluando. Aunque a veces colocan cigarros que tienen 10 años en el mercado, así que tampoco puedo asegurar nada. Por su precio el Habano es un cigarro que fácilmente puede formar parte de tu humidor y con gusto lo recomendaría ampliamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Habano
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: No. 4 (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 87

Trinidad – Fundadores

Hace unos dos o tres años tuve la oportunidad de ser invitado por Puro Habanos Venezuela a un evento en donde sus cigarros tomaron parte central, junto con un evento de catering y demás actividades. A partir de ese momento comencé a crear una buena amistad con Hector de PuroHabanos y con uno de sus amigos, siendo este último quien me regaló un Fundadores de 2005 que me dejó cautivado. Sin embargo, este amigo (de Hector) vive en España y no lo veo muy a menudo, pero con Hector hablo de manera más regular y cada tanto nos vemos e intercambiamos cigarros. Él muy fiel a sus habanos y yo a centroamericanos, pero realmente intercambiamos eso mismo a fin de que cada uno aprenda un poco más. Dado que siempre hablamos de ese Fundadores de 2005, en nuestra última reunión me obsequió este que tiene desde 2014.

Curiosamente, la marca Trinidad es una de las más nuevas dentro de Cuba, estando comercialmente disponible desde 1998 y para el Fundadores decidieron hacer un cepo ligeramente mayor al de los lanceros tradicionales, llevándolo a 40 en vez de 38, mientras que el largo sigue siendo el mismo de los lanceros tradicionales, en algo más de 7 pulgadas y media. Un tema que me llamó la atención es que este cigarro tiene muchísimos detalles de capa y varios conocidos que son expertos en habanos (o al menos tratan de serlo) se vieron sospechosos con este cigarro debido a esos detalles, pero como la persona que me lo dio nunca me ha dado un habano falso, decidí investigar un poco y descubrí que casualmente la mayoría de los habanos producidos entre 2014 y 2015 tienden a tener una gran cantidad de detalles en las capas, en gran parte por un déficit de materia prima en la isla durante esa época. En frío se sienten aromas a madera intensa en la capa y en el pie, mientras que la calada en frío, que siento bastante apretada, presenta notas de madera, vainilla y canela.

La gran mayoría de mis dudas desaparece durante el primer tercio del cigarro, en donde el cigarro quema bastante bien aunque el tiro apretado en cierto modo asegura que el cigarro va a durar más de lo que creía antes de encenderlo pero también la quemada va a ser lenta. En lo particular tampoco estoy apurado, así que ningún problema con eso, y esas primeras caladas comienzan con sabores de galletas, crema y notas herbáceas hacia el final, con un retrogusto de madera cremosa. En muchas ocasiones utilizo el apoyo de un filtro suave de HDR en mis imágenes, y este ayuda a destacar varios detalles del cigarro y especialmente de la capa, por lo que las imperfecciones de esta pueden ser más aparentes, pero en términos de sabores e intensidad, realmente no tengo duda alguna.

Para el segundo tercio no hay una transición destacada de sabores, manteniendo los mismos del primer tercio con el único posible cambio de una mayor complejidad en el retrogusto, en donde aparecen más notas de galletas y de pimienta, pero en general el cigarro mantiene sus mismos sabores, mientras que el anillo de combustión es generalmente recto y la ceniza tiende a aguantarse más tiempo del que pensaría en un cigarro de estas dimensiones. El tiro no mejora, lo que me lleva a hacerle un segundo corte con el fin de garantizar que no sea un tema de corte, lo cual realmente no mejora la fumada sino que me obliga a fumar igual de lento.

En el último tercio los sabores son los mismos, pero la intensidad de galletas y pimienta esta vez llega hasta el paladar, presentando además notas de especias dulces como nuez moscada, canela y vainilla, pero con el mismo tiro apretado, cosa que no cambió durante toda la fumada, sino que mantuvo sus sabores ricos y el humo medianamente abundante, aunque el tiro no hubiese cambiado, casi como si ese era el tiro que debía tener. Quedando unos centímetros de fumada, más o menos hasta la anilla, el cigarro se apagó y luego de dos intentos por reencenderlo, lo dejé, luego de una hora y 45 minutos de fumada.

Ciertamente este Trinidad Fundadores me hizo dudar varias veces sobre su originalidad, pero el hecho que Hector (quien me lo regaló, por si no lo leíste antes) nunca me ha dado un habano falso, y que sus imperfecciones coinciden con el período en que Cuba produjo cigarros con estos detalles, me eliminan las dudas sobre si es falso o no. Igualmente, las primeras caladas eliminan la duda así como el resto de la fumada. Podría parecer superficial y falto de detalles en la reseña, pero este cigarro fue falto de variedad en descriptores aunque con una inmensa riqueza de esos sabores mencionados, por lo que sin duda es uno de los mejores habanos que he fumado, aunque un tiro mejor me gustaría para una próxima oportunidad y realmente me hubiese encantado reseñar ese de 2005 que probé.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Trinidad
Modelo: Fundadores
Dimensiones: 7½ x 40
Tamaño: Laguito Especial (Lonsdale)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $19,00
Puntuación: 92