Ron: Botran Añejo Reserva 15

Hoy con el otro Botran que he probado, este lo compró el amigo que mencionaba en el artículo del Botran 18, a fin de probar y contrastar ambos. Ciertamente, son diferentes, al menos en primera instancia. Sin embargo, cabe destacar que de ninguno de los dos hay mucha información en internet sobre el proceso, añada o contenido. Mientras que el Botran 18 tiene Solera en su nombre (y en la etiqueta) el Botran 15 no lo dice, pero supuestamente todos salen del mismo sitio y varias menciones que he visto en internet del ron aseguran que es hecho por el proceso de Solera… claro, también dicen que es un ron de 15 años.

Pero solo por la mención de Solera en la etiqueta podría pensar que se trata de un proceso tal, aunque también existen varios rones en el mercado que llevan la palabra Solera en la etiqueta y no tienen ningún proceso de Solera, pero eso es otro tema.

Como posiblemente mencioné antes, Botran es la otra marca de ron de Guatemala con denominación de origen. Siendo Zacapa la que (casi) todos conocemos, principalmente por el músculo publicitario que tiene con Diageo, mientras que Botran está apoyada por un músculo menor dado por las ganancias de Zacapa en gran parte.

La denominación de origen en Guatemala es bastante específica, pues solamente la reciben los rones que son creados en una zona geográfica muy específica, que es toda propiedad de Botran/Zacapa. ¿Conveniente? Sin duda la creación de la denominación de origen fur parte del plan de mercadeo de Diageo para Zacapa. Tan agresiva y denigrante ha sido la denominación hacia los otros rones de ese país que algunos se han ido de Guatemala para ser hechos en otros países (como es el caso de Zaya).

Al darle algunas vueltas al líquido en la copa se aprecia una densidad media alta, gracias a que el líquido se detiene muy rápidamente. Su color es cobre oscuro, con destellos naranja. Las lágrimas descienden de manera media-rápida, como si se tratara de un ron más joven de 15 años (que posiblemente sea en su mayoría).

Apenas lo decanto procedo a sentir los aromas iniciales que puede presentar y estos incluyen frutos secos, madera, higos y cítrico de limón. Luego me levanto a tomar la foto que lleva el artículo de portada y al regresar aprecio nuevamente aromas de madera, cáscara de naranja, toronja, higos, pasas, pino, toques de melaza, vainilla, caramelo y madera vieja, como si estuviese añejado en doble barrica,

En boca el sabor principal es dulce, ácido y salado que es un tema interesante porque normalmente los sabores ácidos se encuentran al final en muchos rones. Astringente y amargo se ubican al final, pero no por ello son menos obvios. De hecho, en orden de dulzura entre el Zacapa 23, Ámbar 12, Botran 18 y Botran 15, ese mismos es el orden. Este amigo que compró el Botran 15 no quedó muy satisfecho con su compra porque esperaba algo más dulce que el 18 de Botran y más cercano al 23 de Zacapa.

Pero los sabores del Botran 15 son de madera, frutos secos, café, toque de tabaco, sal que produce bastante salivación, vainilla, caramelo, pasas, nueces y la ausencia de higos, que eran tan prominentes en nariz. También se siente en menor instancia canela. En el retrogusto es fuerte de cáscara de naranja, madera, canela y ciruelas pasas.

Seguidamente le añado agua para ver cómo se siente ligeramente diluido y con menor contenido alcohólico. Al hacer esto el aroma de barrica es mucho más fuerte, así como un aroma muy de bourbon. En boca se sienten toques más fuertes de limón, que me recuerdan al hecho que el sabor ácido era tan presente en boca al inicio. También hay aromas como de jerez, que me hacen pensar que quizá se hayan usado barricas de jerez en el añejamiento, más allá de las de bourbon americano. La nota amarga también se fortalece y en el retrogusto con agua destaca un muy fuerte aroma de chocolate, que se siente incluso más en el aftertaste y unos minutos después de haber probado el último trago.

Recuerdo cuando lo probé que pensé que, gracias a su sabor con menor tendencia dulce podría combinar bien en un old fashioned, aunque creo que eso es algo que digo de casi todos los rones. Sin embargo, el fuerte de chocolate en el aftertaste me encantó y me hizo recordar los sabores del ron rato después de probarlo. Casualmente el otro día estaba viendo precios de licores y vi una buena colección de bitters; puesto que en Venezuela tenemos el amargo de Angostura como creación nacional, aunque hoy en día se fabrique en Trinidad, pues es básicamente el único amargo que utilizamos. Pero con un bitter de chocolate, como el que vi en esta página, creo que un old fashioned con este ron destacaría soberbiamente.

Sin embargo, como ron no es mi preferido y entre ambos me quedo con el Botran 18. Pero este está muy cerca, solo que requiere mucha más paciencia y pareciera ser menos versátil. Cuando el Botran 18 realmente combina bien con una gran multitud de combinaciones o solo, creo que el Botran 15 es más limitado en sus combinaciones para realmente destacarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Licoreras de Guatemala
Nombre del Ron: Añejo Reserva 15
Marca: Botran
Origen: Guatemala
Materia prima: Miel de caña
Edad: de 5 a 15 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Alfambra – Serie G (Gran Toro)

El Alfambra es un cigarro bastante desconocido en este lado del charco, siendo principalmente hecho para el mercado europeo, en donde tienen al menos 3 productos distintos, incluyendo uno llamado El Brujito, cuya imagen se parece bastante a la del Nica Rústica de Drew Estate. Pero es uno de los cigarros que compré en Madrid cuando fui y siempre me ha llamado la atención, pues el mercado europeo tiende a preferir cigarros más suaves que el americano y este cigarro, siendo de Nicaragua, pues me llama la atención cómo será, dado que los cigarros nicaragüenses tienden a ser fuertes.

Pero en realidad no se trata de un cigarro bonito per se. Si bien la capa es bastante lisa y sin imperfecciones aparentes, la anilla se ve barata, pero he fumado cigarros con peores anillas que han resultado ser una maravilla, así que no juzguemos a un cigarro por su anilla. El Serie G se trata de un cigarro con capa Habano ecuatoriana, capote Habano nicaragüense y tripa nicaragüense del tipo Corojo 99 y Habano 2000. Sin embargo, cuando aprecio los aromas en la capa, no estoy del todo convencido, pues apenas se aprecia melaza y una sensación dulce. En la tripa, gracias a su cepo 56 se aprecian notas variadas de vainilla, mosto, madera mojada y muy suave de pimienta. Finalmente lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aromas de madera, un toque salado y especiado que me recuerda a la salsa de soya y una sensación cítrica muy suave.

El Serie G comienza bastante bien, con una quemada pareja y una ceniza que se va armando perfectamente y, si no fuera por mi torpeza, se vería bien armada en la imagen. Los sabores iniciales son de madera, cuero, nuez moscada y notas florales, mientras que en el retrogusto hay una carencia casi absoluta de pimienta, aunque sí aprecio cuero joven y frutos secos que no logro determinar. El tiro es bastante bueno, aunque no perfecto, pero gratamente le doy tiempo al cigarro a que se habitúe al fuego mientras yo me habitúo a los sabores poco agresivos que puede presentar un cigarro nicaragüense. Hacia el final del primer tercio se sienten sabores adicionales de establo, mosto y hojas de té.

Afortunadamente la ceniza se mantiene bastante bien y por un momento me regaño por haber tropezado el cigarro poco después de encenderlo. Los sabores en el segundo tercio siguen siendo liderados por la madera, pero también incluye un segundo tipo de madera que siento como más ahumada y que voy a llamar leña. También se sienten sabores parecidos a los del primer tercio, incluyendo cuero, nuez moscada, y establo. El retrogusto es de ese especiado que me recuerda a la salsa de soya junto con madera y té. Al igual que ocurrió en el primer tercio, hay sabores nuevos a lo largo de este tercio, como melaza. El humo que desprende, que esa abundante y rico, incluye un aroma a chocolate muy suave.

Para la mitad no hay casi sabores nuevos, pero sí quise destacar esa ceniza que se mantiene muy bien sobre el cigarro. También hay un cambio que vale la pena destacar y es que ese sabor de leña ya desapareció y ahora es pura madera sin toques ahumados, mientras que hacia el final del tercio aparece una nota de pimienta suave. Recuerdo cuando compré el cigarro y luego me reuní con unos amigos de Madrid y les conté lo que había comprado; muchos me comentaron que no habían encontrado mucho gusto en los Alfambra (en ninguno), por lo que me llama la atención que le sienta estos al cigarro, aunque quizá se deba a los 7+ meses de guarda que lleva en el humidor.

Para el último tercio el Serie G se ha apaciguado bastante, destacando solamente madera y chocolate entre sus sabores y una suave nota de nuez moscada. En el retrogusto es donde más cambios hay y esa ha sido una tendencia recurrente con el cigarro, pues ahora siendo madera (que ha sido constante) y tierra mojada, pero gracias a que no hay mucha pimienta en el cigarro, en casi todas las caladas dejo el final del humo por la nariz y en este tercio siento por un momento un aroma de mostaza bastante diferente. Al cabo de dos horas el Serie G de Alfambra llega a su fin, con un excelente en notas técnicas de tiro, velocidad y anillo de combustión.

Ante el no saber qué esperar de un cigarro que muchos me habían dicho que no daba la talla, creo que difiero de la opinión de varios. El Alfambra Serie G no es el típico nicaragüense fuerte y agresivo, sino que en muchos sentidos se siente casi como un capa Connecticut, pero es capa Habano. En esa misma vena es el típico cigarro para venta en el mercado europeo sin ser un habano, y los sabores no son estilo habano (cubano) tampoco, por lo que es una opción bastante diferente e inesperada, y a este precio es mucho mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Alfambra
Marca: Alfambra
Modelo: Serie G
Dimensiones: 5½ x 56
Tamaño: Gran Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Corojo 99, Habano 2000)
Precio: $4,00
Puntuación: 89

Ron: Cacique 500

A riesgo de sonar extremadamente obvio, me permito hacer la aclaratoria que el 500 en el nombre de este ron no trata de engañar o de hacer creer a nadie que se trata de un líquido con ese número de años. Pero hace un par de meses entré en una discusión similar cuando le dije a alguien en un grupo bastante apasionado en Facebook, que el Zacapa 23 no quiere decir que el ron sea de 23 años, sino que es una marca comercial (y todo lo del proceso de solera, etc.). Luego le dije que el número 23 en Zacapa tiene tanta relevancia en el añejado como el 500 en este Cacique.

Cacique es una marca creada en 1959 y posiblemente antes de la explosión de los rones premium en el mundo, estaba entre los rones más exportados y buscados en Europa, particularmente en Italia. Desde hace unos años es parte de Diageo junto con Pampero, siendo ambas marcas producidas en la misma destilería, pero con blends distintos. Donde Pampero tiene una tendencia más hacia sabores amaderados, Cacique apunta a sabores más afrutados.

El Cacique 500 fue creado en 1992 para conmemorar los 500 años del Descubrimiento, y por ello al principio se llamaba Cacique 500 Años, hasta que alguien comenzó a cuestionar ese añejamiento, supongo. En su blend tiene rones con una edad promedio de 8 años de añejamiento. Es un ron que he tomado durante un buen tiempo y siempre ha estado en mi top 3 de rones para tomar entre amigos y normalmente mezclados, así sea solo con soda y un poquito de limón. En lo particular siempre me ha gustado su sabor suave a chocolate, pero no le había hecho una cata anteriormente.

Aunque la botella de Cacique 500 es muy parecida a la tradicional del Cacique de botella transparente, el color de la botella es la diferencia principal. Lo que me gusta del color de esta botella en particular es que, aunque es opaca, te permite ver cuánto queda de ron. Hay otras botellas, como las de Carúpano Oro 12 o Cañaveral Extra Añejo, que son tan oscuras que es imposible determinar cuánto hay.

Pero en copa se trata de un ron con un color bronce oscuro, casi marrón. Tiene un alta densidad cuando lo giro por la copa y se detiene rápidamente, y al cabo de un buen rato comienzan a descender lágrimas lentas y bastante separadas.

En nariz tiene una intensidad alcohólica media alta y se aprecian aromas recién decantado a frutas cítricas, cáscara de naranja, maple, miel, piña y frutos rojos. Posteriormente me levanto de la mesa y voy a hacerle las fotos a la botella y al regresar (cuestión de 3-5 minutos) vuelvo al ron y aprecio notas de pasas, madera, frutas en general, cuero y maple. Pareciera que la intensidad alcohólica desaparece al cabo de un momento por la volatilidad del alcohol y con ella se van muchas de esas notas cítricas y finalmente quedan son los aromas más dulces.

En boca tiene una intensidad alcohólica menor a la que se aprecia en nariz, marcada en toque medio. Los sabores son dulces principalmente, pero tiene un toque de ácido muy cercano y luego son lejanos de sal, amargo y astringencia. Entre los sabores principales se aprecia cáscara de naranja, cuero, vainilla, limón y pasas, con un retrogusto a vainilla y piña.

Sin embargo, toda esta acidez y esta tendencia hacia frutas cambia considerablemente con la adición de agua, pues aparecen notas bastante fuertes de caramelo, café y chocolate. Una demostración más del poder de combinar el Cacique 500 en cócteles y hacerle sacar una mayor variedad de sabores que se aprecian más allá de tomarlo solo.

Siempre he sabido del potencial de poder apreciar un ron con la mitad de la su dosis de agua, pues esto permite diluir un poco ese golpe alcohólico y determinar mejor cualquier imperfección, pero este método también aplica para determinar qué tal sería ese ron en un cóctel, pues al diluirlo un poco aparecen nuevos sabores, notas y aromas muy interesantes.

Como dije al inicio, Cacique 500 ha sido uno de mis preferidos para salidas y la cata de hoy simplemente confirma ese gusto y lo justifica. Un gran ron que es mejor cuando lo combinas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Licorerías Unidas
Nombre del Ron: 500
Marca: Cacique
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Promedio de 8 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Trinidad – Vigía

Cayendo con las compras que hice en Madrid en noviembre, gracias a la guarda que le doy a todo, creo que ha sido un tiempo justo y necesario de 8 meses de aclimatado para todo lo que llegó en ese viaje, que tampoco fue tanto. El Vigía es un cigarro que ya he fumado antes, pero no le había hecho reseña, principalmente porque lo fumé junto con un amigo que comercializa habanos y simplemente hablamos de todo y de nada, y no mucho del cigarro. Aunque ya para ese momento me había impresionado su calidad. Este lo compré en la Cava Magallanes de Madrid.

Uno de los puntos a destacar rápidamente con este cigarro y es algo que tengo que decir de una vez, es que me impresiona de entrada lo mediocre de la construcción. Si bien la hoja es de buena calidad y se ve bastante uniforme, en verdad que la perilla se ve bastante escueta y no es uniforme en su pegada al resto del cigarro. Pero ese pequeño rabo’ecochino en la perilla llama bastante la atención así como los aromas de la capa que inmediatamente me hacen olvidar cualquier detalle. Los aromas incluyen paja y pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecia tierra mojada y más pimienta. Sin duda los habanos aportan un sabor distinto, y espero poderlos apreciar al darle fuego.

Desde la primera calada me siento muy bien con el Vigía, pues el tiro es perfecto, con una resistencia adecuada, suficiente para producir humo en buena cantidad y con él, una intensidad media de sabores muy buenos y ricos a pan, a cuero, a pimienta y un toque dulce muy leve. En el retrogusto no se siente muy fuerte la pimienta, por lo que me atrevo varias veces a probarlo por ahí y sí hay un toque áspero, pero nada que me impida disfrutarlo en más de un sentido. El Vigía comienza muy bien, sin duda y aunque el anillo de combustión es un horror, tengo la esperanza que no vaya a darme problemas más adelante. Hacia finales del primer tercio los sabores predominantes son el de pan dulce y café, con los mismos sabores a pimienta y cuero en el fondo.

En el segundo tercio el Vigía se siente bastante complejo y muy agradable, con tres componentes predominantes que son el pan dulce, el café y crema para cubrirlo todo, lo cual lo coloca bastante diferente de lo que esperaba en un habano, pero en general Trinidad me ha demostrado que no son exactamente lo mismo que la mayoría de los habanos. Entre los sabores más secundarios hay una nota variable de tierra mojada, que a veces es más fuerte que otras, pero nunca llega a dominar. También hay algo de pimienta, que no se aprecia mucho en el retrogusto o al menos no con la intensidad que los nicaragüenses me tienen acostumbrado, y eso me lleva a probarlo más y más por la nariz, que es lo que me da más toques cremosos en cada calada. Las imágenes demuestran lo precario que se ve el anillo de combustión, pero se pone así en cada calada, pues luego se acomoda solo.

No hay un gran cambio en la mitad, por lo que salto directamente al último tercio, el cual llega cuando llevo una hora de fumada. En realidad tampoco hubo una gran transición en el último tercio, pero sí destaco que mantiene su complejidad y su aspecto interesante en cada calada. Se tiende a calentar en este último tercio y es quizá el aspecto más cambiante, pero por fortuna eso no está afectando los sabores y puede ser simplemente porque le di muchas caladas seguidas. Fue en este último tercio donde me vi obligado a darle el único retoque, solo para rectificar la quemada, pero no fue fuerte ni algo que estaba afectando la fumada. En total me duró una hora y 15 minutos, muy placenteros y contento de haber fumado un habano de esta calidad.

En general el Trinidad es mucho más aromático y complejo de lo que estoy acostumbrado en cuanto a habanos. En la mayoría de los casos me han tocado cigarros que, aunque tienen algo de complejidad, muestran todas las cartas en el primer tercio y luego van desapareciendo sabores mientras los vas fumando. El Vigía también muestra casi todo en el primer tercio, pero los mantiene hasta el final, variando ligeramente la intensidad de los sabores pero sin sacrificar ninguno. Eso es algo que me gustó bastante la primera vez que lo fumé y lo confirmé en esta reseña. No es para menos que el Vigía esté en mi (corta) lista de habanos preferidos, incluso con un cepo mayor a los tradicionales de la isla. El precio me parece horripilante, pero es un habano y esos van a ser caros en la mayoría de los casos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Trinidad
Modelo: Topes Edición Limitada 2016
Dimensiones: 4⅜ x 54
Tamaño: Torres (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,50
Puntuación: 90

Diesel – Whiskey Row (Gigante)

Hace unos meses, aunque con este tema de la pandemia y la cuarentena todavía pienso que lo que ocurrió hace dos años fue «hace unos meses», tuve un viaje de trabajo a Atlanta (efectivamente revisé y fue en noviembre del año pasado) y, dado que mi cuñado vive allá con su familia, aproveché para visitarlos unos días y aunque el tema de trabajo duraba un día pude extender la visita a casi una semana. Durante la estadía visitamos un par de lugares de tabaco, gracias a que mi cuñado también es fumador, aunque más ocasional. El hecho es que fuimos a una tienda que no recuerdo el nombre y para sentarte a fumar te exigen que compres al menos un cigarro, lo cual tiene mucha lógica. Así que hice una pequeña compra, incluyendo este cigarro que me llamaba la atención precisamente por el añejado en barricas de bourbon.

Aunque el añejado en barricas sigue siendo relativamente nuevo, en realidad existen algunas marcas que llevan un tiempo haciéndolo, dentro de las que quizá el más conocido sea el Arturo Fuente Añejo, en el que la capa está añejada en barricas de coñac. Pero también lo ha hecho Camacho con el American Barrel-Aged, Perdomo con su Double Aged 12 Year, e incluso Don Quijote con el Barrel-Aged, este último en barricas de ron. Así que en esta ocasión es la marca Diesel que se suma a esta tendencia con un cigarro cuyo capote es añejado en barricas de bourbon Rabbit Hole. Pero para atraer más al público el cigarro es fabricado por AJ Fernandez, la capa tiene habano ecuatoriana tiene 5 años de añejamiento y la tripa está compuesta de tabacos de tres regiones de Nicaragua: Condega, Jalapa y Ometepe, con añejamiento entre 5 y 8 años.

Aunque se trate de un cigarro de 6 x 60, confieso que era la única vitola disponible cuando lo compré. No obstante, se trata de un cigarro bastante llamativo gracias a su capa oleosa y brillante, y su anilla muy bien diseñada y troquelada. La capa también se siente bastante lisa y el cigarro es relativamente esponjoso, como esperaría en algo de estas dimensiones. Sin embargo, no hay aromas a bourbon, destacando principalmente madera, pimienta, cuero y establo. La calada en frío presenta más o menos lo mismo: madera, pimienta, canela, chocolate y un aroma no muy agradable como de esmalte.

Tan esponjoso estaba que lo pico con la doble hojilla y es más como despegarle la perilla que picarla, lo cual no me gustó mucho, pero el corte fue limpio. Con un rato de fuego el Whiskey Row enciende de manera uniforme y comienza a soltar humo bastante rápido. Los sabores no son del todo abundantes, pero tampoco esperaba que lo fueran, e incluyen sabores dominantes de madera y cuero, seguidos de chocolate, canela y unas notas florales muy leves. Al cabo de algunas caladas también se siente una nota dulce bastante suave que no termina de equilibrar al cigarro, pues esas notas de madera son bastante fuertes y también aparecen notas picantes, sobre todo en la lengua y el retrogusto. Aunque estas no están desde el principio de la fumada, son bastante destacadas a mitad del primer tercio. El tiro está perfecto, pero el cigarro sigue teniendo esa propiedad esponjosa que no me termina de convencer. La intensidad del cigarro está entre suave y media.

En el segundo tercio el cigarro sigue dominado por esa combinación de cuero y madera, pero su dominación del sabor se reduce bastante en este segmento, lo cual permite apreciar otros sabores como un dulce de vainilla que finalmente aporta un poco más de equilibrio en el cigarro. Otros sabores como chocolate y establo se llegan a apreciar también, aunque mucho más suaves y la pimienta del retrogusto también se reduce. Como buen cigarro de este cepo, los sabores efectivamente se reducen y la intensidad llega a media.

Para la mitad del cigarro ya le quité la anilla y esa sensación esponjosa del cigarro se mantiene, aunque la construcción sigue siendo excelente, con un anillo de combustión casi recto, humo abundante y un tiro perfecto, pero el cigarro vuelve a colocarse en una intensidad de media-baja, así que no hay mucho más que leer en términos de sabores. Sí cabe destacar que este cigarro podría no tener nada que ver con una barrica de bourbon y el sabor creo que sería casi el mismo, pues todo ese cuento de la marca de bourbon y el nombre no han tenido mucho que ver en la experiencia.

Finalmente, en el último tercio comienzo a ver (o percibir, mejor dicho) algo de complejidad en el cigarro con la aparición de nuevos sabores como notas florales y pasas, junto con una mayor posición del sabor de canela. La madera y el cuero siguen siendo dominantes, pero siguen permitiendo la apreciación de otros sabores, como comenzaron a hacer en el segundo tercio. Entre los sabores adicionales existen cotufas (palomitas de maíz), almendras y un toque muy suave de nuez moscada. Pero insisto, nada que ver con bourbon. La construcción sigue perfecta y la intensidad una vez más se coloca en media, pero al cabo de una hora y 55 minutos de fumada, finalmente dejo al Whiskey Row tranquilo.

La marca Diesel ha sido casi siempre exclusiva de las páginas Cigars International y Cigar.com pero desde finales de 2017 comenzaron a estar disponibles en tiendas físicas con la aparición del Grind. Al parecer Whiskey Row sería también uno de los cigarros para tiendas físicas, siendo exactamente donde compré este. Pero sobre el cigarro en sí, aunque su nombre menciona la palabra Whiskey y el capote ha sido añejado en barricas de whiskey (bourbon), el cigarro no tiene ningún sabor de whiskey ni asociado al bourbon. Lo que sí tiene son sabores dominantes y a veces demasiado abundantes de cuero y madera, lo que me lleva a considerar la fumada bastante plana. La combinación de sabores es agresiva, incluyendo la intensidad de la pimienta en el retrogusto, por lo que el cigarro carece de equilibrio. Antes de encenderlo me estaba lamentando que fuera una vitola 6 x 60, pero ahora que lo fumé pienso que si el cepo fuese menor los sabores hubiesen sido mucho más agresivos y la experiencia mucho menos cómoda. Aunque la construcción y temas técnicos del cigarro son perfectos, no compensan los temas con el sabor y a falta de complejidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Diesel
Modelo: Whiskey Row
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gigante (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: México (San Andrés, añejado en barricas de bourbon)
Tripa: Nicaragua (Ometepe, Condega, Jalapa)
Precio: $9,00
Puntuación: 75

Ron: Botran 18 Solera 1893

Esta botella de Botran 18 la compré hace fácilmente un año. Siempre pensé que lo había reseñado y a principios de este año un amigo me pidió mi opinión sobre este ron, pues estaba en el aeropuerto de Santo Domingo y lo tenía disponible para comprar, y le dije que revisara el blog porque ahí estaba con lujo de detalles. Diez minutos después me llamó, un poco molesto, diciendo que ahí no hay nada. Por supuesto le di mi opinión y luego revisé el blog y, efectivamente, no estaba. Mi amigo terminó comprando la de Botran 15, pues ya teniendo yo la de 18, podríamos comparar.

Pero eso no bastó para llevarme a hacer la cata. Tuvo que llegar el Covid-19 y el hecho que fuese reduciendo mis cantidades de ron en el arsenal para darme cuenta que esta botella no se estaba llenando, por lo que me dispuse a hacer la reseña finalmente.

El ron Botran es producido por Industrias Licoreras de Guatemala, la misma empresa que produce Zacapa. Sin embargo, Zacapa tiene un músculo comercial y publicitario patrocinado por Diageo, mientras que Botrán es mucho más modesto. Sin embargo, si han leído mis artículos sobre legislación de ron y denominaciones de origen publicados en Latino Aficionado, comento que la denominación de origen de Guatemala solamente aplica para los rones producidos en una determinada zona geográfica, de la cual es propietaria la familia Botrán y en donde se hacen solamente Zacapa y Botran.

El Botran 18 Solera 1893, que seguiré llamando solamente Botran 18, está hecho a partir de rones entre 5 y 18 años de añejamiento, pero como su blend es hecho por el método de solera, es imposible determinar la relación de cuánto ron de qué edad contiene.

En copa se trata de un ron de color naranja con destellos cobrizos, una densidad media alta que hace que el líquido se detenga con bastante rapidez después de moverlo y de las paredes internas de la copa se desprendan lágrimas de bajada media rápida y muy cercanas entre ellas.

Lo sirvo en la copa y en primera instancia aprecio aromas de frutas generales, madera y chocolate negro. Mientras espero un momento voy a tomarle las fotos a la botella y cuando regreso aprecio aromas nuevamente y encuentro madera vieja, pasas, pulpa de naranja, caramelo, vainilla, frutos rojos y cáscara de limón. La intensidad alcohólica es media.

Me llevo el ron a los labios y la intensidad alcohólica inicial no es tan fuerte, lo que me permite apreciar varios sabores dulces pero inmediatamente salados y luego ácidos, astringentes y amargos. Estos sabores incluyen cuero, manzana verde, almendras, azúcar morena, madera y eucalipto. En el retrogusto siento notas de menta, banana y caramelo.

Luego me levanto y voy a buscar algo de agua, a fin de ligarla con el ron y así bajar su contenido alcohólico a 20% y apreciar más, lo que me permite sentir sabores de chocolate pero más amargo, sal y frutos secos genéricos.

La verdad es que cuando compré este Botran 18 sabía muy poco de él, salvo que era como el «hermano menor» de Zacapa. Sin embargo, luego de probarlo me di cuenta que me gusta más que Zacapa (23), particularmente porque no tiene esa nota dulce tan prominente que ha hecho famoso a Zacapa, sino que tiene sabores más densos y ricos. También me ha servido de base para ver que me gustan más los rones menos dulces.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Licoreras de Guatemala
Nombre del Ron: 18 Solera 1893
Marca: Botran
Origen: Guatemala
Materia prima: Miel de caña
Edad: Solera, de 5 a 18 años
Precio: $38
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 91