Casa Cuevas – La Mandarria EL

Justo antes del IPCPR de 2019 las instalaciones de Casa Cuevas fueron robadas. Los ladrones entraron a la fábrica en Miami tumbando una puerta con una mandarria. A raíz de ese incidente, Casa Cuevas creó un cigarro con el nombre del instrumento usado para robarlos a fin de rendir homenaje a lo que les cambió un poco sus expectativas para el año. Por supuesto, en el momento del robo se hicieron eco en varios portales y el cigarro sirvió como un perfecto ejemplo de cómo sacarle provecho incluso a los peores sucesos.

Otro aspecto interesante que tiene La Mandarria es que la capa termina un poco antes del cigarro, dejando ver la parte inferior del capote, en el estilo que se llama Shaggy foot. La capa se trata de un habano colorado claro, con una buena cantidad de aceites, pocas venas y una sensación ligeramente esponjosa a todo lo largo del cañón. Los aromas de la capa son de establo encerrado, como con una sensación húmeda y aromas adicionales a madera vieja. En el pie se siente un rico aroma a nueces y pimienta de esa que te hace estornudar luego de olerla. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de madera, paja y notas sutiles de pimienta.

Esa sensación esponjosa en el cigarro tiene sus consecuencias y desde el primer contacto con el fuego comienza a quemar bastante discordante; esta tendencia se mantiene hasta que el fuego alcanza la parte que ya tiene capa y el cigarro quema más parejo. También cabe destacar que hasta que la quemada llega a la capa, prácticamente no se sienten sabores en el cigarro, pero una vez que empieza a quemar la capa, sin duda que todo mejora. Los sabores entonces son de madera y pimienta, con una mayor cantidad de esta última en el retrogusto. No hay muchos más sabores y la intensidad del cigarro está fija en media.

En el segundo tercio los sabores se hacen más ricos, con matices que lo hacen más agradable en cada calada; el sabor a nueces que comenzó a inicios de este tercio se siente más cremoso y la madera más prominente y con un toque mineral general en el cigarro que me recuerda a la tierra mojada, pero no termina de definirse. La intensidad del cigarro se mantiene en media, así que son solo los sabores los que cambian.

Llegando a la mitad de La Mandarria, el cigarro se ha fumado bastante rápido, pues apenas marco 40 minutos. Sin embargo estoy algo dudoso sobre este cigarro en su calidad de edición limitada, pues aunque entiendo que lo sea por vitola, es el tercer Casa Cuevas que fumo y los tres me han sabido muy parecido. Los tres han sido capa habano y seguramente eso sea la razón principal. Este tiene en el humidor desde principios de noviembre de 2019, así que son casi 8 meses, que es tiempo suficiente para desarrollar sus sabores.

En el último tercio el cigarro se vuelve bastante más mineral, siendo este el sabor predominante y con él esa sensación de tierra pero también una de arcilla. Las notas de nueces ahora se sienten tostadas y la madera sigue presente. La intensidad sigue en media y no se mueve de ahí, con algo de nicotina ya en este tercio pero sin mayor cambio. Al cabo de una hora y 35 minutos La Mandarria llega a su final.

La verdad es que el Casa Cuevas Habano me gustó y en su edición limitada El Flaco me gustó más. Este no es excepción, aunque quizá tenga menos sabores por esa calidad esponjosa que tenía, entre la multitud de cigarros con capa habano que hay en el mercado Casa Cuevas ofrece una excelente liga, cosa que no es fácil. La Mandarria tiene una liga parecida, pero no es igual, pues cuenta con tabacos de Colombia en la tripa. Sin embargo, tampoco me sorprendió mucho más que los otros productos de la marca. Ello me llevaría a irme por el Habano tradicional.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Las Lavas
Marca: Casa Cuevas
Modelo: La Mandarria Edición Limitada
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, República Dominicana, Colombia
Precio: $12,00
Puntuación: 81

Ron: Tanduay Silver

En el año 2013 Tanduay Holdings comenzó a vender sus productos de este lado… del Pacífico. Uno siempre dice de este lado del charco refiriéndose al Océano Atlántico, pero viniendo de Filipinas creo que sería más correcto referirse al Pacífico. El hecho es que su participación ha sido más en el mercado de Norteamérica y para el año que decidieron comenzar ya Tanduay era uno de los mayores productores de ron en el mundo, pero su producción es vendida casi exclusivamente en el mercado asiático, razón por la cual aquí nunca habíamos oído de ellos.

Esta participación comenzó con dos rones, uno blanco llamado Silver y uno ámbar llamado Gold. Aunque el comienzo ha sido lento, Tanduay sigue siendo un gran participante en el mercado asiático y en 2017 superó a Bacardí como el ron más vendido en el mundo. Este título de #1 siempre ha sido disputado e intercambiado entre Tanduay, Bacardí y McDowell’s, este último de India.

El Tanduay Silver es un blend de rones añejados hasta 5 años, luego filtrados hasta lograr un color amarillo pálido y está dirigido a la producción de cócteles.

La botella de Tanduay Silver es alta y transparente, con una etiqueta negra, sencilla y con letras blancas. Se encuentra embotellado a 40% de alcohol y no tiene declaración de edad, aunque se anuncia como un ron hasta 5 años, no me sorprendería que en promedio sean mucho menores.

En copa se trata de un líquido amarillo pálido, casi del color de la paja seca e incluso se aprecia un toque verdoso también. Parece más un tequila reposado en términos de color y me lleva a pensar que posiblemente el ron no haya pasado por un filtro de carbón para dejarle sabores residuales del añejado.

En nariz se aprecia una firme nota de toffee, seguida de una nota más suave de madera, banana y cáscara de naranja.

Permitiendo que la copa y el destilado respiren un poco, comienzo a apreciar notas de especias dulces como vainilla, canela y jengibre, así como una sensación muy agradable de azúcar morena. También se sienten notas astringentes producto del golpe alcohólico que me voy a dar en breve.

En boca el sabor general me recuerda más a un ron joven amarillento que a un ron blanco. Tiene una fuerte nota de caramelo dulce, madera, notas más suaves de coco, banana y cáscara de naranja, así como toques sutiles de vainilla y cardamomo. Definitivamente no diría que pasa suave por el paladar, pero sí es menos agresivo que el típico ron blanco, y con más sabor. A su paso por la garganta se siente una considerable intensidad calórica y un retrogusto de cítricos y caramelo.

Explorando un poco sus posibilidades, hice una Cuba Libre con él y ese aspecto más dulce de lo normal con él lo hace un contendiente menor para ser una buena opción. Pero en un Daiquirí Hemingway funciona muy bien gracias a la sensación que da el limón con los sabores.

En efecto, el Tanduay Silver es una gran opción para coctelería, siempre que esta tenga una buena cantidad de limón en la preparación. Pienso que con un mojito también debe funcionar, pero las muestras que me envían no dejan suficiente para hacer una gran cantidad de opciones. Sin embargo, como ron blanco o ligero, el Tanduay Silver es una buena opción. Pero no como mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tanduay Holdings Inc.
Nombre del Ron: Silver Asian Rum
Marca: Tanduay
Origen: Filipinas
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 5 años
Precio: $16
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 73

Mombacho – Liga Maestro (Gordo)

Mombacho fue una marca originalmente creada en 2006 para suplir al mercado de Canadá, China e Italia, y desde 2014 venden en Estados Unidos también.. El Liga Maestro, mi segunda instancia con esta marca (la primera siendo el Tierra Volcán), es un puro nicaragüense originalmente creado en 2013 exclusivamente para el mercado italiano. Luego de un éxito considerable en Italia, en 2017 anunciaron la expansión de la distribución para el resto de Europa y Norteamérica como parte del décimo aniversario de la marca. Este cigarro llegó a mis manos como un regalo que me hiciera un amigo (que conocí ese día) en Madrid, en una reunión en el club Pasión Habanos.

El cigarro es de un color bastante oscuro, sin destacar que se trate de un maduro; también tiene una oleosidad mínima pero no inexistente y en la capa se aprecian aromas de tierra y establo. En el pie se aprecian notas de tierra pero más suaves, superadas por madera, café, chocolate y notas florales. Luego de picarlo, regresando al corte en V profundo, me encuentro con un tiro que parece un poco más apretado de lo que quisiera y una nota fuerte de tierra mojada.

Desde las primeras caladas el cigarro me hace dudar si debería comerlo o fumarlo… eso fue un chiste; no te comas el cigarro. Pero los sabores son propios de un postre, al punto que me hace babear un par de veces. Estos incluyen café cremoso y un dulce de caramelo junto con un toque suave pero muy obvio de pimienta, principalmente en la lengua. A la mitad del primer tercio se sienten fuertes notas de cuero, madera y notas florales, y así vamos construyendo una buena ceniza y fumando con calma mientras leo un libro que quería comenzar desde hace tiempo y es mi 13vo libro en lo que va de año.

Para el segundo tercio los sabores de tierra finalmente hacen su acto de aparición, pero se sienten ligeramente ácidos por las notas florales que contiene. También se siente más fuerte y entre los sabores secundarios se aprecian madera, azúcar morena que domina un poco esa nota ácida de las notas florales y balancea el cigarro y un toque más fuerte de pimienta. En efecto, el cigarro comenzó con una intensidad baja-media y ya está alcanzando la media.

A la mitad del Liga Maestro los sabores se sienten un poco más separados, con un retrogusto que incluye pimienta, madera y notas cremosas. Entre los sabores destacan el café como nuevo elemento, pero no llega a ser una nota dominante como lo son la de tierra, café y cuero. El anillo de combustión no es del todo recto, pero no ha requerido mi intervención, mientras que el humo, que hasta el momento ha sido de medio a escaso, comienza a desprenderse mucho más abundante en cada calada.

En el último tercio el cigarro se muestra incluso más equilibrado, con una «normalización» de los sabores y sin que alguno de ellos destaque por encima de los demás. Estos son un café mucho menos cremoso y una sabor de chocolate que no es del todo dulce. También tiene toques de madera y tierra más sutiles, pero igualmente balanceados, mientras que el anillo de combustión, aunque no se vuelve recto, sí se hace menos propenso a mostrar desviaciones… como si la curva fuese más uniforme. El final se siente bastante corto y los sabores desaparecen al poco tiempo de soltar el humo, dejándome la sensación en el retrogusto de madera y un toque de pimienta. Así, luego de una hora y 15 minutos, el Liga Maestro llega a su fin.

El Mombacho Liga Maestro demostró ser un buen cigarro de cuerpo medio con una cantidad decente de complejidad, aunque una falta de equilibrio durante la primera mitad que me desconcertó un poco. Sin embargo, puedo decir que me gustó y que la experiencia fue gratificante y que los 7+ meses que lleva en mi humidor le han hecho bien. Cabe destacar que los Mombacho que he fumado tienen la fecha de fabricación en la cara interna de la anilla y este decía Enero 2017, por lo que en efecto tiene 3 años y medio de guarda en distintos humidores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mombacho Cigars
Marca: Mombacho
Modelo: Liga Maestro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Gordo (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua (Condega)
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa)
Precio: $13,50
Puntuación: 85

Padron – 1964 Anniversary (Belicoso)

Siempre he sostenido que los gustos cambian, el paladar madura, se hace más o menos sensible y el cigarro que hoy te gustó puede que no te guste tanto dentro de 6 meses, al igual que el cigarro que hace 4 años no me gustó, hoy me encantó. Ese es el caso de este 1964 Anniversary, que revisando un poco las coincidencias, por tan solo dos días no cumple los 4 años exactos entre una probada y la siguiente, o al menos entre una reseña y la otra.

Cuando lo reseñe originalmente creo que estaba empezando a fumar en serio y, un poco molesto quizá porque pensaba que los cigarros rara vez superaban los $8 llegué a pagar $12 por él y por lo mismo fui quizá más crítico y no tuve la intención de comprar más. Pero cuando me llegó uno de ellos en el paquete mensual de Small Batch de octubre 2019, pensé que sería buena idea darle otra oportunidad. Por lo pronto la capa no me impresiona mucho, pues tiene muchísimas imperfecciones a nivel de textura y color, aunque las juntas no parecen problemáticas. Los aromas en frío en ella son suficientes para justificar esta segunda oportunidad, pues incluyen jarabe de chocolate y brownie. En el pie se aprecia una suave nota de pimienta y la calada en frío demuestra un tiro relativamente suelto, pero sin preocuparme mucho y aromas más suaves de chocolate y poca pimienta.

Aunque mi costumbre en los últimos meses ha sido de fumadas de día, para este cigarro me sorprendieron las 6 de la tarde sin que me hubiese dispuesto a fumar, así que la noche me tocó durante la reseña y con ella las imágenes no son tan buenas. Las primeras caladas de este 1964 Anniversary son bastante suaves, con notas de pimienta más sutiles de lo que esperaba. También sucede que la pimienta, en su suavidad, es el sabor más destacado de la fumada en la mitad del primer tercio, pero esto cambia luego de la segunda mitad, pues aparecen sabores densos y ricos de chocolate y algo de tierra que se juntan con la pimienta.

Otro aspecto que quizá no había entendido del todo en mi reseña original era el gran poder e importancia del retrogusto. En el segundo tercio del cigarro el retrogusto es quizá uno de los factores más importantes para definir los sabores. La pimienta se encuentra muy presente tanto en el retrogusto como en el paladar, pero las notas de chocolate, tan fuertes durante la segunda mitad del primer tercio, parecen disiparse bastante en este. Son los sabores de tierra y sus diversos matices los que fortalecen el cigarro en este tercio, apreciables en el paladar y el retrogusto.

A la mitad del 1964 Anniversary regresan los sabores de chocolate, en la misma intensidad y estilo que durante el primer tercio. La intensidad del cigarro también aumenta y mientras lo fumo lentamente y marco 45 minutos de fumada llego a la conclusión de porqué le di tan baja puntuación originalmente. El cigarro me parece uno para fumadores experimentados; si bien sus sabores son ricos y tiene inmensidad de matices, en verdad puedo contarlos con los dedos de una mano e incluso me sobran dedos. Es a partir de un paladar experimentado que aprendes a apreciar matices, toques, intensidades y cremosidad en el humo y hace 4 años podría decir que no los tenía desarrollados como hoy. Aunque los sabores siguen siendo los mismos, hoy el cigarro me gusta muchísimo más y aprecio cada calada.

En el último tercio el 1964 Anniversary quema mucho más lento, aunque yo también hago un esfuerzo por darle caladas más cortas. La intensidad del cigarro es alta y la pimienta está mucho más presente en la lengua y el paladar, pero llego a un punto en que trato de no inducir el retrogusto porque en la nariz también se siente su intensidad. Quedando unos pocos centímetros de él comienzan a aparecer notas fuertes de nicotina que me llevan a fumarlo más lento pero, eventualmente, dejarlo. Hacia el final también comenzó a mostrar sabores suaves de madera y cuero, pero nada que significara un cambio en la tendencia de los sabores. Con un total de una hora y 35 minutos dejé al 1964 Anniversary apagarse solo.

No soy un fumador experimentado, o al menos no al nivel de amigos que llevan 20 o más años fumando. En total tengo un poco más de cinco años en esto, pero recuerdo que desde el principio sentía muchos sabores en los cigarros y dudaba mucho si en verdad estaban ahí. Ha sido mediante estudio, paciencia y hasta valentía de mostrar mis gustos que me he atrevido a determinar y mostrar mis experiencias. Fumar este cigarro después de cuatro años de haberlo probado por primera vez realmente me ha abierto los ojos. Las razones y los aprendizajes me los reservo, porque en verdad traté esta reseña como si nunca hubiese fumado el cigarro. En cuanto a él, se trata de un cigarro de pocos sabores, lo cual puede traducirse en una baja complejidad, pero no dejes que eso te lleve a pensar que se trata de un cigarro fácil o simple. Es mucho más que eso y fue una fumada que disfruté mucho. Viendo las impresiones de la reseña previa, me doy cuenta que le aprecié muchos más sabores. Este tiene tres: chocolate, pimienta y tierra. Creo que nunca había fumado un cigarro que lograra tan alta puntuación con tan poco.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: 1964 Anniversary
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $15,00
Puntuación: 91

Joya de Nicaragua – Número Uno (L’Ambassadeur)

En 2018 Joya de Nicaragua celebró sus 50 años con el lanzamiento del Cinco Décadas que reseñé hace un par de meses, que casualmente fue mi primera reseña de un JdN en casi año y medio sin probar cigarros nuevos de ellos. Pero en 2018 también hicieron otros lanzamientos, algunos celebrando ese aniversario y otros, como este Número Uno, no. Este cigarro inicialmente era una reserva privada que no se vendía, sino que se obsequiaba a personalidades importantes. Posteriormente, en 2018 comenzaron a obsequiarlo también en eventos destacados de la marca. Pero el año pasado decidieron lanzarlo como una producción limitada a 1500 cajas de 15 cigarros en dos vitolas: L’Attache (5½ x 42) y L’Ambassadeur (6⅝ x 44).

El cigarro me llegó como parte del paquete mensual de Small Batch Cigars para octubre de 2019. Como es el caso con la mayoría de los cigarros Connecticut, la capa de este es brillante y casi dorada, muy lisa y con un pequeño rabo’e cochino en la perilla. Se siente ligeramente firme y tiene aromas de establo, dulce, paja, vainilla, nibs de cacao y canela. Lo pico con la doble hojilla a fin de no perderme nada de la fumada y la calada en frío tiene nueces, madera, crema, cuero, tierra, pan y una nota vegetal suave.

Las primeras caladas del Número Uno son un poco preocupantes, pues casi ninguno de los sabores de la calada en frío parece existir en caliente. Hay una combinación suave de maní con cuero, pero no mucho más durante los primeros centímetros y me quedo pensando si los dignatarios que reciben estos cigarros estarán contentos con su obsequio o si solamente lo agradecen y luego lo dejan en el primer matero. Eso sí, el tiro es excelente y la densidad del humo muy interesante. Sin embargo, para cuando hago la imagen el cigarro parece despertar y comienza a mostrar también sabores de canela, madera, café, tierra y cítrico. El pan que se sentía en frío está presente en el retrogusto pero más como un pan dulce, pero bastante leve. Ese retrogusto también tiene café y la intensidad del cigarro se coloca en media desde ya.

El tiempo de fumada para superar el primer tercio fue de unos 25 minutos, que en un Connecticut me parece un buen tiempo. Este tercio comienza con esas mismas notas de cuero y maní que estaban en el primer tercio, pero con una sensación mucho más cremosa y con mayor permanencia en el paladar. El sabor dulce, que en el primer tercio era bastante sobria y hasta escasa, se siente como el jarabe de caramelo que tienen los helados de McDonald’s, tanto en el paladar como en el retrogusto. Afortunadamente, aunque ese sabor me gusta mucho, su densidad dominante no dura mucho y tiene como efecto el aumento de la intensidad del resto de los sabores.

Como consecuencia, todos los sabores aumentan su fuerza y el cigarro también, llegando a media-alta en este punto medio y con 45 minutos de fumada. Los sabores secundarios también aumentan su intensidad y comienzo a sentir destellos de algunos como café, cítrico de limón, pan, tierra, canela, madera y notas más suaves de chocolate. El segundo tercio finaliza con una fuerte nota de café y notas superlativas del tema técnico, con un anillo de combustión casi completamente recto, tiro ideal y humo abundante.

Últimamente me ha pasado con algunos cigarros que tienen un primer y segundo tercio muy buenos y en el último pareciera que se pierde la ilusión. Afortunadamente el Número Uno no hace eso y en el último tercio mantiene la misma calidad que en el anterior, aunque con sabores muy parecidos, como esa combinación de maní y cuero, seguida ahora muy de cerca por sabores de chocolate, paja, vainilla, canela, tierra, cítrico de limón y ahora clavo. El caramelo que sentí tan fuerte anteriormente ahora solamente se ubica en el retrogusto, pero también hay una nota de pimienta suave, que simplemente potencia el caramelo. En temas técnicos la construcción, quemada y tiro han sido perfectos y mantienen esa perfección hasta que marco una hora y 40 minutos, que es cuando finalmente dejo ir al cigarro.

Sin problema ni contención puedo decir que este cigarro me sorprendió de manera absoluta. De entrada ya sabía que era un Connecticut y por eso siempre los trato con cierta reticencia, pues así como hay unos muy buenos, hay otros que nada que ver. Pero también por el hecho de ser una producción limitada y tener un precio unitario de $14,50 pues ya pensaba que estábamos entrando en otro renglón medio dudoso de precio vs. calidad. Pero se trata de un cigarro complejo y uno en el que hay que concentrarse para probar y apreciar bien los sabores. Sin embargo, así es específicamente como lo estaba fumando así que creo que pude apreciar casi todo. A mitad de fumada ya sabía que superaría mi experiencia #1 con un Connecticut, pero luego de sacar números y sumar la puntuación, llegó más allá.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Número Uno
Dimensiones: 6⅝ x 44
Tamaño: L’Ambassadeur
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $14,50
Puntuación: 97

Whiskey: Jack Daniel’s Tennessee Fire

En el caso de Tennessee Fire, se trata de un licor que combina el whiskey de Jack Daniel’s con lo que la compañía llama un licor ardiente de canela. Se encuentra embotellado a 35% de alcohol.

El líquido del Tennessee Fire es de un color dorado claro, más oscuro que el Tennessee Honey, pero no mucho más. El color se asemeja al del azúcar moreno. El líquido forma lágrimas gruesas, precisamente por el alto contenido dulce del líquido.

Nuevamente, para sorpresa de nadie, el whiskey huele a canela. Aunque es más como la canela sintética de los caramelos de canela. Una vez decantado también se aprecian toques muy suaves de madera. Pero se siente más balanceado que el Honey.

Aunque en boca no se siente una fuerte nota de alcohol, sí hay una sensación ardiente de esa misma canela sintética, como la de los caramelos esos super duros de canela que el reto siempre era cuánto tiempo podías mantenerlos en el mismo lugar dentro de la boca. También tiene un golpe dulce muy presente. Esos son todos los sabores.

Se siente como un whiskey de cuerpo medio, con sabores a canela sintética y mucho calor, tal como dice en la etiqueta: Fire. El retrogusto es de azúcar.

Con hielo no es un whiskey fácil de tragar, pero creo que ese es el objetivo. Por eso creo que el whiskey es un gimmick de ver qué tanto puedes tomar o para ser usado con la misma dosificación que las botellas de amargo, aunque de esta tienes 750ml.

Por un lado podría decir que el whiskey cumple mis expectativas porque es exactamente lo que dice en la etiqueta. Pero en realidad tiene tanta sensación calórica que no se aprecian los aromas o sabores adicionales que podría tener. Por lo mismo no es una botella que compraría, pero puedo entender esa diversión joven de «prueba esto» entre amigos.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Jack Daniels Distillery
Nombre del Whiskey: Tennessee Fire
Marca: Jack Daniel’s
Origen: USA
Edad: 4 años.
Precio: $30
Densidad alcohólica: 35%
Puntuación: 72