San Cristóbal de La Habana – La Fuerza

En noviembre de 2019 tuve la oportunidad de visitar Madrid para atender unos temas legales. Dado que tenía varios compromisos en casa y que iba solo, no me pude escapar tanto tiempo como hubiese querido. Pero eso no me impidió reunirme con los amigos de Foropuros y un socio del Caracas Cigar Club que vive allá. Por supuesto que lo pasé buenísimo igual. Con los amigos de Foropuros me reuní en un club privado llamado Pasión Habanos, que es un lugar verdaderamente excepcional. Ahí conocí en persona a varios integrantes e hice muy buenas migas con todos. Estando ahí, me regalaron varios cigarros por aprovechar la oportunidad de conocernos y, con mucha vergüenza confesé que no le había comprado nada a los demás. Como yo era el turista, afortunadamente me dejaron pasar esa. Uno de esos regalos fue este San Cristóbal de La Habana de 2007.

San Cristóbal de La Habana es una de las marcas posiblemente menos conocidas de habanos, que tengo entendido se venden únicamente en tiendas La Casa del Habano. Fue lanzada en 1999 buscando atraer a fumadores que le gusten los cigarros más suaves y tienen la tendencia a ser bastante aromáticos. Efectivamente se ve como un cigarro de capa bastante clara, con tendencia hacia lo que llamarían colorado y con aromas a tabaco fermentado y poco más. En el pie se aprecian aromas a paja y cuero, y en la calada en frío aromas de madera con un tiro aparentemente algo apretado.

Las primeras caladas de La Fuerza son de todo menos eso, con notas florales leves y un sabor neutro que rápidamente hace una transición hacia caramelo. Hacia la mitad del primer tercio, más o menos cuando tomé la foto, se aprecian también notas terrosas, sin mucha mayor descripción gracias a lo tenue de los sabores. Sin embargo, el anillo de combustión se comporta muy bien y el tiro mejora considerablemente una vez que le da calor. La ceniza se aguanta bien, y me dura incluso hasta el siguiente tercio.

Para el segundo tercio el cigarro hace una transición hacia sabores menos dulces, que es una pena porque hasta el momento no había aportado muchos matices ni sabores, solamente manteniendo un toque dulce acaramelado, pero este se pierde al principio y luego comienza a soltar más sabores de tierra, esta vez con un matiz de tierra seca. A los pocos momentos las notas florales regresan y comienzan a aparecer sabores de especias como guayabita y nuez moscada. Pero los sabores se sienten «redondos», como que van muy bien con esta misma sutileza del cigarro que se está comportando de maravilla.

Para la mitad ya le solté la ceniza pero sigue con la tendencia de mantenerla. En términos generales este La Fuerza no cumple con la tendencia de los habanos a quemar disparejo, sino que mantiene un anillo de combustión casi perfecto durante la fumada. El sabor de guayabita en este tercio es quizá lo que más lleva a los sabores; guayabita es un tipo de pimienta dulce que solamente sé que se llama allspice en inglés pero no sé cómo lo llaman en el resto de Hispanoamérica. Sin embargo, no hay muchos más sabores además de la guayabita, tierra y notas florales.

Para el último tercio los sabores antes mencionados se mantienen, pero les acompañan sabores de cuero, paja y madera, así como un sabor herbáceo/vegetal hacia el final del tercio. Lo llamaría tanino si supiera más de los matices de madera, pero no me atrevo a decir lo que no domino. No obstante, la fumada duró un tiempo prudencial de una hora y 20 minutos, más de lo que esperaba, pero con menos sabores de los que quería. Pero teniendo en cuenta los aromas en frío, sabía que no me deparaba un abanico de sabores.

Como todo habano con una buena guarda (13 años en este caso), el cigarro se ha visto muy mejorado, aunque no en cantidad de sabores sino en esa «redondez» de los sabores en donde se siente una cierta cremosidad, densidad y abundancia en el humo. No es un cigarro de mucho sabor, pero como fumada matutina, con un buen café debe ser extraordinario. Sin embargo, vale la pena si lo fumas con tranquilidad y sin apurarlo mucho, pues cuando traté de acelerar el ritmo, me obsequió sabores no tan agradables y una tendencia a calentarse. No es un habano que te cambiará las impresiones del cigarro cubano, pero es un buen cigarro para tener a la mano y disfrutar una buena mañana.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: San Cristóbal de La Habana
Modelo: La Fuerza
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Gordito (Robusto Extra)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $25,00
Puntuación: 81

Drew Estate – Undercrown ShadyXX (Belicoso)

El Undercrown ShadyXX es una colaboración entre Drew Estate y Shady Records, quienes sean los representantes de artistas de la talla de Eminem, Yelawolf y otros del género del rap y el hip hop, nuevamente marcando esa influencia de Drew Estate de ir hacia las tendencias urbanas y modernas, un enfoque de casi 180° con respecto a lo que hacen la mayoría de marcas de tabaco y algo que tener en cuenta con esta marca. En 2014 decidieron colaborar para producir el ShadyXV, de producción y distribución muy limitada, pero para el ShadyXX decidieron hacer algo más masivo.

La liga es la misma que con el ShadyXV, con un capa maduro San Andrés mexicana, capote Connecticut habano stalk cut y en la tripa una combinación de hojas brasileñas de Mata Fina y nicaragüenses, en el mismo formato de robusto box pressed 5×50. Llegó a mí como parte del paquete mensual de Small Batch Cigars para octubre de 2019. La capa del ShadyXX tiene un aroma rico de tierra mojada, que también se siente muy presente en el pie. Lo pico con la doble hojilla precisamente porque se trata de una perilla tipo belicoso y la calada en frío es una combinación de chocolate, tierra y una ligera sensación de frutas.

El ShadyXX comienza con fuertes notas de chocolate, tierra, cítricos y pimienta, con las notas de chocolate tomando la delantera desde el inicio y el resto de los sabores luchando por un segundo lugar constantemente. Sin embargo, el chocolate no mantiene el liderato mucho tiempo y a mitad del primer tercio es sustituido incluso por un sabor que no estaba en el principio: café. Mientras tanto, el chocolate se coloca de segundo plano, al mismo nivel de los sabores de tierra, cítrico y pimienta, pero no luchando por el segundo lugar, sino desvaneciéndose, incluso. El retrogusto es de pimienta solamente.

Para el segundo tercio la pimienta aumenta, sobre todo en el paladar y acompaña al café en el liderato de los sabores del cigarro. Las notas de sabores secundarios siguen siendo las mismas: cítrico, tierra y chocolate. Llegando a la mitad le acompaña algo de madera, pero no al nivel de los sabores secundarios siquiera. El tiro no ha sido el mejor, quizá por esa cabeza angular, pero la verdad es que suelo no tener la mejor de las suertes con estas vitolas y siempre tengo que picarla una segunda vez, razón por la cual rara vez mantengo una ceniza decente con ellos.

Para la mitad del cigarro la pimienta es uno de dos sabores entre los principales del cigarro, el segundo siendo café, y en realidad no hay mucho cambio con respecto a lo que ha sido el segundo tercio en general. Cabe destacar que de los Undercrown nunca he sido el mayor fánático, pues tanto el Undercrown sin sufijo como el Shade me han parecido normalones, y el Dogma me pareció bueno pero limitado. Creo que mejor me ha ido con el Sungrown, pero ninguno ha sido una experiencia apoteósica tampoco. Sin embargo, no dejo de comprarlos porque al menos tienen sabores consistentes y, hasta cierto punto, predecibles.

En el último tercio son las notas de pimienta las que toman la delantera, aunque no por mucho sobre el café. Las notas de cítrico, tierra y chocolate mantienen el segundo lugar hasta que el Undercrown ShadyXX llega a su fin, siendo ligeramente suave y sin calentarse, luego de una hora y 40 minutos de encenderlo.

En verdad me siento orgulloso de cuánto me han durado los cigarros últimamente, pues he pasado de tardar un poquito más de una hora para fumar un toro 6×54 a tardarme aproximadamente una hora y media para fumar un robusto 5×50. No sé si se trata de una madurez de mi parte, pero sí puedo decir que estoy disfrutando más los cigarros. Quizá sea porque me salí de uno de los paquetes mensuales y eso hace que sepa que el humidor se irá reduciendo poco a poco. Pero volviendo al cigarro, el formato box pressed robusto con cabeza de belicoso, que la compañía simplemente llama robusto me pareció perfecto para esta fumada, precisamente porque es una fumada con pocos matices y menos sorpresas. Los sabores llegan a ser fuertes y constantes, incluso más fuertes que en el Dogma, pero al mismo tiempo no es una oferta muy diferente a la del resto de las opciones de Undercrown. Sin embargo, este cuesta $10,50 vs. $8,50 que cuesta el habitual, pues no hay tanta diferencia entre ambos.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Undercrown ShadyXX
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Box Pressed Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Stalk cut Habano)
Tripa: Nicaragua, Brasil (Mata Fina)
Precio: $10,50
Puntuación: 85

Casdagli – Traditional LE (Grand Café)

El paquete mensual de Small Batch Cigars realmente se las trae y suscribirme fue una de las mejores decisiones que tomé para probar cigarros que normalmente no compraría, particularmente por temas de precio, pues tiendo a ser bastante cuidadoso del presupuesto cuando me dispongo a comprar varios cigarros. Sin embargo, sí debo destacar que en la mayoría de los casos los cigarros que incluyen son versiones especiales o limitadas de cigarros que ya había fumado, por lo que eventualmente me salí y no creo que regrese. Pasé de no haber probado un Davidoff a ya tener once en mi haber y cinco más por probar todavía, y así con muchos otros.

Así pasó que también este Casdagli lo he probado antes, pero en el formato Cotton Tail, que me gustó bastante. Pero como mis reseñas repetidas suelen ser porque se trata de una edición especial o una vitola muy diferente, es exactamente por ello que pruebo este lancero que además es edición limitada, con el nombre de Gran Café y medidas de 7,6x 39. El lancero se siente bastante firme, aunque no uniforme, pues tiene algunas zonas más esponjosas que otras. Los aromas en esta gran capa son predominantes de chocolate con una especia tipo nuez moscada muy leve y cuando lo pico (nuevamente con la doble hojilla) los aromas de la calada en frío son de una nota muy rica de chocolate y un repele de paja.

El cigarro además tiene un moño de señora en la perilla y el pie es cubierto, por lo que el tiro se siente más apretado de lo que termina siendo una vez encendido. Una cosa que me gusta de encender un lancero de vez en cuando es que utilizo mis fósforos de madera para lograr una llama «fría» y encender el cigarro lentamente. Los primeros sabores son un espejo de la calada en frío, con una nota dominante y rica de chocolate, pero al cabo de las primeras caladas también se sienten toques de tierra y cuero. En el retrogusto hay notas sutiles de pimienta, que podría describir como pimienta blanca, precisamente por esa sutileza aunque no está acorde con la riqueza y densidad del resto de los sabores. Sin embargo, esto invita a probar más instancias de retrogusto.

En el segundo tercio sorprende como se mantiene colocada la ceniza, sobre todo siendo un lancero, que normalmente no sostienen mucha ceniza. No obstante, me mantengo el cigarro bastante alejado mientras lo tengo entre los dedos, porque es justo en el momento que «entro en confianza» que este decide que no quiere seguir siendo parte del cigarro. En este segmento el sabor de pimienta que se había mantenido en el retrogusto y de manera muy sutil, comienza a formar parte de los sabores en el paladar, con una intensidad mayor y le acompañan otros sabores que se habían mantenido de fondo o que comenzaron a aparecer en este tercio, como vainilla y crema. El tiro, aunque bueno, no produce un humo constante y llega un punto que decido darle un retoque en el centro del cigarro, no para corregir quemada sino para asegurarme que está encendido de manera uniforme.

El anillo de combustión no parece dar mayor problema y el cigarro se mantiene quemando más o menos igual, así que este tiro suave y humo ligero no parece ser un defecto sino que es simplemente como el cigarro funciona. Sí quería hacer un inciso de la marca, pues es probable que vean este mismo cigarro con el nombre Bespoke, y es que ese era el nombre previo de la marca que ahora se llama Casdagli, así que cambiaron de nombre pero no de anillas (solo el nombre en ellas) y tampoco de ligas.

Ya en el último tercio, aunque la verdad es que los sabores son prácticamente los mismos del segundo tercio, con la posible variación que la pimienta se siente más suave, como en el primer tercio y el cigarro tiende a perder esas notas cremosas que me estaban comenzando a agradar tanto. Sí muestra unas notas suaves de nueces, pero no hace mucho más. No obstante, se trata de un cigarro de larga duración, algo que no muchos pensamos cuando nos disponemos a encender un lancero, pero que se vuelve cierto siempre. Así, al cabo de una hora y 40 minutos, este Traditional Grand Café llega a su fin.

El Cotton Tail de la línea Traditional de Casdagli me encantó, llegando a darle 94 puntos, que para un cigarro desconocido (para ese momento) no es fácil. Sin embargo, al verlo en lancero realmente me llamaba muchísimo la atención, pues el Cotton Tail tiene un cepo de 62 así que esperaba que este, con un cepo de 39, concentrara mucho más los sabores que tanto me habían gustado en el previo. Lamentablemente no fue así, pues la mayoría de los sabores son completamente diferentes a los del otro cigarro, así que prácticamente fue un cigarro distinto y no el mejor de la marca. Por lo mismo, me hubiesen gustado más sabores, aunque está muy lejos de ser un cigarro malo; solo que no es tan bueno como el otro.

Ficha Técnica:
Fabricante: KBF Factory
Marca: Casdagli
Modelo: Traditional Limited Edition
Dimensiones: 7½ x 39
Tamaño: Lancero
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Corojo Maduro)
Capote: Nicaragua (Condega)
Tripa: Perú (Pelo de Oro), República Dominicana (San Vicente)
Precio: $13,50
Puntuación: 84

Quintero – Favoritos

Uno de los «baratos» de los habanos. En verdad sí es barato. Cuando comenzaba a fumar recuerdo haber ido a una tienda en Caracas y que tuvieran habanos por el equivalente a $18-$25, lo cual me parecía bastante caro (todavía me parece). Pero también tenían lo que ellos llamaban los habanos «baratos», que eran el Quintero en $15 y el Guantanamera en $14. Hoy en día me doy cuenta que incluso a eso le estaban ganando una grosería de dinero, pues este Quintero lo compré en la Cava Magallanes de Madrid en el equivalente a $3, que está muy bien. La tienda también está muy bien y luego de visitar unas 3 o 4 tiendas allá, sin duda la de Magallanes es la mejor.

La marca Quinteros es una de las pocas de habanos que no nació en La Habana, sino en la ciudad de Cienfuegos, ubicada en el sur de la isla, por Agustin Quintero y sus 4 hermanos. Todos los tabacos de este cigarro tienen su origen en la zona de Vuelta Abajo y Semi Vuelta. También, una revisión de la imagen superior y al detalle de la portada de este artículo indicaría la razón del bajo costo del cigarro, pues ciertamente la capa y la perilla del cigarro se notan descuidados y de una calidad que no está al nivel de, por ejemplo, un Trinidad o un Romeo y Julieta de la isla. Adicionalmente, es un cigarro de tripa corta, por lo que es posible que los sabores durante toda la fumada sean los mismos. Pero la capa es relativamente oleosa, con aromas suaves de madera, mientras que en el pie se aprecia grama mojada y pimienta. Finalmente, lo pico con la doble hojilla y aprecio aromas de tierra en la calada en frío, aunque bastante sutil.

El anillo de combustión confirma esa construcción descuidada del Quintero, sinónima en muchos casos con cigarros de tripa corta. Pero el tiro se siente bastante bien, produciendo humo abundante y denso, con un inicio que no escatima en suavidad y da un golpe de pimienta de mediana intensidad y al cabo de unos minutos se aprecian toques dulces de caramelo. Estos dos sabores se mantienen como los principales y, en la mayoría de los casos, como los únicos. Hacia el final del primer tercio pareciera que el cigarro pierde algo de la intensidad del inicio.

Para el segundo tercio el Quintero no ha mantenido la ceniza y ya ha requerido su primer retoque. Afortunadamente por su precio es lo esperado, pero si hubiese pagado los $14 que originalmente vi por este cigarro sí estaría realmente molesto. En cuanto a sabores se mantienen consistentes con aquellos del primer tercio, aunque la sensación fuerte de pimienta desapareció por completo, pero me mantiene interesado, que es importante especialmente en este precio. El cigarro se siente incluso más ligero que antes y más esponjoso también. Aparece un sabor muy interesante e inesperado, como a coco tostado, pero hasta ahí llegan estos indicios de complejidad.

El Favoritos realmente está haciendo lo que le da la gana con la quemada, pues la ceniza se mantiene a fuerza de retoques, que ya le he dado tres. Llego a la mitad con 35 minutos de fumada, aunque a partir del segundo tercio la quemada ha sido un poco más lenta. Los sabores son los mismos, aunque sí debo aclarar que han habido cambios, cosa que no esperaba. Más allá de la sensación más ligera en el cigarro también hay sabores de canela que, junto con el caramelo, le dan una dimensión agradable al cigarro.

Para el último tercio suelo tomar una foto antes de este punto, a menos que quiera dejar claro que me lo fumé hasta quemarme los dedos, entonces hago una imagen del punto final, pero en este caso la imagen es para destacar lo terrible de la quemada. Comenzando el último tercio el cigarro se apagó por completo y me costó varios intentos encenderlo de nuevo, pero finalmente lo hice y a partir de ahí no aguantaba más de 10 segundos sin caladas para mantenerse encendido. No obstante, los sabores se mantuvieron en una onda más o menos sabrosa, con toques tostados que creo que fueron por los retoques, pero la combinación era de caramelo, canela, algo de madera y pimienta. El tiempo total de fumada fue de 55 minutos.

En términos generales el Quintero es un cigarro muy decente para estar hecho de tripa corta. Tiene una complejidad moderada, que es algo hasta raro en cigarros de tripa corta, y eso hace que sea un cigarro que se pueda disfrutar sin el recordatorio constante que se trata de un cigarro «barato». Siendo de este tipo de picadillo es normal que te encuentres con trocitos de tabaco en la boca, así que siempre hay que estar al tanto de eso y no sonreír mucho con los amigos. Pero por su precio es una fumada muy agradable por la que no deberías tener que pagar más de $7. Ese precio también asegura que no vas a esperar una calidad exponencial a la hora de fumarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Quintero
Modelo: Favoritos
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Conchas No. 2 (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $3,00
Puntuación: 84

Whiskey: Jack Daniel’s Tennessee Honey

No soy mucho de licores saborizados, especialmente desde que decidí desistir de probar rones especiados y la verdad es que los whiskies como este no son de mi particular elección. Pero la verdad es que tanto el Tennessee Honey y el Tennesssee Fire vinieron en un sampler que llegó y son de una popularidad destacada, al menos dentro de su mercado, así que no quisiera dejar pasar la oportunidad. Pero esto no significa que voy a empezar a probar licores del estilo.

En mi publicación anterior detallé un poco sobre el proceso particular de Jack Daniels y su whiskey, así que a fin de no sonar repetitivo, aquí me la salto. Sin embargo, este Tennessee Honey es una combinación del ya conocido Old No. 7 con un licor de miel producido por la misma marca, que al parecer es hecho de miel. El licor es embotellado a 35% de alcohol.

En copa el líquido tiene un color de paja, amarillento y gracias a su contenido azucarado o dulce, luego de moverlo se notan lágrimas gruesas en el interior de la copa, que desciende con una rapidez contrastante con lo grueso de las mismas.

El aroma inicial es intenso de miel, casi aturde por su intensidad. Pero después de dejarlo reposar en copa los aromas intensos de miel comienzan a disiparse y se aprecia madera y pimienta, pero igualmente con un fuerte componente de miel.

Esperaba algo más equilibrado en aromas, pero el whiskey cumple lo que promete y en verdad huele casi únicamente a miel, con un toque suave de alcohol.

Para sorpresa de nadie el sabor inicial es de miel, aunque sí sorprende que se siente un golpe alcohólico pronunciado, seguido de un sabor amargo adicional a la miel, que no me convence. El resto de los sabores no existen ni se sienten matices, pero también hay muy poca astringencia alcohólica en el sabor y se siente básicamente como whiskey barato mezclado con miel.

La intensidad de los sabores es media, al igual que la largura, mientras que en el retrogusto se aprecia miel, alcohol y pimienta.

Sin nada que mejore el whiskey, me atrevo a añadirle un poco de hielo y el resultado es impresionante, pues el hielo y el agua suavizan bastante el sabor intensamente dulce del licor y llego a apreciar el sabor del whiskey en sí.

Pero definitivamente no es algo para tomar solo. Con hielo mejora, pero creo que el fuerte de este licor es su capacidad de ser utilizado en cócteles, y creo que con una buena base amarga, sea con angostura, Campari o ginebra podría hacerse un buen trago.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Jack Daniels Distillery
Nombre del Whiskey: Tennessee Honey
Marca: Jack Daniel’s
Origen: USA
Edad: 4 años.
Precio: $21
Densidad alcohólica: 35%
Puntuación: 67

Davidoff – Escurio (Gran Toro)

El otro día estaba conversando con un amigo sobre los Davidoff en general y me preguntó cuál era mi preferido. Le dije que el Yamasá y me dijo que para él era el Escurio. Como no lo había probado, me abstuve de dar la opinión, pero me dijo que seguramente me gustaba más.

Pero sobre el cigarro: luego de tantísimos años en la República Dominicana, luego que la marca saliera de Cuba en 1991 y se estableciera en RD, parecía que este país sería su nueva sede para todo. Pero en 2013 lanzaron el Davidoff Nicaragua, marcando el primer indicio de que la marca saliera de RD y también creara cigarros con anilla negra. Dos años después crearon este Escurio, con hojas de Brasil, en tres vitolas: petit robusto, robusto y este gran toro que encendí hoy.

Como buen Davidoff, este Escurio se ve perfecto, con su anilla negra sobre una más pequeña que lo identifica como el modelo, venas abundantes, firme y con cierta rugosidad. En la capa se aprecian aromas a notas florales y no mucho más, mientras que en el pie hay una nota de madera seca. Finalmente, lo pico con la doble hojilla, que le he estado dando más uso recientemente y la calada en frío me da un tiro bastante suelto, con notas de madera, especias asiáticas y un toque afrutado.

Las caladas iniciales tienen mucho de qué hablar, demostrándome de primera mano la calidad de las hojas que utiliza, con sabores dulces y picantes de las hojas brasileñas y sabores ligeramente salados y a madera de las hojas dominicanas, junto con un toque picante de intensidad muy decente. En el retrogusto se sienten más fuertes esas notas picantes, pero no tan variadas. El tiro es perfecto y el anillo de combustión está a la par, aunque tiene una que otra desviación que espero no sea problemática. El primer tercio es relativamente sencillo, equilibrado y la pimienta es lo único variable, que a veces me hace pensar que viene una fuerte, pero se mantiene en control, al menos en este punto.

Justo después de comenzar el segundo tercio el Escurio da un pequeño giro, en donde la pimienta se siente más rica y más fuerte, al mismo tiempo que el cigarro en sí también se siente más fuerte, así que seguimos con un cigarro equilibrado, al menos. También aparecen sabores a chocolate, que unidos a la pimienta le dan un toque muy agradable a la fumada, así como notas cítricas que están presentes tanto en el paladar como en el retrogusto.

Para la mitad del cigarro me veo obligado a soltar la ceniza y a darle un retoque. Pero esto tuvo un resultado positivo, porque pareciera que la columna de ceniza estaba conteniendo los sabores y en lo que la solté el sabor de madera se vuelve el principal, pero el cítrico que finalmente identifico con limón se hace muy cremoso y hacia el final de este segundo tercio comienzan a aparecer notas de café, que son ligeramente ácidas, como cuando te tomas un espresso que está ácido… no es algo especialmente agradable, pero en el cigarro se siente muy equilibrado.

El anillo de combustión sigue siendo desviado en el último tercio, pero de resto el cigarro se ha comportado de maravilla, siempre que un par de retoques no te molesten, pero en lo particular no es lo que espero de un cigarro de $18. En este final aparecen sabores de caramelo que se funden con el sabor de café y la pimienta, que se había apagado un poco, regresa también, sin aturdir, pero definitivamente lo más fuerte que ha sido hasta el momento. El cigarro tiene también un fondo tostado, en donde se aprecian versiones de los otros sabores con este matiz tostado, por lo que el caramelo se siente como toffee y el café como ligeramente quemado. Finalmente aparecen sabores de nueces también, que no había sentido antes. Así luego de una hora y 50 minutos, el Escurio llega a su fin.

El Escurio es un cigarro diferente con respecto a lo que Davidoff nos tiene acostumbrados, pero eso aplica igualmente a los Davidoff de anilla negra. En este caso se trata de sabores «frescos», cítricos y con una pimienta que, aunque permanente, no se siente abrumadora. Comparado con un Davidoff de anilla blanca, este me parece mucho más interesante, e incluso comparándolo con el Yamasá, que es mi Davidoff preferido, el Escurio queda mejor parado. Sin embargo, siendo el gran toro, creo que los sabores en el robusto deben ser algo más intensos, así que me llama la atención probar ese.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Escurio
Dimensiones: 5½ x 58
Tamaño: Gran Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Brasil (Cubra)
Tripa: Brasil (Cubra, Mata Fina), República Dominicana (Olor, San Vicente)
Precio: $18,00
Puntuación: 93