CAO – Bones (Maltese)

Para una marca que ha mencionado tantas cosas en sus líneas, desde países, motores, motos, obras literarias y hasta superhéroes, Bones no debe ser un nombre tan rebuscado. No obstante, aunque la palabra significa Huesos en inglés, en verdad hay un mayor trasfondo pues su nombre está relacionado con dados y piedras de dominó, que originalmente se hacían de huesos o de marfil y es la manera en que muchas culturas afroamericanas se refieren a estas piezas. Play the Bones normalmente quiere decir jugar con dados o dominó. En Venezuela creo que somos ignorantes a la mayoría de los juegos de dominó, optando por el que creo que es el tradicional, pero las cuatro vitolas en que está disponible el Bones se refieren a estilos distintos del dominó: Chicken Foot, Blind Hughie, Matador y Maltese. La vitola que voy a probar se llama Maltese y es un 6×60.

Los cigarros son fabricados en Nicaragua con una liga que capa Connecticut Broadleaf, con capote Connecticut Shade y tripa nicaragüense que no especifica su estilo junto con Piloto Cubano de República Dominicana y tabaco hondureño de las regiones de Jamastran y La Entrada. Su capa está llena de venas y hendiduras, con apariencia opaca y áspera y si no supiera que se trata de juego de dados o dominó, no sabría a qué se refieren los puntos que se notan en contraluz sobre la anilla. Pero este Broadleaf en la capa es frágil y esas hendiduras tienen pequeños quiebres que espero no sean gran problema, aunque hay aromas interesantes a madera y notas perfumadas. En el pie se sienten notas de madera recién cortada, como de aserradero y notas de pimienta. La calada en frío tiene poca cantidad de madera y más notas dulces de frutos rojos y pimienta.

Con la gran cantidad de países y tipos de tabaco contenido en el Bones, me impresiona un poco que su inicio es sobrio y sin mayor intensidad, con una combinación suave de madera, tierra y pimienta, con un tiro considerablemente abierto y no mucho que aportar en el retrogusto. Hay humo abundante en cada calada, en gran parte gracias a ese tiro tan abierto y luego del punto de medio de este primer segmento aparece una sensación cremosa en ese humo que hace más deleitable cada calada, siempre que no sea muy intensa, pues el tiro tan abierto no le ayuda. Quizá lo más significativo en la fumada es que en el paladar se siente pimienta blanca y en el retrogusto es pimienta negra, y la tierra de esa capa Broadleaf tiende a sobresalir dentro de todos los sabores.

En el segundo tercio el CAO Bones pierde esa propiedad cremosa y comienza a quemar más rápido de lo que debería, con un anillo de combustión con más imperfecciones y una progresión casi lineal a una fumada menos agradable. Los sabores de tierra siguen siendo los más notables, con un matiz de tierra seca que precisamente elimina esa cremosidad que había sentido hasta el momento. También la pimienta es más negra y comienzo a sentir la boca progresivamente seca, también porque se pierden las notas dulces. Afortunadamente no se apaga y no pareciera haber problemas de ello más allá de lo rápido que se consume, con una intensidad media-baja y una fortaleza media.

En el último tercio el Bones se vuelve más agresivo en sus sabores, manteniendo sabores de madera y tierra, pero la intensidad aumenta, quizá porque es algo más esponjoso y caliente y esto contribuye a que cada calada mantenga esta tendencia de secar la boca. No obstante hay notas cremosas, pero estas se ven dominadas y eclipsadas por los aspectos más negativos de la fumada y aunque hay sabores con intensidad media-alta, la fortaleza del cigarro en términos de nicotina y calor no hacen que esta fumada sea del todo agradable. Cuando marco una hora y 20 minutos, este 6×60 me sorprende al llegar a su fin.

Aunque regularmente digo que los 6×60 no son los cigarros que me gustan y en muchos casos simplemente no compro un cigarro cuando es la única vitola disponible, la verdad es que el cepo 60 no me desagrada en absoluto. Es el largo de 6 pulgadas con un cepo de ese tamaño, pues hace de la fumada algo interminable. Pero existen cigarros hechos exclusivamente en estas vitolas y la liga está hecha para que dure bastante y siempre evolucione, y se aprecia que el fabricante se tome el tiempo y la dedicación para producir algo así. Igualmente, hay cigarros de cepo 60 con largos de 4 o 5 pulgadas que disfruto muchísimo. En ese mismo orden de ideas, aunque el CAO Bones está disponible en 4 vitolas, las otras tres son de cepo 54, cambiando solamente el largo, por lo que pienso que es un cigarro hecho para vitolas anchas y la diferencia entre todos no debe ser tan grande. No se trata de un cigarro complejo y realmente el último tercio se torna desagradable, pero quisiera pensar que en vitolas más pequeñas será mejor, aunque creo que el mayor problema de este Bones fue el tiro tan suelto.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: CAO
Modelo: Bones
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Maltese (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: USA (Connecticut Shade)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano), Honduras (Jamastran, La Entrada), Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 81

Ron: Caballo Viejo

Caballo Viejo es uno de esos rones venezolanos que apareció de la nada y ya estaba en la DOC y con un pocotón de premios asignados. Esto ha pasado con otros productos e instantáneamente genera un cierto rechazo o sospecha en el consumidor que está reacio a desembolsillar $60 por un producto que nadie conoce. Al menos esa fue mi impresión.

La marca existía desde 1985 y registrada por Industrias Bravo (que producen el ron Bucare) y se comercializó en el oriente venezolano como un producto de dos años de edad. Con la compra por los nuevos dueños de la marca y en conjunción con Celiveca, decidieron crear un blend para un nuevo producto, cuidadosamente afinado por su maestra ronera, Rosamy Belmonte. Su proceso de envejecimiento comenzó en 2006.

El producto es un blend de rones de entre 6 y 12 años de edad, envasado artesanalmente en una exclusiva botella, numerada y etiquetada a mano, que viene resguardada en una caja de madera que imita un establo. El producto es embotellado a 40% de alcohol.

Foto cortesía de Rones de Venezuela

En nariz el Caballo Viejo afortunadamente no tiene aromas que lo relacionen con su nombre. De hecho, destacan las notas sumamente tostadas, que me hacen pensar en que la madera de las barricas pasa por un charreado extra, aunque la marca no menciona eso. La marca no menciona nada de las barricas, en realidad. También hay aromas muy llamativos a uvas verdes, madera, café en granos, chocolate en polvo y aserrín. Me impresiona como todo parece tostado y eso le da un matiz distinto a los aromas.

En boca el sabor principal es el de madera quemada, pero muy de cerca y con intensidad similar, hay notas de nueces, avellanas, manzana verde, aceitunas (aunque a veces se siente como aceite de oliva) y una nota jabonosa también. El retrogusto es de manzana y miel.

Recuerdo cuando apenas salió este Caballo Viejo, que me dejé llevar por la opinión de conocidos sobre el ron, quienes decían que no valía su precio. Ciertamente, el Caballo Viejo fue uno de los primeros rones cuyo precio superó los $60 y ni siquiera hubo una oferta de lanzamiento, como sucede con otros. Entre su precio por encima de lo normal y la referencia que no era gran cosa, nunca lo probé. Pero en una reciente reunión en casa de un amigo lo pude probar y constatar que realmente se trata de un ron excepcional y muy bueno. No sé si digno de $74, pero ciertamente es un ron de una calidad muy alta.

Ficha Técnica:
Fabricante: Central de Licores Unidos de Venezuela (Celiveca) + Industrias Bravo
Nombre del Ron: N/D
Marca: Caballo Viejo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 6 a 12 años
Precio: $74
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

AJ Fernandez – San Lotano Requiem Habano (Robusto)

Hace cosa de unos meses, aunque ya casi un año, estaba conversando con un amigo que es parte de la industria internacional de tabaco. Estábamos hablando de la marca AJ Fernández, y me comentó que muchos de sus productos han desmejorado en los últimos años. Yo le dije que en verdad no me había dado cuenta, pues no he tenido mayor inconveniente con ninguno. Él me preguntó cuáles había fumado últimamente y luego de hacer un poco de memoria le dije de varios New World y los San Lotano Requiem. Ahí se rió y me dijo que esos nunca los van a desmejorar. Pero precisamente, haciendo esa memoria me di cuenta que del San Lotano Requiem había probado el Connecticut y el Maduro, pero no el Habano. Un tiempo después vi una oferta y no lo dudé.

La historia de la línea San Lotano es bien interesante y sin alargar esto demasiado te puedo contar que AJ Fernández pasó un buen tiempo haciendo su nombre dentro de la industria creando ligas poco conocidas para muchas personas, entre las que destacaban muchos productos exclusivos para Cigars International, con marcas como Diesel, Ave Maria, Man O’War, Relic, Shadow King y demás productos, de los cuales algunos se siguen haciendo hoy en día y AJ sigue siendo parte de las ligas. Pero cuando AJ finalmente decidió salir al mercado con un producto que llevara su nombre, lo hizo con la línea San Lotano. Más de 180 mil cigarros diarios producidos en su fábrica después, esta línea Requiem busca rescatar a la marca, no porque estuviera en peligro, sino más bien rescatar las ligas originales que se habían perdido entre tantos productos hechos bajo esta línea. Lo hace con un cigarro cuya capa Habano proviene de Brasil, capote nicaragüense y tripa de Nicaragua y Honduras. Tiene aromas a pimienta, cuero y un suave dejo de chocolate en todas las secciones de aroma en frío, con una nota ligeramente más picante en la calada en frío y algo más achocolatada en el pie.

Manteniendo esas notas que aprecié en frío, el San Lotano Requiem Habano comienza con una intensidad alta de sabores de pimienta y chocolate, pero es el chocolate el que lleva la delantera, pero también hay notas fuertes pero no tan intensas de cuero y café, y afortunadamente hay una nota cremosa que balancea estos sabores y hacen que la experiencia no sea solamente de pimienta y chocolate, lo cual se puede volver aburrido rápidamente. En vez, tiene esta nota cremosa con notas de vainilla y canela que le da una dimensión y una dosificación a esas notas fuertes y las mantiene a raya. Hay notas dulces también con matices de chocolate que estoy casi seguro que vienen de la capa, y estos sabores no varían mucho durante el primer tercio y hasta el final del mismo no hay nada nuevo que mencionar, pero el hecho que todo se mantenga desde el inicio también habla muy bien de la construcción, de la cual no esperaba detalle alguno. La intensidad es alta y la fortaleza es media-alta, así que vamos bien con este robusto.

En el segundo tercio los sabores siguen más o menos la misma tendencia a nivel de sabores principales, con chocolate negro, café y cuero, acompañados por su nota cremosa de vainilla y canela en el retrogusto y el paladar para mantener los sabores equilibrados, pero hay dos cosas que sorprenden y la primera es la construcción, que ha sido perfecta, y en cierto modo eso era lo que esperaba de un cigarro hecho por AJ Fernández, pero después de fumar tantos cigarros de muchas marcas y orígenes, sigue siendo impresionante para mí lo bien construidos que están. Por otro lado, lo otro que me sorprende es que es una liga de AJ Fernández, hecho en Nicaragua y aunque no es un puro, hay una gran cantidad de hojas nicaragüenses, pero el cigarro no es dominado por la pimienta. Creo que gran parte de esto es gracias a la capa, que es sorprendentemente oscura pero no deja de ser Habano y esa es la calidad de este tabaco de Brasil y la oportunidad de probarlo con una liga extraordinaria es esta. Fortaleza e intensidad están en los mismos niveles.

En el último tercio los sabores no han cambiado y eso es más o menos lo que esperaba, pero el orden sí se ha alterado y ha sido con una mayor intensidad del sabor de café. La capa se ha mantenido perfectamente durante todo el cigarro y en mi experiencia este es el talón de Aquiles de muchos cigarros con capa brasileña y es que son capas gruesas y llenas de venas que le aportan una gran cantidad de sabores al cigarro, pero también son más propensas a romperse o tener pequeños puntos de quiebra que con el calor se van abriendo más. Los sabores, fortaleza e intensidad no sufren mayores cambios, más allá de ese liderato del café, pero en general es una experiencia de una hora y 35 minutos que siempre fue agradable.

El San Lotano Requiem Habano es un buen cigarro que, a diferencia de su versión de capa Maduro y Connecticut, no sorprende tanto o al menos no a esos niveles. Pero quizá no tiene que hacerlo, porque precisamente no es complejo, pero muy agradable, fuerte, intenso y lo que algunos llamarían «redondo». Esta calidad y esa construcción fenomenal son básicamente lo que busco en un cigarro de fumada regular, que siempre se verá bien en la mano y que tendrá una fumada excelente de manera regular. Compré cinco cigarros y fácilmente compraría cinco o diez más, pues es una fumada consistente y en cualquiera de sus presentaciones, muy interesante y por $8, muy repetible.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Requiem Habano
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Habano)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras, República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 89

Ron: Abuelo XV Oloroso Sherry Finish

El ron panameño está posiblemente mayor representado por un personaje cuya imagen se parece mucho al Dr. Juancho de Diplomatico, aunque afortunadamente Ron Abuelo no lo ilustra con tanta presencia como la marca venezolana. Son varios los productos de ellos que he probado y el Abuelo 12 es quizá el más vendido y el más representativo de la marca, pero también hay un total de cuatro productos de mayor lujo: el Abuelo Centuria y la serie de Abuelo XV.

Cualquiera que no esté muy al tanto de los productos de la marca verá el XV y fácilmente pensará que se trata de un producto de 15 años. Pero también pasa que la botella dice XV Años, así que sería inconfundible el tema que tiene 15 años, ¿verdad? Pues no los tiene. Es un ron de 14 años con un tiempo adicional, que no se especifica cuánto es pero según la marca puede llegar a un año. Ese año adicional es en una de tres barricas, dependiendo del producto de la línea y puede ser una barrica de Oporto, Cognac o Jerez. En el caso de la que reseño hoy, es de jerez.

El alcohol que hace este ron fue destilado por columnas y es embotellado a 40% de alcohol. Algo que me llamó la atención a la hora de investigar un poco sobre el producto, es que alguien se tomó la tarea de medir con un hidrómetro el nivel de azúcar de cada uno de los tres productos. Su conclusión es que el de barrica de cognac tiene 35 gramos de azúcar por litro, el de barrica de jerez tiene 44 gramos de azúcar por litro y el de barrica de oporto llega a 39,5 gramos de azúcar por litro. Todos estos números son bastante altos y hay muchas personas increíblemente puristas con el tema del azúcar añadida en el ron.

En lo personal, creo que hay rones con azúcar y rones sin azúcar, así como hay rones buenos y otros que no son buenos. La adición de azúcar no los mejora ni los empeora, sino que simplemente los hace más digeribles según la marca, y es la marca quien decide si le pone azúcar o no. En el pasado el azúcar se usaba para tapar los malos sabores o juventud que pudiera tener un destilado, pero hoy en día creo que es un tema de gusto, y precisamente hay a quienes les gustan los rones dulces y a quienes no. A mí no me gustan del todo, pero los tolero y hay algunos rones a los que el toque dulce le queda maravilloso.

En conclusión, no voy a dejar de probar o reseñar un ron porque tenga o no tenga azúcar.

Dentro de esta serie he probado ya el de barrica de cognac, llamado Napoleón y me gustó tanto que compré la botella. En la ocasión en que probé este, también pude probar el de barrica de oporto, que pronto publicaré. El envase es de 200ml, pues un amigo adquirió una caja que contiene 3 botellas, cada una de una de las variaciones de la línea, en envases más pequeños.

En aromas el Oloroso no parece tener tanta variedad como esperaría de cualquier destilado que pase por barricas de jerez. Destaca una nota dulce y azucarada, acompañada de miel, madera mojada, una nota de cáscara cítrica y una que otra nota adicional de frutos exóticos, tipo dátiles e higos.

En boca mucho más cremoso y menos cítrico de lo que la nariz me había hecho pensar, incluyendo vainilla y caramelo juntos, que me hace pensar en crème brulée, pero también un lado especiado que incluye clavo, canela, nuez moscada y tomillo. Es apenas en el retrogusto donde aprecio la nota cítrica del aroma original, acompañada de toques dulces.

El Abuelo XV Oloroso es un magnífico ejemplo de los sabores y aromas adicionales que puede lograr el paso por una barrica distinta a la original exbourbon. Pero los sabores que aparecen en este ejemplar no son consistentes con la mayoría de los destilados que he probado que pasan por barrica de jerez. Si bien los aromas de higos y dátiles pueden estar presentes, es muy común sentir frutos rojos en el paladar y eso es algo de lo que este Abuelo carece completamente. No obstante y como dije, es un buen producto y algo que disfruté bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Varela SA
Nombre del Ron: XV Oloroso Sherry Finish
Marca: Abuelo
Origen: Panamá
Materia prima: Miel de caña
Edad: Promedio de 14 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Joya de Nicaragua – Clásico Medio Siglo (Toro)

Muy para mi sorpresa, Joya de Nicaragua creó este Clásico Medio Siglo después de haber cumplido medio siglo. Más sorpresa aún es que el cigarro ha sido muy publicitado y anunciado en España como parte de ese lanzamiento, aunque en verdad es un relanzamiento y siempre se ha llamado Clásico solamente. Para esta versión Medio Siglo se ha hecho una nueva liga y en realidad es un cigarro nuevo, con el mismo nombre de uno anterior. Pero es que el Clásico, más allá de ser tan clásico, es un cigarro importante porque fue el primer cigarro que Joya de Nicaragua exportó hacia Estados Unidos, pero este celebra 50 años de fabricación por la marca y no el medio siglo de disponibilidad en Estados Unidos. Esta nueva versión tiene una capa Habano ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüense y rinde tributo a todos los que han sido parte de la marca y quienes han participado en su crecimiento que la ha convertido en una de las más destacadas a nivel mundial.

Creo que una de las cosas que me llama la atención es la aparente ignorancia del producto en Estados Unidos, especialmente porque es el mercado de mayor tamaño e importancia para muchas marcas y es muy común ver que haya productos exclusivos para ese mercado, pero que haya un producto exclusivo para el resto del mundo y no exista en USA es casi imposible. No obstante, aquí estamos y este cigarro me lo regaló un buen amigo, pero lo he visto por muy buen precio en varios establecimientos. Se trata precisamente de una capa Habano ecuatoriana, muy lisa y diría que perfecta, sin problemas y con aromas muy agradables a cuero y madera, pero también un toque picante. Estos aromas se repiten en el pie y la calada en frío no es muy distinta, destacando apenas algo de tierra mojada y más pimienta. Por ello no siento que sea un cigarro muy distinto a lo que ya existe y a los miles de productos del mercado americano, por lo que podría ser una aproximación de la marca para que el resto del mundo pruebe los sabores que su mayor mercado disfruta. O mejor me concentro en el cigarro y digo mis impresiones y no lo que creo que será.

El Clásico Medio Siglo comienza lleno de detalles, buenos y malos. Comenzamos con un intensidad picante muy al estilo del tabaco nicaragüense, concentrado y lo que sería un pequeño bombazo, acompañado de sabores a cuero, madera tostada y caramelizada, frutas melosas como ciruelas y un nota muy picante. El retrogusto incluye pimienta en su mayoría, pero también un toque de canela, que lo hace muy agradable y me quita por momentos la atención de esas notas intensas de pimienta. Sin embargo, el cigarro quema medio torcido y no es uniforme en su fogosidad, es decir que aunque se mantiene encendido, también requiere retoques para mantener esa uniformidad. Afortunadamente hacia el final del primer tercio pierde la necesidad de mantener el encendedor cerca, con una intensidad media y una fortaleza media-alta.

El Clásico Medio Siglo quema considerablemente lento y me toma unos 50 minutos llegar a la mitad, pero en este segundo tercio, aunque hay pocos cambios, es una fumada interesante. Sabores como el cuero y la madera se mantienen y con la intensidad que se presentaron en el primer tercio, no esperaría menos. Pero los sabores de fruta desaparecen y son sustituidos por unos más secos y menos melosos, como pueden ser los de avena o como cuando hueles una bolsita de granola. Como la imagen lo demuestra, la quemada es más uniforme y el humo ha sido abundante desde la primera calada, acompañando una intensidad media y fortaleza igualmente media. Esta quemada lenta, más que obligarme a fumar más, me lleva a tomarme mi tiempo entre cada calada y hay ocasiones en las que dejo el cigarro descansar más de lo que debería y al regresar a él sigue perfectamente encendido.

Madera y cuero siguen siendo esos sabores más destacados en el último tercio del Clásico Medio Siglo y hay ocasiones en que se sienten como los únicos que tiene que mostrar, pues aunque hay sabores secundarios, se sienten muy, muy sutiles en esta sección, apenas con notas de chocolate en polvo y los cereales del tercio anterior. Pero aunque los sabores tan sencillos en esta sección se puedan sentir como un defecto, la verdad es que denotan una fumada muy clásica, como su nombre lo destaca y fuerte. Me toma dos horas fumar este cigarro y en las últimas caladas me estaba quemando los dedos, pero no lo quería soltar. La intensidad y fortaleza se mantienen en media hasta la última calada.

El Clásico clásico es un cigarro que está en el mercado desde hace casi 50 años y aunque al principio y en los años 70 y 80 el objetivo de los tabacos centroamericanos era imitar a los cubanos hasta un punto que permitiera a los americanos preferirlos porque eran el mismo sabor sin la prohibición, en los últimos 15 o 20 años el tabaco nicaragüense ha superado a quien imitaba originalmente, con un mercadeo distinto y un estilo diferente. Eso es quizá lo que Joya de Nicaragua quiere destacar con esta nueva versión del Clásico, que siempre se ha caracterizado por ser un cigarro suave, pero que en la nueva moda de cigarros más fuertes, pareciera tener poca participación. El Clásico Medio Siglo es una celebración de ese cambio que ha generado el tabaco nicaragüense en el mercado, sobre todo el americano. Además, a $6 por unidad, es algo que todos podemos celebrar y además es un cigarro apto para todos los paladares.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Clásico Medio Siglo
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 88

Oscar Valladares – Super Fly (Super Gordo)

Durante un tiempo bastante largo, Oscar Valladares era conocido casi exclusivamente como la persona que hacía los cigarros llamados Leaf by Oscar, que casualmente no eran productos para su propia empresa sino para una tienda en Pittsburgh en la que trabajó inicialmente. Eventualmente los hizo parte de su portafolio, pero los otros productos que hacía bajo su nombre no llegaban a ser tan conocidos, como es el caso de la línea 2012. No obstante, en 2019 creó algunos productos nuevos con diseños muy innovadores dentro del mercado. Uno de ellos fue el Wild Hunter, del que tengo uno en el humidor para una próxima reseña. También estaba el McFly y el Super Fly, y es este último el que tengo para reseña, que según la marca se trata de su producto de mayor fortaleza, aunque este es en vitola Super Gordo, de 6,5 x 60, por lo que no creo que pueda ser tan fuerte.

Sin duda alguna tanto el nombre del cigarro como sus colores y tipografía van en la misma línea que la película Super Fly de 1972. La capa es muy oscura y el contraste con la anilla negra es muy escaso, pero la anilla realmente es muy bonita. La capa San Andrés mexicana tiene aromas a chocolate y crema de chocolate, como una mousse. Estos aromas y matices de chocolate se repiten en el pie, aunque también incluyen paja, y no debería ser sorpresa que los aromas de la calada en frío también sean similares, pero con un adicional esta vez de mermelada de frutos rojos. El tiro se siente ligeramente apretado y siendo un cigarro de estas dimensiones, eso me choca un poco y temo que sea una fumada excesivamente larga por eso mismo.

Dos cosas me sorprenden cuando enciendo el Super Fly. La primera es que la fortaleza que prometía realmente está ahí y la siento en parte porque el tiro se pone como debería, haciendo que la fumada sea fluida y buena, pero la segunda es que todos esos sabores de chocolate que sentí en frío no aparecen, o al menos no en las primeras caladas. Los sabores son de tierra mojada, mantequilla de maní y una sensación de maíz tostado que no son cotufas (palomitas de maíz) sino más como cereal. Aparecen también notas de cáscara de naranja, avena, cuero y un retrogusto de pimienta y avena, que no abruma pero ciertamente es de una intensidad media-alta. Tiro, quemada, ritmo y ceniza son bastante buenos y la fortaleza media-alta me hace tomarme mi tiempo fumando el Super Fly.

En verdad llevaba un tiempo queriendo probar el cigarro pero había leído la promesa que se trata de una fumada muy fuerte y no tenía el tiempo para dedicarle, pero antes de proceder a encenderlo tuve un grato y abundante almuerzo que no consistió en carnes, por lo que estaba en situación óptima para disfrutar de una buena fumada. En el segundo tercio esa propiedad cítrica de cáscara de naranja es más como cáscara de limón y el sabor de avena se convierte en un sabor de nueces, mientras que la mayoría de los otros sabores se sienten casi iguales, siendo en el retrogusto donde más cambios ocurren e incluye galletas de soda, notas minerales y salsa de carnes. Cuando supero la mitad los sabores principales se concentran en pimienta, mantequilla de maní y cáscara de limón, con una fortaleza alta y una intensidad fuerte. Sigue quemando bien y la ceniza se mantiene largo tiempo, y contando que me ha tomado 75 minutos llegar a la mitad, ciertamente el Super Fly promete una fumada larga.

En el último tercio no parecen haber grandes cambios en términos de sabores nuevos, pero sí hay un cambio de orden en su intensidad, siendo más de nueces y notas de frutos rojos, y son los de tierra y pimienta los secundarios. El de cáscara de limón sigue ahí, pero nuevamente parece a veces más de naranja. El retrogusto es de nueces y pimienta, y mientras que la fortaleza es media-alta, la intensidad sigue siendo fuerte y eso hace que el tiempo pase lentamente mientras disfruto del Super Fly hasta el final, quemando bastante bien y necesitando dos horas y 40 minutos para fumarlo completo.

El Super Fly es un buen cigarro con pocos problemas, y releyendo lo que puse sobre él, no destaqué ninguno. El primero es el más obvio y el que siempre tendré con cigarros de estas dimensiones y es que son demasiado cigarro, pero por tonto que suene, es demasiado cigarro para mí. Pasar casi 3 horas fumando no es lo que más me gusta, pero como pasa con las películas muy buenas, no me di cuenta que estuve todo ese tiempo fumando. Estaba en la terraza, mi hija estaba en el jardín y mi esposa estaba haciendo algo y disfruté mucho de este rato. Hacia el último tercio comenzó a soltar mucha más nicotina y eso hizo que el final del cigarro fuese más «eléctrico» que otra cosa, pero nuevamente no era algo raro en un cigarro con estas dimensiones y esta fortaleza. Viendo un poco, son las mismas medidas que el Clydesdale de Stallone, aunque ese lo disfruté más. Pero pensando en el resto de los productos de Valladares, creo que este ha sido de los mejores, sin menospreciar al The Oscar Habano, claro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares
Marca: Oscar Valladares
Modelo: Super Fly
Dimensiones: 6½ x 60
Tamaño: Super Gordo (Gordo)
Origen: Honduras
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua, República Dominicana
Precio: $11,50
Puntuación: 89