Caoba – Oro (Robusto)

Corría el año de 1992 cuando Don Julio Pérez González, español que terminó viviendo 66 años en República Dominicana, creó una marca llamada Caoba Cigars, hechos en la fábrica Villa Faro, ubicada en Santo Domingo, República Dominicana. Don Julio era amante de la madera y tenía un taller de esculturas artesanales de caoba en España. La caoba casualmente es el árbol nacional de República Dominicana. En la actualidad la fábrica sigue estando ubicada en Santo Domingo, pero esta vez es una artesanal en la Plaza Colón, en pleno casco histórico, al frente de la Catedral Primada de América, aunque también son fabricados en Villa Faro. Hacen 8 productos diferentes, entre los que se encuentra este Oro, que promete una intensidad suave a media. La capa pareciera ser Connecticut, pero la página no la identifica, aunque sí indica que el capote y la tripa son dominicanos.

La capa está lejos de ser bonita, con distintas tonalidades de un marrón muy claro, casi beige. También se le notan múltiples venas y aromas herbáceos, que incluyen grama recién cortada y una nota de alguna hierba aromática. En el pie se le notan sensaciones de madera y no sé esto se deba a su nombre, pero logro identificar cedro y tierra también. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío tiene notas de tierra y pan blanco. Afortunadamente se siente un tiro fluido y esto me lleva a encender el cigarro con sumo cuidado, aprovechando que recibí un buen encendedor como regalo de navidad, de mi esposa.

Como era de esperarse, el Oro se trata de un cigarro de fortaleza baja y de intensidad media-baja, con sabores que comienzan gramíneos, pero también incluyen notas dulces de galletas danesas y vainilla. El humo es denso y cremoso, mientras que el retrogusto incluye aserrín y una nota muy suave de pimienta. El cigarro quema muy bien y sostiene una ceniza respetable sin ser exagerada, pero al menos la mantiene y solo se cae con estímulo propio. No como muchas de cigarros que he fumado últimamente, no en reseña sino con amigos, que siempre termino con la camisa sucia. Los sabores del Oro son los propios del tabaco dominicano, especialmente ese tabaco que se puso de moda a principios de los 90, muy sutil y con poca fortaleza.

Los sabores en el segundo tercio son muy similares a los del tercio anterior en el sentido que no hay más sabores, ni nuevos. Hay algunos que desaparecen, pero la fumada compensa siendo más fuerte, siendo más como «suave y un poquito más», para describirlo en términos populares. Las notas de galletas danesas son más sutiles y son sustituidas por notas más fuertes de tierra, mientras que el retrogusto tiene más notas de madera y nueces que de pimienta, cosa que tampoco abundaba en el primer tercio, pero que esta vez parece inclinarse por tantos toques más de madera. La intensidad es media y la fortaleza como la describí antes, un poquito por encima de suave o baja. Pero quema bien, uniforme y con humo abundante.

En el último tercio son las notas de galletas danesas que regresan y se colocan al nivel de la tierra, acompañadas de esa sensación cremosa tan característica de la capa Connecticut. No hay mayores cambios aparte de esos y no hay mayores sorpresas tampoco. Sigue quemando parejo, conciso y continuo, aunque sí se calienta un poco, cosa que supongo es normal con un cigarro de esta capa y en este momento, especialmente uno cuyo costo no es necesariamente elevado. Luego de una hora y 10 minutos, el Caoba Oro llega a su fin.

Hay un refrán que dice que si no esperas nada de nadie, nunca te desilusionarán. El Caoba Oro no es un cigarro extraordinario, tampoco es un cigarro malo. Es un cigarro que simplemente existe y que puede darte una fumada normal, que no será mala ni necesariamente placentera, sino simplemente una fumada. Sus sabores no son nada nuevo y la experiencia es esa típica fumada de tabaco dominicano de los años 90, que era exactamente algo que echaba humo, tenía sabores acordes y nada diferentes. El cigarro es lo que llamaría estándar y hay muchos cigarros en ese mismo estilo, incluso de marcas tan conocidas y respetadas como Arturo Fuente y este Caoba Oro está casi a ese mismo nivel… no, no estoy diciendo que Caoba y AF son lo mismo ni que este cigarro sea igual o mejor que un Don Carlos, por ejemplo. Estoy diciendo que el Caoba Oro te brinda una experiencia a un nivel similar que un AF del mismo estilo: un capa Connecticut de menos de $8 y eso es lo que ambos son. No hay nada nuevo que se haya hecho en esta categoría y el Caoba Oro simplemente mantiene el status quo. El Caoba Oro fue lanzado en USA en julio de 2019, por cierto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Villa Faro
Marca: Caoba
Modelo: Oro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 80

Villiger – Selecto Maduro (Toro)

Hace exactamente tres años que publiqué mi última reseña de un Villiger. Pero incluso, solamente he publicado dos reseñas de Villiger antes que esta. Estaría de más decir que no es una marca que fume regularmente ni de la que conozca muchos de sus productos. En mi experiencia se trata de una marca de cigarros de los cuales muchos son mecanizados y la gran mayoría son baratos, al punto que nunca me han llamado la atención. Sin embargo, su producto La Flor de Ynclan se colocó en el Top 25 de Cigar Aficionado en 2017 y puedo decir que ese fue un cigarro que me gustó bastante. Pero hace unos meses vi un sampler de Villiger en un excelente precio con los amigos de Cuban Cigars Venezuela en Caracas, y decidí aprovechar para actualizarme un poco con la marca, pero no con muchas esperanzas, así que en las próximas semanas verás más representación de esta marca.

El Selecto Maduro se ve interesante en papel, con una capa San Andrés mexicana sobre tripa y capote nicaragüense y fabricado en Nicaragua. Sin embargo, se vende principalmente en bundles de 20 cigarros y cuando lo consigues barato está en $45 (el toro) y caro está en $55. Es decir, menos de $3 por cigarro en el punto más caro. Esto no es un cigarro destacable, en la mayoría de los casos, pero para quien fuma con un presupuesto justo, veremos qué tal funciona. Apenas sintiendo los aromas de su capa brillante y oleosa creo que comenzamos bien, con aromas a cuero, cítrico y paja, mientras que en el pie se aprecian notas suaves de tierra y cuero. Lo pico finalmente con la doble hojilla y la calada en frío tiene una buena cantidad de aromas que incluyen nueces, esa sensación cítrica del vino blanco y madera.

Uno de mis temas principales con los cigarros de capa madura es que tienden a valerse mucho de lo que una capa oscura aparenta y no parecen invertir mucho en hacer su cigarro fuerte o sabroso. Es lamentable la cantidad de veces que he fumado cigarros con capa madura que resultan ser muy suaves y planos, y confieso que cuando llegó la oportunidad de fumar este Selecto Maduro y ver su costo, estaba seguro que me tocaría una experiencia de esas. Pero las primeras caladas son interesantes y aunque no tiene una fortaleza destacable, la verdad es que durante el primer tercio me encuentro con sabores a nueces recién peladas y cebada, junto con ese típico aroma de una parrillera cuando las brasas están entre rojas y grises, que concentra madera, ahumado y un cierto toque especiado. El retrogusto es de cereales, que incluye algo de la cebada que siento en el paladar. Fortaleza media-baja e intensidad media, con una ceniza débil y escamosa, pero que se sostiene y un anillo de combustión algo desviado, pero decente.

Debo confesar que estoy realmente sorprendido por los sabores de este Selecto Maduro, pero más que eso, por su calidad. Se siente como un cigarro bueno y aunque está claro que es de bundle y que no es premium, tampoco es un cigarro de picadillo ni algo que se sienta mal. El segundo tercio incluso tiene más sabores que el primero, destacando maní, cebada, madera y cuero, con una ausencia absoluta de sensaciones picantes y un retrogusto de maní y vino blanco. Cuando supero la mitad del cigarro es cuando aparece la pimienta, pero es sutil y lo que hace es aumentar la intensidad a media-alta y la fortaleza a media, mientras que el retrogusto cambia un poco e incluye notas herbáceas y el maní se cambia a nueces. También quema mejor, aunque la ceniza tampoco se mantiene mucho rato.

El Selecto Maduro no cambia mucho en su último tercio, realmente mantiene los mismos sabores del tercio anterior pero es ligeramente más dulce, lo cual es bueno. Pero esa ausencia de cambios es quizá lo que más lo identifica como un producto de costo reducido. Pero sigue quemando bien, con buena ceniza y la capa, aunque no muy bonita, se mantiene en buena forma. En realidad me toma una hora y 25 minutos acabar con el Selecto Maduro y son 85 minutos que disfruté y fui gratamente sorprendido por un cigarro muy barato.

Esperar una fumada extraordinaria hubiese sido demasiado, pero cada vez que fumo un cigarro de precio inferior a $3 por unidad es una lotería en la que regularmente es normal salir perdiendo. Pero quizá porque esperaba una experiencia relativamente negativa y el Selecto Maduro me dio una experiencia más positiva es que lo califico bien, pero creo que cualquiera que lo quiera probar debe tener esto en cuenta. El Selecto Maduro de Villiger no es una joya en bruto ni es un tesoro que espera ser descubierto y con una anilla dorada y destellos por doquier, puede pasar que lo adquieras porque te impresiona. Pero lo que me impresionó es que es un cigarro normal y muy decente, algo que no esperaba.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Villiger
Modelo: Selecto Maduro
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 85

Ron: Abuelo XII Three Angels

En lo que pareciera ser parte de un inmenso y ambicioso plan por conquistar cada vez más mercados, pero con un marcado énfasis en el mercado de lujo, ron Abuelo de Panamá creó un nuevo producto el año pasado llamado Three Angels.

Three Angels nació de dos maneras, una casi por accidente y la segunda con mayor propósito. Entre las gamas de ron Abuelo, existe el Abuelo 12, que es el de mayor edad dentro de sus productos básicos, le sigue el Two Oaks y le sigue la serie Finish Collection, de la cual he probado sus tres productos: Napoleon, Oloroso y Tawny. Three Angels se sitúa entre Two Oaks y Finish Collection.

Pero durante el proceso de creación del Two Oaks, que básicamente se añeja en dos tipos barricas de roble blanco americano, siendo la primera parte del mismo lote que añeja Abuelo 12, pero el paso final es en barricas de charreado intenso que, además, son vírgenes.

La segunda manera en que nace Three Angels es que cuando se estaba realizando ese segundo añejado del Two Oaks, el personal de Varela Hermanos se dio cuenta que las barricas ubicadas en la parte superior del almacén recibían el calor más directo y se evaporaban más al tener menor humedad, lo que daba como resultado que el proceso de envejecimiento era más acelerado que las barricas que se encontraban en la parte inferior del almacén.

Así fue como Varela Hermanos creó Three Angels, con un proceso similar al de Two Oaks, pero utilizando solamente las barricas ubicadas en la parte superior del almacén de añejamiento. Su nombre se inspira en lo que conocemos como el ‘impuesto a los ángeles’, o el angel’s share en inglés, que es lo que se evapora del ron cuando este se añeja y que en los países del trópico puede alcanzar hasta el 12% anual y es una de las razones principales por las que los destilados en el trópico añejan mucho más en menos tiempo vs. lo que se conoce como el añejamiento continental, hecho más famoso por el whisky escocés. La razón de ser tres es porque viene después de Two Oaks, que son dos, por lo que es marcado como una continuación del legado o alguna cursilería así.

Además, Three Angels es el primer ron de Abuelo que es embotellado sobre el 40%, alcanzando 43% de concentración alcohólica.

En nariz el Three Angels es muy típico de los aromas de ron Abuelo, con abundantes notas de pasas y chocolate, pero también notas de café en granos, notas ahumadas y una amalgama de miel, madera y melaza que es llamativa, pero no muy diferente.

En boca el Three Angels se siente como la mejor versión del Abuelo 12 que he probado. Los sabores están concentrados y parecen estallar en boca, principalmente con una nota intensa y abundante de pasas, casi al punto de sentirse como un PX, pero con una nota alcohólica mayor y sabores adicionales ahumados, a café y un dejo de chocolate… al menos digo un dejo porque no es tan intenso como el sabor de pasas, pero sin duda está presente. En el retrogusto se sienten pasas y madera charreada, con notas sutiles de café.

En su punto más básico, el Abuelo Three Angels se siente como una versión concentrada de Abuelo 12. La marca lo describe como una versión potenciada del Two Oaks, pero como no he probado ese, no puedo confirmar. Sin embargo, me hace un poco de ruido como la marca destaca que el hecho que está a 43% concentra mucho más los sabores y el alcohol, haciéndolo más agresivo. Debe ser que mi experiencia con rones de 43% es distinta, pero me parece que es un tanto más que 40% y el cambio no es tan perceptible.

No obstante, el Abuelo Three Angels es tremendo ron de Panamá, y uno de los mejores productos de Abuelo. Hay otros rones de Panamá que pueden ser mejores, pero este está entre los que más me han gustado, aunque mantiene ese carácter dulce y a veces meloso de Abuelo, y hay quienes no les gusta el ron tan dulce ni la sensación tan golosa, así que si no te gusta el 12, pues este tampoco te va a gustar. La diferencia de precios es casi el doble, pero con gusto compraría este antes que dos de Abuelo 12.

Ficha Técnica:
Fabricante: Varela Hermanos
Nombre del Ron: XII Three Angels
Marca: Abuelo
Origen: Panamá
Materia prima: Miel de caña
Edad: 12 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 89

Rocky Patel – The Edge Maduro (Toro)

Conversando hace unos días con los amigos de Vitolas Cigar Shop, les pedí que me enviaran unos cigarros de estos, creyendo que era el The Edge Corojo, que siempre me ha gustado. Cuando llegó el cigarro, me di cuenta que era bastante más oscuro de lo que recordaba, así que les escribí e inmediatamente me respondieron que no, no es el Corojo sino el Maduro. Poco pensaba yo que si Rocky Patel usaba una anilla distinta para el capa Corojo, el capa Habano y el capa Sumatra, usarían la una repetida para el capa Maduro, pero ahí está. Pero el hecho es que The Edge Maduro existe desde 2006, más o menos, pero se hacía sin la anilla inferior y hasta el día de hoy mantienen secreta una de las hojas de la tripa, con el nombre de Proprietary, que quiere decir que es de su finca, pero en otros círculos es sinónimo de un tabaco saborizado.

Me llama la atención que el área de la perilla es mucho más clara que el resto del cigarro, que es exageradamente oscuro y eso sirve para ocultar la gran cantidad de venas que tiene. Pero en aromas no es tan variado ni abundante, describiendo apenas paja y mosto en la capa, mientras que la calada en frío presenta chocolate, cuero, madera y frutos secos, pero poca intensidad de cada uno y lo que pareciera que será un tiro algo apretado. Le quito la anilla inferior y por la cara interna dice algo como cuidado con las imitaciones y no recuerdo otro The Edge que dijera algo similar. Mientras me pongo a pensar si los The Edge que he fumado anteriormente dicen eso, me doy cuenta que no vale la pena, porque es hora de darle fuego, sin duda.

El The Edge Maduro comienza interesante, en verdad. El tiro es irregular y eso es lo único que no me gusta, pero hay abundantes notas de madera y cuero, algo de pimienta, chocolate negro y ciruelas, con un retrogusto de lo que llamarían «torta de navidad». Una corta investigación me lleva a determinar que la capa es de origen hondureño y eso sin duda es parte de la razón por la que los sabores no son tan agresivos como sucede con capas de otros orígenes. Hacia el final del tercio los sabores de chocolate se hacen más fuertes, alcanzando la intensidad de la madera y el cuero. En construcción el anillo de combustión es casi recto, pero tiende a variar y la ceniza no se sostiene mucho tiempo. El tiro sigue siendo variable.

No hay cambios especialmente significativos cuando entro en el segundo tercio, salvo la aparición de notas cremosas en el ecuador del cigarro y un toque muy suave de regaliz negra, aunque este puede ser simplemente anís y dados los colores del cigarro yo lo estoy pintando como regaliz. La pimienta es algo más suave y eso hace que el cigarro pierda algo de fortaleza también, por lo que la calificaría de intensidad media y fortaleza media-baja, pero este tiro irregular hace que en momentos esté relativamente suelto y en otros esté apretado, por lo que tengo que regularlo con los dientes y esto no es bueno para una fumada a largo plazo. Pero al menos no se apaga (aunque sí le doy un retoque) y el anillo de combustión sigue siendo muy decente.

La pimienta desaparece por completo en el último tercio, pero el cigarro sigue con sus sabores de chocolate, cuero, madera, orejones de durazno (esto apareció luego de la mitad) y notas dulces. El hecho que la intensidad se ha reducido y se ha colocado igual que la fortaleza en media-baja y que el tiro es irregular no ha permitido que esta calidad de sabores sea apreciable en cada calada. El anillo de combustión termina de desviarse en el último tercio y llega a un punto que mantenerlo entre los dedos es incómodo y ahí dejé el cigarro de lado. El tiro siempre fue variable e irregular, pero me tomó una hora y 35 minutos fumarlo completo.

Cuando vi que este cigarro era un The Edge y pensaba que era Corojo, lo dejé en la sección del humidor dedicada a guarda a largo plazo. Cuando lo estudié un poco y descubrí que no era Corojo sino Maduro, lo cambié a la sección de próxima fumada/reseña, pero en esa sección permaneció un par de semanas antes de encenderlo, precisamente a raíz del cambio. No obstante estos productos son hechos a mano y es inevitable que un pequeño porcentaje de ellos no tire bien… al menos es un porcentaje menor que los de otros orígenes. Pero dicho todo ello, esperaba más de este cigarro y aunque hay muchos que denigran a Rocky Patel por hacer cigarros similares y sin imaginación, en lo personal he tenido muy pocas experiencias negativas con la marca. Este The Edge Maduro es uno de los que no usaré para defender esa posición.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Rocky Patel
Modelo: The Edge Maduro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Maduro)
Capote: México
Tripa: Nicaragua, Panamá
Precio: $6,50
Puntuación: 79

Ron: Valdespino Ron Viejo

Este ron «viejo» es un producto poco conocido y relativamente difícil de conseguir, especialmente si vives de este lado del charco. El tema principal es que está hecho por una marca bastante conocida por su jerez, pero de la cual no se conoce que haga mucho más. La realidad es que han producido otros destilados a lo largo de su historia, incluyendo este ron.

No obstante, aunque la marca es española, el ron es de origen panameño y dominicano y por tanto, es un ron de columnas. Hasta ahí este ron es «conocido». La diferencia principal con respecto a tantos otros rones del mundo es que la inmensa mayoría son añejados originalmente en barricas exbourbon y algunas pasan un tiempo adicional, o un finalizado, en barricas de otros orígenes, como vino oporto, vino Pedro Ximénez, jerez, vinos varios, whiskies escoceses y un larguísimo etcétera.

Valdespino Ron Viejo es añejado exclusivamente en barricas ex-jerez; no pasa por barricas exbourbon. Pero como suele suceder en el proceso de solera, es imposible determinar la edad del ron, pero la marca menciona que se trata de un blend con rones de hasta 20 años de edad. Finalmente, es embotellado a 43% de alcohol.

El Valdespino se nota bastante claro, lo cual destaca de la solera pero no de un ron que tenga reservas de hasta 20 años, por lo que queda claro que hay una marcada influencia de rones jóvenes, o que las barricas no dejaron tanta participación en el destilado final. Sus aromas son los típicos de un ron que ha pasado por barrica de jerez, pero como es de esperarse, sus sabores son abundantes a frutos rojos y notas de vino, pero también hay vainilla, madera y chocolate con leche.

En boca nuevamente son los sabores propios del jerez y su barrica los principales, incluyendo uvas y madera, pero presenta otros sabores más sorpresivos, como chocolate, nuez de macadamia, vainilla y crema de leche, junto con notas de madera quemada y ceniza, sin duda provenientes del charreado. El retrogusto es de banana verde con una nota herbácea y picante, como de hoja de menta.

Una nueva prueba de lo variado y diferente que puede ser el añejado en latitudes distintas y los efectos que causa sobre el destilado. La inclusión únicamente de barrica de jerez tiene su toque distintivo y el Valdespino Ron Viejo, aunque diferente, no es un ron que llamaría excelente, pero interesante sí que es.

Ficha Técnica:
Fabricante: Grupo Estévez
Nombre del Ron: Ron Viejo
Marca: Valdespino
Origen: España
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 20 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 86

Francisco de Miranda – Línea Azul (Robusto)

Soy fiel creyente en la retribución. Hay quienes pueden llamarlo karma, pero creo que es un concepto muy esotérico para lo que estoy buscando. El hecho es que hace unos meses le regalé un buen cigarro a un conocido que glorifica a los habanos por sobre todas las cosas y para quien cualquier cigarro que no sea un habano ni siquiera vale la pena mencionar. Este conocido mencionó que si alguien sabe de un cigarro que pueda superar un habano, que se lo dé a probar. En un momento dado, decidí regalarle un cigarro, porque es una persona divertida y me cae bien. Le regalé un segundo de la Serie V de Oliva, que es un buen cigarro y para alguien que no esté del todo claro de lo bueno que pueden ser estos cigarros, es un buen inicio. A cambio, me regaló este representante de la Línea Azul de Francisco de Miranda. Como lo lees, la persona que glorifica los habanos me regaló un cigarro dominicano, diciendo que son buenos. Porque hay que tomar las cosas de quien vienen, guardé el cigarro en mi humidor y ansiosamente esperé el momento para fumarlo.

Dado que la gente de la marca es bastante activa en redes sociales, unos días antes de encenderlo, les escribí un mensaje directo a su Instagram, preguntando sobre la liga del cigarro para poder detallarlo bien en la ficha técnica. Una semana después me respondieron con un número de WhatsApp al que podía escribirles, pero en verdad fueron muy abiertos desde el primer momento de qué se trataba el cigarro. Es un producto de $2 exclusivo para el mercado argentino y dado que el tabaco paga unos impuestos muy altos en Argentina (alrededor del 150%, según me dice), pues un cigarro que se venda en $2 debe costar mucho menos hacerse. Me recomendaron que mejor pruebe la línea de mayor categoría para hacerme una idea de la calidad de la marca, pero dado que ni estoy en Argentina, ni tengo acceso a sus productos, es este Línea Azul el que probé. No dice mucho su página web, salvo que el tabaco es añejado por dos años. Asumo que la capa es Connecticut por el color, pero más nada indica que lo sea. Los aromas parecieran confirmarlo, pues incluyen almendras verdes, cítricos, madera y una nota ligeramente perfumada. En la tripa se aprecian aromas similares, aunque solo incluyen cítrico y almendras. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta solamente un aroma muy suave a madera.

El Línea Azul comienza con notas suaves, muy suaves, a cítrico y vainilla, con cero pimienta y un retrogusto eventual de crema sutil. Todo el tercio tiene notas extremadamente suaves, confirmando mi teoría de capa Connecticut pero escaso de sabores también, presentando a mediados del segmento una nota que me recuerda a hojas secas quemadas y muy poco más. Por lo mismo, la intensidad es muy baja y la fortaleza es baja, con un anillo de combustión decente y una ceniza bien formada y humo abundante en cada calada.

Decir que me ha sorprendido sería mentira, aunque sí hay sabores nuevos en el segundo tercio y es una sensación afrutada que identifico como parchita (maracuyá en el resto del mundo), pero es más como la identificación de ese sabor cítrico que sentía desde el inicio y no es para que te imagines a una fruta dentro del cigarro. También tiene notas dulces y algunas amargas y un retrogusto que permite identificar más de lo que dejaba en el tercio anterior y que incluye paja, pero tanto en fortaleza como en intensidad seguimos iguales. Quema bien y la ceniza se mantiene durante un rato, pero no mucho.

¿Qué más? Más nada. El último tercio es básicamente una continuación del segundo, perdiendo sabores y ganando en amargura, hasta que finalmente, luego de una hora y 15 minutos, el Línea Azul de Francisco de Miranda llega a su fin. Sigue quemando bien y según muchos eso ya lo califica de un buen cigarro, pues los sabores son casi siempre subjetivos y podría estar de acuerdo pero no es el primer cigarro de $2 que fumo y hay otros con los que me ha ido mejor.

Pero debo ser bien sincero. Antes de oír de la marca y del costo del cigarro, estaba listo para destruir esta marca y este cigarro, principalmente porque dada la calidad del cigarro que le di al amigo, esperaba algo de similar calidad como respuesta y con base en ello fue que fumé este cigarro, esperando algo de buena calidad y con un costo considerable. Pero cuando la marca me escribió contando de los impuestos que tienen que pagar para que el producto entre a Argentina y del precio final de $2 por unidad, entendí que el Línea Azul simplemente tiene mucho en contra para ser un cigarro bueno. En lo personal, nunca lo compraría, principalmente porque los cigarros de $2 no son un producto que busque y por ese precio he conseguido cosas mejores, que no son muchas ni tampoco son mucho mejores. Pero ya cuando pagas ese precio por un cigarro es una lotería lo que te vas a fumar. Este fuma bien, tiene buena quemada y un tiro decente y por $2 no es mucho más lo que puedes esperar.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Francisco de Miranda
Modelo: Línea Azul
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Connecticut)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: N/D
Puntuación: 72