AJ Fernandez – San Lotano Requiem Habano (Robusto)

Hace cosa de unos meses, aunque ya casi un año, estaba conversando con un amigo que es parte de la industria internacional de tabaco. Estábamos hablando de la marca AJ Fernández, y me comentó que muchos de sus productos han desmejorado en los últimos años. Yo le dije que en verdad no me había dado cuenta, pues no he tenido mayor inconveniente con ninguno. Él me preguntó cuáles había fumado últimamente y luego de hacer un poco de memoria le dije de varios New World y los San Lotano Requiem. Ahí se rió y me dijo que esos nunca los van a desmejorar. Pero precisamente, haciendo esa memoria me di cuenta que del San Lotano Requiem había probado el Connecticut y el Maduro, pero no el Habano. Un tiempo después vi una oferta y no lo dudé.

La historia de la línea San Lotano es bien interesante y sin alargar esto demasiado te puedo contar que AJ Fernández pasó un buen tiempo haciendo su nombre dentro de la industria creando ligas poco conocidas para muchas personas, entre las que destacaban muchos productos exclusivos para Cigars International, con marcas como Diesel, Ave Maria, Man O’War, Relic, Shadow King y demás productos, de los cuales algunos se siguen haciendo hoy en día y AJ sigue siendo parte de las ligas. Pero cuando AJ finalmente decidió salir al mercado con un producto que llevara su nombre, lo hizo con la línea San Lotano. Más de 180 mil cigarros diarios producidos en su fábrica después, esta línea Requiem busca rescatar a la marca, no porque estuviera en peligro, sino más bien rescatar las ligas originales que se habían perdido entre tantos productos hechos bajo esta línea. Lo hace con un cigarro cuya capa Habano proviene de Brasil, capote nicaragüense y tripa de Nicaragua y Honduras. Tiene aromas a pimienta, cuero y un suave dejo de chocolate en todas las secciones de aroma en frío, con una nota ligeramente más picante en la calada en frío y algo más achocolatada en el pie.

Manteniendo esas notas que aprecié en frío, el San Lotano Requiem Habano comienza con una intensidad alta de sabores de pimienta y chocolate, pero es el chocolate el que lleva la delantera, pero también hay notas fuertes pero no tan intensas de cuero y café, y afortunadamente hay una nota cremosa que balancea estos sabores y hacen que la experiencia no sea solamente de pimienta y chocolate, lo cual se puede volver aburrido rápidamente. En vez, tiene esta nota cremosa con notas de vainilla y canela que le da una dimensión y una dosificación a esas notas fuertes y las mantiene a raya. Hay notas dulces también con matices de chocolate que estoy casi seguro que vienen de la capa, y estos sabores no varían mucho durante el primer tercio y hasta el final del mismo no hay nada nuevo que mencionar, pero el hecho que todo se mantenga desde el inicio también habla muy bien de la construcción, de la cual no esperaba detalle alguno. La intensidad es alta y la fortaleza es media-alta, así que vamos bien con este robusto.

En el segundo tercio los sabores siguen más o menos la misma tendencia a nivel de sabores principales, con chocolate negro, café y cuero, acompañados por su nota cremosa de vainilla y canela en el retrogusto y el paladar para mantener los sabores equilibrados, pero hay dos cosas que sorprenden y la primera es la construcción, que ha sido perfecta, y en cierto modo eso era lo que esperaba de un cigarro hecho por AJ Fernández, pero después de fumar tantos cigarros de muchas marcas y orígenes, sigue siendo impresionante para mí lo bien construidos que están. Por otro lado, lo otro que me sorprende es que es una liga de AJ Fernández, hecho en Nicaragua y aunque no es un puro, hay una gran cantidad de hojas nicaragüenses, pero el cigarro no es dominado por la pimienta. Creo que gran parte de esto es gracias a la capa, que es sorprendentemente oscura pero no deja de ser Habano y esa es la calidad de este tabaco de Brasil y la oportunidad de probarlo con una liga extraordinaria es esta. Fortaleza e intensidad están en los mismos niveles.

En el último tercio los sabores no han cambiado y eso es más o menos lo que esperaba, pero el orden sí se ha alterado y ha sido con una mayor intensidad del sabor de café. La capa se ha mantenido perfectamente durante todo el cigarro y en mi experiencia este es el talón de Aquiles de muchos cigarros con capa brasileña y es que son capas gruesas y llenas de venas que le aportan una gran cantidad de sabores al cigarro, pero también son más propensas a romperse o tener pequeños puntos de quiebra que con el calor se van abriendo más. Los sabores, fortaleza e intensidad no sufren mayores cambios, más allá de ese liderato del café, pero en general es una experiencia de una hora y 35 minutos que siempre fue agradable.

El San Lotano Requiem Habano es un buen cigarro que, a diferencia de su versión de capa Maduro y Connecticut, no sorprende tanto o al menos no a esos niveles. Pero quizá no tiene que hacerlo, porque precisamente no es complejo, pero muy agradable, fuerte, intenso y lo que algunos llamarían «redondo». Esta calidad y esa construcción fenomenal son básicamente lo que busco en un cigarro de fumada regular, que siempre se verá bien en la mano y que tendrá una fumada excelente de manera regular. Compré cinco cigarros y fácilmente compraría cinco o diez más, pues es una fumada consistente y en cualquiera de sus presentaciones, muy interesante y por $8, muy repetible.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Requiem Habano
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Habano)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras, República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 89

Ron: Abuelo XV Oloroso Sherry Finish

El ron panameño está posiblemente mayor representado por un personaje cuya imagen se parece mucho al Dr. Juancho de Diplomatico, aunque afortunadamente Ron Abuelo no lo ilustra con tanta presencia como la marca venezolana. Son varios los productos de ellos que he probado y el Abuelo 12 es quizá el más vendido y el más representativo de la marca, pero también hay un total de cuatro productos de mayor lujo: el Abuelo Centuria y la serie de Abuelo XV.

Cualquiera que no esté muy al tanto de los productos de la marca verá el XV y fácilmente pensará que se trata de un producto de 15 años. Pero también pasa que la botella dice XV Años, así que sería inconfundible el tema que tiene 15 años, ¿verdad? Pues no los tiene. Es un ron de 14 años con un tiempo adicional, que no se especifica cuánto es pero según la marca puede llegar a un año. Ese año adicional es en una de tres barricas, dependiendo del producto de la línea y puede ser una barrica de Oporto, Cognac o Jerez. En el caso de la que reseño hoy, es de jerez.

El alcohol que hace este ron fue destilado por columnas y es embotellado a 40% de alcohol. Algo que me llamó la atención a la hora de investigar un poco sobre el producto, es que alguien se tomó la tarea de medir con un hidrómetro el nivel de azúcar de cada uno de los tres productos. Su conclusión es que el de barrica de cognac tiene 35 gramos de azúcar por litro, el de barrica de jerez tiene 44 gramos de azúcar por litro y el de barrica de oporto llega a 39,5 gramos de azúcar por litro. Todos estos números son bastante altos y hay muchas personas increíblemente puristas con el tema del azúcar añadida en el ron.

En lo personal, creo que hay rones con azúcar y rones sin azúcar, así como hay rones buenos y otros que no son buenos. La adición de azúcar no los mejora ni los empeora, sino que simplemente los hace más digeribles según la marca, y es la marca quien decide si le pone azúcar o no. En el pasado el azúcar se usaba para tapar los malos sabores o juventud que pudiera tener un destilado, pero hoy en día creo que es un tema de gusto, y precisamente hay a quienes les gustan los rones dulces y a quienes no. A mí no me gustan del todo, pero los tolero y hay algunos rones a los que el toque dulce le queda maravilloso.

En conclusión, no voy a dejar de probar o reseñar un ron porque tenga o no tenga azúcar.

Dentro de esta serie he probado ya el de barrica de cognac, llamado Napoleón y me gustó tanto que compré la botella. En la ocasión en que probé este, también pude probar el de barrica de oporto, que pronto publicaré. El envase es de 200ml, pues un amigo adquirió una caja que contiene 3 botellas, cada una de una de las variaciones de la línea, en envases más pequeños.

En aromas el Oloroso no parece tener tanta variedad como esperaría de cualquier destilado que pase por barricas de jerez. Destaca una nota dulce y azucarada, acompañada de miel, madera mojada, una nota de cáscara cítrica y una que otra nota adicional de frutos exóticos, tipo dátiles e higos.

En boca mucho más cremoso y menos cítrico de lo que la nariz me había hecho pensar, incluyendo vainilla y caramelo juntos, que me hace pensar en crème brulée, pero también un lado especiado que incluye clavo, canela, nuez moscada y tomillo. Es apenas en el retrogusto donde aprecio la nota cítrica del aroma original, acompañada de toques dulces.

El Abuelo XV Oloroso es un magnífico ejemplo de los sabores y aromas adicionales que puede lograr el paso por una barrica distinta a la original exbourbon. Pero los sabores que aparecen en este ejemplar no son consistentes con la mayoría de los destilados que he probado que pasan por barrica de jerez. Si bien los aromas de higos y dátiles pueden estar presentes, es muy común sentir frutos rojos en el paladar y eso es algo de lo que este Abuelo carece completamente. No obstante y como dije, es un buen producto y algo que disfruté bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Varela SA
Nombre del Ron: XV Oloroso Sherry Finish
Marca: Abuelo
Origen: Panamá
Materia prima: Miel de caña
Edad: Promedio de 14 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Joya de Nicaragua – Clásico Medio Siglo (Toro)

Muy para mi sorpresa, Joya de Nicaragua creó este Clásico Medio Siglo después de haber cumplido medio siglo. Más sorpresa aún es que el cigarro ha sido muy publicitado y anunciado en España como parte de ese lanzamiento, aunque en verdad es un relanzamiento y siempre se ha llamado Clásico solamente. Para esta versión Medio Siglo se ha hecho una nueva liga y en realidad es un cigarro nuevo, con el mismo nombre de uno anterior. Pero es que el Clásico, más allá de ser tan clásico, es un cigarro importante porque fue el primer cigarro que Joya de Nicaragua exportó hacia Estados Unidos, pero este celebra 50 años de fabricación por la marca y no el medio siglo de disponibilidad en Estados Unidos. Esta nueva versión tiene una capa Habano ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüense y rinde tributo a todos los que han sido parte de la marca y quienes han participado en su crecimiento que la ha convertido en una de las más destacadas a nivel mundial.

Creo que una de las cosas que me llama la atención es la aparente ignorancia del producto en Estados Unidos, especialmente porque es el mercado de mayor tamaño e importancia para muchas marcas y es muy común ver que haya productos exclusivos para ese mercado, pero que haya un producto exclusivo para el resto del mundo y no exista en USA es casi imposible. No obstante, aquí estamos y este cigarro me lo regaló un buen amigo, pero lo he visto por muy buen precio en varios establecimientos. Se trata precisamente de una capa Habano ecuatoriana, muy lisa y diría que perfecta, sin problemas y con aromas muy agradables a cuero y madera, pero también un toque picante. Estos aromas se repiten en el pie y la calada en frío no es muy distinta, destacando apenas algo de tierra mojada y más pimienta. Por ello no siento que sea un cigarro muy distinto a lo que ya existe y a los miles de productos del mercado americano, por lo que podría ser una aproximación de la marca para que el resto del mundo pruebe los sabores que su mayor mercado disfruta. O mejor me concentro en el cigarro y digo mis impresiones y no lo que creo que será.

El Clásico Medio Siglo comienza lleno de detalles, buenos y malos. Comenzamos con un intensidad picante muy al estilo del tabaco nicaragüense, concentrado y lo que sería un pequeño bombazo, acompañado de sabores a cuero, madera tostada y caramelizada, frutas melosas como ciruelas y un nota muy picante. El retrogusto incluye pimienta en su mayoría, pero también un toque de canela, que lo hace muy agradable y me quita por momentos la atención de esas notas intensas de pimienta. Sin embargo, el cigarro quema medio torcido y no es uniforme en su fogosidad, es decir que aunque se mantiene encendido, también requiere retoques para mantener esa uniformidad. Afortunadamente hacia el final del primer tercio pierde la necesidad de mantener el encendedor cerca, con una intensidad media y una fortaleza media-alta.

El Clásico Medio Siglo quema considerablemente lento y me toma unos 50 minutos llegar a la mitad, pero en este segundo tercio, aunque hay pocos cambios, es una fumada interesante. Sabores como el cuero y la madera se mantienen y con la intensidad que se presentaron en el primer tercio, no esperaría menos. Pero los sabores de fruta desaparecen y son sustituidos por unos más secos y menos melosos, como pueden ser los de avena o como cuando hueles una bolsita de granola. Como la imagen lo demuestra, la quemada es más uniforme y el humo ha sido abundante desde la primera calada, acompañando una intensidad media y fortaleza igualmente media. Esta quemada lenta, más que obligarme a fumar más, me lleva a tomarme mi tiempo entre cada calada y hay ocasiones en las que dejo el cigarro descansar más de lo que debería y al regresar a él sigue perfectamente encendido.

Madera y cuero siguen siendo esos sabores más destacados en el último tercio del Clásico Medio Siglo y hay ocasiones en que se sienten como los únicos que tiene que mostrar, pues aunque hay sabores secundarios, se sienten muy, muy sutiles en esta sección, apenas con notas de chocolate en polvo y los cereales del tercio anterior. Pero aunque los sabores tan sencillos en esta sección se puedan sentir como un defecto, la verdad es que denotan una fumada muy clásica, como su nombre lo destaca y fuerte. Me toma dos horas fumar este cigarro y en las últimas caladas me estaba quemando los dedos, pero no lo quería soltar. La intensidad y fortaleza se mantienen en media hasta la última calada.

El Clásico clásico es un cigarro que está en el mercado desde hace casi 50 años y aunque al principio y en los años 70 y 80 el objetivo de los tabacos centroamericanos era imitar a los cubanos hasta un punto que permitiera a los americanos preferirlos porque eran el mismo sabor sin la prohibición, en los últimos 15 o 20 años el tabaco nicaragüense ha superado a quien imitaba originalmente, con un mercadeo distinto y un estilo diferente. Eso es quizá lo que Joya de Nicaragua quiere destacar con esta nueva versión del Clásico, que siempre se ha caracterizado por ser un cigarro suave, pero que en la nueva moda de cigarros más fuertes, pareciera tener poca participación. El Clásico Medio Siglo es una celebración de ese cambio que ha generado el tabaco nicaragüense en el mercado, sobre todo el americano. Además, a $6 por unidad, es algo que todos podemos celebrar y además es un cigarro apto para todos los paladares.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Clásico Medio Siglo
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 88

Oscar Valladares – Super Fly (Super Gordo)

Durante un tiempo bastante largo, Oscar Valladares era conocido casi exclusivamente como la persona que hacía los cigarros llamados Leaf by Oscar, que casualmente no eran productos para su propia empresa sino para una tienda en Pittsburgh en la que trabajó inicialmente. Eventualmente los hizo parte de su portafolio, pero los otros productos que hacía bajo su nombre no llegaban a ser tan conocidos, como es el caso de la línea 2012. No obstante, en 2019 creó algunos productos nuevos con diseños muy innovadores dentro del mercado. Uno de ellos fue el Wild Hunter, del que tengo uno en el humidor para una próxima reseña. También estaba el McFly y el Super Fly, y es este último el que tengo para reseña, que según la marca se trata de su producto de mayor fortaleza, aunque este es en vitola Super Gordo, de 6,5 x 60, por lo que no creo que pueda ser tan fuerte.

Sin duda alguna tanto el nombre del cigarro como sus colores y tipografía van en la misma línea que la película Super Fly de 1972. La capa es muy oscura y el contraste con la anilla negra es muy escaso, pero la anilla realmente es muy bonita. La capa San Andrés mexicana tiene aromas a chocolate y crema de chocolate, como una mousse. Estos aromas y matices de chocolate se repiten en el pie, aunque también incluyen paja, y no debería ser sorpresa que los aromas de la calada en frío también sean similares, pero con un adicional esta vez de mermelada de frutos rojos. El tiro se siente ligeramente apretado y siendo un cigarro de estas dimensiones, eso me choca un poco y temo que sea una fumada excesivamente larga por eso mismo.

Dos cosas me sorprenden cuando enciendo el Super Fly. La primera es que la fortaleza que prometía realmente está ahí y la siento en parte porque el tiro se pone como debería, haciendo que la fumada sea fluida y buena, pero la segunda es que todos esos sabores de chocolate que sentí en frío no aparecen, o al menos no en las primeras caladas. Los sabores son de tierra mojada, mantequilla de maní y una sensación de maíz tostado que no son cotufas (palomitas de maíz) sino más como cereal. Aparecen también notas de cáscara de naranja, avena, cuero y un retrogusto de pimienta y avena, que no abruma pero ciertamente es de una intensidad media-alta. Tiro, quemada, ritmo y ceniza son bastante buenos y la fortaleza media-alta me hace tomarme mi tiempo fumando el Super Fly.

En verdad llevaba un tiempo queriendo probar el cigarro pero había leído la promesa que se trata de una fumada muy fuerte y no tenía el tiempo para dedicarle, pero antes de proceder a encenderlo tuve un grato y abundante almuerzo que no consistió en carnes, por lo que estaba en situación óptima para disfrutar de una buena fumada. En el segundo tercio esa propiedad cítrica de cáscara de naranja es más como cáscara de limón y el sabor de avena se convierte en un sabor de nueces, mientras que la mayoría de los otros sabores se sienten casi iguales, siendo en el retrogusto donde más cambios ocurren e incluye galletas de soda, notas minerales y salsa de carnes. Cuando supero la mitad los sabores principales se concentran en pimienta, mantequilla de maní y cáscara de limón, con una fortaleza alta y una intensidad fuerte. Sigue quemando bien y la ceniza se mantiene largo tiempo, y contando que me ha tomado 75 minutos llegar a la mitad, ciertamente el Super Fly promete una fumada larga.

En el último tercio no parecen haber grandes cambios en términos de sabores nuevos, pero sí hay un cambio de orden en su intensidad, siendo más de nueces y notas de frutos rojos, y son los de tierra y pimienta los secundarios. El de cáscara de limón sigue ahí, pero nuevamente parece a veces más de naranja. El retrogusto es de nueces y pimienta, y mientras que la fortaleza es media-alta, la intensidad sigue siendo fuerte y eso hace que el tiempo pase lentamente mientras disfruto del Super Fly hasta el final, quemando bastante bien y necesitando dos horas y 40 minutos para fumarlo completo.

El Super Fly es un buen cigarro con pocos problemas, y releyendo lo que puse sobre él, no destaqué ninguno. El primero es el más obvio y el que siempre tendré con cigarros de estas dimensiones y es que son demasiado cigarro, pero por tonto que suene, es demasiado cigarro para mí. Pasar casi 3 horas fumando no es lo que más me gusta, pero como pasa con las películas muy buenas, no me di cuenta que estuve todo ese tiempo fumando. Estaba en la terraza, mi hija estaba en el jardín y mi esposa estaba haciendo algo y disfruté mucho de este rato. Hacia el último tercio comenzó a soltar mucha más nicotina y eso hizo que el final del cigarro fuese más «eléctrico» que otra cosa, pero nuevamente no era algo raro en un cigarro con estas dimensiones y esta fortaleza. Viendo un poco, son las mismas medidas que el Clydesdale de Stallone, aunque ese lo disfruté más. Pero pensando en el resto de los productos de Valladares, creo que este ha sido de los mejores, sin menospreciar al The Oscar Habano, claro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares
Marca: Oscar Valladares
Modelo: Super Fly
Dimensiones: 6½ x 60
Tamaño: Super Gordo (Gordo)
Origen: Honduras
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua, República Dominicana
Precio: $11,50
Puntuación: 89

Ron: R.L. Seale’s 12 Year Old

Barbados es fácilmente considerable como el hogar del ron, o al menos el primer país que tiene un registro del ron como un destilado de la melaza de caña. Puede que haya sido hecho primero en otro lugar, pero Barbados tiene la primera palabra escrita y muchas veces hemos oído que la historia no es de quien la hace sino de quien la escribe. Este es uno de los mejores ejemplos.

En 1906 Barbados emitió una serie de leyes alrededor del ron que le dieron forma a la industria que es hoy en día. El reglamento permitía a las destilerías vender ron solamente a granel y no al detal, por lo que muchas empresas de comercio se convirtieron en embotelladoras y mezcladoras, haciendo de ellas un intermediario necesario entre productor y comprador. Nombres como Martin Doorly, Alleyne Arthur, John D Taylor y R.L. Seale se destacaron en la industria y se hicieron sinónimos con el producto. Estas personas eran comerciantes y se especializaron en el blend de rones de las destilerías para crear sus propios productos.

La empresa de R.L Seale fue oficialmente fundada en 1926 y fue 70 años después, en 1996, cuando creó su propia destilería: Foursquare. La marca lleva el nombre del bisabuelo de Richard Seale, llamado Reginald Leon Seale y hoy en día es donde habitan distintas marcas, adquiridas por la empresa con el fin de mantener sus nombres y tradiciones, todas producidas por Foursquare.

Por ejemplo, Doorly’s para los productos de exportación, Old Brigand como uno de sus productos de consumo local, Foursquare como los productos de alta gama, y así. Pero hay un ron que lleva el nombre de la empresa y ese es el R.L. Seale’s Finest Barbados Rum.

Comenzando con su diseño, la botella del R.L. Seale’s ganó varios premios por su forma inusual, hecha para asemejarse a una bota de cuero. El líquido es un ron a partir de melaza que solamente está disponible en USA. Existe una versión de 10 años que está disponible en todos los mercados. Es una mezcla de destilados de columna y alambique, añejado durante 12 años en barricas de roble blanco americano exbourbon en Barbados. Embotellado a 46% de alcohol, sin aditivos ni azúcar.

Es sumamente complejo en nariz, con una infinidad de aromas muy agradables pero al mismo tiempo sin sorpresas. Son los aromas que esperaría de un ron con esta edad, e incluyen chocolate, madera, cereza, menta, canela y pimienta. También hay aromas menos comunes en rones, pero nuevamente esperados en un ron de este origen y con este añejamiento e incluyen jengibre, cartón mojado, nibs de cacao, tabaco y cáscara de naranja.

En boca es muy amigable y ese 46% de alcohol no se siente fuerte ni dominante. Lo que sí es dominante es el sabor de madera, pero está acompañado de chocolate negro, cereza, frutos deshidratados y galletas de jengibre. También tiene durazno, pasas, vainilla, notas de frutos rojos, tabaco, pimienta, café y cáscara de naranja pasada por fuego. Muy balanceado y sobre todo muy franco, que no es una cualidad común en rones de Barbados. El retrogusto es de tabaco, madera y fruta deshidratada, pero es final perdura durante mucho tiempo.

El R.L. Seale es uno de esos rones de Barbados junto con The Real McCoy, que siempre he querido probar y no había tenido la oportunidad. Esa oportunidad había sido un tema de suerte y coincidencia, pues tengo un amigo que los colecciona y siempre me ofrece. En esta ocasión estábamos probando distintos productos de Foursquare y caímos en este. Ciertamente uno de los buenos de esta destilería. Aunque honestamente, creo que todos son de los buenos de ella. No he probado uno malo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: 12 Year Old
Marca: R.L. Seale’s Finest Barbados Rum
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $52
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 90

La Aroma de Cuba – Edición Especial (No. 5)

La Aroma de Cuba es una marca de la cual se ve muy poco, al menos en este blog. He reseñado solo dos productos de ellos desde que abrí este blog hace casi 7 años y la última reseña de ellos fue en 2020, con un cigarro que estaba repitiendo. Pero sí ha sido un cigarro que he consumido con una cierta regularidad, pues no es realmente barato aunque a veces se consiguen buenas ofertas y tienden a ser fumadas complejas y muy sabrosas. Por ello, cuando vi un sampler de My Father Cigars que incluía este ejemplar, no dudé en adquirirlo. Pero este no es un producto de My Father, sino de Ashton Cigars, pero que es fabricado por My Father desde 2008, cuando Ashton pasó su fabricación de Honduras, en donde estaba desde que adquirieron la marca en 2002. Fue precisamente en 2008, conmemorando ese cambio de fábrica, que Ashton decidió crear un cigarro de la marca llamado Edición Especial. Este producto se mantuvo de producción regular hasta principios de 2020, cuando anunciaron un cambio en la liga. Aunque el tabaco sigue siendo el mismo en papel: capa Habano ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüenses, esta vez promete ser algo con mayor fortaleza. Este nuevo producto sigue siendo fabricado por My Father Cigars y está disponible en 6 vitolas, que son dos menos que la producción original.

La capa Habano ecuatoriana es bastante clara, aunque no da para confundirla con alguna otra, pero sí sorprende que no es un cigarro oscuro como otros de la marca. Esta capa carece de oleosidad y es considerablemente lisa, con una que otra imperfección y, luego de mayor escrutinio, pequeños dobleces que parecen haber resquebrajado un poco la capa. Los aromas son intensos a madera de cedro, canela y manzana horneada, mientras que en el pie se aprecian los mismos con la adición de merey. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío se siente bastante suelta, con aromas a chocolate, tierra mojada, cuero, paja y almendras.

Es nicaragüense y es e My Father, es decir que tiene que empezar picante y, efectivamente, lo hace. Es una bomba de pimienta, pero esta parece desaparecer por completo al cabo de unas 5 o 7 caladas y es sustituida por roble y chocolate, pero no tan intensos como los de la pimienta y en verdad se viene sintiendo muy sutil este sabor. En el retrogusto hay notas de paja y pasas, pero lo que más me sorprende del cigarro es lo suelto del tiro y no es solo porque sea un tiro suelto, sino porque además se siente como cuando un cigarro está viejo y no ha sido bien conservado, lo cual no es el caso pues tiene 4 meses en mi humidor, bien mantenido a 67% de humedad al igual que todos los demás. Si hubiesen problemas en el humidor, todos los cigarros los sufrirían en mayor o menor escala y aunque no es el primer cigarro que fumo recientemente con estos temas de tiro, el previo se sentía ligero incluso antes de encenderlo y también he tenido fumadas muy apretadas o algunas perfectas. El hecho es que me toma alrededor de 15 minutos superar el primer tercio, con sabores de intensidad media-baja y una fortaleza media.

El segundo tercio presenta sabores de chocolate, paja y pimienta, pero al igual que sucedió en el tercio previo, la intensidad es media-baja. Superada la mitad del cigarro también hay notas de canela, tierra y merey, pero el tema es que para apreciar cada uno de estos sabores me obligo a fumar más lento, pero eso no le importa al cigarro y se sigue consumiendo rápidamente. Me impresiona que el anillo de combustión es casi perfecto y la ceniza se sostiene muy bien, lo que me llevaría a pensar que está quemando bien pero estoy seguro que el objetivo de este 5,5 x 52 no es durar menos de una hora.

Me encantaría decir que hubo un cambio significativo en el último tercio, pero no es así. Un cambio sí lo hay, pero es que los sabores finalmente se diluyen por completo y el cigarro no sabe a nada. Hay una sensación picante y hay una nota muy suave de tierra y chocolate, pero la rapidez del consumo del cigarro ha hecho que se sientan notas amargas también, las cuales superan las notas sutiles que ha desprendido esta fumada. Sin sorprender mucho, luego de 40 minutos de fumada el cigarro no da más.

Estoy completamente seguro que la fumada de este cigarro no fue la correcta, aunque ignoro por completo a qué se debió. El humidor estaba perfecto de humedad y temperatura y lo único diferente que hice con respecto a otras fumadas es que el tiempo que pasó desde que lo saqué del humidor hasta que lo encendí fue de unos 15 minutos, cuando normalmente es menos. Pero muchas veces saco un cigarro del humidor y me lo llevo en un cigar caddy de cuero, por lo que no está tan humedecido a la hora de encender y funciona perfecto. Por otro lado, nunca fumé la edición original del cigarro, pero viniendo de quien viene y con el estándar de la marca La Aroma de Cuba y de la fábrica My Father Cigars, estoy seguro que hay una mejor fumada de este Edición Especial y pronto podré repetirla.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: La Aroma de Cuba
Modelo: Edición Especial
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: No. 5 (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 74