Destilado por Mount Gay en Barbados, Last Ward representa un trozo de la historia de esta destilería, que fue manejada por la familia Ward durante más de 100 años, hasta su adquisición por Rémy Cointreau en 1989. En 2009, Frank Ward comenzó a destilar su propio ron en la destilería, que llevaría la marca Mount Gilboa.
En 2014, cuando la destilería fue vendida, Ward le vendió sus barricas a Habitation Velier, que las ha usado desde entonces para crear rones como este que tengo en mis manos. Esta edición 2009 es la segunda de lo que la marca llama Last Ward. El ron es destilado tres veces (lo cual es raro en el mundo del ron) en un alambique de doble retorno, luego envasado en barricas ex-bourbon y añejado completamente en Barbados desde 2009 hasta 2018 (9 años). Posteriormente es embotellado directo de la barrica, a 59% de alcohol. También destaca en la etiqueta que la merma (impuesto a los ángeles o evaporación del alcohol en ese tiempo) es superior al 64%.
Desde que me lo sirvo y antes de ponerme a sentir sus aromas, sino tan solo sirviéndolo me doy cuenta que es algo distinto. Hay aromas que me recuerdan al Caroni en toques menos agresivos, pero igualmente volátiles y diferentes. No es uno de esos rones con aromas a vainilla y madera y caramelo, sino más bien pimienta y caucho quemado y goma de lápiz. No obstante, también hay pan recién horneado y tostado, notas dulces que me recuerdan al bourbon y al rato de estar en copa comienzan a aparecer esas notas de vainilla, caramelo, cereza, durazno, flores e incluso una nota que me recuerda al chicle.
En boca repetimos con esos sabores diferentes y hasta solventes, con fuertes notas ahumadas, a cuero, pero también cáscara de limón, manzana verde, cereza, durazno, almendras, cereales, mantequilla salada y vainilla. En el retrogusto es ahumado, con un dulce como de cotufas (palomitas de maíz) garrapiñadas y cáscara de limón amarillo.
Ciertamente es un ron difícil y agradezco a quien me permitió probarlo que lo dejara en casa para darle una segunda probada y fue en esa segunda experiencia que realmente pude apreciar las notas más dulces y frutales que ofrece el ron. Sin duda no es un ron para cualquiera y a 59% es realmente para pocos, pero históricamente es un ron con una larga historia y que pertenece a una tradición extinta.
Ficha Técnica: Fabricante: Habitation Velier Nombre del Ron: Last Ward 2009 Marca: Velier Origen: Barbados Materia prima: Melaza Edad: 9 años Precio: $128 Densidad alcohólica: 59% Puntuación: 88
En 2018, cuando el añejado del tabaco en barricas que anteriormente contuvieron algún destilado eran todavía una idea novedosa y diferente, Diesel y AJ Fernandez se unieron para hacer este cigarro llamado Whiskey Row y una versión adicional llamada Sherry Cask, que pasa por barricas de jerez. En julio de 2020, cuando lo probé, me pareció cualquier cosa. Le terminé dando 75 puntos, principalmente porque no me pareció que el paso por barrica de bourbon le hubiese dado propiedades distintas a las del tabaco que no ha pasado por esas barricas y fue esa prueba la razón principal por la que ni quise probar el que pasa por barricas de jerez. Sin embargo, tres cosas tiene este cigarro a su favor que me llevaron a probarlo de nuevo. La primera es que no es caro, promediando unos $7,50 si contamos las múltiples vitolas en las que está disponible. La segunda es que cuando lo probé originalmente fue en vitola Gigante, que era un 6 x 60 y siempre he defendido que esas vitolas no son para probar un cigarro por primera vez, a menos que el cigarro sea hecho para esas dimensiones. La última es que me regalaron este cigarro en vitola robusto, así que tenía que probarlo nuevamente.
El capote de este Diesel Whiskey Row es San Andrés mexicano y tiene 5 años de añejamiento antes de pasar un tiempo indeterminado en barricas de whiskey Rabbit Hole. El resto de las hojas que lo conforman no pasan por esta barrica, y la capa es Habano ecuatoriana, mientras que la tripa es nicaragüense, de Condega, Jalapa y Ometepe, y han sido añejadas de 5 a 8 años. Una de las razones de esta sociedad es que ninguna de las dos marcas se jacta de mucho; Rabbit Hole no anuncia que tiene 12 años de añejado ni que son una 5ta generación de destiladores, así como Diesel no se tiene tabacos añejados 20 años ni son de origen cubano. Ambas marcas son relativamente nuevas y con mucha energía para innovar en el mercado. Al igual que sucedió con la vitola anterior que fumé del Whiskey Row, hay muy poco más allá de la anilla inferior que me identifique este cigarro con whiskey y esta capa que supuestamente ha pasado tiempo en barricas de bourbon tiene aromas más bien a madera, pimienta, cuero y establo, mientras que la calada en frío repite la madera y la pimienta, pero añade canela y chocolate negro.
Si bien todavía no he probado nada de Rabbit Hole, sí he probado una gran variedad de bourbon y whiskey americano, y hay muy poco en los sabores iniciales del Whiskey Row que me lleve a identificar si tan siquiera un sabor relacionado al maíz. Pero sí he probado suficientes bourbon para sentirle sabores adicionales y ahí es donde este cigarro y el bourbon en general tienen similitudes, porque aunque el bourbon no sabe a tabaco y este cigarro no sabe a bourbon, hay sabores parecidos en las notas a pimienta, cuero, chocolate, café, canela e incluso notas florales que son notables en ambas experiencias. Hay notas de pimienta, particularmente un picor en la lengua, lo cual mantiene durante el resto del tercio. El tiro es excelente y el humo abundante, sin problema alguno en la quemada más allá de una cierta torcida que se corrige sola. En cuanto a la fumada, tanto fortaleza como intensidad se colocan apenas en media, siendo ese apenas lo más notable, pues fácilmente podría ser menos.
Esas notas de pimienta y madera que dominaban el tercio anterior no parecen ser tan participativas en el segundo tercio, permitiendo que otros sabores se destaquen mejor, como los de vainilla y dulce, pero con adicionales a chocolate y café, mientras que el retrogusto es dominante de pimienta, pero a menor intensidad que en la sección previa. No sorprende, entonces, que la intensidad en el segundo tercio sea media-baja, con una fortaleza más o menos a la par y que ata mucho con lo que mencionaba al final del párrafo anterior, de que esta experiencia fácilmente podía ser menos que media en fortaleza e intensidad. La quemada no es del todo perfecta, pero esas imperfecciones visuales coinciden con el momento en que hago las fotos, sobre todo porque la producción de humo es abundante y no he tenido que retocarlo.
Hay mayor complejidad en el último tercio de la que esperaba, con sabores que van más hacia las pasas, la canela y notas dulces, pero igualmente manteniendo ese perfil picante en el retrogusto y la combinación de madera y cuero entre los secundarios del paladar, lo que hace que la experiencia sea variada, al menos. Entre sabores secundarios más generales puedo identificar almendras y nuez moscada, pero no con intensidades permanentes. La quemada finalmente aparece en la imagen demostrando la calidad que ha tenido hasta el momento y me toma una hora y media fumarlo hasta el final, en donde fue ligeramente más intenso y fuerte, lo que lo colocó cómodamente en media.
Esta vez disfruté aún más de la experiencia con el Whiskey Row y entiendo perfectamente por qué la del 6 x 60 no fue buena y no me sorprende en lo absoluto, especialmente a la hora de comparar ambas reseñas. El Gordo diluye mucho más los sabores y este no es un cigarro fuerte ni agresivo y creo que acompañarlo con bourbon sería un error, así como asumir que la experiencia será similar a la de tomar un bourbon. En realidad hay muy poco del cigarro y la experiencia que hace que quiera combinarlo con bourbon y en un momento de la fumada tomé un trago (de otro bourbon) y rápidamente lo dejé a un lado, porque iba a opacar toda la experiencia del cigarro. Precisamente, no hay nada en la fumada, ni siquiera en aromas y sabores que relacione con el bourbon más allá de la aproximación sutil que mencioné antes. Si no dijera nada de bourbon en sus anillas, consideraría la fumada una muy decente pero suave de Diesel. Pensando así, esta experiencia con el Whiskey Row ha sido mucho más positiva, aunque su nombre no esté relacionado con la fumada. Lamentablemente habrán quienes lo combinen con un bourbon, porque parece lo más obvio, pero no sería lo más correcto. Disfruta del bourbon y más tarde del cigarro, mejor.
Ficha Técnica: Fabricante: AJ Fernandez Marca: Diesel Modelo: Whiskey Row Dimensiones: 5½ x 52 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: Ecuador (Habano) Capote: México (San Andrés, añejado en barricas de bourbon) Tripa: Nicaragua (Ometepe, Condega, Jalapa) Precio: $7,50 Puntuación: 86
La edición número 22 de la serie Exceptional Cask de Foursquare y, hasta el momento, la más reciente disponible, hasta dentro de muy poco que anuncien otra más, que será más impresionante y mucho más llamativa, porque todas lo son y ninguna me ha dejado mal.
Luego de que en 2019 Foursquare adquiriera 10 barricas del fabricante de cognac llamado Camus, de su programa Caribbean Expedition. Luego de un año, estas barricas fueron vaciadas y el cognac fue enviado a Francia para ser embotellado. Las barricas fueron, a su vez, rellenadas con un ron de 2008 que ya tenía 12 años de añejamiento en ex-bourbon y se mantuvo en esa barrica durante 2 años más.
Pero eso no es todo. El ron que salió de esas barricas fue mezclado con otro ron de 14 años, que había pasado 5 años en barricas ex-bourbon y 9 años en barrica ex-cognac. Como suele suceder con esta serie de rones, todo el añejado, blend y embotellado es manejado en Barbados por la destilería Foursquare. Ese embotellado ocurre a 61% de alcohol.
Hasta donde tengo entendido, es el segundo ron de esta serie que pasa por barricas de cognac, aunque han habido otros rones de la destilería que se han beneficiado por esta barrica, pero no de la serie Exceptional Cask.
Al igual que sucede con el Foursquare 2009 y 2010, el Touchstone, con una concentración alcohólica tan alta, no presenta una nariz cargada de alcohol. Esto permite apreciar aromas complejos y variados, que incluyen madera intensa proveniente del añejado en ex-bourbon, notas suaves de vainilla, el típico pound cake americano (ponqué en Venezuela), ciruelas y cáscara rallada de naranja.
En boca también es clara la influencia del ex-bourbon y quizá un sabor más directo del ron de lo que esperaba, con muchos matices de madera, pero también vainilla, pimienta, cáscara de naranja, mermelada de naranja y una sensación menos dulce de lo esperado. Luego de unos segundos en boca sí aprecio notas adicionales a durazno y piña ácida, y finalmente notas de manzana roja y frutas cítricas. El retrogusto es de madera en distintos matices, que no son tan complejos como otras experiencias con un ECS de Foursquare, pero no deja de ser interesante.
Mi única experiencia previa con un ron que haya pasado por barrica de cognac es con Abuelo XV Napoleon, así que inevitablemente pienso en ella cuando pruebo este. Aunque son considerablemente distintos y Foursquare simplemente está en una clase de sí mismo con sus ECS, no es el mejor de la serie que he probado. Pero es que inevitablemente, cuando pruebo un ECS, lo catalogo dentro de los otros de su serie y no necesariamente en comparación con otros rones.
Ficha Técnica: Fabricante: Foursquare Distillery Nombre del Ron: Exceptional Cask Series XXII Touchstone Marca: Foursquare Origen: Barbados Materia prima: Melaza Edad: 14 años Precio: $130 Densidad alcohólica: 61% Puntuación: 90
En verdad no sabía cómo llamar a este cigarro, pues si bien el Anastasia lo he reseñado un par de veces antes, en esas ocasiones ha tenido diferencias. Pero en esta ocasión no estoy del todo claro qué ha cambiado, más allá del color de la anilla inferior y como esa es la diferencia más obvia, lo llamé así. Tuve la suerte de probar el primer producto de la línea Anastasia en 2020, y ese tenía una anilla verde debajo de la principal. En 2021 probé una nueva muestra del producto, llamado el Anastasia H, porque llevaba capa Habano. En 2022 la marca lanzó uno llamado Anastasia Añejado 2016, que no he probado, pero que tiene la anilla inferior blanca y no es de la producción original de 2016 y tampoco fue fabricado por Tabacalera La Alianza en República Dominicana, como todos los anteriores. En esta ocasión, lleva una anilla amarilla, pero al igual que en otras ocasiones, no identifica las hojas que lo componen. Tampoco identifica quién lo fabrica, aunque mencionan que es en República Dominicana.
El cigarro llegó como parte de un pack innegable que Renegade Cigars creó en diciembre pasado, lleno de bellezas en tabaco. Me llama la atención lo imperfecto de la capa, que tiene múltiples valles y picos por toda su superficie, con algo de brillo y muchos aromas a sidra, fermento, manzana roja y tartaleta de manzana, así que toda una variedad de manzanas, sin darme aromas que identifico particularmente con dulce, sino la parte de manzana de todo lo que mencioné. En el pie se sienten aromas similares, pero con un componente adicional de madera. Finalmente lo pico y la calada en frío tiene notas muy sutiles, pero entre las que identifico nuevas presentaciones de manzana, como de un apple pie de esos de McDonald’s y un toque suave de pimienta.
Las notas de pimienta y madera son prevalentes en el primer tercio, con una marcada potencia, principalmente en el retrogusto y no me sorprende que incluya sabores de manzana, aunque estos se sienten más que nada en el paladar. Aproximadamente para el momento de la imagen también hay sabores de toffee ahumado y la apreciación de sabores en el retrogusto se reduce un poco. Pero estoy tan concentrado en los sabores y el retrogusto, que no me doy cuenta que la ceniza se sostiene muy bien sobre el cigarro y aunque el anillo de combustión está algo torcido, me cuesta dejar caer la ceniza. Hacia el final del tercio los sabores de manzana también aparecen en el retrogusto, seguramente gracias a que la sensación picante en la nariz se ha reducido. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja en esta sección.
En el segundo tercio los sabores dulces, sobre todo los de manzana, desaparecen y son sustituidos por una abundante sensación de pimienta. Todavía se sienten sabores de manzana, pero estos no son dulces, es lo que quiero decir. En la nariz también se sienten más notas de pimienta a través del retrogusto, pero no son tan picantes ni agresivas, lo que me lleva a probar más instancias de esta manera y es luego de un rato que aprecio sabores en el paladar y en el retrogusto a madera. El toffee sigue presente en el paladar, largo tiempo después de soltar el humo, incluso y es cuando supero la mitad del cigarro que sabores a tierra mojada comienzan a aparecer también y es con esa sensaciones que llegamos al final de este tercio. El mayor de los problemas ha sido la quemada, que si bien en la imagen se aprecia un anillo de combustión decente y el tiro ha estado a la par, al Anastasia le cuesta mantenerse encendido solo durante más de 30 segundos, lo que hace que tenga que darle caladas muy regulares, que terminan afectando la fumada y los sabores. Fortaleza e intensidad de colocan en media durante casi todo el tercio.
Los sabores en el último tercio no son los más agradables, sobre todo por los problemas de quemada, que me han llevado a reencenderlo más de 4 veces. Son abundantes de pimienta o de sensación picante, mejor dicho, y hay pocas instancias de sabores adicionales, aunque logro un equilibrio entre darle caladas regulares y que se mantenga encendido que me permite apreciar notas adicionales a tierra y ahumado. Al cabo de una hora y 40 minutos, el Anastasia Yellow Label finalmente se termina, aunque creo que me hubiese durado un tanto menos si la llama se mantuviera siempre. Pero también me habría gustado más. La intensidad y fortaleza se reducen en el último tercio, o al menos es lo que siento en comparación con ese golpe de sensación picante después de reencenderlo, que sin duda no puedo asignar a la fumada.
No me queda claro si ha habido un cambio de liga con respecto a otras ediciones el Anastasia, pero un cambio en la anilla y el hecho que estoy seguro no es el de la anilla azul me deja un poco a la expectativa una aclaratoria por parte de la marca. No obstante, el hecho que los Anastasia no son cigarros baratos me lleva a pensar que debería haber algo más de transparencia por parte de la marca. Por otro lado, esperaría una mejor construcción también, lo que me dé una fumada que disfrute más. Son dos lados de una misma moneda, porque una experiencia bajo par de un cigarro de unos $8 es recuperable si le das una nueva oportunidad y no cuesta muy caro. Pero cuando un cigarro cuesta $30 y la experiencia no es buena, es más difícil justificar pagarlos nuevamente por un tabaco que no sabes si va a estar bueno.
Cualquiera que quiera creer que es gran fanático de las series de televisión debe saber lo que Highclere Castle es. Para los que no saben mucho del tema, entre los cuales me incluyo, se trata del castillo en el que se realiza la serie Downton Abbey, que realmente existe porque la serie trata sobre toda la comunidad que hace vida en dicho castillo, incluyendo su servidumbre. La línea de cigarros fue creada en 2017 y basada en una idea de lo que serían los tabacos de la época de la serie, que data de los años entre 1912 y 1926. El cigarro original lleva una capa Connecticut, porque se asume que en la época no se fumaban cigarros muy fuertes, pero como toda línea de tabacos debe llevar una versión más intensa de sabores, la marca decidió crear este con el apellido Victorian en 2019 y que básicamente es el mismo cigarro con una capa madura.
La apa madura no presenta esas notas oleosas que suelen ser tan comunes en estas capas, sobre todo las que son de Habano, a diferencia de las Broadleaf, por mencionar algunas más notables. El hecho que el cigarro no viene con celofán puede estar relacionado con ello, pero su apariencia es más mate que otra cosa, pero muy uniforme en su color. Siendo fabricado por AJ Fernandez, no puedo esperar problemas en ella, como es obvio por la imagen, pero los aromas de la capa son ligeramente florales y de pan de hojaldre, o lo que me recuerda a un croissant. En el pie se sienten estas notas junto con frutos rojos y pimienta. Luego de picarlo, la calada en frío me da notas de pan tostado, más florales y una ausencia marcada de pimienta, pero una sensación oleosa en boca.
El encendido del Highclere Castle Victorian es uniforme pero le toma muy poco tiempo comenzar a desviar un poco la quemada, aunque los sabores son abundantes y variados, tanto que le pierdo un poco el interés a revisar qué tan bien quema y me concentro en sus sabores a pan, tierra, pimienta y la densidad increíble del humo. Para el momento de la imagen los sabores cambian a una sensación más cremosa, pero sin sabores nuevos, más allá de los descritos. Sí se siente como una amalgama de sabores con una complejidad muy presente, con intensidad media-alta y una fortaleza que mantiene esa misma descripción, muy refinado y con notas de pimienta sutil en el retrogusto, que me hacen probarlo constantemente y sin mucho temor. La ceniza es blanquecina y ese anillo de combustión no mantiene la rectitud durante la quemada, aunque tampoco requiere toques técnicos para corregirlo.
Para el segundo tercio esas imperfecciones en la quemada parecen haberse corregido solas y aparecen en él sabores a madera que no estaban ahí en la sección anterior, junto con los sabores que ya venían de pan, que ahora es tostado, madera y pimienta. El humo se siente menos denso, pero no significa que los sabores sean menos refinados o menos intensos, aunque sí hay una experiencia más agresiva en la pimienta del retrogusto, lo que me lleva a probarlo con menor regularidad. La ceniza se sostiene bien sobre el cigarro y la intensidad media-alta se mantiene, con una fortaleza que se reduce a media, lo cual suena extraño precisamente porque la pimienta es más fuerte.
El último tercio del Highclere Castle Victorian presenta ese mismo refinamiento y la sensación que estoy fumando un cigarro que debe ser disfrutado en un salón, y es precisamente en donde lo estoy fumando. El sabor de madera adquiere una tonalidad más seca pero menos intensa, llegando casi a ser un sabor secundario al inicio de este tercio y ya casi olvidado al final de la fumada, pero los sabores de pan tostado y pimienta siguen muy presentes, pero con la adición de vainilla y nuez moscada, pero el sacrificio en lugar de estos nuevos sabores es la desaparición de lo que se sentía como crema pastelera hasta este momento. Cuando marco dos horas de fumada este cigarro ya no da mucho más, pero llegó hasta este punto con una intensidad media-alta y fortaleza media, sin problemas de quemada ni de anillo de combustión, pero con un humo no tan abundante como todo lo anterior me haría pensar, pero no obstante muy satisfactorio.
Para ser un cigarro de capa Habano, los sabores son particularmente distintos a los de experiencias previas que he tenido con la misma capa, no son diametralmente opuestos, pero parecen ir por otro carril. Aunque cada tercio parece ofrecer una experiencia distinta, la experiencia general es muy positiva y sus cambios regulares son apreciados, sobre todo por la complejidad con la que cada uno aparece, incluso si los sabores no son tan variados en términos de definición… es decir, cuando menciono madera, hay distintos matices de ese sabor, igual con el pan (que luego es tostado) e incluso con la pimienta. Sus pequeños problemas de quemado del primer tercio son una tontería, especialmente cuando los comparo con la calidad de los sabores y los tercios que le siguen no restan a esa experiencia, sino que le suman distintas cosas y eso hace de este cigarro algo que recomiendo, especialmente porque no es para verlo simplemente como una versión del original pero con capa madura.
Ficha Técnica: Fabricante: AJ Fernandez Marca: Foundation Cigar Modelo: Highclere Castle Victorian Dimensiones: 5 x 50 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: Ecuador (Habano) Capote: Brasil (Mata Fina) Tripa: Nicaragua (Jalapa, Ometepe) Precio: $15,00 Puntuación: 90
Para quienes piensan que en este blog hay un marcado enfoque en los whiskies single malt, pues sería tonto contradecirlo. Pero también he reseñado whiskies de blend, que no son mis preferidos y en mi bar tengo como 2 ejemplares solamente, que le doy a mis amigos cuando vienen, exceptuando quizá el Monkey Shoulder y algunos Bushmills. Pero sí, en general los single malt son lo mío.
Buchanan’s Two Souls es un whisky escocés con un finalizado adicional en barricas de tequila Don Julio. Dado que Buchanan’s es un whisky de blend muy popular, en el sentido que mucha gente lo toma y no con la connotación de que es popular por ser un producto barato, que realmente no lo es. Pero precisamente porque es accesible y conocido por muchos, he visto toda serie de estupideces mencionadas sobre este whisky. No voy a mencionarlas todas, pero sí voy a decir las más insólitas: No es un whisky de 15 años. No es una mezcla de whisky con tequila. No es ligado con marihuana.
Lo de la marihuana es porque las mentes que menos atención prestan, dicen que en la etiqueta aparece una hoja de marihuana. Se trata de una planta de agave, que es de donde sale el tequila (y el mezcal y el cocuy, entre otros). Esta misma gente debe pensar lo mismo de la bandera de Canadá.
Se trata de un whisky de Buchanan’s y no es combinado con más nada. Solo porque se trata de un blend no quiere decir que ese blend contenga otros licores. El blend contiene whisky de malta y whisky de granos, y nada más. Cada parte de ese blend es añejado el tiempo que la marca estipule (pero más de 3 años) en barricas que suelen ser ex-bourbon. Luego todos los whiskies son combinados y envasados en una barrica que anteriormente contuvo tequila Don Julio y se deja en ella durante 9 meses.
No es añejado 15 años, ni 10 y posiblemente ni 5. El whisky se trata de un NAS y por tanto no declara edad. Sí se sabe que tiene un mínimo de 3 años y que el finalizado es de 9 meses, pero más nada. Durante mucho tiempo en Venezuela se asumió que los whiskies que no marcaban edad tenían 8 años, pero eso no es cierto. Todo lo que es Dewar’s White Label, Johnnie Walker Red Label, Something Special, Ballantine’s y demás, son mal-llamados «whisky 8 años», como si se tratara de un nicho del mercado. La realidad es que es whisky superior a 3 años y más nada se declara.
El Two Souls destaca notas distintivas y llamativas en nariz, con una nota de caramelo, vainilla, manzana roja y toques cítricos. También hay notas típicas del tequila, que no incluyen las más herbáceas, pero sí se sienten chocolate y azúcar.
En boca los sabores son menos relacionados con el tequila, incluyendo caramelo salado, vainilla, manzana roja y notas cítricas muy sutiles. No hay mucho en términos de retrogusto, salvo un toque ligeramente ahumado y cítrico.
Sería tonto comparar este Two Souls con un single malt, así que no lo voy a hacer. Precisamente, Two Souls está hecho para tomar con hielo e, incluso, con agua o soda… y eso si me pongo tradicional y no con alguna tendencia extraña. Como tal, funciona adecuadamente para darte un toque diferente al whisky de blend de siempre, incluso algo mejor porque sus sabores son más intensos que los del Buchanan’s de siempre, cuyo sabor es marcadamente suave.
No es un whisky extraordinario y la gran cantidad de whisky de grano en el blend lo asegura, pero sí es diferente a lo que has probado hasta el momento y por eso lo podría recomendar. Ahora, si merece costar casi el doble de lo que suele ser el Buchanan’s, no te lo puedo asegurar.
Ficha Técnica: Fabricante: Diageo Nombre del Whiskey: Two Souls Marca: Buchanan’s Origen: Escocia Edad: NAS, más 9 meses en barrica ex-tequila Precio: $50 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 79