Whisky: GlenGrant The Major’s Reserve

Parece increíble como el mercado de los single malt parece apuntar cada vez más hacia un producto más y más premium. Versiones con doble añejamiento y cada vez más años en barricas, versiones con triple añejado y que pasan por distintos países y usan barricas de distintos destilados, que primero añejaron ron, o bourbon, o rye o cognac, etc. Las combinaciones son infinitas y los precios que alcanzan, aparentemente también.

Por eso llama la atención ver un producto como The Major’s Reserve de GlenGrant, un single malt de bajo costo que apunta a quitarle mercado a los blends de alto costo, al parecer. El hecho que esta oferta venga de una marca que pocos conocen tiene mucho sentido, porque de alguna manera hay que destacarse y son pocas las marcas que pueden ofrecer un single malt por menos de $40. Por menos de $30, casi ninguna.

Esta marca fue fundada en 1840 por los hermanos John y James Grant. Cuando estos murieron, la empresa pasó a manos de un sobrino llamado James, pero cuyo sobrenombre era The Major. En 2005 el grupo Campari adquirió la destilería, de la cual el 50% de la producción forma parte de los blends de Chivas Regal. Pero este whisky recibe su nombre por el heredero de la marca en aquel momento y le rinde tributo por su estilo innovador de hacer whisky. No marca edad y está embotellado a 40% de alcohol, aunque existen versiones a 43%.

Al igual que sus hermano mayores, este GlenGrant tiene un color amarillo pálido, pero en nariz es sumamente distinto aunque son todos de Speyside. Los aromas son sumamente frutales, incluyendo banana, mango verde y pera, pero también notas de cardamomo y canela. En las notas siguientes se siente leche condensada y vainilla, con unos restos finales de cereales y notas florales.

En boca es cálido y también muy frutal, pero comienza con especias tipo canela y nuez moscada, seguido de manzana verde, pera, toffee y toques de madera, miel y vainilla. Con agua se diluye mucho menos de lo que pensaría, todavía manteniendo una cierta fortaleza, a diferencia de su versión de 12 años. Es bastante rico y complejo, especialmente para costar menos de $40. El retrogusto es dominado por vainilla y madera.

Aunque este whisky tiene notas de vainilla y madera, estos sabores no son tan consistentes como los de un whisky de mayor edad o de mayor precio, lo que me hace pensar que las barricas son de tercer o cuarto uso. No obstante, como single malt puede que no sea el que más te guste, pero como whisky sub-$40 son pocas las opciones que vas a tener en ese rango, especialmente si es un single malt. Es un whisky que fácilmente puede «combatir» con whiskies de blend más caros y salir ganando. No esperes que supere a un single malt de $200, pero eso no sería realista. Es una tremenda opción para quien quiere un sabor más intenso sin desbancarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: Glen Grant Distillery
Nombre del Whisky: The Major’s Reserve
Marca: GlenGrant
Origen: Escocia
Edad: NAS
Precio: $35
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Victor Calvo – Maduro (Toro)

¿No les ha pasado que se les ocurre algo que ocurrió en 2015 y piensan que fue hace un par de años? Pues hace un par de días descubrí o al menos alguien me dijo y me pareció coherente aunque no sé si es cierto, que una de las razones por las que no hemos oído mucho de Victor Calvo como marca es que fue en 2015 cuando enviaron sus cigarros a la FDA para aprobación de venta en USA. Parece que en ese momento la FDA marcó un precio fijo por cada cigarro que era introducido y los marcaba en $10 por unidad. Hasta ahí el cuento tiene sentido, pero luego me dijo la misma persona que esto obligó a la marca a vender sus cigarros en ese precio, cuando en realidad son un cigarro de $6, por lo que sus sabores y calidad son de un cigarro de $6 y pagar casi el doble por él es demasiado. Sin embargo, la marca al parecer se colocó en $8 a fin de marcar un promedio y no parecer estar demasiado descontado. Esto hizo que pocas tiendas los llevaran y poca gente los conociera. Insisto, el cuento tiene sentido hasta la mitad, pero no deja de ser un rumor. Pero los cigarros al menos se ven bastante bien y eso es innegable.

En su versión madura, este cigarro se ve muy bien construido, con una capa brillante y sin detalle alguno. Se trata de una capa Broadleaf muy marmoleada, con aromas a chocolate, pimienta y establo, mientras que en el pie se aprecia más chocolate y no mucho más. La calada en frío sigue esa tendencia y es chocolate en distintas versiones, que incluyen cacao en polvo y chocolate negro, con un tiro ligeramente apretado pero nada preocupante. El cigarro se siente con un buen peso, excelente consistencia al no presentar secciones esponjosas y suficiente para invitarme a encenderlo lo antes posible.

El Victor Calvo Maduro comienza espectacular. Incluso, sucede que mientras lo encendía estaba hablando por teléfono con un amigo y me quedé silencioso por un momento y mi amigo me preguntó si me pasaba algo. Este amigo es fumador también y lo primero que le dije fue «hay que comprar más». Los sabores son profundos de chocolate, canela, cereales, pimienta y madera, con una nota suave de pimienta en el retrogusto pero fuerte de pasas. El humo es cremoso, abundante y muy blanco. Al cabo de unos minutos el chocolate toma el protagonismo de los sabores pero solamente porque se potencia, pues el resto del abanico sigue con su fuerza acostumbrada. La ceniza no es muy sólida o al menos es de esas que se resquebraja fácilmente y con apenas unos centímetros ya comienza a soltar hojuelas. Intensidad media-alta, fortaleza media-baja.

En el segundo tercio ocurren un par de cosas inesperadas. La primera es que el cigarro se apaga sin haberlo dejado descuidado, sino que simplemente deja de hacer combustión. Al reencenderlo, confieso que me costó un poco más de lo que esperaba, pues en realidad estaba caliente y no se justificaba que me tomara tanto tiempo darle fuego. Sin embargo, cuando finalmente agarra fuego, los sabores están amalgamados y aunque el chocolate continúa su liderazgo, le está dando el matiz de chocolate al resto de los sabores que estaban en el cigarro, cosa que no es ni mala ni buena, pero los sabores más sutiles se ven dominados por el chocolate y no repotenciados por él, como la canela y la madera, que simplemente se desvanecen. A la mitad del cigarro aparece una nota dulce que si bien permite apreciar mejor el chocolate, le quita ese matiz de chocolate negro y hace que se sienta más como chocolate con leche, cosa que puede ser positiva porque al final es más notable el sabor, pero en lo particular estaba disfrutando esa versión más sutil. Lo que pasa cuando este sabor de chocolate se siente más dulce es que termina opacando el resto de los sabores que no habían desaparecido al principio del tercio. La potencia de los sabores baja a media, mientras que la fortaleza se mantiene en media-baja, algo muy típico en los cigarros de capa madura, pero que muchos ignoramos porque los colores más oscuros los asociamos con sabores más fuertes.

El último tercio marca la misma tendencia del segundo de volcarse completamente hacia un solo sabor. Aparece un toque de madera en el retrogusto, pero tiene poca duración y aunque mantiene una intensidad relativa, no es suficiente para superar la sobredosis de chocolate que es el Victor Calvo Maduro. Precisamente por ello, la intensidad de los sabores cae en fuerte y la fortaleza del cigarro se mantiene en suave, haciendo que esta experiencia esté considerablemente polarizada y eso me llama bastante la atención aunque no es algo que quisiera repetir en esta vitola o al menos no con esta intensidad. El cigarro quema muy bien durante toda la fumada, con humo abundante y una ceniza que no se sostiene mucho. Me toma una hora y 45 minutos llegar al final del cigarro.

Es muy típico de cigarros de $4 a $6 comenzar con un sabor muy interesante y en general con un primer tercio increíble, pero inevitablemente se diluyen o se polarizan a partir del segundo tercio. Cuando esto pasa con un cigarro de $8, es una decepción algo mayor. Incluso, hay cigarros de precio muy superior que lo hacen también. En lo personal no es una propiedad que me guste, pero estoy muy claro que por ese techo de $6 no es tanto lo que se puede exigir. El tema es que a veces aparecen cigarros como el New World Cameroon de AJ Fernandez y te destruyen el paradigma, pero en términos generales del mercado, el Victor Calvo Maduro se comporta a la altura de su precio. Si no tienes en cuenta su precio o si este precio fuese $10 como mencionaba al principio, es de esperarse que no sea un cigarro destacable, pero como está, es decente. Pero no creo que haya que comprar muchos más.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Victor Calvo
Modelo: Maduro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 81

Ron: Black Tot Master Blender’s Reserve 2021

Un ron creado para celebrar algo que en el trópico, o al menos en Venezuela, no teníamos ni idea que ocurría. El hecho es que los ingleses, en su infinito afán por hacer un mundo mejor, le entregaban al personal de su marina una ración diaria de ron, llamada Tot. Esta ración fue entregada entre 1850 y 1970 y correspondía a aproximadamente 71ml de ron diario, entregado a mediodía y con una concentración de 54,6% de alcohol. De acuerdo al rango, esta ración era entregada pura o diluida.

El hecho es que esta ración diaria fue abolida el 31 de julio de 1970 y es por eso que cada año, el último día de julio se le llama Black Tot Day, al igual que aquel viernes fatídico se le llama Viernes Negro. Efectivamente, el día negro es identificado como un día terrible.

En agosto del año pasado tuve la oportunidad de probar el ron creado para celebrar los 50 años de ese terrible día llamado Black Tot day. Una botella de edición limitada que solo se vendería ese año. Pero dado el éxito del producto y el seguimiento de tantos fanáticos, la empresa que lo hace decidió crear una versión de producción más regular, inspirada en el producto original.

El ron comienza su vida, en efecto, a partir de esa mezcla que probé el año pasado. Al igual que el original, el resto del producto consiste en distintos rones de cuatro países: Guyana, Jamaica, Trinidad y Barbados. Por supuesto, cuatro países que eran colonias británicas. La mezcla final tiene un 14,1% del Black Tot 50th Anniversary y 0,3% del Original Navy Blend, que es ese ron que se le entregaba al personal de la marina. La particularidad es que este además tiene 6,7% de un ron de Australia hecho en la destilería Beenleigh, que también fue colonia británica.

Guyana y Trinidad hacen casi el 56% del blend, mientras que Jamaica y Barbados el 23%. Australia solo tiene el 6,7% que mencioné anteriormente, mientras que el Black Tot original y la mezcla de la ración forman el 14,4% restante. Finalmente es embotellado a 54,5% de alcohol, al igual que su antecesor.

Esta imagen y la de portada son cortesía de Rones de Venezuela

Al igual que su versión 50th Anniversary, se trata de un líquido considerablemente oscuro, aunque con un tono rojizo que me recuerda a la cerveza Guinness. Los aromas, por supuesto, no tienen nada que ver con la cerveza.

Los aromas contienen notas ahumadas y me atrevería a decir asfálticas… al menos es ese aroma típico de cuando están echando asfalto en la calle. ¿Alquitrán? Tiene más sentido. También tiene notas frutales de pasas, dátiles, ciruelas, mermelada de naranja amarga y chocolate negro. Tiene notas más suaves pero notables de mora o de casis.

En boca sorprenden notas dulces de entrada, pero no son muy perdurables, al menos porque hay mucho más que probar. Hay notas fuertes de vainilla y banana muy madura (y casi demasiado madura), pasas, alquitrán, regaliz negra, canela y chocolate negro, con unas notas en el retrogusto efectivamente de chocolate pero también de café espresso. Al cabo de un rato, se sienten notas más afrutadas en boca, como pera, pasas, cáscara de naranja y banana.

Asombroso ron, al igual que su predecesor y sumamente complejo, para disfrutar solo, sin tabaco, sin hielo y sin distracciones. Es uno de esos productos que siempre guardaría, celosamente y se lo daría a probar solo a quien sé que lo va a apreciar. Seguramente solo yo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Elixir Heaven
Nombre del Ron: Master Blender’s Reserve 2021
Marca: Black Tot
Origen: Guyana, Trinidad, Barbados, Jamaica, Australia. Embotellado en Escocia
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a ♾ (reserva perpetua)
Precio: $140
Densidad alcohólica: 54,5%
Puntuación: 94

Asylum – Friday The 13th 2021 (Robusto)

Hace unos meses un seguidor me envió algunos cigarros, y mientras la mayoría estaba perfectamente identificado o al menos lo reconocía, este Asylum realmente no sabía qué era. Me llamó bastante la atención que la anilla era la misma que la del Pandemonium, pero obviamente no era. Le pregunté a quien me lo envió y realmente no tenía idea; le pregunté a la marca a través de su Instagram y todavía estoy esperando que me respondan. Al final fue la comunidad de fumadores de Reddit quien dio con el cigarro. Es una versión limitada a 10.500 cigarros, divididos en 3.500 cigarros por cada una de las tres vitolas en las que está disponible, llamada Friday the 13th cuyos cigarros son puros hondureños. La coincidencia de la anilla con el Pandemonium aparentemente viene porque ambos son ediciones limitadas y esa es la anilla de estas ediciones, aunque he visto al Pandemonium como producción regular, por lo que no me queda del todo claro.

En cuanto a dimensiones es bastante básico, siendo un 5×50, pero se siente bien empacado y las hojas hondureñas parecen ser de venas bastante prominentes, lo cual indicaría bastante sabor y eso no es lo más típico del tabaco de este país, por lo que desde el principio me llama mucho la atención. Para ahondar en ese llamado de atención, la capa desprende aromas a notas florales, tierra, madera, pasas y algo de establo, así que lo corto con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas muy llamativos a chocolate, pasas, pimienta y notas ligeramente florales. Siendo un robusto, creo que no va a ser una fumada larga, pero se siente tan bien empacado que posiblemente me sorprenda.

Comenzamos este cigarro llamado por una película de terror o un día de mala suerte en USA con sabores notables de chocolate, seguido de notas cremosas, mantequilla de maní, caramelo y canela, con un retrogusto de caramelo ligeramente amargo y bastante pimienta, al punto que se siente nicaragüense en el retrogusto, pero la sutileza de los sabores en el paladar son indiscutiblemente hondureños, o al menos no son nicaragüenses. También se desarrolla una nota ligeramente ácida luego de la mitad del primer tercio, pero esta se convierte rápidamente en una sensación cítrica, lo cual es muy bueno porque en algunos casos (en otros cigarros) no se convierte en nada y se queda como indicador de mala fermentación. No es el caso con el Friday The 13th, aunque la quemada no es del todo recta. No obstante, el humo abunda, tiene un tiro muy decente y quizá un toque más abierto de lo que me gusta y la intensidad es media-alta con una fortaleza media.

En el segundo tercio los sabores de canela destacan bastante fuertes, al nivel del chocolate, mientras que el sabor de mantequilla de maní ya es más como cáscara de maní y en general el cigarro se siente ligeramente más seco. Lo interesante es que muchas sensaciones que percibí como aromas en frío comienzan a aparecer como sabores cuando supero la mitad del cigarro, incluyendo pasas y tierra, mientras que el retrogusto solo es de pimienta, pero mucho más tenue que en el tercio anterior. Intensidad es media y fortaleza también, pues ese índice cremoso del tercio anterior parecía potenciar los sabores también y esta vez no está sucediendo. La ceniza se sostiene bastante y el anillo de combustión es más recto.

Algo particular de este Friday The Thirteenth es que en el último tercio siguen apareciendo nuevos sabores y no necesariamente concentra lo que ha sido hasta este momento la experiencia, sino que es una misma fumada fluida y que no se acorta ni se calienta, ni se hace esponjosa ni aburre. El sabor de tierra ha evolucionado un poco hasta presentar una nota mineral que no es del todo agradable porque es más vitamínica que otra cosa, pero no es lo más fuerte y son los sabores de canela y chocolate los que llevan la delantera. Pasas y maní cierran las sensaciones en boca, con una nota de pimienta dulzona en el retrogusto. La quemada es muy buena y en general la fumada lo ha sido también, marcando una hora y 25 minutos desde el principio hasta que lo dejo descansar (o morir), con una intensidad media-alta y una fortaleza media.

No sabía qué esperar de este cigarro antes de encenderlo, pues solo por el nombre parecía que iba a ser fuerte, y el hecho que tiene la misma anilla del Pandemonium tampoco me tranquilizó mucho. Pero al ver que la liga nada tiene que ver con él, mi incertidumbre fue mayor. Precisamente por eso me llamó la atención que, si bien a fumada nada tiene que ver con el Pandemonium, es una cigarro interesante, variado y de sabores agradables y una intensidad de ellos más que notable. Esto siempre me gusta con los cigarros y en la mayoría de los casos trato de saber lo menos posible de ellos antes de encenderlos, pues en cierto modo es como ver los trailers de una película antes de verla… en lo particular soy así. No me gusta ver los trailers para que no me develen nada de la película y no me gusta predisponerme con un cigarro si no lo he probado, aunque es inevitable fumar un AJ Fernandez sin expectativas o un Gurkha esperando que sea majestuoso. Pero entre esos dos extremos hay bastante que probar y esperar.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Asylum
Modelo: Friday the 13th 2021
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Corojo)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $7,50
Puntuación: 86

Room 101 – Teufel Hund Maduro (Cuban)

Para esta reseña vamos a hacer algo ligeramente diferente. Nótese que muchas veces se menciona que las cosas serán ligeramente distintas y lo que se propone es diametralmente opuesto a lo que existe. No es el caso de hoy, sino que simplemente las imágenes de esta reseña vienen en dos tantas: las primeras durante el día, hace como una semana cuando fumé el cigarro y por circunstancias olvidé hacerle fotos. Las otras fotos las hice en otro lugar y de noche, porque fue mi segunda prueba con el cigarro. Hasta ahí este cambio «radical», pero aprovechando que lo probaba por segunda vez también confirmé algunos sabores.

Al igual que en su versión Habano y Connecticut, el Teufel Hund es un cigarro de tripa corta hecho por Room 101. Su precio ronda los $3 y en las versiones anteriores ha demostrado ser un cigarro decente, aunque barato. Lo del precio no es algo en contra, sino que simplemente pertenece a un segmento de mercado que busca precios más bajos por necesidad o porque simplemente quieren echar humo y si esa echada de humo puede ser ligeramente más compleja, pues mucho mejor. Por lo mismo y por su material, es raro que los Teufel Hund en general varíen considerablemente sus sabores de principio a fin. Pero al menos en frío esta capa Pennsylvania Broadleaf tiene sus toques agradables de chocolate, pasas y frutos rojos, que se repiten un poco en la tripa, aunque omite los frutos rojos. La calada en frío me da notas de frutas en general y notas más fuertes de chocolate.

El Teufel Hund Maduro comienza con notas aparentemente dulces, pero son superadas en la mayoría de los casos por una sensación picante que cubre la lengua entera. Hay también notas de chocolate, paja y un dejo final de tierra, aunque con una intensidad muy suave. La quemada no es especialmente buena, pero tengo un encendedor a la mano y estoy pendiente. El humo es abundante, denso y gracias a que esta noche en la playa hay muy poca brisa, se queda cerca de mí y me siento inmerso en una nube. Precisamente, esa nube me permite apreciar lo que se llama el room note o la nota de aromas que se sienten en la «habitación» mientras fumas y el olor es ligeramente ácido. El cigarro quema rápidamente, al igual que me pasa con casi todos los Teufel Hund que he fumado y en cuestión de 15 minutos supero el primer tercio.

Para ser un cigarro de tripa corta, con un costo menor a $3 por unidad, el Teufel Hund Maduro sostiene una ceniza respetable y teniendo un cepo de 55, es más o menos lo que esperaba. Insisto, con poca brisa y poco movimiento, es natural que una ceniza se sostenga un buen tiempo, aunque hay cigarros que simplemente se niegan a ello. Los sabores son los mismos de chocolate, paja, pimienta y tierra, pero ya la lengua no pica tanto y la tierra se siente como un sabor más existente y presente, versus una nota ligera y casi perdida en la sección previa. La quemada mejora marginalmente, pues sigo pendiente de ella con el encendedor a la mano, pero el tercio parece durar más y llegar a la mitad del cigarro me toma 40 minutos.

No buscaba muchos cambios para el último tercio y el Teufel Hund Maduro no los entrega, salvo la aparente concentración de las sensaciones y una ligera subida en la intensidad de la fumada, todo normal y esperado en esta sección. La quemada se mantiene bajo control por un corto rato pero para cuando comienza a desviarse ya estoy en los últimos centímetros del cigarro y creo que darle un retoque sería peligroso para mi nariz, así que lo dejo así y luego de unos minutos ya es hora de dejar el cigarro. En total fumé durante una hora y 15 minutos, que es poco para un cigarro con dimensiones de 6 x 55, pero siendo tripa corta no esperaba que durara mucho más y el último tercio es considerablemente esponjoso el cigarro, así que no fue lo más agradable tampoco.

Pero más allá de la comparación de fumar este cigarro vs. un cigarro de mayor calidad, siempre va a ser un tema de presupuesto o de ganas de disfrutar. El Teufel Hund Maduro (y Habano y Connecticut) son cigarros que resuelven. Tengo un amigo que estuvo un poco mal de finanzas un par de meses y fumó varios de estos sin ningún problema. También tengo un amigo que los compra para regalarle a quienes no saben de tabaco pero siempre quieren fumarse algo, con los mismos resultados positivos. Si eres un fumador experimentado y acostumbrado a fumar bien, quizá los Teufel Hund no sean para ti, pero como ejercicio gustativo de un cigarro sencillo o simplemente para fumar algo sin hacerle demasiado caso, el Teufel Hund solo requerirá atención de la quemada, pero como cigarro playero, con amigos, en una parrilla y con destilados, es una excelente opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Room 101
Modelo: Teufel Hund Maduro
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: Cuban Box Press (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $3,50
Puntuación: 82

Whisky: GlenGrant 12

Como redactor, tengo serios conflictos sobre la manera en que se debe escribir GlenGrant. No solo por la mayúscula intercalada, sino porque he visto distintas imágenes y páginas en donde aparece separado: Glen Grant. Pero la botella pone GlenGrant. Estoy 100% que no es Glengrant al menos. Pero seguiré el ejemplo de la botella. No será la primera vez que escriba algo mal ni será la primera penalización que tenga tanto en este blog como en general.

Como puede pensar cualquiera que sea asiduo de este blog y haya leído artículos anteriores, el párrafo anterior es un intento de hacer conversación, pues en realidad no tengo nada interesante que decir de Glen Grant que no haya dicho en artículos anteriores. GlenGrant es una de esas destilerías que existe desde hace más de un siglo pero que solo fue «descubierta» hace unos años. Siempre ha sido la destilería que produce la base de los whiskies de Chivas Regal y fue desde su adquisición por el grupo Campari en 2005 que comenzaron a crear productos propios, aunque estos solo salieron al mercado en 2016, o por ahí.

No. Salieron antes de 2016, pero no mucha gente los conocía y en 2016 cambiaron su imagen e hicieron una gran campaña de eso y fue entonces cuando comenzaron a ser más reconocidos.

El GlenGrant 12 es añejado durante precisamente 12 años en barricas exbourbon y embotellado a 48% de alcohol. Me llama la atención que al buscarlo en internet, el que más encuentro con el mismo nombre es uno embotellado a 43% de alcohol y que es filtrado en frío. Este destaca en la etiqueta que no es filtrado en frío, así que definitivamente es otro producto.

Una rápida búsqueda en Whiskybase me da a entender que efectivamente existen dos versiones. Una de 43% y filtrado en frío, que es de libre venta en todo el mundo y una de 48% sin filtrado en frío que está disponible únicamente en tiendas de duty free en aeropuertos. Incluso, dicen quienes han probado ambas versiones que la diferencia es inmensa.

Mientras el resto del mundo se lamenta de no poder acceder a esta versión de duty free, aquí será imposible acceder a la versión de 43% puesto que los importadores que traen este producto solo tienen acceso a esta botella. Estoy seguro que los 5° de diferencia son notables, pero creo que lo más determinante es la ausencia del filtrado en frío. Este filtrado consiste en reducir la temperatura del líquido entre -10°C y 4°C para que ciertos elementos del líquido se congelen y se puedan filtrar. Pero en muchos casos, estas reducciones tan drásticas y violentas del whisky (o cualquier otro destilado) pueden tener un impacto negativo en su sabor una vez alcance temperaturas de consumo.

Aunque el filtrado elimina cualquier sedimento o opacidad del líquido, son muchas las marcas que han optado por no hacerlo.

Como es prácticamente obvio, el gusto por este whisky es inmenso, al menos en mi casa. Me llamó la atención que no había reseñado este whisky, pues la botella tiene un par de meses conmigo. En realidad es un whisky que ha estado disponible en mi distribuidor desde hace un tiempo, pero no lo había comprado porque su color amarillo mantequilla derretida no me había llamado del todo la atención. Fue cuando vi el 48% que pensé que podría estar interesante y cuando lo probé en una cata de Rumbullion Club me tuve que hacer con una botella.

En nariz es muy afrutado, no tan Speyside como suelen ser otros, sino más hacia el cítrico y los frutos rojos como cereza y frambuesa, con toques de vainilla y canela.

En boca es impactante, es oleoso y abundante, con muchísimas frutas que incluyen piña, banana y toronja (pomelo), pero también madera, miel, vainilla, caramelo y canela. No le pongas agua porque se diluye, sino seco para apreciarlo bien. Ni siquiera hielo, diría yo. El retrogusto es de nueces y vainilla, con una nota especiada ligera.

Como mencioné, no he probado ni creo que pueda acceder a la versión 43% a menos que viaje. Pero por lo que he podido leer, el 48% le da tres patadas al 43% y esa es quizá una de las mejores razones para poder acceder a este. La versión especial de duty free no aplica a las expresiones de 10 o 15 años, pero con este es suficiente.

Ficha Técnica:
Fabricante: GlenGrant Distillery
Nombre del Whisky: 12 years Non Chill-Filtered
Marca: GlenGrant
Origen: Escocia
Edad: 12 años
Precio: $52
Densidad alcohólica: 48%
Puntuación: 92