Espinosa – Sensei’s Sensational Sarsaparilla (Belicoso)

Sensei’s Sensational Sarsaparilla es una colaboración entre Espinosa, quien lo fabrica y a quien le atribuyo la marca del cigarro, y Cigar Dojo, una página de reseñas y noticias con bastante fama y quien se ha unido por momentos con otras marcas para crear algunos productos como el Undercrown Dogma que fumé hace un par de años. Este Sensei’s Sensational Sarsaparilla fue creado originalmente en 2014 y este año fue relanzado con las mismas dimensiones del original, pero una liga que consiste en una capa San Andrés mexicana sobre capote y tripa de Nicaragua, destacando las áreas de Condega y Estelí. Según la marca, el sabor de la raíz de zarzaparrilla es notable en el cigarro, pero ante el hecho que nunca he probado esta raíz, no me atrevo a decir nada más que suena divertido y el uso de las tres eses en el nombre tiene su toque interesante. El cigarro llegó como parte del pack mensual de Cigar Hustler, aunque no recuerdo qué mes.

Las dimensiones de 5,5×52 están entre mis preferidas aunque la vitola belicoso no lo sea, por lo que estoy bastante abierto a lo que el cigarro pueda ofrecer. Por lo pronto, la capa San Andrés mexicana es la típica moteada, con variedad de colores y carencia de forma lisa, con sus aromas tradicionales de chocolate, tierra y cuero, los cuales se repiten hasta cierto punto pero con menor intensidad en la calada en frío e incluyen notas adicionales de madera y pimienta, por lo que ese sabor que promete de zarzaparrilla no parece estar, o al menos no aprecio algún sabor adicional a los antes mencionados, a menos que esta característica raíz tenga esos sabores.

Probablemente la ignorancia de ese sabor a zarzaparrilla junto con la promesa de él en la anilla, bien grande y destacado me lleva a buscar algo que pueda tener de diferente en los sabores para atribuirlo, pero creo que el sabor que más puedo apreciar en la fumada es una concentración bastante grande y densa de chocolate negro que es diferente a los sabores más tradicionales a tierra mojada y madera que suelo apreciar en los cigarros que tienen esta capa. También tiene una nota cítrica que está presente en el paladar y el retrogusto, siendo esta la que más se aleja de los sabores de la capa y una cantidad considerable de pimienta, pero bastante menor de lo que suele sentirse en cigarros nicaragüenses y finaliza con una nota sutil de cuero que arropa lo que va siendo una intensidad media-alta de sabores con fortaleza media. A mediados del primer tercio el retrogusto cambia notablemente para darme una nota de almendras, del cual se va muy poco hacia el paladar, pero combina deliciosamente con el chocolate y el cítrico. En el paladar propiamente hay sabores de vainilla y canela adicionales.

En el segundo tercio todos esos sabores que iban apareciendo durante momentos distintos en el primer segmento parecen amalgamarse en este tercio medio, con canela, chocolate, vainilla, almendras y una sutil nota cítrica, que me hacen apreciar muchísimo al cigarro y a lo que supongo podría ser un sabor de zarzaparrilla pero que sencillamente puede ser un cigarro muy sabroso sin tener que irme más allá de describir sabores más conocidos. Una diferencia bastante considerable de este cigarro con respecto al resto de los Espinosa que he probado es que el tiro no es tan suelto como la gran mayoría de los otros que hacen y en este caso lo aprecio bastante porque es posiblemente mi queja #1 de la marca. El tiro ligeramente más apretado me proporciona una intensidad más controlable y hace que los sabores se concentren mejor.

En cuanto a la construcción, que no he tocado ese tema, la razón principal ha sido porque no me ha dado problema alguno; el anillo de combustión nunca fue del todo recto, pero nunca requirió un retoque. El tiro, ligeramente más apretado de lo normal, me parece que ha permitido una dosificación ideal de la fumada y el humo ha sido abundante y denso desde el principio, por lo que sin duda merece un reconocimiento de mi parte. Los sabores en el último tercio continúan siendo más densos, algo que aprecio bastante, especialmente porque muchos cigarros tienden a perder propiedades en su fase final. Sigue mandando notas de chocolate y cítricos, y aunque la canela y vainilla se sienten mucho menos, eso no significa que los demás sabores van a disminuirse. Al cabo de una hora y 40 minutos, el Sensei’s Sensational Sarsaparilla llega a un final en el que realmente me impresionó.

El Sensei’s Sensational Sarsaparilla realmente me pareció un buen cigarro, con sabores que esperaba gracias a la capa, de la cual he probado varios productos últimamente, pero también con otros que no puedo decir si son realmente de zarzaparrilla como destaca en la anilla, o simplemente sabores diferentes. Adicionalmente, la construcción es soberbia aunque no perfecta, pero sí muy superior a la que la marca suele tener y esta tiene un enfoque infinitamente positivo en la experiencia de fumado. Normalmente no soy fan de los torpedos o los belicosos, prefiriendo este último sobre el anterior, pero la fumada fue notable y aunque el cigarro es un poco más difícil de conseguir por ser una edición limitada, es algo que sin duda voy a recomendar.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Sensei’s Sensational Sarsaparrilla
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 93

Ron: Carupano Zafra 1991

Hace cosa de un mes conversaba con un amigo ronero sobre la oferta de catas en Caracas. Principalmente porque las grandes marcas roneras parecen haber descubierto esta opción hace un par de años para que más personas prueben sus productos, pero también para que estas personas puedan apreciar la diferencia entre ellos. Es ciertamente lamentable que las marcas más grandes de Diageo (Cacique y Pampero) no parezcan interesadas en esto, pero las otras marcas grandes como Diplomatico, Santa Teresa y Carupano sí las hacen regularmente. Incluso, otras marcas más pequeñas, como Barrica, Roble Viejo y Caribú las hacen combinando sus productos con otros de producción natural, como chocolate, café o tabacos.

Pero el trasfondo de esa conversación era por un lado celebrar que estas marcas están haciendo catas de sus productos regulares, pero por el otro era mencionar lo que no es tan positivo: que no hacen catas de sus productos más lujosos. Al final, pagar una cantidad equis de dinero por ir a una cata de rones que puedo comprar por esa misma cantidad no tiene tanto sentido como pagar una cantidad ligeramente mayor y poder probar productos de mayor calidad.

Un par de semanas después de esa conversación, el mismo amigo me llamó para invitarme a una cata de los productos de lujo de Carupano: Zafra 1991, XO y Legendario. Por supuesto, mi felicidad era máxima para poder probar estos rones excepcionales y esta reseña será solo del Zafra 1991.

El Zafra 1991 es el ron más «barato» de la categoría Colección de Carupano. Al parecer su crianza evolucionó de manera tan singular, que este lote del año 1991 fue seleccionado para someterse a un proceso de doble añejamiento. Con su nombre rinde homenaje al proceso de recolección de la caña de azúcar (la zafra) y a un lote embarricado en 1991 y limitado a 5000 botellas al año.

Lo especial que tiene ese añejado es que originalmente fue envejecido entre 1991 y 2001 (10 años) y al reconocerle la calidad que tenía, la maestra ronera Carmen Lopez de Bastidas, decidió darle un segundo añejamiento, esta vez durante unos 15 o 16 años (el número varía de una página a otra), por lo que es un ron que alcanza casi los 26 años. En su proceso de embotellado, este se hace a 40% de alcohol.

El Zafra 1991 realmente tiene un color oscuro, que apela mucho a lo que pensaría que es un ron de avanzada edad y que sin lugar a dudas atrae a la mayoría de los consumidores. El líquido tiene una alta densidad y las lágrimas parece que nunca comenzarán a descender por el interior de la copa. Cuando finalmente comienzan a desprenderse, su descenso es increíblemente lento.

En nariz despierta varias sensaciones agradables, con sus aromas de tono más dulce, entre los que se encuentra sarrapia, frutas confitadas (muchas veces referido como torta de navidad, aunque en lo personal trato de irme más al detalle de cada ingrediente), almendras, canela y caramelo. La maestra ronera también menciona un aroma a caja de puros y en lo particular nunca he encontrado ese aroma en un ron, a menos que lo llame madera vieja, pero mi falta de este aroma es común. Como cuando dicen que un ron tiene sabores a tabaco, me pasa que a mí el tabaco me sabe a distintas cosas y decir que sabe a tabaco es como decir que un ron sabe a ron.

En boca el Zafra 1991 me sorprende y me deslumbra porque inicialmente me invade un sabor dulce casi dominante, que es absoluto de quesillo, un postre venezolano. Sin embargo, en segunda instancia el ron no se siente tan dulce y el sabor es principalmente de caramelo, como el que cubre este quesillo. Pero los sabores se derivan del caramelo, incluyendo toffee, dátiles, pasas y almendras, pasando también por esa misma nota de madera, que no puedo llamar caja de puros, pero igualmente entiendo su origen. Su permanencia es bastante larga en boca y luego de probarlo siguen apareciendo notas y el retrogusto de madera, toffee y ahumado realmente destaca.

Durante la cata algunos mencionan que el Zafra 1991 es un ron femenino, pues sus sabores agradan mucho a las mujeres. Esto no sé si es un cumplido hacia el ron o no, pues la falta de matices y la presentación de sabores directos no me parece algo tan destacado, para el ron aunque eso no quita que sea un tremendo ron para disfrutar solo.

Precisamente, creo que este ron se destaca completamente solo. Sin hielo, sin tabaco, y sin comidas. Posterior a la cata tuve la oportunidad de acompañarlo con un tabaco y el ron simplemente se perdía, por lo que su persistencia, aunque alta, no es tan fuerte como me gustaría que fuera.

Pero con el Zafra 1991 me pasa lo mismo que me pasa con otros rones ultra premium venezolanos y es que la diferencia de precios entre estos rones y los más «terrestres» de la marca me parece demasiado abismal. En un mercado donde un ron cuyo blend supuestamente abarca hasta los 21 años y cuesta menos de $30, me parece asombroso que un ron cuyo blend supuestamente abarca hasta los 26 años cueste $150. Este asombro no es solo con Carupano, pues hay otras marcas con rones de excepcionales y de colección cuyos precios incluso superan a este.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: Zafra 1991
Marca: Carupano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Hasta 26 años
Precio: $150
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Liga Exclusiva – Ávila (Salomón)

Hace unas cuatro semanas conté con la visita de Carlos Pérez, uno de los socios de la marca venezolana Liga Exclusiva. Carlos viene de la ciudad de Maracay, situada a aproximadamente hora y media de Caracas y, luego de conversar un rato con él me di cuenta que es un estudioso y emotivo fanático del tabaco. Ha hecho varios cursos relacionados con la materia y junto con otro socio decidieron emprender en el área del tabaco hecho en Venezuela hace un par de años, aunque salieran al mercado en algún momento de este 2021. Sus tabacos contienen una combinación de capa San Andrés mexicana, capote nicaragüense y hojas venezolanas en la tripa y son fabricados por ellos mismos en Barinas, otra ciudad en Venezuela situada dentro de un estado con ese mismo nombre.

El Ávila se trata de un cigarro de gran envergadura, una vitola Salomón contando 7,125 pulgadas de largo por un cepo que alcanza el 57 en su medida más ancha, pero que tampoco es tan variado por lo que es ligeramente más delgado en su punto más angosto. La capa mexicana San Andrés es relativamente lisa para su origen, con múltiples venas pequeñas y una que otra vena con mayor prominencia y un cierto brillo bastante llamativo. El cigarro se siente pesado y sólido, con un box press que no es tan obvio en las imágenes pero sí en la mano. Tiene un aroma en la capa que destaca jengibre confitado (como las galletas gingerbread), melaza, cuero y madera, mientras que en el minúsculo pie apenas si se siente un aroma a pimienta. Finalmente lo pico con la doble hojilla y el tiro se siente algo apretado, lo cual es de esperarse en estas dimensiones, pero también hay aromas a madera como principal y notas mucho más suaves a cítricos y herbáceo.

La capa ciertamente tiene un aroma intenso y que me hace pensar en un cigarro que será fuerte, pero desde las primeras caladas me doy cuenta que ese no será el caso, pues la sensación picante es increíblemente sutil. Afortunadamente no es un cigarro que se valga de los sabores picantes para destacar intensidad y los sabores que más puedo destacar son de jengibre (nuevamente ese gingerbread), chocolate y pan pumpernickel. Ciertamente se siente complejo desde el inicio y hacia aproximadamente la mitad de este primer tercio el chocolate se siente más como esos bombones rellenos de licor de cereza. El tiro tiende a apretarse un poco y me encuentro haciendo presión sobre la perilla del cigarro para lograr que salga algo más de humo y sería tonto llamar al anillo de combustión como tal, pues tengo que darle retoques constantes para que queme correctamente. Pero de resto se comporta bien, con buenos sabores y una velocidad de quemado respetable.

Para el segundo tercio del Ávila el anillo de combustión mantiene su tendencia a desviarse y el tiro sigue su tendencia a apretarse, dos cosas que no me gustan. Pero en sabores compensa, y tiene una nota más presente de la pimienta y desaparece lo que se sentía bombón de licor de cerezas, por lo que solamente es chocolate negro, muy llamativo y abundante. Hacia el punto medio del cigarro desisto de tratar de mejorar el tiro con presión de los labios y le hago un nuevo corte, este más plano (menos diagonal) que el anterior y el tiro mejora bastante, lo que me da humo más abundante y denso, pero los sabores se mantienen iguales y la intensidad está fija en media.

En el último tercio el tiro vuelve a apretarse, así que lo dejo un rato en el cenicero a fin que se seque un poco y sea con nuevo fuego que lo reencienda. Al cabo de hacer esto, mejora un poco el tiro y hay una transición de los sabores hacia una tendencia que no es necesariamente más dulce, pero tienen más relación con dulces: canela, melaza, almendras aunque también mantiene su sabor a chocolate negro e incluye pan tostado. La intensidad aumenta ligeramente, llevándome a disfrutar el Ávila hasta la última calada, la cual llegó mientras marcaba justo las dos horas de fumada.

Para nadie es un secreto que en Venezuela tenemos bastantes problemas, y una de las inflaciones más altas del planeta es solo uno de ellos. Pero cuando doy clases de ron, a menudo menciono que en un país con tantos problemas como el nuestro, el hecho que hacemos un excelente ron sin duda es motivo de gran orgullo, especialmente porque más allá del sabor, es saber que podemos hacer las cosas bien cuando nos lo proponemos y nos comprometemos con eso. Este cigarro Ávila es otra muestra de ello. Hasta el momento este es el segundo producto de Liga Exclusiva que he probado y luego de fumarlo tuve que llamar a Carlos a decirle que tiene un excelente producto, que no es carente de problemas (como el tiro), pero que son remediables. Ciertamente un buen producto de fabricación nacional y una muy buena tarjeta de presentación para la marca. Otro tema: la anilla del cigarro que me fumé no es la versión final, pues desde entonces han mejorado el diseño y le han dado más relieve y repujado, por lo que la nueva anilla se va a ver ligeramente distinta a esta. La experiencia fue notablemente positiva y el cigarro Ávila lo fumé con la montaña que le da el nombre de fondo, y ese cerro realmente es espectacular.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Liga Exclusiva
Modelo: Ávila
Dimensiones: 7⅛ x 57
Tamaño: Salomón Box Pressed
Origen: Venezuela
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Venezuela
Precio: $8,00
Puntuación: 89

Cocuy: Ancestral Añejo

Ancestral es una marca nacional que en los últimos años se ha destacado bastante en el mercado por lo creativo y diferente de sus productos. Mientras que la mayoría de los destilados hechos en Venezuela han apostado a un mercado «conocido» de ron de altísima calidad y whisky de dudosa calidad, Ancestral apuntó a hacer algo distinto: Ginebra.

Su primer producto es Ancestral Gin (o al menos el primero que yo conocí), que consiste en un destilado que no responde al tradicional London Dry, sino a una infusión de botánicos amazónicos, quizá más parecidos al Canaïma de DUSA, que tiene unos años en el mercado mundial, pero solo fue lanzado en Venezuela este año.

Destilería Ancestral fue creada en 2016 por Carlos Vogeler, con una imagen completamente diferente de botellas con sello de cera, con capacidad de 500ml, etiquetas bien trabajadas y con bastante información del producto que contiene.

No estoy 100% claro de los productos que manejan, pero he visto ginebra, vodka, kir, aperitif y este cocuy. También hay una variación de la ginebra llamada «ginebra de verano», que entiendo no tiene las infusiones amazónicas, sino que es un producto más neutro o tradicional.

El cocuy de Ancestral es añejado en barricas nuevas de roble americano durante 4 años, aunque en su botella no especifica este tiempo. Ancestral no parece tener una página web y su Instagram, aunque descriptivo de sus productos, omite el añejado del cocuy. Confieso que la botella describe un texto bastante largo a los lados, el cual no tuve oportunidad de leer.

El producto lo presentó uno de los participantes en la cata de mezcal y tequila a la que asistí hace unos días en la terraza de Rumbullion Club. Aunque no es el primer cocuy añejado en barricas que he probado, el Bicuye Añejo que tuve la oportunidad de catar hace poco es envejecido en barricas de limusín francés, y este es roble blanco americano, que le da propiedades distintas.

El Cocuy Ancestral presenta en copa un color ámbar bastante oscuro, incluso más oscuro que el Bicuye Añejo, que ya es bien oscuro. Los colores son cobrizos con destellos que van de naranja a rojo. En el interior de la copa se notan lágrimas de gran grosor que descienden lentamente por el interior de la copa. Desde el inicio se nota una gran densidad, incluso mayor que la de cualquier cocuy que he probado hasta el momento.

En nariz es intenso en aromas a chocolate, café, maple y caramelo. En el fondo de los aromas se sienten las notas herbáceas más típicas del cocuy, lo cual realmente me llama bastante la atención. Al cabo de algunos minutos en copa estos aromas más relacionados al agave se desprenden más, pero no al punto de superar el chocolate que sigue siendo su aroma principal.

En boca ocurre un fenómeno similar, con una densidad notable y casi como un jarabe, el Cocuy Ancestral me asalta con un fuerte sabor a chocolate con leche, madera y en el fondo notas ligeramente herbáceas, más acordes a un destilado de agave. El retrogusto también es fuerte de chocolate, pero también de café.

En realidad el Cocuy Ancestral me cautivó por sus sabores tan distintos al cocuy tradicional, algo que sin duda ocurre porque su añejamiento es distinto y sus barricas son nuevas. Si nunca hubiese tomado cocuy (o un destilado de agave), pensaría que es casi un licor y por supuesto que querría probar más. Pero mi sorpresa sería inmensa al darme cuenta que ningún otro cocuy sabe a lo que sabe este.

Si bien el Bicuye Añejo, que tiene 25 meses de añejamiento en barricas de roble francés, sigue siendo fiel a sus sabores de origen, es impresionante cuánto puede cambiar el destilado cuando alcanza los 4 años como este, incluso en roble americano. Pero este es solo uno de los varios que se venden en Venezuela, aunque creo que ninguno alcanza este añejamiento.

Lo anterior no debería definir si es bueno o malo, sino que es notablemente diferente. Quizá eso no sea razón para probarlo o dejarlo de probar; eso no va en contra del líquido. Creo que lo que mucha gente cuestiona sobre este producto es su precio. Cuando la mayoría de los cocuyes venezolanos rondan los $20 a $25 por botella, y los mejores pueden alcanzar los $35 a $40, el Ancestral oscila entre $50 y $70, que es un precio bastante alto para el tipo de producto que es, especialmente teniendo en cuenta que la botella contiene 500ml y no 700-750ml como el resto de las presentaciones que existen. Pero es inconmensurablemente diferente al resto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destileros Ancestrales
Nombre del Cocuy: Cocuy
Marca: Ancestral
Origen: Venezuela
Materia prima: Agave cocui trelease
Edad: 4 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 90

Black Star Line – Lalibela (Toro)

Hace unos días tuve la suerte de reseñar un cigarro que me pareció sorprendente: War Witch de Black Star Line, una marca que en mi vida había oído y que no creo que compraría antes de probarlo, pues el nombre me suena demasiado parecido a Black Label Trading Co. o una variación de Black Works Studio, pero la verdad es que hay muchos cigarros y marcas con Black en ella, y no siempre es fácil diferenciarlos. Pero cuál sería mi sorpresa al ver que Cigar Hustler, los mismos que me enviaron el War Witch originalmente, me enviarían el Lalibela también como parte de su pack mensual. Nuevamente, siento que el nombre es muy parecido al de otro cigarro, en este caso Libélula, de Jeremy Jack Cigars.

Lalibela tiene posiblemente la combinación de nombre y anilla menos atractivo del mercado, con pocos colores, nada de repujado e imágenes difusas sobre ella. El nombre proviene de una ciudad etíope y es una de las ciudades más sagradas de ese país africano. Afortunadamente el cigarro sí es atractivo gracias a sus dimensiones de 6×52 y el moño de señora en la perilla, así como su capa brillante y sorprendentemente lisa, especialmente para ser San Andrés mexicana. En aromas no es tan sorprendente en la capa, manteniendo los aromas típicos que la caracterizan, como tierra mojada, notas sutiles de chocolate y algo de nueces. En la tripa, toda nicaragüense, se aprecian notas de frutos secos y cuero. Al picarlo, y esta vez me tengo que arriesgar con la doble hojilla sin limitador, me tocan aromas de cuero, frutos secos en general y pimienta suave en la calada en frío.

El tiro de Lalibela se siente bastante fluido sin ser suelto, con humo abundante y denso, y de verdad dándome una muy buena impresión del cigarro desde el primer momento. Los sabores son de café desde la primera calada, pero me impresiona lo suave que se siente en ese inicio, quizá más por su composición, pues esta combinación de hojas puede ser casi explosiva en otros cigarros. A mediados del primer tercio, más o menos al momento de la imagen, la fortaleza aumenta gracias a un fuerte componente de pimienta, que se funde con el café y nueces. En términos de construcción, la quemada es excepcional, el anillo de combustión casi perfecto y me toma unos 35 minutos superar el primer tramo.

En el segundo tercio los picos de intensidad parecen apaciguarse un poco y el cigarro se coloca en una intensidad media con fortaleza similar. El sabor principal sigue siendo de café pero esta vez con notas muy cremosas, en parte gracias a esos sabores de frutos secos, que le dan una sensación de crema de nueces, vainilla, una suave nota amarga que ayuda a darle mejores matices al café y un retrogusto de cuero con pimienta que me mantiene dándole caladas regulares al Lalibela. La ceniza lleva una menor tendencia a mantenerse sobre el cigarro y ese quizá sea el único aspecto negativo, pues se trata de una fumada que sigo disfrutando, incluso con la lentitud casi preocupante que alcanza en la quemada a partir del ecuador.

El último tercio de Lalibela realmente llega muchísimo después de lo que pensaba que iba a llegar. Marco exactamente dos horas de fumada cuando comienzo este tercio y el cigarro mantiene una quemada excepcional, denotando construcción magnífica y anillo de quemado ejemplar. Los sabores son básicamente los mismos, aunque algo menos cremosos, principalmente porque la fortaleza se coloca en un punto bastante alto, pero se siente fuerte el café, nueces (sin crema), otros sabores genéricos de frutos secos y algo de vainilla en el fondo, con su retrogusto de nueces y pimienta siempre presente. La pimienta tiene picos en el paladar, pero no por problemas de quemado, sino simplemente la liga haciendo que te acuerdes del cigarro regularmente. Luego de dos horas y 30 minutos, el Lalibela llega a su fin.

Lalibela es uno de esos ejemplos que porque un cigarro no te llame la atención, no quiere decir que no te vaya a gustar. Para una marca tan pequeña y de un lugar tan poco conocido por sus tradiciones tabaqueras (Chicago), aunque su fabricación es en Nicaragua, Black Star Line se ha caracterizado por tener sabores atrevidos, intensidad respetable y productos que no te dejan indiferente, al menos con los dos que he probado. Quizá el punto negativo que le puedo sacar a este cigarro es que no evoluciona mucho, sino que presenta una paleta de sabores en el primer tercio, que si bien son bastante atractivos, no varían mucho de un tercio al siguiente y, aunque esto a veces es apreciable y un cigarro con distintos matices basados en pocos sabores siempre va a ser interesante, luego de dos horas y media esperaría tener más sabores que listar en mi ficha técnica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fabrica Oveja Negra
Marca: Black Star Line
Modelo: Lalibela
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $13,00
Puntuación: 86

Liga Exclusiva – Pico Bolívar (Toro)

El segundo producto de Liga Exclusiva, o al menos el segundo que pruebo, es este Pico Bolívar, un robusto largo que más bien llamaría un toro en medidas de 5,5 pulgadas de largo con un cepo 54. Este fue uno de dos cigarros de la marca que me obsequió Carlos Perez, uno de los dueños de esta pequeña marca oriunda de Maracay, en el estado Aragua de Venezuela. El Pico Bolívar tiene una capa Habano ecuatoriana sobre capote de Nicaragua y tripa venezolana, siendo esto último una tendencia de la marca que quiere involucrar el tabaco venezolano en los grandes sabores de sus productos, cosa que aprecio y que creo están haciendo muy bien.

El Pico Bolivar se ve bastante bien, con colores uniformes, una capa lisa, bien empacado y con el peso adecuado. Incluso se ve en el pie que está perfectamente compactado, con aromas muy típicos en la capa del tipo Habano: cuero y madera, pero también una nota cítrica interesante. El pie desprende aromas a madera y nueces, que no son tan típicos del tabaco venezolano, sino que realmente me dan más curiosidad por esa tripa. Finalmente, lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me presenta aromas interesantes a fruta fermentada, melaza, madera y algo que solo puedo describir como turba, que vendría siendo una combinación de tierra con vegetal. El tiro en frío se siente muy bien, así que procedo a encender el cigarro lo antes posible.

El Pico Bolivar enciende de manera uniforme, con un humo abundante, denso y rico, una quemada recta que denota una construcción perfecta. Sus sabores son de madera, cítrico y nueces, en donde además aparece un leve sabor a cuero a partir de la mitad de este primer segmento, con un retrogusto de madera y cítricos. La fortaleza del cigarro está entre suave y media, pero los sabores entre medios y medio-altos, por lo que sin querer queriendo le doy caladas más continuas y, aunque el cigarro se comporta bastante bien en construcción, me regaña si le doy muy seguido, calentándose y dándome sabores amargos. Esto no es un defecto, sino una consecuencia de fumar el cigarro muy rápido.

Para el segundo tercio el Pico Bolívar cambia ligeramente, suplantando sus sabores medio-altos y colocándolos en medios, mientras que su fortaleza se mantiene más o menos igual. Las notas cítricas se van reduciendo a lo largo de la primera mitad del tercio para desaparecer por completo superada la mitad del cigarro, dejándome con notas de madera y nueces, pero una sensación ligeramente más dulce y no mucho más. Afortunadamente en humo y densidad de este sigue con la misma nota rica y abundante, aunque el anillo de combustión presenta una ligera tendencia a desviarse, pero nada que pueda ser considerado preocupante, por lo que no requiere retoques.

El último tercio del Pico Bolívar es exactamente igual al segundo, con la posible excepción de las notas dulces, por lo que se siente ligeramente más seco y el humo es menos denso. Esto hace que el final de la fumada no sea tan agradable como el principio, pero para este punto que el cigarro te ha otorgado una fumada interesante y medianamente compleja, sin destacar ni molestar en términos de sabor y con una quemada excepcional, se siente que los últimos 95 minutos han pasado con relativa rapidez, principalmente porque fueron agradables y porque el cigarro mantuvo tanto los sabores como la intensidad en un terreno conocido, sin arriesgar pero también sin molestar.

Entre los cigarros tradicionalmente venezolanos es muy común encontrarse con sabores y fortalezas de intensidad media-baja que, por un lado no molestan ni atacan los sentidos en la fumada, pero por el otro no sorprenden. El Pico Bolívar parece alcanzar ese equilibrio en fortaleza, no llegando a ser fuerte en ningún momento, pero sí sorprende porque afortunadamente el uso de capote nicaragüense y capa Habano (cuyo origen desconozco) le dan una dimensión de sabores que es algo más que ese típico cigarro venezolano y por ello agradezco la oportunidad de haber fumado un buen cigarro hecho en Venezuela, cosa que no es del todo común últimamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Liga Exclusiva
Modelo: Pico Bolívar
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Venezuela
Capa: N/D (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Venezuela
Precio: $7,00
Puntuación: 85