Lost and Found – Chance (Robusto)

La línea Lost and Found es una colaboración entre Robert Caldwell, Tony Bellato (de La Barba Cigars) y Jaclyn Sears (quien también es de Caldwell), y se trata de un evento benéfico a nombre del programa Toys for Tots, una fundación que regala juguetes a niños desamparados o cuyos padres no tienen recursos. Obviamente que no les regalan tabaco, pero los fondos recaudados sirven para financiar a esa fundación. Puedes hacer una búsqueda de Lost and Found Cigars y encontrar diversos productos, por lo que este es el Chance, una liga hecha con capa Habano nicaragüense sobre capote Sumatra (no menciona su origen) y tripa de Nicaragua, República Dominicana y Estados Unidos. Este cigarro llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de 2021.

El Chance se trata de un cigarro curioso, de buen tamaño y apariencia llamativa, aunque no tenga anilla. Pero la perilla parece ser cuádruple, lo cual es una gran diferencia entre la mayoría de los cigarros que tienen tres y algunos incluso dos, pero también se siente bastante sólido y compactado, con unos aromas que no son los más agradables pero son bastante únicos, incluyendo azufre, o al menos el mismo aroma de una caja de fósforos (las de cartón), madera y cuero. El aroma a azufre efectivamente me recuerda a fósforos, pero solamente se siente en la capa y en la tripa siento pimienta, nueces y pan. Lo pico con la guillotina en V superficial y me doy cuenta que tengo que botarla, pues el corte apenas si rozó la perilla y es porque la guillotina está rota, así que busco otra y con esa hago el corte perfecto. La calada en frío presenta madera, dulce y un sabor de coca cola igualmente llamativo como el de fósforo.

El Lost and Found Chance comienza intensamente con una fuerte dosis de pimienta que me deja los ojos con lágrimas durante los primeros dos minutos, seguidos de una intensidad casi igual pero que al menos me deja apreciar otros sabores como canela y leña. A mediados de primer tercio la pimienta disminuye levemente, siendo todavía el sabor principal de la fumada y también aparece un sabor muy agradable de almendras tostadas, que toma también esa sensación ahumada de la leña para sí mismo y la madera ya no sabe a quemada. El retrogusto es dominante de pimienta, pero al momento de la aparición de los sabores de almendras en el paladar también se sienten en el retrogusto, pero sin tostar. El cigarro quema bastante bien con un anillo de combustión que no es del todo recto pero tampoco es preocupante, mientras que el humo es abundante y denso.

En el segundo tercio la pimienta sigue siendo el sabor dominante, pero está muy a la par y ligeramente por encima nada más de los sabores secundarios, que incluyen canela en este tercio pero también almendras, esta vez sin tostar y una sensación cremosa que se hace más notable a partir del punto medio del cigarro, justo en donde aparecen notas dulces más destacadas que se aproximan a caramelo. El segundo tercio también se caracteriza por una quemada mucho más lenta, quizá también porque la ausencia de anilla me hace perder un poco las dimensiones y no estar seguro en donde está la mitad, cosa que es bastante idiota de mi parte porque simplemente con ver el cigarro debería poder saber dónde empieza y donde termina, pero tal es la dependencia de estas cosas. El retrogusto sigue casi igual, con una marcada tendencia hacia la pimienta pero la inclusión de almendras también.

Para el último tercio, ya sin duda alguna de ello, el Lost and Found Chance muestra las pruebas fehacientes de un cigarro que está alcanzando sus últimos suspiros, con sabores sutiles, esta vez a pimienta, canela y almendras, pero también una tendencia a deformarse y un tiro irregular, principalmente por esa tendencia a deformarse, pero no ha dejado de ser una experiencia bastante agradable, sencilla y más fuerte de lo que esperaba, bajo la excusa de que es por una buena causa. Fue una hora y 20 minutos bastante provechosa, en realidad.

La línea Lost and Found siempre me ha llamado la atención, principalmente porque suele estar disponible únicamente en 5- y 10-packs que vienen envueltos en papel y sin anilla, prestándose a un estilo bastante artesanal. Además, la edición limitada y los sabores únicos siempre han sido parte de su tradición, y ciertamente el cigarro es consistente en sus sabores e intensidad, por lo que no dudo que tampoco sea el último Lost and Found que me fume.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Chance
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: N/D (Sumatra)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana, USA
Precio: $9,50
Puntuación: 84

ZR Cigars – Baron Duluc (Belicoso)

Hace cosa de un año quise importar tabacos dominicanos a Venezuela, no necesariamente para venderlos, pero viendo que no iba a ir pronto por temas de la pandemia, sin duda me haría falta mi bulto anual de tabaco dominicano al que me he acostumbrado en los últimos tres años. Pero los impuestos y aranceles son altos y hay que pasar por muchísimas trabas allá y acá para hacerlos llegar, así como la ausencia de «puerta a puerta» entre los dos países y el hecho que las compañías de envíos permiten enviar muy poca cantidad a precios bastante elevados. Ultimadamente desistí, así que me tomó muy de sorpresa cuando ArizCigars me contactó para hacerme llegar unos cigarros de ZR Cigars como cortesía, pues sabe que mi relación con los dos dueños es bastante estrecha. ArizCigars me envió cuatro cigarros: un Baron Duluc y tres Lagarto, que próximamente reseñaré. Cómo llegaron a Venezuela ciertamente no es mi problema, pero sin duda que agradezco muchísimo que estén disponibles y que más venezolanos podamos probar los ZR Cigars.

El Baron Duluc es un cigarro de ellos que no había probado, por lo que rápidamente le escribí a Don Cándido para averiguar un poco sobre el producto. Al parecer Baron y Duluc son los dos segundos apellidos de los dueños de la marca, por lo que el cigarro es un cierta homenaje a sus madres o a sus antepasados en general. De acuerdo a la vitola la capa cambia, teniendo un robusto con capa San Andrés mexicana, otro robusto capa Habano y el belicoso es capa Connecticut ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa dominicana tipo Criollo, Piloto y Olor. En la capa e ecuatoriana se destacan aromas cítricos, a fruta fermentada y cuero, mientras que en el pie se sienten notas de corcho, café, madera y pimienta en forma del puro aroma, no del picor. Finalmente lo pico con la doble hojilla y los aromas de la calada me dan notas de madera, granos de café, nuez moscada y esa misma sensación de fruta fermentada de la capa.

El Baron Duluc enciende de forma uniforma rápidamente, quemando muy parejo y a un ritmo ligeramente más lento de lo que espero, pero con notas destacadas de madera, nuez moscada y cítricos, con un retrogusto de nueces que me recuerda por un momento a la macadamia, pero no es constante en esa sensación y más o menos para el momento de la imagen se siente más como nueces en general, pero sin duda interesante y variado. Hay una ligera sensación picante en la lengua y los labios a mediados del primer tercio, pero esto no se traduce en la aparición de la pimienta como especia en el cigarro. El humo no es constante, quizá porque suelo hacerle cortes muy pequeños a los belicosos y torpedos, así que con todo el cuidado de no tumbar la ceniza, le hago un corte adicional y el humo comienza a fluir mejor, pero no del todo abundante.

Pero la ceniza se sostiene muy bien, sólida y casi inmóvil, que solamente se deja caer finalizando cada tercio, como dice en la teoría que un buen cigarro debe ser. El anillo de combustión es bastante recto y el cigarro se comporta de maravilla. El retrogusto es completamente ausente de pimienta o de sensación pimentosa, pero sí destaca café y madera, mientras que en el paladar se sienten notas de madera, nueces, nuez moscada y café tostado. El café tostado es como cuando vas a un lugar donde tuestan café, así que no es café quemado, como algunas personas podrían pensarlo. El Baron Duluc quema lentamente y confieso que el color de la capa me confundió al principio, pues es más oscura que un Connecticut tradicional, así que pensé que sería otra capa y, por ende, otro sabor. No obstante, en sabores e intensidad del cigarro es ligeramente más intenso que un Connecticut.

En el último tercio del Baron Duluc se sienten pequeñas imperfecciones en la perilla, como si esta estuviese despegándose, pero teniendo en cuenta que le di dos cortes en momentos diferentes, es consistente con el abuso que le he perpetrado. Los sabores son parecidos a los del tercio previo, aunque el de café tostado es mucho más fuerte y casi que se sienten notas de café espresso también, o al menos café en taza y no necesariamente en granos. El retrogusto sigue variado, ofreciendo notas de café, cuero y nuez moscada. Al cabo de una hora y 40 minutos, el Baron Duluc llegó a su fin.

El otro día alguien me dijo que lo que le gustaba de mis reseñas era que incluso al mejor cigarro le conseguía un defecto, pero que también al peor cigarro le conseguía un beneficio y, aunque ninguno de los dos extremos aplica aquí, la verdad es que el Baron Duluc me sorprendió muy gratamente, pero solo después de fumarlo, pues no leí bien las indicaciones de Don Cándido y por mi parte no le especifiqué la vitola del cigarro, por lo que antes de fumarlo pensé que era de capa San Andrés y por ende me pareció escaso de sabores, pero viendo que es un capa Connecticut, está bastante bueno. Sin embargo, la impresionante anilla con un león, el relieve y la variedad de colores no me parecen propios de un cigarro con capa Connecticut y creo que combinaría mucho mejor con los de capas más oscuras. En este me sentí un poco perdido por eso.

Ficha Técnica:
Fabricante: ZR Cigars
Marca: ZR Cigars
Modelo: Baron Duluc
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana (Criollo, Piloto, Olor)
Precio: N/D
Puntuación: 88

Cigar Culture – Blend No. 3 (Toro)

Si bien el término «cultura del cigarro» es algo que utilizamos los aficionados a este hábito de fumar, en inglés este término se refiere tanto a esa cultura como a una marca de cigarros. En realidad The Cigar Culture se trata de un grupo en Facebook e Instagram que busca capturar la esencia del buen fumar, al igual que una chorrera de grupos en esas mismas redes. Pero el grupo está dirigido por un Adrian Acosta, quien fue parte del Nat Sherman Townhouse y de AJ Fernandez, y decidió crear un blend para celebrar esta cultura, a partir de una capa Habano 2000 ecuatoriana sobre capote Olor dominicano y cinco hojas diferentes en la tripa. Los cigarros son hechos por Tabacalera El Puente en República Dominicana y la producción está limitada a 25 mil cigarros. Una vez producidos, Acosta asegura que le tomará al menos cinco años volver a producir un cigarro como este.

La anilla del Cigar Culture es especialmente llamativa, principalmente por lo diferente que es y su imagen tan festiva, por así decirlo. La capa es bastante uniforme y llamativa pero con una buena cantidad de irregularidades, sobre todo por protuberancias, arrugas y venas, que creo quedan perfectamente plasmadas en la imagen. Sin embargo, no es algo que me haga cuestionar su calidad, sobre todo porque no se sienten secciones más suaves a lo largo, aunque cuando me lo pongo en la boca no se siente uniforme tampoco. Se le sienten aromas de cotufas acarameladas, madera y un toque de pimienta, mientras que la calada en frío presenta la misma nota de cotufas acarameladas, pimienta y madera.

El Blend No. 3 comienza con una combinación sumamente interesante de crema, pan tostado y pimienta, pero con un humo sedoso, abundante y una intensidad entre baja y media que me hace desear un café cremoso para acompañarlo. Para la mitad del primer tercio la intensidad aumenta un poco y los sabores se hacen más abundantes e intensos, incluyendo café (ya tengo mi acompañante) y una cierta salinidad en los labios que me llama poderosamente la atención. La sensación de crema desaparece en este primer tercio y toma sabores de madera mojada pero en el retrogusto se mantiene una nota ligeramente picante pero con pocos matices adicionales. Técnicamente se comporta bastante bien, aunque esa sensación plana cercana a la cabeza del cigarro se siente rara a la hora de fumarlo, pero no parece afectar en lo absoluto.

En el segundo tercio la intensidad se mantiene en media, al menos al principio, pero hay una mayor cantidad de pimienta que se siente que se va armando, particularmente superada la mitad, pero no deja de ser un cigarro de intensidad media. La sensación cremosa desapareció por completo y el sabor de madera se siente menos matizado y más genérico, dos cosas que no esperaría de un cigarro que incluye siete tabacos en su blend. A la mitad del cigarro aparecen notas dulces que le dan matices agradables a la fumada, incluyendo jarabe de maple (bastante suave) y tierra, pero la intensidad también aumenta ligeramente. En términos técnicos se sigue comportando bastante bien, con un anillo de combustión prácticamente perfecto, humo abundante en la mayoría de las caladas y una velocidad de quemado muy respetable.

En el último tercio del Blend No. 3 los sabores apuntan más a esa nota de madera mojada como principal y menos la e pimienta, y con ello regresan las notas cremosas y equilibran un poco los sabores, al mismo tiempo que la fumada se siente un poco más compleja y todo el cigarro parece entrar en una armonía perfecta, lo cual es todo un logro con siete tipos de tabaco en su interior.

Esta armonía se mantiene hasta el final de la fumada, aunque a mediados de ella ocurrió una tragedia, pues lamentablemente la anilla estaba pegada con 3 kilos de pega y era imposible quitarla sin traerse un trozo de capa. Por supuesto, ocurrió lo impensable y la mitad del último tercio fue realmente desagradable gracias a ese detalle. Sin embargo, es un problema de construcción, pero no de blend y ciertamente culpa de la persona que lo construyó, y sería muy injusto juzgar al cigarro por este problema. Solamente permitió que no terminara tan bien como esperaba.

Dicho todo lo anterior, el Blend No. 3 de Cigar Culture es un cigarro de una excelente calidad, con buenos sabores y relativa sencillez, por lo que en muchos casos me recordó a algunos Davidoff de anilla blanca, pero aunque está muy lejos de serlo, es en esencia que es parecido. El resultado es bastante impresionante para una marca que no había probado antes, pero también tiende a ser un cigarro de sabores suaves, que tienes que tener un paladar afinado para poder disfrutar y quizá ese es el mayor handicap del Cigar Culture, pues en apariencia es un cigarro más frontal y llamativo de lo que su fumada muestra. La inclusión de la capa Habano 2000 es la mayor diferencia con cualquier comparación, pero la ausencia total de nicotina a lo largo de la fumada también colaboró a una buena puntuación, y aunque pueda atribuir el problema con la anilla a mala suerte, he visto la mención repetida en otras reseñas de este cigarro. Sin duda buscaré las futuras creaciones de esta marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Puente
Marca: Cigar Culture
Modelo: Blend No. 3
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (La Canela Criollo 98, Mao Piloto Cubano, San Vicente Peñuela, San Vicente Mejorado), Nicaragua (Condega Criollo 98)
Precio: $9,85
Puntuación: 86

CAO – Vision (Churchill)

Como sucede con casi todas las marcas de cierto renombre y trayectoria en el mundo del tabaco y, posiblemente en el resto de las industrias, es difícil (o imposible) mantenerse por sí sola a través del tiempo. CAO es una empresa que tiene su renombre y su fama, que a algunos les gustan más o menos es normal, pero en 2007 CAO todavía era una empresa que se valía por sí misma y podía crear un cigarro llamado Vision con una gran cantidad de luces y parafernalia en la caja. Para 2020 CAO es parte de General Cigars, y lo ha sido durante un buen tiempo, y decidieron volver a lanzar el Vision, únicamente en vitola churchill 7 x 50 y a un precio de $19 por unidad, precio que posiblemente sea causado en gran parte por la inclusión de una capa Cameroon, que suele ser una hoja bastante cara y delicada.

El Vision llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de 2021, y tomando en cuenta que ese paquete mensual tiene un costo de unos $30 e incluye cinco cigarros, me llama la atención si la tienda decidió perder dinero o si el precio al mayor de este cigarro es increíblemente menor. El cigarro tiene una capa con bastantes protuberancias, aunque pocas venas y una anilla al mismo estilo del CAO MX2, que consiste en una pieza con dos anillas delgadas, que para quitarla es increíblemente delicada, cosa que veremos cuando toque. La capa tiene un aroma de madera dulce, nibs de cacao, cuero, establo y tierra, mientras que la calada en frío, que se siente un tanto apretada, destaca nibs de cacao, madera, masa de pan, canela, café y paja.

El Vision ciertamente se destaca desde la primera calada, con sabores que me recuerdan al algodón de azúcar aunque tienen la misma duración de él en la boca, pero deja atrás una sensación cremosa de madera como principal y notas secundarias de cuero, pan tostado, canela y tierra, bastante envolventes en general. En el retrogusto se sienten notas de pimienta con un toque dulce de galletas, que se mantienen bastante sutiles. En términos técnicos no estamos al mismo nivel pues el tiro es algo apretado, el humo no es abundante y el anillo de combustión es bastante desviado, siendo el que se ve en la imagen por un lado pero por el otro casi aproximándome al final del tercio. La intensidad del cigarro es media, pero fácilmente podría aumentar.

Confieso que la imagen está alterada, no porque mis dotes de Photoshop sean tan buenas, pero porque le di un retoque magistral antes de hacer la foto, porque el anillo de combustión estaba terrible. El segundo tercio comienza muy similar al anterior, incluyendo la nota dominante de madera cremosa y las secundarias de canela, cuero, pan y tierra y es cuando supero la mitad del cigarro que estos cambian un poco, tomando un aspecto más tostado en el pan y el retrogusto incluye más pimienta. El tiro mejora pero solo porque se hace más suelto y ya no es apretado, pero el anillo de combustión no mejora y el cigarro sigue quemando bastante mal. Si bien podríamos argumentar que con darle retoques esto se resuelve, también recordemos que el cigarro siempre debe quemar de manera pareja a fin de sentir los sabores unificados; si una parte quema más rápido que la otra, los sabores que sientas no van a estar a la par y las transiciones no van a ser las ideales. Esto es efectivamente lo que sucede y a partir de la mitad aparecen unos sabores ácidos un tanto desagradables.

Efectivamente, quitar la anilla del Vision es la misma pesadilla que la del MX2 fue, precisamente porque las bandas son delgadas y es muy difícil no romperlas cuando las estás quitando, además que la mala quemada del cigarro no permite que el anillo de combustión esté cerca de la parte donde lleva la pega, mientras que por el otro lado ya está la anilla quemándose. En cuanto a sabores, insisto que estos no son los que el master blender debe haber tenido en mente y están causados por una mala quemada o mala combustión, pero si ignoro los desagradables me encuentro con notas de café, madera cremosa, tierra y un toque cítrico, mientras que el resto de los sabores, que aparecieron en distintos puntos del cigarro y que debían haber mantenido una tendencia, parecen haber desaparecido o simplemente han sido consumidos por la nota desagradable producto de la mala quemada. Al cabo de una hora y 45 minutos desisto de pensar que el Vision va a mejorar y lo dejo.

Es difícil no generar expectativas cuando ves que el cigarro que te vas a fumar tiene un precio de $19, sobre todo si tenemos en cuenta que CAO es una marca cuya mayoría de productos difícilmente supera los $8. El CAO Vision empezó bien aunque con un tiro algo apretado, pero eso no es causal de preocupación. Sin embargo durante el primer tercio y en general durante el resto de la fumada comenzó a quemar muy mal y esto fue la causa de una serie de desdichas en el sabor, la intensidad y el disfrute que ciertamente no ayudaron a que la experiencia fuese positiva. Aunque esto es «perdonable» en un cigarro con un precio menor a $8 y se pueden encontrar una serie de causas distintas, debería ser imposible en un cigarro de $19.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: CAO
Modelo: Vision
Dimensiones: 7 x 50
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: Cameroon
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $19,00
Puntuación: 74

Davidoff – Small Batch 7 (Toro Gordo)

Con algo de pena (de tristeza, no de vergüenza), me temo que este será el último Davidoff que fume en un buen tiempo. La mayoría (o todos) los Davidoff que tenía en el humidor provenían de la suscripción mensual de Small Batch Cigars, a la cual desde hace un tiempo dejé de suscribirme y, honestamente, no creo que busque comprar esta marca de manera regular. Si bien han sido muchos los Davidoff que me han gustado, en verdad me cuesta justificar su precio en la mayoría de los casos. Sin embargo, dejo atrás un «legado» de haber fumado 17 Davidoff distintos, contando la presente reseña. Pero el blog sigue y continuaré con otros cigarros, pues al final el mercado del tabaco es diverso y las calidades, precios y productos son excesivamente variados.

Este Davidoff Small Batch corresponde a otra edición limitada que lanzaron en 2019. Llama la atención que la marca ha creado muy poco en los últimos años de productos regulares, pero de series limitadas ha creado un montón, incluyendo los Vault, los Master Selection y Master Blend Selection, y ahora los Small Batch. Esta consiste en 9 cigarros distintos y con cantidades limitadas. En este caso todos los cigarros son distintos no solo en blend (obviamente), sino de tamaños también, y van desde las 5,5 pulgadas de largo y 46 de cepo, hasta las 6 pulgadas por 55 de cepo. Se trata de un cigarro con una capa bastante lisa, rojiza y oleosa, rígido y bastante llamativo aunque los colores de las anillas no son muy diferentes de los habituales. La capa tiene aromas de paja, chocolate, cuero, tierra, bosta y madera, mientras que la calada en frío presenta aromas de cuero, madera, grama, pimienta y un toque suave de vainilla.

La diferencia de las notas en frío de este Davidoff vs. las notas que aprecio cuando está encendido son notables, pues el cigarro comienza con notas cremosas de maní y mazapán en cantidades casi iguales, seguidas de notas más suaves de cuero, madera, nibs de cacao, café y pan tostado. El mazapán se siente en el retrogusto también, mientras que el anillo de combustión y el humo están perfectamente en línea con lo que Davidoff me tiene acostumbrado. La intensidad está entre media y media-fuerte, quizá porque hay una fuerza en ese mazapán y unas notas picantes en la lengua que le dan una complejidad interesante.

En su segundo tercio, el Davidoff Small Batch 7 comienza con sabores muy similares a los del primer tercio, pero rápidamente cambia a algo casi completamente diferente, dominado por una nota fuerte de café y notas más suaves de maní cremoso, grama, cuero, tierra y chocolate, mientras que el mazapán se siente más como vainilla, así que me atrevería a decir que la complejidad y «sabrosura» del cigarro se han reducido un poco, aunque la intensidad sigue siendo la misma en papel, pero en el paladar se siente un poquito menor. El anillo de combustión no es exactamente tan recto como en el tercio anterior, pero es el único aspecto relativamente negativo de la construcción.

En el último tercio hay nuevamente cambios en el Small Batch 7, pero no necesariamente para mejor. Las notas de maní cremoso y café siguen presentes, pero se siente menos relación o amalgamamiento entre ellos, y su intensidad es menor, mientras que los sabores secundarios incluyen cuero, tierra, madera y una nota suave de canela. El tiro sigue perfecto y dado que es mi último Davidoff, en verdad no quiero terminarlo, pero cuando la intensidad comienza a suavizarse un poco más me doy cuenta que la experiencia no tiene mucho más que ofrecer; se mantiene en media y marca las 2 horas y cuarto de fumada.

A diferencia de otras ediciones limitadas de Davidoff, en esta no hay un identificador en la anilla que te indique cuál versión estás fumando, y con 9 versiones distintas, se pone complicado identificarlos. Más aún, del primero al cuarto siguen la misma secuencia de números (1, 2, 3, 4), pero la quinta versión es el No. 7 y la novena es el No. 16. Ciertamente no es sencillo, y apenas lo identifiqué por las dimensiones, gracias a que todas son distintas. Pero en cuanto a la experiencia, desde que comencé a suscribirme al paquete mensual de Small Batch me impresionó la inmensa cantidad de versiones limitadas de Davidoff, y el hecho que hoy pueda decir que he fumado varias me enorgullece. Entre todas las que fumé, el Small Batch 7 se encuentra al menos en el Top 5, sobre todo porque comienza bastante cremoso y con mazapán, dos sabores que me gustan mucho en un cigarro y, aunque su complejidad se va reduciendo a medida que lo voy fumando, es un cigarro que disfruté fumar lento durante un largo rato. La dificultad de conseguirlo no es un punto a su favor, pero que eso no evite que si lo tienes entre manos te animes a probarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Small Batch 7
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: Toro Gordo
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $38,00
Puntuación: 89

Veroes Cigars

Posiblemente sea algo que ha ocurrido en los últimos 12-18 meses, pero durante mucho tiempo la publicidad de destilados como el ron en Venezuela se ha mantenido completamente alejada del tabaco. Entiendo que es en gran parte por las leyes anti-tabaco y el hecho que no quieren hacer una publicación oficial de ello… insisto, lo entiendo, aunque no lo comparto. Pero en el último año he visto más contenido generado por usuarios que es compartido luego por las marcas en redes sociales, que está relacionado con tabacos. En mi opinión esto es algo que va muy de la mano, sobre todo lo que incluya ron de buena categoría (no estándar) y un setting igualmente de buena categoría. Pero aparte de estas publicaciones de usuarios, son mínimas las ocasiones en que una marca ha hecho alguna publicación con tabaco, pero es algo que está cambiando. Sin embargo, ninguna otra marca se ha atrevido a hacer un cigarro con su anilla, al menos no en Venezuela y Veroes es el primero. Además, dado que el dueño de la marca es ávido fumador también, ha apuntado a que el tabaco y el ron hagan una combinación perfecta. No cualquier ron, sino el suyo específicamente. Ahora probemos.

El Veroes Cigar (que de ahora en adelante llamaré así porque no estoy claro cómo es que se llama) viene en un tubo de vidrio (no es plástico, sino vidrio), bastante bien empacado dentro de él, en el sentido que no golpea con ningún extremo y este tubo es sellado con cera, lo cual sin duda le da un aire de bastante lujo. Sin embargo, este empaque no parece protegerlo mucho, pues desde afuera veo que la capa en el área de la perilla está un poco rota. No es el único cigarro que tengo y realmente podría haber tomado otro que no tuviera ese defecto, pero la verdad es que es el primero que agarré y me di cuenta cuando ya lo tenía en donde iba a hacer la cata. Le quito el sello de cera y el cigarro sale fácilmente, sin mayor problema. La capa es de origen cubano, a diferencia del resto de los tabacos de la mezcla que provienen de República Dominicana, en donde fue hecho el cigarro. Esta capa tiene toda la apariencia de una capa cubana: imperfecta, con muchas venas y hasta dobleces, pero en aromas es indiscutible su origen: herbáceo, musgo, madera de sándalo y un sensación de fermentado. En el pie se aprecian más notas herbáceas, un toque suave de pimienta y aromas cítricos como de cáscara de alguna fruta sin mayor descriptor. Pico el cigarro con la doble hojilla, con suficiente espacio para llevarme parte de esa rotura de la perilla y la calada en frío me demuestra que estuvo bueno el corte y que el tiro se siente perfecto, con aromas a madera, notas dulces y saladas y cuero.

En la noche las fotos no se ven tan buenas y pido disculpas por ello, pero fue un tema que tuve un día intenso y no fue sino hasta esa hora que pude sentarme a fumar. El Veroes Cigars comienza suave, sutil, carente de pimienta pero intenso de sabores a madera de roble y chocolate en polvo durante las primeras caladas, y a mediados del primer tercio muestra un sabor que va a seguir apareciendo durante toda la fumada: almendras tostadas. Este sabor es importante porque también es uno de los sabores centrales del ron Veroes. También existe un sabor dulce, como un manto dulce muy suave que acompaña toda la fumada, mientras que en el retrogusto se repiten las almendras tostadas y es posiblemente donde son más obvias, acompañadas de notas más suaves de madera y cuero. El tiro es ligeramente apretado, pero hacia el final del primer segmento se abre y queda muy bien, mientras que la quemada y el anillo de combustión son perfectos.

Puedo hablar mucho sobre la construcción, pero esta imagen demuestra que el cigarro está muy bien hecho y cuando tienes un pulso y una paciencia como la mía, lograr esto no es tarea fácil. Comenzando en el segundo tercio, el sabor de almendras desaparece y el cigarro solamente demuestra sabores de madera y cuero, con ese mismo manto dulce, pero también cremoso, al punto que llego a sentir matices de caramelo en ese dulce, pero no son permanentes, sino más esporádicos. En algún punto previo a la mitad del cigarro aparece de nuevo el sabor de almendras, que adquieren un toque tostado cuando super la mitad, mientras que en el retrogusto las almendras simplemente no existen y es solo una sensación tostada y algo de madera. Caigo en cuenta que tengo que probar esa combinación con el ron y me sirvo un poco en una copa y puedo decir que la combinación hace que los sabores dulces del tabaco se hagan más fuertes y aparezcan notas de pasas, madera y café, mientras que el ron se siente menos alcohólico o menos seco, con más notas de caramelo. No es la primera vez que combino un tabaco con un ron, por lo que estas notas no son exclusivas de esta combinación, pero ambos productos parecen armonizar muy bien. Inmediatamente tomo algo de agua con gas para limpiar el paladar y continúo probando el cigarro.

La intensidad del cigarro siempre ha estado entre baja y media, quizá por la ausencia de pimienta, pero en el último tercio se siente ligeramente más fuerte, pero nuevamente no es por pimienta, sino por esa sensación cremosa que incluye vainilla en este último tramo. Los sabores de almendras tostadas siguen siendo los principales, pero en la misma intensidad tiene sabores a madera, que ahora es genérica y no de roble y es en caladas esporádicas y no continuas que se sienten notas ligeramente picantes en la lengua. En el retrogusto se sienten notas de cáscara de limón amarillo con una sensación leve de pimienta que le da más carácter a la fumada y hace que tenga menos ganas de dejar el cigarro. Al combinarlo con el ron, este último pierde un poco las sensaciones cítricas de su sabor, quizá sustituidas por las del cigarro o quizá porque el tabaco aumenta su fuerza un tanto y los sabores cítricos del ron Veroes son más sutiles. Al cabo de una hora y cincuenta minutos el Veroes Cigars llega a su fin, al que alcanzó de muy buena manera y sin problemas.

Lo fumé hasta que simplemente no podía fumarlo más. Una vez finalizado me di cuenta que la combinación con el ron de verdad destaca ambos productos, aunque estaría mintiendo si dijera que es solamente este ron con este tabaco en donde vas a sentir una buena combinación.

La combinación entre el tabaco y el ron es universal, aunque si un ron tiende a sabores más secos, como es el caso del Veroes, es con un cigarro menos picante y más sutil como este en donde esa combinación va a quedar mejor. La experiencia con el Veroes Cigars fue bastante buena; en verdad no sabía que esperar pero era como la segunda o tercera vez que lo fumaba. La primera fue con el dueño de Veroes, en donde me presentó el tabaco y cuando nos conocimos, y la verdad es que por educación le decía que estaba bueno, pero después de 3/4 de botella era difícil no decirlo. Pero esta vez lo fumé sin presión y sin observación y sí puedo decir que me gustó.

Sin embargo, aunque en temas de construcción fue perfecta la experiencia, el cigarro no está carente de defectos. Estos defectos no son visuales ni de fumada, sino de precio. Normalmente no comento mucho sobre el precio de un cigarro pero cuando me dijeron el costo me pareció algo alto, sobre todo porque es un cigarro que no mucha gente, incluso dentro de Venezuela, va a conocer. La liga es buena, es un cigarro cremoso y con buenos sabores y, efectivamente, combina muy bien con el ron Veroes. Pero una de las grandes razones para el precio es su presentación: el tubo de vidrio y el sello de cera, que si bien le dan un toque de bastante lujo y son factores altamente diferenciadores en el mercado local, no contribuyen a la experiencia. Sobre todo para quienes guardamos los tabacos un tiempo en el humidor antes de encenderlos, pues el cigarro debería guardarlo fuera de ese tubo así que el «lujo» solamente lo veo cuando compro el cigarro, pero realmente no contribuye a la experiencia, o al menos no a la mía. No sé cuánto cueste el tubo y el sello, pero estoy seguro que sin ellos el precio sería mucho más amigable. Hablando con dos o tres personas que lo han probado, el comentario de que el precio es su mayor enemigo ha sido constante, pero igualmente hemos coincidido que el cigarro está muy bueno y a un mejor precio podría adquirirlo con más ganas. No es el primer cigarro que veo con tubo de vidrio, pero en las ocasiones que los he visto han sido porque son cigarros saborizados y deben contener las sabores/aromas, que no es el caso con este cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Veroes
Modelo: Premium Cigar
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Cuba
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 86