ACID – Liquid (Robusto)

Yo sigo manteniendo mi posición que los ACID no son cigarros que compraría. Creo que es una cierta aversión hacia cigarros saborizados o infusionados, pero también es porque esas infusiones no han sido de mi total agrado. Al principio me molestaba que el sabor del cigarro se quedaba conmigo durante largo rato después de fumarlo, pero la verdad es que eso pasa también con los cigarros que no son saborizados, solo que a esos ya estoy acostumbrado. Pero el hecho es que ese sabor que se queda largo rato después de fumarlo no es del todo agradable, sobre todo los de anilla roja, que tienden a presentar sabores de incienso. Sin embargo, son los de anilla roja los que menos me molestan, quizá por la ausencia de dulce en la perilla.

También pasa que el Liquid es un cigarro que se ve bastante bien, es atractivo, su capa es Connecticut y es brillante y lisa, con pocas imperfecciones. La anilla roja destaca sobre el cigarro, al menos mucho más de lo que lo hace en los otros ACID de anilla roja que tienen capas más oscuras. El cigarro también tiene un sobrante en la perilla, que no llega a ser rabo’e cochino ni moño de señora ni nada elegante. La capa del Liquid tiene aromas muy similares a los otros de anillas rojas, porque obviamente todos los de esa anilla tienen los mismos componentes en su infusión, aunque en este se siente más complejo, incluyendo notas florales, de incienso, pero también algunas que me recuerdan el vino tinto. Pero como ocurre muy a menudo con estos infusionados, el aroma que sientes en la capa es el mismo del pie, que es el mismo de la calada en frío y este cigarro no es diferente.

Aunque decido tomar la foto a contraluz porque pensé que saldría mejor, confieso que es lo único malo en esta imagen, pues el Liquid comienza con un tiro ligeramente apretado y eso es algo bastante positivo en la experiencia porque, aunque el cigarro tiene una capa Connecticut, la fumada es bastante fuerte y con humo denso y abundante, así que ese tiro ligeramente apretado me permite dosificar bien la fumada. Sin embargo, hay algunos sabores ácidos en la fumada que no me terminan de convencer, por lo que decido dejar el cigarro a un lado mientras anoto todos los sabores de este tercio. Definitivamente hay sabores de vino tinto, pero también tiene merey y una combinación de notas florales con incienso, que a lo mejor son la misma nota, pero no hay mucho en el retrogusto más allá de esa nota floral.

El Liquid no es el cigarro que mejor quema, por lo que necesita retoques de manera regular, aunque ninguno es severo y son solamente para controlar ciertos picos que aparecen mientras que en términos de sabores creo que son básicamente los mismos del primer tercio, salvo que la sensación es bastante más seca en la garganta en cada calada y me veo en la obligación de tomar agua con mayor regularidad a fin de controlar eso. Creo que si tomara un cóctel con una buena base cítrica combinaría muy bien con esta experiencia y ayudaría a controlar esa sensación. El Liquid no presenta mucho en términos de retrogusto, pero más allá de sus temas de quemado disparejo, la fumada es agradable con un humo denso y abundante.

Esa intensidad y aspereza del Liquid continúa en el último tercio, aunque lamentablemente supera a los sabores y este último segmento es menos agradable de lo que podrían haber sido los anteriores, tanto que estando con algunos amigos en la casa pasó un buen rato antes que encendiera otro cigarro y esa aspereza me duró un buen rato adicional. No hay sabores nuevos en este tercio, pero en realidad en el tercio anterior tampoco los hubo, pero así es como sucede con este tipo de cigarros. La construcción se mantuvo en muy buen nivel durante toda la fumada y acabar con el Liquid me tomó una hora y 35 minutos.

Hasta ahora ha sido mi mejor experiencia con un ACID, en gran parte por la ausencia de dulce en la perilla, aunque no es el primer ACID que fumo con esa característica. No obstante, puedo calificar mi experiencia como positiva en gran parte gracias a esa capa Connecticut, que hizo que la experiencia fuese la menos invasiva hasta el momento y, aunque los sabores se quedan conmigo durante un largo rato después de la fumada, estos no son desagradables ni demasiado intensos, solo queda como un ligero perfume. Mantengo mi punto que no es el tipo de cigarro que fumaría con regularidad, pero creo que este Liquid en particular podría combinar bien con un buen cóctel dulce/ácido. Ahora solo falta lograr esa combinación.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: Liquid
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 80

Ron: Kirk and Sweeney 23

Si has visto mis reseñas previas de Kirk and Sweeney sería correcto asumir que no es un ron por el que tenga mucha estima. Pero ellos tampoco se han ayudado, pues al principio marcaban un número en la botella, que todo el mundo asume que son años de añejamiento y eso está bien… asumirlo está bien, digo, porque es lo que hemos aprendido de casi todos los destilados. En el peor de los casos no son años sino meses, con sus excepciones. Pero la realidad es que rara vez se refiere a algo y en general son marcas comerciales solamente.

Pero si fuesen años y si quisieras hacerle pensar a la gente que se trata de años, tener productos con 12, 18 o 23 de ellos sería espectacular, así que me sorprende y llena de misterio la razón por la que cambiaron de nombre recientemente y ahora se llaman Reserva, Gran Reserva, Gran Reserva Superior y XO. A diferencia de la version 18, que ahora se llama Gran Reserva, el 23 ahora se llama XO y no declara edad en la página web.

Pero aquí a lo que vamos. En color el Kirk and Sweeney 23 sigue siendo tan atractivo como sus hermanos menores, al menos hasta que le das vueltas en la copa y, aunque sigue manteniendo sus colores de cobre a bronce muy bien, las lágrimas nuevamente descienden con demasiada rapidez para tener 23 años, incluso para tener 10 años.

En nariz es más variado, sin duda porque tiene más tiempo en barricas, o al menos eso te quiere hacer pensar. Tiene aromas a té, pasas y caramelo, siendo menos seco y alcohólico que en su versión 18, pero igualmente se siente como algo menor de lo que dice.

En boca se siente tan ligero como los anteriores, manteniendo su carácter de alcohol ligero y barato, pero menos notable, con bastantes notas de vainilla, madera (o algo que sabe como madera artificial) y notas especiadas que no alcanzo a definir. Es bastante dulce, pero nuevamente no tanto como el 18, sino más bien como un cognac barato. El retrogusto incluye notas de madera y vainilla, pero es bastante dulce incluso aquí.

En realidad el Kirk and Sweeney 23 es mejor que el 18, pero no mucho mejor y tiene unas notas que me hacen pensar en sabor infusionado o simulado. Podría funcionar para quienes les guste el Zacapa 23 pero les parezca que tiene demasiados aromas/sabores y quieren algo más plano. Pero si no te gustan los rones muy dulces, ya tienes una razón más para no probar este.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Bermudez
Nombre del Ron: 23 Year
Marca: Kirk & Sweeney
Origen: República Dominicana
Materia prima: N/D
Edad: N/D
Precio: $67
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 76

Caldwell – Dos Firmas (Rotschild)

Corría el año 2014 cuando Robert Caldwell regresa a la industria del tabaco, luego de haberse prometido dejarla para (casi) siempre. Pareciera que la industria es una que no deja ir a sus participantes, pues han sido muchos los que deciden retirarse, solo para regresar poco tiempo después, aunque creo que eso sucede en casi todas las industrias. El hecho es que Caldwell se retiró de la sociedad que tenía con la familia Eiroa, que les permitió construir la marca Wynwood Hills. Tan solo siete meses después de haberse retirado, regresó con una marca que lleva su nombre: Caldwell Cigars; y con ella tres productos, conocidos como Eastern Standard, Long Live the King y The King is Dead. A partir del Eastern Standard, en 2016 se derivaron dos productos más en base a sus capas: Midnight Express (Maduro, que probé hace unos tres años) y Dos Firmas (Connecticut). El Dos Firmas también se conoce como el Caldwell Signature, porque es un nombre más catchy en inglés y porque es una traducción casi directa, aunque en plural sería más precisa, pero son las firmas de Robert Caldwell y de William Ventura, de Tabacalera Ventura, en donde el cigarro es fabricado. El cigarro constituyó en 2016 una nueva adición al portafolio de la marca, pero había sido una liga privada de la familia Ventura durante muchos años antes.

Aparte de la capa Connecticut mencionada anteriormente, el resto de las hojas del Dos Firmas son secretas, pero destaca aromas a miel, banana y una nota húmeda como de mosto, que se aprecia también en el pie. La calada en frío muestra notas de madera mojada, paja y establo, con notas de melaza luego de la tostada, que es curioso porque creo que es primera vez que lo pruebo así, pero me pasó que luego de anotar mis aromas en frío procedí a tostar el cigarro. Una vez tostado sentí un aroma interesante y dulce, por lo que le di unas caladas, aunque no estaba encendido en absoluto y ese fue el resultado.

El cigarro enciende con relativa rapidez, pero desde el punto en que está completamente encendido el humo es bastante sutil, casi débil. Los sabores no se hacen esperar y es hasta el punto de percibir los primeros que creo que se trata de un Connecticut suave, pues destaca chocolate, madera, crema, pimienta y una nota dulce y muy sutil de naranja que inmediatamente me hace pensar en el helado Crema Real, pero que luego simplemente es pulpa de naranja y el sabor a crema por separado, principalmente porque son los sabores de chocolate los que toman la delantera y su intensidad dificulta apreciar el resto de los sabores. En el retrogusto las notas que se aprecian son de pimienta y madera, mientras que el cigarro quema bastante bien, lento y recto, como debe ser. El humo mantiene su tendencia débil y la intensidad del cigarro está fija en media.

En el segundo tercio los sabores de crema y chocolate son los principales, aunque todavía se sienten las notas de pimienta y madera en el paladar, que a veces son acompañadas por una sensación de cáscara de maní. Superando la mitad desaparece ese sabor de cáscara de maní, sustituido por tierra seca y una suavizada de la pimienta. El sabor de naranja va descendiendo desde su punto máximo apreciado en el tercio anterior y al llegar a aproximadamente la mitad del cigarro ha desaparecido por completo. La intensidad es media con pequeños indicios de ser más alta, pero sin adelantarme a nada puedo apreciar las notas cremosas y el hecho que el cigarro es full flavored.

Para el último tercio la quemada se hace extremadamente lenta y desde que le quité la anilla inferior y dejé el cigarro pueden haber pasado fácilmente 45 minutos. Sin embargo, también se hace menos complejo el Dos Firmas, pero también diferente, destacando nuevos sabores a té verde, miel y vainilla que se funden con el chocolate y la madera, y una nota muy suave de pimienta. Dirán algunos que si tiene más sabores no puede ser menos complejo y es discutible, porque no se siente una evolución en esos sabores, ni se siente que vayan variando su intensidad sino más bien que el cigarro se va apagando (no literalmente) y va perdiendo propiedades. No obstante, me duró 90 minutos, que fue como 20 minutos más de los que esperaba.

Para un cigarro tan pequeño y aparentemente sencillo, no esperaba que tuviese estos niveles de sabores y complejidad, y aunque el último tercio es el menos destacado de ellos, la experiencia en general fue muy agradable. La intensidad varía entre media y un poquito más, sin dar el paso a media-alta, pero sin lugar a dudas es una liga muy especial y una fumada extraordinaria. Es un cigarro que gustosamente compraría, pero gracias a Diego Loyo por suministrar este.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Caldwell
Modelo: Dos Firmas
Dimensiones: 4⅞ x 46
Tamaño: Rothschild
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Connecticut)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $9,50
Puntuación: 91

Ron: Kirk and Sweeney 18

Sin duda la edad de los rones y los años marcados en sus botellas, o al menos los números que usualmente se asumen como años, siempre es un tema interesante que da a una discusión variada. Sobre todo porque durante muchos años Kirk and Sweeney tuvo productos llamados 12, 18 y 23, sin duda representando años de añejamiento. Especialmente porque si tienes en tu portafolio rones con ese añejamiento, es suficiente para anunciarlo con mucho orgullo. Pero con el K&S12 me pasó que no me supo en nada a lo que un ron de 12 años de añejamiento debería saber, por lo que no me extrañaría que este K&S18 tenga la misma tendencia.

Efectivamente, porque este ron ya no existe, o al menos no con ese nombre. Actualmente el portafolio de Kirk and Sweeney tiene rones llamados Reserva, Gran Reserva, Gran Reserva Superior y XO, así lavándose las manos de cualquier declaración de edad. Aunque viendo que el 18 es el segundo en categoría de la marca, estaría inclinado a pensar que es el Gran Reserva actual, pero no voy a asumir nada y solo probarlo como está marcado.

Pero si se trata de la expresión que antes marcaba 18, ahora el Gran Reserva menciona en su página web que se trata de un blend de rones entre 5 y 20 años. En copa se ve de un color muy atractivo, al igual que la botella, muy bien diseñada y con una parte inferior gruesa que le da un peso y un porte imponente. Las lágrimas son tan ligeras y rápidas que eso de un ron de 18 o 20 años se esfuma rápidamente.

Algo curioso con algunos rones en nariz es que de tan solo olerlos ya tienes una idea de lo que serán en boca y el K&S18 huele dulce. Se sienten aromas a caramelo, nueces, extracto de vainilla como el que usa mi esposa para hacer tortas y en general una nota bastante dulce.

En boca se siente extremadamente ligero, suave, casi como alcohol isopropílico o el que sea que se usa para las heridas. Más al punto, se siente barato. Los sabores más destacados son de caramelo y del extracto de vainilla, aunque no son tan intensos como en nariz, pero principalmente porque el líquido se siente extremadamente diluido y la sensación general es de alcohol genérico. El retrogusto es prácticamente el mismo.

Incluso, en las licorerías aquí he visto un ejemplo de ese tipo de licores secos, cuya marca es «Botella de» y entonces tienen productos que se llaman Botella de Ron, Botella de Whisky, Botella de Ginebra, etc. Tomar uno de ellos es una resaca instantánea y en cierto modo la sensación en boca de este ron es muy parecida a la que tuve cuando tomé uno de esos. En verdad me da mucha lástima y me molesta un poco que la gente llegue a gastar su dinero en un producto como este y estén esperando algo mucho mejor, cuando en verdad lo pueden conseguir, siempre que no compren esta marca.

En general Kirk and Sweeney funciona como la propia trampa de turistas, enamorándote con una botella espectacular y dedicándole cero atención al líquido. Son rones como este los que le dan una imagen terrible al ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Bermudez
Nombre del Ron: 18 Year
Marca: Kirk & Sweeney
Origen: República Dominicana
Materia prima: N/D
Edad: 5 a 20 años
Precio: $48
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 64

RoMaCraft – Intemperance Whiskey Rebellion 1794 (Washington)

Tomando como referencia mi publicación anterior de uno de los Intemperance, creo que mencioné porqué se llama Intemperance, y se refiere a un anti-Temperance, un movimiento americano que buscaba relacionar al alcohol con veneno y la Prohibición que criminalizó la compra y consumo de alcohol. Por tanto Intemperance es el contrario de ese movimiento. En ese mismo orden de ideas, Whiskey Rebellion fue un movimiento que existió en Estados Unidos entre 1791 y 1794, como respuesta a la colocación de impuestos cada vez mayores sobre el whiskey por parte del gobierno americano. El cigarro en particular apareció por primera vez en 2016, siendo una liga creada por RoMaCraft junto con Cigar Dojo, aunque Skip Martin de la tabacalera indicó que el proyecto no terminaba ahí y que quería hacer más cigarros con ese tema y esta liga.

El Intemperance Whiskey Rebellion 1794 no es una edición limitada pero sí es de producción limitada, llegando a 500 cajas de 12 cigarros de cada vitola anual. El cigarro tiene una capa ecuatoriana Habano ligero sobre un capote Besuki de Indonesia y tripa de República Dominicana y Nicaragua. La capa es oscura, oleosa y brillante, pero viéndola en detalle, lo que brilla pareciera más como cristalización de los azúcares de la hoja, muy llamativo e interesante. La capa tiene aromas a nueces, mientras que en el pie ligeramente descubierto se aprecian aromas a pan, pimienta y beef jerky. La calada en frío presenta nuevamente ese aroma de pan, que es más parecido al aroma que sientes cuando abres una bolsa de pan cuadrado y no mucho más, salvo una sensación de pimienta.

El Whiskey Rebellion 1794 enciende de manera uniforme, aunque me toma un rato lograrlo y ya encendido el anillo de combustión tiende a ser irregular, aunque no requiere retoques, pero sí atención. El humo es denso desde la primera calada y abundante, con las primeras caladas potentes de pimienta, tanto en el paladar como en el retrogusto. Mientras me imagino cómo sabría este cigarro junto con un buen bourbon, por aquello de mantener la onda del Whiskey, aparecen sabores a miel que acompañan la fumada y, eventualmente, le acompaña también una nota de azúcar blanca. Son pocos los sabores en este primer segmento, pero se siente una intensidad bastante frontal en el cigarro, lo que me hace pensar que va a seguir así.

En el segundo tercio el Intemperance comienza a mostrar un mayor protagonismo de sabores relacionados a la tierra, pero no deja de lado los sabores a pimienta que han sido tan centrales durante el primer tercio. El sabor de miel también tiene una participación importante en este tercio, aunque responde más a suavizar o hacer el cigarro más «civilizado». Superando la mitad el cigarro incluye un sabor destacado de chocolate como de brownie, con un jarabe denso que realmente me obliga a fumar más lento para poderlo apreciar bien. La combinación de los sabores de chocolate denso con pimienta fuerte es espectacular y ciertamente es lo que me hace tomarme mi tiempo en este tercio. Técnicamente sigue siendo variable la quemada y sí requiere un par de retoques, aunque son solo para mantener la quemada uniforme y no porque el cigarro se apague. El humo sigue siendo abundante y tomo eso como señal que la quemada simplemente es así.

La mala iluminación y colores cambiantes de las imágenes se deben a que a partir de la mitad del cigarro el cielo se abrió y comenzó a diluviar por mi casa. Afortunadamente el viento no fue tan fuerte y pude disfrutar mi Intemperance Whiskey Rebellion 1794 sin mayor problema, pero también porque se trata de un cigarro fuerte, muy fuerte. La pimienta sigue siendo elemento central del retrogusto, aunque pareciera apaciguarse un poco en el paladar y los sabores de tierra se mantienen en segundo plano, tras la intensidad del chocolate mientras que el cigarro aproxima a su conclusión. Luego de una hora y 25 minutos, efectivamente la alcanza, no sin antes dejarme contento de haberlo fumado y deseando más.

Los Intemperance para mí siempre han sido cigarros más suaves que las líneas precolombinas de RoMaCraft (Neanderthal, Cromagnon, Baka), por lo que me han gustado pero no me han encantado, especialmente porque pueden llegar a ser irregulares y es fácil asumir que no son realmente de la marca porque en la anilla dice Intemperance Cigars. Pero el Whiskey Rebellion 1794, un cigarro que no me había llamado la atención antes, demostró ser una excelente conexión entre ambas líneas, fuerte y complejo, pero también equilibrado. No es un cigarro libre de problemas e irregularidades, pero ciertamente es uno que voy a tratar de comprar nuevamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Intemperance Whiskey Rebellion 1794
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Washington (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Indonesia (Besuki)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 89

Arturo Fuente – Hemingway Natural (Work of Art)

Mis amigos de Tabarena Cigars recientemente me contactaron para que probara uno de sus productos. En total me dieron cuatro y este es el primero, aunque son todos Hemingway, de distintos tamaños y distintas capas, pero comencé por este por ninguna razón más allá de que es el que salió de primero. Sí cabe destacar que dos de los que me dieron son fumadas rápidas, por lo que posiblemente sean reseñas rápidas, pero a eso vamos cuando toque. El Hemingway es posiblemente el estilo más clásico de tabacos, llamado realmente el Perfecto, pero la marca los llama por el autor americano. Carlito Fuente menciona en la página web de la marca que la razón detrás de esta línea es porque le recuerda a los cigarros que su padre hacía y porque cada vez son menos las marcas que siguen haciendo estos productos. Hace casi tres años probé esta misma liga en una vitola distinta de 6×46, creo.

Un aspecto bastante interesante de la línea Hemingway es que todos sus productos son perfectos, aunque algunos «más» que otros y este es quizá el mejor ejemplo y al que mejor le queda el nombre de su vitola: Work of Art. La capa de este cigarro es Camerún y tiene una abundancia de venas pequeñas, de esas que solamente te das cuenta cuanto revisas las fotos pero a simple vista apenas si se notan más allá de las más prominentes. Pero, al igual que me sucedió con el Hemingway de hace tres años, los aromas en frío de este cigarro son bastante escasos y apenas si siento pimienta y algo de madera, sobre todo en el pie pues la capa no desprende nada más allá de tabaco. Le hago el corte diagonal con la guillotina doble y la verdad es que el tiro se siente casi nulo, que es relativamente normal con un perfecto, pero para evitar problemas le doy un segundo corte contrario, al estilo Cigar Voss y el aire comienza a fluir mejor y me permite apreciar notas de establo y pimienta.

Algo que caracteriza a la mayoría de los cigarros provenientes de República Dominicana es que no tienen una nota tan fuerte de pimienta, particularmente en las primeras caladas como lo tienen muchos cigarros nicaragüenses. No obstante, este Hemingway realmente reta esa idea y el cigarro comienza con una fuerte nota de pimienta que me obliga a fumarlo lentamente, sin apurar mucho la cosa gracias a que siendo un perfecto la quemada al inicio es bastante irregular y requiere diversos retoques. Esto sucede porque para hacer la quemada perfecta tienes que encender el cigarro con un punto de fuego y aunque tengo encendedores de una sola llama que se puede poner pequeña, es casi imposible concentrar el fuego en un punto exacto y es muy fácil que se desvíe la quemada. Teniendo eso en cuenta, con solo tener ese mismo encendedor a la mano para cualquier mínimo retoque, basta. Afortunadamente, no es solo pimienta, sino que hay una buena dosis de madera de cedro e incluso la pimienta se siente variada entre blanca y negra, y aparecen notas de merey (anacardo) hacia la mitad del tercio con madera de roble. Una vez que el cigarro comienza a quemar más parejo y haber superado ese punto de encendido el tiro se abre mucho más y el cigarro se vuelve una delicia. El retrogusto incluye pimienta suave y anacardo, mientras que la intensidad del cigarro está fija en media.

El segundo tercio, que en realidad fue un poco más adelante de lo que ilustro en la imagen, incluye la misma nota de cedro del tercio anterior, pero ya la pimienta no es uno de los sabores destacados en el protagonismo de la fumada, siendo más una nota floral la que lo adorna y le da una complejidad muy interesante, porque para mediados del cigarro se vuelve protagonista, sobre todo gracias a que la pimienta regresa con su misma intensidad de antes y con esa combinación de pimienta blanca y negra. En el retrogusto el merey sigue teniendo una gran parte, pero esta vez el roble pasa del paladar al retrogusto y se combina con el merey y, eventualmente, lo supera. En términos técnicos es mucho más controlable, con un anillo de combustión bastante recto, humo abundante y una quemada de buena duración.

El último tercio del Hemingway presenta un cambio bastante radical, pues esas notas florales tan interesantes y complejas del tercio previo desaparecen por completo, sustituidas por cuero y crema, pero todavía apoyados por los sabores de pimienta, aunque en este tercio se siente más como roja que blanca o negra. El retrogusto se mantiene igual con roble y merey, mientras que en términos técnicos se mantiene bastante bien, aunque la intensidad llegó a tocar el punto de media-alta al inicio del tercio pero se reduce a media, como lo fue durante casi toda la fumada al poco tiempo de comenzar este tercio. Quizá lo más sorprendente es esa transición hacia cuero, particularmente porque en temas de transiciones es más común que sucedan entre sabores similares, pero estos dos nada tienen que ver. Para mi sorpresa, el cigarro dura casi 90 minutos, aunque una hora y 20 minutos sería lo más correcto, que igual es media hora más de lo que creía que duraría, aunque gracias a que fumé lento se dio.

Sería pretencioso y realmente falso de mi parte decir que recuerdo exactamente cómo fue la experiencia con el Hemingway de hace tres años y es que ese es el propósito principal de este blog: llevar el registro de las experiencias. Pero leyendo un poco esa reseña y la puntuación final me doy cuenta que no fue tan buena como esta ni tan deliciosa. El Work of Art es un cigarro equilibrado, complejo y muy interesante, incluso si decides compartirlo con un destilado, la experiencia va a ser positiva porque su intensidad no es tanta para abrumar nada. Sin duda es un cigarro que buscaré más a menudo, así que gracias nuevamente a Tabarena por acercarlo a mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Hemingway Natural
Dimensiones: 4⅞ x 46/60
Tamaño: Work of Art (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,50
Puntuación: 91