Veroes Cigars

Posiblemente sea algo que ha ocurrido en los últimos 12-18 meses, pero durante mucho tiempo la publicidad de destilados como el ron en Venezuela se ha mantenido completamente alejada del tabaco. Entiendo que es en gran parte por las leyes anti-tabaco y el hecho que no quieren hacer una publicación oficial de ello… insisto, lo entiendo, aunque no lo comparto. Pero en el último año he visto más contenido generado por usuarios que es compartido luego por las marcas en redes sociales, que está relacionado con tabacos. En mi opinión esto es algo que va muy de la mano, sobre todo lo que incluya ron de buena categoría (no estándar) y un setting igualmente de buena categoría. Pero aparte de estas publicaciones de usuarios, son mínimas las ocasiones en que una marca ha hecho alguna publicación con tabaco, pero es algo que está cambiando. Sin embargo, ninguna otra marca se ha atrevido a hacer un cigarro con su anilla, al menos no en Venezuela y Veroes es el primero. Además, dado que el dueño de la marca es ávido fumador también, ha apuntado a que el tabaco y el ron hagan una combinación perfecta. No cualquier ron, sino el suyo específicamente. Ahora probemos.

El Veroes Cigar (que de ahora en adelante llamaré así porque no estoy claro cómo es que se llama) viene en un tubo de vidrio (no es plástico, sino vidrio), bastante bien empacado dentro de él, en el sentido que no golpea con ningún extremo y este tubo es sellado con cera, lo cual sin duda le da un aire de bastante lujo. Sin embargo, este empaque no parece protegerlo mucho, pues desde afuera veo que la capa en el área de la perilla está un poco rota. No es el único cigarro que tengo y realmente podría haber tomado otro que no tuviera ese defecto, pero la verdad es que es el primero que agarré y me di cuenta cuando ya lo tenía en donde iba a hacer la cata. Le quito el sello de cera y el cigarro sale fácilmente, sin mayor problema. La capa es de origen cubano, a diferencia del resto de los tabacos de la mezcla que provienen de República Dominicana, en donde fue hecho el cigarro. Esta capa tiene toda la apariencia de una capa cubana: imperfecta, con muchas venas y hasta dobleces, pero en aromas es indiscutible su origen: herbáceo, musgo, madera de sándalo y un sensación de fermentado. En el pie se aprecian más notas herbáceas, un toque suave de pimienta y aromas cítricos como de cáscara de alguna fruta sin mayor descriptor. Pico el cigarro con la doble hojilla, con suficiente espacio para llevarme parte de esa rotura de la perilla y la calada en frío me demuestra que estuvo bueno el corte y que el tiro se siente perfecto, con aromas a madera, notas dulces y saladas y cuero.

En la noche las fotos no se ven tan buenas y pido disculpas por ello, pero fue un tema que tuve un día intenso y no fue sino hasta esa hora que pude sentarme a fumar. El Veroes Cigars comienza suave, sutil, carente de pimienta pero intenso de sabores a madera de roble y chocolate en polvo durante las primeras caladas, y a mediados del primer tercio muestra un sabor que va a seguir apareciendo durante toda la fumada: almendras tostadas. Este sabor es importante porque también es uno de los sabores centrales del ron Veroes. También existe un sabor dulce, como un manto dulce muy suave que acompaña toda la fumada, mientras que en el retrogusto se repiten las almendras tostadas y es posiblemente donde son más obvias, acompañadas de notas más suaves de madera y cuero. El tiro es ligeramente apretado, pero hacia el final del primer segmento se abre y queda muy bien, mientras que la quemada y el anillo de combustión son perfectos.

Puedo hablar mucho sobre la construcción, pero esta imagen demuestra que el cigarro está muy bien hecho y cuando tienes un pulso y una paciencia como la mía, lograr esto no es tarea fácil. Comenzando en el segundo tercio, el sabor de almendras desaparece y el cigarro solamente demuestra sabores de madera y cuero, con ese mismo manto dulce, pero también cremoso, al punto que llego a sentir matices de caramelo en ese dulce, pero no son permanentes, sino más esporádicos. En algún punto previo a la mitad del cigarro aparece de nuevo el sabor de almendras, que adquieren un toque tostado cuando super la mitad, mientras que en el retrogusto las almendras simplemente no existen y es solo una sensación tostada y algo de madera. Caigo en cuenta que tengo que probar esa combinación con el ron y me sirvo un poco en una copa y puedo decir que la combinación hace que los sabores dulces del tabaco se hagan más fuertes y aparezcan notas de pasas, madera y café, mientras que el ron se siente menos alcohólico o menos seco, con más notas de caramelo. No es la primera vez que combino un tabaco con un ron, por lo que estas notas no son exclusivas de esta combinación, pero ambos productos parecen armonizar muy bien. Inmediatamente tomo algo de agua con gas para limpiar el paladar y continúo probando el cigarro.

La intensidad del cigarro siempre ha estado entre baja y media, quizá por la ausencia de pimienta, pero en el último tercio se siente ligeramente más fuerte, pero nuevamente no es por pimienta, sino por esa sensación cremosa que incluye vainilla en este último tramo. Los sabores de almendras tostadas siguen siendo los principales, pero en la misma intensidad tiene sabores a madera, que ahora es genérica y no de roble y es en caladas esporádicas y no continuas que se sienten notas ligeramente picantes en la lengua. En el retrogusto se sienten notas de cáscara de limón amarillo con una sensación leve de pimienta que le da más carácter a la fumada y hace que tenga menos ganas de dejar el cigarro. Al combinarlo con el ron, este último pierde un poco las sensaciones cítricas de su sabor, quizá sustituidas por las del cigarro o quizá porque el tabaco aumenta su fuerza un tanto y los sabores cítricos del ron Veroes son más sutiles. Al cabo de una hora y cincuenta minutos el Veroes Cigars llega a su fin, al que alcanzó de muy buena manera y sin problemas.

Lo fumé hasta que simplemente no podía fumarlo más. Una vez finalizado me di cuenta que la combinación con el ron de verdad destaca ambos productos, aunque estaría mintiendo si dijera que es solamente este ron con este tabaco en donde vas a sentir una buena combinación.

La combinación entre el tabaco y el ron es universal, aunque si un ron tiende a sabores más secos, como es el caso del Veroes, es con un cigarro menos picante y más sutil como este en donde esa combinación va a quedar mejor. La experiencia con el Veroes Cigars fue bastante buena; en verdad no sabía que esperar pero era como la segunda o tercera vez que lo fumaba. La primera fue con el dueño de Veroes, en donde me presentó el tabaco y cuando nos conocimos, y la verdad es que por educación le decía que estaba bueno, pero después de 3/4 de botella era difícil no decirlo. Pero esta vez lo fumé sin presión y sin observación y sí puedo decir que me gustó.

Sin embargo, aunque en temas de construcción fue perfecta la experiencia, el cigarro no está carente de defectos. Estos defectos no son visuales ni de fumada, sino de precio. Normalmente no comento mucho sobre el precio de un cigarro pero cuando me dijeron el costo me pareció algo alto, sobre todo porque es un cigarro que no mucha gente, incluso dentro de Venezuela, va a conocer. La liga es buena, es un cigarro cremoso y con buenos sabores y, efectivamente, combina muy bien con el ron Veroes. Pero una de las grandes razones para el precio es su presentación: el tubo de vidrio y el sello de cera, que si bien le dan un toque de bastante lujo y son factores altamente diferenciadores en el mercado local, no contribuyen a la experiencia. Sobre todo para quienes guardamos los tabacos un tiempo en el humidor antes de encenderlos, pues el cigarro debería guardarlo fuera de ese tubo así que el «lujo» solamente lo veo cuando compro el cigarro, pero realmente no contribuye a la experiencia, o al menos no a la mía. No sé cuánto cueste el tubo y el sello, pero estoy seguro que sin ellos el precio sería mucho más amigable. Hablando con dos o tres personas que lo han probado, el comentario de que el precio es su mayor enemigo ha sido constante, pero igualmente hemos coincidido que el cigarro está muy bueno y a un mejor precio podría adquirirlo con más ganas. No es el primer cigarro que veo con tubo de vidrio, pero en las ocasiones que los he visto han sido porque son cigarros saborizados y deben contener las sabores/aromas, que no es el caso con este cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Veroes
Modelo: Premium Cigar
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Cuba
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 86

Aganorsa Leaf – Maduro (Robusto Extra)

Viniendo de una reseña en la que digo que he perdido la fe en los cigarros de capa madura, es como irónico que mi siguiente reseña sea sobre otro cigarro con capa madurada. Una persona más realista me diría que deje de comprar cigarros con esta capa y que deje de reseñarlos, y esa persona tendría razón. Sin embargo, el cigarro anterior fue un regalo y este llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de este año. El cigarro me causó una cierta confusión a la hora de publicarlo porque su marca original Casa Fernandez, cambió a Aganorsa Leaf y este cigarro técnicamente es de la nueva marca, pero la anilla se parece bastante a la antigua. Posiblemente regrese a mis publicaciones previas y les cambie el nombre, pero posiblemente no. Una de mis grandes dudas es si este cigarro sigue siendo hecho en Miami, y según el todopoderoso Google, sigue siendo así.

Durante muchos años Aganorsa era un nombre conocido solamente por quienes trabajaban en la industria del tabaco, siendo un conglomerado agricultor y uno de los mayores suplidores de tabaco en Nicaragua. La compañía es de Eduardo Fernandez, quien creó las marcas Casa Fernandez (originalmente producida en Honduras) y Casa Fernandez Miami (en USA). En 2012 su nombre cambió a Casa Fernandez Miami Aganorsa Leaf y desde hace unos años es solamente Aganorsa Leaf. El tabaco de este cigarro proviene de sus fincas, con excepción de la capa que es San Andrés madura, de México. Esa capa se nota bastante imperfecta y hasta fea, con algunos detalles, pero se encuentra bien puesta. Tiene aromas dulces, algo de tierra como principal y notas de madera vieja. En el pie se sienten notas de madera vieja, chocolate, vainilla, canela y pimienta, mientras que la calada en frío muestra café, vainilla y una nota considerable de pimienta.

Para ser bastante honesto, la intensidad y variedad de sabores desde las primeras caladas de este Aganorsa Leaf me hacen volver a considerar mi aversión reciente hacia los cigarros de capa madura. El cigarro comienza con una considerable intensidad de pimienta, pero no es lo único y desde las primeras caladas se aprecian manzanas horneadas, chocolate, cuero y pimienta, pero todos con una intensidad media-alta, con distintos matices y sabores adicionales que se aprecian en el aftertaste, e incluyen leña, crema y vainilla, e incluso algunas notas perfumadas como de lavanda, particularmente en el retrogusto. El anillo de combustión es un poco variable y en el primer tercio tengo que darle un par de retoques.

El anillo de combustión sigue siendo variable en el segundo tercio, lo que me obliga a tener el encendedor a la mano con cierta regularidad, e incluso molestarme porque no parecen resolver los problemas. Pero en términos de sabores el Aganorsa Leaf Maduro se siente más cremoso, con notas de café quemado y chocolate, pero quizá con menor intensidad que el tercio previo. Hay sabores de tierra mojada que se destacan bastante, alcanzando casi la misma intensidad de los más fuertes del cigarro, pero quizá esto se deba también a que en el retrogusto se percibe esa tierra. Superada la mitad del cigarro los sabores de tierra definitivamente están entre los principales y la intensidad sigue en media.

Ese sabor de tierra se vuelve a tierra mojada en el último tercio, lo que casualmente hace que el cigarro se sienta como más «mojado», o quizá es el hecho que le cuesta mantenerse encendido regularmente y eso afecta la quemada así como los sabores. Estos tienen a esa tierra mojada como principal, junto con la crema que ya había sentido y el café, pero incluye también una nota de pan tostado, cuero y la pimienta prácticamente desapareció. Al final, me toma una hora y cuarto llegar al final de este cigarro, que no quería terminar pues estaba en un ambiente muy agradable en casa de un amigo, pero ya él había terminado de fumar y estaba diciendo todo lo que tenía que hacer después. Tomé eso como indicación que debía buscar un nuevo destino.

Desde Casa Fernandez y ahora Aganorsa Leaf, la mayoría de sus productos han sido siempre un poco más costosos que otros, pero esta versión madura tiene un precio más amigable, o agresivo, o competitivo, dependiendo de cómo lo veas, y eso lo hace como un contendiente interesante a la hora de adquirir un 5-pack, algo que no me había pasado antes con cigarros de esta marca. Pero, habiendo probado los tres «entry level» de esta marca: Connecticut, Habano y Maduro, creo que me voy a inclinar por el Connecticut como el mejor, seguido de cerca por este, lo cual se aleja de mi tendencia a favorecer las capas habanos. El Maduro fue un cigarro que me sorprendió por su equilibro y matices, aunque sus temas de quemada tuvieron mucho que ver con la reducción de puntos, lo que afectó su evaluación final.

Ficha Técnica:
Fabricante: Casa Fernandez Miami
Marca: Aganorsa Leaf
Modelo: Aganorsa Leaf Maduro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto Extra
Origen: USA
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 85

Ron: Veroes (6 años)

Definitivamente la vida es un círculo. Cuando estaba en la universidad me dijeron una frase bien importante que he tratado de aplicar en mi vida: cuidado con los pies que pises en tu presente, pues pueden estar conectados a las nalgas que debas besar en el futuro. No aplica exactamente aquí, pero me explico para que vean cómo todo está conectado: En mi reseña previa del ron Veroes, dije algunas cosas que podrían no ser bien tomadas por todos. Para ahorrarte el viaje al otro post, mencioné que era el ron obligado en varias fiestas, y como en ese momento yo era un inconsciente que seguramente le ponía coca cola al ron sin medida, al día siguiente siempre culpaba al ron y que por eso le había cogido idea.

Por las casualidades de la vida, el dueño del ron llegó a la publicación y tuvimos una pequeña discusión por fuera del post. Yo, con el ego por las nubes, por un lado estaba orgulloso que el dueño de la marca me escribiera y por el otro, en absoluta confianza de que estaba diciendo la verdad. Insisto, en el moment no sabía que existían dos versiones del ron y yo estaba probando el de 2 años sin saber que en las imágenes aparecía el de 6 años. Nuevamente, mi ego haciéndome creer que tenía la razón. Pero en verdad pensé que ahí había acabado el tema.

Aproximadamente tres semanas después de este incidente era mi graduación del diplomado de ron. La persona encargada de entregarte el diploma es el presidente de la DOC Ron de Venezuela, cargo que cambia cada dos años y se va alternando entre el representante de cada marca. Toda esta introducción apunta a lo obvio: el encargado de darme el diploma era el dueño de Veroes.

Luego de reírnos un rato fuimos lo suficientemente adultos para conversar y quedar en reunirnos alguna vez. Algo que realmente nunca sucedió hasta hace cosa de un mes, que me llamó y me dijo que estaba haciendo una línea de cigarros y que le gustaría que los probara (próxima reseña), y que pasaría a dejarlos por mi casa. Una vez llegó a casa tomé la decisión adulta y lo invité a pasar, para probar juntos el cigarro y el ron.

Cuatro horas después seguíamos conversando, ambos muy complacidos de habernos atrevido a ser adultos y conversar y limar asperezas. Descubrimos que tenemos varios conocidos en común y quedamos para repetir la ocasión a la brevedad posible, que dentro de esta pandemia es bastante incierto cuando eso pueda ser, pero sin duda que la ocasión fue tremenda. Afortunadamente, me dejó algo de la botella (lo que dejamos) y aprovecho para hacer la reseña del ron Veroes que tiene hasta 6 años de añejamiento.

Ron Veroes es una empresa pequeña y familiar, con apenas dos productos en el mercado y, posiblemente, un tercero en el horizonte. Quizá el mayor tema con ellos es que ambos productos son de botella transparente, lo cual hace que sea confuso a la hora de comprarlos pero que, tengo entendido, será solucionado pronto. Su producción es modesta y tiene dos centros de añejamiento: uno en San Felipe y otro en Carupano. Para quienes están fuera de Venezuela, esto se traduce a que uno es en una costa y el otro es entre montañas y alejado del mar, por lo que el blend incluye destilados de ambas localidades y la mezcla hace que se destaquen distintas notas interesantes.

El ron Veroes ha sido reconocido por la DOC Ron de Venezuela y es embotellado a 40% de alcohol.

El ron Veroes en copa se trata de un líquido amarillo con toques más claros pero destellos cobrizos. Ciertamente se ve claro y creo que la botella no es de gran ayuda para ubicarse en el renglón de rones en el que quiere estar. La densidad es media alta, deteniéndose con relativa rapidez en la copa luego de unos giros, pero manteniendo algo de movimiento interno (olas, por ejemplo). Las lágrimas se toman un buen rato en comenzar a formarse, tiempo que alcanza unos 10 a 12 segundos y posteriormente se notan bastante aglutinadas, descendiendo lentamente por la copa. No tan lentas como rones más antiguos, pero no es algo que puedes ver cada gota bajar, sino que es más como una hilera en donde todas bajan sin apuro.

Recién servido se aprecian aromas a azúcar morena, madera, cuero, pasas, cáscara de naranja y esa nota ahumada que he relacionado con los rones envejecidos en la costa. Al cabo de unos minutos alejado de la copa, me acerco a ella nuevamente y la volatilidad del alcohol ha desaparecido y puedo apreciar con más fuerza las notas de madera, cáscara de limón amarillo y cuero joven. La intensidad alcohólica en nariz no es muy fuerte, pero sin duda tiene presencia.

En boca se siente una intensidad media alta, con una largura que alcanza la parte baja de la garganta, y una permanencia larga. Se sienten inicialmente sabores de pulpa de naranja, pasas y la sensación en boca cuando tomas un jugo de naranja en el que parte de la cáscara ha sido triturada también… entiendo que es algo bastante específico, pero hay ocasiones cuando tomas jugo de naranja en que parte de la cáscara parece estar en el líquido también, y es esa sensación.

También se sienten sabores de azúcar morena, madera, cuero y almendras, con un retrogusto de piña, limón amarillo y una sensación muy suave de pimienta.

Casualmente Veroes está haciendo un tabaco que supuestamente combina perfectamente con el ron. Esta semana debería publicar la reseña del cigarro y probé un par de veces combinarlo con el tabaco, así que te recomiendo esperar esa reseña para confirmar. En cuanto a mi experiencia con el ron, esta reseña la hice antes de fumar y no la vez que me senté con el dueño de la marca.

Es un ron que fácilmente se puede tomar solo gracias a que su toque dulce no es muy marcado, así que no llega a empalagar. Lamentablemente no me quedó más, pero me encantaría probar un Old Fashioned con él, pues creo que la combinación puede ser ideal.

Ficha Técnica:
Fabricante: Veroes
Nombre del Ron: Veroes (no identifica el ron)
Marca: Veroes
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 6 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Casa de Garcia – Connecticut (Toro)

Entre las tareas más divertidas de mi día a día tabaquero está la de asesorar a algunas tiendas locales, físicas y virtuales. Eso incluye hacer recomendaciones de qué cigarros necesita el mercado y qué cigarros deberían vender de acuerdo a esas necesidades. Una de las tiendas me dijo que querían vender un Connecticut de bajo costo, puesto que ya tenían alguno que otro de costo medio a alto, pero no sabían exactamente qué incluir en el de costos bajo, sobre todo porque en ese renglón los cigarros de esta capa tienden a ser demasiado sencillos. Este me lo obsequiaron los de la tienda para que lo probara, pues compraron cinco de ellos y en verdad me llamaba la atención pues pensé que era una versión low cost de My Father, siendo Garcia el apellido.

La respuesta corta es que no tiene nada que ver con My Father. Si bien Garcia es un apellido bastante común, en el mundo del tabaco es muy fácil asumir que tenga que ver. Es como si apareciera un cigarro llamado Fuente, aunque el que lo hace no tiene nada que ver con Carlito, igual van a pensar que están relacionados. Pero el hecho es que no lo están, sino que el cigarro es de Tabacalera de Garcia en República Dominicana, que tampoco tiene que ver con My Father, sino que es ciertamente la fábrica más grande del mundo, en donde Altadis hace la mayoría de sus marcas, como VegaFina, Romeo y Julieta, H. Upmann y muchas más, así que aquí no hay trampa ni engaño, al punto que la anilla del cigarro identifica a la fábrica también. Cubierto con una capa Connecticut proveniente de USA, el Casa de Garcia tiene aromas cremosos y de madera, con los mismos aromas representados en la calada en frío.

Casa de Garcia comienza suave, sin agresividad de pimienta y no mucho más, pero ciertamente cremoso. Hay algunas notas de cuero y paja, pero la construcción se ve bastante buena al igual que la densidad del humo, pero por lo demás se trata de un cigarro que apenas si aporta una sensación ligera de que estás fumando algo «importado», sin demostrar algún indicio de que esto sea bueno. Básicamente, un cigarro de utilería, pero en el buen sentido, pues es bastante plano, carente de complejidad, pero al menos en términos técnicos está bastante bien, y para lo ligero que se siente, ese es el mejor cumplido que puedo hacerle.

En el segundo tercio aparecen algunas notas con sabor, principalmente a vainilla, pero mantiene sus sabores cremosos y el humo denso en cada calada, junto con un anillo de combustión casi recto. Me toma unos 40 minutos alcanzar la mitad del cigarro, así que aunque sencillo, al menos se comporta bastante bien. Sin lugar a dudas este es un cigarro perfecto para quien quiere aprender a fumar y está viendo si le coge el gusto y antes de graduarse hacia cigarros más complejos.

En total me toma una hora y 20 minutos terminar con el cigarro, y es en el último tercio donde aparecen notas picantes, aunque estas no creo que sean de pimienta sino más bien una sensación áspera en el cigarro. No obstante, no hay más sabores pero esta ausencia de ellos no es un tema negativo, sino que esa simplicidad hace que sea muy fácil combinarlo con algo más y café, incluso con leche, es lo primero que se me ocurre.

El Casa de Garcia Connecticut ciertamente es tan suave como hubiese esperado, incluso desde las primeras caladas, donde es cremoso, ligero y de verdad que me hace pensar en que quisiera tener un café a mi lado y que fuesen las ocho de la mañana y que no tuviera nada que hacer hasta las diez. Pero también se puede combinar con un buen whisky, preferiblemente blend y preferiblemente de 12 años pero con sabores sutiles que le añadan una complejidad a la experiencia. Estoy pensando en Bucahanan’s 12, pero solamente porque es el que considero un whisky suave por excelencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de Garcia
Marca: Casa de Garcia
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut)
Capote: República Dominicana (Connecticut)
Tripa: República Dominicana
Precio: $3,50
Puntuación: 76

Joya de Nicaragua – Antaño 1970 (Gran Consul)

Este es uno de los cigarros que tengo varios años fumando y que me sorprendió que no tuviera reseñado. Aunque sí tengo otros de los Antaño, como el Connecticut, el Gran Reserva y el Dark Corojo, este que es el «original», no. El Antaño 1970 lo he comprado en varias vitolas, pero hace poco un amigo me regaló algunos cigarros, entre los que se encontraba esta vitola que tiene unas dimensiones más acordes a la tendencia actual de cigarros, pero esta fue creada en 2003, así que estaría interesante probar uno de los primeros cigarros que apuntó a dimensiones de cepo mayor. El cigarro se trata de un puro nicaragüense con capa Criollo.

La capa de este cigarro tiene un tono rojizo en medio de su mar marrón, con un peso considerable y varias venas a lo largo. Incluso, esa capa no es nada lisa pero si tiene un ligero brillo que hace al cigarro bastante llamativo. La capa tiene aromas a pasas y notas de chocolate, mientras que en el inmenso pie se aprecian notas de chocolate, madera, pasas y una nota especiada general. Lo pico con la guillotina de doble hojilla, pero lamentablemente la que tenía a la mano era la que tiene limitador, y siendo un cigarro con cabeza puntiaguda tuve que darle unos dos o tres cortes hasta llegar al punto en que estaba cómodo fumarlo. La calada en frío me da pasas, madera y canela.

El Antaño 1970 comienza con una intensidad media y sabores que no me agradan del todo pues tienen una nota ácida, pero esta desaparece al poco rato, sustituida por un dulce frutal y sabores de madera genérica, seguidos de pimienta pero en mucha menos instancia. Al cabo de un rato, como a mitad del primer tercio, aunque con estas dimensiones me cuesta diferenciar esas fronteras, aparece un sabor de leña quemada y la pimienta se hace más frontal en el retrogusto. Técnicamente el cigarro se mantiene muy bien, con un anillo de combustión bastante recto, ceniza compacta y humo regular, aunque no muy abundante.

Visualmente no me queda del todo claro cuándo exactamente llegué al segundo tercio pero el paladar me lo confirma cuando siento una variación notable en el cigarro, como una evolución de sabores en donde el sabor a leña de tercio anterior se siente mucho más fuerte y el sabor frutal toma un camino como de notas florales. La pimienta que era suave en el paladar y más fuerte en el retrogusto ha alcanzado la misma alta intensidad en ambos puntos, junto con notas más dulces en todo el cigarro, aunque estas son genéricas y sin matices adicionales. En realidad todo el cigarro ha sido carente de muchos matices, haciendo que la experiencia sea relativamente lineal y poco compleja.

En el último tercio los sabores se hacen más fuertes al igual que el cigarro, sobre todo esos sabores de notas florales y pimienta son los más destacados, seguidos de cerca por madera y chocolate, mientras que la nota dulce ahora es esporádica y no siempre se siente del todo. El cigarro comienza a hacerse más esponjoso en este último tercio y la experiencia no es del todo agradable, con un regreso de esas notas ácidas, aunque no son fuertes y afortunadamente me permiten disfrutar de cigarro hasta el último punto, cuando ya me estoy quemando los dedos y al cabo de una hora y 20 minutos.

El Antaño 1970 ha sido durante un buen tiempo parte fija de mi humidor y de mis compras, y siempre he sabido que es un cigarro medio, que no se destaca por ser extremadamente sabroso ni muy suave, sino que es un cigarro que básicamente no defrauda y en esta ocasión se comportó exactamente como debía. Si bien no se trata de una experiencia muy compleja, es un cigarro equilibrado y con evolución constante, que quema muy bien y produce humo abundante. No es el tipo de cigarro que recomendaría para la mañana, pero sí creo que con un café (después de almuerzo?) podría combinar perfectamente. Para una liga que tiene casi 20 años de creada, el Antaño 1970 todavía es un cigarro que se puede considerar actual.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Antaño 1970
Dimensiones: 4¾ x 60
Tamaño: Gran Consul (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 85

Archetype – Crystals (Robusto)

En 2018 Ventura Cigar Company anunció una extensión a su línea Archetype, con la adición de tres productos: Crystals, Curses y Cloaks. Estos serían parte de una serie de cigarros con nombres relativos a la fantasía, con iconografía y motivos místicos, de hechiceros, runas, fábulas y demás parafernalia. Esto ata con el resto de la línea de Archetype, que siempre va con motivos del paso de los héroes de ficción y temas psicológicos. La serie comenzó en 2016 con los primeros «capítulos» de la historia, incluyendo Dreamstate, Sage Advice, Strange Passage, Initiation y Axis Mundi. Todos los cigarros pertenecientes a esta subserie son torcidos por Tabacalera Oliva en Nicaragua y los tres están disponibles únicamente en vitola robusto 5×50 con un precio de $9 por cigarro. La liga de Crystals utiliza una capa, capote y tripa Habano nicaragüenses.

Para fines fotográficos, le quité al anilla que cubre casi el 75% del cigarro antes de la imagen, aunque en la ficha técnica al final de este artículo pueden ver como llegó. Estaba cubierto de una hoja de papel translúcido con imágenes del «héroe» de esta historia, precisamente haciendo un conjuro con cristales, que viene siendo este cigarro. Honestamente, me parece bastante cursi el motivo de los cigarros, pero en un mercado donde se ilustra prácticamente todo lo que nos rodea, en donde tenemos cigarros con nombre Salchichas, Chicharrones y Croquetas, e incluso muchos con nombres relativos a drogas como Mr. Brownstone y Nuggs, al menos una serie con un motivo distinto no puede dejar de ser interesante. La capa del Crystals se ve bastante imperfecta, con varias pecas y venas sobresalientes y con aromas a madera y un dulzor frutal. En el pie se sienten notas dulces y de pimienta, mientras que la calada en frío presenta cuero y una nota floral sutil.

El Crystals comienza con una combinación interesante de madera, especias como canela y vainilla, y una nota cremosa en el humo. Estas especias desaparecen a mediados del tercio, o quizá es que la nota cremosa termina dominándolas y dejo de sentirlas, a excepción del retrogusto, en donde algo se siente, más relacionado a nuez moscada, pero también incluye la madera que siento en el paladar. La intensidad del cigarro no es muy alta y, como mucho, alcanza la media, pero el cigarro quema muy bien y la ceniza se sostiene perfectamente.

Comenzando el segundo tercio el sabor de madera se siente más como de leña, tomando notas más ahumadas, mientras que los sabores de especias, que en el paladar ya habían casi desaparecido, hacen lo mismo en el retrogusto y se pierden por completo del cigarro. Las notas de leña son las principales en este tercio, pero esto se hace más obvio a partir de la mitad, punto en el que tanto a madera como la crema van intercambiando el liderato del cigarro y en el retrogusto la historia se repite pero con mayor intensidad, aunque el cigarro como tal la mantiene ligeramente por debajo de media. En términos técnicos la quemada sigue siendo excepcional al igual que la ceniza, aunque hay momentos que el tiro se cierra un poco y es mediante presión en los labios que logro producir más humo en el cigarro.

El primer cambio significativo en los sabores del Crystals aparece al comienzo del último tercio, en donde las notas de madera y crema son acompañadas por notas florales, cuya intensidad no es la misma pero es suficiente para hacerse notar. El cigarro también se hace más caliente en este tercio pero eso no evita que la ceniza se mantenga con igual rigidez y se vea tan llamativa como en la imagen. El retrogusto sigue siendo una repetición de los sabores del paladar: madera, crema y notas florales, pero en este tercio es madera pura y no quemada. La intensidad alcanza el punto medio en este tercio y lo dejo cuando marco una hora y 15 minutos.

Cada vez que me preguntan cuál es mi vitola preferida, en casi todos los casos voy a elegir robusto. En casos de reseñas prefiero toro, pero robusto es algo que disfruto más. Sin embargo, creo que este Crystals funcionaría mejor en toro, sobre todo porque fue en el último tercio donde el perfil cambió, la intensidad fue un tanto más alta para hacerlo más agradable y los sabores se destacaron más. Esto quizá sea más marcado porque el segundo tercio fue bastante plano y, si bien en términos técnicos el cigarro se comportó de maravilla, no es un cigarro que buscaría para comprar de manera regular y es fácilmente olvidable. Sí me llama la atención cómo sería el resto de la subserie, pues muchas veces en estas series de 3 cigarros hay uno que es excepcionalmente mejor que los otros… solo espero que Crystals no sea ese.

Ficha Técnica:
Fabricante: Ventura Cigar
Marca: Archetype
Modelo: Crystals
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Habano)
Precio: $9,00
Puntuación: 78