Balmoral – Serie Signaturas Paso Doble (Brindis)

En 2018 la marca Royal Agio lanzó un proyecto bastante ambicioso llamado Serie Signaturas, una serie de cigarros que se haría realidad con dos lanzamientos que combinaran el talento de Boris Winterman, de Royal Agio, con otros fabricantes a fin de producir unas ligas específicas para la marca. El primer lanzamiento fue una colaboración con Ernesto Perez-Carrillo, que llevó el nombre de Balmoral Serie Signaturas Dueto, utilizando una capa nicaragüense de la región de Jalapa, capote nicaragüense de Estelí y tripa de Nicaragua y Brasil. Para 2019 Royal Agio creó la serie Paso Doble, en la cual Winterman colaboraría con otra leyenda del tabaco: Litto Gomez de La Flor Dominicana. El Paso Doble es torcido en la fábrica del anfitrión, en este caso Tabacalera La Flor en República Dominicana, por lo que el cigarro presenta una mayoría de hojas de ese país, con una capa ecuatoriana. La línea fue lanzada en tres vitolas, pero la de esta reseña es un doble perfecto de medidas 7 x 55 como el que se ve en la imagen inferior.

El cigarro realmente tiene un aspecto absolutamente diferente a lo habitual, con una perilla bastante singular y que asumo tomó bastante tiempo hacer, así como las anillas bastante decoradas y el uso de hoja más oscura en la cabeza y el pie del cigarro. La capa en general es bastante oleosa y presenta aromas de té cítrico, granos de café, tierra, almendras y madera, mientras que la calada en frío, mucho más suave de lo que pensaba, presenta maní, tierra, cuero, paja, madera y chocolate.

Desde la primera calada este Paso Doble tiene un sabor muy fuerte a pan que domina el tercio, seguido de notas de café, nueces, paja, madera, cuero y un toque de tierra. No hay tanta pimienta como esperaría, sobre todo teniendo en cuenta que el cigarro ha sido hecho por La Flor Dominicana, aunque en el retrogusto es donde se aprecia, junto con vainilla, aunque esta última no está presente en todas las instancias. El tiro es excelente, aunque tiene la resistencia esperada hasta que supera la parte más angosta y el humo es abundante, quizá más de lo esperado, pero no quiero decir con eso que no es bienvenido. Sin embargo, en intensidad es bastante bajo, llegando a puntos esporádicos de intensidad media durante este tercio.

En el segundo tercio la pimienta parece balancearse un poco, siendo más suave en el retrogusto y ligeramente más fuerte en el paladar, lo que hace que la vainilla se sienta un poco más. El sabor de pan en el paladar se vuelve secundario, superado por una combinación de cítrico con tierra, aunque sigue incluyendo entre los sabores secundarios pan tostado, cuero, chocolate, cotufas y un toque de canela. El tiro sigue siendo bastante bueno, aunque la ceniza no es dada a mantenerse mucho tiempo, mientras que en términos de intensidad, sí llega al punto medio y se mantiene ahí, pero no parece querer ir más allá.

El último tercio es prácticamente una fotocopia del segundo tercio, manteniendo la misma dominación de sabores cítricos y de tierra, pero la pimienta parece haberse escapado una vez más hacia el retrogusto, donde vuelve a ser tan intensa como en primer tercio y regresando a la vainilla a un papel secundario, lo cual hace que se sienta menos complejo el cigarro. En las notas secundarias hay otros sabores, incluyendo paja, madera, canela, café, chocolate, nueces y pan, pero ninguno de ellos muestra suficiente intensidad como para colocarse entre los protagónicos. El tiro sigue bueno, así como el anillo de combustión, aunque este no es perfecto y hay un par de ocasiones que debo darle un mínimo retoque. La intensidad se coloca levemente sobre media a la mitad del último tercio, que es más o menos cuando lo dejo a un lado, luego de dos horas de fumada.

Cuando leí que este cigarro es fabricado por La Flor Dominicana esperaba una fumada con la intensidad que normalmente espero de esa marca, lo cual no sucedió y ya por ahí tuve algo de desilusión, quizá porque el Sr. Winterman prefiere fumadas más suaves, aunque eso soy yo elucubrando. Sin embargo, otra cosa que leí es que la marca Royal Agio fue adquirida el año pasado por Scandinavian Tobacco Group, quienes son dueños de una cantidad bastante impresionante de marcas y, posterior a la adquisición, declararon que descontinuarían los productos de Royal Agio, por lo que este cigarro posiblemente sea el último de la Serie Signaturas. La razón es porque la fábrica de Royal Agio será utilizada para hacer cigarros hechos a máquina, lo cual obviamente da más ganancia, pero no ayuda a mejorar la calidad. En cuanto al cigarro, bien podría ser hecho por cualquier otra marca, pues ciertamente ese sabor típico de La Flor Dominicana no está presente, pero sigue siendo un cigarro decente, con una gran cantidad de sabores cítricos y de pan, pero no tan balanceado ni complejo como su extrema decoración te llevaría a pensar. Sin embargo, su construcción es muy buena y cuando su intensidad estuvo en media y superior, fue una fumada bastante interesante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: Balmoral
Modelo: Serie Signaturas: Paso Doble
Dimensiones: 7 x 55
Tamaño: Brindis (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $16,50
Puntuación: 86

Tarazona – 305 (Robusto)

Luego de haber probado un Tarazona Caraballo Habano y Maduro que llegaron a mí no me acuerdo cómo. Creo que un amigo del Cigar Club me los regaló, y luego de la publicación de las reseñas una persona de la marca me contactó y me hizo llegar otros productos de la marca, como el Silverback y este 305, junto con otro llamado Guerrilla, que aún no he probado. Pero lo interesante de este producto es que no es Caraballo per se, como lo han sido los demás. Esto se debe a que Tarazona es la fábrica y hacen distintos productos, de los cuales este no es ligado ni creado por el Sr. Caraballo. Pero este Tarazona 305 se ve muy interesante, particularmente porque realmente no viene recomendado por nadie.

Se trata de un cigarro que debe tener un formato de 5 x 52 o 50, que se siente relativamente delgado y me llama la atención la uniformidad en el oscuro de la capa así como la aparente tensión de la hoja, no porque parezca que se va a romper, sino porque se ve sumamente oleosa. La hoja, para gran sorpresa mía, se trata de un Broadleaf proveniente de Costa Rica, que estoy seguro es la primera vez que pruebo esta variedad originaria de ese país. Precisamente en esa misma línea y por lo llamativo del cigarro, olvidé tomarle fotos apagado, por lo que esta primera imagen está un poco encendido, pero en cuanto a sus notas en frío, la capa presenta notas florales abundantes, con toques más suaves de pasas y chocolate. En la tripa se sienten notas suaves de madera y mantequilla, y notas más fuertes de chocolate y madera en la calada en frío.

El 305 de Tarazona impresiona desde la primera calada, quizá más por lo sutil y «delicado» que se siente que por la intensidad de sus sabores. En cierto modo me recuerda cigarros muchos más caros y selectos, aunque el hecho que este cigarro sea un obsequio puede obviar ese detalle. Sin embargo, el todopoderoso Google me muestra que es un cigarro ligeramente por debajo de $10 y realmente se siente como algo más caro. Desde la primera calada los sabores a chocolate son intensos, acompañados de madera y ese aroma de cuando entras a un local como McDonald’s y te recibe el olor de las papas fritas. A lo largo del primer tercio siguen apareciendo sabores a eucalipto y vainilla, y algunos matices de chocolate como a nibs de cacao y chocolate tostado.

En el segundo tercio el sabor de chocolate sigue siendo el principal, con los matices anteriormente mencionados, aunque en este segmento esos matices son mucho más suaves. También le acompañan notas de avellanas y la misma vainilla del primer tercio. El tiro ha sido casi perfecto desde el inicio y el anillo de combustión podría ser más recto, pero pareciera llevar un detalle de encendido que me faltó cubrir al inicio y que ha sido crónico en la fumada. No obstante, esto no ha evitado que los sabores del cigarro se desprendan con facilidad y que se puedan definir, por lo que a partir de la mitad se siente una intensidad bastante destacada en el sabor de café, que casi puedo definir como un espresso, mientras que los sabores de madera toman un matiz que me recuerda a los taninos del whisky, en donde no es madera per se, sino un sabor relacionado.

En el último tercio el 305 presenta un «grandes éxitos» de lo que han sido los dos tercios anteriores, destacando el sabor de chocolate como el principal, pero incluyendo sabores de avellanas y café espresso, que hacia sus últimos momentos incluso toma un matiz malteado que me recuerda a la cebada. La quemada no es tan rápida como una reseña de un robusto me llevaría a pensar, pero este cigarro de 5 x 50 me duró un poco más de una hora y 20 minutos, lo cual aunque todavía dentro de los parámetros normales de un cigarro de estas dimensiones, no está nada mal. El cigarro en general no ha estado nada mal tampoco, lo cual tampoco esperaba.

Dos cosas descubrí en 2020 sobre los cigarros maduros: la primera es que casi todos se parecen, pues podría sospechar que las hojas de capa que se llegan a madurar tienden a ser del mismo origen, y la segunda es que los maduros me gustan menos que antes. Siempre he estado claro que el paladar se va afinando y nuestros gustos se van ajustando y cambiando, y así como en 2019 y 2020 los Connecticut comenzaron a gustarme más, exactamente lo contrario ocurrió con los maduros. El Tarazona 305 sirve como una clara excepción a esa regla, pues realmente me pareció muy agradable, quizá porque su capa nunca la había probado en otro cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tarazona Cigars
Marca: Tarazona
Modelo: 305
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: USA
Capa: Costa Rica (Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 88

Whiskey: Bushmills Original

Para mí Bushmills es parte de los clásicos whiskeys irlandeses, junto con Tullamore Dew y Jameson. El whiskey irlandés siempre se ha caracterizado por ser más suave y menos agresivo que otros whiskies del mundo, e incluso Bushmills lo destaca en su etiqueta con las palabras Smooth y Mellow.

Bushmills es un blend que combina single malt con whiskey de grano. Ese whiskey de grano es añejado lentamente por un mínimo de 5 años en barricas de roble americano. Sin embargo, la botella no marca edad. Hace unos años tuve la oportunidad de probarlo en una cata y me pareció precisamente bastante suave, también porque fue uno de los whiskies que abrió la cata y los siguientes eran americanos, canadienses y escoceses, bastante más fuertes todos.

Bushmills se jacta además de ser una de las destilerías más antiguas del mundo que se mantiene funcionando y, según ellos, no han cambiado la receta de su whiskey en 400 años.

El sabor principal es de caramelo y por tanto se siente inicialmente dulce, pero rápidamente aparecen sabores de frutos rojos entre los que destacan las fresas, le sigue banana, vainilla y luego algunas notas más suaves de miel. Quizá lo que destaca más es su base de whiskey de malta, pues el whiskey de grano no se siente tan intenso, lo que se caracteriza por una sensación menor de alcohol en el paladar vs. la nariz. En el retrogusto se siente más el aireado del alcohol, pero también se siente caramelo y banana.

Bushmills es fácilmente unos de mis whiskeys preferidos de Irlanda, pero no es mi preferido. Quizá porque su sabor y su intensidad me hacen querer combinarlo en un cóctel sencillo más que tomarlo solo, cosa que he hecho sin problemas. El tema es que cuando le añado algo de agua, los sabores se diluyen mucho, aunque son casi los mismos que se aprecian. Por ello el cóctel que se haga con él debe tener una capacidad de diluirlo muy baja, que le añada cuerpo más que restarlo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Proximo Spirits
Fabricante: The Old Bushmills Distillery
Nombre del Whiskey: Original
Marca: Bushmills
Origen: Irlanda
Edad: hasta 5 años
Precio: $26
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Montecristo – Petit Edmundo

A finales del año pasado publiqué mi Top 25 de los cigarros que más me gustaron durante 2020. Entre varios comentarios que me hicieron, uno de los que más se repitió fue la aparente ausencia de habanos en ella, al menos en el Top 10. Una de las razones de esto es que el 95% de los cigarros que fumo son centroamericanos, pero aunque en 2020 realmente fumé varios habanos, el hecho que muy pocos se colocaran entre los mejores se debió más a un tema de construcción que de sabores. Cuando el precio de un cigarro supera los $10 y este no tiene buena construcción, es muy posible que no sea muy «amable» con ese cigarro en los puntos, y eso sucedió muy a menudo. El tema de ls construcción, que incluye tiro, quemada, velocidad de fumada, anillo de combustión y cantidad de humo, es muy inconsistente entre habanos y denota una mano de obra muy poco controlada. Sin embargo, eso no va a hacer que deje de probar habanos.

Montecristo sola abarca el 50% de las exportaciones de habanos y, entre ellos, los más populares son el #2 y el Petit Edmundo como este. La capa es bastante irregular, con múltiples arrugas, venas y hasta cambios de color, pero nada que me haga sospechar algún problema con él cigarro, y el hecho que lo compré en la Cava Magallanes de Madrid, pues menos problemas de originalidad. El cigarro se siente ligeramente esponjoso, pero tiene aromas interesantes a establo y pimienta en la tripa, los cuales sorprenden especialmente después de los aromas casi inexistentes en la capa. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta solamente notas dulces de tabaco.

El Petit Edmundo comienza con notas muy típicas que he venido a reconocer como el típico habano, que destacan notas ricas de tabaco, regaliz y un cierto mosto, que puede no sonar del todo agradable pero realmente sí lo es. A lo largo de este primer tercio también se sienten notas más suaves de marshmallow, caramelo y merey. La ceniza se mantiene bastante bien sobre el cigarro, aunque no tardó mucho en caerse sola, básicamente porque podía ver a través de ella y no quise arriesgarme a que me cayera encima. Esa esponjosidad en frío es la que hace que el cigarro se sienta especialmente liviano en caliente, pero afortunadamente el humo es abundante y denso.

En el segundo tercio el anillo de combustión sorprende por su tendencia a mantenerse recto, retando mi idea que todos los habanos buenos queman mal, pero este va sorprendentemente bien. Los sabores principales se mantienen, aunque los secundarios van variando y en este segundo tercio aparece un perfumado que casi parece jabonoso, aunque no se siente desagradable, solo diferente. Lo que quiero decir con esto es que es un perfumado pero no floral como la mayoría, sino más de jabón, que no combina bien con los sabores tostados del resto del cigarro, sino que se destaca y me hace esperar que no dure mucho más. Hasta el momento el único detalle del cigarro ha sido lo rápido que quema, contando 30 minutos en el momento que marco la mitad del cigarro.

Por más que me gustaría destacar sabores y cambios en el útimo tercio, la verdad es que es bastante parecido al anterior, aunque esa sensación jabonosa en el sabor ya se perdió, afortunadamente. También le pasó que al igual que los carros viejos, tardó mucho más desde el principio a la mitad que desde la mitad hasta el final, apenas dejando pasar unos 20 minutos en su segunda mitad. Los sabores se sienten ligeramente más suaves y «apagados», aunque también fue consistente en esa tendencia, soltando menos humo en cada calada y haciéndose invulnerable a los intentos de avivar esa llama con un encendido suave. Pero al final, luego de 50 minutos de fumada, el Petit Edmundo llegó a su fin.

El Petit Edmundo resultó ser un buen habano por su precio, especialmente por los precios a los que los habanos me tienen acostumbrado. Quizá lo más destacado del cigarro es que no sentí que le faltara añejamiento, cosa que incluso después de 2 años en el humidor sigue sucediendo con algunos habanos, pero este con un año y un poco más en mi humidor ya estaba bien, aunque no sé cuánto tiempo tendría en la cava. Incluso con su sabor estilo jabonoso estaba interesante y muy aproximado al estilo de los habanos al que estoy acostumbrado y, aunque no diría que el corto tiempo de fumada se debió a un tema de construcción, la verdad es que por su precio esperaría algo más que menos de una hora de fumada. Pero, siendo un habano tan tradicional, sus sabores estaban ciertamente dentro de lo esperado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Petit Edmundo
Dimensiones: 4⅜ x 52
Tamaño: Petit Edmundo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $12,00
Puntuación: 83

Viaje – Circa ’45 (No. 2)

Comenzando el año bastante bien, en esta oportunidad es con un Viaje, marca que siempre me llamó la atención y afortunadamente fue parte de varios paquetes mensuales, al menos cuando estaba suscrito a ellos. Incluso, este fue parte del paquete mensual de Cigar Federation y el de Small Batch Cigars, el mismo mes de abril 2020. El Circa 45 fue un cigarro creado originalmente en 2016 para el mercado europeo, con una anilla muy similar a los habanos clásicos. Sin embargo, en menos de un año ya estaba disponible en tiendas americanas. No me queda del todo claro porqué se llama Circa 45 pero tiene una capa Corojo ecuatoriana sobre un capote de Indonesia y tripa dominicana, fabricado por PDR en República Dominicana.

Durante un rato me quedo revisando a fondo la anilla y la información de este cigarro, pues la capa es bastante pálida y pensaría que se trata de un Connecticut, pero son los aromas y la aparente densidad de esa capa lo que me convence que no lo es. Pero afortunadamente tampoco tiene toques suaves o esponjosos, sino que se siente bastante uniforme. Los aromas en la capa son bastante estilo Connecticut, destacando frutas frescas, madera como de lápiz, y quizá una adición de pimienta en la calada, pero no es lo que llamaría bastante aromático, incluso haciéndome pensar en un habano pero se siente de construcción perfecta, que no es un factor diferenciador tampoco, pues he fumado varios habanos que se sienten muy bien.

El Circa 45 parece ser un cigarro que se destaca mucho más encendido que apagado, pues ante esas notas tan sutiles y casi inexistentes en frío, el cigarro comienza con notas intensas y llamativas de café espresso, madera y notas cítricas de cáscara de limón, sobre todo en el paladar estas últimas. A mediados del primer tercio se sienten también notas de chocolate cremoso, como una mousse de chocolate, aunque desaparecen rápidamente y para finales del primer tercio parecen haber desaparecido, sustituidas por notas de nuez moscada. En el retrogusto las notas son de madera quemada y más nuez moscada, pero casi nada de pimienta.

Para mi sorpresa el Circa 45 parece volverse de papel en el segundo tercio, desprendiendo casi ningún sabor, pero mostrando notas muy leves de sabores que poco relacionaría con un tabaco, como manzana verde, notas ácidas y luego madera, que esta última sí es típica, sin embargo, ninguno de estos sabores tiene la fuerza necesaria para considerar que el cigarro tiene esos sabores, son más como notas suaves dentro de un mar de nada. Sin embargo, la construcción, quemada, anillo de combustión y demás están muy bien. Normalmente, fumando un cigarro que empieza bien y que al segundo tercio parece arruinarse como este, pensaría que es un tema de construcción y esto sería evidente mediante una apagada repentina, quemada dispareja o algo que haga notar que el cigarro no se está comportando como debería. Pero el Circa 45 se comporta perfectamente en temas técnicos, por lo que no acabo de entender qué está pasando y la única razón que puedo pensar es que es hecho por PDR.

En el último tercio el Circa 45 se vuelve una bomba de humo, siendo este abundante y con el tiro un poco más suelto de lo que quisiera, también le pasa que la ceniza se cae rápidamente y el anillo de combustión comienza a desviarse. Pero sigue quemando de manera más o menos uniforme y sigo fumando tranquilo, sin que algo me lleve a pensar que la fumada no va a estar a la altura que se ha mantenido hasta el momento. La intensidad ha sido media desde el inicio, aunque a la mitad pareciera haberse desvanecido un poco y bajó a suave-media. Así sigue, sin mayores sabores que en realidad parecen más una continuación del primer tercio, hasta alcanzar una hora y 20 minutos de fumada.

Si pudiese juntar el primero y último tercio, y olvidarme del segundo, este sería uno de los mejores cigarros que haya fumado en mucho tiempo… y por la fecha en que lo estoy publicando estará en mi Top 3 de 2021, al menos hasta que reseñe un par de cigarros más, creo. No obstante, afortunadamente tengo otro cigarro de estos en el humidor y no quisiera pensar que el otro llegue a tener el mismo tema que este en el segundo tercio. Quizá es así y quiere asemejarse a un habano tanto en lo bueno como lo malo, o quizá simplemente el que me tocó no estaba a la altura. Tocará editar esta publicación cuando finalmente le dé fuego a ese. Por lo pronto, no hay buenos puntos para él, cosa que me temo ha sucedido con otros Viaje: la capacidad de colocarse en ambos polos del gusto, ubicando sus productos entre los mejores y los peores que he probado.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: Viaje
Modelo: Circa ’45
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: No. 2 (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Corojo)
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 79

La Aurora – 107 (Zeppelin)

En abril de 2017 probé por primera vez este 107. En ese momento no me pareció gran cosa, mereciendo 77 puntos según mis cálculos y destacando algunos sabores agradables, pero otros tan misteriosos como poco llamativos, incluyendo aserrín y notas demasiado suaves para el cigarro que era. Sin embargo, dado que últimamente he tenido impresiones más positivas de la marca, especialmente luego de un ciclo casi infinito de experiencias mediocres, decidí darle fuego a este 107 Zeppelin que adquirí en noviembre de 2019 en Madrid, por lo que comienzo este 2021 con un cigarro con más de un año de guarda.

Tiene sentido que haya conseguido este cigarro en España, pues fue el segundo país donde fue lanzado en este formato, después de China pero, más importante, antes que USA. Como el resto de la línea que envuelve unas 10 vitolas distintas, el cigarro tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre un capote dominicano y tripa de Brasil, República Dominicana, Nicaragua y Perú. El nombre de la vitola sin duda recibe su nombre por la aeronave llamada por Ferdinand von Zeppelin, un conde alemán quien fue uno de los innovadores de este tipo de nave a principios del siglo 20. Sin embargo y más allá de su nombre y el origen, este cigarro parece una copia del Flying Pig, una vitola muy conocida de Drew Estate, aunque la forma original data de 1895 en Cuba. El cigarro tiene pocas venas en su capa y una apariencia bastante mate y relativamente rústica, gracias a una sensación esponjosa a todo lo largo. Tiene muy pocos aromas en la capa, al igual que en el pie, donde se sienten notas ligeramente dulces a miel y una nota suave de pimienta. La calada en frío se siente bastante fluida, incluso demasiado, y tiene aromas a mantequilla de maní, pan, pimienta y miel.

El 107 Zeppelin comienza con una combinación de nueces, madera seca y pimienta como sabores principales y algo de tierra seca entre los sabores secundarios, mientras que esporádicamente se sienten notas de pimienta y tiza, siendo este último un sabor que no aporta mucho. En el retrogusto hay una dosis respetable de pimienta, pero al punto que me permite disfrutar pruebas repetidas de retrogusto sin que ello afecte mucho la fumada. Sin embargo, el tiro es bastante suelto y en un cigarro de estas dimensiones eso solo se traduce en una quemada irregular y una velocidad mayor para consumirse. La intensidad es media.

Me toma unos 20 minutos superar el primer tercio, lo cual realmente me pareció poco, pero los sabores no parecen muy afectados por el calor que una fumada rápida genera y sigue emanando notas respetables de pimienta en el retrogusto, aunque el anillo de combustión es bastante variado. Para mediados del cigarro hay una complejidad leve, que incluye nueces, tierra, pimienta y algo de madera, con un aumento de pimienta en el retrogusto una vez superada la mitad del cigarro.

En el último tercio el sabor de madera se convierte en leña, mientras que la pimienta toma el liderato de los sabores en el paladar. También hay una nota dulce que incluye miel y madera, mientras que el resto de los sabores parece «apagarse» un poco en este tercio, aunque se siguen apreciando, haciendo que mi única preocupación sea mantener una quemada más o menos uniforme. No obstante, la velocidad con la que quema no ayuda y al final me cuesta creer que este cigarro me haya tomado apenas 55 minutos para completar y la intensidad nunca supera la media. No creo que es un cigarro que volvería a comprar, pero solo porque por su tamaño el último tercio es imposible de fumar cuando todavía queda una buena cantidad de tabaco.

El 107 de La Aurora es un cigarro creado para celebrar los 107 años de la marca en operaciones. Mientras que en vitolas más «normales» se trata de una fumada decente, en esta no lo disfruté tanto. Pero no deja de ser resaltante que diez años después de su lanzamiento el 107 siga innovando, aunque una versión lancero (que ya existe) la veo como mejor que esta, pues la proporción de capa sobre tripa haría que se disfrute mucho más la fumada, mientras que en esta vitola parece más un gimmick de «mira lo que puedo hacer también». El cigarro sigue teniendo complejidad y equilibrio, y un cigarro llamativo, pero no necesariamente una experiencia que disfruté del todo.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: La Aurora
Modelo: 107
Dimensiones: 4 x 58
Tamaño: Zeppelin (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Perú
Precio: $9,00
Puntuación: 76