El Soledad Maduro es uno más del portafolio de productos de Tabacos y Vitolas en Venezuela, que me pidieron reseñara a fin de dejarle saber un poco a la gente qué esperar de un cigarro como este. El Soledad es hecho en Honduras con tripa larga, pero no deja de ser un cigarro «barato», alcanzando unos $3 por unidad en el mercado local. Siendo un cigarro de tripa larga, lo más normal es que sea hecho a mano, como de hecho lo es e incluye tripa de Honduras y Nicaragua bajo una capa Connecticut maduro ecuatoriana que nunca había oído pero inmediatamente me hace sospechoso.
Precisamente, retando lo que parece vs. lo que es, el Soledad Maduro se siente bastante ligero en mano, además que se nota que el capote es bastante más claro que la capa, lo cual no sé si es un error de fabricación o algo que los torcedores hicieron a propósito, que he visto en otros cigarros. Pero se trata de una capa Connecticut, que suele ser muy clara, y no puedo evitar pensar que pueda ser un oscuro inducido artificialmente, no porque sea plástico, sino porque es más como el típico betuneado que he mencionado antes, en donde las hojas son «pintadas» con una solución aceitosa de origen vegetal, que le da un color más oscuro. Esta solución, más como un jarabe, contiene aceites esenciales, melaza y otros componentes que no son necesariamente públicos. Los aromas de la capa parecieran confirmarlo, pues incluyen toques cítricos de cáscara de naranja y algo de madera y bosta. En la tripa se aprecian aromas de madera, nuez moscada, chocolate y suave de pimienta, mientras que la calada en frío muestra chocolate y una sensación entre mentolada y herbácea.
Pero el Soledad quema bastante bien y normalmente en un cigarro betuneado notarías como esa «pintura» se quema junto al anillo de combustión y se suele ver una parte oleosa justo en esa línea, que en el Soledad Maduro simplemente no está, así que insisto con mi tema que el cigarro es un misterio. El tiro es bastante apretado, lo que me lleva a fumarlo lento y que me tome una media hora superar el primer tercio, con sabores que incluyen notas bastante sutiles de chocolate, avellanas, café y bosta. Precisamente por ese tema de los sabores sutiles el cigarro se siente con una intensidad entre baja y media, una vez más añadiendo al misterio de lo que esperaría con uno de este color.
Con todo y que le hice un corte en V, lo cual suele garantizar un tiro bueno… o al menos garantiza que si tiene problemas de tiro estos no son debido a un mal corte, el cigarro sigue teniendo un tiro bajo par. A partir de la mitad del cigarro este mejora, pero nunca llega a ser un tiro decente, aunque eso me hace fumarlo lento y sale bien para la foto con esa ceniza de buen tamaño. En el segundo tercio los sabores a chocolate desaparecen, pero los demás siguen en la misma intensidad y cantidad, con la aparición de notas esporádicas de madera, a la misma baja intensidad de las demás. El cigarro como tal tiene intensidad de baja a media, igual que en el tercio previo.
No hay cambio alguno en el último tercio, destacando solamente una tendencia a secar la garganta, quizá causada por una sensación picante que no es un positivo del cigarro sino simplemente un tema común de cigarros de bajo costo. El tiro sigue siendo bajo par, pero mucho más fumable que en el primer tercio y prácticamente igual que en el anterior. Sin mucho más, dejo al Soledad Maduro luego de un poco más de una hora de fumada.
Si no esperas mucho del Soledad Maduro, es muy posible que no te defraude. Pero su color y tamaño hacen pensar en una fumada intensa, pero el resultado es una fumada bastante suave, pero ideal para combinar con un single malt, una cerveza con cuerpo o algún destilado de sabor fuerte, pero no lo recomendaría para fumar solo pues vas a sentir que te falta algo. Esa sequedad en la garganta que apareció en el último tercio era mi cuerpo pidiendo a gritos que combinara este cigarro con algo, y sería casi un pecado no hacerlo.
Probablemente entre mis tres rones preferidos, aunque me impresiona que no lo haya reseñado antes. Cosas de la costumbre, que de siempre querer tenerlo, cuando lo tengo termino atesorándolo demasiado. Tanto que ni para una cata lo saco. Pero, finalmente lo saqué.
Muy para mi sorpresa, Cacique Antiguo es elaborado por Destilerías Unidas, mejor conocida como DUSA, y mucho mejor conocida por el lugar de origen de Diplomático. En Venezuela, tanto Pampero como Cacique son hechos en la misma destilería y son parte de la misma empresa: Diageo, pero dado que Diageo no tiene destilería propia, utiliza los servicios de destilación de empresas como Dusa. Pero el Cacique Antiguo es sin duda hecho bajo los parámetros de su maestro ronero, Luis Figueroa, al igual que todos los productos de Cacique y Pampero.
Cacique Antiguo tiene una producción limitada anual y es de los mejores rones producidos en alambiques de cobre con mezclas de hasta 12 años de edad. El producto fue lanzado en el año 1999 para celebrar el milenio, por lo que en ese momento se llamaba Cacique Millenium, y luego pasó a ser Antiguo. El diseño de su botella plana, tapa de corcho, etiqueta transparente y letras plateadas realmente le da un aspecto diferente entre los rones venezolanos y por ello tiene un precio bastante alto dentro de nuestro mercado, al igual que afuera.
Su presentación es de 700ml y está embotellada a 40% de alcohol.
Se trata de un líquido en copa de color ámbar oscuro con destellos cobrizos, pero muy pocos destellos en sí. No porque sea opaco, sino porque su color es realmente oscuro. Tiene una densidad media, alcanzando la quietud en copa un corto rato después de girarlo por su interior, por el que descienden lágrimas de lentamente y separadas.
Entre los aromas principales recién servido puedo apreciar un fuerte componente de notas frutales, incluyendo compota de «frutas», o lo que en España llaman «macedonia», que aquí era la propia compota que tenía un poquito de cada fruta. Pero también se aprecian notas individuales de pera, piña, pulpa de naranja, manzana roja, notas florales, malteadas, ruibarbo, granada y notas más suaves de caramelo y madera. Me voy a tomarle fotos a la botella y a mi regreso vuelvo a apreciar aromas, y la verdad es que no encuentro nada nuevo, salvo la adición de más notas florales.
En boca es de sabores francos, destacando notas dulces y ácidas en principio, entre las que destacan fresa y manzana, pero luego aparecen notas menos frutales pero igualmente llamativas, como café verde, pimienta, toffee y pistacho. Ciertamente es menos complejo en boca que en nariz, pero el retrogusto muestra notas de chicle, manzana, fresa y una mezcla entre yerbabuena y eucalipto que no defino por completo.
No es de extrañar que el Antiguo está entre mis rones preferidos, especialmente para fumar, pero para tomar solo también es muy bueno. Con unas gotas de agua o con algo de hielo la experiencia no es tan buena, principalmente porque con la dilución del líquido no hay mayor exposición de los sabores, sino una simple dilución de los sabores también. Pero como está ciertamente es un producto que disfruto bastante.
Hace unos años, antes de la hiperinflación y de la alta participación del dólar en el día a día del venezolano, era posible conseguir este ron por unos $12 a $15. Hoy, que muchos rones locales están alcanzando precios internacionales, el Antiguo está entre los más caros dentro de su categoría. Es una lástima, pero puedo decir que bien los vale.
Ficha Técnica: Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA) Nombre del Ron: Antiguo Marca: Cacique Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: 2 a 12 años Precio: $75 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 95
Un regalo con un par de años en el humidor, de cuando mi hermana vivía en España (ahora en Australia) y que nos encontramos en República Dominicana. En ese momento me llevó de regalo un sampler de habanos que compró en el aeropuerto de Barajas y este es el último cigarro que iba en ese sampler. En mi mente lo había fumado hace tiempo, pero ahí estaba. Me llama la atención la existencia de este cigarro, pues es una prueba más de la industria cubana adaptándose a los gustos del mercado americano y de quienes se surten de él, que regularmente buscan cigarros de cepo mayor. El cepo de este es 55, que lo hace bastante diferente a la mayoría de los grandes productos cubanos, pero igualmente sería interesante probar cómo Cuba se adhiere a esta tendencia. Lo he probado con algunos Trinidad ya, pero los R&J tienden a ser de sabores menos intensos, así que probemos.
La capa del Wide Churchill es bastante uniforme, con pocas venas y una coloración bastante similar por todas partes. Da la impresión que se trata de un cigarro bien compactado y de intensidad moderada, y una vez encendido es precisamente lo que aporta, pero no me quiero adelantar. Esta capa tiene aromas de paja, miel y notas suaves de madera, estas últimas en la calada en frío, en donde también se sienten notas más sutiles de manzana y miel. En verdad llama la atención ese cepo, tan diferente a la mayoría de los habanos que suelo fumar.
El Wide Churchills quema bastante bien, con un anillo de combustión que nunca es recto, pero está bastante cercano de serlo, una buena oleosidad en la capa producto del calor, pues en frío apenas si se notaba. Un tema interesante con este cigarro y su cepo es que normalmente los cigarros de cepo grande son un fastidio para encender de manera uniforme a la primera, al menos para mí; debido a sus dimensiones siempre termino usando encendedores de 3 o 4 turbinas e inevitablemente quemo de más, sobre todo hacia la capa ya que durante una buena parte del encendido estoy quemando a ciegas. Con este Romeo y Julieta no me pasó eso, pero sí me sucedió que tuve que insistir en varios puntos del pie casi con la llama directa para que encendiera de manera pareja. Una vez encendido el tiro es bastante bueno, si acaso un toque más apretado de lo que me gusta, pero produciendo humo abundante y denso. Los sabores comienzan con notas florales abundantes y más suaves de madera y nueces, y terminando con una nota dulce de crema pastelera.
Para el segundo tercio esos sabores suaves de nueces se han convertido en unos de merey, también apareciendo notas frutales más hacia el ácido que me recuerdan a la manzana verde, junto con un retrogusto bastante equilibrado en donde se aprecia madera dulce, frutos secos que bien podrían ser avellanas, con una nota suave de pimienta. El anillo de combustión mantiene su tendencia a no ser recta y me toma unos 45 minutos llegar a la mitad del cigarro, por lo que lo calificaría de quemar lento, pero también me pasa que tengo que dejar caer la ceniza pues mantiene esa tendencia de no quemar uniforme y tengo que darle un retoque en el pie. La intensidad del cigarro comenzó un poco más fuerte de lo que está en este punto, situándose en media y manteniendo los distintos matices de madera junto con notas suaves de pimienta y miel, particularmente en el retrogusto.
En el último tercio el Wide Churchills queda muy bien para la foto, pero solo después de haberle dado un par de retoques, pues lleva la clara tendencia de quemar disparejo. Los sabores siguen mostrando una inclinación hacia la manzana verde, pimienta, distintos matices de madera, merey, paja y grama, y más o menos eso, con algunos matices que podrían aparentar otro sabor durante momentos muy breves. La intensidad en este último tercio se inclina a un toque más fuerte que en el anterior, pero de manera general lo llamaría de intensidad media. Al final se suaviza un poco en lo que queda en la mano, haciendo que dejarlo sea más una necesidad que una elección a fin de no quemarte los dedos con su quemada irregular, pero me tomó casi una hora y 40 minutos llegar a hacerlo.
Siempre insistiré en mi tema de la construcción de los habanos, y es que la gran mayoría de ellos que he fumado me han parecido deleitables en sabores, pero han sufrido mucho en la construcción y eso siempre le resta puntos que, de otra manera, les colocaría entre las mejores experiencias. Por tanto, a la hora de fumar un habano es imperativo tener fósforos o un encendedor, preferiblemente de llama pequeña, a la mano, pues en prácticamente todos los casos va a ser necesario al menos un retoque y más probablemente varios. Si decidiera obviar la construcción, el Wide Churchills de Romeo y Julieta es una gran opción, sobre todo porque su precio es relativamente menor que el de muchos otros habanos, y por ese precio estás recibiendo un cigarro de buen sabor, buena duración, muy equilibrado y consistente en sus sabores. Pero la construcción es parte esencial de una fumada agradable y es en donde este cigarro falla. Dicho eso, me sigo inclinando por habanos de cepo menor, siendo el mayor un 52.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Romeo y Julieta Modelo: Wide Churchills Dimensiones: 5⅛ x 55 Tamaño: Montesco (Robusto) Origen: Cuba Capa: Cuba Capote: Cuba Tripa: Cuba Precio: $23,00 Puntuación: 86
Al igual que el ron tiene sus regiones que determinan el sabor, aroma, imagen y añejamiento del líquido, y el vino es quizá el mejor ejemplo de ello, incluso cuando distintos tipos son producidos incluso en el mismo país. Sorprende la cantidad de destilados y bebidas alcohólicas en general cuyos sabores difieren de una región a otra. No debería impresionar que el whisky escocés también las tenga y que incluso sean seis regiones. Quizá si tomamos en cuenta que Escocia tiene menos de 6 millones de habitantes, esto impresiona un poco más. Si marcamos que Escocia es ligeramente más grande que Panamá, esto casi deslumbra, sobre todo si vemos que países como Honduras, Cuba o Jordania son bastante más grandes que Escocia.
Definitivamente Escocia no es el país más grande del mundo, pero las diferencias que causan la ubicación de la destilería cambian exponencialmente el líquido. Existen destilerías ubicadas en costas que producen whisky que no sabe a nada parecido a lo que producen destilerías en las montañas. Quise hacer este artículo específicamente sobre el whisky escocés porque es quizá el whisky más consumido y de mayor renombre a nivel mundial, así que es importante saber la diferencia, porque cada región tiene un producto representativo que puede ser conseguido en la mayoría de las licorerías del mundo.
Además, si de algo sirven mis artículos teóricos es para ayudar a cada uno de nosotros a aparentar saber bastante, así que exploremos un poco sobre las marcas, sabores y aromas de cada región.
El reconocimiento de estas regiones escocesas no es algo nuevo, y desde el año 1909 el gobierno del Reino Unido publicó un reporte de la comisión de whisky que censó a todas las destilerías escocesas e irlandesas, y especificó distintas regiones de whisky en Escocia, conocidas como Highlands (por ser tierras altas), Lowlands (por ser tierras bajas), Islay, Campbeltown y Speyside. Eventualmente una sexta región sería añadida, que sería referida simplemente como Islas. Así que cuando oigas de las regiones del whisky, es válido decir que son cinco o seis, dependiendo de la importancia que se le den a las islas en específico, pues previamente las Islas estaban incluidas en las cinco regiones originales.
Pero en 2009 las regulaciones del whisky escocés (SWR, por sus siglas en inglés) formalizaron solo tres regiones: Highlands, Lowlands y Speyside, y dos ubicaciones, llamadas Campbeltown e Islay, a fin de potenciar la indicación geográfica del whisky escocés dentro de la Unión Europea y proteger su identidad en el mundo.
Sin embargo, la SWR no reconoce diferencias de sabores por región o estilo, pues por un lado sería imposible determinarlo y por el otro, no es el propósito de estas regulaciones. Su función es meramente para la protección de la indicación geográfica. Pero en las últimas décadas, ciertos atributos se han destacado en las definiciones de los estilos regionales que son tan aceptadas y promocionadas, que tanto las destilerías como sus consumidores hacen referencia a ellas.
Por referencia, junto con el perfil de cada región de whisky incluiré algunos de los productos o destilerías más destacados y, de ser posible, un enlace a la reseña que le haya hecho. Si puedes probarlos, podremos completar el círculo para degustar maltas de toda Escocia, y así profundizar el conocimiento y apreciación de todos en el proceso.
Speyside
Como mencioné antes, Escocia es un país bastante pequeño, y obviamente Speyside es una región más pequeña aún, pero está bastante poblada de destilerías, contando más de 50, ubicadas principalmente en la costa norte. También tiene ríos, de los cuales el más famoso es el Spey y valles, que en los dialectos escoceses se llaman «glen» y estos le dan nombre a varias destilerías y productos, entre los que se encuentran los más conocidos de ese país, como Glenlivet, Glenfiddich, Glenfarclas o Glen Grant. En el mundo del whisky escocés hay varios «glen», aunque no todos los whiskies que incluyen la palabra «glen» provienen de Speyside.
La región también es fuerte en producción, siendo hogar a dos de las mayores productoras de single malt en el mundo: Glenlivet y Glenfiddich, y cuantifica más del 60% de la producción escocesa de whisky de malta.
En términos de sabores, los single malts de Speyside tienen poca o ninguna presencia de sabores ahumados, pero la región también es conocida por su amplia variedad de whiskies con distintos perfiles, bastante conocida por sus single malts dulces, frutales, redolentes en sabores a nueces, entre otras y por ello tienden a ser un buen punto de partida para aquellos que están comenzando a apreciar el whisky, pues sus sabores e intensidad les permitirá descubrir gustos predilectos en el campo de los single malt.
La región de Speyside incluye marcas como Dalwhinnie, Benromach, Glenmoray, Glenfarclas, Arbelour, Macallan, Balvenie, Glenfiddich y Glenlivet. Aquí los que he reseñado de ellos:
Highlands or «tierras altas» es quizá la región más complicada de describir, precisamente por el hecho que es físicamente gigantesca y geográficamente irregular, lo cual hace que haya una gran variedad entre ellos. El single malt de las destilerías de Highlands se define mejor a moldes subregionales que al perfil general de la región, lo cual solamente se complica más por la inclusión de las Islas, otro grupo pequeño de destilerías isleñas en la costa oeste y norte de Escocia, que excluye la isla de Islay, considerada una región por sí mismo. Highlands es la segunda mayor región en términos de producción de single malt, contando con unas 25 destilerías.
Las destilerías del norte de Highland se encuentran entre las más famosas del whisky escocés, como las de Glenmorangie y The Dalmore, que producen maltas más ricas, densas, con toques más dulces. Las regiones este y sur, en comparación, tienden tienden a producir un destilado más ligero, tal como Glengoyne, aunque también se encuentran varios especialistas en jerez, tal como The GlenDronach. Las destilerías del oeste de Highland, por otro lado, como Oban (la más conocida), marcan la diferencia entre las maltas de Islay y Highland, destacando un equilibrio entre sabores tradicionales de Highland y notas más ahumadas. El whisky Oban 14 puede ser una suma de todas las influencias de la región, con su carácter ligeramente afrutado, dulce, ahumado y con notas que le gustan a todos.
Pero incluir a todas las maltas de las Islas también es igualmente diferente, pues tienen tantas variaciones entre ellas como todos los whiskies de Highlands. Van desde las notas frutales de Tobermory a las notas de nueces de Jura, las notas ahumadas de Talisker al relativo equilibrio de Highland Park. La presencia de notas salinas y yodadas son quizá la característica más común, sin embargo aunque la mayor parte de ellas tienen una presencia moderada de yodo, los whiskies de las Islas constituyen las segundas más prominentes de ese sabor en esta lista, después de Islay.
La región de Highlands incluye marcas como Glenmorangie, The Dalmore, Glendronach, Oban y Aberfeldy, mientras que las de las Islas incluyen: Arran, Jura, Tobermory, Highland Park y Talisker. Aquí los que he reseñado de ellos:
También conocido como el que te hace preguntarte «¿Cómo puede a la gente gustarle esto?», sobre todo cuando no sabes mucho de whisky y pruebas este líquido que sabe a humo. Estos destilados fuertes de turba y ahumado se asocian con esta región de islas y se caracterizan por tener sabores intensos, que se han convertido en un gusto adquirido para muchos. En cierta forma, esos sabores tienden a ser adquiridos en la misma forma que los amantes de las cervezas artesanales desarrollan un paladar para los sabores más fuertes, tales como los sabores amargos en las IPA; el paladar lentamente se va adaptando a los sabores intensos y extremadamente ahumados de la malta y la turba, y llega a descubrir otros sabores adicionales. Para muchos fanáticos de este tipo de whiskies es normal que sea el único whisky que beban.
La región de Islay es la de menor área y en ella no solo se producen whiskies ahumados y llenos de turba, incluso de marcas como Bruichladdich y Caol Ila que producen destilados sin turba, y muchas de las destilerías producen whiskies sin turba que se encuentran disponibles localmente en Escocia. Sin embargo, estas botellas son una minoría y el «estándar» del single malt de Islay se encuentra mucho más cercano a los productos principales de destilerías como Laphroaig, Lagavulin, Caol Ila y Ardbeg, de los cuales todos son intensamente ahumados. Otros menos destacados, como Bunnahabhain y Bowmore, ofrecen perfiles más balanceados en sus maltas ahumadas, especialmente para alguien que esté buscando probar estos whiskies sin terminar aturdido.
Para referencia, la turba es un conjunto de materia vegetal y orgánica parcialmente descompuesta, que solo existe en algunas zonas del mundo, Escocia entre ellas. Esta materia es utilizada como parte del combustible del fuego que alimenta las calderas donde se destilan los whiskies y, en la mayoría de los casos, el humo que produce esta quema de la turba es incluido en la destilación. En las zonas más costeras, esta materia también incluye algas y otros materiales orgánicos. Su sabor es muchas veces descrito como algo «medicinal», con notas que recuerdan a yodo y notas vegetales de las algas. Combinadas con el aire salado omnipresente, la turba característica de las maltas de Islay contribuye a la apreciación del whisky marítimo y muchas veces verás descripciones muy pensadas en términos marinos para describir sus sabores.
La región de Islay incluye marcas como Lagavulin, Laphroaig, Ardbeg, Bunnahabhain, Bowmore, Bruichladdich, Caol Ila y Kilchoman. Aquí los que he reseñado de ellos:
Entre los estilos clásicos más suaves de maltas, la región de Lowlands es más conocida por sus productos de granos o sus blends, y la ausencia de una gran cantidad de destilerías operativas (solo siete funcionan), hace que la región de Lowlands no reciba tanta atención como otras. A pesar de ser la segunda mayor región en área, tomando prácticamente la mitad inferior de Escocia hasta su frontera con Inglaterra, las destilerías son pocas y distantes, sin la densidad vista en otras áreas.
Igualmente, las maltas de Lowlands tienden a ser menos destacadas. Históricamente, la región era asociada con el estilo de triple destilación visto más en la industria del whiskey irlandés, lo cual elimina la gran mayoría de sabores derivados del grano en un whisky de malta, en la búsqueda de un sabor más «suave». Hoy en día esa triple destilación escocesa está casi eliminada, con la excepción de Auchentoshan, una de las destilerías más reconocidas de la zona, en donde sus whiskies triple destilados son ligeros y fácilmente digeribles, muchas veces llamados «whisky para el desayuno». Las maltas de Lowlands también carecen de turba, aunque en productos más recientes se han encontrado subestilos más dirigidos a este tipo.
Pero en términos generales, las maltas de las destilerías de Lowlands, como Auchentoshan, Glenkinchie, Bladnoch y Daftmill son conocidos por sus sabores elegantes, cercanos, dulces, florales o con notas a miel y cereales, y son muchas veces recomendados como puntos de partida en exploración de whisky para nuevos aficionados.
La región de Lowlands incluye marcas como Auchentoshan, Glenkinchie, Bladnoch, Daftmill y Ailsa Bay. No he tenido la oportunidad de reseñar alguno, pero espero hacerlo pronto.
Campbeltown
La región de Campbeltown se encuentra ubicada en su totalidad dentro de la pequeña península Kintyre en el sur de Escocia, y se encuentra clásicamente incluida entre las cinco regiones originarias, a pesar que hoy en día solamente existen tres destilerías en ella: Springbank, Glengyle y Glen Scotia.
En el pasado este no era el caso, pues esta pequeña área era una de las más densas de destilerías en Escocia, contando más de 30. Pero el colapso de la industria del whisky a mediados del siglo 19 golpeó a Campbeltown más fuertes que otras áreas, y las décadas siguientes vieron el cierre progresivo de más destilerías, hasta que quedaron apenas las más resilientes.
Esto nos da la que es la menor de las regiones de whisky escocés en términos de producción, lo cual es tan pequeño que no le da a Campbeltown un estilo diferenciador en sus maltas. Incluso dentro de una destilería como Springbank, se producen tres whiskies muy diferentes, que van desde ricos y afrutados hasta ahumados y secos. Glen Scotia, por otro lado, produce whiskies más ligeros y herbáceos, más al estilo de las maltas de Speyside. Glengyle hace whiskies que podrían estar más relacionados con Highland. Juntas, mantienen la bandera de Campbeltown como región, pero sería interesante ver si nuevas destilerías podrían participar y competir por un renacer de esta región. Como tales, Springbank y Glen Scotia son las más antiguas de la región.
La región de Lowlands incluye marcas como Springbank, Glengyle y Glen Scotia. Tampoco he tenido la oportunidad de reseñar alguno, pero igualmente espero hacerlo pronto.
Islas
Las islas no son una región oficial, pero hay quienes las diferencian en los estilos previos por no ser producidos en «tierra firme», sin importar que Escocia es una isla también, lo que lleva a incluirlas dentro de las cinco regiones previas.
De hecho, hay unas 800 islas en las costas de Escocia, aunque muy pocas se encuentran habitadas, pero los estilos de las habitadas varían bastante de norte a sur. Entre las habitadas, Orkney tiene dos destilerías: Scapa y Highland Park. Lewis & Harris tienen Abhainn Dearg, mientras que Talisker se encuentra en la isla de Skye, Tobermory en Mull, y las destilerías de Jura y Arran en islas que llevan sus mismos nombres. Aunque los sabores son diversos, la turba y la salinidad existen en todos los whiskies isleños, porque simplemente son parte del ambiente.
Talisker es la mayor destilería de las islas, pero más arriba la mencioné como parte oficial de Highlands.
Si quieres saber más, pásate por las distintas reseñas de estos whiskies, a fin de adentrarte un poco más en sus sabores. Si consigues alguno, siempre sería recomendable probar de al menos dos regiones, a fin de afinar el paladar y aprender un poco más.
A propósito de mi reseña previa, más de uno me preguntó porqué le di 70 puntos a un cigarro que cuesta tan solo un dólar. La respuesta será más obvia después de leer esta reseña, pero el hecho es que por ese precio y quizá un poco más se pueden hacer cigarros mejores también. Tal es el caso de este Nicaragua Selection de Famous Smoke Shop, una tienda online de cigarros, aunque sospecho que tienen tienda física también en USA. Este cigarro tiene un costo que ronda los $5, y en Venezuela lo vende Tabacos y Vitolas. El cigarro tiene una capa Corojo 99 proveniente de Jalapa en Nicaragua, capote nicaragüense y tripa Corojo y Criollo de Jalapa y Estelí, respectivamente, por lo que constituye un puro nicaragüense.
El cigarro es hecho por Aganorsa, así que ya tengo casi asegurado que se trata de un cigarro bien hecho, y realmente se siente como tal, aunque dentro de su nicho de cigarro barato, mostrando grandes venas en su capa por demás lisa, con algunas manchas hacia el pie, que demuestran que son hojas inicialmente rechazadas por control de calidad para cigarros de mayor categoría. En la capa se sienten aromas de caramelo, tierra y una nota especiada muy sutil, mientras que la calada en frío destaca mucho más ese caramelo pero con algo de establo también y notas más sutiles de cuero y sal. Procedo al encendido antes que ponerme a buscar aromas que posiblemente no están ahí.
El Nicaragua Selection 4000 enciende rápidamente, de manera uniforme y el humo que desprende es bastante cremoso y abundante, con una intensidad media y toques hacia alta. También hay sabores como de mantequilla y notas de pimienta que existen en casi todos los puntos, pero sin ser necesariamente intenso. A lo largo del primer tercio también hay notas de tierra y madera, que nunca llegan a ser fuertes y en general el cigarro no es fuerte, tan solo mostrando un pico de intensidad en las primeras caladas pero luego descendiendo hasta la mitad de manera más uniforme. El anillo de combustión siempre va a tener una ligera tendencia a no ser recto en estos cigarros, principalmente porque las hojas de la capa son rechazadas en control de calidad y siempre tienen ligeras imperfecciones que se notan más en ese punto del quemado, pero la ceniza se sostiene bastante bien y aquí no hay nada de qué preocuparse.
El cigarro quema bastante rápido y me toma un poco menos de 40 minutos superar el punto medio y es cuando paso hacia el segundo tercio que el Nicaragua Selection 4000 comienza a sorprenderme un poco porque muestra notas ligeramente florales en el retrogusto, algo que no había hecho antes y que dado su costo tampoco esperaba que hiciera. La nota floral es acompañada de anís en el retrogusto y el cigarro en el paladar tiende a apuntar más a un sabor de tierra y perder un poco los de cuero.
Llegando al último tercio me he encontrado con algunos puntos que han requerido retoque, pero solo por probar la calidad he dejado de hacerlo cuando era necesario y, en gran parte, el cigarro ha tendido a acomodarse solo, manteniendo un anillo de combustión bastante recto. Los sabores son ligeramente más picantes en este último tercio, mientras que el resto de ellos se han mantenido dentro de lo mismo que he sentido hasta ahora, así que no hay realmente un cambio importante con respecto a los tercios anteriores. Pero con todo eso sobre la mesa, el Nicaragua Selection 4000 ha probado ser un cigarro balanceado, y eso es algo difícil con un cigarro de este precio.
Es difícil tener expectativas con cigarros que normalmente son considerados baratos, especialmente lo que se vende como bundle. Es difícil porque no siempre sabes lo que estás recibiendo y pueden ser por un lado lo que llaman Overruns, que son sobreproducciones de un cigarro; pueden ser lo que llaman Segundos, que son los cigarros que son rechazados por control de calidad por tener algún que otro detalle en su fabricación; pueden ser Rejects que son como los Segundos, pero por temas de manchas en las hojas o porque no hubo suficientes de ese tono de marrón a la hora de poner en cajas; o simplemente pueden ser cigarros hechos para vender en Bundle. En todos los anteriores te puedes encontrar unos cigarrazos, pero en el último es mucho menos probable y es una lotería, pero con estos Nicaragua Selection 4000, creo que sales ganador. Estos cigarros son la razón por la que le doy una puntuación como la que le di al Sarare.
Hace años, cuando estaba en la universidad, por asuntos de créditos y requisitos de la carrera tenía que agarrar una clase sobre todos los temas de la carrera aunque no tuvieran que ver con mi enfoque. Mi carrera era comunicación, que no es «social» como en algunos países, sino que se llamaba Communication Studies por lo que, técnicamente, tenía que cubrir todo. Mi enfoque era en publicidad, pero también tenía que estudiar temas relacionados con periodismo, comunicación interpersonal, comunicación masiva, etc. Una de esas materias se llamaba Public Speaking, que tenía mucho que ver con hacer discursos y presentaciones. Recuerdo que me reprobaron la primera vez que la tomé, básicamente porque me cambié de carrera al mes de comenzado el semestre y caí en esta clase sin haber cursado nada referente a ella.
Esa misma semana que ingresé a la clase estaba pendiente hacer un discurso sobre cualquier tema. Claro, todos los que estaban cursando la materia ya sabían qué había que hacer, pero yo era el nuevo, el extranjero y el que venía de Marketing y ahora estaba estudiando Comunicación. Por supuesto, cuando vino la hora de dar mi speech, de nada valió decirle al profesor que no tenía ni idea de lo que había que hacer pues no estaba siquiera inscrito en la clase.
Por otro lado, además que no hice el discurso correctamente, noté que habían otros alumnos muy nerviosos sobre hablar en público y en medio de sus nervios se les caían cosas o se atropellaban en el texto. Cuando me levanté de mi asiento a recoger sus papeles y ayudarlos, el profesor me dijo que no podía ayudar. En pocas palabras, durante mi primera semana de cambio de carrera ya estaba dudando si había tomado la decisión correcta.
En el semestre de verano me tocó volver a agarrar la clase y el profesor era uno que ya conocía, que era muy divertido y con él y la buena relación que hice con la mayoría de los estudiantes, pude pasar mi materia con buena nota, finalmente. Pero esta historia tan larga viene porque entre los «tips» que me dio este buen profesor estaba el comenzar una presentación incluyendo a quienes no sepan de lo que estoy hablando y diciendo más o menos lo que van a aprender, pero también incluir a quienes sí saben de lo que voy a hablar y decirles que quizá pueden revisar y confirmar lo que ya saben y también aprender algo.
Así que si eres visitante asiduo de este blog, pues ya nos conocemos. Pero si no, que sirva este artículo como una pequeña presentación.
En este blog comparto algo de aprendizaje, pero también hago reseñas de tabacos, de ron, de whisk(e)y y de ginebras.
A propósito de las reseñas, quiero dejar claro que son reseñas. No son catas. La diferencia principal es que la cata es una apreciación, principalmente técnica de una comida, bebida o cigarro. Es decir, una cata técnica de un destilado va a evaluar su densidad, lágrimas, color, intensidad alcohólica en nariz y boca, intensidad de los sabores, permanencia, largura, retrogusto y aftertaste (que según muchos son sinónimos). En un tabaco evalúa su encendido uniforme, capacidad de mantenerse encendido, anillo de combustión, velocidad de quemada, solidez de la ceniza, calidad de los sabores, etc.
La reseña va a evaluar la cata técnica, pero también va a hablar de la experiencia. De hecho, en mi relación de puntos sobre 100, 55 puntos se refieren a la cata técnica y 45 se refieren a la experiencia.
A lo que voy con esto es que en los últimos meses he visto una gran cantidad de comentarios en persona y en el blog, de personas diciendo cosas como «el ron equis ha ganado 5 medallas internacionales y tú le diste baja puntuación».
Normalmente le doy la bienvenida a todo comentario, crítica, observación y opinión. Son ideales. Pero las medallas se dan por catas técnicas, en competencias muy reñidas y en donde se evalúan cientos de destilados o tabacos distintos. En prácticamente ninguna de estas puntuaciones se evalúan experiencias, principalmente porque no hay oportunidad de sentarse a disfrutar plácidamente de una copa de ron cuando tienen que probar otras 99, por lo menos. Pero porque simplemente no es el objetivo de la cata.
Por ello, yo evalúo la experiencia con el cigarro y con el destilado (rara vez juntos). Evalúo si fumarlo o tomarlo constituyó una experiencia agradable, si los sabores se desarrollaron bien, si los pude percibir correctamente, si hubo sabores que no se sentían porque eran opacados por otros, o porque eran muy sutiles. Si quedé satisfecho o me quedé con las ganas de disfrutarlo más. Toda una serie de opiniones subjetivas (valga la redundancia) que hicieron de la experiencia positiva, negativa o neutra.
He fumado cigarros que tienen sabores extraordinarios, pero se apagaban constantemente o no tenían buen tiro. Igualmente, he fumado otros que tienen un sabor y muy escaso, pero tiran de maravilla. Igual con destilados. En reseñas es posible que sea más estricto con el primero que con el segundo, respectivamente, pero es porque precisamente doy un gran valor a la experiencia.
Esa experiencia es personal, obviamente. Va muy atada al gusto que tenga por equis producto. Algunos me han dicho que no me gusta el ron dulce y por eso le doy baja puntuación, pero la verdad es que no tengo problema con que un ron sea dulce o no, y no pienso que porque sea dulce es malo o porque no sea dulce es bueno. Sin embargo, y en el ejemplo del ron, sí voy a penalizar en la puntuación final a un producto que trata de engañar al consumidor haciéndole creer que tiene una añejamiento equis, pero salvándose de ello al no poner la palabra «años» o inventando palabras para darle más categoría, tipo «malt rum».
Pero no le voy a dar más o menos puntuación a un tabaco porque sea habano, porque «trabajan con las uñas» o porque sea el primer producto de una marca desconocida. Todos los tabacos y destilados compiten en el mismo mercado. Sí puede ser que sea más crítico con un producto por su precio, pero creo que todos hacemos eso. Si un tabaco de $25 no quema bien o no produce sabores, eso debe ser penalizado en puntuación. Igualmente, si un ron de $150 quema en la boca o no tiene sabores, o promete un añejamiento de 25 años y muestra características más propias de un ron de 3 años, eso también se penaliza.
Pero esto no es un regaño. Es un saludo. Así que ¡Hola! Chévere verte por aquí.