Montecristo – Petit Edmundo

A finales del año pasado publiqué mi Top 25 de los cigarros que más me gustaron durante 2020. Entre varios comentarios que me hicieron, uno de los que más se repitió fue la aparente ausencia de habanos en ella, al menos en el Top 10. Una de las razones de esto es que el 95% de los cigarros que fumo son centroamericanos, pero aunque en 2020 realmente fumé varios habanos, el hecho que muy pocos se colocaran entre los mejores se debió más a un tema de construcción que de sabores. Cuando el precio de un cigarro supera los $10 y este no tiene buena construcción, es muy posible que no sea muy «amable» con ese cigarro en los puntos, y eso sucedió muy a menudo. El tema de ls construcción, que incluye tiro, quemada, velocidad de fumada, anillo de combustión y cantidad de humo, es muy inconsistente entre habanos y denota una mano de obra muy poco controlada. Sin embargo, eso no va a hacer que deje de probar habanos.

Montecristo sola abarca el 50% de las exportaciones de habanos y, entre ellos, los más populares son el #2 y el Petit Edmundo como este. La capa es bastante irregular, con múltiples arrugas, venas y hasta cambios de color, pero nada que me haga sospechar algún problema con él cigarro, y el hecho que lo compré en la Cava Magallanes de Madrid, pues menos problemas de originalidad. El cigarro se siente ligeramente esponjoso, pero tiene aromas interesantes a establo y pimienta en la tripa, los cuales sorprenden especialmente después de los aromas casi inexistentes en la capa. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta solamente notas dulces de tabaco.

El Petit Edmundo comienza con notas muy típicas que he venido a reconocer como el típico habano, que destacan notas ricas de tabaco, regaliz y un cierto mosto, que puede no sonar del todo agradable pero realmente sí lo es. A lo largo de este primer tercio también se sienten notas más suaves de marshmallow, caramelo y merey. La ceniza se mantiene bastante bien sobre el cigarro, aunque no tardó mucho en caerse sola, básicamente porque podía ver a través de ella y no quise arriesgarme a que me cayera encima. Esa esponjosidad en frío es la que hace que el cigarro se sienta especialmente liviano en caliente, pero afortunadamente el humo es abundante y denso.

En el segundo tercio el anillo de combustión sorprende por su tendencia a mantenerse recto, retando mi idea que todos los habanos buenos queman mal, pero este va sorprendentemente bien. Los sabores principales se mantienen, aunque los secundarios van variando y en este segundo tercio aparece un perfumado que casi parece jabonoso, aunque no se siente desagradable, solo diferente. Lo que quiero decir con esto es que es un perfumado pero no floral como la mayoría, sino más de jabón, que no combina bien con los sabores tostados del resto del cigarro, sino que se destaca y me hace esperar que no dure mucho más. Hasta el momento el único detalle del cigarro ha sido lo rápido que quema, contando 30 minutos en el momento que marco la mitad del cigarro.

Por más que me gustaría destacar sabores y cambios en el útimo tercio, la verdad es que es bastante parecido al anterior, aunque esa sensación jabonosa en el sabor ya se perdió, afortunadamente. También le pasó que al igual que los carros viejos, tardó mucho más desde el principio a la mitad que desde la mitad hasta el final, apenas dejando pasar unos 20 minutos en su segunda mitad. Los sabores se sienten ligeramente más suaves y «apagados», aunque también fue consistente en esa tendencia, soltando menos humo en cada calada y haciéndose invulnerable a los intentos de avivar esa llama con un encendido suave. Pero al final, luego de 50 minutos de fumada, el Petit Edmundo llegó a su fin.

El Petit Edmundo resultó ser un buen habano por su precio, especialmente por los precios a los que los habanos me tienen acostumbrado. Quizá lo más destacado del cigarro es que no sentí que le faltara añejamiento, cosa que incluso después de 2 años en el humidor sigue sucediendo con algunos habanos, pero este con un año y un poco más en mi humidor ya estaba bien, aunque no sé cuánto tiempo tendría en la cava. Incluso con su sabor estilo jabonoso estaba interesante y muy aproximado al estilo de los habanos al que estoy acostumbrado y, aunque no diría que el corto tiempo de fumada se debió a un tema de construcción, la verdad es que por su precio esperaría algo más que menos de una hora de fumada. Pero, siendo un habano tan tradicional, sus sabores estaban ciertamente dentro de lo esperado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Petit Edmundo
Dimensiones: 4⅜ x 52
Tamaño: Petit Edmundo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $12,00
Puntuación: 83

Viaje – Circa ’45 (No. 2)

Comenzando el año bastante bien, en esta oportunidad es con un Viaje, marca que siempre me llamó la atención y afortunadamente fue parte de varios paquetes mensuales, al menos cuando estaba suscrito a ellos. Incluso, este fue parte del paquete mensual de Cigar Federation y el de Small Batch Cigars, el mismo mes de abril 2020. El Circa 45 fue un cigarro creado originalmente en 2016 para el mercado europeo, con una anilla muy similar a los habanos clásicos. Sin embargo, en menos de un año ya estaba disponible en tiendas americanas. No me queda del todo claro porqué se llama Circa 45 pero tiene una capa Corojo ecuatoriana sobre un capote de Indonesia y tripa dominicana, fabricado por PDR en República Dominicana.

Durante un rato me quedo revisando a fondo la anilla y la información de este cigarro, pues la capa es bastante pálida y pensaría que se trata de un Connecticut, pero son los aromas y la aparente densidad de esa capa lo que me convence que no lo es. Pero afortunadamente tampoco tiene toques suaves o esponjosos, sino que se siente bastante uniforme. Los aromas en la capa son bastante estilo Connecticut, destacando frutas frescas, madera como de lápiz, y quizá una adición de pimienta en la calada, pero no es lo que llamaría bastante aromático, incluso haciéndome pensar en un habano pero se siente de construcción perfecta, que no es un factor diferenciador tampoco, pues he fumado varios habanos que se sienten muy bien.

El Circa 45 parece ser un cigarro que se destaca mucho más encendido que apagado, pues ante esas notas tan sutiles y casi inexistentes en frío, el cigarro comienza con notas intensas y llamativas de café espresso, madera y notas cítricas de cáscara de limón, sobre todo en el paladar estas últimas. A mediados del primer tercio se sienten también notas de chocolate cremoso, como una mousse de chocolate, aunque desaparecen rápidamente y para finales del primer tercio parecen haber desaparecido, sustituidas por notas de nuez moscada. En el retrogusto las notas son de madera quemada y más nuez moscada, pero casi nada de pimienta.

Para mi sorpresa el Circa 45 parece volverse de papel en el segundo tercio, desprendiendo casi ningún sabor, pero mostrando notas muy leves de sabores que poco relacionaría con un tabaco, como manzana verde, notas ácidas y luego madera, que esta última sí es típica, sin embargo, ninguno de estos sabores tiene la fuerza necesaria para considerar que el cigarro tiene esos sabores, son más como notas suaves dentro de un mar de nada. Sin embargo, la construcción, quemada, anillo de combustión y demás están muy bien. Normalmente, fumando un cigarro que empieza bien y que al segundo tercio parece arruinarse como este, pensaría que es un tema de construcción y esto sería evidente mediante una apagada repentina, quemada dispareja o algo que haga notar que el cigarro no se está comportando como debería. Pero el Circa 45 se comporta perfectamente en temas técnicos, por lo que no acabo de entender qué está pasando y la única razón que puedo pensar es que es hecho por PDR.

En el último tercio el Circa 45 se vuelve una bomba de humo, siendo este abundante y con el tiro un poco más suelto de lo que quisiera, también le pasa que la ceniza se cae rápidamente y el anillo de combustión comienza a desviarse. Pero sigue quemando de manera más o menos uniforme y sigo fumando tranquilo, sin que algo me lleve a pensar que la fumada no va a estar a la altura que se ha mantenido hasta el momento. La intensidad ha sido media desde el inicio, aunque a la mitad pareciera haberse desvanecido un poco y bajó a suave-media. Así sigue, sin mayores sabores que en realidad parecen más una continuación del primer tercio, hasta alcanzar una hora y 20 minutos de fumada.

Si pudiese juntar el primero y último tercio, y olvidarme del segundo, este sería uno de los mejores cigarros que haya fumado en mucho tiempo… y por la fecha en que lo estoy publicando estará en mi Top 3 de 2021, al menos hasta que reseñe un par de cigarros más, creo. No obstante, afortunadamente tengo otro cigarro de estos en el humidor y no quisiera pensar que el otro llegue a tener el mismo tema que este en el segundo tercio. Quizá es así y quiere asemejarse a un habano tanto en lo bueno como lo malo, o quizá simplemente el que me tocó no estaba a la altura. Tocará editar esta publicación cuando finalmente le dé fuego a ese. Por lo pronto, no hay buenos puntos para él, cosa que me temo ha sucedido con otros Viaje: la capacidad de colocarse en ambos polos del gusto, ubicando sus productos entre los mejores y los peores que he probado.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: Viaje
Modelo: Circa ’45
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: No. 2 (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Corojo)
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 79

La Aurora – 107 (Zeppelin)

En abril de 2017 probé por primera vez este 107. En ese momento no me pareció gran cosa, mereciendo 77 puntos según mis cálculos y destacando algunos sabores agradables, pero otros tan misteriosos como poco llamativos, incluyendo aserrín y notas demasiado suaves para el cigarro que era. Sin embargo, dado que últimamente he tenido impresiones más positivas de la marca, especialmente luego de un ciclo casi infinito de experiencias mediocres, decidí darle fuego a este 107 Zeppelin que adquirí en noviembre de 2019 en Madrid, por lo que comienzo este 2021 con un cigarro con más de un año de guarda.

Tiene sentido que haya conseguido este cigarro en España, pues fue el segundo país donde fue lanzado en este formato, después de China pero, más importante, antes que USA. Como el resto de la línea que envuelve unas 10 vitolas distintas, el cigarro tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre un capote dominicano y tripa de Brasil, República Dominicana, Nicaragua y Perú. El nombre de la vitola sin duda recibe su nombre por la aeronave llamada por Ferdinand von Zeppelin, un conde alemán quien fue uno de los innovadores de este tipo de nave a principios del siglo 20. Sin embargo y más allá de su nombre y el origen, este cigarro parece una copia del Flying Pig, una vitola muy conocida de Drew Estate, aunque la forma original data de 1895 en Cuba. El cigarro tiene pocas venas en su capa y una apariencia bastante mate y relativamente rústica, gracias a una sensación esponjosa a todo lo largo. Tiene muy pocos aromas en la capa, al igual que en el pie, donde se sienten notas ligeramente dulces a miel y una nota suave de pimienta. La calada en frío se siente bastante fluida, incluso demasiado, y tiene aromas a mantequilla de maní, pan, pimienta y miel.

El 107 Zeppelin comienza con una combinación de nueces, madera seca y pimienta como sabores principales y algo de tierra seca entre los sabores secundarios, mientras que esporádicamente se sienten notas de pimienta y tiza, siendo este último un sabor que no aporta mucho. En el retrogusto hay una dosis respetable de pimienta, pero al punto que me permite disfrutar pruebas repetidas de retrogusto sin que ello afecte mucho la fumada. Sin embargo, el tiro es bastante suelto y en un cigarro de estas dimensiones eso solo se traduce en una quemada irregular y una velocidad mayor para consumirse. La intensidad es media.

Me toma unos 20 minutos superar el primer tercio, lo cual realmente me pareció poco, pero los sabores no parecen muy afectados por el calor que una fumada rápida genera y sigue emanando notas respetables de pimienta en el retrogusto, aunque el anillo de combustión es bastante variado. Para mediados del cigarro hay una complejidad leve, que incluye nueces, tierra, pimienta y algo de madera, con un aumento de pimienta en el retrogusto una vez superada la mitad del cigarro.

En el último tercio el sabor de madera se convierte en leña, mientras que la pimienta toma el liderato de los sabores en el paladar. También hay una nota dulce que incluye miel y madera, mientras que el resto de los sabores parece «apagarse» un poco en este tercio, aunque se siguen apreciando, haciendo que mi única preocupación sea mantener una quemada más o menos uniforme. No obstante, la velocidad con la que quema no ayuda y al final me cuesta creer que este cigarro me haya tomado apenas 55 minutos para completar y la intensidad nunca supera la media. No creo que es un cigarro que volvería a comprar, pero solo porque por su tamaño el último tercio es imposible de fumar cuando todavía queda una buena cantidad de tabaco.

El 107 de La Aurora es un cigarro creado para celebrar los 107 años de la marca en operaciones. Mientras que en vitolas más «normales» se trata de una fumada decente, en esta no lo disfruté tanto. Pero no deja de ser resaltante que diez años después de su lanzamiento el 107 siga innovando, aunque una versión lancero (que ya existe) la veo como mejor que esta, pues la proporción de capa sobre tripa haría que se disfrute mucho más la fumada, mientras que en esta vitola parece más un gimmick de «mira lo que puedo hacer también». El cigarro sigue teniendo complejidad y equilibrio, y un cigarro llamativo, pero no necesariamente una experiencia que disfruté del todo.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: La Aurora
Modelo: 107
Dimensiones: 4 x 58
Tamaño: Zeppelin (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Perú
Precio: $9,00
Puntuación: 76

Quesada – Heisenberg (Corneta Cuadrada)

Antes de que alguien pregunte, el nombre de este cigarro no tiene nada que ver con la serie Breaking Bad, sino con el nombre Heisenberg de donde Walter White toma su nombre en la serie. La fórmula científica Heisenberg prueba los límites de la precisión, enfocándose en el hecho que mientras más sabemos de un tema, menos sabremos de otros. Con esta fórmula en mente, el cigarro tiene dos objetivos: el primero es disolver los estereotipos que limitan la posibilidad de disfrutar de una buena fumada y el segundo es recordarle a los fumadores que a veces es más importante relajarse, descansar y disfrutar de un buen cigarro que analizarlo. Con eso en mente me parece absurdo ponerme a reseñar este cigarro ahora, pero bien podría obviar esa explicación y pensar que es un cigarro más.

Gracias a su nombre, y yo también admito que lo relacioné primero con la serie que con el principio científico, es un cigarro que he querido probar desde hace tiempo y cuando encontré una buena oferta por el 5-pack, me anoté con un amigo. Sin embargo, debo destacar que es el segundo que me fumo y el primero quemó terrible, y los dos cigarros que se fumó mi amigo quemaron igual de mal, así que es con cierta reticencia que enciendo este hoy. La sencillez de la forma y diseño de la anilla me recuerda hasta cierto punto a las de RomaCraft, aunque por sí solo es un cigarro atractivo y llamativo. La capa es bastante lisa, con pocas venas y una apariencia bastante homogénea y con aromas ligeramente dulces, como cuando abres un paquete de galletas. El tiro es ligeramente apretado, pero no parece que será un problema gracias a mi guillotina en V. Los aromas de la calada en frío son de salsa de carne, tipo A-1.

Al poco tiempo de encenderlo el anillo de combustión comienza a desvariar y no pasa mucho tiempo antes que tenga que darle un retoque, cosa que sucedió varias veces durante la fumada y es una lástima porque desde las primeras caladas se siente con una textura bastante tensa en el humo y destacando sabores de pimienta y madera, siendo la pimienta más fuerte en el retrogusto que en la lengua. Por su parte, la madera presenta notas más quemadas, como de leña durante el primer tercio e incluso distintos matices de ella. En el otro ejemplar que fumé la pimienta era menos intensa, pero la quemada fue mucho peor, alcanzando tres apagadas en la fumada. Los sabores no son muy variados pero en un cigarro de estas dimensiones me toma casi 45 minutos superar el primer tercio.

Ese primer tercio tan básico y sencillo es fácilmente olvidado cuando entras en el segundo tercio, donde la intensidad y los sabores aumentan notablemente y el cigarro toma notas mucho más ahumadas y variadas, al mismo tiempo que el anillo de combustión también tiende a ser más recto. El resto de los sabores lleva una tonalidad oscura, y con ello me refiero a sabores que son más oscuros como el café o el chocolate, pero también notas suaves de tierra. El humo es abundante, pero comienza con una propensión a apagarse y cuando dejo de darle caladas por un minuto, tengo que darle fuego de nuevo. Me las arreglo para darle caladas más cortas en menor tiempo y así mantengo la llama viva y al cabo de 40 minutos supero el segundo tercio.

En el último tercio el Heisenberg no vira mucho del camino que ha trazado desde el inicio, con notas más fuertes en los dos sabores que destacó al inicio de madera y pimienta, y notas más suaves, casi olvidables del resto de los sabores, aunque es en nariz donde se sienten notas intensas de pimienta, pero nunca desagradables. A mediados del último tercio aparecen notas dulces pero también de tiza, así que esa mejora no lo es tanto. Pero con todo y todo, se trató de dos horas y 15 minutos de fumada, a veces intensa, otras veces superficial de sabores, pero al menos no se me apagó cinco veces y el anillo de combustión fue ligeramente recto durante el segundo y último tercio, lo cual hizo de él una fumada agradable y una que realmente era la ideal para reseñarlo.

Luego de tantos intentos por comprar este cigarro, cuyas imposibilidades realmente no han sido culpa del cigarro sino de los astros, la suerte o simple destino, me sentí un poco desilusionado cuando finalmente tuve la oportunidad de probarlo. El Heisenberg es un cigarro que destaca un solo sabor durante la mayor parte de la fumada, pero el hecho que ese sabor (pimienta) carezca de matices hace que la fumada no sea tan agradable como podría quererlo. Sin embargo, para una fumada con amigos, sin mucho que apreciar y en la que estés acompañando la fumada de un destilado, el Heisenberg es exactamente lo que deberías fumar, pero en lo personal esas no son las fumadas que disfruto. El hecho que la liga no sea anunciada no ayuda mucho a mejorar esa imagen.

Ficha Técnica:
Fabricante: Quesada Cigars
Marca: Quesada
Modelo: Heisenberg
Dimensiones: 5¼ x 55
Tamaño: Corneta Cuadrada (Toro Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $6,50
Puntuación: 81

Davidoff – LE 2011 White Edition (Belicoso Supremo)

En verdad no estoy del todo claro si mencioné esto antes, pero todos los Davidoff que he probado han llegado por medio de paquetes mensuales de Small Batch Cigars. Por una mezcla de consecuencias del Covid y la inmensa (a veces repetitiva) variedad de Davidoff que llegan constantemente, este año decidí detener ese paquete mensual y concentrarme en uno que incluya mayor variedad de marcas. Lo malo de esto es que no solo dejaré de recibir Davidoff (porque no es una marca que compre a menudo), sino que también veré mucho menos de los cigarros más caros. Quizá eso sea positivo y pueda concentrarme en fumadas más accesibles para todos. Creo que me queda un par de Davidoff por reseñar, pero por lo pronto, este cigarro supuestamente es de 2011, por lo que tiene 9 años dando vueltas. Además, antes de ser torcido el tabaco es añejado durante cinco años.

El hecho también es que 2011 representó el décimo año en que Davidoff ha creado estas ediciones limitadas, ue comenzó con la colección Millenium lanzada en 1999. Obviamente hay más de 10 años en ese período, pero en 2001 y en 2010 no se crearon ediciones limitadas. La capa del cigarro es increíble y muy lisa, con apenas algunas venas destacadas sobre ella, pero realmente no se ve muy diferente a cualquier otro Davidoff. Los aromas en la capa incluyen notas de madera y frutos secos, mientras que en la tripa se sienten los mismos con una nota suave de pimienta. La calada en frío presenta aromas muy similares pero incluye una nota de fruta «exótica», o al menos exótica para el tabaco, pero cuando eres venezolano el tamarindo no es exótico, pero ese es el aroma.

El primer tercio del cigarro comienza haciéndome pensar que el cigarro pasó 9 años paseando por un desierto o, al menos, fuera del humidor, pues es algo seco, sobre todo en la garganta. La intensidad es suave-media y la textura del humo muy densa, con sabores suaves a madera, algo de tierra y no mucho más. Pero a lo largo del primer tercio se vuelve más amable, menos seco y con notas cítricas, también paja y tierra, e incluso una ligera nota de pimienta.

Con una quemada relativamente rápida me ubico en el segundo tercio luego de media hora fumando, con una desaparición de las notas de pimienta del primer tercio pero una sensación menos seca en el cigarro, aunque tampoco se siente como un Davidoff de los buenos, sino como un cigarro áspero en la garganta. La pimienta regresa una vez supero la mitad del cigarro, sobre todo en la nariz. Sigue incluyendo notas de madera y cítricas, pero ya no se sienten los sabores de paja y tierra.

Para el último tercio la pimienta toma una nota más dominante, particularmente en el retrogusto, al tiempo que las notas cítricas también se sienten más intensas en el paladar. El anillo de combustión, quemada y tiro han sido muy al estilo prácticamente perfecto de Davidoff, pero en este tercio la densidad del humo es irregular. Al final, se traduce en una hora y 40 minutos de una fumada regular, tendencia hacia plana y no tan interesante como esperaría de Davidoff y de un cigarro de $20, pero que funciona bien como acompañante de un postre o un buen ron.

Pero para ser una edición limitada de una marca famosa por hacer cigarros excepcionales año a año, el Davidoff Limited Edition White Edition 2011 deja mucho que desear. Tiene algunos sabores agradables, pero no suficientes para cautivar y es casi como si el cigarro estuviese hecho para tomarse fotos y no para fumar, o al menos no para alguien que busque sabor en el cigarro. Sin embargo, bien podría estar apuntado a una clientela totalmente diferente a mí, pues es un cigarro de lujo, pero hay muchos otros cigarros de lujo en el mercado que justifican mejor su precio. Hay cigarros de Davidoff que me han gustado mucho y ha sido gracias a estos paquetes mensuales que los he encontrado, incluso algunos no he reseñado por su rareza, pero luego de haber probado 14 distintos (según mi lista), no creo que sea una marca que voy a extrañar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Limited Edition 2011 White Edition
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Belicoso Supremo
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Criollo)
Capote: Perú (Corojo)
Tripa: República Dominicana (San Vicente, Piloto)
Precio: $19,00
Puntuación: 76

Ron: Carupano 18 Reserva Limitada

Tengo quizá un par de años con esto de las reseñas de ron y afición por él. En este tiempo he tenido la suerte de probar varios rones de todo el mundo y muchos de Venezuela. Sin embargo, siempre han sido rones con trayectoria. Pero con el lanzamiento reciente del Carupano 18, creo que fue la primera vez que me comporté como el propio fanboy de la marca. Me enteré del lanzamiento de este producto un jueves y el sábado estaba comprando la botella, incluso mucho antes que la mayoría de mis amigos quienes quizá no son tan fanáticos del ron, pero en un país donde tan pocas cosas suceden a nivel social, esto se sintió como todo un evento.

Pero el hecho es que conseguí mi botella de Carupano 18 y, aprovechando que los precios estaban decentes, me compré una de ron Roble Viejo Ultra Añejo, ginebra Nordés y ginebra L’Arbre, que pronto reseñaré.

El lanzamiento del Carupano 18 se dio como un evento completamente digital, gracias a la pandemia del Covid-19 y su correspondiente cuarentena. Su lanzamiento se dio al mismo tiempo que la marca decidió cambiar la imagen de sus botellas por unas más uniformes entre ellas. Todo muy bien hasta que descubrí que en el caso del Carupano 21, le redujeron 5° al líquido (de 45° a 40°) y el sabor también cambió; pero más de eso en otro momento, cuando reseñe el 21, con la botella de 45°. Sin embargo, el día que compré esta botella le caí bien al dependiente de la tienda y me permitió catar ambos lado a lado (los dos Carupano 21).

Lamentablemente en la página misma de Ron Carupano no especifican el blend de este Carupano 18, sino que dicen que contiene rones de hasta 18 años de añejamiento. Al no mencionar el mínimo que contiene, me lleva a pensar que se trata de rones entre 2 y 18 años de edad, lo cual es un espectro bastante amplio.

La botella de Carupano 18 es opaca, aunque aquí innovaron el idioma y dicen que está «frosteada», que es una derivación del inglés «frosted», pero aquí siempre estamos inventando nuevas palabras.

En copa se trata de un líquido color ámbar oscuro con destellos naranja.

Al agitar la copa el líquido se detiene rápidamente, por lo que decimos que es de alta densidad. Luego de moverlo, a las lágrimas les toma unos 10 segundos comenzar a descender por la cara interna de la copa, a una velocidad mucho más rápida de la que esperaría en un destilado con 18 años de añejamiento, lo que me hace pensar que la relación de rones en la botella tiene mayor contenido de rones más jóvenes.

Recién servido en la copa se aprecian aromas de chocolate en jarabe, coco, yodo como buen ron de Carupano, caramelo, vainilla y pan tostado. Luego de unos minutos (los que me toma hacer las fotos) regreso a la copa y aprecio aromas tostados genéricos, a chocolate malteado, madera y nueces. La intensidad alcohólica es media-baja, lo que me permite apreciarlo bastantes veces.

En boca la intensidad alcohólica es mucho más frontal y fuerte que en nariz, con sabores que van del dulce inicial a un astringente directo, luego salados, amargos y ácidos. Entre los sabores que aprecio hay chocolate, banana, piña, pasas, bourbon (sin duda por el añejamiento en barricas ex-bourbon), naranja, tabaco o y café. Ese toque amargo en el sabor tiene notas de caramelo, como cuando hay un exceso de él.

El retrogusto es de pasas, cáscara de naranja y limón amarillo. Luego intento ponerle algo de agua, a fin de reducirle el golpe alcohólico y poder probar sabores diluidos, lo cual muchas veces permite apreciar mejor algunos sabores, pero con agua el amargo aumenta y se sienten notas de vainilla, caramelo y madera.

La verdad es que los rones de Carúpano siempre me han gustado y esa nota yodada que tienen me parece muy única y diferente con respecto a la mayoría de los rones venezolanos. Sin embargo, con este 18 Reserva Limitada creo que han cambiado un poco. Si bien el aspecto diferenciador de su sabor sigue ahí, pareciera que ha habido un exceso de otros sabores que no me han convencido, entre ellos la mayor fuerza de la nota amarga, pero también la sensación de que se trata de un ron mucho más joven de 18 años, algo que estamos claros que hay porque se trata de un blend, pero no deja de sorprenderme que el sabor del Oro 12 se siente mucho más suave que el del 18 Reserva Limitada, incluso teniendo un máximo de edad seis años menor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: 18 Reserva Limitada
Marca: Carúpano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: entre 2 y 18 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 73