Plasencia – Alma Fuerte (Nestor IV)

Hasta hace relativamente poco tiempo, tenía una gran importancia para los primeros consumidores de tabaco centroamericano que el dueño, master blender o creador de una marca fuese originario de Cuba, y que preferiblemente esta persona hubiese escapado de la isla en condiciones infrahumanas, para compartir con el resto del mundo su pasión. Aunque hoy en día no es lo común, y para muestra de ello está Drew Estate y el hecho que tiene una de las fábricas más grandes del mundo, el hecho es que Plasencia cumple todos los requisitos. Nestor Plasencia es el patriarca de la marca, exiliado cubano y artífice de una marca que ya lleva su quinta generación de trabajadores del tabaco. Desde su salida de Cuba, la familia ha tenido operaciones en América Central, incluyendo fincas en Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, así como fábricas en Honduras y Nicaragua. Esto ha llevado a Plasencia a ser uno de los mayores productores de tabaco en el mundo y uno de los dos más grandes de Nicaragua (junto con Aganorsa).

Pero Plasencia mantuvo su status de únicamente proveedor de hojas para marcas como Rocky Patel, Crux, Quesada, 1502, Alec Bradley, entre muchos otros hasta que comenzaron a hacer sus propios cigarros también, y habiendo fumado el Reserva Original hace casi 3 años, la verdad es que no quedé con muchas ganas de repetir, hasta que la gente de San Luis Cigars me ofreció algunos de ellos para probarlos. El cigarro tiene una apariencia imponente, destacada, muy buena presencia y una capa bastante oscura, venas grandes y una textura rugosa. En la capa tiene aromas de tierra dulce y notas florales, mientras que la calada en frío presenta pan de frutas, tierra húmeda, refresco de cola, papel mojado y chocolate.

El Alma Fuerte comienza con notas bastante fuertes desde la primera calada, quizá el más fácil de identificar de estos sabores es la pimienta, pero no por ello quiere decir que sea el más fuerte. Tiene bastantes notas de crema, chocolate y café muy dulce, con un tiro ligeramente más apretado de lo que quisiera, e incluso más apretado que en la calada en frío. Pero algo que me llama bastante la atención es que los sabores parecen variar bastante entre cuando le doy caladas largas o más cortas y esto se debe al calor que general el cigarro. Las caladas más cortas generan sabores de café, crema, mineral y un manto dulce en la fumada, mientras que las más largas muestran sabores a pino, anís, pimienta y eucalipto.

Aunque el cigarro es bastante oscuro y se vea como una experiencia cargada, la intensidad está entre media y media alta, pero con muchísimo sabor, que en este tercio destaca también notas cítricas y un sabor de pimienta más puro y más frontal que en el tercio anterior. Quizá por esto los sabores más secundarios y sutiles no se sienten tanto, incluso variando la duración de las caladas. Los sabores se sienten más minerales en este tercio, con algunos que me recuerdan a cemento mojado y otros que se sienten más como de tierra o musgo. Al superar la mitad del cigarro se sienten notas de frutos secos con chocolate, que me hacen pensar en Nutella, cacao en polvo y anís.

Al último tercio se le suman notas florales y especias asiáticas que no alcanzo a determinar, pero se siente mucho más robusto el sabor, como más denso y más matizado, con notas de café, chocolate, pan tostado y regaliz. En este último tercio siento que la intensidad bordea entre media-alta y alta, pero nuevamente son los sabores los que me hacen quedar impresionado. Al cabo de dos horas y 20 minutos, dejo los 2 centímetros que quedan del Alma Fuerte en el cenicero.

La familia Plasencia deja bastante claras sus intenciones de ser una de las grandes marcas en el corto plazo, y el Alma Fuerte realmente es un de los grandes cigarros. Este que me fumé es quizá el más normal de las vitolas que han creado para esta liga y ya con solo los diseños se han destacado bastante. Incluso, con eso, estamos hablando de una fumada bastante variada con casi dos horas y media de duración. Se nota a leguas la atención que Plasencia le ha puesto a este cigarro y la inclusión de hojas muy selectas resulta en una cantidad de sabores increíbles y casi únicos. El único aspecto negativo que le he encontrado es el precio, pues se trata de un cigarro con un precio que ronda los $20 y eso lo excluye de muchos presupuestos. Esto ocurre porque gran parte de las vitolas de la presentación son de cepo grande, pero idealmente podrían crear uno más delgado con un precio más amigables, especialmente luego que esta liga gane más fama, pues ha estado en las listas de mejores cigarros de varias páginas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Plasencia
Modelo: Alma Fuerte
Dimensiones: 6¼ x 54
Tamaño: Nestor IV (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Ometepe, Condega, Estelí, Ometepe)
Precio: $19,00
Puntuación: 95

AJ Fernandez – Días de Gloria (Robusto)

Si mal no recuerdo, creo que es este el primero producto nuevo de AJF que no es una extensión de una línea, tipo San Lotano o New World, ni es un tributo a marcas previas, tipo el Ramon Allones o el H. Upmann, ni es un cigarro hecho para otra marca. Esencialmente, el nuevo producto de AJ Fernandez sí es un tributo, pero no lleva ninguna otra marca en su nombre, solo un recuerdo de lo que AJF llama los días de gloria en los que Abdel fumaba constantemente con su padre Ismael, en Cuba. Hasta donde tengo entendido Ismael aún vive, pero ahora ambos residen en Nicaragua. La liga incluye tabacos nicaragüenses de las fincas más antiguas que tiene Fernandez.

Aunque para la imagen lo quité, el Días de Gloria viene envuelto en una hoja de cedro, por lo que bajo el celofán es muy difícil ver gran parte de la capa, ya que esta madera cubre casi todo el cigarro. Una vez quitada, veo que la capa carece de brillo, pero tiene una buena cantidad de protuberancias, algunas venas y una firmeza respetable. La capa tiene aromas de paja, bosta, cuero, clavo y chocolate, mientras que la calada en frío presenta cuero, madera, nibs de cacao, paja y pimienta.

El Días de Gloria comienza bastante rico de sabores, con una combinación principal de cuero y nueces, seguida de notas de paja, cáscara de limón, café en polvo y clavo. La pimienta no tarda en aparecer, tanto en el retrogusto como en el paladar, pero se siente más como un chile picante que como pimienta. El retrogusto también incluye notas de vainilla que son esporádicas. En términos técnicos, podría dejarlo en que es un AJ Fernandez como explicación, pero prefiero decir que el tiro es excelente y el anillo de combustión son ejemplares. El humo es abundante, pero no exagerado y la intensidad del cigarro entre media y media-alta al finalizar este primer segmento.

En el segundo tercio el Días de Gloria mantiene esa nota dominante de cuero y nueces, junto con la sensación de chile picante, pero las notas más suaves incluyen paja, tierra húmeda, clavo, pan y canela. Esa sensación picante es mucho menor que en el tercio anterior y pareciera estar disminuyendo aún más, lo cual no es un problema. Sin embargo, el retrogusto de vainilla también parece estar desapareciendo y ese me gustaba bastante. En temas técnicos sigue siendo un cigarro ejemplar y la intensidad general se siente ya en media, sin muchas intenciones de variar.

En el último tercio el cigarro cambia completamente y no para mejor, mostrando una nota intensa de madera que domina esa combinación de nueces y cuero de los tercios anteriores y elimina la complejidad que esa combinación aportaba. Sigue habiendo sabores secundarios que incluyen café en polvo, cuero, tierra, almendras y notas florales, pero sienten mucho más suaves en este tercio y causan menor impacto en cada calada. En términos técnicos sigue siendo una fumada prácticamente perfecta, con un tiro ideal, humo abundante y una intensidad que apenas si supera la media en el último tramo del cigarro. Lo dejo morir con dignidad cuando cumple una hora y 25 minutos de encendido.

Luego de comenzar rico y abundante de sabores, y mantenerse así durante una buena parte de la fumada, me sentí un poco defraudado que el Días de Gloria tomara el camino que tomó en el último tercio y esos sabores intensos a madera fueron poco agradables, especialmente dada la complejidad previa. Pero el Días de Gloria tiene momentos brillantes en su liga y la fumada, incluyendo algunos sabores inesperados como cáscara de limón y canela, que esta última la asocio más con fumadas dominicanas. Ojalá el último tercio hubiese sido más como los dos anteriores y que el cigarro en general tuviese notas más dulces, pero no me cabe duda que el Días de Gloria es un tributo justo y apropiado para esos días que la familia Fernandez disfrutó en Cuba y un excelente nuevo producto de la marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Días de Gloria
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Estelí)
Capote: Nicaragua (Estelí)
Tripa: Nicaragua (Estelí)
Precio: $10,00
Puntuación: 87

Don Rogelio – Habano (Robusto)

Un año y medio atrás estaba dictando una cata de tabaco Don Quijote junto con mis amigos de Cultura Ron, al tiempo que ellos hacían una cata de tres rones venezolanos. Durante esa cata hubo gente invitada por mí y por Cultura Ron y, al poco rato de terminar la cata pude conversar con varios de los asistentes, entre ellos los invitados por mis amigos. Una de esas personas era el dueño de Don Rogelio Cigars, quien estaba de visita en Venezuela y quien me obsequió uno de sus productos. Casualmente, un par de días después viajaba a República Dominicana y ¿a quién me encontré en el aeropuerto? Al mismo señor. Conversamos un rato y descubrimos que íbamos al mismo destino, pero en líneas diferentes. No nos vimos más, pero de vez en cuando conversamos.

Don Rogelio es una marca que rinde tributo a quien lleva su nombre, una persona que sirvió de guía y maestro a Thomas Martinez, quien fue el que me regaló el cigarro. Los cigarros individuales vienen en unas cajas de cartón con toda la historia de esta persona, pero la caja vacía fue víctima de la limpieza de año nuevo que azotó mi casa y realmente no la tenía en el lugar menos accesible. No obstante, la marca hace solo dos productos: capa maduro y capa habano, siendo este el último. Los cigarros, a su vez, vienen envueltos en un papel encerado y con un hilo de fieltro por dentro, y sobre ello la anilla del cigarro. Lamentablemente es imposible mantener la anilla y quitar el resto, pues está todo pegado. Una vez le quité todo, quedo con lo que se llama un cigarro desnudo que tiene aromas a frutos rojos, avena y madera en su capa brillante. En la tripa no se aprecia ningún aroma porque está cubierta por la capa y, finalmente, la calada en frío presenta aromas de madera abundantes y escasos cítricos.

Luego de encender rápidamente, incluso con parte de la capa cubriendo el pie, el Don Rogelio Habano comienza con notas bastante fuertes de pimienta, atípicas para un cigarro dominicano, seguidos de sabores casi tan fuertes de madera de roble y durazno, mientras que en el retrogusto es pimienta el sabor dominante, con notas más suaves de madera genérica. Al cabo de algunos minutos y más o menos al momento de la imagen, los sabores en el primer tercio cambian ligeramente, mostrando una nota aún mayor del sabor de pimienta y dando unos sabores a café muy interesantes y ricos. El humo es abundante, pero no necesariamente denso, mientras que la intensidad se coloca en media-alta. El anillo de combustión no es perfecto, pero tampoco preocupa y la ceniza se sostiene bastante bien por sí sola.

Hacia el segundo tercio el humo se hace escaso, no por ello está falto de sabores, pero ya no muestra la misma cantidad de él que en el primer tercio. Los sabores se sienten con un matiz ligeramente ácido, que no logro descubrir si se trata de un sabor per se o de un tema de fermentación del tabaco, pero afortunadamente la intensidad de pimienta se reduce un poco, lo que me permite apreciar mejor el resto de los sabores, que incluyen ahora madera, dulce y especias dulces y una ceniza bastante sólida con un anillo de combustión con tendencia recta. Más o menos en el ecuador del cigarro aparecen notas de tiza y amargas que no son nada agradables, pero afortunadamente duran muy poco tiempo, sustituidas por notas de café y almendras, que realmente me hacen volver a querer al cigarro.

Me pierdo un poco en los matices del cigarro y la combinación de sabores a almendras, madera, café y pimienta, tanto que la foto del último tercio es mucho más adelantada que la del tercio anterior. La pimienta sigue presente en este punto, pero es realmente suave y su presencia se limita al retrogusto, en donde le acompañan sabores a almendras también. En el paladar las especias dulces que mencioné anteriormente parecen dividirse al punto que me deja identificar anís y canela, pero también hay café y madera presentes. El tiro se abre un poco y esto me permite desprender mayo densidad en el humo, pero la intensidad no se hace mayor y, si no fuese por la fuerza de la pimienta de la primera mitad, el cigarro tendría una intensidad media-suave. Al final, luego de una hora y quince minutos, el Don Rogelio Habano llega a su fin, con una apariencia bastante fea, pero buenos sabores.

Una fumada interesante, sin duda, con sabores que no esperaba de un cigarro dominicano y menos de un cigarro que no conocía, y mucho menos de un cigarro cuya marca comienza por Don, pues tengo un amigo que afirma que ninguna marca que comienza por Don es buena. Claro, su argumento es destruido cuando le hablo de Don Pepin, pero me dice que es el único. Me hubiese gustado tener la anilla sobre el cigarro y que la capa mantuviera su «belleza» durante toda la fumada, pues en el último tercio realmente se hizo bastante fea y era imposible hacerle una foto sin que pareciera que estaba lamiendo el cigarro. Pero todo eso son temas subjetivos visuales; el cigarro en verdad estaba bastante bueno y con gusto lo compraría de nuevo.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Don Rogelio
Modelo: Habano
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana (Corojo)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano), Brasil (Arapiraca)
Precio: N/D
Puntuación: 85

Ron: Millonario Solera 15 Reserva Especial

Otro ron de Solera para que yo pueda argumentar si es el proceso real o no. Aunque la verdad es que Millonario no destaca cómo es ese proceso, así que no queda más que obviar ese tema, aunque la gran mayoría de rones que se marcan como de Solera rara vez respetan el proceso y hacen un híbrido entre el proceso real y como mejor les convenga hacerlo. Sobre esto hablé en el número de noviembre 2020 de la revista Latino Aficionado.

De igual manera, sobre la historia del ron Millonario pude hablar también en la reseña previa que hice del Millonario 10 Aniversario. Pero el ron Millonario Solera 15 Reserva Especial se jacta de ser producido mediante un proceso de Solera de 4 pasos, en donde el paso final ya cuenta con un ron que data de hace 15 años, y el ron más joven del blend es de 8 años. Imposible saber cuánto de cada uno hay, pero así es el proceso. El ron es embotellado en Perú a 40% de alcohol.

La botella es muy al estilo de como era la de Zacapa 23 antes de ser adquirida por Diageo, que es en una especie de cesta hecha a mano. Inicialmente este estilo de empaquetado se ve muy llamativo y singular, pero en lo personal me recuerda y me hace pensar en productos mucho más «baratos» y crudos, como un miche andino o algo por el estilo. Además, no me deja ver el líquido y eso en lo personal no me gusta. Siempre tienes la opción de quitarle la cesta, pero entonces la botella no tiene ninguna marca que a distinga y se ve más barata todavía.

En copa se trata de un líquido color caramelo oscuro, muy rico y con destellos rojizos. Las lágrimas en el interior de la copa descienden muy lentamente, son de un grosor bastante destacado y a la vista nos encontramos con un líquido de buen añejamiento. Solo espero que en nariz y boca pueda confirmarlo.

Los aromas son intensos de madera, con cáscara de naranja, azúcar morena, vainilla, canea, guayabita y clavo. Al cabo de unos minutos aparecen aromas también de refresco de cola y pasas. Muy agradable y hasta exótico, dentro de la normalidad del ron de estilo español que es.

En boca muestra una alta intensidad de sabores y matices, destacando caramelo quemado, regaliz, frutos secos, madera, mermelada, canela, guayabita, café, chocolate y tabaco. En el retrogusto se sienten notas de nueces y madera, que acompañan un final muy de su materia prima, es decir de melaza pero como más dulce.

El sabor se destaca tan bien por sí solo, por lo que no me atrevo a ponerle hielo, por miedo a que se diluya ese sabor. Luego de un par de minutos de haberlo tomado, el final del sabor me da notas de chocolate, hojas de té, canela y azúcar morena. Hay una cierta sensación amarga en el final, pero ella solo hace que quiera tomar otro sorbo para eliminarla.

Ciertamente, el Millonario Solera 15 Reserva Especial es un muy buen ron, rico, fuerte y con una sensación ‘cruda’ que destacan más los rones de 8 años que los de 15, por lo que me inclino a pensar que va menos hacia el ron más antiguo de su blend, pero sigue siendo una excelente muestra del ron de estilo español.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Ron Millonario
Nombre del Ron: Solera 15 Reserva Especial
Marca: Millonario
Origen: Perú
Materia prima: Melaza
Edad: 8 a 15 años
Precio: $43
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Micallef – Experiencia La Crema (Churchill)

Con un afán de combinar dos palabras que aparentemente no tienen mucha relación y no explicarlo, Micallef creó en 2019 la línea Experiencia La Crema, únicamente en vitola churchill, pero que luego incluiría robusto, toro y gordo. La línea Experiencia está formada por dos sufios: La Crema, que incluye una capa Sumatra mexicana, y Prominentes, que incluye una capa Habano nicaragüense. Micallef es una empresa creada en 2016 y que gran parte de su producción se encuentra asociada a la familia Gomez-Sánchez en Nicaragua. La liga del cigarro es algo que llama la atención, pues consiste en tabacos de cinco países, todos añejados durante cuatro años. La capa Sumatra San Andrés mexicana no es algo común en el mundo del tabaco, así como el hecho de incluir tabaco de Panamá en la tripa.

El logo en la anilla hace que si lo ves muy rápido parezca otro cigarro, o al menos eso fue lo que me dijeron un par de amigos cuando les envié la imagen, pues me preguntaron si estaba fumando un Opus X. En precio y calidad está bastante alejado de este, pero no obstante, me dio aromas muy interesantes en frío, que incluyen un dulzor de frutos rojos y madera de cedro, sobre todo en la calada en frío, con aromas más suaves a madera, paja, cuero y nueces en la tripa. La capa tiene poco o ningún aroma.

El Experiencia La Crema comienza con sabores ligeramente fuertes muy parecidos a los de la calada en frío, incluyendo frutos rojos, madera de cedro y una mezcla de distintos tipos de pimienta. Desde el principio son estas notas de frutos rojos y madera las principales, mientras que la pimienta se mantiene en el fondo, funcionando como una plataforma fija sobre la que los otros dos sabores se apoyan. A mediados del primer tercio se sienten notas suaves de chocolate y una sensación cremosa, pero nada con la intensidad de los sabores principales. En el retrogusto hay notas de pimienta y frutos rojos. La intensidad es media, con uno que otro pico más fuerte, pero el cigarro quema lento así que estos picos no valen la pena para destacar al cigarro con una intensidad mayor.

Durante el segundo tercio, al que llegué después de casi una hora de encendido, los sabores de frutos rojos y madera se mantienen protagonistas, aunque la madera toma un sabor más genérico y ya no es de cedro, aunque igualmente tenía un matiz interesante. Los sabores de chocolate y pimienta se mantuvieron en segundo plano y para el punto medio del cigarro desaparece la sensación cremosa. La intensidad se mantiene fija en media, mientras que el humo es abundante y denso en cada calada. El cigarro tiene una sospechosa tendencia a no mantener la ceniza, por lo que no se ve tan apetitoso en las imágenes, pero fue tanto lo que me mantuvo cautivado que, en mi infinito conocimiento, no le tomé fotos al último tercio.

Precisamente, en ese último tercio las notas de pimienta y madera superan las de frutos rojos, aunque la pimienta nunca llegó a ser muy agresiva y las notas de chocolate siempre se mantuvieron en el fondo. Con estas notas tan sencillas el Experiencia La Crema llegó a su fin, luego de dos horas y 15 minutos de haberlo encendido.

Si bien el Experiencia La Crema es un cigarro de buenos sabores, sencillo y de fumada larga, no lo sentí como un cigarro muy complejo, sino con una tendencia más lineal. Aunque tiene algunas notas cremosas para darle más matices a sus sabores, estas son escasas y hasta tímidas, si se quiere, y estas duraron hasta la mitad. Pero es una liga bastante única al incluir tabacos de poca usanza y por lo tanto el perfil es algo que he probado pocas veces. Esta falta de complejidad se hizo aparente cuando más falta hacía, pues en el primer tercio y hasta la mitad del cigarro, todavía estoy apreciando y viendo qué ofrece, pero cuando llegó el momento de destacarse y atar todos estos sabores para el último paso, pareció desvanecerse un poco. Sin embargo, no dudaría en volver a probarlo, preferiblemente en otra vitola que presente los sabores de manera distinta.

Ficha Técnica:
Fabricante: Micallef
Marca: Micallef
Modelo: Experiencia La Crema
Dimensiones: 7 x 52
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés Sumatra)
Capote: Ecuador (Habano)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana, Panamá
Precio: $13,50
Puntuación: 84

Bolivar – Libertador LCDH 2013

El Libertador de Bolivar es un cigarro exclusivo de La Casa del Habano, lanzado en 2013. Cada año La Casa del Habano recibe al menos un cigarro exclusivo para ellos, y en 2013 resultó ser este. Creo que en 2016 fue el H. Upmann que fumé hace un tiempo, y así cada año es una diferente de las 27 marcas que conforman Habanos S.A. Al igual que la mayoría de los cigarros exclusivos de LCDH, el Libertador tiene una anilla secundaria de un color entre rojo y vino tinto debajo de la anilla principal, con el logo de La Casa del Habano. Este cigarro en específico está apuntado a fumadores que buscan «sabores intensos» y fue un regalo que me hizo un amigo distribuidor de habanos en Venezuela.

Se trata de un cigarro imponente, de tamaño destacado, marcando un cepo de 54 por un largo de 6,5 pulgadas. El amigo que me lo obsequió me dijo que lo tenía guardado desde que salió y, aunque recuerdo haberle tomado fotos a la caja, en verdad no tengo ni idea en dónde estará esa foto. El cigarro tiene 10 meses en mi humidor, sin embargo. La capa tiene algunas venas pequeñas, pero por lo general se nota bastante lisa y con un cierto brillo mínimo, aromas de paja y en el pie se sienten notas más de madera y galletas de mantequilla. La calada en frío presenta más notas de las sentidas previamente e incluye dulce y canela.

Aunque la ceniza no lleva una tendencia a querer mantenerse mucho tiempo sobre el cigarro, el primer tercio trae consigo una variedad interesante de sabores que compensa cualquier tema fotográfico de la ceniza, incluyendo cáscara de naranja, pasas, frutos secos y madera. Esas pequeñas venas en la capa han sido las que más han evitado que la quemada se vea del todo pareja, pues la quemada tarda un poco más en superar esas venas. La intensidad es media, pero una vez superada una parte de las venas y todavía dentro del primer tercio se sienten notas cítricas más generales y menos relacionadas con naranja únicamente. El retrogusto es cremoso y con notas de anís y canela.

El segundo tercio es muy parecido al primero, por lo que las fotos no parecen muy alejadas de sí, aunque las intensidades son distintas y los sabores principales también, siendo madera y cuero los principales ahora y también hay una nota herbácea que me recuerda a alguna hierba aromática tipo cilantro, mientras que en el retrogusto aparecen notas saladas que me recuerdan al whisky yodado y el humo es abundante y denso en cada calada, mientras que el anillo de combustión continúa torcido como en el tercio anterior y gracias al mismo cambio de ritmo en la quemada que ocasionó la vena que no quería quemar bien, aunque ya he tenido que darle un par de retoques. El retrogusto incluye sabores a canela y yodado de whisky.

En el último tercio hay algunas transiciones y estas me llevan a sabores de merey y mantequilla, pero también pareciera que el mejor momento del cigarro estuvo en su segundo tercio. En este segmento siento sabores a yodo, cilantro, cuero, cítrico, canela y sal, mientras que en el retrogusto se sienten notas cremosas, saladas, a cerezas y canela, con toques de pimienta esporádicos, aunque esta pimienta nunca estuvo realmente del todo presente en el cigarro. Al principio decía que era para una fumada intensa y eso me hizo pensar en pimienta, pero sin duda el Libertador LCDH demuestra que un cigarro puede ser intenso sin ser picante. Al final, una hora y 50 minutos de una fumada muy diferente y uno de los mejores ejemplos de la calidad del habano, tanto en construcción como en sabores.

A finales del año pasado hice una lista de mis mejores cigarros y algunos de mis amigos me cuestionaron la ausencia (o poca participación) de los habanos en dicha lista. Una de las razones es porque el 95% de lo que fumo es centroamericano y no cubano, pero otra razón es que si bien los habanos presentan una serie de sabores y aromas muy interesantes y diferentes y de una calidad extraordinaria, es la calidad de construcción del habano la que es inconsistente y es por donde se van casi todos. Si solamente puntuara sabor, aromas y gustos, estoy seguro que tendría más habanos en mi lista de mejores experiencias, pero dado que también califico por construcción, es ahí donde los habanos siempre dejan de ganar puntos. Dicho esto, el Libertador LCDH fue una grata experiencia con muy pocos problemas técnicos, casi a la par de los que podría presentar un cigarro centroamericano de una fábrica pequeña, aunque quisiera pensar que gran parte de la calidad de esta experiencia se debió a la guarda que tuvo. El cigarro solamente está disponible en esta vitola, que estoy seguro sus dimensiones tan grandes responden a un tema de mercado mundial y no tanto a Habanos S.A. liderando ese mercado, pero creo que la liga de este cigarro estaría mucho mejor en un formato como el Belicoso Fino. Pero mi gracias a Héctor por este obsequio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Bolivar
Modelo: Libertador La Casa del Habano 2013
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Sublimes (Doble Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $18,50
Puntuación: 90