Ron: Cihuatán Gran Reserva 8

Continuando con productos de Cihuatán, luego de haber probado el Reserva Especial 12 el año pasado y aún esperando si quieren enviarme alguna botella y no hacerme probar muestras 😀 En la publicación del Reserva Especial coloqué un poco de la historia de este ron salvadoreño que existe como empresa desde hace muy poco, siendo desde 2004 como destilería y desde 2014 que existe como vendedora de ron, para poder exportar, supongo.

El ron marca 8 años en su etiqueta, específicamente destacando la palabra años, por lo que no podría pensar que es un blend que incluye rones de otras edades, y es embotellado a 40% de alcohol. También menciona que es hecho bajo el proceso de Solera, al igual que su expresión de 12 años. Esto me llama la atención porque ya en la reseña anterior del ron pude comprobar que el proceso de Solera que aplican no es fiel a la tradición, por lo que no me impresionaría que este tampoco. Incluso, como mencioné en mi artículo publicado en Latino Aficionado en noviembre de 2020, muy pocos (por no decir ninguno) de los rones que dicen ser de Solera aplican el método tradicional, sino que se inventan un híbrido.

El hecho que dice ser un ron de 8 años y el hecho que dice ser de Solera son contradicciones, porque un proceso de solera combina rones de distintas edades en un proceso en el que es imposible determinar cuánta cantidad de cuánta edad existe en el líquido embotellado.

En copa el Cihuatán Gran Reserva 8 muestra un color pajizo claro, casi amarillo con destellos ligeramente cobrizos. Las lágrimas que cubren el interior de la copa son bastante gruesas y descienden lentamente.

En nariz se sienten inicialmente notas a caramelo, almendras, madera, vainilla y cáscara de naranja. Dejándolo tranquilo unos 3 minutos, al regreso se sienten también notas de banana y coco y una intensidad alcohólica que estaba ahí al principio y esperaba desapareciera después, pero se mantiene. Se siente como un ron inferior a 8 años, pero en boca lo podré confirmar.

En boca tiene notas astringentes bastante fuertes, pero un sabor agradable a caramelo, almendras, vainilla y madera, seguidas de cerca por notas de cáscara de naranja y canela. Con un par de piedras de hielo de buen tamaño se siente más cremoso y menos astringente, haciendo que sea más agradable de tomar.

Pero sin lugar a dudas se siente como un ron bastante joven y no uno que tenga 8 años de añejamiento. Se siente más como un Gran Reserva de Santa Teresa en el sentido que la sensación calórica dentro de la boca y mientras desciende por el tracto se siente hasta que llega al estómago. El retrogusto tiene una combinación de madera, almendras y vainilla.

Dado el inmenso rango de precios de los rones a nivel mundial, normalmente uso la comparación con el Diplomatico Reserva Exclusiva como referencia, el cual he visto en USA en $35. En ese sentido, este Cihuatán Gran Reserva 8 cuesta $30, lo cual podría estar decente en una categoría de rones de 8 años, pero insisto en que no sabe a un ron de esa edad, sino mucho menor, por lo que me parecería que está un poco caro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Licorera Cihuatán
Nombre del Ron: Gran Reserva 8
Marca: Cihuatán
Origen: El Salvador
Materia prima: Melaza
Edad: 8 años*
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 77

* según la marca

Room 101 – 10th Anniversary (Toro)

Para 2019 Room 101 y Matt Booth nos demostraron nuevamente que no hay mejor manera de celebrar 10 años en el mercado que haciendo un cigarro para conmemorar la ocasión. En este caso, lo hicieron con una liga que no compartieron, aunque Booth sí admitió que la capa es rosado de Nicaragua, ofrecido únicamente en una vitola toro 6 x 52 por un precio de $10. La producción estuvo limitada a 500 cajas de 20 cigarros y son fabricados por AJ Fernandez. Sin embargo, el 10th Anniversary posiblemente se vio algo abrumado y perdido entre los varios y diversos lanzamientos de Room 101 para 2019, incluyendo Doomsayer, Farce Maduro y The Big Payack Maduro.

Recuerdo cuando lo estaba fumando, un amigo me preguntó si era un Connecticut. Es habano rosado, muy claro y sin duda podría parecer un tanto más oscuro que un Connecticut, pero más allá de la capa, la anilla se ve muy elegante, sencilla, minimalista y llamativa. En frío refuerza un poco esa sensación que podría ser un Connecticut, destacando apenas notas suaves de chocolate, pimienta y herbáceo sobre la capa, mientras que la calada en frío presenta notas muy similares a las de la capa, con una nota más fuerte de pimienta solamente.

Toda idea o creencia que este pudiera ser un cigarro ligeramente Connecticut se desvanece en las primeras caladas, con una cantidad impresionante de pimienta que llega a aguar los ojos un poco, sin duda demostrando y probando su fabricación por AJ Fernandez y, no solo por su inicio de pimienta, el cigarro se siente como un producto de AJF. Incluso, hay que esperar un poco más de lo que quisiera para que la intensidad de la pimienta se reduzca y el cigarro pueda demostrar otros sabores como tierra e incluso nuez de Brasil, que es un sabor que tengo bastante tiempo sin sentir en un cigarro, por lo que si me gustaba antes, ahora me gusta mucho más. En términos técnicos, la imagen es un gran ejemplo de lo bien que está quemando y el humo es abundante, con un tiro extraordinario, nuevamente probando que es hecho por AJF.

En el segundo tercio el cigarro mantiene su perfección en temas técnicos, con un anillo de combustión prácticamente recto, ceniza sólida y blanca, y un tiro extraordinario. En el paladar se sienten aún más sabores, dejando ese de pimienta entre los secundarios y destacando más notas de madera, nueces (de Brasil y de otros orígenes) y una nota más cremosa también. Aunque la fuerza de la pimienta fue notable en el primer tercio, realmente el cigarro tenía una intensidad media-alta, y en el segundo tercio se reduce un poco hasta bordear por la parte inferior y ser más de intensidad media. Pero sigue siendo un cigarro que trato de fumar lento, porque me sería muy fácil fumarlo rápido.

Para el último tercio este 10th Anniversary de Room 101 parece haber perdido los sabores de nueces, siendo apenas de tierra, madera y pimienta. Para un cigarro con tan pocos sabores, la verdad es que han sido increíblemente densos y ricos en matices, siendo dominante de madera en este último segmento. En la última parte de este tramo se vuelve un poco ácido, casi desagradable, pero la verdad es que para ese momento es cuando ya lo habría dejado también, así que el problema del sabor sobrevive durante muy poco tiempo. Pero el resto de la fumada el 10th Anniversary fue una pequeña lucha interna, pues quería fumarlo y probarlo más veces de las que lo hice, pero no quería que durara poco tiempo tampoco.

Pero al final, el 10th Anniversary comenzó muy bien y terminó bastante bien, aunque sin duda hubo un declive entre el inicio y el final, pero el cigarro no dejó de ser único, aunque con poca evolución. En el segundo tercio se sintió prometedor, pero en el último esa promesa no pareció ser cumplida y pareciera que estuvo construyendo algo que no pudo terminar, siendo el último tercio más de lo mismo del segundo. Ciertamente es un buen cigarro, pero no algo que a mí me pareciera celebra un décimo aniversario. Por su precio casi que cuesta $1 por año, y eso podría estar muy bien para ser el gimmick del cigarro, pero no es el cigarro que más me ha gustado aunque sé que hay muchos que sí apreciarán este cigarro y les va a gustar.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Room 101
Modelo: 10th Anniversary
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano rosado)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $10,00
Puntuación: 85

Ron: Zaka Trinidad

El ron Zaka de Trinidad es un ron destilado por otras destilerías y embotellado por ellos. Basa su identidad en una figura del dios vudú de la agricultura y los agricultores. La relación de este dios con los trabajadores es una de respeto mutuo por la caña de azúcar y el ambiente donde esta crece.

Actualmente tienen tres productos, uno de Trinidad, otro de las islas Mauricio y uno de Panamá, aunque el que tengo es el de Trinidad, que es un blend de rones entre 7 y 10 años, destilados por columnas a partir de melaza y añejado en barricas de roble ex-bourbon. El ron es embotellado a 42% de alcohol.

En copa se descubre un líquido color ámbar, denso y con destellos rojizos. Al moverlo por la copa se desprenden lágrimas delgadas que descienden a una velocidad moderada, que no es tan lenta como esperaría de un ron de hasta 10 años, pero no hay nada que me haga pensar que el líquido no tenga la edad marcada.

En nariz se sienten aromas a vainilla, caramelo, coco, un toque suave de pimienta y cáscara de naranja. En segunda instancia se sienten notas de almendras, canela, vainilla y madera. Es agradable, pero no tan complejo como esperaría.

En boca se siente denso, como lo había pensado, con sabores bastante frontales de caramelo y almendras que se funden con madera y cáscara de naranja. Posteriormente se sienten notas de vainilla, coco y tabaco, que no son tan fuertes. Las notas de madera son bastante sutiles, mucho menos de lo que esperaría de un ron de esta edad, pero no deja de ser agradable.

Sin embargo, tampoco es un ron que destacaría por su habilidad de combinar con un tabaco o que tomaría solo, pues el final es bastante corto, con notas muy suaves de coco y vainilla, que se destacan mejor con algo de hielo. El Zaka es un ron que esconde su edad y que quedaría mejor como parte de un cóctel sencillo, que para mí siempre será un old fashioned, pero también para un daiquirí. No es que tenga algo de malo, pero con la edad marcada, esperaba un ron menos agresivo y con más cuerpo, especialmente por su precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Trinidad 7 Year
Marca: Zaka
Origen: Trinidad
Materia prima: Melaza
Edad: entre 7 y 10 años
Precio: $70
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 81

Balmoral – Serie Signaturas Paso Doble (Brindis)

En 2018 la marca Royal Agio lanzó un proyecto bastante ambicioso llamado Serie Signaturas, una serie de cigarros que se haría realidad con dos lanzamientos que combinaran el talento de Boris Winterman, de Royal Agio, con otros fabricantes a fin de producir unas ligas específicas para la marca. El primer lanzamiento fue una colaboración con Ernesto Perez-Carrillo, que llevó el nombre de Balmoral Serie Signaturas Dueto, utilizando una capa nicaragüense de la región de Jalapa, capote nicaragüense de Estelí y tripa de Nicaragua y Brasil. Para 2019 Royal Agio creó la serie Paso Doble, en la cual Winterman colaboraría con otra leyenda del tabaco: Litto Gomez de La Flor Dominicana. El Paso Doble es torcido en la fábrica del anfitrión, en este caso Tabacalera La Flor en República Dominicana, por lo que el cigarro presenta una mayoría de hojas de ese país, con una capa ecuatoriana. La línea fue lanzada en tres vitolas, pero la de esta reseña es un doble perfecto de medidas 7 x 55 como el que se ve en la imagen inferior.

El cigarro realmente tiene un aspecto absolutamente diferente a lo habitual, con una perilla bastante singular y que asumo tomó bastante tiempo hacer, así como las anillas bastante decoradas y el uso de hoja más oscura en la cabeza y el pie del cigarro. La capa en general es bastante oleosa y presenta aromas de té cítrico, granos de café, tierra, almendras y madera, mientras que la calada en frío, mucho más suave de lo que pensaba, presenta maní, tierra, cuero, paja, madera y chocolate.

Desde la primera calada este Paso Doble tiene un sabor muy fuerte a pan que domina el tercio, seguido de notas de café, nueces, paja, madera, cuero y un toque de tierra. No hay tanta pimienta como esperaría, sobre todo teniendo en cuenta que el cigarro ha sido hecho por La Flor Dominicana, aunque en el retrogusto es donde se aprecia, junto con vainilla, aunque esta última no está presente en todas las instancias. El tiro es excelente, aunque tiene la resistencia esperada hasta que supera la parte más angosta y el humo es abundante, quizá más de lo esperado, pero no quiero decir con eso que no es bienvenido. Sin embargo, en intensidad es bastante bajo, llegando a puntos esporádicos de intensidad media durante este tercio.

En el segundo tercio la pimienta parece balancearse un poco, siendo más suave en el retrogusto y ligeramente más fuerte en el paladar, lo que hace que la vainilla se sienta un poco más. El sabor de pan en el paladar se vuelve secundario, superado por una combinación de cítrico con tierra, aunque sigue incluyendo entre los sabores secundarios pan tostado, cuero, chocolate, cotufas y un toque de canela. El tiro sigue siendo bastante bueno, aunque la ceniza no es dada a mantenerse mucho tiempo, mientras que en términos de intensidad, sí llega al punto medio y se mantiene ahí, pero no parece querer ir más allá.

El último tercio es prácticamente una fotocopia del segundo tercio, manteniendo la misma dominación de sabores cítricos y de tierra, pero la pimienta parece haberse escapado una vez más hacia el retrogusto, donde vuelve a ser tan intensa como en primer tercio y regresando a la vainilla a un papel secundario, lo cual hace que se sienta menos complejo el cigarro. En las notas secundarias hay otros sabores, incluyendo paja, madera, canela, café, chocolate, nueces y pan, pero ninguno de ellos muestra suficiente intensidad como para colocarse entre los protagónicos. El tiro sigue bueno, así como el anillo de combustión, aunque este no es perfecto y hay un par de ocasiones que debo darle un mínimo retoque. La intensidad se coloca levemente sobre media a la mitad del último tercio, que es más o menos cuando lo dejo a un lado, luego de dos horas de fumada.

Cuando leí que este cigarro es fabricado por La Flor Dominicana esperaba una fumada con la intensidad que normalmente espero de esa marca, lo cual no sucedió y ya por ahí tuve algo de desilusión, quizá porque el Sr. Winterman prefiere fumadas más suaves, aunque eso soy yo elucubrando. Sin embargo, otra cosa que leí es que la marca Royal Agio fue adquirida el año pasado por Scandinavian Tobacco Group, quienes son dueños de una cantidad bastante impresionante de marcas y, posterior a la adquisición, declararon que descontinuarían los productos de Royal Agio, por lo que este cigarro posiblemente sea el último de la Serie Signaturas. La razón es porque la fábrica de Royal Agio será utilizada para hacer cigarros hechos a máquina, lo cual obviamente da más ganancia, pero no ayuda a mejorar la calidad. En cuanto al cigarro, bien podría ser hecho por cualquier otra marca, pues ciertamente ese sabor típico de La Flor Dominicana no está presente, pero sigue siendo un cigarro decente, con una gran cantidad de sabores cítricos y de pan, pero no tan balanceado ni complejo como su extrema decoración te llevaría a pensar. Sin embargo, su construcción es muy buena y cuando su intensidad estuvo en media y superior, fue una fumada bastante interesante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: Balmoral
Modelo: Serie Signaturas: Paso Doble
Dimensiones: 7 x 55
Tamaño: Brindis (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $16,50
Puntuación: 86

Tarazona – 305 (Robusto)

Luego de haber probado un Tarazona Caraballo Habano y Maduro que llegaron a mí no me acuerdo cómo. Creo que un amigo del Cigar Club me los regaló, y luego de la publicación de las reseñas una persona de la marca me contactó y me hizo llegar otros productos de la marca, como el Silverback y este 305, junto con otro llamado Guerrilla, que aún no he probado. Pero lo interesante de este producto es que no es Caraballo per se, como lo han sido los demás. Esto se debe a que Tarazona es la fábrica y hacen distintos productos, de los cuales este no es ligado ni creado por el Sr. Caraballo. Pero este Tarazona 305 se ve muy interesante, particularmente porque realmente no viene recomendado por nadie.

Se trata de un cigarro que debe tener un formato de 5 x 52 o 50, que se siente relativamente delgado y me llama la atención la uniformidad en el oscuro de la capa así como la aparente tensión de la hoja, no porque parezca que se va a romper, sino porque se ve sumamente oleosa. La hoja, para gran sorpresa mía, se trata de un Broadleaf proveniente de Costa Rica, que estoy seguro es la primera vez que pruebo esta variedad originaria de ese país. Precisamente en esa misma línea y por lo llamativo del cigarro, olvidé tomarle fotos apagado, por lo que esta primera imagen está un poco encendido, pero en cuanto a sus notas en frío, la capa presenta notas florales abundantes, con toques más suaves de pasas y chocolate. En la tripa se sienten notas suaves de madera y mantequilla, y notas más fuertes de chocolate y madera en la calada en frío.

El 305 de Tarazona impresiona desde la primera calada, quizá más por lo sutil y «delicado» que se siente que por la intensidad de sus sabores. En cierto modo me recuerda cigarros muchos más caros y selectos, aunque el hecho que este cigarro sea un obsequio puede obviar ese detalle. Sin embargo, el todopoderoso Google me muestra que es un cigarro ligeramente por debajo de $10 y realmente se siente como algo más caro. Desde la primera calada los sabores a chocolate son intensos, acompañados de madera y ese aroma de cuando entras a un local como McDonald’s y te recibe el olor de las papas fritas. A lo largo del primer tercio siguen apareciendo sabores a eucalipto y vainilla, y algunos matices de chocolate como a nibs de cacao y chocolate tostado.

En el segundo tercio el sabor de chocolate sigue siendo el principal, con los matices anteriormente mencionados, aunque en este segmento esos matices son mucho más suaves. También le acompañan notas de avellanas y la misma vainilla del primer tercio. El tiro ha sido casi perfecto desde el inicio y el anillo de combustión podría ser más recto, pero pareciera llevar un detalle de encendido que me faltó cubrir al inicio y que ha sido crónico en la fumada. No obstante, esto no ha evitado que los sabores del cigarro se desprendan con facilidad y que se puedan definir, por lo que a partir de la mitad se siente una intensidad bastante destacada en el sabor de café, que casi puedo definir como un espresso, mientras que los sabores de madera toman un matiz que me recuerda a los taninos del whisky, en donde no es madera per se, sino un sabor relacionado.

En el último tercio el 305 presenta un «grandes éxitos» de lo que han sido los dos tercios anteriores, destacando el sabor de chocolate como el principal, pero incluyendo sabores de avellanas y café espresso, que hacia sus últimos momentos incluso toma un matiz malteado que me recuerda a la cebada. La quemada no es tan rápida como una reseña de un robusto me llevaría a pensar, pero este cigarro de 5 x 50 me duró un poco más de una hora y 20 minutos, lo cual aunque todavía dentro de los parámetros normales de un cigarro de estas dimensiones, no está nada mal. El cigarro en general no ha estado nada mal tampoco, lo cual tampoco esperaba.

Dos cosas descubrí en 2020 sobre los cigarros maduros: la primera es que casi todos se parecen, pues podría sospechar que las hojas de capa que se llegan a madurar tienden a ser del mismo origen, y la segunda es que los maduros me gustan menos que antes. Siempre he estado claro que el paladar se va afinando y nuestros gustos se van ajustando y cambiando, y así como en 2019 y 2020 los Connecticut comenzaron a gustarme más, exactamente lo contrario ocurrió con los maduros. El Tarazona 305 sirve como una clara excepción a esa regla, pues realmente me pareció muy agradable, quizá porque su capa nunca la había probado en otro cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tarazona Cigars
Marca: Tarazona
Modelo: 305
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: USA
Capa: Costa Rica (Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 88

Whiskey: Bushmills Original

Para mí Bushmills es parte de los clásicos whiskeys irlandeses, junto con Tullamore Dew y Jameson. El whiskey irlandés siempre se ha caracterizado por ser más suave y menos agresivo que otros whiskies del mundo, e incluso Bushmills lo destaca en su etiqueta con las palabras Smooth y Mellow.

Bushmills es un blend que combina single malt con whiskey de grano. Ese whiskey de grano es añejado lentamente por un mínimo de 5 años en barricas de roble americano. Sin embargo, la botella no marca edad. Hace unos años tuve la oportunidad de probarlo en una cata y me pareció precisamente bastante suave, también porque fue uno de los whiskies que abrió la cata y los siguientes eran americanos, canadienses y escoceses, bastante más fuertes todos.

Bushmills se jacta además de ser una de las destilerías más antiguas del mundo que se mantiene funcionando y, según ellos, no han cambiado la receta de su whiskey en 400 años.

El sabor principal es de caramelo y por tanto se siente inicialmente dulce, pero rápidamente aparecen sabores de frutos rojos entre los que destacan las fresas, le sigue banana, vainilla y luego algunas notas más suaves de miel. Quizá lo que destaca más es su base de whiskey de malta, pues el whiskey de grano no se siente tan intenso, lo que se caracteriza por una sensación menor de alcohol en el paladar vs. la nariz. En el retrogusto se siente más el aireado del alcohol, pero también se siente caramelo y banana.

Bushmills es fácilmente unos de mis whiskeys preferidos de Irlanda, pero no es mi preferido. Quizá porque su sabor y su intensidad me hacen querer combinarlo en un cóctel sencillo más que tomarlo solo, cosa que he hecho sin problemas. El tema es que cuando le añado algo de agua, los sabores se diluyen mucho, aunque son casi los mismos que se aprecian. Por ello el cóctel que se haga con él debe tener una capacidad de diluirlo muy baja, que le añada cuerpo más que restarlo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Proximo Spirits
Fabricante: The Old Bushmills Distillery
Nombre del Whiskey: Original
Marca: Bushmills
Origen: Irlanda
Edad: hasta 5 años
Precio: $26
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83