El Primer Mundo – Costa Fuerte (Embajador)

Luego del gran descubrimiento que me pareció que logré con La Hermandad, el otro producto de El Primer Mundo, y ya sabiendo a qué atenerme, decidí probar suerte con este Costa Fuerte, básicamente porque La Hermandad no estaba disponible. Sin embargo, y en retrospectiva, creo que no debí haberme comprado un 10-pack. La marca fue lanzada en 2013 como una colaboración entre Abe Flores de PDR Cigars y Sean Williams, en donde La Hermandad era el producto que ya Williams tenía creado y necesitaba la distribución de Flores, mientras que este Costa Fuerte es como la primera colaboración real de una liga de ambos.

También me pasa que me confundí de cigarro a la hora de la compra, pues este dice La Hermandad bastante grande y pensé que le habrían cambiado el nombre o le pusieron algo más. Pero no es algo que me haya dado cuenta con solo tenerlo en la mano, pues el cigarro tiene esa misma apariencia «barata» que tenía le producto previo, así que no me preocupó demasiado. La capa tiene alguna que otra imperfección, pero nada preocupante, y desprende aromas de tierra mojada y dulce, mientras que en el pie hay notas de tierra pero más ácida, madera y café. Finalmente lo pico con la doble hojilla y los aromas en frío incluyen madera y notas herbáceas sutiles.

Apenas encendido este Costa Fuerte desprende sabores de madera y notas ligeras de tierra, junto con una relativa acidez cítrica y notas herbáceas. También se siente una nota de pimienta, sobre todo en la lengua pero también en el retrogusto. Como mencioné al principio, el cigarro es parte de un 10-pack que compré y este es el 5to cigarro que me fumo, aunque he regalado un par de ellos. Quizá el mayor problema que he tenido con ellos es inconsistencia, pues algunos queman bien y tienen sabores decentes, mientras que otros no. Porque así son las casualidades, justo al que le toca reseña tiene un anillo de combustión terrible.

Aunque la capa del cigarro aparenta estar en el primer tercio todavía la realidad es que por dentro el cigarro estaba quemando mucho más rápido y estaba bien entrado en el segundo tercio. Esto se llama efecto de túnel en el lenguaje de fumadas, y es cuando la tripa quema más rápido que la capa. Se nota también cuando el cigarro se calienta mucho sin que sea aparente en la ceniza. Al cabo de un par de minutos después de la imagen el cigarro se apagó y tuve que tumbar la ceniza para encenderlo de nuevo y confirmar ese túnel. La pimienta se hizo un poco más intensa en el segundo tercio, siendo posiblemente la nota más fuerte de sabores, pero también incluyendo tierra, madera y paja, aunque la madera pareciera ir de salida.

Para cuando llego al último tercio el Costa Fuerte se ha apagado alrededor de cinco veces, sufriendo siempre de un efecto de túnel y en la imagen no se nota, pero me estoy quemando los dedos. Los sabores no se sienten muy bien cuando el cigarro sufre estos problemas, pero la nota de pimienta sigue siendo fuerte, pero la nicotina también, lo cual puede ser también por esos problemas de quemada. El anillo de combustión no puedo mencionarlo, pues cuando era bueno era demasiado bueno, porque no quemaba. Cuando era malo, era realmente malo. Me tomó una hora fumar el cigarro, aunque contando las reencendidas, sería como una hora y cuarto.

Posiblemente una de las peores experiencias que he tenido con un cigarro, pero insisto que el mayor problema de este no es tanto esa quemada y la falta de sabores producto de la mala quemada, sino la inconsistencia. He fumado varios de este pack y algunos han estado mejores que otros, pero todos han sido muy variables en su calidad. Esto es algo de esperar de PDR, al menos en mi experiencia, pero el cigarro de la marca con la anilla negra, aunque igualmente barato, es infinitamente mejor. Investigando un poco me parece que La Hermandad fue eliminado del portafolio de la marca, por lo que pareciera que el Costa Fuerte es su reemplazo, lo cual no es una buena noticia.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: El Primer Mundo
Modelo: Costa Fuerte
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Embajador (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Bahia)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana (Corojo 2006), Nicaragua (Criollo 98)
Precio: $3,25
Puntuación: 65

Don Quijote – Cumaná 505 (Robusto Extra)

La ciudad de Cumaná, de donde es originaria la fábrica de tabacos Don Quijote cumple 505 años. Curiosamente, Cumaná fue una de las primeras colonias españolas fundadas desde la Conquista, en 1515, por lo que se le llama la Primogénita del Continente Americano. Quizá hubo otras ciudades previas, pero Cumaná ha sido la única que ha mantenido una población continua desde su fundación. Originalmente se llamó Nueva Toledo, pero en 1569, luego de un ataque exitoso de los indios locales (llamados Cumanagotos), fue refundada varias veces hasta que en 1569 Diego Hernandez de Serpa finalmente la bautizó con su nombre actual. Además de sus continuos ataques, conquistas y refundaciones, Cumaná ha sido víctima de varios terremotos, por lo que las partes más antiguas de la ciudad datan de los siglos 17 y 18, y casi nada de la arquitectura del siglo 16 sobrevive. El que no aprende en este blog es porque no quiere.

Para celebrar los 505 años de la ciudad, Don Quijote creó una edición limitada a 505 cigarros de una liga nueva. En efecto, es el primer cigarro de Venezuela en utilizar una capa estilo ‘barber pole’, que consiste en hoja Sumatra maduro mexicana y Connecticut ecuatoriana. Bajo esta doble capa hay un doble capote, o técnicamente son dos hojas pero no en el mismo estilo que la capa y este consiste en dos hojas venezolanas: Salón y Oriental. Finalmente, la tripa son dos hojas de origen cubano, por lo que podríamos decir que es el primer cigarro que incluye hojas de 4 países distintos. En verdad no estoy seguro de eso, pero sería interesante. En cuanto al cigarro en sí, en su capa presenta distintos aromas entre los que se destacan más los aromas propios de una capa Connecticut que los de la capa madurada, y estos incluyen aromas herbáceos y mentolados, que me recuerdan al pino. En la tripa hay aromas de madera y cuero, con un toque herbáceo mentolado, que bien puede ser el mismo de la capa que llega hasta aquí. Finalmente lo pico con la doble hojilla y el aroma principal en la calada en frío es madera vieja, pasas y una sensación herbácea con un aditivo como alicorado, como si se tratara de un mosto. Algunas notas lejanas de cacao también se siente.

Una de las cosas que me llama muchísimo la atención en las primeras caladas del Cumaná 505 es la completa diferencia entre los aromas en frío y los sabores de la fumada. En boca se sienten sabores de madera, pan tostado y tierra seca, mientras que en el retrogusto se sienten notas de café tostado y muy suaves de chocolate, aunque lo llamaría más como chocolate en polvo. Esto sucede porque la capa madura tiene muy pocos aromas, pero a la hora de la fumada aporta bastante sabor, caso contrario de la capa Connecticut, que puede ser más aromática pero sus sabores encendidos no son tan fuertes. Posiblemente el sabor de madera sea de esa capa Connecticut y los de chocolate y café estén más asociados a la capa madura. La imagen que antecede es, obviamente, de la última instancia del primer tercio. La intensidad es media.

Para el segundo tercio la intensidad aumenta un poco, pero se sigue manteniendo en los límites de media. Los sabores de madera siguen presentes, pero ya no tienen el mismo protagonismo que antes, mostrando notas más de café cremoso, vainilla y un aumento en la intensidad del cacao también, que no llega a ser un chocolate per se, sino más aromático. Los sabores de tierra y cuero cierran ese núcleo de sabores, que tiene un final de vainilla y un retrogusto ligeramente picante y con notas de chocolate. En términos técnicos el cigarro se comporta bastante bien, con una ligera tendencia a un anillo de combustión variable, pero totalmente comprensible con una doble capa.

El último tercio es muy parecido al segundo, con el cambio más radical siendo un aumento de la intensidad, llegando a media-alta, pero con más propensión a regresar a media que a aumentar más. Hacia el final los sabores de madera, cuero y tierra se van desvaneciendo, aunque no desaparecen del cigarro, mientras que los de café, vainilla y crema van aumentando. El cacao parece haberse perdido en algún punto entre el segundo y último tercio, pero no sin antes diluirse bastante, por lo que su eventual desaparición fue tan reconocida como la del pan tostado del primer tercio. Si algo tengo que reclamarle al cigarro es que me pareció que duró poco tiempo, alcanzando alrededor de una hora y 15 minutos, pero tengo dos más para extender mejor esos tiempos.

En mi experiencia con el tabaco venezolano y, más específicamente, con las ediciones especiales o limitadas, creo que este Cumaná 505 tiene un diferencial importante que radica en la intensidad del cigarro, que lo colocan aparte de la mayoría del mercado, cercano con el Barrel Aged robusto pero, afortunadamente, otro tipo de cigarro. Afortunadamente la marca decidió hacer algo diferente, que si bien el Barrel Aged robusto también era diferente, da gusto ver que no es la misma tendencia sino algo nuevo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Don Quijote
Marca: Don Quijote
Modelo: Cumaná 505
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Venezuela
Capa: México (Sumatra maduro), Ecuador (Connecticut)
Capote: Venezuela (Oriental, Salon)
Tripa: Cuba
Precio: N/D
Puntuación: 87

La Aurora – Cameroon 1903 (Churchill)

Hace un poco menos de 4 años probé por primera vez el Cameroon 1903 de La Aurora, y en ese momento era un cigarro que había comprado en Lima, Perú y, como pasó con muchos de los que traje en ese viaje, no sentí que fuese una gran fumada (le di 74 puntos). Sin embargo, en los últimos meses le he dado segundas oportunidades a cigarros, independiente de si me gustaron originalmente o no, pero quizá buscando confirmar mi gusto de entonces o ver cómo va evolucionando el paladar y la apreciación. El hecho es que en febrero de este año me llegó un Cameroon 1903 en Churchill por el paquete mensual de Cigar Federation, así que decidí darle una nueva oportunidad, precisamente por ser una vitola completamente distinta (5×58 vs. 7×50).

Con excepción de la vitola, este Cameroon 1903 es exactamente igual al de la fumada anterior en términos de la calidad y oleosidad de la hoja de capa. Como su nombre lo indica, el cigarro tiene una capa Cameroon, asumo que proveniente de ese país africano, pues no hay mayor especificación de su origen. Sin embargo, me llama la atención que los cigarros de esta capa que he fumado antes (con excepción de estos dos) siempre tienen una capa que no es muy llamativa, pero aunque no lo parezca, tiene los aromas típicos de ella, que incluyen chocolate, tierra, un toque de cuero y una sensación como de harina. En el pie se aprecian notas de torta, notas ácidas como de sidra, leña y canela, mientras que la calada en frío presenta canela, clavo y una nota igualmente ácida que me recuerda a la sidra.

El tiro está entre perfecto y ligeramente apretado, pero eso es algo que a veces aprecio pues cuando está muy suelto el cigarro casi que se fuma solo. Las primeras caladas son de humo abundante, pese a ese tiro no del todo perfecto, con sabores de madera y notas extremadamente dulces, como si mordiera un cristal de azúcar. Al cabo de las primeras caladas comienzan a aparecer más sabores diferentes, como salsa barbecue y una nota de cereza que me recuerda al refresco de cola con cereza (Cherry Coke), nueces y clavo. Hay notas de pimienta en la lengua que son bastante intensas, pero en el retrogusto se sienten mucho más suaves, como único sabor en el retro.

En el segundo tercio el Cameroon 1903 se siente considerablemente más picante, incluso sintiendo una nota como de siracha, notas dulces, saladas, algodón de azúcar e incluso notas cítricas. Sin duda me sorprende bastante y prueba lo diferente que puede ser un cigarro entre una vitola y otra. En el retrogusto se sienten notas de maní a partir de la mitad, combinadas con tierra y la misma nota de pimienta suave del primer tercio. Aunque en este hay notas de algodón de azúcar, el cigarro se siente mucho menos dulce que en el tercio anterior, quizá porque el resto de los sabores se sienten más fuertes también. La intensidad ya es media-alta, como esperaría con esta vitola y el anillo de combustión más recto de lo que había sido antes. El tiro sigue casi igual, aunque un poco más abierto, mientras que la ceniza está absolutamente negada a mantener una columna mayor a un par de centímetros.

En el último tercio aparecen unas notas de crema que, contra todo pronóstico, tienden a suavizar lo que han sido sabores de bastante intensidad y riqueza hasta el momento. La intensidad del cigarro sigue siendo media-alta, pero ya no se siente como que hay tantos sabores en juego, y mientras que la nota de siracha y cítricos sigue presente, esas especias dulces y la tendencia hacia la dulzura también parecen haber desaparecido. Aunque no hay notas desagradables ni demasiado fuertes, incluso con un aumento en esa intensidad de pimienta en el retrogusto. Marcando dos horas y 15 minutos, este Cameroon 1903 llega a su fin, dejándome una sensación infinitamente mejor que la última y prácticamente reivindicando La Aurora conmigo.

Cuenta la leyenda que cuando comenzó el embargo a Cuba en 1962, las capas provenientes de Camerún se utilizaron bastante por tener un sabor similar a las de Cuba. Con el tiempo han aparecido más y mejores capas, pero la Camerún se ha mantenido constante, no por su similitud con la cubana, sino por mérito absolutamente propio. En lo personal me gustan algunas capas Camerún, pues aportan un sabor ciertamente diferente a las diferentes iteraciones de Connecticut, Habano y San Andrés que han proliferado en el mercado. Los sabores dulces y ricos en esa dulzura que aporta esta capa no se consiguen en otros cigarros y es La Aurora una de las marcas que más la ha utilizado. Dicho eso, en mi experiencia previa con el Cameroon 1903 no quedé ni remotamente tan maravillado como quedé con esta. Para futuras referencias, estos cepos menores pegan mejor con la capa, al menos en mi paladar, sobre todo a este precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: La Aurora
Modelo: Cameroon 1903
Dimensiones: 7 x 47
Tamaño: Churchill
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: Ecuador
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 89

Ron: Diplomatico Single Vintage 1997

En la vida de todo fumador y persona que aprecia destilados hay ciertos «unicornios» o productos a los que uno aspira, cuya disponibilidad es más o menos difícil, pero nunca imposible. Al menos no se puede pensar que será imposible, pues entonces para qué seguir. En mi caso, y sin entrar en demasiados detalles, siempre ha estado alguno de los Single Vintage de Diplomatico, pudiendo ser el 2000, el 2002, 2004, 2005 y como inalcanzable, el 1997. Esta semana, conversando con un amigo por teléfono, me dijo que me acercara a su casa a probar algo.

En el año 1997, parte de las reservas de ron destinadas a crear los productos de Diplomatico fueron almacenados para mayor añejamiento. Para el gusto del maestro ronero Tito Cordero, descubrió que algunas de esas reservas evolucionaron de una manera particularmente excepcional al fondo de las cavas ubicadas al pie del Monte Andino.

Single Vintage 1997 es el producto de un blend perfecto de rones de 1997 añejados en barricas de roble blanco americano y luego añejadas adicionalmente en barricas de jerez, dando como resultado un ron vintage embotellado a 43% de alcohol.

Para hacer la experiencia incluso mejor, tuve la fortuna de acompañar el ron (luego de la cata) con un cigarrazo llamado Byron Londinenses Reserva 5 Años, pero esta es la cata del ron. Además, había llovido unos minutos antes, haciendo que los vapores de la grama estuvieran en el aire.

En copa este ron muestra una nota cobriza con destellos hacia rojo y naranja, que se ve muy rico y denso. Precisamente, esa densidad se nota más al detenerse casi inmediatamente luego de darle vueltas en la copa y a esperar un largo rato antes que las primeras lágrimas se dignen a descender por la copa. Por un momento me preguntaba si era que ya habían bajado y yo no me había dado cuenta, pero para cuando salen me impresiona en principio lo aglutinadas que están, pero también el hecho que bajan más rápido de lo que bajan en el Diplomatico Reserva Exclusiva, por ejemplo. Quizá esto se deba a una nota más dulce en el RE.

Me acerco la copa a la nariz y por un momento sé exactamente lo que sintió el crítico de comida de Ratatouille cuando prueba el plato del mismo nombre en la película. Este aroma me transporta inmediatamente, aunque no estoy muy claro a donde, pero no quiero irme de ese lugar. La sensación alcohólica no es intensa, pero suficiente para no querer dejar la nariz demasiado tiempo, y me deja apreciar inicialmente notas fuertes de jerez, almendras y vainilla, seguidas de notas más suaves de chocolate y café, y no mucho más. Lo que sí me sorprende es la riqueza de estos aromas, como si en cada acercamiento a la nariz destaca uno sobre el otro.

Finalmente en boca se siente una nota alcohólica que no es del todo consistente con 43% de alcohol, pues los sabores inherentes al ron superan cualquier golpe alcohólico. Los sabores son ricos e inmensamente complejos, comenzando con una nota dulce pero, a diferencia de muchos rones de la marca, esa intensidad dulce es seguida muy de cerca por una salada, ácida, astringente y finalmente amarga, a diferencia de rones como el Reserva Exclusiva que primero marcan el dulce, segundo el dulce, tercero el dulce y luego comienzan el resto de los sabores. Aquí incluyen notas de almendras tostadas, café en granos, chocolate negro, caramelo, vainilla, madera de roble, tabaco negro y un final eterno con retrogusto de cáscara de naranja, madera, higos, pasas, maní y frutos secos. También se siente frontalmente un sabor de jerez, pero este incluye matices de estos sabores que mencioné anteriormente también.

A menudo suelo recomendar combinaciones de rones con bebidas a modo de hacer cócteles, pero mezclar cualquier cosa, incluso hielo, con este ron sería un sacrilegio. Un tabaco ciertamente se puede, pero gracias a que el ron no es tan dulce como para opacar el cigarro y la fumada con la que lo acompañé hizo que la experiencia fuera tan buena como irrepetible.

Fácilmente uno de los mejores rones que he probado. En la ficha técnica no coloco el precio porque es especialmente variable. En Venezuela lo he visto en $595, pero en páginas internacionales lo he visto en un rango que va desde $115 hasta $7900.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA)
Nombre del Ron: Single Vintage 1997
Marca: Diplomático
Origen: Venezuela
Edad: N/D
Precio: Variable
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 96

Oliva – Serie V (Lancero)

Para alguien a quien le gusta el Oliva Serie V y le gustan los lanceros, est debería ser un «tiro al piso». Este Serie V en su versión de lancero es un cigarro que ha existido fácilmente durante los últimos 10 años, siendo uno de los primeros cigarros de Oliva, y aunque esta serie, sea en su versión «básica» o en el Melanio ha estado incluida en el Top 25 de Cigar Aficionado durante muchas de sus ediciones, fue en 2019 la primera vez que el lancero fue incluido en la lista; más específicamente en el puesto número 6. Según la gente de Oliva, este cigarro fue hecho específicamente para los conocedores y para ellos mismos, pues da una oportunidad única (no disponible en otras vitolas) de apreciar específicamente la capa Habano de esta línea. El cigarro me lo hizo llegar la gente de Rumbullion Club, quienes están convencidos que es un gran cigarro. Solo quedará probarlo para ver.

Habiendo probado distintas vitolas de la Serie V, la capa de este muestra venas muy sutiles y aromas llamativos, que son una combinación de cuero, chocolate y notas herbáceas, que ciertamente son típicos de esta línea, por lo que hasta el momento no encuentro nada espectacular en ella. En el pie se aprecian notas herbáceas también, acompañadas de pimienta y cuero, mientras que la calada en frío presenta más o menos las mismas notas, con una adición de café y vainilla.

Como buen lancero, este Serie V presenta notas fuertes y ricas desde la primera calada, pero va desarrollando sabores a madera, chocolate, pimienta y tierra mojada, que al cabo de las primeras caladas van intercambiando liderato de intensidad. También tiene notas tostadas a lo largo del primer segmento y las notas de chocolate se van haciendo más dulces. El tiro es ligeramente apretado, pero con estas dosis de sabor no puedo quejarme. La intensidad es media y el humo abundante, aunque el anillo de combustión no es del todo recto.

En el segundo tercio aparecen notas bastante importantes de complejidad, con una potenciación del sabor de tierra mojada, pero con las mismas notas de madera y chocolate, mientras que en el retrogusto las notas más fuertes son de café, chocolate y una nota suave picante. La intensidad aumenta a media-alta, sobre todo a partir de la mitad del cigarro y el aroma en el aire es de pura madera.

El último tercio muestra una intensidad mayor y un cambio interesante, donde las notas tostadas y herbáceas se sienten superiores, sobre las de tierra y chocolate, mientras que la intensidad sigue en media-alta y notas de pimienta que oscilan regularmente entre suaves y medias. El tiro mejoró a partir del comienzo del segundo tercio, pero no del todo, lo cual realmente fue bueno porque me llevó a fumar el cigarro de manera más pausada, al punto que me tomó casi dos horas fumarlo.

Aunque en mi experiencia los lanceros (casi) siempre han sido cigarros que se caracterizan por su intensidad y riqueza de sabores, en el Serie V esto se cumple en sabores pero no es un cigarro que te pega una patada, como me ha pasado en otras ocasiones. Esto es algo muy bueno, sobre todo porque los sabores son exactamente tan fuertes como quisiera. Sigue siendo un cigarro que calificaría como fuerte y complejo, y ciertamente uno de los que más me ha gustado este año. Por otro lado, me pasa muy a menudo que cuando fumo un cigarro de reseña, pienso con qué me gustaría acompañarlo y, en la mayoría de los casos la respuesta es un destilado. No obstante, con este Serie V lancero, lo que más me provocó fue un café espresso, el cual disfrutaría hasta frío, con el fin de disfrutar este cigarro hasta el final.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Serie V
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa)
Precio: $9,00
Puntuación: 92

Whisky: Lagavulin 16

Revisando un poco entre los whiskies que he probado, particularmente los escoceses, me di cuenta que la verdad no es un gusto que tenga muy desarrollado. Es decir, puedo reseñar alguno, probarlo a modo de cata, pero con excepción del Glenmorangie 10, en verdad son pocos los que me han gustado tanto como para comprarme una botella y/o tenerla y pensar en comprar una segunda. Al menos eso ha sido hasta que probé el Caol Ila 12, del cual fue una prueba en casa de un amigo y no he llegado a hacerle cata o reseña.

Sin embargo, sí me pareció que el estilo marítimo del single malt era lo que me gustaba, pero no para tomar como suelen hacerlo en mi familia que es con mucho hielo y soda o agua. El Caol Ila me gustó mucho solo y quizá con un poco de agua para abrir un poco el sabor.

Pero también me pasó que Zohar Riezman de ZR Cigars me recomendó ampliamente el Lagavulin 16 como un acompañante ideal de un cigarro; y aunque siempre he sido fanático del ron para fumar, luego de este Lagavulin me entusiasmé y compré un par de ejemplares más de whisky marítimo que iré reseñando.

Lagavulin ha sido mi introducción al mundo del whisky procedente de Islay, la isla del encanto del whisky ahumando escocés. Los whiskies de esta isla se caracterizan por tener un sabor y aroma extremadamente ahumado, y no son whiskies para novatos o para quienes no sepan qué van a probar. Ya habiendo probado el Caol Ila, sabía lo que me esperaba, así que no fue sorpresa destaparlo. Sin embargo, y según los expertos, el Lagavulin es un whisky de sabor más aceptable (para los paladares inexperimentados) que un Caol Ila o un Laphroaig, pero no dejan de ser gustos adquiridos.

La expresión más famosa de Lagavulin es la de 16 años, aunque también hacen una de 10 años (que es más cara) y una de 8 años. Pero pese a su rareza y su sabor tan «difícil» para algunos paladares, la verdad es que es un whisky que se consigue con relativa facilidad gracias a que es distribuida por Diageo. Lagavulin 16 es añejado en barricas ex-bourbon y ex-jerez.

Sin entrar en demasiados detalles sobre su origen, vamos directamente a la cata.

En copa el Lagavulin 16 muestra un color dorado ocre con destellos casi naranja, muy brillante y muy llamativo. Casi parece un té fuerte o un atardecer playero.

En nariz lo primero que destaca y sorprende es esa nota de yodo, marítima, como de sal y mar. Más allá de esa nota, el origen y el hecho que sean tan fuertes se da porque el fuego que alimenta las calderas con las que se calientan los alambiques a la hora de hacer el destilado proviene de turbas, que es una mezcla de hierbas y contenido orgánico que se encuentra en esta zona de Islay, y el humo proveniente de ese fuego también forma parte de la mezcla. Por eso los aromas son fuertes, penetrantes y abundantes, a madera intensa, turba vegetal, humo, agua de mar, mantequilla, algas, miel, pasas, durazno y una nota cremosa también.

Aprendiendo un poco sobre el producto, descubrí que al añadirle unas gotas de agua se aprecian más aromas, y es efectivamente lo que hago. Posteriormente esta adición saca a relucir el jerez originario de las barricas en donde es añejado, pero también hay frutos secos, chocolate, miel y un cierto desvanecimiento de esas notas tan intensas de humo, agua de mar y algas.

En boca se siente una textura casi picosa en la lengua, con sabores que son sorprendentemente dulces al inicio, como de miel, pero también hay notas de jerez y de agua de mar. Le siguen notas más detalladas de algas, ahumado de turba y madera. Los sabores con unas gotas de agua son incluso más dulces, pero también más ricos y más maderosos, e incluso mucho más ahumados.

En el retrogusto y el final de la fumada se sienten notas durante largo rato, que son muy agradables y largas. Estas incluyen madera, chocolate, carne ahumada (como tocineta?) y eventualmente notas más malteadas, con pasas y canela.

Aunque sea una nota bastante agresiva y destacada, es un whisky rico y delicioso y no tan fuerte como el Ardbeg, pero a 43% de alcohol, hay un cierto límite y es la razón por la que los single malt marítimos tienden a tener un mayor contenido alcohólico. Pero este es un Islay clásico que no destaca un solo sabor, sino la riqueza de la combinación de tantos sabores, siendo complejo y equilibrado.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Diageo
Fabricante: Lagavulin Distillery
Nombre del Whiskey: 16
Marca: Lagavulin
Origen: Escocia
Edad: 16 años
Precio: $71
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 94