El Viejo Continente – Classic (Brevium)

Comenzando por Instagram, hace un par de años noté que me seguía e interactuaba en mis publicaciones un seguidor llamado @el_viejo_continente_ a quien comencé a seguir y me llamó la atención que se trataba de una marca fabricada en Nicaragua pero vendida principalmente en Europa. En mi infinita ignorancia pensaba que eso no se estilaba; es decir, que las marcas centroamericanas primero venden en USA y luego se atreven con Europa que, aunque es un mercado menor, tiende a ser bastante selectivo con las marcas y los productos. Nada más me bastó ir a Madrid y darme cuenta de mi error, pero esto fue antes de ello. Sin embargo, fui a Madrid, compré un par de sus productos (habano y maduro) y al regresar a Miami entré en una tienda y vi nuevamente sus productos. Gran sorpresa y luego me dijo su dueño que se consiguen en Neptune Cigars. Pero el hecho es que hace cuestión de un mes y medio tuve la oportunidad de entrevistar a Daniel Guerrero, dueño y creador de El Viejo Continente y aunque no voy a entrar en detalles de la entrevista aquí (debe estar disponible en mi Instagram), sí puedo hablar del cigarro.

Recuerdo cuando compré el cigarro que le escribí a la marca por Instagram preguntando qué fue lo que compré, pues en la factura no especificaba y la verdad es que el carácter tan claro de la capa me hacía pensar que se trataba de un cigarro Connecticut, pero me aseguraron que era de capa habano, y en realidad quién soy yo para cuestionarlos? El cigarro tiene aromas interesantes en la capa, que incluyen galletas María y dulce de leche, no la versión argentina sino la venezolana que no es tostada y se asemeja más a leche condensada en estado sólido. También la capa desprende aromas de vainilla y chocolate. En la tripa se aprecian otros aromas muy distintos, que incluyen madera, pimienta, cuero y azúcar morena. Por último, en la calada se aprecian menos aromas, pero incluyen una nota especiada, pimienta y madera.

El Habano enciende rápidamente y bastante uniforme, aunque es en este momento que el cepo de 56 de verdad destaca. Los sabores no se hacen esperar mucho, aunque las primeras caladas son escasas de sabor pero al cabo de unas 3-5 caladas ya desprende sabores a madera y dulce, que este último no se siente muy definido sino genérico. Estos dos sabores se mantienen como los únicos hasta la mitad del primer tercio, cuando hago la foto, en donde se aprecian notas de galletas María como las sentí en frío y tierra mojada más hacia el final del segmento. El retrogusto es suave de pimienta y más fuerte de vainilla, cosa que fue una de las más sorprendentes, pero muy agradable la fumada, con un anillo de combustión perfecto y el humo abundante.

Para el momento que ya tengo que quitarle la anilla el anillo de combustión se comprueba como prácticamente perfecto. Aunque este tema de la anilla y el hecho que el cigarro no es especialmente grande me hace duda por un momento de dónde exactamente es el segundo tercio y cuál es el punto medio, aunque en verdad lo que hago es obviarlo y marco solamente los puntos destacados del segundo tercio, que incluyen un intercambio en intensidad de los sabores dulces y de madera, la desaparición del sabor de galletas María en el cigarro y la inclusión más aparente de la pimienta en el perfil. La vainilla también aparece como un sabor en el paladar y ya no en el retrogusto, donde estaba en el primer tercio y en este se mantiene también. Pero también el retrogusto incluye madera y nueces.

Finalmente en el último tercio el Classic se simplifica bastante, a diferencia de muchos cigarros que concentran sus sabores en el último tercio, este lo que hace es deshacerse de varios y concentra toda su intensidad, que sí es más fuerte, en sabores de nueces, madera y pimienta. Mantiene este intensidad y simplificación hasta el final de su fumada, lo cual aparece a unos 80 minutos después de encenderlo. El anillo de combustión se mantuvo perfecto y el humo siempre fue abundante, con un tiro casi perfecto.

El casi se debió, y no puedo dejar de decirlo, a que en la capa tenía una raja importante muy cerca de la perilla, que afectó la fumada desde el principio pero que afortunadamente la misma anilla del cigarro mantenía en su punto. Una vez que le quité la anilla tuve que ponerle algo de cinta al cigarro, sabiendo que la quemada no llegaría hasta ahí, y si llegaba ya la quemaría, pero el hecho es que aunque no pareció afectarlo en términos de tiro y sabores, sí lo afectó en temas de estética y comodidad al fumarlo. Salvo ese detalle, el Classic de El Viejo Continente fue una gran fumada, mucho más suave de lo que esperaba siendo nicaragüense, pero casi lo justo siendo español. Sin duda una fumada que voy a buscar nuevamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Viejo Continente
Marca: El Viejo Continente
Modelo: Classic
Dimensiones: 4⅜ x 56
Tamaño: Brevium (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,60
Puntuación: 84

AJ Fernandez – Bellas Artes Maduro (Toro)

Entre tantos cigarros cuyos nombres rinden homenaje a algo o alguien, sea una persona, un lugar, un hecho histórico, una creencia o cualquier otro tema, un cigarro que rinda homenaje a un museo creo que es algo bastante diferente. Pero precisamente eso es lo que Abdel Fernández tenía en mente cuando creó el Bellas Artes en 2016, queriendo rendirle homenaje al museo de bellas artes de La Habana. Dos años después decidieron lanzar la versión maduro del cigarro, con una capa Mata Fina maduro brasileña sobre capote San Andrés mexicano y tripa de las fincas de Abdel en Nicaragua. Aunque hoy en día el capote San Andrés es relativamente común, en 2018 nadie lo estaba usando.

El Bellas Artes «natural» lo probé hace casi 3 años y me pareció un cigarro muy normal para AJF, aunque la experiencia fue buena, lo cual confieso que fue uno de los factores determinantes para adquirir un 5-pack de este maduro. También tuvo mucho que ver el hecho que el año pasado este cigarro apareciera en varias listas de los Top de año. Yo quería comprar robusto, pues fue la vitola que salió premiada, pero como fui a medias con un amigo que quería el gordo, quedamos a medias con el toro y la compra fue el pasado noviembre, por lo que el cigarro ya cuenta con casi 8 meses de guarda. La capa es la típica capa brasileña madura, oscura, algo oleosa y bastante corrugada. Sin embargo, se siente ligeramente esponjoso y liviano, lo cual no ayuda mucho. Los aromas en la capa son suaves, con toques de tierra y café y muy suave de pimienta, pero luego de picarlo (doble hojilla hoy) demuestra un tiro bastante suave y sabores sutiles de chocolate.

Las primeras caladas del Bellas Artes Maduro entregan exactamente lo que prometía en frío: chocolate, pimienta y tierra, pero es el chocolate lo que domina al principio para luego ser acompañado de los otros dos en el liderato de sabores. A mediados del primer tercio me veo obligado a darle un toque de fuego en la capa pues tiene un vértice bastante afilado en una de las esquinas, haciendo que prácticamente llegue al segundo tercio cuando todavía estoy a mediados del primero por el otro lado. Gracias a esta desviación de la quemada trato de no ilusionarme con una ceniza larga y simplemente la dejo caer en lo que alcanza una cierta altura dentro del primer segmento, y lo curioso es que al dejarla caer aparecen sabores nuevos, o al menos matices de chocolate que relaciono más con cacao en polvo que con chocolate per se. En el retrogusto hay una buena cantidad de pimienta, potente pero no abrumadora.

En el segundo tercio la pimienta se siente más potente, pero quizá la palabra correcta es invasiva, pues aparece en el paladar y tengo una sensación seca en la garganta, lo cual hace que no sea una fumada tan agradable, cosa que no dura mucho por suerte. De resto no hay demasiados cambios en este tercio, razón por la cual no hay una foto de la mitad del cigarro. Afortunadamente el chocolate se sigue sintiendo rico y abundante, mientras que la tierra sigue disponible, aunque claramente en segundo lugar. La intensidad del cigarro es media y la quemada es bastante uniforme, mientras que el cigarro quema con una lentitud que me gusta mucho, sobre todo para acompañar el cigarro con una copa de ron con una piedra de hielo. Creo que el Botran 15 de Guatemala sería una excelente combinación con este cigarro.

Para el último tercio se comienza a hacer más fuerte, en parte porque el sabor de tierra adquiere una propiedad más seca y la pimienta se siente más leve, o menos invasiva, volviendo a ser más apreciada en el retrogusto que en el paladar. El sabor se va haciendo más robusto y denso en cada calada, e incluso aparecen sabores nuevos que relacionaría más con una capa madura, como pasas y ciruelas. Sin embargo, al cabo de una hora y 40 minutos el Bellas Artes Maduro llega a su fin, con una quemada bastante pareja, que al final volvió a demostrar esa tendencia a hacer vértices en la quemada y cuando pensaba que aún me quedaban unos 15 minutos de fumada se hizo uno que me quemó el dedo. Lo aguanté como pude y al menos un par de minutos más le saqué antes de dejarlo.

El Bellas Artes Maduro se comportó como casi todos los maduro lo hacen, con sabores sencillos y una densidad interesante, pero no más sabores que en su versión natural, o al menos este no. Sin embargo, he probado otros maduros que destacan sabores más llamativos y en este lo más llamativo fue simplemente matices de chocolate con pimienta, que sí son muy buenos, pero puedo pensar al menos en 5 cigarros distintos que los presentan. El Bellas Artes Maduro no deja de ser un cigarro muy bien construido, con algunos detalles que estoy seguro no serán recurrentes en una próxima fumada (porque la construcción de AJF rara vez da problemas), con buenos sabores y matices, pero no parece ser un cigarro que ofrezca un elemento diferenciador o un sabor único, como es el caso con muchos de los AJF más famosos. Por un momento esperaba que este estuviera a la altura de ellos, pero insisto, no deja de ser un buen cigarro y es uno que disfrutaré acompañando un buen ron, pues ahí sí creo que tengo una excelente opción para sacarle el mayor provecho al cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Bellas Artes Maduro
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Mata Fina)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua (Estelí)
Precio: $9,50
Puntuación: 81

Ron: Botran Añejo Reserva 15

Hoy con el otro Botran que he probado, este lo compró el amigo que mencionaba en el artículo del Botran 18, a fin de probar y contrastar ambos. Ciertamente, son diferentes, al menos en primera instancia. Sin embargo, cabe destacar que de ninguno de los dos hay mucha información en internet sobre el proceso, añada o contenido. Mientras que el Botran 18 tiene Solera en su nombre (y en la etiqueta) el Botran 15 no lo dice, pero supuestamente todos salen del mismo sitio y varias menciones que he visto en internet del ron aseguran que es hecho por el proceso de Solera… claro, también dicen que es un ron de 15 años.

Pero solo por la mención de Solera en la etiqueta podría pensar que se trata de un proceso tal, aunque también existen varios rones en el mercado que llevan la palabra Solera en la etiqueta y no tienen ningún proceso de Solera, pero eso es otro tema.

Como posiblemente mencioné antes, Botran es la otra marca de ron de Guatemala con denominación de origen. Siendo Zacapa la que (casi) todos conocemos, principalmente por el músculo publicitario que tiene con Diageo, mientras que Botran está apoyada por un músculo menor dado por las ganancias de Zacapa en gran parte.

La denominación de origen en Guatemala es bastante específica, pues solamente la reciben los rones que son creados en una zona geográfica muy específica, que es toda propiedad de Botran/Zacapa. ¿Conveniente? Sin duda la creación de la denominación de origen fur parte del plan de mercadeo de Diageo para Zacapa. Tan agresiva y denigrante ha sido la denominación hacia los otros rones de ese país que algunos se han ido de Guatemala para ser hechos en otros países (como es el caso de Zaya).

Al darle algunas vueltas al líquido en la copa se aprecia una densidad media alta, gracias a que el líquido se detiene muy rápidamente. Su color es cobre oscuro, con destellos naranja. Las lágrimas descienden de manera media-rápida, como si se tratara de un ron más joven de 15 años (que posiblemente sea en su mayoría).

Apenas lo decanto procedo a sentir los aromas iniciales que puede presentar y estos incluyen frutos secos, madera, higos y cítrico de limón. Luego me levanto a tomar la foto que lleva el artículo de portada y al regresar aprecio nuevamente aromas de madera, cáscara de naranja, toronja, higos, pasas, pino, toques de melaza, vainilla, caramelo y madera vieja, como si estuviese añejado en doble barrica,

En boca el sabor principal es dulce, ácido y salado que es un tema interesante porque normalmente los sabores ácidos se encuentran al final en muchos rones. Astringente y amargo se ubican al final, pero no por ello son menos obvios. De hecho, en orden de dulzura entre el Zacapa 23, Ámbar 12, Botran 18 y Botran 15, ese mismos es el orden. Este amigo que compró el Botran 15 no quedó muy satisfecho con su compra porque esperaba algo más dulce que el 18 de Botran y más cercano al 23 de Zacapa.

Pero los sabores del Botran 15 son de madera, frutos secos, café, toque de tabaco, sal que produce bastante salivación, vainilla, caramelo, pasas, nueces y la ausencia de higos, que eran tan prominentes en nariz. También se siente en menor instancia canela. En el retrogusto es fuerte de cáscara de naranja, madera, canela y ciruelas pasas.

Seguidamente le añado agua para ver cómo se siente ligeramente diluido y con menor contenido alcohólico. Al hacer esto el aroma de barrica es mucho más fuerte, así como un aroma muy de bourbon. En boca se sienten toques más fuertes de limón, que me recuerdan al hecho que el sabor ácido era tan presente en boca al inicio. También hay aromas como de jerez, que me hacen pensar que quizá se hayan usado barricas de jerez en el añejamiento, más allá de las de bourbon americano. La nota amarga también se fortalece y en el retrogusto con agua destaca un muy fuerte aroma de chocolate, que se siente incluso más en el aftertaste y unos minutos después de haber probado el último trago.

Recuerdo cuando lo probé que pensé que, gracias a su sabor con menor tendencia dulce podría combinar bien en un old fashioned, aunque creo que eso es algo que digo de casi todos los rones. Sin embargo, el fuerte de chocolate en el aftertaste me encantó y me hizo recordar los sabores del ron rato después de probarlo. Casualmente el otro día estaba viendo precios de licores y vi una buena colección de bitters; puesto que en Venezuela tenemos el amargo de Angostura como creación nacional, aunque hoy en día se fabrique en Trinidad, pues es básicamente el único amargo que utilizamos. Pero con un bitter de chocolate, como el que vi en esta página, creo que un old fashioned con este ron destacaría soberbiamente.

Sin embargo, como ron no es mi preferido y entre ambos me quedo con el Botran 18. Pero este está muy cerca, solo que requiere mucha más paciencia y pareciera ser menos versátil. Cuando el Botran 18 realmente combina bien con una gran multitud de combinaciones o solo, creo que el Botran 15 es más limitado en sus combinaciones para realmente destacarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Licoreras de Guatemala
Nombre del Ron: Añejo Reserva 15
Marca: Botran
Origen: Guatemala
Materia prima: Miel de caña
Edad: de 5 a 15 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Alfambra – Serie G (Gran Toro)

El Alfambra es un cigarro bastante desconocido en este lado del charco, siendo principalmente hecho para el mercado europeo, en donde tienen al menos 3 productos distintos, incluyendo uno llamado El Brujito, cuya imagen se parece bastante a la del Nica Rústica de Drew Estate. Pero es uno de los cigarros que compré en Madrid cuando fui y siempre me ha llamado la atención, pues el mercado europeo tiende a preferir cigarros más suaves que el americano y este cigarro, siendo de Nicaragua, pues me llama la atención cómo será, dado que los cigarros nicaragüenses tienden a ser fuertes.

Pero en realidad no se trata de un cigarro bonito per se. Si bien la capa es bastante lisa y sin imperfecciones aparentes, la anilla se ve barata, pero he fumado cigarros con peores anillas que han resultado ser una maravilla, así que no juzguemos a un cigarro por su anilla. El Serie G se trata de un cigarro con capa Habano ecuatoriana, capote Habano nicaragüense y tripa nicaragüense del tipo Corojo 99 y Habano 2000. Sin embargo, cuando aprecio los aromas en la capa, no estoy del todo convencido, pues apenas se aprecia melaza y una sensación dulce. En la tripa, gracias a su cepo 56 se aprecian notas variadas de vainilla, mosto, madera mojada y muy suave de pimienta. Finalmente lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aromas de madera, un toque salado y especiado que me recuerda a la salsa de soya y una sensación cítrica muy suave.

El Serie G comienza bastante bien, con una quemada pareja y una ceniza que se va armando perfectamente y, si no fuera por mi torpeza, se vería bien armada en la imagen. Los sabores iniciales son de madera, cuero, nuez moscada y notas florales, mientras que en el retrogusto hay una carencia casi absoluta de pimienta, aunque sí aprecio cuero joven y frutos secos que no logro determinar. El tiro es bastante bueno, aunque no perfecto, pero gratamente le doy tiempo al cigarro a que se habitúe al fuego mientras yo me habitúo a los sabores poco agresivos que puede presentar un cigarro nicaragüense. Hacia el final del primer tercio se sienten sabores adicionales de establo, mosto y hojas de té.

Afortunadamente la ceniza se mantiene bastante bien y por un momento me regaño por haber tropezado el cigarro poco después de encenderlo. Los sabores en el segundo tercio siguen siendo liderados por la madera, pero también incluye un segundo tipo de madera que siento como más ahumada y que voy a llamar leña. También se sienten sabores parecidos a los del primer tercio, incluyendo cuero, nuez moscada, y establo. El retrogusto es de ese especiado que me recuerda a la salsa de soya junto con madera y té. Al igual que ocurrió en el primer tercio, hay sabores nuevos a lo largo de este tercio, como melaza. El humo que desprende, que esa abundante y rico, incluye un aroma a chocolate muy suave.

Para la mitad no hay casi sabores nuevos, pero sí quise destacar esa ceniza que se mantiene muy bien sobre el cigarro. También hay un cambio que vale la pena destacar y es que ese sabor de leña ya desapareció y ahora es pura madera sin toques ahumados, mientras que hacia el final del tercio aparece una nota de pimienta suave. Recuerdo cuando compré el cigarro y luego me reuní con unos amigos de Madrid y les conté lo que había comprado; muchos me comentaron que no habían encontrado mucho gusto en los Alfambra (en ninguno), por lo que me llama la atención que le sienta estos al cigarro, aunque quizá se deba a los 7+ meses de guarda que lleva en el humidor.

Para el último tercio el Serie G se ha apaciguado bastante, destacando solamente madera y chocolate entre sus sabores y una suave nota de nuez moscada. En el retrogusto es donde más cambios hay y esa ha sido una tendencia recurrente con el cigarro, pues ahora siendo madera (que ha sido constante) y tierra mojada, pero gracias a que no hay mucha pimienta en el cigarro, en casi todas las caladas dejo el final del humo por la nariz y en este tercio siento por un momento un aroma de mostaza bastante diferente. Al cabo de dos horas el Serie G de Alfambra llega a su fin, con un excelente en notas técnicas de tiro, velocidad y anillo de combustión.

Ante el no saber qué esperar de un cigarro que muchos me habían dicho que no daba la talla, creo que difiero de la opinión de varios. El Alfambra Serie G no es el típico nicaragüense fuerte y agresivo, sino que en muchos sentidos se siente casi como un capa Connecticut, pero es capa Habano. En esa misma vena es el típico cigarro para venta en el mercado europeo sin ser un habano, y los sabores no son estilo habano (cubano) tampoco, por lo que es una opción bastante diferente e inesperada, y a este precio es mucho mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Alfambra
Marca: Alfambra
Modelo: Serie G
Dimensiones: 5½ x 56
Tamaño: Gran Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Corojo 99, Habano 2000)
Precio: $4,00
Puntuación: 89

Ron: Cacique 500

A riesgo de sonar extremadamente obvio, me permito hacer la aclaratoria que el 500 en el nombre de este ron no trata de engañar o de hacer creer a nadie que se trata de un líquido con ese número de años. Pero hace un par de meses entré en una discusión similar cuando le dije a alguien en un grupo bastante apasionado en Facebook, que el Zacapa 23 no quiere decir que el ron sea de 23 años, sino que es una marca comercial (y todo lo del proceso de solera, etc.). Luego le dije que el número 23 en Zacapa tiene tanta relevancia en el añejado como el 500 en este Cacique.

Cacique es una marca creada en 1959 y posiblemente antes de la explosión de los rones premium en el mundo, estaba entre los rones más exportados y buscados en Europa, particularmente en Italia. Desde principios de los 90 fue parte de Diageo junto con Pampero, siendo algunos de sus productos producidos en la misma destilería, pero con blends distintos. Donde Pampero tiene una tendencia más hacia sabores amaderados, Cacique apunta a sabores más afrutados.

El Cacique 500 fue creado en 1992 para conmemorar los 500 años del Descubrimiento, y por ello al principio se llamaba Cacique 500 Años, hasta que alguien comenzó a cuestionar ese añejamiento, supongo. En su blend tiene rones con una edad promedio de 8 años de añejamiento. Es un ron que he tomado durante un buen tiempo y siempre ha estado en mi top 3 de rones para tomar entre amigos y normalmente mezclados, así sea solo con soda y un poquito de limón. En lo particular siempre me ha gustado su sabor suave a chocolate, pero no le había hecho una cata anteriormente.

Desde 2025 Cacique es parte del grupo francés La Martiniquaise.

Aunque la botella de Cacique 500 es muy parecida a la tradicional del Cacique de botella transparente, el color de la botella es la diferencia principal. Lo que me gusta del color de esta botella en particular es que, aunque es opaca, te permite ver cuánto queda de ron. Hay otras botellas, como las de Carúpano Oro 12 o Cañaveral Extra Añejo, que son tan oscuras que es imposible determinar cuánto hay.

Pero en copa se trata de un ron con un color bronce oscuro, casi marrón. Tiene un alta densidad cuando lo giro por la copa y se detiene rápidamente, y al cabo de un buen rato comienzan a descender lágrimas lentas y bastante separadas.

En nariz tiene una intensidad alcohólica media alta y se aprecian aromas recién decantado a frutas cítricas, cáscara de naranja, maple, miel, piña y frutos rojos. Posteriormente me levanto de la mesa y voy a hacerle las fotos a la botella y al regresar (cuestión de 3-5 minutos) vuelvo al ron y aprecio notas de pasas, madera, frutas en general, cuero y maple. Pareciera que la intensidad alcohólica desaparece al cabo de un momento por la volatilidad del alcohol y con ella se van muchas de esas notas cítricas y finalmente quedan son los aromas más dulces.

En boca tiene una intensidad alcohólica menor a la que se aprecia en nariz, marcada en toque medio. Los sabores son dulces principalmente, pero tiene un toque de ácido muy cercano y luego son lejanos de sal, amargo y astringencia. Entre los sabores principales se aprecia cáscara de naranja, cuero, vainilla, limón y pasas, con un retrogusto a vainilla y piña.

Sin embargo, toda esta acidez y esta tendencia hacia frutas cambia considerablemente con la adición de agua, pues aparecen notas bastante fuertes de caramelo, café y chocolate. Una demostración más del poder de combinar el Cacique 500 en cócteles y hacerle sacar una mayor variedad de sabores que se aprecian más allá de tomarlo solo.

Siempre he sabido del potencial de poder apreciar un ron con la mitad de la su dosis de agua, pues esto permite diluir un poco ese golpe alcohólico y determinar mejor cualquier imperfección, pero este método también aplica para determinar qué tal sería ese ron en un cóctel, pues al diluirlo un poco aparecen nuevos sabores, notas y aromas muy interesantes.

Como dije al inicio, Cacique 500 ha sido uno de mis preferidos para salidas y la cata de hoy simplemente confirma ese gusto y lo justifica. Un gran ron que es mejor cuando lo combinas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Licorerías Unidas
Nombre del Ron: 500
Marca: Cacique
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Promedio de 8 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Trinidad – Vigía

Cayendo con las compras que hice en Madrid en noviembre, gracias a la guarda que le doy a todo, creo que ha sido un tiempo justo y necesario de 8 meses de aclimatado para todo lo que llegó en ese viaje, que tampoco fue tanto. El Vigía es un cigarro que ya he fumado antes, pero no le había hecho reseña, principalmente porque lo fumé junto con un amigo que comercializa habanos y simplemente hablamos de todo y de nada, y no mucho del cigarro. Aunque ya para ese momento me había impresionado su calidad. Este lo compré en la Cava Magallanes de Madrid.

Uno de los puntos a destacar rápidamente con este cigarro y es algo que tengo que decir de una vez, es que me impresiona de entrada lo mediocre de la construcción. Si bien la hoja es de buena calidad y se ve bastante uniforme, en verdad que la perilla se ve bastante escueta y no es uniforme en su pegada al resto del cigarro. Pero ese pequeño rabo’ecochino en la perilla llama bastante la atención así como los aromas de la capa que inmediatamente me hacen olvidar cualquier detalle. Los aromas incluyen paja y pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecia tierra mojada y más pimienta. Sin duda los habanos aportan un sabor distinto, y espero poderlos apreciar al darle fuego.

Desde la primera calada me siento muy bien con el Vigía, pues el tiro es perfecto, con una resistencia adecuada, suficiente para producir humo en buena cantidad y con él, una intensidad media de sabores muy buenos y ricos a pan, a cuero, a pimienta y un toque dulce muy leve. En el retrogusto no se siente muy fuerte la pimienta, por lo que me atrevo varias veces a probarlo por ahí y sí hay un toque áspero, pero nada que me impida disfrutarlo en más de un sentido. El Vigía comienza muy bien, sin duda y aunque el anillo de combustión es un horror, tengo la esperanza que no vaya a darme problemas más adelante. Hacia finales del primer tercio los sabores predominantes son el de pan dulce y café, con los mismos sabores a pimienta y cuero en el fondo.

En el segundo tercio el Vigía se siente bastante complejo y muy agradable, con tres componentes predominantes que son el pan dulce, el café y crema para cubrirlo todo, lo cual lo coloca bastante diferente de lo que esperaba en un habano, pero en general Trinidad me ha demostrado que no son exactamente lo mismo que la mayoría de los habanos. Entre los sabores más secundarios hay una nota variable de tierra mojada, que a veces es más fuerte que otras, pero nunca llega a dominar. También hay algo de pimienta, que no se aprecia mucho en el retrogusto o al menos no con la intensidad que los nicaragüenses me tienen acostumbrado, y eso me lleva a probarlo más y más por la nariz, que es lo que me da más toques cremosos en cada calada. Las imágenes demuestran lo precario que se ve el anillo de combustión, pero se pone así en cada calada, pues luego se acomoda solo.

No hay un gran cambio en la mitad, por lo que salto directamente al último tercio, el cual llega cuando llevo una hora de fumada. En realidad tampoco hubo una gran transición en el último tercio, pero sí destaco que mantiene su complejidad y su aspecto interesante en cada calada. Se tiende a calentar en este último tercio y es quizá el aspecto más cambiante, pero por fortuna eso no está afectando los sabores y puede ser simplemente porque le di muchas caladas seguidas. Fue en este último tercio donde me vi obligado a darle el único retoque, solo para rectificar la quemada, pero no fue fuerte ni algo que estaba afectando la fumada. En total me duró una hora y 15 minutos, muy placenteros y contento de haber fumado un habano de esta calidad.

En general el Trinidad es mucho más aromático y complejo de lo que estoy acostumbrado en cuanto a habanos. En la mayoría de los casos me han tocado cigarros que, aunque tienen algo de complejidad, muestran todas las cartas en el primer tercio y luego van desapareciendo sabores mientras los vas fumando. El Vigía también muestra casi todo en el primer tercio, pero los mantiene hasta el final, variando ligeramente la intensidad de los sabores pero sin sacrificar ninguno. Eso es algo que me gustó bastante la primera vez que lo fumé y lo confirmé en esta reseña. No es para menos que el Vigía esté en mi (corta) lista de habanos preferidos, incluso con un cepo mayor a los tradicionales de la isla. El precio me parece horripilante, pero es un habano y esos van a ser caros en la mayoría de los casos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Trinidad
Modelo: Topes Edición Limitada 2016
Dimensiones: 4⅜ x 54
Tamaño: Torres (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,50
Puntuación: 90