Rocky Patel – Hamlet Tabaquero (Bala)

Leyendo un poco sobre las noticias del mundo del tabaco, hace poco descubrí que Hamlet Paredes se retiraba de Rocky Patel, en donde pasó alrededor de 7 años. Paredes se convirtió en uno de los torcedores más famosos del mundo con la marca y si algo caracteriza a esta industria, es que todo el mundo se quiere. Por lo que menciona la noticia, se separan en buenos términos y Hamlet comenzará a trabajar con un grupo irlandés de tabaco llamado Bond Cigars. Me pareció propicio probar el Hamlet Tabaquero de Rocky Patel, porque aunque la marca seguirá produciendo el Hamlet 25th Year, el Hamlet 2020 y el Liberation by Hamlet, el Tabaquero específicamente se descontinuará. Lejos de querer guardar el cigarro por algún apego sentimental, preferí volver a probarlo, pues fue en diciembre de 2016 que hice la reseña original de este cigarro en vitola corona. Hace unos meses lo recibí como parte del pack mensual de Rumbullion Club en esta vitola llamada Bala, y no podía dejar pasar la oportunidad.

Esta vitola se llama Bala y es técnicamente un perfecto, con un largo de 5,75 pulgadas de largo y un cepo variable, que llega hasta 58 en su formato más grande y a 50 en el más pequeño. Esta vitola no era originalmente parte de la línea comercial, sino que era entregada solamente en eventos pero al año siguiente se añadió al abanico de productos. Tiene una capa San Andrés mexicana sobre capote doble de Brasil y México, y una tripa nicaragüense. Sorprende que en el pie del cigarro, que es casi perfectamente redondo, hay una especie de perilla pequeña o de una sola capa y esta tiene un agujero, casi como si el cigarro hubiese sido picado en el pie con un punch. Igual lo corto con la guillotina en V por donde se debe y no me pongo a inventar mucho. La capa tiene aromas sencillos y esperados, a establo y cuero, mientras que en el pie se ponen un poco más interesantes esos aromas con galletas danesas, melaza y algo de establo. Luego de picarlo, los aromas de la calada en frío son de cuero, vainilla sintética, pimienta y un toque de nueces.

El tema con un cigarro de estas dimensiones es que el pie del cigarro es considerablemente más ancho que por la cabeza y esencialmente, aunque es un perfecto, se siente más como una pirámide. Pero lo que llama la atención es que en boca no se siente tan grande, pero cuando lo enciendes y le vas dando caladas y te das cuenta que llevas un buen rato fumando, pero no parece consumirse mucho del cigarro, es cuando de verdad te das cuenta de sus dimensiones. Pero a pesar de sus dimensiones, los sabores son muy agradables y no tan intensos, comenzando con tierra, nueces tostadas, pimienta y pasas. Esa sensación tostada no es solo de nueces, sino que es una esencia tostada que tiene el cigarro y esa esencia sin sabor adicional es lo que parece dominar los sabores en el primer tercio, al que luego de superar la parte curva del pie le acompañan tierra húmeda, cuero y notas dulces. La construcción no es la ideal, o quizá es que no debí haber usado un encendedor de tres llamas, pero tiende a haber un desvío en el anillo de combustión, aunque el tiro está cómodo. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media.

Mientras que el primer tercio pareció durar muchísimo, el segundo tercio casi no dura nada en comparación. La intensidad de los sabores se reduce un poco y estos sabores también cambian, esta vez con notas fuertes de madera, aunque no tan fuertes como ese sabor tostado, galletas danesas, pero no solo danesas sino también como galletas de soda. También pasa que la sensación picante se reduce bastante y hay como una sensación «neutra» en los sabores, en el sentido de que no hay grandes contrastes que te hagan apreciar más una sensación que otra. Por el contrario, la pimienta se reduce, la sensación cremosa se coloca más o menos al nivel de la pimienta y no hay algo que destaque durante un tiempo. Estos sabores neutros coinciden con la quemada de un aparente nudo en el cigarro, así que podría ser una imperfección del torcido. Por ello la ceniza y el anillo de combustión se tuercen un poco, mientras que la intensidad se reduce a media, al igual que la fortaleza.

Afortunadamente ese nudo del segundo tercio desaparece casi solo y no requirió un retoque muy abundante, sino más bien un golpe preciso de calor. En el último tercio los sabores y la sensación general del cigarro van más acordes a lo que fue el primero. Los sabores tostados son los principales y los de galletas de soda los secundarios, con notas suaves de pimienta y una nota de café que se siente muy en el retrogusto, pero en el paladar se siente ligeramente más dulce, pero más sutil también. El cigarro quema bastante lento, por lo que el último tercio parece eterno, sin embargo hay una dosis sumamente fuerte de nicotina que me quita las ganas de seguir fumando el cigarro, también porque estaba lloviendo y puede ser parte del problema, pues muchas veces un clima demasiado húmedo concentra la fumada y promueve esa sensación de nicotina, o al menos ha sido mi caso. Luego de 2 horas y media, el Hamlet Tabaquero llega a su fin, con una fortaleza alta y una intensidad media, que también hicieron que al momento de dejarlo posiblemente le quedaran como 10 minutos todavía.

En gran parte estoy muy desilusionado que Rocky Patel haya decidido descontinuar esta línea. El Hamlet Paredes es un cigarro que siempre me ha gustado, tanto por sus sabores como por su precio. La anilla nunca me ha gustado, pues me parece que no se decide entre ser un homenaje barato a la bandera mexicana o un intento barato de parecer navideña… las dos opciones me parecen baratas, eso sí. Siendo un cigarro de cepo 58 y el hecho que no sea gran partidario de reseñar cigarros con cepos tan grandes, debo decir que 58 y 60 son los cepos que me gusta fumar para los llamados cigarros de diario, siempre que su largo no supere las 4,5 pulgadas. Ergo, un 6×60 me sigue pareciendo una exageración de cigarro, pero un 4,5×60 lo disfruto bastante. Dicho lo anterior, en esta vitola Bala, el Hamlet Tabaquero funciona muy bien, aunque no tan bien como en corona o en robusto, como es de esperar. Pero no es uno de esos cigarros que parecen destruir la liga con un tamaño exagerado. No quiero decir que todos los 6×60 son malos, incluso entre mis experiencias preferidas hay algunos 6×60 y puedo dar el ejemplo del H. Upmann by AJ Fernandez 2009 Finca La Lilia como el mejor de esos ejemplos. Precisamente, el Bala de esta línea funciona bien, siempre que no te vayas mucho más allá ni asumas que va a ser tan cambiante como los más pequeños. Para sus dimensiones, es una muy buena experiencia, siempre que no sufra de ese tema de torcido que afectó el segundo tercio.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Rocky Patel
Modelo: Hamlet Tabaquero
Dimensiones: 5¾ x 58/50
Tamaño: Bala (Perfecto)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Brasil, México
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 85

Ron: Mestizo Colección Privada

Los que investigamos sobre rones en Venezuela hemos quedado algo sorprendidos con algunos productos. Por ejemplo, rones como el Caballo Viejo y el Barrica 120 ganaron premios internacionales antes de ser lanzados al mercado. Igual ha pasado con otros rones venezolanos que están ampliamente disponibles en cualquier lugar antes de ser vendidos en Venezuela, como es el caso del Selección de Familia de Diplomatico.

Es una larga lista, y ahora contiene algo más con este Mestizo. Un ron del que no se sabe mucho, pero que sus redes sociales y su etiqueta te permiten saber incluso menos. El ron es hecho por Alcoholes y Añejos Monagas, que son los mismos que hacen el ron Calazan, pero esta es otra marca. Incluso, la botella destaca que el ron es hecho para Inversiones MCDA, que según Instagram es una licorería.

También pasa que en la etiqueta destaca el número 20 pero hay cero información en la botella sobre qué significa ese número, aunque he encontrado algunas licorerías en Venezuela que afirman que es un blend con rones de hasta 20 años de edad, pero no sé la proporción ni qué tan blend sea. La descripción del producto según su Instagram es: Un ron elegante, con todos los matices de la madera del roble blanco americano y el dulzor de la caña de azúcar venezolana. Es decir, un texto escrito por un redactor (supongo) con cero información del producto.

Nota del autor: Encontré un artículo que destaca que el 20 en la etiqueta destaca los 20 años de la formación de la empresa. El ron es un blend de rones de 6 a 8 años.

Más allá de que se encuentra embotellado a 40% y quién lo embotella, realmente hay muy poca información disponible. En Twitter hay una cuenta venezolana de un ron Mestizo, pero su última publicación original fue en 2014 y la botella que mencionan no tiene mucho que ver con esta. Al final, me voy a quedar con su Instagram, incluso si solo tiene 3 publicaciones y la última haya sido hecha hace un mes.

Por otro lado, es uno de esos rones que no está inscrito en la Denominación de Origen Controlado, lo cual no dice mucho, más allá de que posiblemente no cumple con los estándares de la DOC o simplemente sus dueños no quisieron inscribirlo. Esto ata precisamente con ese tema que mencionaba que, aunque es hecho por Alcoholes y Añejos Monagas, no es parte del portafolio de Calazan.

La foto es de Rones de Venezuela

Se trata de un ron casi exageradamente oscuro. Bien podría tener bastante caramelina para darle ese toque, pues un ron de 9 años no alcanza esos colores. Es caoba oscuro con algunos destellos rojizos.

En nariz muy llamativo pero al mismo tiempo muy típico e inequívocamente venezolano: cuero, tabaco, caramelo tostado, uvas pasas y frutos negros en ese estilo.

En boca es un sabor que me recuerda ampliamente al quesillo venezolano y es un sabor que relaciono con los buenos rones, correctamente añejados y deliciosos. Sabores a caramelo tostado, leña, ahumado, chocolate negro y refresco de cola, con una nota amarga fuerte y que te lleva a disfrutar de este ron lentamente. El retrogusto es envolvente, con melaza concentrada y notas dulces de manzana roja.

Mayor información de este ron lo haría mucho mejor, más transparente o al menos más fácil de identificar. Para fumar es asombroso pero para tomar solo también, incluso lo recomendaría sin hielo. Si alguien me diera a probar a ciegas, diría que es un ron muy bueno, pero la poca información del producto, de su añejado y su legado me inspiran muy poca confianza.

Ficha Técnica:
Fabricante: Alcoholes y Añejos Monagas
Nombre del Ron: Colección Privada
Marca: Mestizo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 6 a 8 años
Precio: $52
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

Crowned Heads – Las Calaveras 2022 (LC46)

La muestra más reciente de lo que se ha convertido en un producto casi mítico desde su lanzamiento en 2014, Las Calaveras es un cigarro que conmemora a todas las personas que han muerto durante el año. Su diseño y su nombre rememora las catrinas del Día de los Muertos en México. La versión más reciente se trata de un puro nicaragüense con capa Corojo 99, con tripa y capote que simplemente es descrito como originario de Nicaragua, sin entrar en muchos detalles. Además de esa remembranza de Las Calaveras, se trata de un cigarro que año a año ha sido asesorado por Ernesto Perez Carrillo y Pepin Garcia, y hecho por My Father Cigars. La producción de este año fue «limitada» como todos los años, esta vez a 4 vitolas, de las cuales tres están disponibles en cajas de 24 unidades y la última disponible solamente en el sampler de la marca, que incluye uno de cada uno de los 4 productos. Ese número es de 38.500 de cada uno de los tres cigarros y 2.500 del último. El total son 118 mil cigarros, que para los pequeños productores puede significar la producción total de tres años, pero cuando tienes mucha demanda, 118 mil es poco. En realidad no es el número de mayor producción, pero desde la pandemia es la mejor producción que han tenido.

Ha sido un tema de suerte que haya podido probar los Las Calaveras previos, siempre coincidiendo con el producto de un pack mensual o de algún seguidor que sabe lo que me gusta y me lo envíe. Hasta el 2022, no había comprado uno por mi cuenta. Sin embargo, hace unos meses me escribió un amigo que tiene una tienda, preguntando si me interesaría y le compré una caja. Claro, la caja la repartí entre amigos y todos quedamos contentos. Esta vez lo pruebo en la vitola de cepo menor, llamada LC46, pues le he agarrado el gusto a estas vitolas más delgadas y porque el 5×52 no me llamaba tanto la atención. La capa del cigarro es sorprendentemente lisa, con muy pocas venas y menos imperfecciones. Tiene aromas suaves a madera, nueces, cuero y tierra seca, pero también hay una nota fuerte de bosta y seguro muchos piensan que eso no debe ser agradable, pero en un tabaco es muy llamativo. Sorprende que en el pie tiene aromas muy distintos, pues incluyen chocolate negro, maní, establo y pimienta. Un corte rápido con la doble hojilla me permite apreciar notas de cáscara de maní, cuero, pimienta, canela, madera y café en la calada.

No es el primero de esta edición 2022 que fumo, sino más como el tercero y lo que me impresiona en todos es que, siendo un tabaco nicaragüense, no hay una gran cantidad de pimienta en las primeras caladas. Incluso, los dos últimos cigarros de origen nicaragüense que he probado no tienen esa dominancia picante, lo cual es un tema bien diferente con respecto a los demás y algo casi único. También hay sabores de maní y pan tostado, con notas más suaves de tierra, canela y café en granos. En el retrogusto hay un toque muy suave de pimienta y uno mucho más fuerte de chocolate negro, pero también un toque que aparece a mitad del tercio como de miel. Fortaleza e intensidad están en media, aunque sí hay un incremento desde el inicio del cigarro, mientras que el anillo de combustión se ve muy bien, pero no me atrevo a sostener la ceniza mucho más tiempo, pues siendo un cepo 46, no le gusta mantenerse sobre el cigarro.

Maní y pan tostado siguen siendo los sabores principales del cigarro en el segundo tercio, o al menos al inicio. También hay una nota mineral de tendencia salina, seguida de madera, cuero, canela y café espresso, con la misma nota de chocolate negro en el retrogusto, esta vez más fuerte y con algunos indicios de estar en el paladar también. Quizá porque la pimienta y la miel del retrogusto se van haciendo más fuertes y parecieran desplazar al chocolate. La ceniza se sostiene un tiempo considerable y como estoy en exteriores prefiero dejar que se mantenga hasta que se caiga sola, pero con un anillo de combustión tan recto y una quemada tan precisa, no creo que sea algo rápido. Una excelente quemada y un tiro ligeramente apretado, pero nada preocupante. La fortaleza se mantiene en media y la intensidad en media-alta.

Para el último tercio Las Calaveras 2022 mantiene al maní y el pan tostado como sabores principales, lo cual sigo insistiendo que es diferente pero también es muy agradable. Ya no tiene nota salina, pero siguen en los sabores secundarios la tierra, madera, café y una nota suave de cáscara cítrica. El chocolate parece haber desaparecido, al menos del retrogusto y en el paladar se siente tan suave que casi que no califica de sabor, pero la miel y la pimienta compensan esa ausencia y le dan una complejidad muy agradable a los sabores. El cigarro sigue quemando muy bien, aunque hay unas secciones donde no es tan recto el anillo de combustión, pero nada que parezca ser un problema. La intensidad sigue en media-alta, con una fortaleza media. Con una hora y 25 minutos, Las Calaveras 2022 llegó a su fin.

Poder decir que he probado casi todos los Las Calaveras es algo que me llena de orgullo, pero también de satisfacción y, hasta cierto punto, conocimiento. He probado todos menos el 2015, pero seguidos desde 2016 en adelante. La edición de 2014 fue la primera y tuvo tanto éxito que decidieron convertirlo en un cigarro de producción regular, hoy conocido como La Imperiosa. Entre todos los que he probado, solamente el 2019 me parece que estuvo bajo par, aunque eso es un tema de opiniones y entre amigos discutimos eso regularmente cuando hablamos del producto. Pero para ser algo que cambia constantemente, que todos los años tiene una liga nueva y que compararlos entre todos sería inútil, porque más allá de la calidad de cada cigarro y cada edición, es un producto creado para honrar a quienes han desaparecido ese año. Una vez más, me honra ser parte de los que lo han probado.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Crowned Heads
Modelo: Las Calaveras Edición Limitada 2022
Dimensiones: 5¾ x 46
Tamaño: LC46 (Corona Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo 99)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $13,00
Puntuación: 95

Stallone – Nino

Gracias a una excelente combinación de suerte, oportunidad y algo de tráfico de influencias logré hacerme con una de las 250 cajas del Nino de Stallone, una edición limitada de la marca en vitola corona gorda, de 6 1/4 pulgadas por cepo 48, con una capa híbrida entre Sumatra y Habano ecuatoriana añejada durante tres años. La tripa tiene una mayoría de tabaco de la isla de Ometepe en Nicaragua, que es una isla muy pequeña en medio del lago más grande de ese país. Esta isla tiene dos volcanes y la planta de tabaco se siembra en las faldas de uno de ellos, en un terreno muy limitado. Estas tierras le dan unas características muy especiales al tabaco, destacando entre ellos notas dulces, almendras, nueces, vainilla. Adicionalmente, estas hojas de Ometepe fueron añejadas durante 7 años en barricas de roble exron, que antes contuvieron Flor de Caña. También incluye Corojo de Estelí en la tripa, junto con una pequeña porción de Condega. El capote es doble, de Criollo 98 procedente de Jalapa. ¿Por qué solo 250 cajas? Una razón es por la limitante del tabaco, pues la isla de Ometepe no tiene una producción regular y ni abundante. Normalmente los vegueros suelen vender el grueso de la producción a una firma grande y el sobrante queda para ser dividido entre muchas más pequeñas, como es este caso. La otra razón es porque el Nino es un doble tributo, uno a la primera producción que hizo Tony Barrios en la tabacalera de Venezuela donde tenía sociedad, que fueron 250 cajas. La vitola es porque era la que más le gustaba fumar a su abuelo, y quien lo introdujo al mundo del tabaco y de los caballos. Precisamente, el caballo que le regaló su abuelo se llamaba Nino.

Aunque se trata de una corona gorda, en mis manos se siente más como un lonsdale ligeramente más grueso, y puede que esa sea la diferencia entre estas dos vitolas. La producción está limitada a 5000 cigarros, así que poder hacernos con una caja fue todo un motivo de orgullo. A diferencia de muchos cigarros que vienen con la lámina de cedro que lo cubre, esta está quemada con el nombre del cigarro y es lo único que lo identifica como tal, pues la anilla es la misma que la de los otros Stallone. No obstante, para una producción tan pequeña de una marca tan pequeña, no se justifica crear una anilla nueva. La capa tiene un toque más claro que el Habano tradicional y no dudo que sea por ese híbrido que tiene con Sumatra, que tiende a ser un poco más clara. Este híbrido hace que los aromas en la capa sean considerablemente distintos a los usuales, incluyendo notas dulces como de caramelo o azúcar morena y algo de chocolate suave. La calada en frío presenta un tiro ligeramente apretado, cosa normal con un cigarro de estas dimensiones, pero también normal que uno se preocupe antes de encenderlo por eso. Los aromas son de chocolate afrutado, como esas cáscara de naranja y/o pasas cubiertas de chocolate, almendras y notas muy sutiles de galletas danesas (como las que venían en una lata de metal y que las abuelas usan para guardar cosas que no son galletas después).

Esa nota de galletas danesas es la primera que siento al encender el cigarro y me sorprende porque no es tan picante como suelen ser los productos de Nicaragua y los de Tony Barrios. También hay notas de melaza y chocolate a lo largo del primer segmento, con notas más suaves de café con leche, o lo que en Venezuela llamaríamos un marrón y el resto del mundo un macchiato. Realmente lo que llamaría una fumada suave, aunque no simple. El humo es abundante y cremoso, aunque no es constante y el cigarro requiere atención para que no se apague ni se suavice mucho la llama, lo que me lleva a darle caladas muy regulares y casi cronometradas. Los sabores toman un estilo más achocolatado a lo largo del primer tercio, siendo ese el sabor principal y dejando la melaza y el café como secundarios. Ese sabor de chocolate también tiene una nota afrutada, que me lleva a las pasas cubiertas de chocolate, y en Venezuela había (no sé si sigue existiendo) una golosina llamada Miramar, que eran frutas cubiertas de chocolate. El anillo de combustión tiende a desviarse, pero siempre que esté pendiente del cigarro al igual que estoy de la fumada, no parece que habrá mayor problema. La ceniza es sorprendentemente blanca y se sostiene un buen tiempo sobre el cigarro.

Una de las cosas que me sorprendió de este Nino, pues no es la primera vez que lo fumo, es que en el paladar no se siente fuerte pero en el retrogusto la pimienta se destaca y aunque eso me hace probarlo menos con la nariz, sí me deja una fortaleza que se mantiene de una calada a la otra, porque inevitablemente voy a respirar por la nariz en algún punto. En el segundo tercio se hace un toque más fuerte en el paladar, llegando a media su fortaleza y media-alta la intensidad de sus sabores. El chocolate sigue siendo el sabor principal de la fumada, pero también hay frutos secos como avellanas muy presentes y casi al mismo nivel, junto con la sensación de frutas cubiertas de chocolate también. Cuando supero la mitad del Nino, esos sabores de avellanas se sienten más como de almendras y el retrogusto comienza a dar notas de madera, lo que hace que el cigarro sea mucho más complejo.

La fortaleza y la intensidad del Nino se colocan en media-alta para el último tercio, con un aumento en la sensación de pimienta, pero no es solo eso y sería absurdo decir que el cigarro está más fuerte solo porque se siente más picante. Los sabores de frutos secos que han sido tan cambiantes durante la fumada no dejan de evolucionar en el último tramo y son de almendras garrapiñadas, como si en vez de azúcar tuvieran caramelo. También están los sabores de chocolates y frutas cubiertas en él, que han sido parte de toda la fumada, pero notas nuevas en sabores a turrón y a guayabita, o lo que se conoce en USA como allspice, mientras que en el retrogusto es madera, pimienta y esa guayabita. Los temas de quemada que pudo haber tenido en el primer tercio desaparecieron sin darme cuenta y dado que no es el primero que fumo, puedo confirmar que ese tema solamente sucedió en este cigarro, pues los demás no presentaron el problema. Cuando marco una hora y 35 minutos, esta corona gorda llamada Nino llegó a su fin.

Las oportunidades para disfrutar de una edición limitada no deben ser desaprovechadas. Muchas veces sucede en la industria del tabaco que verás un cigarro que es lanzado como edición limitada y al cabo de unos meses es vuelto a lanzar como producción regular. Esto lo hacen algunas marcas para probar un cigarro del que puede que no estén muy convencidos. No obstante, el tabaco de Ometepe que Tony Barrios consiguió para este Nino es especial y su sabor no es fácil de replicar en otras zonas de Nicaragua, por lo que no veo al Nino como un producto que vuelva pronto ni en grandes cantidades, y definitivamente uno que hay que probar. Yo lo disfruté mucho y los cigarros que me quedan los voy a guardar porque lo malo de las ediciones limitadas es que son limitadas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Las Villas
Marca: Stallone
Modelo: Nino
Dimensiones: 6¼ x 48
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Híbrido Habano/Sumatra)
Capote: Nicaragua (Corojo 98)
Tripa: Nicaragua (Ometepe, Condega, Estelí)
Precio: $12,50
Puntuación: 91

Ron: Teeda 5 Years

Japón no es el primer país en el que pienso cuando hablamos de productores de ron. Sin embargo, tampoco es Filipinas, pero este es uno de los mayores productores de ron. India tampoco es y es uno de los mayores consumidores. Pero mira, solo sirve para destacar tantas sorpresas que pueden haber en el mundo del ron.

Este ron es fabricado en Okinawa, en una destilería originalmente llamada Taiyou y que hace ron a partir de la caña cultivada directamente en Okinawa, puesto que el clima de la zona era propicio para esta vegetación y prácticamente todo el ron de Japón sale de esta zona. Cualquiera que haya visto la segunda parte de Karate Kid sabrá que en Okinawa había una base militar americana desde finales de la Segunda Guerra Mundial, y la producción de este ron se hizo originalmente para abastecer a los soldados.

En 1969 la destilería cambio de nombre a Helios y comenzó a producir sake, shōchū, awamori (un destilado local a base de arroz), whiskey y cerveza, que junto con el amawori, se convirtió en el producto principal de la destilería.

Pero el ron que hacían era un blend de ron blanco con ron ligeramente añejado y en los últimos años expandieron esa producción hasta un producto con más añejamiento que llamaron Teeda, que significa sol. Se trata de un blend de rones añejados de 5 a 15 años en barricas de roble blanco americano exbourbon y destilados por alambique. Sin adición de colorante o endulzante.

Me llama la atención que Japón destaque al ron más joven en el blend. No porque lo haga como tal, porque legalmente deben hacerlo. Al menos en Venezuela es así y en muchos otros países también: si vas a poner años, debes identificar al ron más joven del blend. Muchas marcas no ponen años simplemente porque en los blends tienes muchos rones jóvenes y nadie quiere destacar un ron de 8 meses en su etiqueta. Hay otros países con otras leyes, que identifican los años como un promedio de la edad. Pero el hecho es que en color y en densidad este parece un ron de 5 años y no de 15, pero es en nariz y paladar que la diferencia puede ser más clara.

No me queda claro si todos los rones utilizados en el blend provienen de alambique, pero desde que me lo llevo a nariz pareciera que sí. Tiene una nota alcohólica bastante fuerte, incluso con 40% de alcohol. También tiene notas fuertes de frutas que me recuerdan a los rones de Jamaica, como frutas dulces y fermentadas, en especial banana, refresco de naranja, chicle, fresas, cerezas, durazno y mango, pero también una nota química que me recuerda a la acetona. En las notas finales hay una muy típica de aceitunas, habitual en rones que han pasado por una fermentación extensa y caldo de pollo, de ese que viene en sobre y de marca Maruchan. Son aromas que no sé si me gustan, pero al menos son llamativos.

En boca se siente diferente, como no muy «ronero», aunque algo de sabor típico mantiene. Es dulce, pero no de azúcar sino de caña, con notas muy obvias a yodo y carbón, ceniza, masa de pan, melaza, vainilla, regaliz negra y también esas notas de aceitunas. El retrogusto incluye cereza y durazno.

En verdad no puedo decir que me haya gustado y era divertido cuando lo probé con unos amigos y a todos les gustó. Pasó que muchos tendemos a hacer comparaciones y para un ron japonés o un ron asiático, el Teeda es muy diferente porque esos tienden a ser rones o muy secos o muy dulces. Comparado con un ron latino, es sumamente distinto y podría incluso tener más relación con un ron jamaiquino, especialmente por esos aromas a fruta fermentada. Pero en lo personal me pasó que no es un ron que se parezca a algo que haya probado antes.

Es un ron que podría tomar de nuevo, si solo para comprobar que todos esos sabores que anoté están ahí nuevamente. Creo que mucho tiene que ver el ambiente en donde lo tomes y la compañía, aunque en ese momento todos estábamos en lo mismo y las impresiones eran distintas. Mejor dicho, todos sentimos sabores y aromas similares, pero algunos estábamos más a gusto que otros con el producto. Creo que ese es el tema con este ron; es algo de gustos y habrá a quienes estos sabores en un ron les parezca bueno y otros a los que no. El Teeda 5 es un ron interesante y comparado con otros rones es ciertamente diferente, pero no diría que es un ron que me gusta, incluso aunque lo quiera probar de nuevo.

Su mayor enemigo es su precio, pero viniendo de Japón es imposible pensar que va a costar $15.

Ficha Técnica:
Fabricante: Helios Distilling
Nombre del Ron: 5 Years
Marca: Teeda
Origen: Japón
Materia prima: Melaza
Edad: 5 a 15 años
Precio: $72
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Alec & Bradley – Gatekeeper (Gordo)

En 2018 la marca Alec Bradley creó su primer producto con el nombre Alec & Bradley. Es un cambio mínimo, pero significa mucho y lo explico a continuación: Más o menos en 1997, Alan Rubin creó una marca de tabacos. Siguiendo los consejos de un amigo, quería que el nombre de esta marca comenzara con A para que estuviera entre los primeros en las páginas amarillas. Estoy seguro que para cualquier millenial o incluso Gen X las páginas amarillas suenan como el telégrafo, pero durante muchos años estas eran el medio principal para conseguir servicios en la ciudad y los comercios iban en orden alfabético, por los que comenzaban por A estaban de primeros y si estabas buscando algo, era infinitamente más probable que llamaras al primero de la lista. Por eso ves, sobre todo en Estados Unidos, muchos comercios que comienzan por A o incluso ABC, como ABC Liquors, por mencionar uno. El hecho es que Alan Rubin llamó a la empresa por sus dos hijos: Alec y Bradley. Eso fue hace más de 25 años y hoy los dos hijos son parte de la empresa. Ellos dos ya han creado distintos productos, de los cuales realmente no he probado mucho, principalmente por mis propios temas con la marca, pero el segundo de esos productos fue este Gatekeeper.

Gatekeeper lleva una capa Habano ecuatoriana sobre capote nicaragüense y una mezcla de hojas de Nicaragua y República Dominicana en la tripa. Su producción fue originalmente en la Tabacalera La Alianza, en República Dominicana y propiedad de E.P. Carrillo, pero por temas de capacidad, la fabricación hoy en día es en Tabacos de Oriente en Danlí, Honduras y propiedad de la familia Plasencia. El Gatekeeper tiene una capa Habano con una variedad de colores muy variada, casi hasta pareciera un Broadleaf alisado, por llamarlo de alguna manera. Pero también tiene un buen brillo y eso denota hidratación y aceites en buen estado. Tiene aromas a carne a la parrilla, cítrico y carne seca tipo beef jerky. La calada en frío tiene un aroma variado de pimienta, madera mojada o más bien corteza de árbol húmeda y esa nota de carne a la parrilla, aunque quizá recién puesta al fuego. Es un cigarro firme y siendo un 6×60, estoy seguro que estaré aquí un buen rato, incluso si no es mi vitola preferida.

El Gatekeeper comienza con los sabores que la calada en frío me mostró: madera en distintas formas, todas húmedas, chocolate negro, pimienta en forma de especia y no necesariamente de picor en la lengua, aunque esto puede ser más por el cepo del cigarro también, aunque tiene más esas propiedades picantes en el retrogusto. No obstante, no es un cigarro realmente complejo en número de sabores, pero los matices de estos sabores son muy variados en cada calada y eso lo hace muy interesante, incluso con una intensidad media y una fortaleza por debajo de media, al menos en este momento. Hay notas herbáceas de vez en cuando, sobre todo en el retrogusto y estas honestamente no tienen mucho sentido con estos sabores, pero afortunadamente no duran mucho y con estas dimensiones la intensidad de los sabores secundarios no llega a ser muy fuerte, tampoco. La ceniza es de buen tamaño para el momento en que la dejo caer, un poco antes de finalizar el tercio, con una buena quemada, buen anillo de combustión y humo abundante.

Los sabores en el segundo tercio del Gatekeeper siguen teniendo una intensidad mayor a la esperada en un cepo 60, con una cantidad considerable de matices de madera, pero también tierra húmeda y pimienta muy presentes en cada calada. La pimienta tanto en paladar como en retrogusto y esto me lleva a especiarlos más. Es cuando me aproximo a la mitad que el Gatekeeper presenta un sabor inesperado y que se mantiene, incluso al punto de considerarlo efectivamente un sabor y no simplemente un dejo o un destello. Este sabor es a uva fermentada, al punto que me recuerda a un vino blanco, que luego es acompañado por notas de pan tostado. Llegando al final del segundo tercio, los sabores de madera comienzan a diluirse un poco pero no son sustituidos en intensidad por el resto de los sabores, o al menos no dentro del segundo tercio. El anillo de combustión no es del todo recto, pero pese a lo que representa la imagen, el cigarro sigue con una tendencia a mantener una buena ceniza y el tiro es fenomenal.

El último tercio trae consigo nuevas notas, algunas menos llamativas que otras, particularmente porque se siente como si los sabores estuviesen quemados. Esto hace que la experiencia se sienta más seca y las sensaciones de la fumada se dirijan al fondo de la garganta por la sequedad que produce y se alejan del paladar y la lengua porque los sabores son mucho menores y la incomodidad mayor. Los sabores de madera siguen, aunque mucho menos presentes y el resto es tierra y pimienta, y aunque no llega a ser tan intenso de ellos como lo fue en tercios anteriores, pareciera que no evoluciona hacia algo menos agradable, sino que se queda en un punto que no es ni bueno ni malo. Dado como iba desarrollándose, creo que esto es algo bueno, pues la tendencia parecía ser que iba a empeorar. Luego de dos horas y 15 minutos, el Gatekeeper llega a su fin.

Me tomó un rato descubrir de qué se trata la imagen de la anilla y aunque el nombre del cigarro se traduce a una versión más clásica y respetable de un portero, en la imagen no aparecen ni puertas ni rejas ni llaves. Se trata de una mano sosteniendo la cabeza de Medusa y visto así es interesante, aunque no le veo mayor relevancia. Además de la imagen en la anilla, el Gatekeeper tiene mucho a favor y poco en contra, pero eso que tiene en contra es bien polarizado. Comienza muy ambicioso y con sabores agradables que no parecen tener relación, por lo que cada uno parece ir por su cuenta, pero en el segundo tercio estos sabores se canalizan y algunos pierden su intensidad, así que el cigarro parece ir en una sola dirección. Pero en el último tercio es como si los sabores se enfrentaran a una pared y simplemente dejan de ofrecer cualquier cambio o evolución. Iba muy bien para tener una gran puntuación, pero el último tercio ciertamente afectó eso. Tengo la esperanza que en un toro o un robusto la experiencia pueda ser mejor, pero por los momentos la puntuación será la que es.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Alec Bradley
Modelo: Gatekeeper
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $12,50
Puntuación: 85