Whisky: Benromach Contrasts: Peat Smoke

Siendo parte de una empresa mejor conocida por embotellar para muchas marcas que por sus propios productos, Benromach se ha convertido en un magnífico ejemplo de una marca manejada familiarmente, pero con inversión adicional gracias a Gordon & MacPhail. Pero más impresionante que eso es su capacidad de crear distintos productos, mientras se mantiene como un whisky de Speyside.

La realidad es que cuando hablamos de un whisky con peat smoke, o ahumado/turbado, lo primero que viene a la mente debe ser Islay y luego algunas islas del norte de Escocia que no necesariamente se encuentran en la región de Islay. Lo que no viene a la mente es Speyside, pues esta región que es atravesada por el río Spey, simplemente tiene su sabor característico.

El producto es un NAS, pero al igual que ocurre con otros NAS de la marca, su etiqueta menciona una fecha de destilación y una fecha de embotellado. Previendo que no haya pasado un tiempo «estacionado» en una cuba de acero inoxidable, podríamos asumir que se trata de un whisky con 9 años de añejamiento, al igual que el otro Contrasts que probé hace un tiempo. La diferencia principal es que aquél se vende como orgánico y es añejado en barricas vírgenes. Este no es orgánico sino ahumado y es añejado en barricas ex-jerez. Finalmente es embotellado a 46% de alcohol. También promete 55 ppm de fenoles, lo que coloca su intensidad ahumada en niveles de Kilchoman y Ardbeg.

Otra diferencia a notar es que la barrica ex-jerez es del tamaño hogshead. Mientras que las barricas estándar ex-bourbon tienen de 190 a 200 litros de capacidad, las hoghshead tienen de 225 a 250 litros de capacidad. Por supuesto, hay una diferencia y es que al haber más líquido en la barrica, la interacción con la madera es inferior, pero se produce más.

En nariz se siente notablemente ahumado, pero el entrenamiento con estos whiskies nos ha permitido también aprender a evadir esa intensidad aromática y concentrarnos en otros aromas, como los intensos de toffee, azúcar morena, tocineta ahumada y leña que presenta. También hay notas de frutos rojos, tan típicas de los destilados añejados en barricas ex-jerez, pero a veces son superadas por esas notas medicinales o de yodo tan particulares de los whiskies ahumados y añejados en costa. Pero también hay notas de frutas, principalmente durazno, banana y algo cítrico, que cierra con caucho nuevo y paja.

En boca se sienten sabores similares a los aromas, pero la nota de toffee es dominante y esta tiene matices de frutos rojos, por lo que diría que el whisky es más intenso de ex-jerez en boca que en nariz. La sensación en boca es densa y de un whisky con altos ésteres, destacando sabores muy ahumados, de leña, humo y ceniza. Pero también notas de cerezas ácidas, carne quemada, jengibre y tierra mojada, más como un petrichor que como barro, por ejemplo. El retrogusto tiene toffee, manzana verde, vainilla y sal.

Me gusta que aunque este whisky menciona en su etiqueta que es peat smoke y que promete 55 fenoles, también destaca que es un whisky de Speyside y el perfil parece mezclar lo mejor de los sabores típicos de esta región con los sabores ahumados de la turba y los afrutados de la barrica ex-jerez. Creo que como mezcla queda muy bien y que la ausencia de uno de estos estilos le daría una sensación mucho menos compleja a la experiencia. Como expresión distinta de un whisky me ha gustado mucho y de la serie Contrasts de Benromach, creo que es el mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Benromach Distillery
Nombre del Whisky: Contrasts: Peat Smoke
Marca: Benromach
Origen: Speyside, Escocia
Edad: NAS, pero 9 años
Precio: $51
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 91

Lars Tetens – Steam Punk (Toro)

Alguien me dijo una vez que si crees que la educación es cara, prueba con la ignorancia. En mi experiencia, la ignorancia es más cara aún, y en el caso de este cigarro, lo comprobé. Si hubiese estudiado un poco más sobre tabaco y sobre el nombre Lars Tetens antes de adquirir este cigarro, me habría ahorrado bastante, incluyendo el precio del cigarro. Para alguien que no tiene tanto tiempo fumando o alguien que no ha leído mucho al respecto, Lars Tetens es un nombre con poca relevancia, pero mientras revisaba un poco para hacer esta reseña me topé con el website de Lars Tetens, llamado larstetens.com. Ello me descubrió que es un hombre con un ego de alturas estratosféricas, quien dice haber sido el creador de una innumerable variedad de tendencias en el mundo de la moda, cocina, alimentación, confecciones, artículos de lujo, ciencia y tecnología. Además, dice, cuenta con millones de admiradores y siempre ha estado en la vanguardia de la vida. La verdad es que no me molesté en comprobar nada de eso, pero lo que sí es cierto es que Tetens fue uno de los precursores del tabaco saborizado a principios de los años 80 y esa es la relevancia que tiene para esta reseña y, de haber sabido eso, me hubiese ahorrado el cigarro.

Pero el ego de Tetens no se limita a su página web. La marca lleva su nombre y tiene no menos de siete líneas distintas, en las que todas las anillas llevan fotos de él en distintos puntos de su vida. Sin embargo, una de las razones por las que podremos no haber oído de Lars Tetens es que fue hasta principios de la década de 2000 que su nombre tuvo alguna relevancia y durante los siguientes 20 años su nombre quedó más o menos en la historia. Pero en 2019 logró una alianza con Alan Rubin de Alec Bradley Cigars para distribuir sus productos y es así como llegó a mis manos… bueno, y que mi distribuidor ha tenido una campaña bien agresiva con los precios, así que decidí probarlos. Para empezar, no empezamos bien porque nada en la anilla ni en la descripción del producto lo marca como un cigarro saborizado, salvo el hecho que no identifica ninguna de las hojas y que son marcadas como «condicionadas», aunque ya he aprendido a obviar cuando dicen saborizadas o infusionadas, pues condicionadas no me daba nada. Pero para ser saborizado, en frío el cigarro no tiene aromas de un cigarro saborizado/infusionado, con toques de paja mojada en la capa y algo que se asemeja a frutos secos. En el pie se siente un poco más falso, con notas intensas de frutos secos, frutos rojos y lo que puedo definir como pasta de almendras. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta más o menos los mismos toques de la tripa, pero con un añadido de chocolate.

Pero pese a nombre, el Steam Punk comienza muy ligero y con notas de paja mojada, pan y almendras, que son tres sabores típicos del tabaco y que no necesariamente se siente como un cigarro saborizado. No tarda mucho en aparecer una esencia de sabores que no son los propios y que solo puedo identificar como si tomaras una rama de incienso indio y lo sumergieras en un tarro de Nutella. Precisamente, tiene sabores dulces, pero estos se sienten perfumados, como si comiera un caramelo de colonia. A lo largo del tercio no aparecen nuevos sabores, pero el cigarro afortunadamente va quemando bien, con una intensidad media y fortaleza baja.

No me queda claro si este cigarro tiene tripa corta o tripa larga, pero por las dimensiones diría que es tripa larga. Hasta donde tengo entendido, no es fácil hacer cigarros de estas dimensiones en tripa corta y en realidad no me quedan trocitos de tabaco en cada calada. Sí me impresiona que la página del distribuidor y cualquier información al respecto lo marca como un cigarro de fortaleza media, cuando incluso bien adentrado en el segundo tercio se sigue sintiendo como algo muy suave. No hay sabores nuevos pero confieso que para ser un cigarro saborizado, no hay una gran influencia de ellos. No obstante, para ser un cigarro de tripa larga, tiene muy poca evolución y tanto intensidad como fortaleza se mantienen igual.

En el último tercio el único cambio significativo es que se ha hecho un tanto más picante y esto puede ser porque se han concentrado los sabores al final, que es nuevamente una tendencia de cigarros no saborizados. En los ACID, por ejemplo, me pasaba que la intensidad era casi la misma durante toda la fumada. En realidad es algo que estoy detallando, porque hay muy poco que destacar del cigarro más allá de eso y me pica un poco que durante una hora y 20 minutos no haya podido especificar mucho más. Los sabores «condicionados» del cigarro realmente son dominantes y tienden a cubrir cualquier matiz del tabaco, con una intensidad media-baja y una fortaleza baja. Al cabo de ese tiempo y feliz de haberlo cumplido y llegado al final del Steam Punk, lo dejo a un lado.

Respeto a la gente que le gustan los cigarros saborizados, pues ciertamente hay que tener paladar para ellos. Es como la gente a quien le gusta la comida muy picante, no es algo que te puedes tomar a la ligera, sino que tienes que estar comprometido con ello. No obstante, dada mi experiencia con los ACID, debo decir que el Steam Punk no es tan saborizado y he leído que es el menos saborizado de la marca de Lars Tetens. El problema es que el saborizado bajo no se traduce en una mayor influencia de sabores propios del tabaco, sino que simplemente oculta todo lo demás. Me hubiese gustado más sentir esos sabores de tabaco, pero en realidad me hubiese gustado más cualquier cosa que un tabaco saborizado. Definitivamente no repito, pero no es un cigarro para darle una mala puntuación, pues claramente es saborizado y fui yo quien no lo identificó. Sin embargo, dado que no voy a evaluar la calidad de los sabores imbuidos en el cigarro, me abstengo de darle puntuación.

Ficha Técnica:
Fabricante: J. Fuego
Marca: Lars Tetens
Modelo: Steam Punk
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $6,50

Kristoff – Pistoff (Robusto)

Originalmente lanzado en 2016, el Pistoff toma gran parte de su nombre de la marca, pero se traduce en un juego de letras que viene de Pissed Off y es una expresión quiere decir muy, muy molesto. La marca lo usó para lo que ellos describen como el cigarro más fuerte de su portafolio y tiene una capa San Andrés mexicana natural, capote de Indonesia y tripa nicaragüense, y actualmente está disponible en seis vitolas distintas. Lo vi en una buena oferta y siempre me ha causado curiosidad, así que decidí aprovechar el precio del 5-pack. No es el primero que me fumo, sino más como el tercero, pero la primera vez que lo probé sentí que le faltaba guarda, así que aquí voy con este que ya tiene unos 4 meses de humidor.

El Pistoff viene muy «mal» empacado, o al menos lo que diría que es rústico, con un pie cubierto por la capa y un rabito en la perilla. La anilla es muy difícil de leer, incluso de día y aunque eso no va en detrimento del cigarro, tampoco le aporta mucho. Se trata en esta ocasión del robusto de la marca, con medidas de 5 1/2 x 54. Se siente algo esponjoso y pareciera que la capa fuese una talla más grande que el cigarro, pues hay mucha flexibilidad a lo largo. Pero para ser una capa San Andrés no tiene tantos aromas como los que estoy acostumbrado, destacando chocolate negro, regaliz y establo, pero todos bastante sutiles. En la segunda ocasión que lo fumé, le di una vuelta de torsión a la perilla, que es como supuestamente se deben picar los cigarros que tienen el rabito, pero como resultado toda la perilla se vino, así que esta vez lo pico con la doble hojilla. La calada en frío tiene notas de cerezas, canela, cereales y madera, pero no esas notas picantes que asociaría al cigarro más fuerte del portafolio.

El Pistoff mantiene encendido esa misma apariencia rústica, con muchísimas imperfecciones y una ceniza en sí que es de varios colores y suelta muchas escamas. Sus sabores son más hacia las sensaciones dulces que picantes, con notas de canela y vainilla, pero en general comienza sintiéndose como un cigarro «barato» de bundle, con cero complejidad, aunque entiendo que estamos todavía en el primer tercio. No obstante, no hay muchos sabores más en este tercio, salvo una sensación ahumada y húmeda pero no mucho más. La ceniza no es tanto que se cae sino más como que se desintegra y se va cayendo en pedacitos y escamas, hasta que finalmente no está sobre el cigarro sino sobre mi ropa. Intensidad media-baja con fortaleza baja.

¿Recuerdas esa sensación esponjosa que mencioné en el cigarro? ¿Como si la capa fuese una talla más grande que la vitola? Es así como se comporta el Pistoff, como si no estuviera los suficientemente lleno, le faltara sustancia y eso hace que queme muy rápido y me toma apenas 15 minutos llegar a este tercio y eso me parece bueno porque el primer tercio fue muy plano, mientras que en el segundo parece haber algo de complejidad. Se siente ligeramente más picante y con sensaciones dulces como canela y vainilla, pero también caramelo y miel. Al superar la mitad estos sabores de caramelo y miel se pierde, siendo sustituidos por regaliz negra y la disminución de la sensación picante. Esto lleva al cigarro a una intensidad media-baja y una fortaleza baja en el segundo tercio, así que en términos generales se mantiene casi igual. La ceniza sigue escamosa y las impresiones son básicamente las mismas, con algunas pero no muchas mejoras.

Realmente no lo fumo completo. Al poco tiempo de quitarle la anilla comenzaron a aparecer unas notas de nicotina intensa y sabores amargos que superaron los otros sabores que tenía hasta el momento. Espaciando cada vez más las caladas y dándome cuenta después de cada una que no iba a mejorar, decidí dejar el Pistoff a un lado. Me tomó 55 minutos fumar el cigarro completo e incluso en el último tercio el anillo de combustión fue problemático y la ceniza escamosa. La intensidad es la misma, pero la fortaleza aumenta solo por ese chute de nicotina, demostrando que un cigarro puede estar más fuerte pero no va a estar mejor por ello.

Hay cosas que muchas veces no entiendo y la verdad es que compré el Pistoff por diversos comentarios que había visto de otras personas. Podríamos argumentar que se trata de un cigarro hecho a mano y que por ello no es un producto que siempre va a estar igual, pero como mencioné antes, no es el primero que me fumo. Cabe destacar que soy uno de los primeros en defender esa irregularidad de lo hecho a mano y estoy casi siempre dispuesto a darle una segunda o incluso tercera oportunidad a un cigarro que no me satisfizo la primera vez, pero luego de tres oportunidades al mismo cigarro, simplemente hay algo malo en la liga. Puede que haya sido religado, puede que ese lote haya sido problemático, pero para eso existe control de calidad y en un tabaco dominicano, es lo mínimo que espero. Incluso unos días después de fumarlo tenía recuerdos de la sensación amarga en el paladar del último tercio. El Pistoff realmente me hace estar pistoff de haber gastado eso en 5 cigarros.

Ficha Técnica:
Fabricante: Charles Fairmorn
Marca: Kristoff
Modelo: Pistoff
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Indonesia
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 62

Whisky: Glenkinchie 10

Una sola foto tengo de este whisky porque en realidad lo tuve durante muy poco tiempo. Un amigo que se iba del país me vendió todo su alijo por una cantidad bastante módica, algunas botellas ya empezadas, otras por abrir y muchos productos de alta gama. Solamente quedaba un poco de este Glenkinchie 10 y la verdad es que esa reseña la hice hace un tiempo y no la había publicado.

El Glenkinchie 10 hoy se hace importante porque es un producto descontinuado. Fue el producto principal de la destilería hasta que esta decidió descontinuarlo y lanzar el 12 en 2007, que ya probé hace un tiempo. Quizá lo más destacado de este producto es que pertenece a la línea de Classic Malts de Diageo, que es básicamente lo que le dio su fama. Pero también sucede que es en muchos casos uno de los pocos representantes de la región Lowlands. Al igual que su versión de dos años más de añejado, este está embotellado a 43% de alcohol.

Habiéndolo probado de a toques previamente y haberme sorprendido de lo suave que se siente, me impresiona que sus sabores son intensos, aunque no es un whisky fuerte. Estos sabores incluyen notas herbáceas, miel, agua de naranja y banana, cono notas de cereales como avena y afrecho, pero algo de canela también.

En boca destaca esa suavidad y la sutileza que pasa por el paladar casi sin dejar rastro. Los sabores son malteados, pero le siguen notas de cáscara de naranja, madera verde (o recién cortada), canela, jengibre y una sensación como de solvente o pulitura, mejor dicho. En el retrogusto es herbáceo y de madera, con una sensación dulce general.

En realidad el Glenkinchie 10 me gustó bastante y casi que lamento que ya no lo hagan. El Glenkinchie 12 me gusta más, sin lugar a dudas, pero decir que uno es mejor que otro sería tonto. Es algo más ligero y eso hace que su combinación con tabaco no sea tan efectiva como sucede con el 12, pero para un par de tragos en silencio y apreciando, sería una buena opción para apreciar notas de añejado y la influencia de la barrica en un producto suave.

Ficha Técnica:
Empresa Madre: Diageo
Fabricante: Glenkinchie Distillery
Nombre del Whisky: 10
Marca: Glenkinchie
Origen: Lowlands, Escocia
Edad: 10 años
Precio: $80
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 84

Southern Draw – Cedrus (Lancero)

Revisando un poco en el blog, me he dado cuenta que la primera vez que reseñé un cigarro de Southern Draw fue en 2018 y desde entonces he probado alrededor de 12 productos distintos de ellos. Me sorprende por un lado que hayan sido tantos pero más me llama la atención que es una marca de la cual casi todo me gusta, al punto de comprar 5- y 10-packs después y de manera muy regular. Incluso, cigarros como el Rose of Sharon o el Desert Rose se han colocado en mi Top 10 de por vida. Pero esta marca hace un cigarro llamado Cedrus, que nunca me ha calado bien. La primera vez que lo probé le di un 80 y luego de esa vez lo volví a probar en otra vitola y me pareció igual. Pero hace poco vi un sampler de la marca en que todos los cigarros eran lanceros y por un lado pensé que hay muchos que no he probado en esa vitola y es una oportunidad para hacerlo, pero también será una oportunidad para redimirme y resolver mis diferencias con una versión concentrada del Cedrus.

Esta vitola del Cedrus fue lanzada en 2020, haciendo que actualmente haya creo que son cinco vitolas distintas del cigarro, y como todos es torcido por la fábrica de AJ Fernandez en Nicaragua, con una capa Besuki de Indonesia, capote Habano 2000 de Estelí y una tripa que consiste en tabaco dominicano y nicaragüense. Tiene medidas de 7 1/2 x 40, por lo que tiene un cepo mayor que los lanceros tradicionales. Esta capa de Indonesia es casi negra y en estas dimensiones se siente mucho más oscura, mientras que despide aromas muy agradables a tierra, cuero y pimienta. En el pie no se siente nada distinto porque es cubierto por la misma capa, pero la calada en frío sí permite descubrir aromas similares, con la adición de establo y bosta.

El Cedrus en lancero enciende de manera muy uniforme y porque tiene el pie cubierto, no hay necesidad de tostarlo, sino que simplemente le puedes ir dando caladas desde el primer toque de calor. Precisamente, desde el primer momento los sabores son de intensidad media y fiel a su nombre, los sabores son de madera, pero también hay canela y café, con algunas notas de menor intensidad de chocolate y esos son sabores propios de la capa, pero que se quedan como parte de la experiencia de todo este primer tercio. La fortaleza es media también, mientras que quema de manera uniforme y continua, aunque me toma un rato determinar dónde finaliza un tercio y comienza el siguiente, aunque es más un tema de paladar que de medidas visuales.

Pero llega el punto donde la transición no aparece tan frontal como esperaría, salvo una nota ligeramente dulce que le adiciona una sensación de sabores más intensos, quizá porque al haber mayor sensación dulce, los sabores son más pegajosos. Pero en realidad no hay sabores nuevos y el cigarro sigue siendo de madera, canela, café y chocolate, en ese orden. Siempre ha habido la sensación de pimienta, pero no ha sido la más fuerte, mientras que el retrogusto ha sido de madera, pero con un matiz como de sándalo o quizá es solo debido a que hay notas picantes en el retrogusto también. Sigue quemando bien, con humo abundante y un anillo de combustión decente.

El mayor cambio del Cedrus en su último tercio aparece en el retrogusto, donde no hay madera sino café y pimienta, pero ese café se siente a uno recién colado, mientras que la intensidad de los sabores aumenta a media-alta, especialmente después del punto medio. Los sabores en el paladar son los mismos, con la posible reducción drástica del sabor de chocolate, al punto que en las últimas caladas ya casi no se siente. Luego de una hora y 50 minutos, llego al final del Cedrus, contento de haberlo probado de nuevo y feliz de confirmar mis sospechas.

El Cedrus en lancero es un cigarro que técnicamente cumple y supera las expectativas, pues no sufre de los problemas más típicos de algunos lanceros, como son la facilidad e apagarse y la tendencia a desviar la quemada o irse por caminos aleatorios. Así que en términos técnicos es un cigarro ideal. Pero no sorprende del todo o al menos no hay algo que me invite a probarlo de nuevo, al igual que me ha pasado con otros Cedrus. Sus sabores son interesantes pero la falta de evolución en ellos no es de mi agrado. No dudo que el Cedrus sea un excelente cigarro y que haya quienes lo consideran de los mejores productos de Southern Draw, pero no se adapta a mi gusto y, afortunadamente, Southern Draw hace muchos otros productos que me gustan más.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Cedrus
Dimensiones: 7½ x 40
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Indonesia (Sumatra Besuki TBN)
Capote: Nicaragua (Habano 2000 Estelí)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano), Nicaragua (Criollo 98, Habano 92, Quilali 99, Jalapa)
Precio: $10,50
Puntuación: 82

Ron: Mount Gay Black Barrel

Seguramente lo he dicho antes, pero soy una persona bastante desordenada. Esto me obliga a ser extra ordenado con mis cosas, hacer listas y tachar o borrar lo que voy haciendo. Pero muchas veces me pasa que pienso que lo voy a anotar después y, por supuesto se me olvida. Algo así me pasó con este ron, cuya botella tuve hace un tiempo, probé, anoté mis impresiones y nunca hice la reseña. La botella ya está vacía y me doy cuenta que no hay reseña publicada, ergo no hay fotos.

Incluso con un nombre tan particular como Mount Gay, que suele levantar sospechas y risas de los más inmaduros, esta es la destilería de ron más antigua del mundo. Pocos sabrán que Gay realmente es un apellido y que la destilería recibe su nombre de uno de sus primeros dueños, llamado Sir John Gay Alleyne, quien la adquirió en 1747 y quien la manejó hasta su muerte en 1801. Durante su vida, Gay Alleyne sirvió en el parlamento barbadense y fue uno de los mayores críticos de la esclavitud en ese país.

Como destilería y producto, Mount Gay tiene fuertes lazos con la navegación y el comercio. Siendo uno de los países al mayor extremo este del Caribe, Barbados fue uno de los primeros puertos de barcos que venían de Europa y la puerta de entrada al Caribe. Esto hizo que Barbados fuese un punto clave para el abastecimiento de los navíos en temas de agua, comida y, por supuesto que ron.

La destilería se mantuvo en manos privadas hasta 1989, cuando fue adquirida por la empresa francesa Remy Cointreau.

En cuanto a este ron, es destilado en columnas y alambique y añejado en barrica ex-bourbon durante un tiempo no estipulado más allá de cuando «esté bien». Una vez seleccionado y combinado en el blend, es envasado en otra barrica con un charreado intenso, por lo que se llama Black Barrel o barrica negra, antes del embotellado, el cual se hace a 43% de alcohol.

El Black Barrel es un ron que no es necesariamente caro y por ello cuando lo compré y posteriormente me dispuse a probarlo, lo hice pensando que sería algo para pasar el rato. No obstante, cuando sentí los aromas por primera vez estuve muy contento con mi decisión de adquirirlo, pues se desprenden fácilmente aromas de toffee, caramelo tostado, melaza, piña, madera tostada e incluso un toque de ron jamaiquino en su estado más neutro.

En boca es nuevamente agradable, con frutas variadas como mango, piña, banana y coco, pero también vainilla y caramelo. Se siente fresco pero con una larga permanencia y mucho de lo que hace tropical al ron, sin realmente poder describirlo más allá de eso. Sabe a un atardecer en una playa sin estructuras y muchas expectativas de una noche en la misma orilla. En el retrogusto tiene notas a la mayoría de esas frutas pero también un toque de madera carbonizada.

En mis comienzos como amante del ron y avidez por descubrir rones de otros orígenes, fue esta una de mis primeras adquisiciones y la verdad es que mantuve la botella durante mucho tiempo en mi bar, porque dejé de viajar tan seguido y era una de las botellas que siempre veía en aeropuertos. La guardé celosamente hasta que se terminó. Desde entonces he probado una gran variedad de rones de distintas calidades, pero todavía guardo buenos recuerdos del Black Barrel.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mount Gay Distillery
Nombre del Ron: Black Barrel
Marca: Mount Gay
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: NAS
Precio: $35
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 88