La Hacienda Santa Teresa

En lo que ha sido una serie de asombrosas coincidencias, cuando mi rutina semanal en relación al tabaco y los destilados se basa en una cata que suele ser los miércoles y un par de reuniones con amigos a fin de fumar dos veces adicionales a la semana, la última semana de septiembre se caracterizó por nada de eso.

Comenzando que martes, miércoles y jueves estuve haciendo el curso de Habanos Jr. y Sr., el viernes tenía una reunión de asesoría de comidas con un restaurante en el que organizaré una cata pronto, pero esta reunión se vio suspendida (por mi parte) debido a una visita a la Hacienda Santa Teresa en El Consejo, estado Aragua.

Era la primera vez que los visitaba, principalmente porque no soy una persona de manejar muy lejos y porque en realidad la mayoría de la gente que he visto que va, lo toma como una fiesta muy grande, en donde básicamente se trata de tomarlo todo y recordar poco. No obstante, un amigo me dijo que es una experiencia muy divertida e interesante, así que decidí anotarme. También pasaba que éramos un grupo pequeño (8 personas en total).

Llegando a las 10 de la mañana, nos dispusimos a visitar la sección más antigua de la Hacienda, en donde encontramos los primeros implementos y artilugios de destilación que utilizaba la hacienda desde 1796.

Posteriormente nos dirigimos a la sección de destilación, aunque es más como un mural en donde está explicado el proceso y es la guía del paseo quien nos da detalles. No deja de ser interesante, pero está obviamente simplificado a fin de hacer el paseo lo más entretenido posible sin llegar a aburrir. Pero también llama la atención que siendo un grupo más «experto» en el tema, la guía sabía todo sobre el ron y respondía con lujo de detalles cuando se dio cuenta que éramos un poco más duchos que el visitante promedio.

Luego pasamos al área de añejamiento, en donde la fotografía está prohibida, pero pudimos observar y oler una de las tantas bodegas de añejamiento, ver varias barricas e incluso constatar no solo los precintos fiscales sino también algo sobre el tiempo que llevan añejando. Para mi sorpresa también habían barricas de limusín francés, que no era lo que esperaba ver. Se utilizan para rectificar y afinar un poco los destilados finales, aunque no haya un producto de la marca que oficialmente pase por este tipo de madera.

Posteriormente visitamos el área de embotellado, en donde vimos todo ese ensamblaje final del producto, la puesta de la cera sobre la botella y el etiquetado. Insisto, casi todos estos pasos fueron muy sencillos y simplificados, sin duda a fin de hacer el paseo lo más entretenido posible y sin que deje de ser didáctico.

Finalmente llegamos a la sala de Reserva, o al menos eso creo que se llamaba. Aquí pudimos ver las distintas barricas privadas que son adquiridas por personas y empresas y que son contienen el equivalente a unas 300 botellas y cuyo costo ronda los $14.000.

Al final de esta área nos encontramos con una mesa en donde estaban las copas dispuestas para una cata especial del 1796. Cabe destacar que hasta este punto habíamos disfrutado de un cóctel con el Gran Reserva y otro con el Linaje.

Lo que hizo interesante a esta cata es que primero nos explicaron con lujo de detalles y con disposición a cualquier pregunta el proceso que arma el Santa Teresa 1796. Cómo se añejan los rones, cómo llegan a la solera, cómo esta solera funciona y los detalles y preguntas que todos hicimos fueron respondidos, e incluso algo aportamos nosotros con la explicación de otros procesos de otras empresas fuera de Venezuela.

Sin embargo, la cata que hicimos fue muy interesante porque consistía básicamente en el Santa Teresa 1796 deconstruido. Probamos los distintos elementos que conforman el 1796, incluyendo un ron ligero de 4 años de añejamiento, un ron pesado de 5 años de añejado y un ron de alambique sin edad declarada y todos sumamente complejos, con sus diferencias. Finalmente, un ron ligero de 35 años de edad. Estos cuatro rones son combinados y son los que se introducen en el primer nivel de la solera; cabe destacar que también probamos la combinación de esos 4 rones en una copa, o lo que se conoce como Relleno de Solera. El sexto producto que probamos fue el 1796 de la botella, primero solo y luego acompañado de jamón serrano, chocolate negro y queso camembert.

Como último paso probamos un cóctel llamado Cojonudo, que consiste simplemente en Santa Teresa 1796, agua con gas y una cáscara de naranja. Un cóctel sencillo que sin duda realza la calidad del ron.

Finalmente nos dirigimos al almuerzo en la hacienda, en donde pudimos comer una carne que estaba en su punto y unos acompañantes interesantes, aunque las raciones eran para niños. Pero luego de tanto ron tan distinto, lo único que quería era fumar un buen cigarro acompañado de este excelente ron. Tuvimos la suerte de conocer en esta fase final y antes de almorzar a Nancy Duarte, la nueva maestra ronera de la marca y a Victor Carbonara, aunque yo lo conozco y he compartido varias veladas con él, pero es un gran bartender oficial y embajador de la marca.

Después nos sorprendió una lluvia increíble y dado que la hacienda no queda especialmente cerca de Caracas, emprendimos la salida y el caótico regreso, en el cual afortunadamente no iba manejando, pero que fue igualmente vertiginoso. Pero no dejó de ser una experiencia global muy interesante y gratificante. Sin duda veré al 1796 con otra visión, aunque es un ron que siempre me ha parecido espectacular, aunque no esté entre mis preferidos.

Un buen grupo

AJ Fernandez – San Lotano Maduro (Robusto)

En el gran universo de cigarros que encontramos hoy en día, es relativamente común llegar a un cigarro en el que AJ Fernandez tenga algo que ver. Sea de su fábrica, su liga o que simplemente Abdel lo haya «mejorado». Pero para llegar hasta donde está, AJF ha tenido que hacer bastante y eso comenzó con ligas exclusivas para una tienda que se llama Cigars International y productos como Man O’ War, Ave Maria y Diesel, que realmente lo pusieron en el mapa de los boutique, aunque tuvieran por detrás un músculo financiero grande como es el de CI. Pero cuando finalmente lanzó su marca AJ Fernandez Cigars, el cigarro con el que se puso en el mapa fue definitivamente el San Lotano Oval, que lanzó en 2010 o 2011. Para 2012, AJ decidió incluir una versión de capa madura a la línea de San Lotano, con una capa del mismo origen (Habano ecuatoriano) pero madurada, que promete una fumada algo más intensa de sabores. Luego vendría una gran variedad de productos adicionales en la liga, como el Dominicano, Bull, Requiem Connecticut, Requiem Maduro y Requiem Habano, ya con nuevas anillas y demás.

Pero estamos en 2022 y este San Lotano Maduro ya no existe en la oferta actual de la marca. Este cigarro es de 2017 y me lo regaló un buen amigo que dio con una caja de ellos. Es un cigarro impresionante, no solo por tener la anilla antigua, sino de por sí se siente como un cigarro imponente y con buen peso. La capa tiene fuertes aromas a café, cuero, establo y pimienta. Es ligeramente esponjoso, pero eso solo demuestra lo bien hecho que está y cuánto ha mejorado con cinco años de guarda. La calada en frío tiene aromas a café, chocolate y pimienta. Sin razones para celebrar sino solo para disfrutar, le doy fuego al cigarro.

Como era de esperar, el San Lotano Maduro comienza fuerte de pimienta, pero por esa capa madura los sabores a chocolate también son fuertes y le acompañan en menor escala los de cuero, madera, café espresso y tierra, en distintos niveles y todos notables. La pimienta es el primero en desaparecer, o más bien evolucionar hacia algo menos especiado y mantiene una progresión hacia abajo hasta casi desaparecer al final del tercio. Esto lleva la tendencia de sabores a terminar en casi medio al cabo del primer tercio y la fortaleza en media, mientras que el anillo de combustión es obviamente variable y esa es la única marca negativa porque el tercio y la quemada van con buen ritmo.

Los problemas de quemada parecen corregirse en el segundo tercio, aunque esto pareciera ir de la mano con la soltada de la primera ceniza, a la que le acompañó un retoque a fin de emparejar la quemada. A partir de ese punto la quemada fue más uniforme. En cuanto a los sabores, la pimienta sigue presente, pero muy en el fondo y el resto de los sabores son muy similares a los del tercio anterior, aunque el de café está mucho más presente en el paladar, el de cuero lleva la intensidad media y el de tierra está un poco por encima de la pimienta. La construcción se destaca finalmente y tanto fortaleza como intensidad se sitúan en media.

Pocos cambios en el último tercio, siendo el sabor de pimienta el que regresa con mayor intensidad, elevando un poco la fortaleza del cigarro pero no con ella la intensidad de los sabores. La quemada y el anillo de combustión siguen siendo lo que esperaba, aunque sí se me apaga una vez, quizá por negligencia mía. Al cabo de una hora y 15 minutos, este San Lotano Maduro llega a su fin, un tanto más caliente de lo que esperaba, pero por demás perfecto de construcción.

Lo que más me sorprendió de este San Lotano Maduro, además de su edad y el hecho que se fuma muy bien, es lo diferente que es con respecto al San Lotano original. Mientras que el original es complejo y variado de sabores, la versión madura es considerablemente más plana. Sorprende aún más que la capa es esencialmente la misma, solo que tiene una fermentación distinta, pero también demuestra cuánto puede cambiar un cigarro con simplemente un cambio minúsculo en su fermentación. Sin embargo, no quiero decir que sea un mal cigarro, porque no lo es… es bueno, es sabroso y es una fumada que disfruté bastante, solo que no tanto como la del original. El original tiene una complejidad que no está en este, mientras que este tiene unos sabores a café y aromas a chocolate que no están en el original. ¿Valen la diferencia esos sabores? No. Pero sigue siendo una buena fumada.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Oval Maduro
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (tripa secreta de AJ), Honduras
Precio: $9,00
Puntuación: 85

Ron: Smith & Cross Traditional Jamaican Rum

Aunque yo creo que no fue hace mucho tiempo, revisando un poco mis fotos, veo que este ron lo probé en una visita donde un amigo que las colecciona y que fue hace más de un mes. Afortunadamente la memoria y las notas ayudan, pero también el recuerdo de cómo llegué al ron. En las reuniones en casa de mi amigo, usualmente es sacar botella tras botella tras botella e ir probando. Luego de varias reuniones de este tipo hemos aprendido cuánto servirnos y no abusar. Por supuesto, para llegar a ese aprendizaje tuvimos varios tropiezos, en todo el sentido de la palabra.

Pero este día, fue después de algunas pruebas que se me ocurrió preguntarle al amigo «¿Tienes Smith & Cross?» Algo extrañado, me dijo que claro que sí. Así fue como llegó el Smith & Cross a la reunión.

En 1788, dos empresas: Smith & Tyers y White Cross comenzaron a funcionar en la importación de azúcar y ron a los puertos londinenses. Estas empresas eventualmente se unirían y pasarían a llamarse Smith & Cross, y eventualmente pasarían a ser parte de Hayman Limited, una empresa que adquiría distintos mayoristas de destilados. Hayman Limited no produce ningún destilado, sino que los embotella.

Pero Smith & Cross es producido en Jamaica por Hampden Estate, quien comienza su producción con una mezcla de melaza, jugo de caña y miel de caña. Esta mezcla es fermentada hasta crear un elixir ligeramente alcohólico que luego es destilado en un alambique de cobre.

Los más observadores podrán ver que en la etiqueta hay dos nombres adicionales: Plummer y Wedderburn. Estos se refieren a dos estilos distintos de producción de ron en Jamaica, cada uno creado por alguien de ese apellido.. El estilo de ron Wedderburn tiene un alto contenido alcohólico y es añejado por 6 meses en barricas de roble blanco americano. El ron de estilo Plummer es más ligero y con más cuerpo, y tiene 3 años de añejamiento en barricas de roble blanco americano exbourbon. Una vez añejados, los dos rones son combinados antes de ser embotellados a 57% de alcohol.

La foto es de Rones de Venezuela

El ron es indiscutiblemente jamaiquino desde la primera vez que me lo acerco a nariz. Comienzo por los aromas típicos de algo que ha sido añejado en barricas, como vainilla y azúcar morena, y estos dos aromas sirven como soporte y la constante a una nota casi invasiva de mango que cayó del árbol y nadie lo recogió, y te lo dice alguien que tiene 3 árboles de mango en su casa y que todos los años tiene que soportar ese olor cuando paso más de 2 días sin recoger mangos. El aroma tiene un toque de putrefacción pero también es como exageradamente dulce, pero también hay notas de fermentación, banana, canela y levadura.

En boca es sumamente interesante y complejo y recuerdo cuando lo probé que prácticamente había un antes y un después en la velada. Comienza con una nota frontal especiada como de vainilla y guayabita, seguida de melaza cruda y muy dulce, y que luego se desarrolla hacia vainilla y frutas variadas, que incluyen manzana, mango, banana y duraznos, para terminar con notas de madera y cuero. El retrogusto incluye esa nota pasada del mango y está contenida como sensación principal en la permanencia casi infinita que tiene.

Por su precio y su calidad, esta es una botella que quiero tener regularmente conmigo. Hay cócteles en donde puede funcionar y otros en donde no, pero si tenemos en cuenta que se trata de un ron con escasos 3 años de añejado, es un producto fenomenal que solo funciona de maravilla y un cigarro lo acompaña deliciosamente.

El Smith & Cross no es un ron normal y ni sueñes en que vas a sustituir la inclusión de un ron «normal» con este en cualquier ámbito; el hecho que es experimental y diferente es lo que lo hace único y deseable para mí. Es un ron al que hay que tenerle paciencia y dedicarle largos ratos. Incluso puede pasar que después de hacer todo eso, no te guste. Pero quizá es esa polarización del gusto del producto lo que lo hace más interesante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hampden Estate
Nombre del Ron: Traditional Jamaican Rum
Marca: Smith & Cross
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza, miel de caña, jugo de caña
Edad: NAS (pero hasta 3 años)
Precio: $28
Densidad alcohólica: 57%
Puntuación: 91

Privada Cigar Club – Cigar Hustler (Robusto)

En mi escasa experiencia haciendo reseñas, siempre trato de buscar la mayor cantidad de información posible sobre un cigarro antes de hacer la reseña. Esto con el fin de explicar de dónde viene el cigarro, quién lo hizo, cuál es su objetivo y toda la información de aparente importancia que envuelve al producto en cuestión. Esto me hace revisar muchas reseñas, no solo para confirmar o revisar algo de lo que otras personas han sentido con ese cigarro, sino porque así como yo, otros también ponen información del cigarro y la marca. Inevitablemente y porque el mundo del tabaco sigue evolucionando y ha existido mucho antes que yo comenzara a hacer reseñas y seguirá mucho tiempo después que yo deje de hacerlas, la gran mayoría de los cigarros que reseño tienen reseñas previas o al menos información sobre el producto. No obstante, creo que este cigarro de hoy será una de las pocas veces que no he encontrado absolutamente nada sobre él. Sobre Privada Cigar Club sé que es una subscripción mensual de tabacos, en donde casi todo lo que envían tiene añejado y es «especial», incluso trabajando algunos productos directamente con marcas, por lo que no son productos del mercado, sino exclusivos de sus suscriptores. Esto nos lleva a Cigar Hustler, que es la tienda de un Mike Szczepankiewicz y son los dueños de las marcas Pospiech y Powstanie. El hecho que Privada a veces trabaja directamente con algunas marcas me hace pensar que este cigarro habría sido mejor hacerlo con Powstanie en vez de Cigar Hustler, pero sus razones tendrán y no es la única instancia que Privada y Cigar Hustler han trabajado juntos (tengo uno diferente en el humidor).

Pero esto no es algo exclusivo y he probado otros cigarros de colaboraciones de Privada con otras marcas, como el Ladykiller de Southern Draw, y hay otras colaboraciones de Cigar Hustler con marcas como Room 101, que eventualmente también reseñaré. Pero aparte del enlace para adquirir este cigarro en la página de Cigar Hustler, no hay nada de información sobre él en ninguno de las dos marcas que aparecen en la anilla. Pero sí puedo decir que la capa es muy marmoleada, opaca y con aromas atractivos a café americano, tierra y cuero, mientras que en el pie se sienten notas sutiles de café, mucha más tierra y un dejo de paja. Lo pico con la doble hojilla y lo primero que me impresiona es que el tiro es extremadamente suelto, muy diferente a como se sentía al apretarlo un poco, pero los aromas de la calada son a café más fuerte, pasas y paja.

El tiro suelto en frío se traduce en un tiro suelto en caliente, por supuesto. Es increíblemente suelto, al punto que el cigarro se calienta fácilmente y hago todo lo posible por fumar lentamente. Los sabores son más picantes de lo que pensaría pero con el humo caliente no es difícil percibirlo así. Pero también hay notas de café americano, pasas, miel y una cierta nota cítrica en el retrogusto, que acompaña la pimienta. El cigarro quema bien, aunque excesivamente rápido y me toma solo 12 minutos superar el primer tercio. La ceniza se sostiene bien pero a diferencia de los tiros apretados que en ocasiones mejoran cuando superas el «nudo» que puedan tener, el tiro suelto no mejora nunca. La fortaleza es media-alta, quizá por ese mismo calor que genera el tiro, mientras que la intensidad de los sabores es media.

El cigarro realmente está quemando muy bien y su anillo de combustión es bastante recto y en un cigarro con un tiro tan suelto como este, no es algo fácil. El tiro suelto es un defecto y cuando ocurre, es normalmente porque hay algo dentro del cigarro que no está bien, normalmente es un surco que se hizo por las hojas que no estaban bien puestas y eso hace que el cigarro queme más por ese lado y es lo que crea los «caminos» o las líneas de quemado que se ven en algunos cigarros. Para lo bien que este Cigar Hustler está quemando, pareciera que está hecho para tener este tiro. Los sabores en el segundo tercio son similares al tercio anterior, pero más intensos y no porque el tiro mejore, sino porque ya hago un esfuerzo más consiente de fumarlo lento. El café es algo más fuerte, acompañado por unas notas de pasas con chocolate, y no me refiero a dos sabores sino pasas cubiertas de chocolate. El sabor cítrico se ha convertido en cáscara de naranja y en verdad disfruto de la fumada; claro, esto me lleva a emocionarme y darle caladas más rápidas y que se me caliente, pero hay que estar muy pendiente del cigarro. El humo es abundante y se hace cremoso en ocasiones, lo cual me gusta bastante.

Efectivamente, si nos regimos por las imágenes solamente, parece que estoy disfrutando el Cigar Hustler como si no hubiese un mañana, pero si tenemos en cuenta que me tomó tan solo 35 minutos llegar a tomar la foto de arriba, pues como que no tanto. La fumada total fue de 45 minutos y los sabores en el último tercio lamentablemente se perdieron casi todos porque el calor de la llama al tener un tiro tan suelto debe haber quemado un poco las sensaciones y los matices del tabaco. El sabor de café seguía presente y el de pimienta aunque más como una sensación caliente en la boca. La quemada se desvió un poco también, pero eso no era tan raro con este calor que estaba generando.

Cuarenta y cinco minutos de fumada para un robusto me parece muy poco, incluso cuando hice un esfuerzo consiente de fumar más lento y cuidar la experiencia a fin de mejorarla, pero en términos realistas se trata de un cigarro de sabores agradables que, sinceramente, el tiro fue lo que hizo que la fumada no lo fuese del todo positiva. Se trata de un cigarro de $12 en su vitola toro y $10,50 en robusto, por lo que no diría que es barato, pero con un tiro así debería revisarse ese proceso o ese precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Privada Cigar Club
Modelo: Cigar Hustler
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: N/D
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $10,50
Puntuación: 78

Whiskey: Teeling Blackpitts

Llamado por una sección de Dublin detrás de la nueva destilería de la marca, Blackpitts es un whiskey irlandés que reta muchas de las tradiciones y predisposiciones que tenemos hacia el whiskey irlandés. Comenzando que es triple destilado, algo muy común en los whiskeys irlandeses y que este por supuesto que lleva con orgullo. Pero las similitudes aparentemente llegan hasta ahí y este whiskey es ahumado, a diferencia de muchos de los que vienen de este país.

Precisamente porque es irlandés y es triple destilado, cada paso de la destilación reduce esa apreciación de ahumado y por ello el líquido comienza su proceso de destilación con un nivel bastante alto de ahumado, al punto que supera a los más fuertes como Kilchoman. Al final de la última destilación, el whiskey marca 15ppm, que es muy por debajo de un Talisker, pero que sigue teniendo su carga aromática marcada.

Pero aunque es un whiskey ahumado, la marca no quiere que el carácter y la personalidad de este whiskey sea el de un ahumado. Por ello dos terceras partes del lote son añejados en barricas exbourbon y luego el tercio restante en barricas exvino dulce Sauterne. No marca edad de ninguno de estos añejamientos, pero el mínimo permitido en Irlanda es de 3 años, así que su buena añejada tiene. No es filtrado en frío y finalmente es embotellado a 46% de alcohol.

Me llama la atención que el líquido es amarillo hacia los colores de un whisky joven, pero siendo de Irlanda, incluyendo una E en su nombre y habiendo pasado tres veces por la destilación, no es de extrañarse.

En nariz es increíblemente distinto a la mayoría de los whiskeys que he probado, especialmente Jameson, Tullamore DEW o Bushmills, y lo comparo con estos tres porque, aunque su precio es considerablemente superior y es un single malt, sigue siendo irlandés y no tan caro como sus homónimos escoceses. Sus aromas me recuerdan al té en taza, no necesariamente las hojas sino cuando ya lo haces una bebida, almendras y sésamo en cuanto a los aromas que identifico como especias, pero tiene una nota frutal fuerte que incluye coco, piña, manzana verde y limón. También tiene su nota ahumada innegable, pero sumamente sutil, especialmente en comparación con los ahumados que me gustan tanto y que son mucho más fuertes. Quizá lo más sorprendente en este sentido es que el whiskey destaca que es ahumado (peated), pero es ese aroma ahumado el menos intenso en nariz, aunque el primero que aprecié.

En boca es el ahumado y también es lo primero que aprecié, pero al igual que sucede en nariz, no es lo más fuerte. Sus aromas ahumados se sienten más como carbón frío que como humo activo. Pero es sumamente frutal y en boca no tienes esos aromas o sabores «especiados» que te puedan confundir, sino que es piña, manzana horneada y cáscara de limón lo que se siente más. También hay caramelo, tanto de azúcar tostada como de golosina. En el retrogusto destaca nuevamente la nota ahumada, aunque esta es más como de ceniza, al igual que piña tostada/caramelizada, madera y una cierta nota mentolada.

Es sumamente interesante probar como el carácter sutil y ligero del whiskey irlandés se funde con las notas fuertes y, hasta cierto punto agresivas de un whiskey ahumado. Es definitivamente uno de los menos ahumados que he probado, pero sin duda muy presente. Nótese que no cuento algo como un blend de Johnnie Walker o algo en ese estilo, pero definitivamente es uno de los que más me ha gustado, quizá por esa gran cantidad de sabores frutales y porque el ahumado no es agresivo. Mira que esa agresión e intensidad en los sabores ahumados me gusta, pero también aprecio la suavidad de otros. Su precio puede no ser el más amistoso, pero vale la pena probar esta diferencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Teeling Distillery
Nombre del Whiskey: Blackpitts Peated Single Malt
Marca: Teeling
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $70
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 88

La Palina – Classic Connecticut (Robusto)

Vamos a ver si esto es algo que tengo claro, porque confieso que con excepción del Nicaragua Oscuro y, más recientemente, con el Nicaragua Connecticut, La Palina es una marca a la que nunca le he hecho mucho caso. Lo que sé es que La Palina es una marca creada en 1896 en Chicago. La marca se caracterizaba por ser bastante cara, en gran parte gracias a que sus productos eran fabricados en Bahamas. La marca cerró en 1926 y no fue sino hasta 2010 que Bill Paley, nieto del fundador, la reabrió. La mayoría de sus productos son hechos en Honduras, pero también tienen algunos hechos en República Dominicana (como el Fuego Verde) y los dos Nicaragua que mencioné antes, que son hechos por AJ Fernandez. La línea Classic originalmente tenía una capa Habano Claro, aunque no se identificaba como tal. Luego de un tiempo salieron el Classic Connecticut y Classic Maduro, ambos con una anilla distinta a la del cigarro de esta reseña. Pero hace un par de meses conseguí un sampler de la marca y me di cuenta que la línea Classic ahora tiene 4 productos: Connecticut, Maduro, Rosado y Natural, todos con nueva anilla, por lo que tenía una gran curiosidad no solo de probar los nuevos, sino de comprobar si el Natural (que asumo que es capa Habano) y el Maduro siguen siendo los mismos.

Este Connecticut tiene una capa ecuatoriana sobre capote dominicano y tripa dominicana y ecuatoriana. Esta capa tiene algunas venas notables y una cierta apariencia arrugada, pero el cigarro se siente con buen peso y se ve bien empacado. Los aromas sobre la capa destacan notas secas y suaves a paja, cedro, frutas deshidratadas y no mucho más, mientras que en pie se aprecian frutas dulces, pero sin mucha identificación. La calada en frío presenta notas algo más escasas pero igualmente interesantes a pimienta y frutas, pero con menor impresión dulce. El aire corre bien por el cigarro, por lo que no me preocupo en lo más mínimo de la quemada o encendido, que confío será rápido.

Comenzamos con sabores muy sutiles, definitivamente manteniendo el perfil de lo que espero que un Connecticut clásico sea, con un sabor que comienza siendo de madera de cedro que luego se transforma en madera quemada, más genérica y menos parecida al cedro como tal. Sus sabores son cremosos, pero faltos de agresividad, muy… clásico, pues. El humo es abundante gracias a un tiro fenomenal y el anillo de combustión no tiene nada que envidiar a muchos cigarros, aunque confieso que esa desviación que aparece en la imagen no es tan típica de un cigarro con esta capa, pero quisiera pensar que es un tema que depende más de la posición de la anilla que otra cosa. La intensidad es media-baja y la fortaleza es igualmente media-baja pero va en ascenso.

En el segundo tercio los sabores a madera quemada y crema son los más presentes en el cigarro pero también hay una variación y aparecen notas de nuez moscada y galletas danesas, manteniendo todos esos sabores en cada calada y un retrogusto que comenzó muy neutro y se va haciendo más picante en cada calada, y es especialmente más fuerte cuando supero la mitad del cigarro. El anillo de combustión continúa siendo variable y culpo a la elasticidad de la hoja, que se siente especialmente maleable, sobre todo con la adición del calor que está generando el cigarro. Intensidad media-baja todavía, con una fortaleza media gracias a ese calor, la inclusión de pimienta más agresiva y la combinación de estas dos características.

El último tercio es notablemente más picante que los anteriores, lo cual demuestra dos cosas que no esperaba de este cigarro: precisamente una nota más picante y una evolución, que si bien es lineal, el hecho que se trata de un cigarro cuyo precio ronda los $5-$6 hace que sea destacable esa evolución. Sin embargo, teniendo en cuenta que el objetivo de las ligadas es que el cigarro efectivamente evolucione, pues sería malo que no lo hiciera. Pero, en medio de todo, tanto intensidad como fortaleza son prácticamente iguales en este tercio aunque ligeramente superiores, pero no lo suficiente para marcarlo como un punto adicional. La quemada sigue siendo buena, aunque no perfecta, aunque a partir de la mitad el cigarro quemó considerablemente más lento que en la primera mitad, por lo que el tiempo total de fumada alcanzó una hora y media.

Realmente fumar un cigarro de este rango de precio siempre va a ser una lotería y si bien el Classic Connecticut se veía y sentía respetable en frío, había una cierta sensación liviana en el cigarro y eso nunca es buen augurio, lo cual se cumplió durante la primera mitad y el cigarro iba quemando rápidamente. Pero me sorprendió muy positivamente que la segunda mitad quemara tan lento, especialmente porque los sabores eran más agradables y la fortaleza mayor. Pareciera que, en cierta manera, el cigarro comienza en la segunda mitad y todo lo que viene antes es un simple relleno de preámbulo. Pero definitivamente es una fumada que vale la pena por su segunda mitad. Dicho eso, esta nueva anilla es claramente mejor que la anterior, siendo más clásica pero con mucho más detalle. La anterior parecía diseñada en 1996.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Palina
Modelo: Classic Connecticut
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 85