Lost and Found – Malditos Bastardos (Corona Gorda)

Este cigarro con nombre tan singular fue torcido en 2017 y desde entonces ha estado en una fábrica secreta en República Dominicana. No porque la fábrica sea oculta, sino porque Robert Caldwell, quien los encontró, no hace mención de su origen. Lo que sí dice es que su capa es Habano H2000 ecuatoriano, tiene capote y tripa dominicanos. El nombre no es el más agraciado, pero aunque en español suena terrible, creo que están apostando a que en inglés se pierda algo de esa agresividad en la traducción y suene como algo similar a la película de Tarantino, sobre todo porque en algunos mercados ese fue el nombre que le pusieron a la película. En Venezuela creo que se llamaba Bastardos Sin Gloria.

Se trata de una corona gorda con 5,5 pulgadas de largo por un cepo de 46, con una capa ligeramente accidentada y muy variable en colores de un cigarro a otro, y como compré un 5-pack, lo confirmo. Pero también es agradable y aromático en frío, destacando intensos aromas a miel, madera seca, pasas y cuero sobre esa capa, seguida de madera, melaza y azúcar en la tripa. Realmente se aprecian aromas interesantes y la calada en frío no es excepción, con notas de melaza, cuero y pasas, o lo que se podría llamar «cuero dulce», por hacer un sabor más híbrido. También hay una nota salada en los labios, que un amigo dice que es el sudor del torcedor, lo cual le quita todo indicio de algo que me llame la atención, pero si no pienso en eso es solo una nota salada.

El Malditos Bastardos enciende rápidamente, aunque su tiro no es el mejor, pero con una serie de retoques rápidos puedo asegurar una quemada uniforme y mantiene esa quemada bastante bien durante la fumada. Los sabores no se hacen esperar e incluyen paja, pasas y cáscara de naranja, con notas dulces durante estas primeras caladas. Al cabo de unos 10 minutos aparecen notas de vino y cacao en polvo, mientras que el retrogusto se siente como una combinación de cuero con canela. El anillo de combustión se comporta muy bien, incluso si la ceniza tiende a «esfloretarse» un poco. Pero el humo es denso y muy rico, así que no hay problema alguno.

El sabor seco y de fácil combustión de paja desaparece en el segundo tercio y es el sabor de pasas el que toma la iniciativa y la delantera, seguido muy de cerca por la cáscara de naranja, el cacao en polvo y un nuevo sabor a canela, que si bien se sentía en el retrogusto, para este segmento se cuela al paladar también, aunque sigue muy presente en el retrogusto, al punto que incluso desplazó la sensación de cuero en nariz. Esta tendencia se mantiene hasta la mitad del cigarro, donde la cáscara de naranja desaparece y el cacao ya se siente más como chocolate negro y toma el rol principal de los sabores, aunque es acompañado por el sabor de pasas, dándome un sabor que me recuerda al Miramar, o una golosina venezolana de frutas cubiertas de chocolate, que incluye pasas. En términos técnicos, muy buena quemada, aunque la ceniza continúa su tendencia a florecer y esos «pétalos» son bastante duros y me cuesta que se suelten del cigarro.

Lo que venía como sabores in crescendo y mejorando de un tercio a otro parecen desaparecer en el último. Se siguen sintiendo sabores de canela, madera y pasas, pero muy sutiles. No sé si es que es un sabor de pimienta que los domina o si es que los sabores simplemente se van desvaneciendo, pero en el último segmento el Malditos Bastardos demuestra todos los problemas que no demostró en los primeros dos: mala quemada, inconsistencia (he fumado tres, todos distintos en el último tercio), apagado, etc. Este en particular, más allá de los sabores simplificados, realmente no demuestra gran problema pero sí ata un poco con ese tema de la inconsistencia de un cigarro a otro. En total me toma una hora y 15 minutos fumarlo.

Habiendo fumado varios de la serie Lost and Found, me cuesta creerme eso de que son cigarros que fueron fabricados para algunas marcas y que luego no los compraron. En realidad, la gran mayoría de ellos parecen segundos o cigarros que simplemente no fueron comprados por una razón de calidad. He fumado cinco distintos, más de una vez, y en todos los casos he sentido que solamente uno se podía decir que estaba al nivel de calidad de un cigarro de producción regular. El Malditos Bastardos presenta sabores agradables y buena construcción, y si lo apagara antes del último tercio, esas serían las únicas palabras para describirlo. Pero el último tercio se siente ‘barato’. He leído historias tremenda de cigarros de Lost and Found, pero todavía espero encontrarme con uno de esos. El tema también es que los precios varían mucho y aunque estos me costaron alrededor de $5 por unidad, he visto estos mismos en otras páginas en $9 o $10 cada uno. Sin duda hay que buscar, especialmente con estos cigarros desconocidos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Malditos Bastardos
Dimensiones: 5½ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,00
Puntuación: 83

Whiskey: Wild Turkey Kentucky Spirit

Este whiskey llamado el Espíritu de Kentucky se trata de un bourbon de una sola barrica, lo que quiere decir que en todos sus lotes existen pequeñas diferencias debido a que cada barrica difiere algo de la siguiente. Este producto fue lanzado en 1994 como el segundo bourbon de una sola barrica, siendo Blanton’s el primero. Cada barrica es seleccionada por Jimmy y Eddie Russell, y en muchos casos ofrecida como una selección privada de sus mejores barricas, aunque son elegidas previo al añejado para su inclusión en el producto de barrica seleccionada.

Wild Turkey utiliza un solo mashbill o fórmula de fermentado para todos sus bourbons y el alcohol ingresa en la barrica antes de añejar a una concentración alcohólica relativamente baja de 53,5% a 57,5%, aunque una época lo hacía a 52,5%, vs. 62% que suelen añejar las otras marcas. Esto resulta en un embotellado a una concentración menor de alcohol que otros productos de la competencia que embotellan directo de la barrica, sin dilución.

La botella de esta reseña fue envasada el 16 de enero de 2020, de la barrica número 1110 del galpón A, en el «rick» (o nivel) 20. Según la marca, este whiskey es añejado durante 8 años, pero en la botella no lo especifica, sino en su página web. El mashbill contiene 75% maíz, 13% centeno y 12% cebada malteada. Es embotellada a 50,5% de alcohol.

El color de este bourbon es cobrizo, denso, mucho más que el bourbon base, pero no tanto como el Wild Turkey 12, como habría de esperar.

En nariz se aprecian notas especiadas y dulces, con buena cantidad de centeno y canela sobre caramelo, miel y cítricos que le dan una sensación equilibrada. También hay notas más suaves de cuero, tabaco y toffee, aunque muy de fondo. Esta combinación es compleja, aunque los componentes individuales no sean muy intensos.

En boca se siente rico y abundante de sabores, aunque estos no sean muy variados, pero incluyen centeno, cuero, tabaco, nueces pecans y caramelo dulce, al punto que casi que le doy vueltas constantes al líquido en cada paso por boca, y sorprendentemente esos 50,5° de alcohol no se sienten tan intensos como me ha pasado en otras ocasiones. Entre las notas secundarias hay madera vieja, miel y pan dulce. En el retrogusto aparecen notas de clavo, miel, madera y tabaco, dándole al whiskey un final redondo, equilibrado y con tendencia dulce.

Pero habiendo probado distintos productos de la marca, el Kentucky Spirit sin duda se siente mucho más rico y variado que en su versión más básica, pero su versión 12 años es absolutamente distinta, incluso si tiene la misma concentración alcohólica. Una revisión en internet me demuestra que el Kentucky Spirit es uno de los menos queridos de la marca, no porque no sea bueno, sino porque se siente algo débil (o menos fuerte) que los otros bourbon que producen y a un precio considerablemente mayor que su competencia interna, es difícil justificar este whiskey sobre los demás.

Pero si no has probado bourbon o no lo tienes en tu rotación regular, el Kentucky Spirit puede ser una gran muestra de whiskey americano y uno que sin duda vale la pena probar y confirmar hasta cuánto se puede llegar en concentración alcohólica y todavía mantener una amplia gama de sabores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wild Turkey Distilling Co
Nombre del Whisky: Kentucky Spirit
Marca: Wild Turkey
Origen: USA
Edad: 8 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 50,5%
Puntuación: 83

Rojas – Street Tacos Barbacoa

Un consejo que le doy a todo el mundo que busca buenos precios en tabaco y está dispuesto a probar es que se suscriban a las ofertas de algunas páginas web de venta de cigarros, siempre que tengan la posibilidad. Precisamente en uno de esos correos llegó una oferta muy atractiva de Cigar Federation, y como buen sistema de ventas digitales, cuando estás a punto de salir del proceso, te ofrece otro producto a buen precio y que suena decente. En verdad no me acuerdo por qué cigarro fue el que entré a la página, pero el hecho es que salí con estos y otros más. Pero el Street Tacos Barbacoa es un producto de Noel Rojas, el mismo que hizo el Project 7 de Cigar Federation y el Statement de su marca. Barbacoa es el primero de lo que se espera que sea una serie de tres cigarros bajo el manto de Street Tacos, aunque con el tema del Covid, el lanzamiento de este primer cigarro ya fue todo un tema. Sin embargo, con el retraso que sufrió su lanzamiento, añadieron una nueva vitola y el precio bajó un poco, haciendo que fuese lo suficientemente atractivo para adquirir el pack y así puedas ver mi reseña.

El Street Tacos Barbacoa es un robusto, aunque está disponible en short corona y en toro también, con una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüenses. La anilla hace que sea difícil de ignorar y en el humidor destaca bastante con su calavera con sombrero y bigote, pero la capa también es lisa y brillante, con apenas algo de relieve y venas casi invisibles. El pie es cubierto y tiene notas suaves a naranja, y el resto de la capa lo incluye junto con una mezcla de pimienta y especias. Lo pico y la calada en frío me da una muestra ideal de flujo de aire, principalmente porque aunque la capa cubre el pie, no lo tapa. Sin embargo, no se sienten muchos aromas, y estos apenas sin incluyen madera, algo de pimienta y no mucho más, salvo la sensación picante en los labios y el interior de la boca.

Desde las primeras caladas el sabor de pimienta blanca es intenso, pero también incluye madera seca, granos de café y un toque suave de tierra húmeda. Ese sabor de pimienta se siente más como hojuelas de pepperoncino a mediados del primer tercio, pero nada que me recuerde a un taco, aunque no soy del tipo que come tacos en la calle, principalmente porque no he ido a México y en Venezuela lo que venden son perros calientes y no tacos. Pero también hay notas cremosas entre todas estas y a veces se sienten ligeramente como a tiza, pero ese sabor de tiza lo que hace es simplificar un poco los sabores y que destaque la sensación picante en toda la boca. La combustión y la construcción son perfectas, produciendo humo abundante y un anillo de combustión que me elimina cualquier preocupación. La intensidad es media, pese a esa abrumadora sensación picante de momentos, pero la fortaleza es media-suave.

Pero en el segundo tercio desaparece esa sensación de tiza y también la parte cremosa, dando una serie de sabores especiados que me recuerdan bastante a la carne que contienen los tacos y de donde el cigarro saca su nombre. Sigue teniendo esos sabores a madera seca, aunque ahora están de fondo, pero los sabores cárnicos de corteza de carne a la parrilla son los que destacan, así como pimienta blanca, salsa barbecue, y una sensación oleosa en el humo. Los sabores ya tienen una intensidad media alta, mientras que la fortaleza alcanza la media. El anillo de combustión aún no es recto, pero creo que nunca lo será, aunque el humo y la combustión han sido perfectos.

El sabor de madera seca se mantiene en la sección final y con esta parte llega la mayor complejidad del Street Tacos Barbacoa, con la aparición de pimienta roja por primera vez en el cigarro y una mayor sensación de esa combinación de especias y algo de tierra mojada también. Pero también hay una sensación seca en la boca, que es lo que me llevó al sabor de tiza previa, aunque en construcción y quemada continúa siendo perfecto y la intensidad es igual, con un toque mayor de fortaleza. Mantiene esta calidad y el sabor de tiza no domina tanto, tendencia que mantiene hasta el final, cuando marca una hora y 20 minutos.

Este cigarro tiene tabaco de la región de Somoto en Nicaragua, que no recuerdo si los he probado antes, pero se encuentra en la parte noreste de Nicaragua, cerca de la frontera con Honduras, a unos 80 kilómetros al sur de Danlí, 70 al noreste de Estelí y 35 al oeste de Condega. Por otro lado, en letras pequeñas en la anilla (que solo logro leer con lentes) aparece un recordatorio de la marca que solo hace cepos pequeños, por lo que no creo que veamos una edición de este cigarro en un tamaño tipo gordito, aunque creo que sería interesante. Pero para tener un cepo pequeño, que 50 para mí no lo es, sino más normal, no es un cigarro especialmente fuerte. Sin embargo, el uso de nombres de comida para nombrar cigarros no es algo me gusta mucho, porque siempre caigo en una predisposición de buscarle sabores de lo que dice en la anilla y eso a veces puede desviarme sobre la intención original del cigarro y aunque hay muy poco en el cigarro que me recuerde a un taco, su nombre está muy ligado a esa comida. Los sabores principales son de madera y pimienta, pero también hay sensaciones cárnicas y especiadas que pueden ser fácilmente comparables con comida mexicana, pero también lo puedes comparar con el sobre de una pasta Ramen, aunque no se llame así. Por otro lado, tanto la anilla como el nombre me hacen pensar que hay tabaco mexicano aquí, pero no es el caso. Pero es una fumada muy agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Flor de San Luis
Marca: Rojas Cigars
Modelo: Street Tacos Barbacoa
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 88

Whisky: Amrut Single Malt

Fueron los británicos quienes introdujeron el whisky como parte de su colonización de la India entre 1858 y 1947. Un año después de su salida y con permiso de hacer lo que quisieran, la compañía Amrut Distilleries Private Limited fue creada. Comenzaron produciendo productos a partir de melaza y otros destilados, y en 1982 produjeron su primer whisky de single malt. Los 80 en general no fueron una buena década para el whisky de single malt, llena de muchos experimentos y poco éxito.

Antes de Amrut, los whiskies indios eran poco conocidos y con sabores que no te hacían querer conocer más de ellos, siendo productos baratos y blends de esperanza y cualquier cosa que les pasar por el frente. Pero Amrut y su principal competidor, llamado Paul John, son de los pocos que hacen un single malt de calidad en India. Sin embargo, India solo consume alrededor del 1% del whisky escocés y single malts similares, incluso cuando el whisky indio se vende con relativo éxito a nivel mundial.

Obviamente el clima en la India es muy distinto al de Escocia, por lo que les toma mucho menos tiempo producir un single malt. De hecho, en India está marcado como un hecho que un año de añejamiento en su país equivale a 3 años en Escocia. Esta rapidez tiene sus desventajas y es que el impuesto a lo ángeles es mucho mayor y es la razón principal por la que rara vez se ven productos de más de 10 años en los anaqueles.

Amrut como marca tiene 21 productos distintos de whisky single malt. Este Single Malt que pruebo hoy es el más básico de ellos; no tiene edad marcada, pero leí que el promedio es de 4 a 5 años. Es 100% producto de cebada malteada y es embotellado a 46% de alcohol.

En copa el Amrut Single Malt es de un color amarillo pálido, casi como paja. Muy volátil y líquido, es decir sin densidad alguna.

En nariz tiene aromas sorprendentemente cítricos, que incluyen pulpa de naranja y cáscara de limón entre los principales, pero también hay notas de almendras, cebada o algún cereal. No hay muchos aromas más, aunque estos sí se sienten bastante invasivos.

En boca se siente muy ligero, pero con una intensidad alcohólica notable desde el primer sorbo. Se siente muy volátil en la nariz, pero incluye sabores a carne ahumada, las mismas notas cítricas de naranja de los aromas, miel dulce y madera, con retrogusto de regaliz negra.

Habiendo hecho catas de whiskies no escoceses en Rumbullion Club hace poco, me llamó la atención que entre los presentes, este se colocó de primero. Sin duda tiene un sabor muy agradable y se siente tan bueno como los escoceses buenos. Dicho eso, lo he visto en distintos precios que van desde los $35 hasta los $40, lo que lo coloca a un precio similar a muchos single malts escoceses de 10 a 12 años. Por ese precio creo que vale la pena como novedad, aunque sería difícil decirte que no te compres un Glenfiddich o algo similar en vez de este. Ciertamente creo que es más difícil recomendar que pruebes este, que recomendar que no pruebes algunos escoceses, aunque eso también es un tema común entre quienes tienen el prejuicio de que los whiskies buenos vienen de Escocia y los que no, no son buenos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Amrut Distilleries Private Limited
Nombre del Whisky: Indian Single Malt
Marca: Amrut
Origen: India
Edad: 4 a 5 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 87

Asylum – Nine (11/18)

Al igual que hizo la marca con la celebración de su octavo aniversario, Asylum decide celebrar sus 9 años con una nueva liga. Asylum es la otra cara de CLE Cigars, fundada igualmente por Christian Eiroa como una rama más moderna, urbana y atrevida de sus cigarros, que realmente ha pasado de ser una marca muy boutique a una mucho más establecida en la industria, aunque con el mismo carácter que le dio vida. Asylum también es conocida por sus cigarros de cepo superlativo y para la producción de este tercer cigarro de aniversario decidieron crear una edición limitada en forma de un puro hondureño, en tres vitolas: esta «pequeña» llamada 11/18 y cuyas dimensiones se aproximan a algo como 6,25 x 52/60, una de 7×70 y una grosería de cigarro de 9×90. Sin embargo, una de las grandes noticias a partir de este noveno aniversario es que la marca se alejará de la tendencia a hacer cigarros de cepos grandes, y comenzará a hacer vitolas más pequeñas y tradicionales también.

La capa de este Nine es bastante uniforme, con una que otra protuberancia, pero principalmente lisa y la vitola 11/18 es realmente singular. Quizá califica más como un toro achatado que un perfecto, pero así son las nomenclaturas. Tiene aromas a tierra y ligeramente picante, mientras que en el pie se aprecian especias como nuez moscada y cuero. Lo pico con la doble hojilla, que se va convirtiendo en mi guillotina preferida para reseñar y la calada en frío me da aromas a madera de cedro y aserrín. El tiro se siente bastante bien así que no creo que haya mayor problema a la hora de encenderlo.

Admito que no es la mejor imagen, pero me pasó que al poco tiempo de encenderlo empezó a llover bastante fuerte y no podía irme muy lejos para hacer la foto sin que ello significara mojarme. El encendido es rápido y las primeras caladas cundidas de notas cremosas con un humo denso que realmente se presta para fumar lento. Los sabores son a tierra mojada y pimienta, y luego de las caladas iniciales le acompañan notas de crema y dulce. Se siente muy equilibrado, con una intensidad media-alta de los sabores y una fortaleza media, buen anillo de combustión pero la ceniza no es muy sólida y se cae a mediados del primer segmento.

En el segundo tercio el Nine se siente más especiado, principalmente con nuez moscada que aparece comenzando la transición hacia este tramo y continúa a lo largo de la fumada, pero los sabores de tierra, crema y dulce se mantienen consistentes. Se podría decir que la fortaleza aumenta un poco, pero quizá esté atado a que estoy fumando más rápido, cosa que me encuentro haciendo y hago lo posible por ser más lento. Pasado el punto medio se le sienten notas de café en el paladar y se hace más dulce el cigarro.

El último tercio es bastante dulce, mucho más que los anteriores, y esto hace que la intensidad de sabores se sienta alta, sin medio en su definición. El resto de los sabores también toma una nota superlativa, incluyendo la nuez moscada y la tierra, pero no la pimienta. Esto hace que la fumada me la tome con buena calma y disfruto cuando la fortaleza del cigarro no se hace mayor, lo que me permite espaciar las caladas a mi ritmo y no obligado por algo como la nicotina. Cuando cumplo una hora y 40 minutos, el Asylum Nine llega a su fin.

La mayoría de los cigarros de Asylum se caracterizan por su precio bastante accesible, aunque tanto el Eight como este Nine se encuentran en el límite superior de valor que la marca exige por ellos, rondando los $20 por unidad. Pero es un cigarro que sin duda recomiendo, no solo por lo limitado que es, sino porque te da una muy buena vista de la calidad que se puede lograr con el tabaco hondureño y que no es algo que simplemente sirve para productos de relleno y que te hacen ver divertido con unos cepos gigantes. Tanto el Eight como el Nine incluyeron una vitola de 7×70 y esa es una que no recomendaría fumar, independiente de lo limitado o lo especial de la liga, pero ese soy yo que no disfruto esas dimensiones. Para una fumada placentera y decente, este 11/18 sería lo ideal.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Asylum
Modelo: Nine
Dimensiones: 6¼ x 52/60
Tamaño: 11/18
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $20,00
Puntuación: 89

Caldwell – The Last Tsar (Toro)

Un producto lanzado por Caldwell en 2015, quizá uno de sus primeros productos o al menos en mi corto historial como fumador siempre he visto este cigarro como una rareza. No llega a ser unicornio, pero no es común tampoco. Lo probé por primera vez hace casi 3 años, en un ambiente casi perfecto, poca brisa, buena temperatura y rodeado de agua, pero no me gustó del todo. Fue en otra vitola, más pequeña, así que cuando logré conseguirlo nuevamente en toro, decidí aprovechar la oportunidad. El The Last Tsar fue una de las primeras ediciones limitadas de Caldwell, con una imagen del zar Nicolas II, efectivamente el último zar de Rusia. Se le forzó a abdicar en 1917 luego de la revolución rusa y un año después tanto él como su familia fueron ejecutados por los bolcheviques. En cuanto a la liga, según Robert Caldwell, este cigarro tiene la misma capa del Eastern Standard, pero esta es fermentada un poco más.

Aunque la diferencia en fumada y sabores entre un rothschild y un toro tiene que ser diferente, visualmente hay similitudes destacadas entre los dos, porque al final tienen las mismas hojas solo que en diferente proporción. Quizá la diferencia más notable es que el rothschild tenía un «moño de señora» en la perilla y este también la tiene pero no es tan notable. La capa de esta cigarro se ve tan accidentada como la del rothschild, pero los aromas son muy llamativos, destacando chocolate, establo y pimienta. En el pie, cuero, establo y más pimienta, y finalmente en la calada en frío, pimienta, chocolate y establo. La cantidad de pimienta es absurda, en realidad, llevándome a arquear un poco y todo. En el caso del rothschild, lo piqué con la guillotina en V, pero este lo piqué con la doble hojilla, aunque no estoy seguro si tendrá gran diferencia.

Llama la atención, de la manera más agradable en verdad, que las primeras caladas no tienen esa sensación intensamente picante de la calada en frío. En realidad comienza bastante suave, con una base de cedro y establo, con notas más suaves de chocolate y pimienta. El retrogusto tiene notas de vainilla y un toque suave de pimienta que le da una dimensión adicional a ese sabor que caracterizaría como dulce. Los sabores van variando en sus intensidades, pero en general los calificaría de intensidad media-alta, con una fortaleza media. El tiro está muy bien y, al menos en el primer tercio, la quemada se comporta muy bien. En la fumada original la quemada fue terrible, así que esta solo puede ser mejor, pero el tiro es algo suelto y espero que eso no lo afecte demasiado.

El tema con muchos cigarros últimamente es que la quemada es decente en el primer tercio, pero una vez dejas caer la ceniza inicial, comienza a «florecer» una ceniza que varía mucho y la fumada no es del todo cómoda. El anillo de combustión del The Last Tsar queda bueno en las fotos, pero si lo desatiendo durante mucho tiempo, el resultado es desastroso. Afortunadamente en sabores es agradable y cremoso, siendo el cedro y el establo sabores centrales todavía, pero perdiendo la pimienta en el paladar, sustituida por nueces y manteniendo el chocolate. Esto hace que la intensidad del cigarro se sienta más baja, pero también parece haber controlado el tema del tiro y ya no se siente como si el cigarro se fuese a terminar en los próximos 10 minutos, que es quizá el mayor miedo recurrente cuando tienes un tiro muy suelto, además de la desviación del anillo de combustión, que sí parece un problema continuo.

En el último tercio hay cambios radicales, principalmente en forma de pimienta como la sentí en la calada en frío, que aniquila el resto de los sabores y me llena la boca con sensaciones de tiza y tierra mojada, pero más importante es que destruye el equilibrio que mantuvo The Last Tsar hasta este punto. Afortunadamente esa abrumadora pimienta no actúa durante demasiado tiempo y un par de minutos después la fumada vuelve a ser placentera en términos de cantidad de pimienta, pero igualmente desequilibrada con estos sabores nuevos a tierra y tiza que dominan la fumada. Estos sabores se mantienen hasta el final del cigarro, lo cual llega luego de una hora y 25 minutos de encendido, que es un poco menos de lo que esperaba por sus dimensiones, pero un tiempo decente de todas maneras.

En cierto modo The Last Tsar tiene toda la fortaleza e intensidad que uno podría esperar de una revolución bolchevique, pero en otros sentidos, el cigarro es más como la sonrisa de una zarina. El tema es que no anuncia mucho cuándo ni cómo van a ser estos cambios y no estoy del todo claro si se trata de algo que hicieron adrede en la liga o si es un error del torcido. Pero luego de haber fumado dos ejemplares del mismo cigarro, aunque en vitolas distintas, me doy cuenta que The Last Tsar y yo no congeniamos del todo. Quizá sea un tema de equilibrio o de construcción lo que me desencantó, pero Caldwell tiene cigarros mucho mejores y de menor precio que se encuentran entre mis preferidos. Quizá el mayor problema que tengo con The Last Tsar sea uno de consistencia, pero eso dice más de la marca y/o la fábrica que de mis gustos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera William Ventura
Marca: Caldwell
Modelo: The Last Tsar
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Connecticut-Arapiraca)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $14,00
Puntuación: 83