Patina – Maduro (Rustic)

La versión Maduro del Rustic de Patina es una extraña producción, no porque sea un Maduro, que es prácticamente la segunda liga más popular después de la producción original de un cigarro. Es decir, cuando aparece un cigarro nuevo en el mercado, es muy habitual que al poco tiempo aparezca una nueva versión del mismo con capa madura, y eso es lo que sucedió con el Rustic. La extrañeza de este producto es que Maduro no fue la versión que apareció justo después, sino que fue la tercera. Primero salió en 2017 en capa Habano y Connecticut, y no fue sino hasta 3 años después, en 2020, que apareció la versión de capa madura. Con este producto la marca espera cubrir todas las expectativas de fumadores, siendo el Rustic su producto central. Sin embargo, gracias a la pandemia, solamente estuvo disponible originalmente en dos vitolas y aunque existen planes de tener más, no se han terminado de producir. Esto ha ocurrido principalmente porque ´para una marca pequeña como esta, la producción de un nuevo tamaño requiere más tiempo.

Un tema que tiene Patina con su producto es que no identifica las hojas que lo componen. No va más allá de decir si es una hoja madura, Connecticut o Habano, según sea. Sobre este cigarro solamente describe que es hecho en Nicaragua, pero no hay más en cuanto a su composición. Mi experiencia con cigarros que llevan la palabra Rustic o Rustico/a en su nombre ha sido bastante polarizada, contando el Rustico Maduro, un cigarro dominicano que incluso cinco años después de haberlo probado, sigue estando entre mis peores fumadas. Por otro lado, el Nica Rustica de Drew Estate, cuatro años después de haberlo probado, sigue estando en mi Top 10. Pero este cigarro al parecer se llama Patina Maduro, pues Rustic es el nombre de la vitola. La otra vitola en que fue producido, con medidas de 6×56 se llama Patina Maduro Oxidation. En realidad el cigarro no se ve rústico, sino muy tradicional y quizá un tanto carente de superficie lisa, pero muy lejos de lo que consideraría rústico, o más bien lo que se llamaría corrugado. Aromas a chocolate y nueces sobre la capa, notas dulces e incluso algo alcoholadas en el pie, como de un rye whiskey, establo, pimienta y caramelo. Finalmente lo pico y la calada en frío me presenta un tiro algo apretado y aromas a maíz, pimienta y esa misma sensación de rye whiskey.

Ese apretado en el tiro del Patina no se quita en las primeras caladas y de hecho, todo el primer tercio fue un suplicio que, si no fuera porque le tenía unas ganas locas a este cigarro y que los pocos sabores eran buenos, lo hubiese dejado de lado. Precisamente, por ese tiro los sabores no eran fuertes y había un componente de tiza que no me convencía tampoco, pero como estaba conversando con un amigo, tampoco estaba demasiado impaciente con el cigarro y lo mantuve. Mientras que los toques dulces en los cigarros de capa madura tienden a ser comunes, el Patina no ofrece ninguno y aparte del sabor de tiza, son sabores a tierra y toques de pimienta los que siento en esta primera sección. Tuvo ocasiones en que amenazó con apagarse, todas por el defecto de tiro, pero incluso sin apagarse le di candela para avivar rápidamente el encendido, lo cual también da un anillo de combustión irregular, pero la ceniza se sostiene hasta que le di candela, con una intensidad baja y fortaleza media-baja.

Afortunadamente supero el problema del tiro finalizando el primer tercio y los sabores comienzan a inundar la fumada, aunque inundar probablemente no es la palabra correcta, pues el cigarro aún carece de notas dulces y se siente algo seco, o lo que caracterizaría como sabores secos. Los sabores son de pimienta y madera mojada, pero nada que llamaría complejo. El problema con un perfil de sabores secos es que no te hacen producir mucha saliva de una calada a la otra y el efecto de eso es que la garganta se seca más y eso es exactamente lo que sucede cerca de la mitad de la fumada. Superado el punto medio, aparece por primera vez una sensación dulce en el cigarro y es precisamente medio alicorada o relacionada con un licor, o más específicamente un vino Pedro Ximénez. Mientras que los sabores siguen sutiles y confusos en esa ausencia de dulce, ya en términos técnicos se comienza a comportar muy bien, con una quemada uniforme, sin requerir retoques ni amenazar con apagarse y una ceniza muy bien formada. Intensidad de sabores media-baja y fortaleza media.

Los sabores de madera y pimienta siguen siendo los característicos de este cigarro y consistentes en todos los tercios, con algunas variaciones de tierra pero cero inclinación hacia los sabores dulces y ese de PX en el tercio anterior probó ser una sugestión, un deseo o simplemente un toque casi insignificante. El resultado es casi el mismo del tercio previo, con una marcada sequedad en la garganta, pero hay que destacar que se comporta bastante bien en su sutileza y aunque los sabores no me llaman la atención, el Patina quema muy bien y se mantiene encendido sin tropezones. Al cabo de casi dos horas, gracias a esa lentitud en la quemada del primer tercio, el Patina Maduro llega a su fin.

Lo que más me llamó la atención de este cigarro fue que me habían hablado maravillas de su versión de capa Connecticut y pensé que en capa madura sería otra maravilla. En frío, sentí notas de licor que de verdad me despertaron el mayor interés y debo admitir que luego de haberlo fumado me siento un poco defraudado no solo porque no fue una maravilla, sino también porque no hubo mucha (por no decir ninguna) incidencia de esos sabores en la fumada. Sin embargo, darle una mala evaluación a un cigarro porque no cumplió tus expectativas sería injusto, pues el cigarro no prometió nada y si algo hay que valorar es la consistencia de los sabores y la construcción. No obstante, este es un blog personal con opiniones personales y gran parte de la puntuación final radica en la experiencia al fumar y la verdad es que esa experiencia no fue tan positiva, tanto por el tema de la quemada inicial, como la experiencia en general.

Ficha Técnica:
Fabricante: Nicaragua American Cigars
Marca: Patina
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Rustic (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $11,00
Puntuación: 84

Punch – Short

La versión cubana de Punch estrenó un nuevo formato hace un par de años, que llamó Short, con dimensiones de 4¾ pulgadas con un cepo de 50, que es una vitola completamente nueva dentro de todo el portafolio de Habanos SA, pero viene siendo casi un robusto. Afortunadamente y aunque es algo nuevo, no se trata de una producción limitada, sino de algo regular y existente en cajas de 10 cigarros. El éxito de la nueva vitola y el blend le valió el peldaño número 5 al cigarro en el Top 25 de Cigar Aficionado en 2020. Algo muy merecido, pues hacía muchos años que Punch no recibía un nuevo producto en su vitolario, especialmente porque Punch no había sido considerada como una gran marca de Habanos SA desde hacía unos años y con el paso del tiempo perdían más y más productos, siempre con alguna edición limitada o regional, pero nada que se consiguiese con relativa facilidad. Este me lo obsequió la gente de Kukenan Tobacco, quienes son los únicos distribuidores autorizados en Venezuela a importar habanos, y aparecen en la página de Habanos SA como tal. Incluso, si haces clic en el link de Habanos SA, verás a un servidor mencionado en la publicación.

A la hora de evaluar capas, hay dos cosas que suelen ser sinónimos de buen sabor: brillo y venas. Si brilla es porque los aceites de la capa son abundantes y estos pueden producir buenos sabores, y las venas normalmente son indicativo del paso de clorofila cuando la hoja era verde e indica que era una hoja bien alimentada. Esto no quiere decir que si a la hoja no se le ven las venas o no brilla, no tendrá sabor, pues también depende de la hoja, pero en el caso de la hoja de este Punch, no se notan muchas venas ni mucho brillo, aunque sí tiene varias montañas pequeñas sobre su superficie, así como aromas a chocolate negro, madera y una nota de cereal, siendo esta última la que más destaca en el pie, mientras que la calada en frío tiene una nota muy suave de pimienta, nueces y madera.

Es común ver un cigarro pequeño y asumir que se trata de un cigarro mañanero o algo que combinaría bien con café y, al igual que muchas costumbres de tabaco, creo que esto es una herencia de los habanos. Específicamente con este Punch, las primeras caladas realmente me hacen desear tener un café al lado, porque sería una combinación ideal gracias a los sabores picantes y precisamente de café que presenta el cigarro en sus primeras caladas. También hay notas de tierra hacia la mitad de ese tercio, que más que tierra me hacen pensar en terroir, pero eso ya soy yo tratando de ser muy exquisito. Hacia el final del tercio hay sabores sutiles a galletas danesas y pasas que me hacen salivar más, y darme cuenta que estoy fumando un habano de verdad, que no es la primera vez pero el sabor de este Punch recuerda incluso los habanos de mayor edad. La quemada es torcida, como suele suceder, pero se corrige sola y por los momentos nada preocupa mucho.

Los sabores del segundo tercio guardan una pequeña concordancia con los anteriores, pero pese a su tamaño reducido, las diferencias entre tercios son marcadas. Aquí hay los mismos matices de tierra, pero acompañados de chocolate (el de los aromas en frío), maní tostado y cuero viejo, y superada la mitad aparecen notas de pecans. Contra todo pronóstico, la quemada ha mejorado, tiende más hacia la rectitud y pese a su tamaño, en verdad no se ha caracterizado por ser una fumada corta. Más viene tiene buena duración y me toma un poco más de media hora cruzar el ecuador del cigarro. La fortaleza está en media y la intensidad de los sabores en media alta, que es un equilibrio ideal.

El último tercio hace lo esperado y se simplifica, y en un cigarro de estas dimensiones creo que sería un error hacer que sea distinto el último segmento pues ya estás fumando con la punta de los dedos, la punta de los labios y, si eres más exquisito, la punta del palillo. Los sabores son de café, cuero y notas ligeramente dulces de esas galletas danesas, muy similar al primer tercio. Sigue quemando bien y aunque quisiera que quemara más lento, más por extender la experiencia que por defectos del cigarro, pero con 75 minutos de fumada marqué un buen ritmo y una evolución constante. No se llega a calentar de más, pero cuando no queda mayor opción lo dejo morir con dignidad.

Algo que verás poco en este blog son habanos, y no es que no me gusten, sino porque con tanta disponibilidad de falsificaciones y su diferencia de precios con respecto a los centroamericanos, es difícil a veces justificarlos. Pero un factor determinante es cuando tienes la prueba de que se trata de un habano original y la única manera es cuando la empresa que los distribuye es avalada por Habanos SA. Ese proceso puede sonar burocrático y difícil, pero es la única manera de garantizar el producto y la razón por la que puedo disfrutar este Punch sin dudas y sin problemas. Hace como una semana probé un H. Upmann cubano de origen dudoso, y aunque estaba bueno, no quise hacerle reseña tan solo por la duda. El Short de Punch es un habano como los buenos habanos son, tanto los de antaño como los más nuevos, que inevitablemente tienen ese toque de antaño. En un formato tan pequeño te quedas un poco con las ganas, pero dado que no son los que han disparado sus precios recientemente, no cuesta tanto desquitarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Punch
Modelo: Short
Dimensiones: 4¾ x 50
Tamaño: Paraísos (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $18,00
Puntuación: 91

Sinistro – The Last Cowboy (Petit Belicoso)

Sinistro Cigars es una empresa ubicada en Glendale, en el estado americano de California, James Agopian en 2015 y en constante crecimiento desde entonces. Sus cigarros tienen nombres tan crípticos como Mr. White Gold Edition, Honor Among Thieves y una línea que pareciera rendir tributo a los personajes de Reservoir Dogs, llamados Mr. White, Mr. Red y Mr. Black, aunque ese tributo es una elucubración mía, pues nada en la marca especifica eso. Este pequeño cigarro llamado The Last Cowboy está disponible también en otras vitolas no tan pequeñas, pero contiene una capa Connecticut Broadleaf y una punta con capa Candela, mientras que en el capote hay San Andrés mexicano y la tripa contiene Olor dominicano. Los cigarros son torcidos por La Aurora, en República Dominicana.

Con la mejor de las intenciones digo que The Last Cowboy es un cigarro realmente feo. Toda esa intención de que se vea rústico está perfectamente lograda en este cigarro, con sus decoloraciones, variaciones, imperfecciones y abundancia de detalles sobre la capa, el pie, la anilla y la perilla. Definitivamente el creador de este cigarro está claro que las venas son lo que más sabor le da a la capa y este cigarro está lleno de ellas. En la capa los aromas principales son de frutas fermentadas, paja y notas dulces. Me llama un poco la atención que la calada en frío no es tan apretada como esperaría de un cigarro con el pie cerrado, pero siendo un belicoso, estoy seguro que tendré que hacerle otros cortes de cualquier manera. La calada presenta los suave de pimienta, café y algo especiado que no alcanzo a definir.

The Last Cowboy comienza tal como imaginaría un Western: con mucha tierra. Afortunadamente no es lo que caracteriza a la fumada y, salvo los sabores a grama recién cortada durante los primeros centímetros, sin duda gracias a la capa candela, rápidamente dentro del mismo tercio aparecen notas de chocolate y pimienta. Aunque la quemada no es perfecta, tampoco es preocupante y el humo es abundante en cada calada, con una intensidad media-alta en sus sabores y una fortaleza media. Hacia el final del tercio hay notas más dulces, como de caramelo.

El segundo tercio del cigarro tiene mucha más pimienta que el anterior, pero esta no es suficiente para alzar la fortaleza del cigarro más allá de lo que ha sido hasta el momento, pero lamentablemente sí parece superar algunos de los sabores más sutiles que había sentido en el tercio anterior, por lo que la tierra es un dejo al final de la fumada y los sabores herbáceos simplemente no existen. Pero esas notas dulces del final del tercio anterior siguen presentes en este, con nuevos matices, que ya no son tanto de caramelo sino más bien como de miel ahumada, o algo en ese estilo, muy llamativo y diferente.

Gracias a que tiendo a esperar al momento perfecto o darle vueltas al cigarro y definir la mejor posición para la foto, las imperfecciones del The Last Cowboy no se notan tanto en cada imagen, pero la quemada ha requerido algunos retoques para garantizar una fumada agradable y sin problemas. Los sabores de pimienta se reducen, lo que permite que nuevamente aparezca el sabor a tierra en el cigarro, pero le acompañan nueces y madera, mientras que esas notas dulces siguieron evolucionando y mostraron algo más al estilo de marshmallow, con humo abundante y los mismos índices de fortaleza e intensidad. Al cabo de una hora, The Last Cowboy llegó a su fin.

The Last Cowboy presenta una fumada muy agradable, que no es muy compleja pero sí variada. Los dos tipos de hojas sobra la capa realmente le dan variaciones a la fumada, como es de esperar. Pero esa sección de capa candela realmente desaparece rápidamente y lo que queda no es tan fuerte como ese contraste te haría pensar, ni tan drástico como parece. Los sabores son agradables y variados y la imagen de la anilla y lo rústico que se ve todo solamente le añade personalidad al cigarro y a la fumada. Una gran construcción añade a la calidad del cigarro y creo que con un buen café sería una fumada perfecta.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora Cigars
Marca: Sinistro
Modelo: The Last Cowboy
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Petit Belicoso
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: República Dominicana (Olor)
Precio: $8,50
Puntuación: 88

Ron: Flor de Caña 12 Centenario

Flor de Caña data su historia desde 1890 en el central azucarero de San Antonio, ubicado en Chichigalpa, Nicaragua. La empresa fue fundada por Francisco Alfredo Pellas y hoy en día, más de 130 años después, es controlada por la quinta generación de la familia Pellas. Es una de las marcas más importantes de Centroamérica y una de las marcas más reconocidas del mundo, más recientemente por su aspecto orgánico y «verde» de marca.

Según su página web, el ron es producido a partir de melaza, obtenida de la caña que es cultivada en los alrededores de la destilería. La melaza es fermentada y destilada cinco veces mediante el proceso de columnas. El destilado es añejado en barricas de roble blanco americano exbourbon. El número 12 en la botella representa un promedio de la edad del contenido, con algunas variaciones en cada lote, para poder lograr algo de consistencia entre uno y otro.

Dado que las leyes en cuanto al etiquetado del ron varían tanto de un país al otro, el consenso es que el año que aparece en la botella indica el ron más joven. Sin embargo, al suprimir la palabra años, se saltan esa legalidad. No obstante, indicar que el 12 representa un promedio no es indicativo de la edad del ron. Bien podrías poner 99% del contenido de 2 años y 1% de 23 años y el promedio daría 12.

Esta botella incluso menciona la palabra años, porque es para el mercado americano y ahí no existe una ley que controle al ron nicaragüense, lo cual es peor.

Pero se nota como un ron de buen color, buenas lágrimas y aromas interesantes a caramelo, madera, pimienta, cáscara de naranja, vainilla y cardamomo. Al poco rato también hay sensaciones de frutos secos, como nueces, pecans, cola, chocolate y pasas.

En boca se siente como un ron equilibrado y complejo, con notas fuertes de melaza y caramelo, madera, pimienta, vainilla, canela, clavo y guayabita. Los aromas de naranja se sienten en boca como mermelada de naranja amarga, y finalmente me encuentro con notas de chocolate negro. El retrogusto es de café y cola.

El tema que tiene este ron, más allá de los años que marca y que no los representa, es que en nariz me encuentro con muchos aromas que me hacen esperar un ron dulce y Flor de Caña por lo general no le añade azúcar a sus productos y el 12 no es una excepción. Así que la industria y el mercado me han enseñado que estos aromas se traducen en un sabor dulce, pero la marca no hace a su producto artificialmente dulce y eso es muy importante y hace que el ron se pueda tomar continuamente, sin empalagarse.

Pero hay quienes esperan ese sabor dulce y les puede parecer un defecto que no lo tenga. Más allá de esa diferencia, no es un ron que se sienta barato, y a mi parecer ofrece lo mejor de ambos mundos: aromas muy agradables y sabores que no empalagan. Esto hace que un cóctel sencillo y de lujo, destaque muy bien. También es una de las razones por las que no dejo de recomendar la marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: Flor de Caña
Nombre del Ron: 12 Centenario
Marca: Flor de Caña
Origen: Nicaragua
Edad: 12 años (promedio)
Precio: $32
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Mis 5 cigarros preferidos en capa brasileña

Capas brasileñas hay muchas, o al menos de renombre hay dos, pero hacer un artículo por cada una me llevaría a hacer estas listas de dos o tres cigarros y no de cinco. El hecho es que no son tantos los cigarros con cada capa brasileña que he probado, pero al menos de Arapiraca, Mata Fina y Cubra sí.

Considerando el éxito que las capas brasileñas han tenido en el mercado mundial de tabaco, llama la atención cómo las marcas brasileñas son completamente desconocidas, así como el uso de otras hojas en otras secciones del tabaco son casi inexistentes. Tengo amigos que han fumado puros brasileños y me dicen que son extremadamente amargos y difíciles de fumar, pero hasta que no viva la experiencia no puedo asegurar nada.

En 2001, fue Tim Ozgener, quien en ese entonces era uno de los dueños de CAO, quien creó el cigarro llamado Brazilia. En ese momento nadie sabía mucho del tabaco brasileño y ese desconocimiento hacía que mucha gente desconfiara del producto. Pero el CAO Brazilia se convirtió en uno de los productos más buscados de la marca y hoy, en 2022, todavía es consumido y apreciado por muchos.

Mucha gente no se da cuenta pero en área total, Brasil y Estados Unidos son similares. Brasil es un país enorme y por ello caracterizar a las hojas brasileñas con un solo sabor es prácticamente imposible. Las hojas brasileñas en la capa tienen una tendencia marcada hacia los sabores dulces, notas amargas sutiles y chocolate, pero los nombres de cada hoja vienen de la región en donde se originaron: Mata Sul, Mata Norte, Arapiraca, Mata Fina, Cubra. Pero pese al tamaño del país, la gran mayoría de su industria tabacalera está en la región de Bahia, al noreste del país.

Pero el CAO Brazilia solamente tiene la capa brasileña. Años después, CAO produjo el Amazon Basin, que tiene tripa de República Dominicana y Colombia bajo una capa brasileña llamada Bragança, que crece en el borde de la selva amazónica y es cosechada cada tres años. Es quizá el producto más exótico y orgánico de la marca.

Pero no es solo CAO que produce buenos tabacos con capas brasileñas y aquí están los cigarros con capas de ese país que más he disfrutado:

1. Casdagli – Traditional

En su vitola Cottontail y dimensiones 5 x 62, el Traditional de Casdagli (anteriormente la marca se llamaba Bespoke) tiene una capa Cubra y pese a tener un precio de $16 por unidad, el sabor, la sutileza y la calidad de este cigarro me han hecho firme creyente en la calidad de las hojas brasileñas.

2. Hiram & Solomon – Veiled Prophet

Una marca de masones, de los que he probado solo tres productos pero he logrado una buena relación con ellos por redes sociales, o al menos quien se las lleva es bastante comunicativo. El Veiled Prophet lleva una capa Arapiraca y disponible en una vitola 7 x 60 que me dejó muy gratamente sorprendido.

3. Cornelio Cigars – Estrella de Punta Cana

El haber sido parte del desarrollo de un cigarro no es algo que todos podamos decir, pero mi relación con Martin Cornelio me permitió participar en este cigarro sin saberlo y posteriormente con mucho gusto. El hecho es que originalmente reseñé el de 2017 y al año siguiente visité la fábrica y me dijo Cornelio que lo había cambiado un poco a partir de mi reseña y comentarios de otras personas.

4. Trinidad – Espiritu No. 2

Cuando salió este cigarro mi primera impresión era que sería imposible que fuese mejor que el Trinidad Espiritu No. 1, que ha sido uno de mis preferidos desde hace tiempo. Pero la realidad es que este cigarro no salió para intentar quitarle mercado al No. 1 ni sustituirlo, sino que es parte del plan del Trinidad Espiritu, de hacer tres ligas que destaquen a cada región. El No. 2 es casi tan bueno como el No. 1, pero el hecho que ambos existan es brutal.

5. RoMaCraft – Intemperance BA XXI

No es fácil diferenciar a los RoMaCraft Intemperance por nombre, pues su uso indiscriminado de números romanos confunde más de lo que esclarece, pero el BA XXI se destacó principalmente por lo intenso en sabores y por lo diferente de sus sabores de la capa Arapiraca. La línea Intemperance tiende a ser un poco más suave que los precolombinos, pero eso solo se termina traduciendo en algo menos complejo, pero sin duda que no es un cigarro recomendable para novatos ni tampoco asumir que porque es pequeño va a ser rápido ni ligero. 

Esta lista, y en esta ocasión no hay menciones especiales adicionales, quizá porque como dije al inicio, no he tenido tantas experiencias con capas brasileñas. Pero, al igual que todas las demás, no es una lista definitiva, aunque sí es la última en la serie de listas de capas. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

Lost and Found – One Night Stand Original (Robusto)

Desde el lanzamiento de la línea Lost and Found, creada por el trío conformado por Robert Caldwell (que ubica los cigarros en distintas fábricas del mundo), Jaclyn Sears (que se encarga del diseño de las anillas), y Tony Belatto (quien se encarga de la distribución), el cigarro llamado One Night Stand ha sido junto con el Pepper Cream Soda uno que ha tenido distintos estilos y colores de anillas. Sin embargo, esta versión original supuestamente fue torcido en 2012, aunque dado lo misteriosa que es la marca con cada uno de sus productos, es difícil asegurar exactamente cuándo fue hecho o de qué hojas. No obstante, he visto páginas que aseguran que se trata de un puro dominicano y otras que dicen que todas las hojas son Corojo, así que eso ya despeja algunas dudas. Por otro lado, he visto algunas que dicen que solamente está disponible en esta vitola robusto 5×50, pero he visto otros con la misma anilla que son toros o más grandes.

En temas de diseño, aunque la mesita de noche en la anilla es algo que ya he visto con otros colores y en todas me ha parecido original, cuando me llegaron los cigarros y abrí los packs la primera vez, asumí que este era el Colorado, más porque el diseño en la anilla incluye el color rojo. Pero este es el original y el que muchos glorifican como uno de los que empezó todo, pero la verdad es que es el tercero que fumo y los otros nos no me parecieron gran cosa, aunque el primero realmente no tenía ni 3 días de haber llegado cuando le eché fuego. La capa de este One Night Stand Original es brillante, casi lisa y con pequeñas venas, pero aromas agradables a café y cuero, con notas muy similares en el pie, pero una sensación algo picante también. La calada en frío es de café en granos, pero no de una bolsa de café, sino más como un paquete de Nespresso, con grama recién cortada.

El cigarro enciende rápidamente gracias a un tiro muy decente y al hecho que solo tiene 50 de cepo, y sus sabores son abundantes a chocolate negro, madera y más suave de lo que esperaba de café, pero nuevamente es esa sensación de café molido que el que ya está colado. El sabor de madera se va colando a la cabecera del resto de los sabores del cigarro, junto con el chocolate, la verdad es que es una combinación agradable. Sin embargo, hay notas amargas en la fumada, sobre todo si le doy caladas seguidas y con el anillo de combustión tan accidentado que tiene, estoy obligado a tratarlo con mucho cuidado, pues hay que conseguir un delicado equilibrio entre no fumarlo muy rápido y mantenerlo encendido. El tiro está bien y quema un tanto más rápido, precisamente por ese equilibrio que hay que encontrar.

En realidad estos Lost and Found son cigarros que carecen de complejidad, al menos en casi todos los que he fumado y eso hace que no haya grandes cambios durante la fumada. Como ejemplo perfecto, el segundo tercio del One Night Stand Original es prácticamente igual al primero, salvo una mayor tendencia hacia los sabores amargos, lo que me hace pensar que son simplemente los sabores que tiene el cigarro y no producto de fumarlo muy rápido o muy lento. Yo trato de fumarlo normal y eso me da como resultado un anillo de combustión mucho más accidentado, pero al darle retoques se controla todo y nunca se sale de control. Por lo mismo, los sabores amargos y picantes son los más destacados en este tercio, que en términos generales no me dio mucho más.

Si no fuese porque la descripción del cigarro lo especifica, pensaría que el One Night Stand Original es un cigarro de tripa corta, principalmente por la carencia de cambios durante su evolución. Una vez que aprendes que el amargo es un sabor del perfil, dejas de temerle y comienzas a aceptarlo, y como los sabores son prácticamente los mismos desde la primera calada, tampoco hay mucho que buscar. Quizá lo que más puedo destacar es que sí han habido cambios a lo largo de la fumada, aunque no han sido tan notables como quisiera, pero al comparar al primer tercio con el último, definitivamente no son los mismos y en este tercio los tres sabores que apreciaba al inicio están más equilibrados, con el chocolate y el café sobre los sabores de madera y pimienta. Ese sabor amargo ayuda a darle esa dimensión más fuerte al café y podríamos argumentar que no le afecta al cigarro. Al cabo de una hora y 10 minutos, el One Night Stand Original llega a su fin.

Si bien hay sabores agradables en el cigarro y de principio a fin es una sola tendencia de sabores, el One Night Stand Original es un cigarro que funciona, sobre todo para un fumador novato que quiere probar algo diferente sin tener que estar buscando muchos sabores. El único problema es que se trata de un cigarro sencillo, pero por su escasez son muchos los vendedores que piden más de $9 por él y si todos los cigarros de Lost and Found fuesen buenos, no sería difícil conseguir quien los quiera pagar, pero con la suerte que he tenido en las demás instancias, me cuesta un poco justificar el precio, a menos que lo consigas en una buena oferta.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: One Night Stand Original
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Corojo)
Capote: República Dominicana (Corojo)
Tripa: República Dominicana (Corojo)
Precio: $6,50
Puntuación: 82