Stallone – Alazan Corojo (Robusto)

En diciembre de 2019 tuve la oportunidad de reseñar mi primer Stallone, que fue este Alazan Corojo. En esa ocasión fumé un toro que, luego de hablar con Tony Barrios hace unas semanas, me comentó que ese cigarro en sí nunca llegó al mercado, pues era una vitola especial que sacó en los samplers del producto. Adicionalmente, Tony ajusta algunas de sus ligas para el mercado venezolano, pues el grueso del público aquí tiende a preferir cigarros más suaves que el público americano, que en realidad es su objetivo primario. Por ello, el Alazan Corojo que llegó a Venezuela no es el mismo que se vende en USA; o al menos no era el mismo, pues esa «edición Venezuela» ya no será fabricada, sino que la liga de USA será la universal. La diferencia está en la fortaleza y aunque no creo que exista un aparato para medir la fortaleza de un cigarro, Tony sí me dijo que este nuevo Alazan Corojo es «2 grados» más intenso que el del mercado venezolano.

Adicional a esta variación, está el hecho que lo voy a fumar en robusto, lo cual promete Tony que será una experiencia de mayor fortaleza que la del toro. La composición del cigarro, aunque apenas varía en fortaleza, sigue siendo la misma: capa Corojo de Brasil, capote ecuatoriano y tripa nicaragüense. También pasa que este cigarro es box pressed, y el toro que fumé originalmente era redondo. Los aromas del Alazan Corojo van a tono con lo que caracteriza a todos los cigarros de la marca: caballos. Tiene aromas a paja, notas ligeramente herbáceas y algo de establo. En el pie repite la paja y el establo, mientras que la calada en frío presenta notas fuertes de café, madera y… establo.

El día que decidí fumarlo aparentemente una parte de mí decidió que no iba a necesitar el teléfono, pues lo dejé cargando y por ello las imágenes no son las mejores y esta está bastante mala pues la tomé con otro teléfono. Afortunadamente los sabores no tienen nada que ver con la calidad de las imágenes y en las primeras caladas me reciben fuertes notas de cuero y café, seguidas por una nota no tan fuerte de pimienta, que a mediados del tercio son lideradas por el café e incluye notas de madera y toques secundarios de pimienta y dulce. La ceniza se sostiene bastante bien, incluso si el anillo de combustión no es el mejor y eso es algo que caracteriza bastante mis fumadas de box pressed.

En verdad las imágenes del teléfono no eran buenas y para cuando me puse los anteojos y vi las fotos que había tomado con el otro teléfono decidí subir a buscar el mío, pero ya para ese momento iba muy cercano al último tercio, así que esta imagen tendrá que servir para denotar ambos tercios finales. En el segundo tercio la pimienta toma una posición más protagonista de la fumada, pero es acompañada de cuero, tierra seca madera, canela, y suave de nueces. Mientras que el café va desapareciendo hasta el punto medio del cigarro, donde ya casi ni se siente, y los sabores de tierra van adquiriendo mayor intensidad, así que es como si uno sustituyera al otro.

Hacia el último tercio mantiene esa misma tendencia, con una dominancia de los sabores de tierra y pimienta, pero una participación notable de los demás, que siguen siendo los mismos que en el segundo tercio. Hay algunos momentos que estos dos sabores hacen que la sensación de sequedad en la boca aumente, pero en ningún momento podría describir al cigarro como algo seco, gracias a que los sabores de madera, cuero y canela siguen manteniendo el fondo de las sensaciones y al cabo de una hora y 15 minutos, llego al final del Alazan Corojo. No me dio problemas adicionales de anillo de combustión, aunque la ceniza sí se «esfloretó» en el último tercio. Pero esto no afectó el tiro, que fue perfecto desde el principio hasta la última calada.

Luego de ciertas experiencias con los cigarros de Stallone, he comenzado a tenerles mucho más respeto, particularmente por la tendencia picante, pero también por las variaciones entre tercios. Sin duda Tony aprecia un cigarro cambiante y tiende a buscar eso en sus propios productos. La fortaleza del cigarro va de media a alta a media durante la fumada, mientras que la intensidad de los sabores es media, con uno que otro salto hacia alta, pero no se mantiene. Esperaba notas más dulces por la capa brasileña, pero quizá por el hecho de ser Corojo, tampoco estuvo tan prominente. No obstante, es un cigarro que disfruté y que con gusto adquiría más. Es un tremendo cigarro de fumada regular.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Las Villas
Marca: Stallone
Modelo: Alazán Corojo
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Corojo)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,50
Puntuación: 88

Ron: Plantation 5 Year

Con algo de impresión me doy cuenta que este ron no lo había reseñado antes. En verdad son varios los rones de consumo regular que no he reseñado y que también deberían impresionarme, pero es tan solo la tercera vez que pruebo este Plantation.

En esta ocasión ha sido gracias a una cata de rones barbadenses en la terraza de Rumbullion Club. Este fue el ‘barato’ de esa cata, pues el siguiente era un Foursquare que reseñaré pronto, llamado Indelible.

Pero Plantation es una marca que tiene muchísimos productos y yo confieso que he reseñado pocos. Una revisión de mi lista de destilados me presenta solamente con uno. Espero que esto cambie, pues ciertamente es una marca casi universal y una que me llama bastante la atención.

Sin embargo, Plantation, aunque con varios años en el mercado, no fue sino hasta 2015 que adquirió una destilería en Barbados, llamada West Indies Rum Distillery (WIRD). Antes de esa adquisición existían diversas teorías y discusiones sobre en dónde Plantation compraba el alcohol barbadense, aunque se estimaba generalmente que provenía de la destilería de Foursquare, pero que era vendido por un tercero. También existían más discusiones y teorías sobre el lugar en el que era añejado y embotellado, y este 5 Years no es excepción, aunque es de suponer que sería en su propia destilería West Indies Rum Distillery (WIRD).

Los rones utilizados en este blend son de WIRD y son producidos usando 100% melaza barbadense. Son añejados de 3 a 4 años en Barbados en barricas exbourbon y luego son transportados a la región de Cognac, en Francia, donde se añejan de 1 a 2 años adicionales en barricas de roble francés que contuvieron vino del Chateau de Ferrand. La página web de Plantation también nota que el ron es dosificado con 16 gramos de azúcar por litro. La página también denota que es un blend de alcoholes de columna y alambique cuya fermentación ronda los 3-4 días. Es embotellado a 40% de alcohol.

La página web menciona que el ron puede tener un toque de caramelina para asegurar consistencia en el color, pero ante tanta sinceridad, me cuesta dejar de creerme lo que ponen. Son pocas las marcas tan honestas.

Se siente bastante madera en nariz, incluso al punto de ser una nota dominante en primera instancia. También se sienten notas más suaves de vainilla y café, pero al cabo de un par de minutos se sienten notas de mantequilla cremosa, frutas como ciruelas y pasas, y finalmente azúcar morena.

En boca se siente considerablemente dulce, más de lo que 16 gramos por litro me harían pensar, pero afortunadamente no es empalagoso y esa sensación dulce no es de larga duración. Existen notas considerables de toffee, madera quemada, toques ligeramente cítricos y vainilla, pero en general una sensación ligera en los sabores, sin mucha profundidad ni matices. En el retrogusto más vainilla y azúcar morena.

En general el Plantation 5 se siente como un ron ligero, con sabores agradables, pero poco complejo. Pero tampoco tiene que serlo, pues es un ron para ser mezclado, que puede ser en cócteles finos, pero que muestra hasta donde el ron barbadense puede ser en términos de «mezclabilidad». Hay obviamente muchos mejores, pero este no está nada mal y con gusto lo seguiría comprando, aunque no necesariamente para disfrutar solo.

Ficha Técnica:
Fabricante: West Indies Rum Distillery
Nombre del Ron: 5 Years
Marca: Plantation
Origen: Barbados
Edad: 3-4 + 1-2 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Jake Wyatt – Lithium (Robusto)

Este tema de las recatas que hago con algunos cigarros me ha gustado mucho. No solo porque confirmo que el paladar se afina y los gustos cambian con el paso del tiempo, y un cigarro que hace unos años me pareció espectacular, esta vez me puede parecer muy normal, o muy malo, mejor, o igual de bueno. Es interesante también volver a probar cigarros con los que tuve malas experiencias y confirmar lo mismo. Por ello estaba un poco curioso de probar este Lithium, pues fue apenas hace menos de un año que lo probé por primera vez y la experiencia fue bastante mala. Ciertamente no es el primer cigarro al que le doy 74 puntos y hay varios a los que les he dado menos que eso. Pero sí me llamó la atención que, luego de revisar algunas reseñas, mi experiencia parecía completamente atípica y eran muchos los que vanagloriaban el cigarro y lo calificaban como uno de los mejores. En lo particular siempre he pensado que los sabores en un robusto serán más intensos que en un toro, que fue la vitola en la que recibí el cigarro esa vez. Por lo que esta vez, habiéndolo recibido en robusto, me picaba la curiosidad de probarlo nuevamente. Así que no es técnicamente una recata, sino una prueba en una nueva vitola.

Sobre la historia de la marca, el Lithium y el blend, les invito a que revisen la reseña previa, a fin de no poner más información necesaria en este post ni repetir mucho. Aunque el Lithium esté ligeramente roto en la capa hacia el pie, esto no creo que afecte mi fumada, pues se trató de un pequeño accidente antes de encenderlo. La capa tiene aromas que me recuerdan a la mantequilla de maní, hojas secas y té, mientras que en el pie se aprecian más hojas secas, aunque más como flores secas en realidad. La calada en frío se siente ligeramente apretada pero da aromas a cereales y paja.

Desde el principio del cigarro me doy cuenta que la experiencia va a ser mejor que con el toro. Para empezar, el tiro mejora completamente una vez enciendo el cigarro y aunque no es del todo suelto, es evidente que el tiro no va a afectar la quemada, que creo que fue uno de los aspectos determinantes en el toro. Los sabores son de madera, pimienta blanca y una sensación de cáscara de limón que me parece atractiva, pero en experiencias pasadas han sido el preámbulo de sabores más hacia el ácido, cosa que espero no suceda con este. Más adelante en este tercio se sienten notas suaves a tierra mojada y el retrogusto es abundante de café. El tiro va mejorando y para finales de este tercio ya está como quiero que esté, con un anillo de combustión predominantemente recto y una ceniza de buen tamaño antes de dejarla caer al finalizar el tercio.

En el segundo tercio hay ligeras notas cremosas, como si ese sabor de limón que podía tender hacia la acidez decide cambiar de rumbo y va más hacia el lácteo y el cigarro adquiere un sabor que se aproxima al suero de leche, junto con madera y pimienta más genérica y menos blanca. Hacia la mitad del cigarro aparece una nota dulce en la fumada, con matices de azúcar morena. El tiro va perfectamente pero el anillo de combustión comienza a desviarse un poco, lo que hace que la ceniza tenga una forma como «floreada», pero sin que esto represente un problema, pues tampoco requiere retoque alguno.

En el último tercio aparecen notas minerales y de cuero, que acompañan a la mayoría de los sabores que he sentido hasta el momento, con la excepción del café, que parece haber desaparecido cuando superé el ecuador del cigarro. Hay algunas notas de corta duración que incluyen canela y regaliz, pero son más el producto de caladas muy seguidas y luego del único retoque que tuve que darle al cigarro. Pero son toques agradables de un cigarro que realmente no tuvo momentos sorprendentes en la fumada. Al cabo de una hora y 20 minutos, este Lithium robusto llega a su fin, sin mayores problemas de quemada, y por tanto calificando mejor que su predecesor.

Las suscripciones mensuales siempre dan sorpresas y luego de mi experiencia previa con este cigarro, confieso que no me agradó del todo recibir este de nuevo. Pero el cigarro se sentía bien antes de picarlo y había muy poco que me indicara que la experiencia sería similar. Realmente fue muy superior a la previa, por lo que apoyo mi teoría que los cigarros en robusto tienden a concentrar mejor los sabores y los toro son quizá mejores para fumadas regulares, siempre que me haya gustado en robusto y no siempre se cumple que un buen robusto sea un buen toro, pero todo es cuestión de probar. Dicho eso, el Lithium en robusto tampoco es un gran cigarro. Carece de consistencia en los sabores principales y, aunque un cigarro variado siempre es apreciado, a veces hace falta un hilo conductor que te mantenga el sabor durante toda la fumada mientras los matices van apareciendo y dando lo mejor de sí; cada tercio del Lithium parecía un cigarro distinto y por un lado me dejaba con las ganas de que algunos sabores mejoraran, pero por el otro pasaba que algunos sabores que no eran del todo agradables rápidamente desaparecían sin convertirse en algo mejor o que tuviesen la oportunidad de mejorar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera JVM
Marca: Jake Wyatt
Modelo: Lithium
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $11,00
Puntuación: 82

Lost and Found – Blue Collar Connecticut (Robusto Extra)

Este no es el primer Lost and Found que pruebo, pero sí es el primero en capa Connecticut. La serie Lost and Found es una colaboración entre Robert Caldwell, Jaclyn Sears y Tony Bellato (este último parte de La Barba Cigars) y tiene dos objetivos principales. El primero es apoyar a fábricas más pequeñas en sus distintos países de origen al comprarle sus cigarros, que siempre son ediciones limitadas y que apuntan a bajos precios. El segundo es a través de una fundación que asumo se llama Lost and Found, las ganancias de estos cigarros son utilizadas para dar apoyo a ellas y a la creación de escuelas y hospitales en los países de origen. Siempre han sido cigarros de edición limitada pero hasta el año pasado se trataban de producciones muy cortas y a altos precios. Pero desde mediados del año pasado han creado muchos productos nuevos con este nombre y el precio se ha reducido bastante. Este Blue Collar Connecticut es una cierta rareza, pues no es fácil de encontrar, especialmente este hecho en Nicaragua. Hay otros Blue Collar Connecticut hechos en Honduras, que son aparentemente más fáciles. ¿Cómo los diferencio? No se diferencian, pero este fue parte del pack mensual de Rumbullion Club y pude ver el empaque del bundle.

La capa de este cigarro es absolutamente brillante, oleosa y perfecta, con la excepción de un pequeño lunar que se aprecia en algunas de las imágenes. Se trata de un 5,25 x 50 y tiene un par de años de reposo desde el momento en que fue fabricado, según el empaque que marca septiembre de 2019. La capa, aunque es Connecticut, no identifica el país de origen, y tiene aromas a pimienta, herbáceos, cuero y madera, mientras que en el pie se aprecian notas más básicas que incluyen madera y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y el corte es perfecto, sin rasgaduras ni problemas, con una calada en frío que incluye frutos rojos sintéticos, como un chicle de frambuesa o de fresa, paja y nuevamente madera. Un tema muy común con los cigarros que vienen en bundle es asumir que son baratongos y por lo mismo, no son buenos. Pero los aromas en frío de este Blue Collar pintan muy bien.

Incluso encendido, al menos en las primeras caladas, el Blue Collar no demuestra nada que ver con un cigarro barato. Si bien se siente relativamente liviano, demuestra una dosis destacada de pimienta, seguida luego de unas cuantas caladas de un sabor a café americano relativamente fuerte… como si pidiera un espresso en un lugar como Dunkin Donuts, que no sería ni remotamente un espresso pero es ligeramente más fuerte y a este le acompañan notas de almendras tostadas también. El retrogusto es de almendras, pero sin tostar. Realmente está interesante y mantiene una ceniza bastante sólida, que llega hasta principios del segundo tercio y le da la portada a este artículo, pero la imagen no era suficiente para ilustrar el segundo tramo. La construcción es prácticamente perfecta, con una cantidad abundante de humo y muy buen comportamiento.

El segundo tercio sigue protagonizado por la excelente construcción del cigarro, pero también porque los sabores picantes son mucho más fuertes y dominantes, pero afortunadamente el sabor de café, aunque no se hace más fuerte, sí adquiere una propiedad más cremosa y eso hace que no se pierda entre la intensidad de pimienta del cigarro. El sabor de almendras ya no tiene esa propiedad tostada, pero en este tercio y sobre todo a partir de la mitad, se siente tanto en el paladar como en el retrogusto, punto en el que la pimienta también se siente. Es decir que la pimienta no solo se hace más fuerte en este tercio, sino que además destaca tanto en paladar como en retrogusto.

Para el último tercio los sabores son muy similares a los del primero, aunque cabe destacar que han sido bastante uniformes desde el inicio. La pimienta es definitivamente el dominante, que obliga a fumar más lento, y el café pierde esa propiedad cremosa y se pone en matices muy similares a los de la primera mitad, mientras que las almendras se mantienen presentes, pero más en el fondo del cigarro como lo más destacado de los sabores secundarios. En efecto, esos sabores secundarios incluyen toques esporádicos de nueces, dulce, canela y tierra, pero no duran lo suficiente para considerarlos un sabor presente en el cigarro y gracias a la intensidad de la pimienta en paladar y retrogusto, no se aprecia mucho más. Incluso, el retrogusto es solo de pimienta. Al cabo de una hora y 20 minutos, el Blue Collar llega a su fin.

Un par de temas a destacar con este cigarro es que aunque la línea Lost and Found ha tenido la tendencia a producir cigarros de precio entre moderado y alto, promediando los $9 por cigarro, quizá porque este se llama Blue Collar (cuello azul, sinónimo de obrero), el precio es menor. No obstante, en los últimos meses han aparecido varios productos de Lost and Found con precios mucho más amigables, promediando los $6 por cigarro. De estos te puedo adelantar que me compré varios y vendrán nuevas reseñas de ellos, pero si están al nivel del Blue Collar, tendré buenas reseñas que compartir. Adicionalmente, hace un par de semanas también había una oferta extraordinaria de los cigarros de producción regular de Caldwell, así que también vas a ver bastante Caldwell en general pronto. Dicho eso, en medio de todo esto es un poco lamentable que la política de Caldwell con respecto a la serie Lost and Found sea la de nunca compartir el nombre del fabricante de los cigarros, porque se trata de la labor y no del productor, o algo así dicen. Sería mucho más interesante saber quién los hace para probar otros cigarros de ellos, pues lo que más destaca, al menos con este producto, es una mano de obra excepcional. La intensidad picante se hace abrumadora a partir de la mitad y es una lástima, porque el cigarro iba muy bien, incluso siendo de fortaleza media-alta.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Blue Collar Connecticut
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 86

Ron: Terepaima

Hace unas semanas me reuní con un amigo a fin de probar algunos rones venezolanos que no tienen D.O.C., pues siempre es interesante hacerlo y encontrar lo que no está en la nomenclatura y no tiene los mismos estándares. Esto de los estándares no es tanto porque sean rones ilegales o de poca calidad, pues al final en Venezuela las leyes son bastante claras y en materia de rones parecen ser muy cumplidas, por lo que ningún producto que diga Ron en su etiqueta puede tener menos de dos años de añejamiento, así que ahí ya estamos «protegidos».

La etiqueta puede decir «Licor Seco de Ron» o «Licor de Ron» y eso se traduce a que no cumple los 2 años, o que no todo el contenido tiene los dos años o que carece de algo. Pero estos dicen ron, así que en el peor de los casos, tienen apenas dos años.

La razón principal por la que muchos rones venezolanos no están inscritos en la DOC responde a un tema más financiero que otra cosa. En todos los casos esta inscripción y evaluación por parte de la DOC tiene un costo alto, que muchas empresas roneras posiblemente no puedan o no quieran costear. Por esta razón, la gran mayoría de rones venezolanos que no tienen la DOC son productos baratos, que no justifican los costos.

El Terepaima lleva el nombre de un cacique venezolano de extraordinario valor y de rápida acción, quien defendía todo lo que era suyo y era conocido por su gran grito en la batalla «Huayra». Terepaima comandaba en los Valles de Palavecino, Edo. Lara, donde nace este ron específicamente en Cabudare.

El ron es elaborado y distribuido por Industrias Unidas, C.A., ubicada en la Hacienda Santo Domingo en Cabudare, estado Lara y el líquido es añejado en barricas de roble blanco americano durante un máximo de 4 años, que es embotellado a 40% de alcohol. Algo que me llama la atención antes de comenzar la cata es que la botella es de 700ml y no de 750ml como casi todas las que se venden en Venezuela.

En copa es un ron de un amarillo muy claro, similar a rones que no tienen los 2 años de añejamiento o que suelen no ser rones según nuestra nomenclatura. Me recuerda mucho a los colores del Bacardi Gold y muy poco que indique un buen añejamiento, sobre todo porque las lágrimas descienden con marcada rapidez por el interior de la copa, bastante separadas y de una densidad media-baja.

En nariz tiene un aroma destacado a chicle bomba, caramelo artificial, esencia de vainilla, como las velas de esa fragancia. Tiene un toque leve de regaliz roja, anís, pero también esmalte de uñas y algo jabonoso, y realmente nada más interesante que eso.

En boca se siente una intensidad alcohólica bastante alta y un sabor que en principio me recuerda mucho al miche andino, que en sí es un destilado de caña pero anisado. Los sabores se sienten igualmente artificiales, de caramelo y vainilla, pero nada de nueces ni madera ni sabores que hacen al ron más interesante. El retrogusto es de licor de anís y una nota de cuero apenas identificable y lejana, y es lo único que marca la diferencia de esos toques artificiales.

No lo llamaría un ron interesante y sus sabores hacen que tomarlo solo sea más una actividad de buscar regar las matas y preguntarse para qué se sirvió tanto.

Ficha Técnica:
Fabricante: industrias Unidas
Nombre del Ron: Añejo
Marca: Terepaima
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 4 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 65

Stallone – Clydesdale

Entre los varios beneficios que puedo contar al ser fumador habitual y aficionado de tabacos, es tener entre mis amigos a gente como Tony Barrios. Desde que creó su marca Stallone pude estar entre los que probamos las ligas de ensayo (y error) y he podido ser testigo de algunos de los giros que ha dado en su carrera. Con la línea Cowboy Series apuntó a hacer un símil entre los colores del pelaje de los caballos (una de sus pasiones) con el color de la hoja de la capa de sus cigarros, y aunque creo que muchos no lo entendieron, sobre todo quienes no saben de caballos, creo que con este Clydesdale es más que obvio. El Clydesdale es un caballo gigantesco e imponente, que tiene la particularidad de tener las patas peludas, y por ello el cigarro que lleva el nombre del caballo es gigantesco, con medidas de 6,5 x 60 y lo que se conoce como shaggy foot, o el hecho que la capa no llega hasta el pie del cigarro y lo que vemos es capote y tripa, por ello su apariencia «peluda». Pero este Clydesdale no se trata solo de un parecido visual. El cigarro tiene una de las primeras muestras comerciales de la capa Broadleaf cultivada en Nicaragua, que es añejada 5 años antes de ser torcida sobre el cigarro y cuenta con no menos de siete hojas de ligero en su tripa. El cigarro se deja reposar un año en la fábrica luego de ser torcido.

Confieso que cuando Tony me ofreció este cigarro para probarlo le puse mala cara. Simplemente no es la vitola que me gusta, primero porque me parece infinita y segundo porque tiende a diluir los sabores. Pero lo primero que me indicó Tony es que con esa tripa no hay nada diluido. Luego me pidió que hiciera el tiempo para fumarlo. Adicionalmente el Clydesdale se vende como una edición limitada, así que tampoco me iba a poner a dudarlo. Lo primero que me llama la atención de este cigarro son sus dimensiones, realmente exageradas para lo que estoy acostumbrado, pero también porque se siente muy bien fabricado, sólido pero con una cierta suavidad, aromas a pasas, a notas fermentadas, chocolate y café ácido en la capa. La tripa permite ser perfectamente apreciada gracias a ese pie descubierto, con aromas fuertes a pimienta, almendras, pasas y cuero. Lo pico y la calada en frío se siente muy bien, dejando pasar bastante aire, pero no al punto que me haga pensar mal, dándome aromas dulces a cuero, pimienta y chocolate.

Así serán las dimensiones de este cigarro, que la cámara no enfocó todo y en la parte superior sale borrosa. Pero lo primero que me sorprende del Clydesdale es que no me recibe el bombazo de pimienta que esperaba en la primera calada, sino una sensación intensa de sabores que apenas si incluye una nota suave de pimienta. Los sabores son complejos desde el primer momento, con notas de café tostado y chocolate blanco y es cuando la quemada comienza a acercarse a la capa que aparece ese bombazo de pimienta. Afortunadamente no abruma ni es algo que me haga llorar los ojos, pero sí que se coloca entre los primeros sabores sin mucho merodeo. La intensidad de los sabores es alta, como prometía Tony, pero la fortaleza del cigarro, al menos por los momentos, no lo es tanto. Hacia el final del primer tercio, el cual me toma casi 45 minutos, los sabores son de café tostado, chocolate blanco, almendras, maple y establo, con un retrogusto de chocolate negro, leña, pimienta y paja.

La ceniza es prácticamente un bloque y en el primer tercio la dejé caer cuando ya me preocupaba, pero me costó un poco que se soltara. En el segundo tercio denota una excelente construcción también, pues nunca se cae como tal, sino que la dejo caer con un cierto esfuerzo. En este tercio el sabor de chocolate desaparece casi por completo, pero es sustituido por un toque dulce como ese que lleva la salsa barbecue, mientras que el café toma la delantera de los sabores y entre los sabores secundarios hay notas de canela, almendras y tierra mojada. El cigarro es sorprendentemente complejo y sin lugar a dudas que es una fumada de intensidad alta y fortaleza media-alta, muy alejado de ese estilo diluido que esperaría de estas dimensiones.

Conversando con Tony sobre estos sabores dulces del cigarro, me comenta que la capa Broadleaf nicaragüense en considerablemente más dulce que la americana, siendo esa una de las principales diferencias y realmente el cigarro tiene notas dulces muy notables que agradezco, pues acompaña muy bien al resto de los matices que tiene. En el último tercio el sabor de café sigue siendo el dominante, pero los sabores secundarios son casi tan intensos como los del café, permitiéndome apreciar distintos sabores a canela y cacao en polvo, que es el matiz con el que regresa el chocolate. La pimienta sigue siendo un sabor casi secundario en este tercio, mientras que en el retrogusto es uno de los principales, junto con notas de chocolate. En construcción aparece un detalle hacia el final, y es esa otra diferencia que tiene esta capa Broadleaf nicaragüense y es que es más delgada que la americana, por lo que es más frágil y una pequeña rotura en ella dificultó el resto de la fumada, pero ya marcaba 2 horas y 45 minutos, por lo que con gusto y satisfacción dejé el cigarro apagarse solo cuando le quedaban menos de 10 minutos de fumada.

Es difícil apartar dos horas para fumar, y tres horas mucho más. Comencé a fumar el Clydesdale cuando era un poco más de las 9 de la noche, ya sabiendo que me iba a desvelar, pero realmente los aromas en frío me invitaron a probar el cigarro. Lo que más podía destacar del Clydesdale antes de fumarlo es que tiene muchas cosas que no me gustan de un cigarro: mide más de 6 pulgadas, tiene un cepo de 60 y va a ser una fumada larguísima. Pero luego de fumarlo pienso que tiene el largo y el cepo perfecto para lo que es. Que 3 horas es el tiempo perfecto para fumarlo, y que quiero volver a hacerlo pronto. Para todos mis peros con este cigarro, una vez encendido es sumamente complejo, sabroso y tiene todo lo que me gusta en un cigarro en cuanto a sabores. Si para llegar a ellos hay que invertir todo esto. Sí que lo vale.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Tony Barrios
Marca: Stallone
Modelo: Clydesdale
Dimensiones: 6½ x 60
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 94