Reserva 1955 – El Placer (Perfecto)

Llegando un poco tarde a esta tendencia, de la que muchos de mis amigos y conocidos, e incluso desconocidos han participado ya, me dispongo a probar el cigarro de Reserva 1955, propiedad de Carlos Pérez quien ya ha trabajado con otras marcas en Venezuela. Aunque no me queda claro si sus proyectos previos (en relación al tabaco) siguen funcionando, la realidad es que Carlos solamente promociona Reserva 1955, por lo que creo que a buen entendedor, pocas palabras. No obstante, Reserva 1955 es un esfuerzo aparentemente individual que lleva su nombre, mientras que sus proyectos anteriores, tengo entendido que fueron un esfuerzo conjunto. Por tanto, Carlos está dedicando más fuerza, atención e incluso sacrificio a Reserva 1955, y con razón. En cuanto al producto, es fabricado fuera de Venezuela y me causa mucha curiosidad porque creo que soy el último de mi círculo de amigos y conocidos en probarlo y la gran mayoría ha hablado maravillas de él.

El cigarro es realmente llamativo, con colores tanto en la capa como en la banda que hacen un gran contraste e invitan a disfrutar de esta experiencia. Existen distintas ligas dentro de Reserva 1955, incluso uno con capa candela, pero este fue el cigarro escogido para ser parte del pack mensual de Rumbullion Club y, por ende, el que me tocó. En el pie de este perfecto de medidas 7,5 x 58 (58 en su parte más gruesa) se encuentra un toque de capa Connecticut, al igual que en la perilla, que será picada con una doble hojilla. Pero la parte más oscura de la capa Habano madura es oleosa, brillante y con múltiples venas que prometen estar cargadas de sabor, y tiene aromas a madera, fruta fermentada (piña, principalmente), cuero y café. En el pie no hay mucho que apreciar, pues es básicamente un toque de capa Connecticut y casi cerrado, pero al picarlo la calada en frío me presenta un tiro ligeramente apretado, normal en un cigarro de este formato y aromas a madera y pimienta.

Desde la primera calada El Placer presenta un tiro relativamente apretado, algo a lo que me he acostumbrado por tener mi humidor en 72%, pero que poco a poco se va liberando y abriendo. Los sabores son muy cremosos, destacando notas de madera dulce y vainilla, que luego de las primeras caladas y cuando la quemada supera esa sección de Connecticut, se hace más picante. Esa sensación picante coincide con cuando se abre el tiro y supera su sección de mayor diámetro, así que son varias sensaciones que ocurren relativamente al mismo tiempo. A lo largo del primer tercio también aparece una nota de café que se funde muy bien con esa nota cremosa y me da una sensación de café con leche muy agradable… quizá lo que en Venezuela llamamos un marrón, que es básicamente un café con poca leche. El retrogusto es de madera, abundante e intensa, aserrín y nada picante, y esto me llama la atención, porque suele suceder que un cigarro con sabores picantes en el paladar los va a tener más intensos en el retrogusto, pero aquí ocurre exactamente lo contrario y esto me lleva a apreciar mejor los aromas de madera. La intensidad general de los sabores es media-alta, mientras que la fortaleza es media. El anillo de combustión no es el ideal y requiere un par de retoques para mantenerlo en línea, pero mantiene una ceniza de buen tamaño.

La capa en el segundo tercio pareciera desarrollar mayor brillo, como si esos aceites que la cubren se soltaran más. En este tercio ocurre algo interesante y es que se siente como si el cigarro floreciera. Lo que hasta el momento ha sido uno o dos sabores de intensidad media-alta que han participado, en el segundo tercio se expande a cuatro o cinco sabores con intensidad similar, que se funden en la fumada, incluyendo la madera y el café del tercio previo, con frutas que no son cítricas, sino más como orejones de durazno, pasas y demás frutas deshidratadas, sin ser frutos secos. Sigue siendo cremoso y por tanto sigue dándole al café ese matiz de marrón, pero en el retrogusto es café genérico, como cuando hueles una bolsa de café en polvo. El retrogusto también incluye madera mojada y cuando supero la mitad del cigarro, hay una nota de almendra tostada y el café genérico se convierte en café espresso, de ese que tiene una nota ácida marcada. Intensidad es media-alta y la fortaleza queda un toque por encima de la del tercio previo, pero sin dar el paso al siguiente nivel. La quemada sigue siendo algo problemática, pero el cigarro se mantiene encendido y los retoques son solo para corregir quemada. El tiro es ligeramente apretado y en realidad nunca se ha soltado del todo, por lo que no creo que vaya a mejorar mucho en el último tercio.

Sorprendentemente, la quemada mejora mucho en el último tercio y no requiere retoques, como si fuese así como siempre debió estar. En cuanto a sabores, este tercio es muy parecido al anterior, salvo que es más intenso de todo, más cremoso y más fuerte. La pimienta se vuelve casi invasiva, incluso en el retrogusto, mientras que el aroma y sabor a café es más pronunciado y más amargo. Ese es el aspecto negativo que le puedo sacar a este tercio, si hiciera falta; el café es amargo y ese amargor se hace prevalente hacia el resto de los sabores. Pero el humo es abundante y quema muy bien, sin calentarse en la perilla y sin hacerse esponjoso, por lo que lo fumo hasta que prácticamente es infumable. Me toma una hora y 35 minutos hacerlo.

La gota que derramó el vaso en cuanto a la humedad relativa que mantengo en los humidores se hizo aparente con este cigarro, pues siempre he pensado que 72% es el límite superior de lo normal, pero me ha pasado en un par de ocasiones que fabricantes me dicen que no debería tenerlo a más de 69%, y esa diferencia tan minuciosa de 3% puede no ser tan obvia en cigarros grandes, y aunque la dimensión mayor del Reserva 1955 es de 58, en la mayoría de los casos es considerablemente menor y quizá eso me llevaría a disfrutar más el cigarro o al menos tener una quemada más uniforme. Hay gente que pide justificar las puntuaciones y preguntan por qué no le di más o por qué le di tanto, y los aspectos negativos de este cigarro son pocos, para ser muy honesto. La sensibilidad a una humedad relativa superior a 70% parece ser una parte de ello, pero eso es un tema de conservación y es difícil hacer algo para todo el mundo. La evolución de sabores que terminan hacia lo amargo me pareció algo extremista al final. Pero enfócate en esto: la experiencia con el Reserva 1955 fue bastante positiva, es un cigarro que tiene mucho de lo que me gusta y poco de lo que no, pero también representa parte de cambio de los cigarros venezolanos, que de momento no son hechos en Venezuela, pero sí tienen sabores que busca el «otro» lado de la población, los que no fuman cigarros suaves y planos, sino que buscan fortaleza, complejidad e intensidad de sabores. Son varios los ejemplos de estos, pero lo más importante es que son muchas más opciones que las que habían hace cinco años. Un gran producto para participar en este mercado emergente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Palma
Marca: Reserva 1955
Modelo: El Placer
Dimensiones: 7½ x 58
Tamaño: Perfecto
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Habano maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano, Criollo 98)
Precio: $9,00
Puntuación: 90

Whiskey: Tullamore DEW

Son pocas las opciones que se suelen tener en cuanto a whiskey irlandés, al menos en Venezuela. En escocés tenemos cientos, incluyendo los blends de siempre y en los últimos años mucho single malts. Pero en irlandés, realmente hay poco. Pero no es una tendencia solo de Venezuela; el whiskey irlandés no alcanza los números de los escoceses, al menos no hoy en día y no lo hecho durante un poco más de un siglo.

Es que mientras Escocia tiene más de 120 destilerías, de las cuales al menos el 80% tienen más de 100 años, Irlanda tiene alrededor de 40 destilerías, de las cuales por lo menos 35 han sido fundadas en los últimos 20 años.

Entre los productos más conocidos y accesible se encuentra este Tullamore DEW, también llamado Tullamore Dew o Tullamore D.E.W. Resulta que Tullamore es el pueblo en donde existe esta destilería y Dew significa rocío en inglés, así que una versión romántica de su nombre puede ser Rocío de Tullamore. Pero DEW son las iniciales de su creador: Daniel E. Williams, por lo que las otras dos opciones son solo con o sin los puntos de la siglas. En la botella aparecen las tres letras en mayúscula y por eso lo marqué así. La destilería es una de las «viejas» de Irlanda, que data desde 1829.

El whisky es triple destilado y esta es la versión más básica de 7 u 8 que producen. Es una combinación de whiskey single malt irlandés con whiskey irlandés de grano, añejados en barricas exbourbon y exjerez, sin edad establecida pero con un mínimo de 3 años. Finalmente, es embotellado a 40% de alcohol.

El color de este whiskey es de los menos atractivos que hay, pero principalmente porque es muy amarillo. Parece jugo de manzana de este americano marca Mott’s. Pero para ser un whiskey joven, no se puede pedir mucho más.

En aromas es muy agradable, destacando miel, manzana roja, frutos secos, banana, toffee y un toque metálico, que viene siendo el único punto desagradable. Pero esas notas de frutas son abundantes y muy agradables, aunque un tanto sutiles.

En boca lo primero que sorprende es que es mucho más invasivo que en nariz. Pero los sabores me recuerdan inicialmente a las galletas danesas que venían en una lata, seguidas de miel, banana, toffee, manzana roja, canela y esa sensación metálica se siente más como cobre, aunque esto puede ser una ilusión al saber que es destilado en alambique de cobre y simplemente necesitaba identificar la nota metálica.

El retrogusto incluye frutos secos, banana deshidratada y una sensación especiada hacia lo dulce, como de nuez moscada.

Tullamore DEW es un estilo del whiskey irlandés estándar, sabroso, sutil, suave y muy combinable con soda. De hecho, es como la marca recomienda tomarlo y no necesariamente con agua. Ese hecho que es mucho más invasivo en boca que en nariz hace que la inclusión de algo de soda lo mejore mucho y me ha llevado a probarlo con distintas opciones de agua carbonatada. He encontrado que esa agua y un mini-chorrito de limón le hace muy bien, pero eso solo si no eres purista. No obstante, solo funciona muy bien también.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tullamore Distillery
Nombre del Whisky: Original Irish Whiskey
Marca: Tullamore D.E.W.
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Victor Calvo – Connecticut (Toro)

Tal pareciera que Victor Calvo es una marca en la que no conocen su producto. Según su página web, cada cigarro tiene un atributo y uno solo. El VC Gold tiene el atributo de ser una fumada de fortaleza media y es lo que destaca. El VC Connecticut tiene el atributo de tener un tiro suave y llama la atención que cada publicación en el Instagram de la marca en donde aparece el Connecticut destaca que es un Connecticut y que tiene el tiro suave. Nada se dice de la liga, de la construcción, del origen, ni de los sabores. La única información adicional que da la página web es un enlace en donde puedes adquirir los cigarros, pero lleva a una página que está cerrada/inactiva. Pero aquí vinimos a hablar de lo que es el Victor Calvo Connecticut y no a lo que no es la marca. Por lo que he podido encontrar en otros sitios, se trata de un cigarro con capa Connecticut ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüense, y tengo entendido que Victor Calvo tiene una fábrica propia en Costa Rica, pero no identifica si el cigarro es hecho por esa fábrica o si es de otro origen.

Aunque la marca menciona muy poco sobre el cigarro y eso me llevaría a pensar que se trata de una marca de corta duración o que al menos le queda poco tiempo por delante, su producto se ve bien hecho. No tendrá la capa más bonita y realmente carece de superficie lisa, pero se siente con buen peso y excelente consistencia. En línea con el estilo, los aromas en frío son de paja dulce y notas florales en la capa. El pie tiene notas herbáceas y de miel, mientras que la calada en frío presenta notas similares con una sensación picante en los labios.

Desde la primera calada tiene exactamente lo que destaca: humo abundante, tiro muy suave y agradable, sabores sutiles, cremosos, a nueces, canela y una nota muy, muy suave de pimienta en el retrogusto. Es increíble como en el primer tercio se sienten notas muy sutiles de distintos frutos secos como nueces, almendras y avellanas. La sensación picante en boca es notable, aunque no es fuerte y la quemada, aunque no recta al menos es consistente. Hacia el final del primer tercio hay notas frutales, como de ciruelas y pasas, pero al igual que el resto de la fumada: muy sutiles.

En el segundo tercio los sabores tienen un cambio, que no es drástico, pero es claramente distinto. La pimienta se siente mucho más y esto hace que la fortaleza del cigarro aumenta a media-baja, suficiente para atreverme a combinar este cigarro incluso con un single malt, siempre que este no sea muy intenso. Las notas frutales se hacen más cítricas y en general la intensidad de sabores también aumenta un poco hasta media. La quemada sigue siendo espectacular y el humo abundante, al punto que podría asumir este como un cigarro de consumo ligeramente regular, si mantiene esta tendencia.

Es interesante como los sabores cítricos del segundo tercio se funden con las sensaciones cremosas del primero y estas se juntan en el final del cigarro, haciendo que la experiencia sea una combinación de todos esos matices, que junto con un single malt con aromas frutales combinaría excelente. Es más picante e intenso, haciendo que esa sensación tan ligera del primer tercio sea un contraste increíble con este. Nuez moscada y canela en el retrogusto también y todo colabora a hacer más de la experiencia. Una hora y 25 minutos fueron necesarios para llegar al final.

A menudo veo como muchas marcas que no tienen gracia alguna glorifican sus productos con adjetivos varios que son improbables, pero del otro lado del espectro veo cigarros como este Victor Calvo Connecticut que no destacan nada del cigarro y vale mucho la pena. Tiene una intensidad en los sabores y una fortaleza cambiante y creciente, sabores que se van destacando y fundiendo, y todo ello con una capa Connecticut. Una muy buena opción en el mercado de los cigarros que nadie conoce y una que disfruté. Una lástima que su disponibilidad no sea mayor y que su marca no se haga eco de ello.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Victor Calvo
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 86

Ron: Riverset Venezuela

Este nombre tan corto y poco descriptivo para un ron es lo que un amigo, que fue quien me lo presentó, llama Ron Repatriado; se trata de un ron producido en Venezuela, que alguna compañía extranjera adquirió y lo embotelló en otro país. Luego, este amigo compra la botella y se la trae a Venezuela, por lo que es repatriada.

Riverset es una empresa productora de whiskey de centeno, principalmente. En esta edición deciden rendirle homenaje en la etiqueta al canal de transporte que abarcaba el río Mississippi, que fue la arteria principal de la distribución de bebidas alcohólicas en América del Norte. El whiskey se enviaba río abajo desde Memphis, y el ron se enviaba río arriba desde Nueva Orleans.

B.R. Distilling Company, la destilería con licencia más antigua de Memphis, a orillas del río Mississippi, combina los perfiles de estos dos destilados, terminando el ron venezolano, inicialmente añejado en barricas ex-bourbon, en barricas ex-rye. Cada edición corresponde al envasado de una sola barrica, embotellada “cask strength”, y en el caso de la botella que pude probar, está envasada a 65,7% de alcohol.

La gran mayoría de estas botellas de ron venezolano envasado en otro país identifican a la destilería o al menos el origen del ron, más allá de su país. Sin embargo, esta botella solamente coloca que el ron es venezolano y tampoco hace gran alarde de ello. Pero este ron de tan solo 2 años de añejamiento pasa 6 meses adicionales en barricas de rye whiskey y es embotellado sin azúcar ni aditivos.

La imagen es cortesía de Rones de Venezuela

Lo primero que llama la atención es precisamente la poca información que hay sobre el producto, tanto en internet como en la botella. Lo usual es que te indique de dónde viene, qué destilería lo hizo o al menos en qué región de Venezuela se encuentra. En algunos casos y ya con más suerte, puede identificar el tiempo que pasó en barrica. Este solamente pone que pasó por barrica de rye whiskey, pero no especifica tiempos.

Lo otro que llama la atención es lo claro y amarillento que es el líquido. Muy lejos de los rones venezolanos tan oscuros. El líquido además es ligero, con lágrimas lentas pero bien separadas.

En nariz los aromas son extremadamente diferentes de lo que esperaría de un ron venezolano y denota una fuerte influencia de la barrica de rye: caramelo intenso, papel viejo, por supuesto que mucho centeno y notas más sutiles de vainilla y café. Sorprende que el golpe alcohólico es casi inexistente y no es sino cuando prácticamente me obligo a inhalar más aire de la cuenta que noto esa intensidad.

En boca se despeja cualquier duda de esa intensidad alcohólica. Los sabores son dulces, alcoholados e intensos, destacando azúcar morena, banana, piña, vainilla y la fuerte influencia del rye. Es delicioso, al punto que ese 65,7% de alcohol se siente muy notable pero me rehúso a ponerle agua o cualquier cosa que lo diluya porque realmente es muy sabroso.

Podría pasar horas probándolo, pero al cabo de una copa y media ya el alcohol me llega a la cabeza y lo tengo que dejar a un lado, solo para admirarlo y buscar su precio en internet. Me sorprende nuevamente, porque es más de una barrica lo que la marca tiene disponible y cada lote de embotellado está a una concentración alcohólica distinta, aunque muy similar. Todas rondan los 65° de alcohol y más allá de eso no hay una diferencia notable. Además, ninguna supera los $50 y eso en un ron de esta intensidad, con estos sabores y relativamente limitado está increíble.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Venezuela
Marca: Riverset
Origen: Venezuela / USA
Edad: 2 años + 6 meses
Precio: $47
Densidad alcohólica: 65,7%
Puntuación: 86

Arturo Fuente – Chateau Natural (Double Chateau)

El Chateau Fuente es un cigarro que casi todo el mundo ha probado, en capa Natural o Maduro, siendo este último el más fuerte de los dos y posiblemente la razón principal por la que mucha gente se incline hacia él. No obstante, cuando mis amigos de Tabarena me contactaron para probar uno de ellos, les pedí el Natural, que es efectivamente el que menos he probado y el que mayor curiosidad me daba. Es un cigarro de precio medio, principalmente porque hay muy poco de lo que AF hace que sea de precio bajo, pero el hecho de que por unos $8 tengas un cigarro de estas dimensiones, de esta marca y hecho por manos tan expertas también hace que suene más bajo su precio. Su capa es Connecticut, así que no hay mucho más que buscar para saber cómo será de fortaleza.

Pero aunque es una capa Connecticut y es un cigarro con esta calidad y renombre, llama la atención lo imperfecta que es su capa. Es como si no hubiesen usado los mejores materiales, pero no es la primera vez que me fumo un cigarro de esta marca con esta apariencia, pero sí estoy dispuesto a que me vuelva a sorprender. La capa tiene aromas dulces y de madera, estos últimos sin duda por el hecho que el cigarro viene envuelto en una lámina de cedro. La calada en frío tiene aromas más llamativos que me invitan a encenderlo e incluyen miel, café y durazno deshidratado. El aire pasa perfectamente por estas dimensiones, así que el deseo de encenderlo es más fuerte aún.

Lo piqué con la guillotina en V y realmente es una experiencia distinta. Los primeros sabores al encenderlo son de madera y miel, muy parecidos a la calada en frío, pero también hay pimienta y mucha más de la que esperaría de un Connecticut dominicano. También es dulce y el sabor de miel con el dulce combinan de maravilla y en las notas secundarias hay tierra y cuero, mientras que el anillo de combustión, aunque no perfecto, no me preocupa. El humo es abundante y la ceniza no se sostiene del todo, pero al menos estoy disfrutando del cigarro gratamente.

En el segundo tercio los sabores son similares, aunque la nota picante es más sutil y el retrogusto ofrece notas considerables de nueces. Cuando supero la mitad el dulce del cigarro no potencia el sabor de miel, sino más el de notas florales que aparece más o menos en ese momento también, aunque más hacia un poco antes del punto medio. También hay notas de cáscara de cítrico, quizá de limón amarillo o más bien genérico sin atarme a ninguna fruta. El anillo de combustión y demás características técnicas se comportan adecuadamente, sin sorprender mucho pero afortunadamente tampoco desilusionan. La intensidad es media baja y la fortaleza también, pero más hacia baja que hacia media; exactamente como debe comportarse.

El Chateau Natural concentra los sabores de madera en el último tercio, haciendo que se defina perfectamente como cedro e incluso presente una nota ligeramente amarga que denota la concentración de esa madera. Los sabores dulces siguen presentes y siguen apoyando las notas florales y algo de tierra y cuero, y el retrogusto es denso y complejo, que no es lo que espero de un cigarro de capa Connecticut y es definitivamente lo que está haciendo esta experiencia más interesante. Al cabo de una hora y 45 minutos, este Chateau Natural llega a su fin, sin calentarse, sin suavizarse y sin incomodar.

Lo menos que uno espera de un cigarro con esta trayectoria y esta «cercanía» es que te sorprenda. Es más, lo único que esperas de él es que no se apague. Pero que un cigarro tan terrestre y normal de Arturo Fuente logre algo más de lo que esperas por un lado sorprende gratamente, pero por el otro es casi esperado, porque si algo espero de una marca como Arturo Fuente es que me haga querer volver a fumar sus productos. El Chateau Natural es bastante mundano en sus dos primeros tercios, sin que eso sea un aspecto negativo. Pero en el último no se diluye, sino que más bien se fortalece y se hace más complejo y eso es algo que mejora la experiencia y hace que lo quieras fumar mucho más lento, incluso si no va a durar más. Es una muy buen inversión y definitivamente algo que le da valor a tu dinero.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Gran Reserva Natural
Dimensiones: 6¾ x 50
Tamaño: Double Chateau (Doble Corona)
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 84

E.P. Carrillo – Pledge (Sojourn)

Un obsequio extremadamente apreciado de un seguidor fue este Pledge de E.P. Carrillo, un cigarro que me había esquivado por razones de suerte y que en realidad no sabía si quería probar del todo. Mi experiencia con el La Historia fue magistral, pero con el Encore no fue tan buena, especialmente cuando este último fue mucho más premiado y vanagloriado por reseñas y revistas. Fabricado por la Tabacalera La Alianza en República Dominicana, la nueva línea incorpora una capa Connecticut Habano sobre capote ecuatoriano y tripa nicaragüense. Sin embargo, es de producción limitada, aunque no me queda claro si es por inventario del tabaco o simplemente porque la marca quiere inflar un poco la expectativa.

Visualmente el cigarro es imponente y su capa muy oscura y llena de venas hace un contraste interesante con su anilla azul intenso. También tiene una oleosidad abundante sobre todo el cigarro, incluso aunque se siente bastante rígido en inflexible. Los aromas de la capa son intensos a nibs de cacao y chocolate con leche, cuero y madera, mientras que la calada en frío presenta establo, madera, tierra húmeda, vainilla y nueces. El cigarro ciertamente se siente menos seco que el Encore, que era exactamente lo que me incomodaba con ese cigarro y este me recuerda más, al menos en frío, a la experiencia con La Historia, así que empezamos bien, o al menos mejor de lo que pensaba.

Desde las primeras caladas el Pledge se siente muy poco dominicano, tanto que tengo que revisar su composición nuevamente para estar seguro. Las notas picantes son abundantes y notorias, a tal punto que amenazan con «quemar» el resto de los sabores. Pero afortunadamente al cabo de unas cuatro o cinco caladas el cigarro se suaviza un poco y me deja apreciar notas considerables de madera y nibs de cacao, con menor intensidad de cuero, tierra, pan tostado y cáscara de maní. El retrogusto presenta una nota dulce de caramelo y notas ligeramente herbáceas. El anillo de combustión es casi recto, pero como suele suceder con esta capa, rara vez quema tan bien, pero la consistencia de cada calada denota una construcción magistral. El humo es abundante tanto en caladas como en el cigarro en sí, con una intensidad media de sabores y media-alta de fortaleza.

Las notas dulces del retrogusto casi desaparecen en el segundo tercio, aunque lo hacen paulatinamente, pero afortunadamente también lo hacen las notas picantes en el paladar. Los sabores dominantes son de madera y nibs de cacao en este tercio también, con notas más suaves de cuero, pan tostado, paja, canela y cáscara de maní. Algunas notas florales tienen presencia esporádica, pero el retrogusto de pimienta tiene la presencia permanente, parece. El humo sigue siendo abundante y denso, algo más fuerte y la intensidad se mantiene igual en media-fuerte. Quema muy bien, incluso mejor que en el tercio anterior.

El último tercio es diferente al resto del cigarro y atípico en como se suelen comportar los cigarros en el último tercio. Normalmente en el último tercio puede ocurrir que el cigarro concentra todos los sabores e incluso aparezca uno que otro adicional, pero sin mucha intensidad vs. el resto de los sabores que se están concentrando. Alternativamente, ocurre que el cigarro se simplifica y pierde la gran mayoría de los matices y solamente sobrevive uno o dos sabores que han sido los dominantes, hasta el final. El Pledge intensifica sabores secundarios en el último tercio, mientras que los principales parecen desaparecer. El final tiene notas herbáceas como sabor principal y en el retrogusto es el dulce de caramelo el que prevalece. En términos técnicos, se mantiene casi perfecto, salvo que el anillo de combustión desvaría un poco pero no lo suficiente para requerir un retoque. La intensidad y la fortaleza se colocan en media en estos últimos golpes del cigarro y cuando marco una hora y 40 minutos de fumada, lo dejo apagarse con dignidad.

Luego de un inicio intenso y no muy dominicano de este cigarro, el final es diferente, menos intenso pero también poco dominicano. El año que el Encore ganó el #1 de Cigar Aficionado (creo que fue el #1, al menos), me llamó la atención que el país que se llevó el galardón fue República Dominicana, porque fue donde se fabricó el cigarro, pero este era un puro nicaragüense. Cuando volví a ver a EPC como ganador de Cigar Aficionado me causó curiosidad de ver de qué se trataba la liga, y me contenta ver que es un cigarro con hojas de distintos orígenes. Los sabores son interesantes y abundantes, mientras que la construcción es soberbia. En algunos casos ves estas características en cigarros que hacen para concursar, pero siempre sorprende cuando un par de años después de que haya ganado te das cuenta que mantienen esa calidad y el Pledge realmente lo hace.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Alianza
Marca: E.P. Carrillo
Modelo: Pledge
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Sojourn (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Habano)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 94