Crowned Heads – Las Calaveras 2020 (LC48)

Al igual que el resto de los productos de Las Calaveras, el cigarro sirve como tributo a las personas que han muerto el año previo, sirviendo como celebración de sus vidas. Para Crowned Heads este es el cigarro que tiene una liga nueva cada año y que no solo es uno de los cigarros más destacados de su portafolio, también los coloca como una referencia anual con este cigarro y todo lo que él representa. Esta edición limitada de la marca ya está en su séptimo año con la edición 2021, por lo que el que tengo en mis manos es la sexta edición. La producción de esta edición es menor a la de años anteriores, habiendo llegado a 1700 cajas y 2500 samplers el año anterior y en 2020 limitado a solo 1000 ajas y 500 samplers. Sin embargo, aunque 2020 es su sexta entrega, en realidad se han creado 26 cigarros diferentes contando todas las vitolas.

El cigarro fue enviado por un seguidor de mi Instagram. La capa oleosa de Las Calaveras 2020 proviene de Ecuador y es Habano oscuro, con un muy ligero box press que solo se nota si detallas el cigarro. La anilla en el pie es una nueva adición que creo que comenzó en el 2019, que casualmente fue el cigarro que menos me gustó de los que he probado. Hasta ahora he podido fumar el 2017, 2018, 2019 y ahora este 2020. La capa tiene aromas a cuero, tierra, nibs de cacao, granos de café y nuez moscada, mientras que la calada en frío, luego de quitarle esa anilla, se sienten aromas a cuero, tierra, cáscara de maní y melaza. Quizá lo que más me llama la atención de este cigarro es que es la versión con cepo 48, así que estoy casi seguro que voy a tener un buen sabor concentrado, cosa que no es tan común en cigarros de cepo mayor.

Las Calaveras 2020 enciende de manera uniforme y bastante rápido, aunque el anillo de combustión no es el mejor y la ceniza, al menos en el primer tercio, tiende a caerse rápido, lo que hace que sea sobre mi camisa. Pero gracias a su calidad y a su cepo, los sabores son intensos desde el inicio, destacando una cierta acidez de café, como cuando el grano no es completamente tostado y te tomas un espresso, pero también incluye notas de cuero y tierra como principales y notas más suaves y menos constantes de nibs de cacao, almendras, paja y madera. El retrogusto incluye esa nota de café, aunque sin tantos matices y pimienta, por supuesto. La intensidad es menor de la que esperaba, aunque bordea entre media y baja.

La ceniza efectivamente se mantiene muy poco sobre el cigarro y esto puede ser un tema de construcción, de cepo o que simplemente la ceniza no se aguanta mucho, cosa que pasa con algunos cigarros y no es necesariamente sinónimo de buena o mala calidad. Hay un cambio sustancial en este tercio medio y es que los sabores dominantes de cuero y tierra que dominaban el primer tercio son sustituidos por merey (anacardo para el resto del mundo) como dominante, seguido de chocolate negro, anís, granos de café y madera. El retrogusto sigue manteniendo la pimienta y es la nota dominante ahí, pero también se siente un aroma que me recuerda bastante a la melaza pero a partir de la mitad ese sabor cambia a una nota más de chocolate negro, como el que se siente en el paladar. La construcción no es la mejor, no tanto por el tema de la ceniza sino por una tendencia no a apagarse, pero si a reducir el área de quemado, por lo que requiere un par de retoques durante este tercio a fin de mantener la quemada uniforme.

El último tercio Las Calaveras 2020 es como un grandes éxitos de los tercios previos, combinando lo mejor de cada uno, con un sabor dominante de tierra y merey (anacardo) y notas menores de madera, paja, nibs de cacao, cuero y la nota perfumada de la melaza, mientras que el retrogusto mantiene pimienta y chocolate. La construcción es más o menos igual, aunque en este segmento solo requiere un retoque al inicio para mantener la quemada uniforme y luego sigue bien, por supuesto con la tendencia a no mantener una ceniza, pero el humo es denso y abundante y cuando eso sucede hay poco que reclamarle. La intensidad se mantiene en media durante casi toda la fumada, y podría pensar que es gracias a los retoques que no termina de aumentar, pero no estaría seguro de eso.

Crowned Heads es una marca que hace una gran cantidad de cigarros excelentes, aunque a menudo la confundo con Caldwell, pero eso es por lo distraído que soy yo. Viendo un poco hacia atrás y lo que he probado de ellos, veo que son 16 cigarros distintos, sin contar múltiples vitolas de un mismo producto, pero sin duda que esto denota una gran tradición de calidad. Las Calaveras es quizá el elemento más constante y esperado de su portafolio y, aunque ha tenido sus altibajos (por ejemplo mi experiencia con la edición 2019), sería tonto de mi parte decir que no soy uno de los que los espera. Tenía la idea ya que conseguir la edición 2020 iba a ser muy difícil gracias a esa reducción de la producción, por lo que me llenó de satisfacción cuando llegó gracias a la bondad de mi seguidor, Ruddy Herrera. El cigarro me parece que está a la par de las ediciones previas, excluyendo el 2019, pero es difícil decidir cuál es mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Crowned Heads
Modelo: Las Calaveras Edición Limitada 2020
Dimensiones: 5½ x 48
Tamaño: LC48 (Corona Gorda)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,95
Puntuación: 92

Purocrata – Habano (Robusto)

No hace mucho tuve la oportunidad de ofrecer una asesoría a un vendedor de tabaco en Venezuela, con el que entablé una buena relación y gracias a esa asesoría esta persona adquirió para la venta en Venezuela un lote de estos cigarros PUROcrata que son hechos en República Dominicana. Aprovecharon para obsequiarme un par de los cigarros y, si quería, reseñara alguno lo cual hago con gusto. Purocrata se trata de un cigarro hecho en Tamboril por la mano de William Ventura, de la fábrica El Maestro. Se trata de un cigarro con capa Habano ecuatoriana y capote y tripa dominicana, que no es especificado cuáles hojas. En términos de historia, Purocrata como marca es bastante reciente, apareciendo en el registro de Pymes dominicanas en la edición de septiembre de 2020, habiendo sido solicitada tan solo un mes antes.

Pero en términos de apariencia, la anilla es bastante diferente de lo que es la tradición de las decoraciones de cigarros de ese país. Muchos dirían que es hasta demasiado sencilla. A mí me parece que está bastante bien, aunque quisiera más información del cigarro que estoy por probar, pues no solo no tiene página web Purocrata, sino que la Fabrica El Maestro tampoco… a menos que fabriquen pianos ahí también. Igual con William Ventura, tienen mucha más presencia en redes sociales un tocayo que es barista que el tabaquero. Pero en cuanto al cigarro como tal, se trata de uno con capa Habano ecuatoriana, muy brillante y tirando hacia las tonalidades más claras sin llegar a ser definido como Claro. Tiene aromas interesantes que incluyen madera, durazno, cuero y una nota que me recuerda a sabores dulces y que en primera instancia relaciono con canela. En la tripa se aprecian notas de madera vieja, durazno y un toque mínimo de pimienta, mientras que la calada en frío presenta madera, cuero y tierra seca, por lo que no incluye alguna nota de relación con el dulce.

El Purocrata enciende rápidamente, de manera uniforme y sin tener que tostarlo mucho, con una intensidad de pimienta poco característica entre los dominicanos, pero que ciertamente le da una importancia e infunde un respeto en los primeros momentos de fumada que me hacen tomarme fumada con una cierta pausa que no esperaba. Al cabo de algunas caladas aparecen sabores de cuero y tierra, junto con una nota semi-dulce de pan tostado hacia la mitad del primer tercio que le da una nueva dimensión a la experiencia. Esa nota dulce es rápidamente acompañada por matices de azúcar moreno, canela y nuez moscada, mientras que en el retrogusto se sienten notas de regaliz y chocolate, que sustituyen a la pimienta que era la única presencia en las primeras caladas.

En el segundo tercio el Purocrata muestra menos tendencia hacia los sabores secos, o al menos una mayor inclinación por las notas más dulces que incluyen precisamente notas dulces, pero matices de caramelo y toffee, pero también un sabor de pasas que me hace pensar en el vino tipo Pedro Ximenez y que a partir de la mitad del cigarro se convierten más en un sabor tipo mermelada. En el retrogusto aparecen notas cítricas que acompañan una sensación de chocolate que ya es muy sutil y pareciera que es en esta parte donde menor presencia tiene la fumada. Técnicamente se ha comportado de maravilla, con un anillo de combustión muy recto, humo abundante y ninguna necesidad de retoque tanto por quemada como por humo.

Aunque han habido cambios significativos y de importancia en el Purocrata, para el último tercio no parece haber un cambio drástico con respecto al tercio anterior, sino más como una simplificación de esos sabores. Las notas dulces han desaparecido casi por completo, apenas manteniendo una sensación dulce pero sin matiz alguno, por lo que esas notas de caramelo, mermelada, chocolate o toffee desaparecieron por completo. Sí hay una sensación de tierra mojada, aunque sutil y la sensación cítrica en el retrogusto es la única que puedo calificar como agradable en este tercio, pero igual lo fumé hasta quemarme los labios, lo cual sucedió luego de 70 minutos de fumada.

Cada vez que me toca fumar un cigarro nuevo confieso que lo hago con algo de escepticismo. Cabe destacar que me encanta hacerlo, pero siempre trato de tener las expectativas en cero a fin de no dejar que ello me distraiga, pero ese miedo o sospecha de lo desconocido es imposible de ignorar y en lo personal tengo que admitir que una ausencia de presencia de redes sociales o de página web (o de ambas) y poca información al respecto siempre me va a generar más factores de desconocimiento que de confianza. Pero el Purocrata precisamente me sorprendió por su capacidad de atraparme con sus sabores en los primeros dos tercios, que en el sentido más de mercadeo podríamos argumentar que deja que sea su experiencia la que te devele sus misterios, o algún copy aspiracional como ese. En efecto, aunque el último tercio no deslumbre tanto como los dos primeros, es una experiencia agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Maestro
Marca: Purócrata
Modelo: Habano
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: N/D
Puntuación: 86

ACID – Nefasto

Podría decir que pocas veces un nombre le ha quedado tan bien a un cigarro, pero en vez voy a preguntarme por qué una marca le pondría a su producto un nombre así. Me recuerda al comediante americano Dennis Leary, que decía que podrías hacer una marca de cigarrillos llamada Muerte Negra y la gente igual los fumaría. Pero la verdad es que el hecho que se llame Nefasto no ha evitado que esta marca, creada en 1999 por Drew Estate, sea una de las más vendidas en USA. Los ACID en realidad no son tabacos saborizados y la manera más efectiva de darse cuenta de eso es que los saborizados normalmente tienen un solo sabor y ese sabor se aprecia durante toda la fumada. Los ACID, por otro lado, son infusionados y de eso te das cuenta cuando los estás fumando y ves que el sabor no es tan invasivo como en un cigarro saborizado y no es igual durante toda la fumada ni es un solo sabor. Esto se logra porque las hojas reciben el vapor de una cocción de distintos ingredientes que se colocan debajo. La receta de esos ingredientes es variable de un producto al otro pero también es secreta. Dicho eso, Drew Estate tiene otras líneas de cigarros saborizados que son exactamente eso y no infusionados, como los Java, los Larutan, Tatiana y otros similares.

El Nefasto tiene la misma liga que el Nasty que fumé hace unos días, pero mientras que el Nasty es un 4×52, el Nefasto es un 6×62, aunque igualmente en pirámide y con la misma capa Connecticut Broadleaf. Pero visualmente sin duda que el nombre le queda muy bien, la capa es bastante imperfecta, con trozos que faltan, muy frágil y de distintos colores en general y con aromas similares a los del Nasty, que incluyen incienso, flores (rosas?) y madera de sándalo, pero en el pie se sienten notas de bosta intensas y más de ese incienso. Precisamente porque la capa se encuentra tan frágil no me atrevo a «pelar» la perilla como recomiendan a veces hacerlo con los rabos de cochino como el que tiene este cigarro. La calada en frío me revela algo agradable a lo que hice una mención muy ligera en la reseña del Nasty y es que la perilla no es endulzada como esperaría que lo fuera en un ACID, simplemente porque se vende como saborizado (o infusionado). En realidad la perilla no tiene sabor más allá de los normales de un tabaco y la calada en frío me presenta… tabaco. Solamente tabaco, nada de aromas y nada de incienso ni nada de lo normal de un tabaco habitual.

Desde las primeras caladas me doy cuenta que el Nasty y el Nefasto son cigarros completamente diferentes. Si bien en un 4×52 vas a tener sabores más concentrados y fuertes, en el Nefasto 6×62 apenas si tienes sabores aunque la cantidad de humo que suelta es absurda. Me costó un poco que quemara de manera uniforme, o al menos que encendiera de manera uniforme, pero eso es normal con un calibre como este. Pero en el primer tercio puedo determinar que no es un cigarro malo, aunque tampoco lo llamaría un cigarro bueno, sino que es más como bastante neutral. Casi como si no sintiera los sabores de la infusión, porque son muy suaves y apenas si siento ese incienso pero creo que es la capa emanando olores solamente. En general sabe a un cigarro que no es infusionado o endulzado o saborizado, pero que tampoco aporta sabor alguno, pues ni siquiera es tabaco lo que se siente. La intensidad, como si no fuera obvio, es bastante baja y en cada calada me encuentro soltando más humo del que pensaba que había tomado gracias a la inmensa cantidad de humo que suelta. Menos mal que estoy en una terraza y hay algo de brisa.

En el segundo tercio los sabores son exactamente iguales que en el anterior, o quizá la falta de sabores es exactamente la misma. La ceniza es ligeramente más sólida que en el tercio previo, pero también eso es gracias a que es menos ancho y puede sostenerse mejor, pero también se siente menos «escamosa» por decirlo de alguna manera; se le salen menos pedazos. El humo sigue siendo casi absurdo, pero por la falta de sabores me encuentro no buscando más del cigarro o no esperando mucho de él, sino que leo mi libro y tengo el cigarro a la mano. Siguiendo el consejo de la persona que me los regaló, pruebo combinar el cigarro con una cerveza y el resultado es prácticamente el mismo. Aunque mi amigo me recomendó una cerveza stout, a la mano solamente tenía una rubia, pero incluso los sabores sutiles de la rubia superaron al cigarro y en ningún momento pude combinarlo satisfactoriamente; así que me terminé mi cerveza rápidamente, tomé agua y seguí con el Nefasto.

No hay ningún cambio en el último tercio, salvo que el humo es más abundante en caladas y menor en el cigarro como tal, pero no hay más sabor ni mayor intensidad del cigarro, sino solo algo que suelta humo y que le das caladas, e incluso hay ocasiones en que prácticamente se me olvida que tengo el cigarro. Me sucedió que alguien tocó el timbre de la casa y antes de ir a abrir le di como cuatro caladas rápidas y ahí sentí algo de sabores, aunque desagradables porque lo que hice fue calentar el cigarro, pero en la fumada normal, no hubo más nada. Al cabo de una hora y 20 minutos, el ACID Nefasto llegó a su fin.

Insisto, este es mi segundo ACID y en verdad es una variación del Nasty que fumé hace poco pero en una vitola más grande, pero el Nasty es considerablemente mejor que el Nefasto, particularmente porque en el Nasty hay varios sabores y se siente algo de infusión, mientras que en el Nefasto se perciben aromas en la capa a esa infusión pero a la hora de fumarlo apenas si se siente algo. Hay un gran componente de aromas que vienen de la capa pero eso no lo estás sintiendo en la fumada, sino más como el ‘room note’ que llaman. Mi ignorancia de los ACID me haría pensar que no son tan fuertes ni tan invasivos, pero evaluándolo como un cigarro normal diría que es decente, porque no es bueno ni es malo, no tiene malos sabores, quema bien y uniforme, pero no tiene nada que me invite a darle una siguiente calada o que me llame la atención para probarlo nuevamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: Nefasto
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Pirámide
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 72

Cocuy: Bicuye Blanco

Dicen que todo lo bueno viene de a tres, ¿o es todo lo malo? No sé. Pero el hecho es que en los últimos meses son tres las empresas fabricantes de Cocuy que me han contactado para que pruebe sus productos y son tres las que me han obsequiado sus productos para probarlos. También fueron tres los productos que Bicuye me obsequió para que los probara, así que no hay nada que me indique que lo bueno no viene de a tres también.

Para el que no sepa mucho de cocuy, la botella de Bicuye Blanco puede ser algo confusa, pues en su etiqueta menciona que tiene 8 años de maduración y que es 100% agave cocui trelease. Pero efectivamente, el líquido contenido en la botella es un destilado cuyo 100% proviene de agave cocui trelease, autóctono de Venezuela y el 100% del líquido es lo que dice. Sin embargo, la maduración de 8 años es de la planta y no del líquido. Aunque estoy seguro que tanto la marca como las personas que sepan de cocuy querrán patearme por apuntar a algo tan obvio, sí me ha sucedido que un par de personas que han visto la botella me han preguntado si en realidad tiene 8 años de añejamiento.

NOTA: Casualmente al momento de esta publicación (el mismo día) me llegó la notificación que el Cocuy larense ya tiene Indicación Geográfica. Sin duda es un adelanto que, además, le dará mayor valor al Cocuy.

Este Bicuye Blanco es doblemente destilado, previa cocción lenta bajo leña de las piñas de cocui, lo que ocurre durante seis días continuos. La botella también menciona que es un producto artesanal y que la marca se enorgullece de crear una botella a la vez y que existe una denominación de origen controlada en proceso. Efectivamente, dado su proceso artesanal, la botella está marcada como la número 80 del lote 004, y mencionan que por ese proceso el producto final de este lote puede ser ligeramente distinto al de otro lote.

La botella en sí parece de vino y, efectivamente, lleva un corcho y debe sacarse con un tirabuzón, al igual que con las botellas de vino. Dada mi experiencia con estas botellas y estos corchos y el hecho que suelo guardar los corchos de botellas que voy acabando, rápidamente le conseguí un sustituto con tapa para evitar el escape del alcohol.

El líquido contenido en esta botella es casi que excesivamente transparente y es que el doble destilado y menos de 8 meses de reposo, no es para menos que sea como el agua, o incluso más claro. Pero esto también afecta la densidad del líquido y al darle vueltas en la copa, este se mantiene en movimiento durante un buen rato y las lágrimas descienden rápidamente, aunque insisto, las lágrimas en el cocuy no son necesariamente sinónimas de calidad, sino de añejamiento, y al tener poco añejamiento, pues descienden más rápidamente. Sin embargo, este descenso es aglutinado y masivo, casi que parece una sola pared de líquido que desciende.

En nariz se siente una nota fuerte mineral y salada, como si se tratara de agua de mar, casi. También hay notas vegetales, grama recién cortada, sabia y en esa nota mineral destaca el hierro sobre todo, con notas más suaves cítricas de piña que redondean el aroma.

En boca la sensación alcohólica de 46% se siente bastante suave, lo cual ya de por sí impresiona bastante. Aunque estos destilados tan volátiles tienden a perder esa propiedad y no sé si sea por eso, pero lo que hago es que me vuelvo a servir en copa y luego de confirmar los aromas, lo pruebo y efectivamente, esa sensación alcohólica en boca es bastante baja. Los sabores son herbáceos, ahumados y perfumados, con notas florales destacadas, tierra seca y cítrico de limón. De hecho, hay una nota amarga al fondo que me recuerda a la cáscara del limón. En el retrogusto hay una nota fuerte ahumada y muy metálica.

Recuerdo cuando probé el Bicuye Blanco por primera vez y destacar que su sabor era completamente distinto al de otros cocuyes blancos que había probado y eso es algo bastante común con los cocuyes: casi todos saben muy diferente. Pero el Bicuye tenía una propiedad metálica, ahumada y salada que no solo no había probado antes, sino que no pensaba que iba a probar.

Muchas veces me pasa que pienso cómo funcionaría un destilado en coctelería, pero al mismo tiempo pienso que los destilados hay que tomarlos puros para apreciarlos bien. No estoy seguro que uno o el otro sea más fiel al producto, pero sí estoy seguro que hay que probar de todo. Esta botella fueron obsequio de la marca, manejado gracias a mi amigo Camilo Olmos, quien como experto bartender se ha dedicado a crear confecciones de este destilado y que espero poder probar pronto. Pero sin duda que es un gran producto que merece ser probado y apreciado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bodegas Bicuye
Nombre del Cocuy: Blanco
Marca: Bicuye
Origen: Venezuela
Edad: 6 meses
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 79

Perdomo – Small Batch Series 2005 Connecticut (Toro Especial)

La línea Small Batch Series de Perdomo consiste en tres ligas distintas, una con capa Sun Grown (que creo es Habano), otra Maduro y esta Connecticut. Todas las líneas tienen las hojas de las capas reposando en barricas de bourbon y tripa con 10 años de añejamiento. Según la marca, la hojas utilizadas en la tripa suelen ser más pequeñas que las normales, por lo que los sabores están más concentrados. La línea también es limitada, aunque en verdad no sé qué tanto pues tiene más de cinco años en producción. El 2005 que aparece en la anilla se refiere al año en que se comenzaron a añejar las hojas utilizadas en su primera producción, que fue en 2015, por lo que si este cigarro lo compré en 2021, las hojas comenzaron a añejarlas en 2011. Las capas no pasan 10 años en barricas de bourbon, solo una parte del añejamiento final, que no creo que supere los 6 meses.

Inequívocamente es un Connecticut, con ese color casi naranja pálido de la capa y con dos bandas de colores dorados y oscuros, destaca bastante más pero no se ve tan abrumado como puede ser en el belicoso que fumé hace poco (capa maduro) o incluso en el Rothschild en el que también está disponible. Esta capa ecuatoriana tiene aromas muy llamativos, que incluyen paja, cuero y establo, mientras que en el pie se aprecian galletas y tierra húmeda. La calada en frío presenta aromas de establo y tierra junto con algunos toques menos predecibles como uvas y chocolate. El cigarro llegó como parte de un paquete de un seguidor, que creo que lo he mencionado antes… el paquete, no al seguidor. Normalmente no menciono a los seguidores en público, a fin que no les caigan a solicitudes, pero sí les agradezco enormemente por mensajes.

El Perdomo Small Batch Series 2005 Connecticut comienza también con sabores diferentes, destacando una nota salada bien curiosa, pero también con sabores a madera, tierra, nueces y una nota quizá más fuerte de la que esperaba de un cigarro de capa clara. El retrogusto es de nueces en su casi totalidad, pero también aparecen esas notas de uva verde y frutos rojos. Para mediados del primer tercio los sabores son más habituales, incluyendo paja, pimienta y una sensación muy cremosa junto con bastante pimienta en el retrogusto. Mientras adelanto en el tercio las notas de galletas que siento en el paladar van aumentando y la intensidad del cigarro es media-alta, con una construcción casi perfecta y un tiro fenomenal.

Casi se me pasa hacerle fotos por lo que lo estoy disfrutando, conversando en el jardín con un amigo y regularmente observando la cantidad de humo y lo bien que se siente el cigarro. En el segundo tercio sigue la sensación cremosa con sabores a paja, establo, cuero, galletas y nueces, y aunque la pimienta es menor en su intensidad, en el retrogusto sigue teniendo un rol muy importante y destacado, mientras que la intensidad general del cigarro sigue siendo media-alta. Hay un punto en el que le debo hacer un retoque al cigarro, pero más preventivo que reactivo al tiempo que el humo sigue siendo abundante y la velocidad de quemado considerablemente lenta.

Acompañando a mi hija (de año y medio) en sus momentos de juego, ella también me acompaña en mis fumadas, aunque a una distancia prudencial y evitando que le llegue el humo. Pero las huellas de su juego siempre están y la dan un fondo divertido a las fotos mientras que la intensidad del cigarro aumenta aún más en el último tercio, aunque no lo colocaría como Full, sino aún en media-alta. El cigarro se vuelve un poco menos variable, destacando menos sabores pero con buena intensidad, entre los que el cuero se vuelve el más imponente pero también incluye madera y nueces. Al cabo de dos horas y 10 minutos este Perdomo llega a su fin, el cual alcanzó sin molestar en momento alguno.

Hoy en día es habitual que las marcas estén haciendo cigarros de capa Connecticut que sean algo diferentes a los tradicionales suaves y lineales. Pero si tenemos en cuenta que este cigarro realmente fue lanzado en 2015 (hace 6 años), llama la atención esa capacidad y esa visión de Perdomo, una marca que de por sí es tradicional. Otra de las tendencias del mercado es hacer cigarros cada vez más grandes, incluso si son de capa Connecticut y aunque este Perdomo es el más grande de la línea, en ningún momento sentí que sus sabores estuviesen diluidos ni que se suavizara. Incluso, este Small Batch Series 2005 Connecticut se encuentra entre los Connecticut más intensos que he probado últimamente y aunque he probado muchos cigarros de esa capa muy buenos, creo que este en particular no se compararía justamente con ellos, pues tiene sabores muy diferentes a los de un Connecticut tradicional. Pero dicho eso, este es un cigarro que va a formar parte regular de mi rotación y eso es algo que hago muy poco con los capa Connecticut.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Perdomo
Marca: Perdomo
Modelo: Small Batch Series 2005 Connecticut
Dimensiones: 6¼ x 54
Tamaño: Toro Especial
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 91

Ron: Foursquare Sagacity

Foursquare una vez más crea un ron excepcional, o al menos así lo llama, pues viene de la serie que llama Exceptional Cask. En una reunión sostenida hace unas semanas con amigos entusiastas del ron, un amigo trajo una de estas botellas que con mucho gusto y expectativa probé. También trajo la de Foursquare Premise que reseñé hace poco, el Diplomatico Distillery Collection, entre otros que todavía me quedan por reseñar. Curiosamente, el lanzamiento del Sagacity es justamente el siguiente al Premise, que fue el último ron de esta marca que reseñé, aunque esto no quiere decir que vaya a probar todos los otros de la lista, o al menos no en orden, aunque sí que quisiera.

Sagacity está embotellado a 48°, siendo una combinación de destilados de alambique tradicional y alambique Coffey, añejados durante 12 años. Una parte del ron es añejado en barricas exbourbon y la otra en exMadeira, que es un vino fortificado de origen portugués, pero que no es Oporto, sino que es añejado en las islas de Madeira, en la costa africana. Se tratan de islas volcánicas con sus suelos son bastante fértiles, aunque su vegetación es variable gracias a una enorme cantidad de viento que hace durante todo el año y el hecho que están muy cerca del desierto del Sahara.

La botella del Sagacity es igual a las demás de Foursquare, que es bastante bonita y destaca muy bien el líquido, además de llevar bastante información en la etiqueta. El corcho es sintético, lo cual en cierta manera aprecio porque son menos propensos a romperse, cosa que me ha pasado bastante con rones y whiskies, y pocas cosas desagradan más cuando te compras una botella cuyo precio supera los $50 que contaminar el líquido con restos de corcho que se rompió por cualquier causa en la que no tuviste nada que ver, lo cual no es un tema de Foursquare sino de la industria en general.

En copa el Sagacity se nota bastante oscuro, con una nota cobriza y destellos naranja. Las lágrimas son de esas que uno piensa que nunca van a bajar por la copa, pues después de agitar el líquido y conversar con el amigo que me dejó probarlo vuelvo a la copa y me doy cuenta que no ha bajado nada y, como es de esperar, lo primero que pienso es que ya bajaron. No es así y es un buen rato después que comienzan a separarse del borde, muy aglutinadas y descienden lentamente.

Los aromas en nariz son tan variados como espero y como ya Foursquare me tiene acostumbrado. Siendo tan solo el tercero de la marca que voy a probar, la expectativa es casi tan variada como la realidad y los aromas son muy de frutos rojos que incluyen moras, frambuesas y fresas, también hay notas de vainilla, jengibre, banana, coco, chocolate, uvas pasas y la mermelada que venden en Ikea, que se llama Sylt Lingon, y que técnicamente es «lingonberry», fruta que nunca había oído antes pero tuve que buscarla en Google (la mermelada, no la fruta).

En boca el porcentaje alcohólico de 48% se destaca desde el primer sorbo. También hay una sensación aceitosa en boca que hace que el líquido sea más pegajoso en el paladar y hace que esos sabores de frutos rojos y particularmente el de la mermelada de Ikea (que para mí siempre será de eso y no de lingonberry o de Sylt Lingon) sean los que se destaquen de primero. Le siguen notas de chocolate negro, coco y madera con una nota secundaria de jengibre, pimienta, madera y mineral, como de tierra mojada. Al final del sabor se sienten notas de cáscara de naranja donde se sentían las de jengibre y hay toques de sal y tabaco que acompañan una sensación de vainilla en la lengua largo rato después de haber pasado el líquido por la garganta.

No me cabe la menor duda que esta serie de Exceptional Cask de Forsquare es realmente excepcional, no solo por la variedad y complejidad de sabores que se pueden apreciar en cada botella, sino porque son realmente equilibrados también. Ese equilibrio es el que realza un buen master blender, pues teniendo a su merced tantos rones con tanta calidad como es lo que sale de la destilería Foursquare, sería muy fácil hacerlo mal. La influencia de la barrica Madeira, aunque no se nota específicamente como un sabor de vino fortificado, sí se sienten las notas que componen esos vinos y en el este ron estallan deliciosamente. Haber probado solo tres productos de Foursquare me llena de mayores expectativas para lo que los siguientes serán.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: Exceptional Cask Series XI Sagacity
Marca: Foursquare
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $75
Densidad alcohólica: 48%
Puntuación: 94