Saint Luis Rey – Natural Broadleaf (Rothschild)

El primero del paquete mensual de Rumbullion Club que recibí para junio. En verdad la gente de Rumbullion Club me los había estado entregando de cortesía desde hace un par de meses, pero desde junio comencé a comprarlo por mi cuenta, pues me parece único lo que están haciendo, especialmente porque pronto empiezan a incluir destilados también. Saint Luis Rey es una marca de origen cubano que también vende Altadis y hace en Honduras. Este cigarro en específico fue lanzado en 2017 y fue uno de los lanzamientos más sobrios de Altadis, que incluyeron colaboraciones con AJ Fernandez (incluyendo el H. Upmann y el Gispert), nuevos productos para Montecristo y varios artículos más. Pero para Saint Luis Rey lo que crearon fue básicamente un experimento que incluye un nuevo tipo de fermentación para la capa Broadleaf y optaron por crearlo para una de sus marcas menos conocidas, aunque es una de las más antiguas de Altadis. El Natural Broadleaf tiene fabricación y tripa hondureña. capote nicaragüense y capa Broadleaf americana.

Para el pack de junio es quizá el cigarro menos conocido, o al menos por mí. El pack incluye La Dueña de My Father, un Gran Habano que no he probado todavía y un AJ Fernandez llamado Puro Especial, que tampoco. Como buena capa Broadleaf el cigarro se ve bastante imperfecto, con muchas manchas en la hoja, irregularidades e incluso algunas partes medio levantadas en la hoja, aunque eso último no es causado por el tipo de hoja. El cigarro está marca con una vitola Rothschild, pero tiene dimensiones de 5×56, que me parece una de las más alejadas del tamaño Rothschild habitual de 4,5×48 o x50 que he fumado anteriormente. El cigarro tiene un box press bastante marcado y en la capa se sienten aromas de té, chocolate y bosta. En el pie hay aromas más de té y chocolate, sin el aditivo de bosta y una sensación de pimienta que me tiene estornudando un par de veces antes de darle fuego al cigarro. Lo pico con la guillotina en V, pues estos cepos más grandes me gusta cortarlos así para asegurar una buena fumada y, muy para mi sorpresa, el tiro se siente bastante apretado, pero me permite apreciar notas de cítricos, sobre todo cáscara de limón verde, chocolate, notas suaves de café y una nota de pimienta sutil.

El Natural Broadleaf comienza con menor intensidad de la prometida en su descripción de una página donde lo venden, aunque eso es más que nada dado por el tiro tan apretado que tiene. Los sabores son de frutos secos, sobre todo nueces, azúcar moreno, café, chocolate negro y algo de frutos rojos, muy en el fondo y a veces perdido, pero con un retrogusto de notas de cereales como de granola con chocolate. El anillo de combustión no es el mejor, aunque para la foto quedó muy bien y la ceniza toma un color bastante gris, y esto creo que es característico para el tipo de fumada con mal tiro que estoy teniendo, pero sí vale la pena destacar que el cigarro tiene sabores agradables. Aparece un sabor a pimienta a finales del primer tercio que invade la fumada y aumenta la intensidad de baja-media a media-alta.

El tiro es irregular y hay algunas caladas en las que sale una cantidad impresionante de humo denso y rico, y otras en que el humo apenas si sale y por momentos pienso que se apagó; es el problema de los tiros irregulares y hay muy poco que hacer al respecto más allá de asegurarse continuamente que el cigarro está encendido de manera uniforme. El anillo de combustión refleja esos temas de la mala quemada, pero por lo general puedo disfrutar la fumada sin mayor distracción. Los sabores son de chocolate, café, mermelada de higos (como las galletas Newtons) y nueces. El chocolate se siente más cremoso, menos negro y oscuro en este tercio, más como una golosina de niños que un chocolate de adultos. Mantengo mi intención de fumarlo y es a fuerza de pequeños masajes que logro suavizarlo un poco.

Conversando con otros amigos y conocidos que están suscritos a este pack mensual les pregunto sobre su experiencia con el Natural Broadleaf y todos los que lo han probado me dicen que fue una fumada interesante, relativamente compleja y con muy buen tiro, así que definitivamente fue a mí a quien le tocó el cigarro irregular. No obstante, los sabores son interesantes pero el tiro no me permite apreciarlos de la mejor manera. El sabor de chocolate en el último tercio toma un matiz muy interesante y agradezco que el tiro se abrió más para poderlo apreciar, pero en el primer tercio el chocolate tenía una matiz de notas amargas y negras, mientras que en el segundo es más como un chocolate con leche del tipo de golosina y en el último toma otro matiz que me recuerda al Kit-Kat por esa propiedad de galleta wafer que tiene. También le acompañan las mismas notas de café, nueces e higos que han estado desde el principio y la pimienta se siente sobre todo en el retrogusto, donde es acompañada por café. Luego de una hora y 40 minutos este Natural Broadleaf llega a su fin.

En general tengo que calificar a mi primera experiencia con un Saint Luis Rey no cubano como positiva. Los sabores fueron agradables, hubo matices interesantes y creo que mi experiencia con su construcción no fue generalizada, pues Rumbullion Club actualmente tiene 40 suscriptores y entre los 15 o 20 que me comentaron de su experiencia, ninguna fue negativa con este cigarro, aunque hay quienes lo calificaron del más «sencillo» del pack. En verdad creo que con un tiro mejor la experiencia hubiese sido exponencialmente más agradable, pero solo me quedará volver a probarlo. No obstante, para ser un cigarro de costo por debajo de $5 y tener todos estos sabores y apenas ese problema, lo marco sin duda como un pendiente de fumar nuevamente y una nueva marca que he fumado este año.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Flor de Copan
Marca: Saint Luis Rey
Modelo: Natural Broadleaf
Dimensiones: 5 x 56
Tamaño: Rothschild (Robusto Extra)
Origen: Honduras
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Honduras
Precio: $4,50
Puntuación: 78

H. Upmann – Hispaniola by José Méndez (Toro)

Cuando estaba en la universidad, siendo esta una universidad jesuita, tenía la opción abierta de tomar clases fuera de mi carrera. Buscando una nota alta fácil que me aumentara el promedio tomé historia de América, pues ya sabía las nociones básicas gracias a la historia que vemos en Venezuela y el tema del Descubrimiento no podía ser distinto. Siempre está lo que pasó después, con la colonia española vs. la británica, pero al menos una parte tendría cubierta. En un examen recuerdo que la pregunta era cómo llamó Colón a la primera isla en donde desembarcó y yo puse de respuesta: La Española. Pues me lo marcaron mal, porque era Hispaniola. Después de pelear bastante tiempo y decir que Colón no hablaba inglés y que no podía haber llamado a la isla algo que no fuera en español, accedieron a darme medio punto. El hecho es que siempre me quedó esa espina clavada porque sabía que tenía razón. Entonces vi el cigarro de H. Upmann que se llama Hispaniola y se me revolvieron las tripas nuevamente.

Hispaniola es uno de los productos recientes de Altadis que, cuando les hice unos trabajos hace un par de años y me dijeron que me pagarían con tabacos, este fue uno de los que me ofrecieron, aunque nunca me lo llegaron a dar, al igual que el Trinidad Espiritu. Pero hace poco lo vi en oferta y decidí probarlo, especialmente porque tiene una capa que siempre me ha llamado la atención, que es la Sumatra ecuatoriana, junto con Olor dominicano en el capote y en la tripa tiene pilotico y andullo dominicano junto con tabacos de Nicaragua. Luego de mi experiencia con el ADN Dominicano de La Aurora, la inclusión de andullo me llama la atención. Igual me llama la atención que la marca ha optado por poner el nombre del master blender en su cigarro, algo que me recuerda más a AJ Fernandez, pero estoy seguro que él tampoco es el primero en hacerlo. La capa Sumatra de este cigarro se nota brillante y oleosa, con notas cremosas y canela, mientras que en el pie se sienten notas aún más cremosas y especiadas, incluyendo más canela, manzana, notas dulces y madera. Lo pico con la guillotina en V, que tenía un tiempo guardada, y la calada en frío se siente con una soltura perfecta, con notas complejas cárnicas, pimienta y crema.

En verdad compré cinco de estos, ciegamente pero con mucha confianza, pero le di dos a mi socio y me quedé con tres, a fin de probarlos y ver si los traemos para la venta. Además, cometí la imprudencia de fumarme uno a los tres días de haberlos recibido y el resultado fue nefasto porque obviamente necesitaba aclimatarse y el tiro fue terrible, con muy pocos sabores. Pero este ya tiene tres meses de humidor y las primeras caladas comienzan extraordinarias, con una cantidad muy respetable de pimienta dominante, pero que al cabo de un corto rato comienza a emanar una complejidad cremosa, con notas fuertes a madera y una gran participación de la pimienta en el retrogusto. No hay muchos sabores adicionales, pero esa sensación cremosa, de madera y pimienta ciertamente hace una combinación muy buena y me toma aproximadamente media hora superar el primer tercio, con una ceniza muy sólida, gris clara y una intensidad media.

En su segundo tercio el Hispaniola presenta sabores de crema, dulce y pimienta, y en el retrogusto tiene más notas ahumadas y pimienta. Esta simpleza de sabores está bañada de distintos matices que le dan un gusto muy particular al cigarro, pues es difícil describir que está bueno porque está sencillo. Sí trato de darle más caladas para provocar una quemada a un ritmo más rápido y que esto produzca más sabor o intensidad, pero solamente le aumenta la fuerza a la pimienta así que lo dejo descansar. Aparecen notas de leña en la mitad del cigarro, pero el perfil general de madera y pimienta sigue siendo parte central del cigarro, con la aparición esporádica de frutos rojos y fuertes sensaciones cremosas. Yo mantengo mi predilección de fumar lento y el cigarro me da una mejor experiencia por ello, pero confieso que me está gustando bastante, además que la ceniza se rehúsa a caerse y en todas las ocasiones que se ha desprendido ha sido por mi insistencia. El resto de los aspectos técnicos del cigarro han sido perfectos, con una quemada magistral y humo abundante.

Incluso cuando pienso que le queda poco tiempo al cigarro este me sorprende y quema más lento todavía. En el último tercio la pimienta se hace más fuerte y lo que llaman el Room Note, o el aroma de la habitación, que es lo que los demás sienten del cigarro se hace más agradable; esto me lo dice mi esposa que está cerca de mí y no fuma. La pimienta en el retrogusto sigue siendo bastante fuerte pero no domina la fumada e incluso invita a probarlo por la nariz más a menudo. Aunque no se nota una gran participación general del andullo, esa intensidad de pimienta durante toda la fumada en un cigarro dominicano ciertamente es gracias a esta hoja y es en el último tercio donde esta sensación picante toma un matiz distinto y cuando me hace pensar precisamente en el andullo. Las notas de madera también aumentan pero luego de dos horas de fumada finalmente dejo el cigarro apagarse, sin la menor nota de mareo ni de amargor, aunque sí se me calentó un poco, pero esto estuvo más relacionado con el hecho que tuve que fumar un poco más rápido al final porque había superado mi tiempo y necesitaba atender otro tema.

Otro punto que puede tener relación con el andullo en este cigarro es la velocidad de quemada, pues he notado que los pocos cigarros que contienen esta variedad de tabaco tienden a quemar bastante lento y el Hispaniola duró fácilmente una media hora más de lo que tenía estipulado. Dicho esto, cuando voy a encender un cigarro de Altadis siempre lo hago con una cierta sospecha de sobre industrialización que sacrifica calidad, pero en los últimos años esta sospecha se ha visto derrumbada y gran muestra de ello es el Trinidad Espiritu, que siempre he tomado como una rareza, pero el Hispaniola de H. Upmann se aproxima a esa calidad del Espiritu y es un cigarro que estaré comprando con la misma regularidad. Sus sabores no son parte de un abanico y se pueden contar con los dedos de una mano: dulce, crema, tierra, pimienta y madera, pero la combinación es impecable y en su construcción fue perfecto. No solo es uno de los mejores cigarros que he fumado este año, las expectativas que tenía por él eran realmente bajas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: H. Upmann
Modelo: Hispaniola by José Méndez
Dimensiones: 6⅛ x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana (Piloto, Andullo), Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 95

Deadwood – Crazy Alice (Pirámide)

Este es un cigarro saborizado, así que si eres de los que no les gusta o no les llama la atención los cigarros de este tipo, siéntete libre de no leer esta reseña. Cabe destacar que si fuese el caso contrario y fuese yo leyendo una introducción como esta, primero lo agradecería y acto seguido cerraría la ventana, porque los cigarros saborizados no son lo mío. He probado un par de ellos, uno siendo algo muy, muy barato y demasiado falso, y el otro simplemente un cigarro con la perilla dulce, que es el Baccarat, y este último me gustó, pero al primero no le di ni una reseña. Sin embargo, Drew Estate ha estado experimentando con nuevas ligas y nuevos productos y a diferencia de una gran cantidad de cigarros saborizados, las hojas de los cigarros Deadwood (y los Acid) no se tratan de desecho, de tripa corta o de las hojas más baratas del mercado, sino que se trata de un producto de calidad que simplemente es infusionado de sabores y estos no son sabores «raros» que si uva o fresas o ron especiado, sino que supuestamente se trata de un producto bien pensado y elaborado, que se vende como pan caliente en Estados Unidos y que vi en una oferta y decidí probar.

Además de eso, afortunadamente no es un cigarro demasiado grande pero tiene una forma muy singular, así que quise probar con más razón. Para este cigarro utilizan tabacos aromatizados, que no son realmente infusionados pero tampoco podemos decir que son enteramente naturales, aunque supongo que es un intento de la marca para apelar a fumadores de tabacos saborizados y de tabacos tradicionales. Las notas en frío de la capa son de chocolate, café y especias varias, mientras que el pie se encuentra tapado por la capa, así que nada que reportar en ese segmento. La calada en frío tiene aromas de chocolate y galletas.

Una de las primeras cosas que me llama la atención del cigarro, y créeme que me llaman la atención distintas cosas de la fumada, es que es dulce, lo que se llama sweet-tip, o que la perilla está endulzada y aunque no es el tipo de cigarro que suelo fumar, como mencioné antes, no es algo que me moleste del todo y en este caso tampoco parece ser un punto en contra. También se sienten muchos de esos aromas del tabaco aromatizado o infusionado o no estoy seguro cómo llamarlo exactamente, pero el hecho es que esos sabores se sienten oscuros, densos y fuertes, que destacan un poco de cuero, bastante chocolate, café y notas esporádicas de tierra, pero esa nota dulce de la capa solamente la siento si me concentro en ella y luego de pasarme la lengua por los labios, así que no es un dulce que arropa la fumada. La quemada no es recta y llega a un punto en que pienso que debería retocarlo, pero con lo pequeño que es trato de no exagerar.

El segundo tercio, porque no dividí el cigarro en dos mitades, tiene básicamente los mismos sabores del primero por lo que por un momento pienso que se trata de un cigarro de tripa corta, aunque en ningún lugar especifica que lo sea y por su precio debe ser de tripa larga. La mayor diferencia con respecto al tercio anterior es lo que mencionaba de la desaparición de esa sensación dulce que arropa el cigarro y una mayor participación del clavo entre esas especias que se sienten desde el inicio. Para ser honesto, lo estoy disfrutando aunque no es el tipo de cigarro que suelo fumar ni es el estilo que me llama la atención.

A propósito de cigarros saborizados/infusionados o cualquier descriptivo que use mientras no esté 100% seguro de las diferencias entre ellos, esta semana me llegaron unos cigarros de un seguidor que, al igual que yo, tampoco era de los que fumaría ni le llamaría la atención un cigarro de este tipo, pero me envió unos ACID para que los pruebe, pues a él le costó probarlos pero una vez le dio al primero, terminó probando casi todos. Uno de los que me envió tiene la misma forma de este cigarro y se llama Nasty, que es exactamente el mismo tamaño y forma del Nasty Fritas, que es una versión pirámide del famoso Papas Fritas, así que eso es algo en común con estas vitolas. Lo que caracteriza a esta vitola es que el último tercio tiende a ser mucho más concentrado de sabores precisamente por la forma y una nota que destaca bastante es la sensación de tabaco de pipa, curado al fuego como principal diferenciador con respecto al resto del cigarro. El tiempo total de fumada fue de 45 minutos, que es más o menos lo que esperaba que durara y creo que lo dejé cuando todavía le quedaba algo de «vida», pero ya me estaba quemando los labios en cada calada, precisamente por estas dimensiones.

Para alguien que no fuma cigarros saborizados, esta fue mi primera experiencia con uno. No voy a decir que no lo volvería a fumar, pero tenía tres y uno lo regalé. Sin embargo, creo que hay que fumar y probar de todo para hacer paladar, aprender y poder decir con seguridad si algo te gusta o no y dicho esto, el Crazy Alice es un cigarro que podría volver a fumar al igual que el resto de la línea de Deadwood, que todos prometen matices distintos. Crazy Alice era el más pequeño y por eso me atreví, pero insisto que no es el tipo de cigarro que buscaría y fumarlo en un grupo de amigos que estén fumando otra cosa ciertamente incita la conversación de los demás sobre qué diablos encendiste. Pero estando solo, el aroma que desprende es hasta agradable y con lo corta que es la fumada no descartaría recomendarlo a alguien.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Deadwood
Modelo: Crazy Alice
Dimensiones: 4 x 52
Tamaño: Pirámide
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,80
Puntuación: 83

Whisky: Aberfeldy 12

Hace unos cinco años, cuando comencé a adentrarme en el mundo de los whiskies y los single malt, en medio de mi gran ignorancia preferí probar de todo antes de comprometerme con algo. Todavía mantengo que eso ha sido lo mejor, pues aunque mi gusto actual puede que no sea por los whiskies de Highland o Lowland, sí puedo decir que los de Speyside me gustan y los de Islay me encantan.

Pero Aberfeldy es un single malt de Highland, propiedad de Dewar’s y es uno de los singe malt más destacados y usados por la marca para sus blends. Pero la marca solamente comenzó a impulsar este single malt recientemente, pese a su legado tan reconocido, al menos internamente. Pero precisamente en los últimos años la destilería mantuvo algunas cuantas barricas que no estaban destinadas para el blend de Dewar’s con el fin de meterse de lleno en el mercado de los single malt.

El Aberfeldy 12 es añejado en una combinación de barricas exbourbon y exjerez durante precisamente 12 años y es embotellado a 40% de alcohol.

En copa es un líquido ámbar con destellos ligeramente más amarillos, lágrimas de buen grosor que descienden aglutinadas por la copa y lego de agitarlo se detiene con bastante rapidez.

En nariz se siente una sensación de fruta muy madura, caramelo, notas de malta, vainilla y uvas dulces. Al cabo de unos minutos también se aprecia grama recién cortada, miel y una nota dulce que me recuerda al helado de mantecado (no de vainilla, sino mantecado, que es una versión más láctea y suavizada).

En boca confirmo esa sensación de fruta muy madura con algo como una malta y paja, madera y caramelo cristalizado. En notas secundarias o de segunda instancia aprecio también miel y una combinación de dátiles e higos secos, que acompañan unas notas finales de azúcar refinada y una sensación mineral. El sabor es bastante largo y perdura un buen tiempo en boca, permitiendo apreciar más la madera, durazno, vainilla, canela y toffee, junto con algo como manzanas horneadas.

El Aberfeldy 12 es un whisky bien balanceado, diferente a los Dewar’s de blend, o al menos a los que he probado. Tiene por un lado notas frescas y «brillantes» que mantienen un equilibrio frente a sabores más oscuros y densos, con una textura casi masticable que hace que tomarlo sea una experiencia muy agradable y si es con un tabaco de intensidad media, mucho mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: John Dewars & Sons
Nombre del Whisky: Aberfeldy
Marca: Aberfeldy
Origen: Escocia
Edad: 12 años
Precio: $38
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

AJ Fernandez – San Lotano Bull (Toro)

Un cigarro que me ha llamado bastante la atención desde la primera vez que lo vi y me di cuenta que no era simplemente otra iteración de un cigarro existente que simplemente se vende con una liga ligeramente distinta porque es otra vitola. En realidad es una liga nueva hecha bajo el paraguas de San Lotano, al igual que tantos otros de AJ Fernandez, quien en lo personal me parece que difícilmente hace algo mal y que siempre quiero probar sus productos, incluso si se trata de un ajuste mínimo de la liga. Este Bull existe desde hace un buen tiempo, así que no es realmente nuevo, pues lo he visto con la anilla anterior de San Lotano también. No recuerdo de donde lo saqué, pero sé que compré un 5-pack porque confío así de ciegamente en AJF.

La construcción se ve perfecta en primera instancia, algo que no me sorprende dado su origen y el nombre que lleva, pero igual vale la pena destacar. La capa de este cigarro es Sumatra ecuatoriana, pero los aromas en ella son muy similares a los de otros cigarros de AJF e incluso algunos nicaragüenses en general, destacando notas intensas de tierra y suaves de chocolate, mientras que en la calada en frío destacan madera, chocolate, cuero y café. En cierta forma me recuerda al San Lotano oval, pero en presentación box pressed, y ante lo mucho que me gustó ese, no puedo dejar de pensar que este va a ser similar, aunque no quiero generarle demasiadas expectativas.

Pimienta, por supuesto, es lo que me recibe. Pero no es lo que más domina y al cabo de las primeras caladas ya se suaviza un poco, permitiendo apreciar también cuero y madera, con un tiro espectacular y humo abundante. Más adelante durante el tercio también se siente chocolate, canela y un retrogusto de café americano con pimienta, claro. Hay una sensación dulce durante todo el tercio y entre eso y la construcción impecable me vuelvo un fanático de AJ Fernandez nuevamente y por enésima vez este mes. Además de eso, quema bastante lento y me toma unos 25 minutos superar el primer tercio.

Ciertamente no es una imitación ni una derivación del San Lotano original, siendo este más picante y con sabores que apuntan hacia otro lado, pero tiene la misma tendencia que me hace querer seguirlo fumando. Se siente menos intensidad de pimienta en el segundo tercio y es más acorde a lo que un cigarro con capa Sumatra suele ser, aunque mantiene con intensidad respetable los sabores de chocolate y café, con una menor intensidad en los sabores de madera. En detalles técnicos se comporta de maravilla y realmente reta mi tendencia a no llevarme del todo bien con los cigarros que son box-pressed.

La quemada sigue siendo espectacular y casi se me olvida tomarle foto del último tercio, pero solo porque el cigarro me cautivó divinamente y dejé de pensar en muchas cosas mientras me dedicaba a disfrutarlo simplemente. Creo que ni siquiera pensé en un destilado que funcionaría con él, pues solo es más que suficiente. No hay sabores nuevos, aunque sí se sienten nuevas intensidades en los existentes, pero siguiendo la misma tendencia del tercio previo, en donde el chocolate y el café se mantienen como dominantes y la madera se va disminuyendo, pero más allá de eso la fumada es tan buena que no noté que pasaron una hora y 50 minutos desde su encendido.

AJ Fernandez para mí es uno de los mejores, si no el mejor, quizá no históricamente pero si de ahora mismo. Desde el primer cigarro que probé de él (New World) quedé cautivado y hasta el momento no todos han sido igual de buenos, pero ninguno ha sido malo o que me haga dudar de esta posición. El mismo fue lanzado en 2014 y nunca ha sido un cigarro realmente barato, aunque al igual que la mayoría de los productos de AJF, es común encontrar ofertas y es difícil decir que este cigarro no vale un poco más, al punto que lo colocaría como un cigarro celebratorio y del que voy a guardar celosamente esos cigarros que me quedan. Si tengo que buscarle algo negativo es que no hay sabores nuevos ni diferentes, sino diferentes graduaciones de sabores existentes en la gama habitual de la marca, pero a veces eso es exactamente lo que hace falta a la hora de fumar y disfrutar una fumada.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Bull
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 92

Luis de Torres – 1498 (Toro)

Esta pequeña y prácticamente desconocida marca tiene su origen en Córcega, en donde dos franceses con nombres muy franceses (Thierry y Stefan) crearon la marca con el fin de vender sus recetas completamente diferentes a un mercado que está actualmente copado de ligas muy parecidas, como es el caso del mercado interno de República Dominicana y algunos puntos de venta en California, lo cual puede darles un pequeño toque diferenciador. En el caso de Luis de Torres, es una marca fabricada en República Dominicana pero con intenciones de trascender las fronteras actuales. Su página web no da muchos detalles sobre el porqué, pero sí habla bastante sobre la fusión de la calidad francesa con el sabor dominicano y, realmente, es algo que se ve muy poco, por lo que con mucho gusto acepté realizar la cata de sus cuatro productos.

Para los que estudiamos un poco el tema del tabaco, es bien sabido que cuando Colón llegó a las costas de lo que hoy es Cuba, envió a un grupo de exploradores liderados por Rodrigo de Jerez, quienes descubrieron indígenas que encendían algunas hojas e inhalaban el humo. Sorprendido por ello, Jerez llevó este descubrimiento a España y según la leyenda una tarde su esposa lo vio botando humo por la boca y llamó a la policía, quien apresó a Jerez y fue condenado a 6 años de prisión por brujería. A su salida de prisión todo el mundo fumaba, lo cual fue bastante irónico. ¿Pero qué tiene que ver esto con el nombre de esta marca? Pues Luis de Torres fue un traductor que viajó en el grupo con Jerez, pero se quedó en la isla de La Española, donde murió a manos de los indios en 1493. Los cigarros que llevan su nombre no tienen mucho que ver con su persona, pero cada cigarro lleva por nombre años emblemáticos en el descubrimiento: 1492, 1493, 1498 y 1502. El 1498 es fabricado por Tabacalera El Artista y está cubierto por una capa San Andrés mexicana, sobre capote dominicano (sin identificar) y tripa dominicana y colombiana. La capa tiene aromas a fruta fermentada y chocolate con leche, mientras que en la tripa se aprecia cuero y nibs de cacao. Finalmente, luego de picarlo, encuentro cuero, fruta fermentada, cáscara de naranja, sal y madera en la calada en frío.

La vitola del cigarro está marcada como Doble Toro, con un largo de 6 pulgadas y un cepo que debe estar alrededor de 56. Se siente bastante pesado y denso el cigarro, aunque enciende bastante bien y produce humo abundante, intensidad media-baja y sabores que se caracterizan en un principio únicamente por una nota fuerte de chocolate negro, notas muy bajas de pimienta, incluso en el retrogusto. A lo largo del primer tercio aparecen notas de frutos secos que incluyen nueces y merey (anacardo para el resto del mundo) y una sensación bastante cremosa del humo. El retrogusto presenta más chocolate a partir de la mitad de este primer tramo, que acompaña las notas suaves de pimienta. La intensidad llega a media para ese punto también.

En el segundo tercio las notas de chocolate negro siguen siendo las dominantes, pero casi al mismo nivel se encuentran también las de pimienta y cuero, lo que hace que el cigarro se sienta «poco dominicano», quizá también porque unas notas dulces que aparecieron al principio del tercio central desaparecen cuando supero la mitad del cigarro y, con ellas, la sensación cremosa de la fumada. No diría que se siente seca, pero ciertamente no se siente tan redolente cada calada, pero en términos técnicos se comporta bastante bien, con un anillo de combustión que tiende hacia la rectitud, una ceniza que se podría aguantar más pero no lo hace, y humo abundante en cada calada. El ‘room note’ del cigarro no es el más agradable, destacando más las notas de fruta fermentada, pero el retrogusto compensa ese detalle, destacando una intensidad de nueces que me lleva a probarlo regularmente.

El 1498 mantiene su buen comportamiento durante toda la fumada, lo que me lleva a disfrutarlo hasta el último momento. En el último tercio los sabores se simplifican un poco, se siente un poco más lineal y menos complejo. Gran parte de esto sucede porque el sabor de pimienta se vuelve el dominante e, incluso, se intensifica bastante, lo que evita que pueda sentir muchos otros sabores. El chocolate es el único que se mantiene desde el inicio y hay ocasiones en que la pimienta lo domina. El retrogusto muestra mucha menos pimienta, afortunadamente, lo que me permite apreciar las mismas nueces del tercio previo y unas notas más suaves de café. Al cabo de una hora y 50 minutos, el 1498 llega a su fin.

Sobre el cigarro y la marca sabía muy poco antes de encenderlo por primera vez. Fue una inmensa casualidad que pudiera probarlos, pero sin duda que una coincidencia muy agradable. El 1498 es un cigarro que no es necesariamente diferente a los demás, pero para ser una marca nueva y casi desconocida, es un cigarro agradable y una experiencia positiva. Me hubiese gustado más intensidad y una sensación cremosa más duradera, pero como le dije a un amigo el otro día: no puedes juzgar a un cigarro porque no se parece más a otro cigarro y el 1498 tiene su estilo. Sería absurdo restarle puntos porque no se parece más a otro. Dicho eso, no es un cigarro perfecto, pero está muy lejos de ser un cigarro promedio. Buena fabricación, buenas transiciones y buen sabor. Eso es lo que hace una buena experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Artista
Marca: Luis de Torres
Modelo: 1498
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Colombia
Precio: N/D
Puntuación: 85