Luis de Torres – 1498 (Toro)

Esta pequeña y prácticamente desconocida marca tiene su origen en Córcega, en donde dos franceses con nombres muy franceses (Thierry y Stefan) crearon la marca con el fin de vender sus recetas completamente diferentes a un mercado que está actualmente copado de ligas muy parecidas, como es el caso del mercado interno de República Dominicana y algunos puntos de venta en California, lo cual puede darles un pequeño toque diferenciador. En el caso de Luis de Torres, es una marca fabricada en República Dominicana pero con intenciones de trascender las fronteras actuales. Su página web no da muchos detalles sobre el porqué, pero sí habla bastante sobre la fusión de la calidad francesa con el sabor dominicano y, realmente, es algo que se ve muy poco, por lo que con mucho gusto acepté realizar la cata de sus cuatro productos.

Para los que estudiamos un poco el tema del tabaco, es bien sabido que cuando Colón llegó a las costas de lo que hoy es Cuba, envió a un grupo de exploradores liderados por Rodrigo de Jerez, quienes descubrieron indígenas que encendían algunas hojas e inhalaban el humo. Sorprendido por ello, Jerez llevó este descubrimiento a España y según la leyenda una tarde su esposa lo vio botando humo por la boca y llamó a la policía, quien apresó a Jerez y fue condenado a 6 años de prisión por brujería. A su salida de prisión todo el mundo fumaba, lo cual fue bastante irónico. ¿Pero qué tiene que ver esto con el nombre de esta marca? Pues Luis de Torres fue un traductor que viajó en el grupo con Jerez, pero se quedó en la isla de La Española, donde murió a manos de los indios en 1493. Los cigarros que llevan su nombre no tienen mucho que ver con su persona, pero cada cigarro lleva por nombre años emblemáticos en el descubrimiento: 1492, 1493, 1498 y 1502. El 1498 es fabricado por Tabacalera El Artista y está cubierto por una capa San Andrés mexicana, sobre capote dominicano (sin identificar) y tripa dominicana y colombiana. La capa tiene aromas a fruta fermentada y chocolate con leche, mientras que en la tripa se aprecia cuero y nibs de cacao. Finalmente, luego de picarlo, encuentro cuero, fruta fermentada, cáscara de naranja, sal y madera en la calada en frío.

La vitola del cigarro está marcada como Doble Toro, con un largo de 6 pulgadas y un cepo que debe estar alrededor de 56. Se siente bastante pesado y denso el cigarro, aunque enciende bastante bien y produce humo abundante, intensidad media-baja y sabores que se caracterizan en un principio únicamente por una nota fuerte de chocolate negro, notas muy bajas de pimienta, incluso en el retrogusto. A lo largo del primer tercio aparecen notas de frutos secos que incluyen nueces y merey (anacardo para el resto del mundo) y una sensación bastante cremosa del humo. El retrogusto presenta más chocolate a partir de la mitad de este primer tramo, que acompaña las notas suaves de pimienta. La intensidad llega a media para ese punto también.

En el segundo tercio las notas de chocolate negro siguen siendo las dominantes, pero casi al mismo nivel se encuentran también las de pimienta y cuero, lo que hace que el cigarro se sienta «poco dominicano», quizá también porque unas notas dulces que aparecieron al principio del tercio central desaparecen cuando supero la mitad del cigarro y, con ellas, la sensación cremosa de la fumada. No diría que se siente seca, pero ciertamente no se siente tan redolente cada calada, pero en términos técnicos se comporta bastante bien, con un anillo de combustión que tiende hacia la rectitud, una ceniza que se podría aguantar más pero no lo hace, y humo abundante en cada calada. El ‘room note’ del cigarro no es el más agradable, destacando más las notas de fruta fermentada, pero el retrogusto compensa ese detalle, destacando una intensidad de nueces que me lleva a probarlo regularmente.

El 1498 mantiene su buen comportamiento durante toda la fumada, lo que me lleva a disfrutarlo hasta el último momento. En el último tercio los sabores se simplifican un poco, se siente un poco más lineal y menos complejo. Gran parte de esto sucede porque el sabor de pimienta se vuelve el dominante e, incluso, se intensifica bastante, lo que evita que pueda sentir muchos otros sabores. El chocolate es el único que se mantiene desde el inicio y hay ocasiones en que la pimienta lo domina. El retrogusto muestra mucha menos pimienta, afortunadamente, lo que me permite apreciar las mismas nueces del tercio previo y unas notas más suaves de café. Al cabo de una hora y 50 minutos, el 1498 llega a su fin.

Sobre el cigarro y la marca sabía muy poco antes de encenderlo por primera vez. Fue una inmensa casualidad que pudiera probarlos, pero sin duda que una coincidencia muy agradable. El 1498 es un cigarro que no es necesariamente diferente a los demás, pero para ser una marca nueva y casi desconocida, es un cigarro agradable y una experiencia positiva. Me hubiese gustado más intensidad y una sensación cremosa más duradera, pero como le dije a un amigo el otro día: no puedes juzgar a un cigarro porque no se parece más a otro cigarro y el 1498 tiene su estilo. Sería absurdo restarle puntos porque no se parece más a otro. Dicho eso, no es un cigarro perfecto, pero está muy lejos de ser un cigarro promedio. Buena fabricación, buenas transiciones y buen sabor. Eso es lo que hace una buena experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Artista
Marca: Luis de Torres
Modelo: 1498
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Colombia
Precio: N/D
Puntuación: 85

Cain – F Straight Ligero (Nub)

El Straight Ligero de Cain es un cigarro que he probado en distintos tamaños, aunque en ninguna ocasión me ha maravillado del todo, principalmente porque me ha parecido un cigarro demasiado fuerte para su propio bien. Mi primera experiencia con él fue en lancero en 2016 (le di 74 puntos), luego en robusto en 2017 (le di 77 puntos), pues al final eran una experiencia intensa que podía contar como un cigarro muy fuerte, que casi me dejaba aturdido, pero nunca era una experiencia que disfrutaba. A partir de ahí Cain fue una marca que simplemente no compraba y los que probé después era porque venían como parte de un sampler. El Daytona resultó ser bastante suave y el Maduro era complejo y bueno, pero simplemente no lo compré más.

Con su apariencia diferente y sus dimensiones llamativas, aunque no para todo el mundo, el Nub es un cigarro que rara vez deja a alguno indiferente. En mis principios como fumador me parecía muy pequeño, sobre todo porque me dejaba llevar por la impresión visual de que se trataría de una fumada corta. Pero al cabo de uno o dos años fumando, les tomé algo de cariño y comencé a probar varios y terminé comprando como 3 5-pack distintos que me duraron varios años y realmente no probé más. Pero en los últimos meses he adquirido estos Cain y me he atrevido con otros cigarros de dimensiones similares, principalmente gracias al Roma Craft de dimensiones 4,5×60, que se ha convertido en uno de mis preferidos. Precisamente porque este Straight Ligero siempre me pareció demasiado fuerte, me llama la atención cómo me irá con esta vitola. La capa se nota bastante más clara que en otros cigarros, particularmente el lancero, pero bastante oleosa también, con aromas suaves de canela y no mucho más. Luego de picarlo, la calada en frío es ligeramente suelta, con sabores a madera, notas metálicas y café.

Esa intensidad picante tan típica del Straight Ligero se siente desde la primera calada en este, sin importar el gran cepo. Pero, muy a su beneficio, una vez que tomo el rumbo de la fumada y he superado esa impresión inicial, el Straight Ligero se suaviza un poco, es menos agresivo y me permite apreciar mejor los sabores, que incluyen una nota de roble que casi supera a la pimienta, canela dulce y una sensación ligeramente astringente en boca. El cigarro realmente tiene varias de las propiedades que me hicieron dejarlo a un lado hace años, pero junto a ellas también hay nuevas sensaciones que creo estaban presentes en ellos, pero gracias al cepo mayor, se llegan a apreciar mejor sin que la intensidad y la pimienta queden por medio.

Además, el anillo de combustión y la fumada en general es bastante buena, con una ceniza bastante rígida, que se sostiene muy bien sobre el cigarro, aunque en un cepo de 60 esto debería ser normal. La pimienta se suaviza aún más en el segundo tercio, aunque todavía sigue presente y si le dedicas mucho tiempo al retrogusto la puedes sentir más. Pero en el paladar se sienten notas bastante fuertes y ricas de chocolate y café, mientras que el retrogusto incluye una nota destacada de cuero, por lo que el cigarro tiene una cierta complejidad que no había sentido en este producto antes.

La ceniza realmente es impresionante y, aunque la imagen puede destacar más el final del segundo tercio que el último, el hecho es que no quería dejarla pasar, sobre todo porque la ceniza se cayó poco después de hacer la foto y la imagen del último tercio habría sido un tocón. La pimienta vuelve a ser dominante en este tercio, pero el resto de los sabores mantienen su intensidad del tercio anterior, por lo que agradezco lo lento que quema y que me deja apreciar cada nota. Al cabo de una hora y 45 minutos, este Nub/Cain llega a su fin, bastante más complejo de lo que esperaba y mucho más agradable que cualquier otra prueba que le hubiese hecho en otra vitola.

Gracias a su quemada uniforme y al humo abundante, el Straight Ligero en vitola Nub se convirtió en una excelente fumada, intensa y compleja, y en este punto no estoy seguro si lo deduzco porque es una vitola que actualmente me gusta o si es porque simplemente el cigarro es así de bueno, pero diría que es una combinación de ambos, al punto que creo que es la vitola en la que volvería a comprar este cigarro y estoy dispuesto a volver a comprarlo con regularidad. Sigue siendo una fumada intensa y fuerte, pero al finalizar la fumada quedé satisfecho de un buen cigarro y nada golpeado, como he quedado con los otros.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar
Marca: Cain
Modelo: Straight Ligero
Dimensiones: 4 x 60
Tamaño: Nub
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Condega, Estelí)
Precio: $7,00
Puntuación: 86

Whisky: 100 Pipers

Reconocer este whisky constituye un cedulazo de los más intensos en Venezuela, pues 100 Pipers fue un whisky muy popular en este país durante los años 80 y 90, porque era barato y porque era… no, por más nada. Pero en un país en donde el whisky siempre ha sido a lo que la gente aspira, el 100 Pipers era un whisky de bajo costo que era destilado, envejecido y embotellado en Escocia, a diferencia de otros whiskies que eran embotellados en Venezuela pero a partir de alcohol importado. Esto le daba un pequeño caché adicional, pero no dejaba de ser un whisky barato. El hecho es que me encontré con una botella hace poco y decidí probarlo.

100 Pipers era producido originalmente por Seagram’s, pero desde que fue adquirida por Pernod Ricard, ahora es del conglomerado francés. Según la misma marca, 100 Pipers es el séptimo mayor blend de whiskies a nivel mundial y el #2 de Asia, e incluso el whisky #1 en Tailandia. En efecto, los mayores mercados de este whisky fueron Tailandia (y gran parte de Asia), India, España y Sudamérica. Hoy en día es embotellado en Escocia y en la India.

Pero el blend de 100 Pipers fue creado en 1965 por el master blender de Chivas, llamado Alan Ballie, y es un blend de entre 25 y 30 whiskies, en su mayoría producidos en la destilería Allt a’Bhainne en Escocia.

Creo que una de las cosas que más me llama la atención es que lo sigan haciendo. Ciertamente Venezuela no goza del mercado más estable del mundo, pero aquí lo vimos durante corto tiempo y en verdad no sobrevivió a la competencia en el rango de los whiskies de 8 años, incluso teniendo en cuenta que Red Label de Johnnie Walker no se vende en Venezuela desde hace mucho tiempo. Sin embargo, una breve revisión por internet me muestra que se sigue vendiendo en Venezuela, a un precio que ronda los $13 por botella de 0,75 lts.

100 Pipers siempre fue para mí un whisky playero, del tipo que ponías en un cooler cerrado con hielo y bebías sin observarlo. Cabe destacar que en esa época tomaba poco y por casi obligación, pues no mucho me gustaba y carecía de imaginación para crear cócteles más allá de «con coca cola». Pero viendo al 100 Pipers en copa, tampoco es algo que me llamaría mucho la atención gracias a su amarillo casi de paja con destellos que van hacia el amarillo mostaza. Las lágrimas descienden rápidamente por el interior de la copa y hay muy poco que añadir.

En nariz la apreciación principal es de alcohol, sin mucho más que añadir. Es como si oliera vodka, aunque con el paso del tiempo y el revolver del líquido se aprecia también cuero y algunas notas ligeramente dulces.

En boca es muy neutro, destacando notas de madera, cuero, dulce y un toque muy, muy lejano ahumado.

El 100 Pipers nunca destacó en el mercado por lo bueno que era y mis amigos que lo tomaban era básicamente por ser el whisky más barato que había, que no fuera nacional. En realidad no puedo decir si el nacional era mejor (no creo), pero Venezuela siempre ha sido mundialmente famosa por su elevado consumo de whisky vs. ron, o al menos en los 80 y 90 lo era. Con eso en mente, el mercado de whisky era brutal y el de rones tenía como 4 o 5 productos.

Como en tantos otros países, aquí tenía mucho más caché poner una botella de cualquier whisky sobre la mesa en un restaurante que una del mejor ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Pernod Ricard
Nombre del Whisky: 100 Pipers
Marca: 100 Pipers
Origen: Escocia
Edad: 8 años
Precio: $13
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 62

Graycliff – White Label (Toro Grande)

La última vez que probé Graycliff hice una medio promesa que no los volvería a fumar. No porque fuesen cigarros malos, sino porque no me gustó por dos razones: la primera es que es un cigarro generalmente caro, con un costo de unos $18-20 por el Chateau Grand Cru que había fumado; la segunda es porque la marca tiene un cigar lounge en el aeropuerto de Cincinnati y una vez me tocó hacer una espera como de seis horas ahí y quise entrar al lounge a fumar, pero cobraban $20 por sentarse y no podías llevar tus propios cigarros, sino que tenías que fumar uno de los que tenían en la tienda, que eran todos Graycliff y ninguno por menos de $20. El hecho es que esta marca de Bahamas no tenía mucho que me llamara la atención, excepto cuando vi que tenían un cigarro de precio más considerable y que además era ligado por AJ Fernandez. Está bien, lo tengo que probar.

En efecto, el cigarro no es fabricado en Bahamas, lo cual creo que es parte importante de su precio. Pero se trata de una reedición, pues el White Label original, que no era ligado por AJF, era fabricado en Bahamas y costaba $22. Este cuesta unos $8 y, aunque su composición es menos destacada, es un cigarro nicaragüense con capa habano ecuatoriana, mientras que en su versión original contenía hojas de Grecia y de alguna isla del Pacífico, lo cual sin duda contribuía a encarecerlo. Sin embargo, no conseguí ni una reseña positiva del original, así que me lleva a pensar que era puro nombre y poco contenido. En frío tiene notas de café y crema en la capa, con un fondo picante, mientras que en el pie se sienten notas de pimienta intensa. Una vez lo pico, la calada en frío me da notas abundantes de pimienta, crema y madera. Se siente bastante apretado y el box press ligero que tiene lo denota bastante.

Las primeras caladas del White Label realmente están cargadas de pimienta, haciendo que el cigarro se vea suave pero sea bastante fuerte, al punto que los ojos me sueltan lágrimas y me veo obligado a dejarlo descansar en el cenicero un rato mientras me doy realmente cuenta de lo que está pasando. No es un experiencia realmente agradable, pero al cabo de unos minutos la pimienta cede un poco y me permite apreciar otros sabores como madera, cuero y una sensación metálica como cobre, con notas dulces en el final. La intensidad de pimienta se mantiene como sabor dominante durante todo este tercio, pero el cigarro quema muy bien y mantiene un anillo de combustión relativamente recto, como buen AJ Fernandez.

En el segundo tercio la construcción mantiene su tendencia a ser buena, pero con una que otra desviación que no es problemática y, eventualmente, se corrige sola. La pimienta se suaviza bastante en este tercio, pero en ningún momento desaparece, con sabores muy similares a los del primer tercio, pero una nota cremosa y el retrogusto manteniendo notas tan intensas como en el primer tercio, por lo que cada vez lo exploro menos. Sin mucho más que ofrecer en este tercio, el White Label mantiene su quemada muy decente y produce humo abundante en cada calada, lo que hace que sea un buen acompañante de una cerveza, pero eso es porque a mí me gusta tomar cerveza cuando como cosas picantes y en este caso funciona muy bien.

En el último tercio la pimienta vuelve a destacarse, no tan fuerte como en el primer tercio pero definitivamente mayor que en el anterior, aunque el resto de los sabores se mantuvo igual y la quemada se mantuvo perfectamente, sin necesidad de preocuparme por si había que retocarlo pero igualmente sin dar ninguna satisfacción porque no. Al cabo de una hora y 25 minutos, el Graycliff White Label llegó a su fin.

El Graycliff White Label definitivamente está en un precio mucho más acorde con su sabor e intensidad cuando lo vi en menos de $8, en donde no es un cigarro demasiado destacado por sus sabores ni por su historial, pero siendo fabricado por AJ Fernandez puedes estar seguro que es de una muy buena calidad. Entiendo que existe una vitola salomón de este cigarro y realmente fue el que me recomendaron probar, aunque es ligeramente más caro. Pero dadas mis experiencias previas con la marca, decidí irme por este que es un poco más barato. Una vez probado, sí quisiera probar el salomón, precisamente porque no es un cigarro malo y creo que puede ser mucho mejor, pero si eres un geek de tabaco como yo y quieres probar todo lo que hace AJ Fernandez, es algo que hay que fumar. Precisamente, me recuerda más a las ligas baratas que hiciera AJF hace unos 5 años, que siempre eran buenas pero nunca eran caras. Si te gustaban esas, este cigarro te va a gustar.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Graycliff
Modelo: White Label
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro Grande
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 82

Cocuy: Magno Oro

Hoy me atrevo con mi primera reseña de Cocuy. Aunque de entrada les puedo decir que no es un cocuy puro. Según el texto en la parte trasera de la botella, se trata de un producto doblemente destilado en pequeños lotes, reposando durante ocho meses en barricas de roble blanco, lo que le proporciona parte de su color dorado. Es un destilado mixto elaborado con azúcares de agave cocui de la Finca La Esperanza ubicada al sur de la histórica ciudad de Coro (estado Falcón) en Venezuela.

La mezcla de este cocuy es 70/30, aunque no me indica con qué está mezclado, pero es lo que técnicamente llamaríamos Cocuy Abocado, al ser mezclado con mostos calientes de frutas u otros saborizantes naturales.

En realidad tengo otras botellas de Cocuy en casa y debería haber reseñado esas otras que las tengo desde hace algún tiempo y algunas llegaron como obsequio, pero este Magno Oro es el único que no tengo y como un amigo lo trajo para probarlo hace unos días, decidí adelantarme en ello. También porque hay algo que me hace pensar que este licor ya no existe, pues según la página web de Magno Cocuy, tienen 4 productos: Magno Silver, Magno Cristalino, Magno Gold y Magno French Oak. Aunque Gold es Oro en inglés, el producto actual está marcado como 100% azúcares de agave, por lo que el que tengo no parece ser un producto actual. No obstante, mayor razón para reseñarlo.

La botella es igual a la otra botella de Magno Original que tengo en casa, que según la página web ahora se llama Cristalino, pero que cuando me toque reseñarlo le daré mayor detalle. Igualmente tiene la misma capacidad y está embotellado a 40° de alcohol. Cabe destacar que cada botella es una pieza única de vidrio soplado, lo cual es bastante artesanal pero también hace que cada producto sea ligeramente diferente.

En copa se trata de un líquido amarillento con destellos de amarillo claro, como color de paja. Tiene una densidad media baja, tomando un tiempo extendido para detenerse luego de girarlo dentro de la copa y lágrimas que descienden con una rapidez marcada y muy aglutinadas entre ellas por el interior de la copa.

En nariz los aromas son variados y es aquí donde esa mezcla realmente se destaca, pues la nota dominante es de jugo de manzana, como el Mott’s que siempre llega de contrabando en Venezuela, pero también con notas cítricas a limón. No obstante, también hay notas originarias que incluyen una sensación destacada de la madera, con algo que me recuerda al aserrín, notas perfumadas y florales y, finalmente, una sensación no del todo agradable como a goma, como las de los lápices Mongol.

Su intensidad alcohólica en boca es media-baja, lo cual es algo diferente a una gran cantidad de cocuy que he probado últimamente. Simplemente no es nada agresivo y puedo probarlo un par de veces más sin mayor problema, destacando al igual que en nariz notas de jugo de manzana muy destacadas, como manzana verde. También se siente un sabor a pulpa de limón amarillo y sabores herbáceos que me recuerdan al cilantro. Hay toques ligeramente amargos en el fondo y el final del sabor incluye también notas saladas. En retrogusto se siente esa misma esencia herbal, pero en este caso me recuerda a la grama recién cortada.

En general, es una aproximación interesante al cocuy de calidad y si no has probado cocuy antes, quizá esta sea la mejor recomendación para una introducción a este destilado, pues probando uno como este te permitirá apreciar mejor las notas del cocuy puro más adelante. Habiendo probado ya el cocuy puro, este me pareció que sin duda «le falta», pero también lo sentí muy fresco y un estilo que de verdad añora colocarle hielo y quizá algo de soda y no mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería JADeLuR
Nombre del Cocuy: Oro
Marca: Magno
Origen: Venezuela
Edad: 8 meses
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 80

CAO – Flathead Steel Horse (Gordo)

En 2013 CAO lanzó un cigarro diferente, inspirado en la mecánica automotriz y en los motores gigantes americanos. Esta línea se llamaría Flathead, por el motor que Ford y Harley Davidson hicieron famoso, aunque sus cajas siempre llevaron la versión del automóvil en sus motivos. Para 2015 quisieron llevar el concepto un paso más allá, haciendo cigarros con la cabeza plana, precisamente como su nombre en inglés lo indica, y lo llamaron el Flathead Steel Horse, el cual llevaría una liga casi completamente distinta al Flathead original e imágenes más relacionadas a las motos que a los carros. Este cigarro estaría disponible en solamente dos vitolas, una llamada Bullneck con dimensiones de 6,5 x 66 y otro llamado Apehanger, que es el que probé como parte del paquete de abril de Rumbullion Club.

El cigarro se llama Flathead, que quiere decir cabeza plana, y en el V660 o el V554 esto no era tan aparente, pues tenía una ligera curvatura, pero en este es perfectamente plana, lo que le da más carácter al cigarro aunque también dificulta un poco saber a ciencia cierta cuál es la mejor manera de cortarlo. Un amigo me dijo que se le desarmó el cigarro cuando lo pico con la doble hojilla y por alguna razón me parece que con la guillotina en V voy a tener una experiencia similar. Pienso que con el punch me va a ir mejor, pero el que tenía lo perdí hace como un mes. No está perdido, sino en casa de un amigo, pero el hecho es que no lo tengo conmigo. El cigarro se siente rígido y más duro de lo que debería, pero la capa es lisa y bastante brillante, con aromas a chocolate, establo, madera y pasas. Consigo la mejor opción de corte cuando se me ocurre algo poco ortodoxo que uso en casos de emergencia: le meto un clavo y hago dos o tres orificios en la cabeza y la calada funciona a la perfección, presentando aromas de café, madera, chocolate y pasas.

El cigarro enciende bastante uniforme, aunque me toma unas cuantas pruebas frente a un espejo (estoy que no me aguanto) para encenderlo bien y una vez encendido se mantiene bastante bien. El tiro es ligeramente apretado en caliente, así que le hago un par de orificios más y me prometo conseguir un nuevo punch o recuperar el que tengo. Los sabores desde el principio son densos y ricos, incluyendo tierra mojada, madera, cuero, trigo, anís y chocolate, con un toque de vainilla y pimienta en el retrogusto, pero estos son bastante suaves. El humo es abundante, denso y casi que no se mueve, y en las primeras caladas me doy cuenta que me gusta bastante este tamaño de cigarro. Si bien un 6×60 es demasiado para mí, un 5,5×58 es el límite, aunque creo que 5×56 es lo que más me gusta para pasar un rato, no necesariamente para cata; pero esta es la vitola más pequeña en la que está disponible este cigarro, así que las opciones son pocas. Hacia el final del primer tercio se siente bastante cremoso y la intensidad se siente media, pero en ascenso.

En el segundo tercio hay un cambio repentino en forma de complejidad, en el hecho que esta desaparece y el cigarro se siente un poco más lineal, pero no por ello la intensidad se reduce; es como si uno sustituye al otro. Es como si los sabores se amalgaman en este segmento y son más difíciles de diferenciar, al tiempo que aparecen notas herbáceas en el retrogusto y el cigarro se siente más dulce y menos picante. En términos técnicos el Flathead Apehanger se comporta de maravilla, con una ceniza sólida y blanca que se rehúsa a desprenderse, pero que eventualmente cae al suelo (y lejos de mí). Más o menos a la mitad del cigarro los sabores despegan nuevamente y la complejidad se vuelve como la del primer tercio, aunque la fortaleza sigue el mismo camino que lleva y la experiencia se vuelve bastante intensa.

En el último tercio (aunque la imagen corresponde más a la mitad del cigarro, pero no quería dejar de destacar la anilla y la quemada) el Flathead Apehanger comienza a quemar un poco disparejo, aunque esto se corrige rápidamente con unos retoques en lugares específicos y no parece afectar el sabor, mientras que los sabores se sienten más cremosos, de madera y chocolate, con notas más suaves de tierra seca, cuero, nueces y paja. En el retrogusto siguen presentes las notas de pimienta y vainilla, pero considerablemente más fuertes que antes. La intensidad se coloca en media alta y el cigarro termina durando una hora y 50 minutos, que es un poco más de lo que esperaba, aunque esto puede haber sido gracias a ese corte que le di.

El cigarro es parte del paquete mensual de Rumbullion Club para abril de 2021, una pequeña página de venta de cigarros a la que tengo la suerte de asesorar y son los primeros que ofrecen esta posibilidad de paquete mensual. Por otro lado, pensando un poco sobre el cigarro, esta no es la primera vez que me encuentro con una cabeza plana, pues el RomaCraft Neanderthal también la tiene, aunque no lo menciona en su nombre. Precisamente en cuanto a su nombre, todo tiene que ver con motos: Steel Horse (caballo de acero) es un término de jerga para motos, mientras que Apehanger son los manubrios esos que tienen las motos americanas en donde las personas van casi colgadas de ellos. Aunque tiene varios sabores y una complejidad aparente, el Flathead Apehanger no es un cigarro que caracterizaría como complejo, sino más bien interesante y más divertido que otra cosa, pero esa es la manera que he definido la mayoría de los CAO que he fumado, y aunque es una marca que nunca me ha dejado mal, sí hay algunos cigarros de ellos que no me han gustado tanto. Pero este Flathead Apehanger para mí es uno de esos que seguiré comprando, pues al igual que el Flathead original, se trata de una fumada larga, sabrosa y a un excelente costo. Cabe destacar que gracias a lo que me ha gustado el Flathead tradicional, con este me compré un 5-pack sin haberlo probado, pero después de hacerlo creo que voy a comprar otro.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: CAO
Modelo: Flathead Steelhorse
Dimensiones: 5½ x 58
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Habano grueso)
Capote: Brasil (Arapiraca)
Tripa: República Dominicana, Honduras, Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 89