Ron: Rasta Morris Venezuela 2008

Rasta Morris es una marca de ron difícil de explicar, pero lo voy a hacer desde el principio, pues al igual que cualquier antivacunas (que no lo soy), mi corta investigación en internet merece ser reconocida y leída. Rasta Morris es una marca de Bert Bruyneel, un belga que es amante del whisky y que de una u otra manera ha estado relacionado con su venta desde hace unos 20 años. Hace unos años Bert pensaba, al igual que muchas personas, que el ron es excesivamente dulce y repulsivo, y que su reputación de bebida por default de cuanto muchacho borracho que hay por ahí o como pequeña porción de una piña colada de bar barato no era merecida.

Afortunadamente, esto sucedió cuando Bert comenzó a tomar ron de verdad, el ron que conocemos y apreciamos los fanáticos y se enamoró del destilado, como nos ha sucedido también.

Su marca Rasta Morris parte de una marca que Bert comenzó, llamada Asta Morris, que puede sonar como algo muy creativo o rebuscado, excepto si eres flamenco belga como lo es Bert. En este dialecto, «asta morris» básicamente se traduce a «¿eso es todo?»; una expresión sarcástica que se menciona cuando algo te impresiona mucho. Por ejemplo, sería la respuesta perfecta a «este ron tiene 9 años de añejamiento en Venezuela y 2 años de añejamiento en el Reino Unido, en donde la barrica finalmente es destapada y el líquido es embotellado a 63,1% alcohol». La respuesta sarcástica a eso sería «¿eso es todo? / asta morris?» La R antes es para darle un aspecto «tropical» al nombre y diferenciarlo de la marca de whisky que actualmente lo lleva.

Efectivamente, el Rasta Morris Venezuela es un ron venezolano de 2008, añejado durante 11 años, de los cuales 9 fueron en Venezuela y 2 en el Reino Unido. No dice a quién pertenece esa destilación ni en qué parte de Venezuela fue añejado, aunque su sabor me indica que no fue en la costa. Finalmente fue embotellado sin filtrado en frío, sin aditivos, sin colorantes y sin azúcar, y directo de la barrica sin diluir, en 2019 a 63,1% de alcohol.

En copa el Rasta Morris es un ron de color bronce con destellos hacia el naranja, con lágrimas de excesiva lentitud que descienden muy lentamente por el interior de la copa. El alto grado alcohólico le da una cierta ligereza al líquido, lo que hace que no parezca tan denso en copa.

En nariz ciertamente se siente como el tipo de ron que viene de aquí y me aventuraría a decir que es de DUSA, aunque no tengo como comprobarlo. Tiene el perfecto aroma que reconoces inmediatamente como ron, incluyendo vainilla, azúcar morena, caramelo y notas de coco y miel. No se siente fruta alguna, lo que me hace pensar que podría no ser DUSA sino Pampero, pero todo son conjeturas.

En boca el grado alcohólico ciertamente es lo primero que delata su intensidad; es bastante caliente en boca. Pero los sabores se sienten muy accesibles, directos y con relativamente pocos matices. Es tan dulce como muchos rones venezolanos pero sin esa aparente dulzura posterior que se siente en boca luego de pasarlo por la garganta que tienen muchos rones locales. También tiene esa propiedad volátil y poco matizada de los alcoholes destilados por columna, que también es común en rones venezolanos, pero no creo que sea 100% producto de columnas, pues también hay propiedades adicionales y pesadas en él. Los sabores en boca son similares a los de nariz, así que podría decir que es un ron franco e incluyen: vainilla, madera, caramelo y nuevamente notas de coco, aunque más tostado aquí y también esa nota charreada/tostada/ahumada. Nuevamente, una ausencia total de sabores afrutados, aunque eso también puede ser por una corta fermentación.

El Rasta Morris Venezuela es un ron extraordinario y cuando tuve la oportunidad de probarlo fue el mismo día que el Black Tot, Diplomático Distillery Collection #3 y los dos Foursquare, y la verdad es que después del Sagacity, este fue mi preferido. Sabe a lo que los rones más puros de Venezuela deberían saber y en realidad casi todos los rones venezolanos me parecen muy buenos, pero el hecho que casi todos (exceptuando el Diplomatico Planas) se encuentran a 40° de alcohol, es reconfortante saber que a mayor concentración alcohólica los sabores no se pierden, sino que más bien se realzan. Ahora, si tan solo existiera un fabricante nacional que se atreva a superar el 40%…. afortunadamente la DOC Ron de Venezuela permite hasta 50%, así que diría que es cuestión de esperar.

Rasta Morris Venezuela es uno de 23 rones embotellados por la marca (hasta la fecha) y el único que contiene ron venezolano. Según su misma página web se encuentra limitado a 260 botellas, así que me considero no solo afortunado sino hasta galardonado de que se me permitiera la posibilidad de probarlo.

Nuevamente, gracias a Rones de Venezuela por la oportunidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Asta Morris
Nombre del Ron: Venezuela 2008
Marca: Rasta Morris
Origen: Venezuela, embotellado en Reino Unido
Materia prima: Melaza
Edad: 9+2 años
Precio: $110
Densidad alcohólica: 63,1%
Puntuación: 94

Alameda – Wavell

Alameda Cigars es una marca de Manuel Quesada, de Quesada Cigars, que apunta al mercado de cigarros de bajo costo. Ciertamente no es una marca nueva, pues existe desde 2001, pero siempre ha mantenido su formato de cigarro de tripa larga a un bajo precio, con su capa Connecticut, capote brasileño y tripa dominicana. El cigarro está disponible en vitola Churchill, toro y este Wavell, que en verdad es un robusto 5×50. Fue un obsequio de un seguidor, junto con un par de Arturo Fuente Hemingway que guardo con mucho recelo, pero este Alameda me lo recomendó como un buen cigarro para el diario, aunque cabe destacar que este seguidor no fuma todos los días.

En esta ocasión estoy fumando el cigarro en una terraza que estoy tratando de acondicionar junto con mi socio para que sirva de terraza de fumadores, pues en Caracas son pocas las opciones de tales lugares y ese lugar está disponible. Ciertamente no es el lugar más atractivo de Caracas, pero la vista del Avila y la brisa constante hacen de él un espacio muy llamativo. El cigarro, por su parte, tiene una capa Connecticut bastante irregular, quizá manteniendo ese estilo de cigarro de bajo precio. La capa tiene muy pocos aromas, que apenas si destacan paja, miel y madera, mientras que en el pie es solamente madera y un dejo muy sutil de nueces. En la calada en frío no hay mucho más que ofrecer, salvo paja, miel y tierra seca.

Lo he dicho antes y siempre trato de dejarlo claro, pero el Alameda es un cigarro de $2, así que realmente sería absurdo compararlo con un cigarro de $6 o de $10, sino más bien destacar lo que tiene y lo que no tiene, pero no reprocharle sus faltas, pues precisamente por $2 no puedes esperar demasiado. Dicho eso, el Alameda es un cigarro bastante suave, tanto en intensidad como en sabores, bien construido y con pocas sorpresas. En el primer tercio los sabores son de tierra seca y algunas notas de nueces, que no son regulares, pero sin duda están presentes. Es un cigarro en el que puedes probar el retrogusto constantemente y no correr el riesgo de hacerte daño, al menos no permanente. Aunque estoy exagerando, pues creo que el retrogusto hay que hacerlo poco para que se aprecie bien. El retrogusto precisamente de este cigarro es de tierra seca y cuero, con una que otra nota de paja, lo que hace que el cigarro tenga una sensación bastante seca, aunque quema muy decente y a buen ritmo.

Aunque el Alameda es un cigarro de tripa larga, los sabores parecen más de tripa corta en el sentido que hay muy poca evolución desde el inicio, y en el segundo tercio los sabores siguen siendo de tierra seca, una nota como de tiza que aparece al inicio del segundo tercio pero que desaparece cuando marco la mitad y a partir del ecuador también hay notas ligeramente picantes, aunque bien podría ser el humo siendo un poco áspero en la garganta, aunque no es algo constante tampoco. El humo es medianamente abundante, el anillo de quemado muy decente y la intensidad bastante baja. Sin duda puede ser un buen cigarro de diario, si no quieres estar buscando sabores sino simplemente fumar.

El último tercio es una copia casi exacta del segundo, exceptuando el sabor a tiza que ciertamente no aparece sino que mantiene la paja, tierra y una sensación que definitivamente es picante y no necesariamente áspera en este punto. No hay mucho más que celebrar ni reclamar del cigarro, aunque sí debo agradecer que queme decentemente y con humo abundante. Al cabo de una hora y 10 minutos llego al final del Alameda, más satisfecho por haberlo fumado ya que por los sabores que percibí. También agradeciendo que lo combiné con agua, pues creo que cualquier otra bebida hubiese dominado al cigarro.

A menudo hago analogías automotrices para describir otras cosas, tabaco entre ellas, y así como no puedes juzgar a un Chevrolet (Opel) Corsa por su aceleración hasta 200 kph vs. un Ferrari, sería absurdo juzgar a un cigarro de $2 por su variedad de sabores vs. un cigarro de $10. Ciertamente he probado cigarros de $4 o $5 que me han sorprendido, pero una de las razones ha sido porque no espero mucho de ellos para empezar y el Alameda va por esa onda; no espero mucho de ellos y el Alameda no te sorprende, sino que se comporta exactamente como esperaría. Quema bien, produce buen humo, no tuve que retocarlo y tiene un par de sabores bastante lineales, pero por ese precio es exactamente lo que te va a ofrecer. Es un buen cigarro de diario, pero si eres como yo que puedes justificar un cigarro al día, pero no puedo justificar un trago de algún destilado al día, por lo que el Alameda sería ideal porque con lo que lo combines se va a ver superado. Por ello, con este vas bien si no quieres más que echar humo.

Ficha Técnica:
Fabricante: MATASA
Marca: Alameda
Modelo: Wavell
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Connecticut)
Capote: Brasil
Tripa: República Dominicana
Precio: $2,00
Puntuación: 77

Ron: Black Tot 50th Anniversary

El 31 de julio de 2020 marcó el quincuagésimo aniversario de la abolición de la ración diaria de ron que la marina inglesa le daba a sus integrantes, tradición que existió durante unos 250 años. Esta fecha ha sido marcada como el día del Black Tot, dado que Tot era el nombre de esa ración y Black al mejor estilo del Viernes Negro, por ponerle un toque tétrico a un día. Para conmemorar los 50 años de esa fecha, Oliver Chilton, master blender de Elixir Heaven, la destilería creadora de este ron ha creado una edición limitada del ron «estilo naviero».

El líquido contenido en esta botella celebra al Caribe como cuna de tantas expediciones patrocinadas por la marina inglesa, pero también como cuna del ron. Se trata de un blend con rones de cuatro países, incluyendo Demerara Distillers de Guyana, Foursquare de Barbados, Trinidad Distillers de Trinidad y Tobago, y Hampden de Jamaica. También hay cantidades bastante pequeñas de Caroni (Trinidad) y el ron de la marina original producido en los años 70. En la parte trasera de la botella está marcado exactamente el origen, añejamiento y porcentaje de cada uno de los rones contenidos en la botella que, además, se encuentra embotellada al contenido alcohólico al que estaban los rones de la marina: 54,5%.

A fin de evitar que estés buscando la lupa, como me tocó a mí, aquí va lo que tiene:

  • 28% Guyana 12 años – Demerara Distillers – Alambique Savalle
  • 27% Guyana 9 años – Demerara Distillers – Alambique Savalle
  • 15% Barbados 11 años – Foursquare – Alambique y columna
  • 11% Trinidad 10 años – Trinidad Distillers – Columna
  • 8% Jamaica 9 años – Hampden – Alambique
  • 6% Guyana 10 años – Demerara Distillers – Alambique Port Mourant
  • 4% Trinidad 23 años – Caroni – Columna
  • 0.5% Guyana 42 años – Uitvlugt – Alambique Port Mourant
  • 0.5% Ron naviero original – blend mundial

Además, todos los rones son con base de melaza y son una combinación de añejamiento continental o tropical, lo cual creo que se refiere a añejamiento en la costa o hacia adentro, o es un tema de añejamiento en sus países de origen y en Reino Unido… esa parte no la tengo clara, pero es embotellado en Escocia. Finalmente, la ficha técnica trasera también indica si la destilería en la que fue creado cada uno de los alcoholes se encuentra operativa o no, siendo tres de ellas que se encuentran cerradas ya.

Viendo todos los rones que lo componen, realmente me encantaría probar cada uno de los integrantes por separado, pero no será el caso por los momentos.

En la copa me encuentro con un líquido bastante oscuro, al punto que cuando lo serví por primera vez se me ocurrió que podía ser un blackstrap o alguna especie de ron especiado. Afortunadamente luego leí bien la etiqueta y me di cuenta que no. Lo primero que pienso es en la cerveza Guinness, por esa tonalidad rojiza oscura a contraluz y es exactamente el color de este ron, que ciertamente no es el más oscuro que he probado, pero está cerca. La botella menciona que el producto final no tiene aditivos, incluyendo colorante, así que nuevamente me llama bastante la atención probar los componentes por separado. Las lágrimas descienden lentamente por su interior, mostrando la prevalencia de los rones de Guyana y el promedio de 11 años de maduración.

En nariz se siente bastante afrutado, casi especiado, y no tan alcoholado como sus 54,5° me harían pensar. Se sienten notas fuertes de canela, pan tostado, chocolate, pasas y frutas pasadas por la parrilla, cosa que hice hace unos meses y me pareció delicioso. Pero dicho eso, aunque es un ron que con gusto probaría en nariz indefinidamente, los aromas antes mencionados son los predominantes y podría pasar un buen rato buscando otros, pero no serían más que matices de los existentes.

En boca nuevamente me ataca la sensación que se trata de un ron especiado, sobre todo porque el sabor inicial es intenso de regaliz negra y tabaco, con algunas notas ahumadas como del charreo de la barrica. Pero también hay notas fuertes de chocolate negro, café y luego pasas. La influencia del ron Demerara es muy notable y te deja con un final de banana y notas mentoladas o quizá más anisadas. Esta nota mentolada es incluida también en el retrogusto, junto con el chocolate y el tabaco que sentí al inicio. La largura es casi infinita y quedo durante largo rato probándolo, aunque el final es más seco de lo que esperaría luego de tantos sabores dulces en boca.

Pero para ser honesto, el Black Tot 50th Anniversary me parece un ron extraordinario, fantástico y del tipo que siempre, siempre quiero tener en mi bar. Lo probé con un tabaco y el resultado no fue tan positivo como esperaba, aunque eso creo que se debe a la intensidad dulce en boca del ron, por lo que recomendaría un cigarro de gran intensidad, pero eso puede ser contraproducente también, pues demasiada intensidad en el cigarro más 54,5% de alcohol puede no terminar bien. No me atreví a ponerle hielo, aunque podría ser una opción cuando lo vuelva a probar.

Mil gracias a Rones de Venezuela por permitirme probarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Elixir Heaven
Nombre del Ron: 50th Anniversary
Marca: Black Tot
Origen: Guyana, Trinidad, Barbados, Jamaica. Embotellado en Escocia
Materia prima: Melaza
Edad: 9 a 42 años
Precio: $180
Densidad alcohólica: 54,5%
Puntuación: 95

Crowned Heads – Las Calaveras 2020 (LC48)

Al igual que el resto de los productos de Las Calaveras, el cigarro sirve como tributo a las personas que han muerto el año previo, sirviendo como celebración de sus vidas. Para Crowned Heads este es el cigarro que tiene una liga nueva cada año y que no solo es uno de los cigarros más destacados de su portafolio, también los coloca como una referencia anual con este cigarro y todo lo que él representa. Esta edición limitada de la marca ya está en su séptimo año con la edición 2021, por lo que el que tengo en mis manos es la sexta edición. La producción de esta edición es menor a la de años anteriores, habiendo llegado a 1700 cajas y 2500 samplers el año anterior y en 2020 limitado a solo 1000 ajas y 500 samplers. Sin embargo, aunque 2020 es su sexta entrega, en realidad se han creado 26 cigarros diferentes contando todas las vitolas.

El cigarro fue enviado por un seguidor de mi Instagram. La capa oleosa de Las Calaveras 2020 proviene de Ecuador y es Habano oscuro, con un muy ligero box press que solo se nota si detallas el cigarro. La anilla en el pie es una nueva adición que creo que comenzó en el 2019, que casualmente fue el cigarro que menos me gustó de los que he probado. Hasta ahora he podido fumar el 2017, 2018, 2019 y ahora este 2020. La capa tiene aromas a cuero, tierra, nibs de cacao, granos de café y nuez moscada, mientras que la calada en frío, luego de quitarle esa anilla, se sienten aromas a cuero, tierra, cáscara de maní y melaza. Quizá lo que más me llama la atención de este cigarro es que es la versión con cepo 48, así que estoy casi seguro que voy a tener un buen sabor concentrado, cosa que no es tan común en cigarros de cepo mayor.

Las Calaveras 2020 enciende de manera uniforme y bastante rápido, aunque el anillo de combustión no es el mejor y la ceniza, al menos en el primer tercio, tiende a caerse rápido, lo que hace que sea sobre mi camisa. Pero gracias a su calidad y a su cepo, los sabores son intensos desde el inicio, destacando una cierta acidez de café, como cuando el grano no es completamente tostado y te tomas un espresso, pero también incluye notas de cuero y tierra como principales y notas más suaves y menos constantes de nibs de cacao, almendras, paja y madera. El retrogusto incluye esa nota de café, aunque sin tantos matices y pimienta, por supuesto. La intensidad es menor de la que esperaba, aunque bordea entre media y baja.

La ceniza efectivamente se mantiene muy poco sobre el cigarro y esto puede ser un tema de construcción, de cepo o que simplemente la ceniza no se aguanta mucho, cosa que pasa con algunos cigarros y no es necesariamente sinónimo de buena o mala calidad. Hay un cambio sustancial en este tercio medio y es que los sabores dominantes de cuero y tierra que dominaban el primer tercio son sustituidos por merey (anacardo para el resto del mundo) como dominante, seguido de chocolate negro, anís, granos de café y madera. El retrogusto sigue manteniendo la pimienta y es la nota dominante ahí, pero también se siente un aroma que me recuerda bastante a la melaza pero a partir de la mitad ese sabor cambia a una nota más de chocolate negro, como el que se siente en el paladar. La construcción no es la mejor, no tanto por el tema de la ceniza sino por una tendencia no a apagarse, pero si a reducir el área de quemado, por lo que requiere un par de retoques durante este tercio a fin de mantener la quemada uniforme.

El último tercio Las Calaveras 2020 es como un grandes éxitos de los tercios previos, combinando lo mejor de cada uno, con un sabor dominante de tierra y merey (anacardo) y notas menores de madera, paja, nibs de cacao, cuero y la nota perfumada de la melaza, mientras que el retrogusto mantiene pimienta y chocolate. La construcción es más o menos igual, aunque en este segmento solo requiere un retoque al inicio para mantener la quemada uniforme y luego sigue bien, por supuesto con la tendencia a no mantener una ceniza, pero el humo es denso y abundante y cuando eso sucede hay poco que reclamarle. La intensidad se mantiene en media durante casi toda la fumada, y podría pensar que es gracias a los retoques que no termina de aumentar, pero no estaría seguro de eso.

Crowned Heads es una marca que hace una gran cantidad de cigarros excelentes, aunque a menudo la confundo con Caldwell, pero eso es por lo distraído que soy yo. Viendo un poco hacia atrás y lo que he probado de ellos, veo que son 16 cigarros distintos, sin contar múltiples vitolas de un mismo producto, pero sin duda que esto denota una gran tradición de calidad. Las Calaveras es quizá el elemento más constante y esperado de su portafolio y, aunque ha tenido sus altibajos (por ejemplo mi experiencia con la edición 2019), sería tonto de mi parte decir que no soy uno de los que los espera. Tenía la idea ya que conseguir la edición 2020 iba a ser muy difícil gracias a esa reducción de la producción, por lo que me llenó de satisfacción cuando llegó gracias a la bondad de mi seguidor, Ruddy Herrera. El cigarro me parece que está a la par de las ediciones previas, excluyendo el 2019, pero es difícil decidir cuál es mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Crowned Heads
Modelo: Las Calaveras Edición Limitada 2020
Dimensiones: 5½ x 48
Tamaño: LC48 (Corona Gorda)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,95
Puntuación: 92

Purocrata – Habano (Robusto)

No hace mucho tuve la oportunidad de ofrecer una asesoría a un vendedor de tabaco en Venezuela, con el que entablé una buena relación y gracias a esa asesoría esta persona adquirió para la venta en Venezuela un lote de estos cigarros PUROcrata que son hechos en República Dominicana. Aprovecharon para obsequiarme un par de los cigarros y, si quería, reseñara alguno lo cual hago con gusto. Purocrata se trata de un cigarro hecho en Tamboril por la mano de William Ventura, de la fábrica El Maestro. Se trata de un cigarro con capa Habano ecuatoriana y capote y tripa dominicana, que no es especificado cuáles hojas. En términos de historia, Purocrata como marca es bastante reciente, apareciendo en el registro de Pymes dominicanas en la edición de septiembre de 2020, habiendo sido solicitada tan solo un mes antes.

Pero en términos de apariencia, la anilla es bastante diferente de lo que es la tradición de las decoraciones de cigarros de ese país. Muchos dirían que es hasta demasiado sencilla. A mí me parece que está bastante bien, aunque quisiera más información del cigarro que estoy por probar, pues no solo no tiene página web Purocrata, sino que la Fabrica El Maestro tampoco… a menos que fabriquen pianos ahí también. Igual con William Ventura, tienen mucha más presencia en redes sociales un tocayo que es barista que el tabaquero. Pero en cuanto al cigarro como tal, se trata de uno con capa Habano ecuatoriana, muy brillante y tirando hacia las tonalidades más claras sin llegar a ser definido como Claro. Tiene aromas interesantes que incluyen madera, durazno, cuero y una nota que me recuerda a sabores dulces y que en primera instancia relaciono con canela. En la tripa se aprecian notas de madera vieja, durazno y un toque mínimo de pimienta, mientras que la calada en frío presenta madera, cuero y tierra seca, por lo que no incluye alguna nota de relación con el dulce.

El Purocrata enciende rápidamente, de manera uniforme y sin tener que tostarlo mucho, con una intensidad de pimienta poco característica entre los dominicanos, pero que ciertamente le da una importancia e infunde un respeto en los primeros momentos de fumada que me hacen tomarme fumada con una cierta pausa que no esperaba. Al cabo de algunas caladas aparecen sabores de cuero y tierra, junto con una nota semi-dulce de pan tostado hacia la mitad del primer tercio que le da una nueva dimensión a la experiencia. Esa nota dulce es rápidamente acompañada por matices de azúcar moreno, canela y nuez moscada, mientras que en el retrogusto se sienten notas de regaliz y chocolate, que sustituyen a la pimienta que era la única presencia en las primeras caladas.

En el segundo tercio el Purocrata muestra menos tendencia hacia los sabores secos, o al menos una mayor inclinación por las notas más dulces que incluyen precisamente notas dulces, pero matices de caramelo y toffee, pero también un sabor de pasas que me hace pensar en el vino tipo Pedro Ximenez y que a partir de la mitad del cigarro se convierten más en un sabor tipo mermelada. En el retrogusto aparecen notas cítricas que acompañan una sensación de chocolate que ya es muy sutil y pareciera que es en esta parte donde menor presencia tiene la fumada. Técnicamente se ha comportado de maravilla, con un anillo de combustión muy recto, humo abundante y ninguna necesidad de retoque tanto por quemada como por humo.

Aunque han habido cambios significativos y de importancia en el Purocrata, para el último tercio no parece haber un cambio drástico con respecto al tercio anterior, sino más como una simplificación de esos sabores. Las notas dulces han desaparecido casi por completo, apenas manteniendo una sensación dulce pero sin matiz alguno, por lo que esas notas de caramelo, mermelada, chocolate o toffee desaparecieron por completo. Sí hay una sensación de tierra mojada, aunque sutil y la sensación cítrica en el retrogusto es la única que puedo calificar como agradable en este tercio, pero igual lo fumé hasta quemarme los labios, lo cual sucedió luego de 70 minutos de fumada.

Cada vez que me toca fumar un cigarro nuevo confieso que lo hago con algo de escepticismo. Cabe destacar que me encanta hacerlo, pero siempre trato de tener las expectativas en cero a fin de no dejar que ello me distraiga, pero ese miedo o sospecha de lo desconocido es imposible de ignorar y en lo personal tengo que admitir que una ausencia de presencia de redes sociales o de página web (o de ambas) y poca información al respecto siempre me va a generar más factores de desconocimiento que de confianza. Pero el Purocrata precisamente me sorprendió por su capacidad de atraparme con sus sabores en los primeros dos tercios, que en el sentido más de mercadeo podríamos argumentar que deja que sea su experiencia la que te devele sus misterios, o algún copy aspiracional como ese. En efecto, aunque el último tercio no deslumbre tanto como los dos primeros, es una experiencia agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Maestro
Marca: Purócrata
Modelo: Habano
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: N/D
Puntuación: 86

ACID – Nefasto

Podría decir que pocas veces un nombre le ha quedado tan bien a un cigarro, pero en vez voy a preguntarme por qué una marca le pondría a su producto un nombre así. Me recuerda al comediante americano Dennis Leary, que decía que podrías hacer una marca de cigarrillos llamada Muerte Negra y la gente igual los fumaría. Pero la verdad es que el hecho que se llame Nefasto no ha evitado que esta marca, creada en 1999 por Drew Estate, sea una de las más vendidas en USA. Los ACID en realidad no son tabacos saborizados y la manera más efectiva de darse cuenta de eso es que los saborizados normalmente tienen un solo sabor y ese sabor se aprecia durante toda la fumada. Los ACID, por otro lado, son infusionados y de eso te das cuenta cuando los estás fumando y ves que el sabor no es tan invasivo como en un cigarro saborizado y no es igual durante toda la fumada ni es un solo sabor. Esto se logra porque las hojas reciben el vapor de una cocción de distintos ingredientes que se colocan debajo. La receta de esos ingredientes es variable de un producto al otro pero también es secreta. Dicho eso, Drew Estate tiene otras líneas de cigarros saborizados que son exactamente eso y no infusionados, como los Java, los Larutan, Tatiana y otros similares.

El Nefasto tiene la misma liga que el Nasty que fumé hace unos días, pero mientras que el Nasty es un 4×52, el Nefasto es un 6×62, aunque igualmente en pirámide y con la misma capa Connecticut Broadleaf. Pero visualmente sin duda que el nombre le queda muy bien, la capa es bastante imperfecta, con trozos que faltan, muy frágil y de distintos colores en general y con aromas similares a los del Nasty, que incluyen incienso, flores (rosas?) y madera de sándalo, pero en el pie se sienten notas de bosta intensas y más de ese incienso. Precisamente porque la capa se encuentra tan frágil no me atrevo a «pelar» la perilla como recomiendan a veces hacerlo con los rabos de cochino como el que tiene este cigarro. La calada en frío me revela algo agradable a lo que hice una mención muy ligera en la reseña del Nasty y es que la perilla no es endulzada como esperaría que lo fuera en un ACID, simplemente porque se vende como saborizado (o infusionado). En realidad la perilla no tiene sabor más allá de los normales de un tabaco y la calada en frío me presenta… tabaco. Solamente tabaco, nada de aromas y nada de incienso ni nada de lo normal de un tabaco habitual.

Desde las primeras caladas me doy cuenta que el Nasty y el Nefasto son cigarros completamente diferentes. Si bien en un 4×52 vas a tener sabores más concentrados y fuertes, en el Nefasto 6×62 apenas si tienes sabores aunque la cantidad de humo que suelta es absurda. Me costó un poco que quemara de manera uniforme, o al menos que encendiera de manera uniforme, pero eso es normal con un calibre como este. Pero en el primer tercio puedo determinar que no es un cigarro malo, aunque tampoco lo llamaría un cigarro bueno, sino que es más como bastante neutral. Casi como si no sintiera los sabores de la infusión, porque son muy suaves y apenas si siento ese incienso pero creo que es la capa emanando olores solamente. En general sabe a un cigarro que no es infusionado o endulzado o saborizado, pero que tampoco aporta sabor alguno, pues ni siquiera es tabaco lo que se siente. La intensidad, como si no fuera obvio, es bastante baja y en cada calada me encuentro soltando más humo del que pensaba que había tomado gracias a la inmensa cantidad de humo que suelta. Menos mal que estoy en una terraza y hay algo de brisa.

En el segundo tercio los sabores son exactamente iguales que en el anterior, o quizá la falta de sabores es exactamente la misma. La ceniza es ligeramente más sólida que en el tercio previo, pero también eso es gracias a que es menos ancho y puede sostenerse mejor, pero también se siente menos «escamosa» por decirlo de alguna manera; se le salen menos pedazos. El humo sigue siendo casi absurdo, pero por la falta de sabores me encuentro no buscando más del cigarro o no esperando mucho de él, sino que leo mi libro y tengo el cigarro a la mano. Siguiendo el consejo de la persona que me los regaló, pruebo combinar el cigarro con una cerveza y el resultado es prácticamente el mismo. Aunque mi amigo me recomendó una cerveza stout, a la mano solamente tenía una rubia, pero incluso los sabores sutiles de la rubia superaron al cigarro y en ningún momento pude combinarlo satisfactoriamente; así que me terminé mi cerveza rápidamente, tomé agua y seguí con el Nefasto.

No hay ningún cambio en el último tercio, salvo que el humo es más abundante en caladas y menor en el cigarro como tal, pero no hay más sabor ni mayor intensidad del cigarro, sino solo algo que suelta humo y que le das caladas, e incluso hay ocasiones en que prácticamente se me olvida que tengo el cigarro. Me sucedió que alguien tocó el timbre de la casa y antes de ir a abrir le di como cuatro caladas rápidas y ahí sentí algo de sabores, aunque desagradables porque lo que hice fue calentar el cigarro, pero en la fumada normal, no hubo más nada. Al cabo de una hora y 20 minutos, el ACID Nefasto llegó a su fin.

Insisto, este es mi segundo ACID y en verdad es una variación del Nasty que fumé hace poco pero en una vitola más grande, pero el Nasty es considerablemente mejor que el Nefasto, particularmente porque en el Nasty hay varios sabores y se siente algo de infusión, mientras que en el Nefasto se perciben aromas en la capa a esa infusión pero a la hora de fumarlo apenas si se siente algo. Hay un gran componente de aromas que vienen de la capa pero eso no lo estás sintiendo en la fumada, sino más como el ‘room note’ que llaman. Mi ignorancia de los ACID me haría pensar que no son tan fuertes ni tan invasivos, pero evaluándolo como un cigarro normal diría que es decente, porque no es bueno ni es malo, no tiene malos sabores, quema bien y uniforme, pero no tiene nada que me invite a darle una siguiente calada o que me llame la atención para probarlo nuevamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: Nefasto
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Pirámide
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 72