Aladino – Cameroon (Super Toro)

Cuenta la leyenda que la liga de este cigarro fue creada en 2006 por Julio Eiroa, cuando la familia Eiroa era dueña de la marca Camacho (antes que fuese vendida a Davidoff en 2008) y que se utilizó por muy poco tiempo para el Camacho Select. En ese momento el cigarro era un elemento muy diferenciador del resto de los productos de la marca, que tenían una marcada tendencia hacia las hojas Corojo, al igual que las marcas actuales de la familia. Aunque el Camacho Select tuvo un éxito modesto, no fue suficiente para capturar el interés de un mercado que favorecía ligas más fuertes. Pero Julio nunca perdió la apreciación por esta liga y en 2020, luego de más de tres años de pruebas, finalmente lo lanzó al mercado, siendo un puro hondureño pero con capa Camerún cultivada en Honduras.

El cigarro lo fumo gracias a un amigo que me lo brindó. En Venezuela lo vende Gentleman Brothers y un día fui a un pequeño evento de la tienda y ahí me encontré con el amigo en cuestión quien lo acababa de comprar y decidió obsequiármelo. El cigarro no tiene la típica apariencia de los cigarros de capa Camerún, quizá porque se nota más rojiza y oscura la capa, con varias impresiones corrugadas y cero oleosidad, pero en términos generales carece de detalles que le hagan ver mal. Lo que no tiene la capa es mucho aroma, pues se siente casi neutra, con algunos aromas muy suaves a tierra mojada y madera seca, lo cual no ocurre en el pie, donde se sienten notas suaves de pimienta de guayabita, que le dan un aroma dulzón, pero al picarlo y darle unas caladas en frío nuevamente aprecio muy pocos aromas, esta vez a notas ligeramente dulces, galletas danesas y pimienta.

Luego de algunos días queriendo fumar en la terraza sin techo que hay en mi casa, hoy finalmente lo hice para fumar este cigarro. Pero ley de Murphy, esa nube negra que se ve al fondo llegó en menos de 10 minutos, relegándome a fumar abajo, donde siempre. Una vez encendido, el Aladino Cameroon es mucho más sabroso e interesante que en frío, presentando notas relativamente fuertes y «afiladas» de pimienta, un dulce como de manzanas golden, y en el retrogusto tierra seca. Esa tierra llega al paladar a mediados del primer tercio, lo cual se traduce en una sensación seca en la garganta que hace que la pimienta tenga esa cualidad «afilada». La ceniza se cae con una relativa rapidez que me impresiona, pues no dio indicio alguno de fragilidad, aunque también puede ser porque el final de este primer segmento fue bajo techo y en mi mente ese cambio de la humedad ambiental tiene algo que ver… o que simplemente soy un descuidado. El anillo de combustión va bastante bien y el tiro es fenomenal.

Aunque el cigarro destaca la palabra Cameroon en su anilla y se diferencia de la mayoría de los productos de las distintas marcas de Eiroa por la inclusión de esta hoja, los sabores del cigarro no llevan la nota típica de la hoja, sino que se siente como un producto de capa Corojo, quizá más tenue. El más fuerte de los sabores es el de tierra, pero incluye notas de pimienta, crema y arcilla, mientras que el retrogusto ofrece notas picantes pero no de pimienta, sino más como de pepperoncino. La intensidad, que era tipo media, aumenta un poco a partir de la mitad, aunque en ningún momento aturde, con buena combustión, excelente ceniza, humo abundante y sin problemas.

Actualmente cae lo que se conoce aquí como un «palo de agua», mientras el último tercio presenta sabores nuevamente distantes de los típicos de una capa Camerún, pero no por ello desagradables… de hecho, todo lo contrario y estoy disfrutando plenamente de esta fumada. Sin embargo, así como no muestra los sabores típicos, tampoco muestra la complejidad típica del Camerún y el cigarro se siente más lineal, con pocos sabores adicionales aunque hay una cantidad destacada de sabores herbáceos hacia el final junto con el sabor a arcilla, que había sido esporádico durante el segundo tercio y casi inexistente hasta este punto de este último segmento, pero muestra notas cremosas también, que ahora que las identifico han sido cambiantes durante gran parte del cigarro, presentes pero a veces muy corto tiempo. Al cabo de una hora y 50 minutos, el Aladino Cameroon llega a su fin.

La capa Camerún, aunque usada escasamente hoy en día, fue una de las más usadas en los años 90 y 00, quizá porque ofrecía una complejidad y sabores similares a los de los habanos tradicionales y cuando el embargo entró en furor, fue una de las capas predilectas por los fabricantes centroamericanos. Hoy en día existen muchísimas opciones más baratas y la capa Camerún ciertamente es una de las más caras, pero para mí siempre tienen un encanto particular. En este caso se trata de una cepa cultivada en Honduras, pero al igual que existe tabaco Connecticut cultivado en Ecuador o Habano de Nicaragua, este Cameroon tiene todo el derecho del mundo de ser cultivado en tierras hondureñas, aunque aparentemente va a tener propiedades distintas. Dicho eso, el Aladino Cameroon es un cigarro que recomiendo ampliamente por sus sabores, cremosidad y exactamente por esa diferencia con los sabores de la capa Cameroon típica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Lomas
Marca: Aladino
Modelo: Cameroon
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Super Toro (Toro)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Cameroon)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras (Corojo)
Precio: $8,00
Puntuación: 88

Gran Habano – Vintage 2002 (Churchill)

Dicen que a caballo regalado no se le revisa el diente… en verdad lo he oído como que no se le revisa el colmillo, pero en mi escaso conocimiento de anatomía animal creo que los caballos no tienen colmillos porque no son carnívoros, pero ya seguro alguien me corregirá. El hecho es que el refrán significa que no se debe revisar la calidad de los regalos y, mucho menos, criticarla. En tal sentido, este Gran Habano fue un regalo de un amigo y confieso que no revisé absolutamente nada al respecto del precio o la calidad sino cuando me tocó reseñarlo. Para mi gran sorpresa este cigarro Churchill 7×48, con doble anilla más cubierta de cedro, más una anilla de tela roja en el pie y tanta elegancia, cuesta alrededor de $3. Eso lo vi después de haberlo fumado y por eso fue mayor sorpresa. Ahora toca ver porqué.

El cigarro se jacta de ser la liga más intensa de Gran Habano, con una capa Corojo hondureña, sobre capote de Honduras y una mezcla en la tripa de hojas de Honduras y Costa Rica. Luego de quitarle esta cubierta de cedro, que no es más que una decoración, porque no puedes usarlo para encender el cigarro gracias a que está pegada con cinta plástica que dejó trazas de goma sintética y que hace un humo bastante negro al quemarlo y sabe horrible. Pero la capa es bastante oleosa y brillante, aunque nada lisa y aplaudo el uso del cedro sobre el cigarro, porque de verdad no es muy atractivo antes de encenderlo. Tiene aromas a establo principalmente, con otros aromas de origen similar como paja y bosta. En el pie se sienten notas de chocolate y no mucho más, mientras que la calada en frío presenta notas suaves de chocolate y pimienta.

Una vez encendido el Vintage 2002 no es un cigarro que impresione por el humo ni por la complejidad que desprende, siendo bastante austero en su encendido y requiriendo una cierta constancia en las caladas para mantener un buen humo. Sin embargo, ese defecto no es muy duradero y al cabo de un cierto ritmo de caladas se mantiene una quemada más uniforme y un humo más denso que da sabores a galletas, té y cuero. El anillo de combustión no es recto, pero no da problemas y tiende a corregirse solo, mientras que la ceniza se cae constantemente en lo que alcanza un punto similar al de la imagen. El retrogusto es suave de pimienta y un poco más fuerte de té.

El segundo tercio del Vintage 2002 me llama mucho más la atención que el primero, mejorando considerablemente la propuesta y haciendo valer su costo. En realidad el primer tercio destacó muy bien su costo, pero en el segundo impresiona y es donde mejora bastante. El anillo de combustión tiende a mejorar, aunque ya se ha corregido solo hasta este punto pero ha requerido un par de toques técnicos. Pero en temas de sabores es donde se destaca una complejidad que simplemente no existía en el tercio anterior, con toques de clavo, pimienta y vainilla. En el retrogusto se sienten notas de frutos rojos y tierra, con toques de cuero esporádicos.

El tiro y el humo son los dos factores que mejoran más en el último tercio, mientras que los sabores se simplifican un poco y la complejidad desaparece, pero sí hay sabores nuevos, como chocolate y notas herbáceas, mientras que se mantienen los sabores a madera y té. Pero llegando a la mitad del tercio aparece un sabor metálico que realmente me desagrada y tomo eso como la clave para dejar el cigarro. Me toma un poco más de dos horas fumar el cigarro, lo cual me pareció muy respetable, sobre todo cuando valoro el precio vs. el beneficio. Confirmo que no hay que mirarle el diente al caballo regalado, pero por temas de reseña lo hice y la verdad es que me ha impresionado positivamente.

Un primer tercio bastante inconsistente me dejó pensativo sobre qué tal sería el resto de la fumada, pero el hecho es que me di sabores agradables que se complementaban muy bien y continuó de esa manera hasta que lo dejé en el momento preciso. Una vez terminado puedo decir que el cigarro está bien; tiene algo de complejidad y se mantiene interesante durante casi toda la fumada. Pero tomando en cuenta su precio, el cigarro está muy bien. He fumado cigarros que triplican el precio de este y no son ni la mitad de complejos, así que realmente vale la pena comprarlo y tenerlo en la rotación regular, pero es un cigarro en el que siempre vas a tener que destacar su precio para justificar su calidad. Al menos porque no es perfecto, pero si puedes vivir con eso (yo sí puedo), es una buena experiencia. Pendiente que el cigarro está disponible en 15 vitolas diferentes, que van desde 4×40 hasta 7×70, así que es muy posible que las otras vitolas ofrezcan experiencias diferentes.

Ficha Técnica:
Fabricante: G.R. Tabacaleras Co.
Marca: Gran Habano
Modelo: Vintage 2002
Dimensiones: 7 x 50
Tamaño: Churchill
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Corojo)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Costa Rica
Precio: $3,00
Puntuación: 87

Espinosa – Crema (No. 4)

En el año 2016 Espinosa Cigars anunció un nuevo producto de capa Connecticut llamado el Crema, que difiere de los productos que Espinosa solía ofrecer hasta el momento, pues la mayoría se basaban en intensidad de media a alta y el Crema es posiblemente el más suave de todos. Sin embargo, el objetivo de Espinosa era crear un cigarro introductorio a la marca e ideal para principiantes. Aunque el Crema no es el primer Connecticut de Espinosa, este no se vende en bundles sino que apunta a un público más premium. Al igual que todos los Espinosa es producido en La Zona, la fábrica de Erik Espinosa en Nicaragua y la capa es ecuatoriana, mientras que el resto del contenido del cigarro es nicaragüense.

El Crema que voy a fumar llegó como parte del paquete de Cigar Hustler para febrero de 2021. La capa es ligeramente oleosa y bastante más oscura que las Connecticut habituales, algo a lo que me estoy acostumbrando lentamente a ver, pues no es el primer Conencticut oscuro que he visto, todos de manera reciente. El cigarro se ve muy bien, sin baches, ni imperfecciones ni problemas aparentes, con aromas en la capa a pimienta blanca y tabaco dulce, mientras que la calada en frío muestra notas de pimienta blanca, madera y suave de durazno. No me atrevo a decir que se siente fuerte, pero también hay unas notas ligeramente especiadas que se sienten muy prominentes.

El cigarro comienza con un tiro espectacular, que produce una infinidad de humo denso y rico y produce sabores medianamente intensos de pimienta negra, madera y notas cremosas, con una intensidad que inmediatamente es media. Al cabo de las primeras caladas, lo que podría identificar como la mitad del primer tercio, se presentan notas más fuertes de madera y galletas danesas, mientras que en el retrogusto los sabores principales son de pimienta (sin definir color) y notas de crema pastelera. Hacia el final del primer tercio hay una nota de pan tostado en el paladar, mientras que la intensidad se reduce un poco, manteniéndose igualmente en media, pero sin las aparentes tendencias a ser mayor.

En el segundo tercio los sabores de pimienta y madera son los principales, llegando a identificarlos más incluso como madera de roble y pimienta negra, aunque mucho menos cremoso en este punto, que se nota por una mayor sequedad en la garganta. Las notas de galletas danesas se mantienen en segundo plano y el resto del cigarro mantiene los mismos sabores del tercio anterior, incluso después de superar su ecuador. La intensidad sigue siendo media sin desvariar entre ningún sabor ni mostrar una tendencia a hacerse más suave o más fuerte.

Comenzando el último tercio aparece una nota como de cáscara de naranja que me recuerda repentinamente al famoso Laranja de esta misma marca, aunque es solo un recuerdo por ser uno de los primeros cigarros que fumé, pero no con ello quiero decir que sean cigarros similares, porque no lo son. Por unos escasos segundos esa nota de naranja se combina con la nota de crema que venía del tercio anterior y me recuerda al famoso helado Crema Real, pero en el último tercio la crema desaparece y los sabores siguen su cauce. También aparece una nota de nueces hacia el final del cigarro, mientras que la pimienta se reduce bastante, haciendo que el final del cigarro efectivamente se coloque en una intensidad media-baja. Todo esto tomó una hora y 35 minutos, que fueron bastante placenteros, aunque no muy impresionantes.

En el amplio mercado de tabacos «premium» (es decir que no son bundles y que son de tripa larga), los de capa Connecticut son quizá los más vendidos, por mucho que creamos que no es así. Ciertamente el mercado más grande que existe es el americano y te sorprendería la cantidad de cigarros con esta capa que se venden allá. Dentro de ese mercado, al igual que el de todas las capas, hay cigarros más y menos fuertes. Pero la industria y el mercado han normalizado el hecho que los cigarros más suaves siempre van a ser los de capas claras, con pocas excepciones. El Espinosa Crema es una de esas excepciones en donde el cigarro es más fuerte de lo que parece, aunque realmente no es mucho más fuerte y se mantiene dentro de una sencillez típica. Bastante recomendado para quienes se están atreviendo a intensidades mayores, pero también para los paladares experimentados, que seguimos apreciando cigarros muy cremosos.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Crema
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: No. 4 (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 84

Whisky: Benromach Cask Strength

Siguiendo en mis exploraciones del whisky escocés me encuentro con este Benromach de la región de Speyside, para que no digan que lo mío es puro marítimo. Benromach es producto de la destilería del mismo nombre, adquirida por Gordon & MacPhail, una empresa que tiene destilerías por todas las regiones de Escocia. Esta destilería había cerrado sus puertas en 1983 y fue adquirida por G&M en 1993, remodelada y abierta de nuevo en 1998. Para 2004 ya estaban embotellando su propio whisky

El líquido en estas botellas ha pasado por barricas exbourbon y exjerez, siendo destilado en 2009 y embotellado en 2019. Finalmente es embotellado a un porcentaje de alcohol que suele varias de acuerdo a lo contenido en cada barrica, pero en el caso del que estoy probando es 58,2% de alcohol, pero hay ediciones que van desde 57,9% hasta 58,8%.

En copa este whisky es mucho más pálido que el de la imagen, casi como un cobrizo claro o un color de paja seca. Pero cabe destacar que el de la imagen no es el que estoy tomando, pues tiene algunas diferencias, sobre todo en la graduación alcohólica pero también en el año de destilado, como mencioné anteriormente. Pero ese es el problema cuando recibes una botella de muestra y tienes que buscarlas en internet.

En nariz se siente bastante floral y afrutado, casi podría definirlo como tropical. Puedo definir aromas de piña, mango, coco, notas malteadas, rosas y miel. Con algo de agua para diluir esos casi 60° de alcohol se siente un poco contenido, destacando más los aromas florales y de miel, más la aparición de pimienta.

En boca se siente ligeramente oleoso, pero con poca densidad, si es que eso es posible. La pimienta se siente potente y la malta cremosa, más una participación muy fuerte de la madera y sensaciones más suaves de clavo y canela. Con un poquito de agua la vainilla se destaca bastante, pero además de eso el resto de los sabores son muy parecidos a sin agua. En el retrogusto sigue siendo frutal, principalmente de piña, pero la pimienta la domina, y es luego de un rato que se sienten sabores de madera y vainilla también.

El Benromach es un buen whisky si estás buscando cask strength, aunque en este caso la pimienta es muy dominante de los sabores, que es normal en whiskies de esta nomenclatura, pero este en particular parece tener una ausencia de equilibrio. Las diferencias entre sus aromas y sus sabores son notables, pero en este whisky en particular es de los pocos de alta graduación alcohólica que recomendaría tomar sin agua. Además, esa combinación floral y de frutas es increíble.

Ficha Técnica:
Fabricante: Benromach Distillery
Nombre del Whisky: Batch No. 1 Cask Strength
Marca: Benromach
Origen: Escocia
Edad: 10 años
Precio: $87
Densidad alcohólica: 58,2%
Puntuación: 87

Dew Estate – Kentucky Fire Cured Swamp Rat (Corona)

Al igual que sucede con el Swamp Thang, esta versión de los Kentucky Fire Cured propone hacer una aproximación diferente, atrevida y opuesta a todo lo que se ha hecho. Así exactamente fue como los Kentucky Fire Cured originales salieron al mercado, utilizando un método y un estilo que, si bien se había hecho antes, no se había logrado en esas dimensiones y el mercado ha respondido muy bien a ellos. También aparecieron los KFC Sweets, que son obviamente endulzados y junto con los sabores y aromas fuertes y diferentes de la capa, aportan un sabor único al cigarro, aunque no los he probado. Pero tanto el Swamp Rat como el Swamp Thang combinan sobre el mismo cigarro dos capas: fire cured y candela, para darle un sabor completamente distinto tanto al resto de los cigarros en general, pero también diferente (aunque ligeramente) a los KFC tradicionales. Esto lo hace Drew Estate, que siempre ha sido una marca que se ha atrevido a hacer las cosas de manera diferente, sobre su plataforma MUWAT, que fue creada precisamente para hacer los productos más diferentes aún. Este cigarro llegó cortesía de un seguidor.

La diferencia principal entre este cigarro y el Swamp Rat es el tamaño. El Swamp Rat está disponible en vitola robusto 5×54 y toro 6×52, mientras que el Swamp Rat únicamente existe en vitola toro 6×46, aunque yo diría que es corona, pero eso es lo que dice en la página web. Ambos cigarros son la primera instancia en que Drew Estate trabaja con la capa candela y viene con un envoltorio que llega solamente hasta la anilla y sin celofán. Este envoltorio dorado revisé y corresponde a una versión especial de este cigarro llamada Year of the Ox, pero más allá de eso no menciona más nada así que no voy a asumir que es una liga especial ni voy a cometer la locura de encenderlo con ella. Pero en frío el cigarro tiene muy buena apariencia, con una hoja candela brillante y muy obvia en su tono verde y bastante irregular. Como sucede con cualquier otro Kentucky Fire Cured, los aromas no son los típicos de cualquier cigarro, combinando en su capa aromas de carne a la parrilla y salsa barbecue y una sensación ahumada y de leña. La calada en frío presenta aromas muy parecidos a los de la capa, pero no exclusivamente y se sienten notas de leña distintas y notas cárnicas.

Manteniendo el estilo de una capa candela, en términos de fumada los sabores se sienten bastante sencillos, aunque no son los sabores habituales de un cigarro, que incluyen leña y una sensación herbácea que casi podría definir como lechuga. También hay una nota fuerte de pimienta, sobre todo en el retrogusto, pero en general se trata de un tercio sencillo, único, específico y diferente, bastante sabroso pero no en el sentido de intenso o fuerte. Hacia la mitad del primer tercio también hay notas dulces en la pimienta del retrogusto, lo que me recuerda a la pimienta de guayabita.

Para el segundo tercio el Swamp Rat presenta algunas notas diferentes pero en onda con las originales, aunque el de leña sigue siendo el principal, pero los herbáceos que sentía como lechuga antes esta vez se sienten como de grama recién cortada. Entre los sabores nuevos se aprecia una nota de jengibre, más que nada aromática y no muy apreciable en el paladar, y la pimienta del retrogusto se siente mucho más suave, que invita aún más al retrogusto. Superada la mitad los sabores principales incluyen también cuero, pero ninguno de los sabores se siente realmente fuerte, de hecho la intensidad general del cigarro se podría describir como casi media, pero considerablemente baja durante la mayoría de la fumada, algo que es normal en una capa candela, pero que la intensidad repentina de pimienta en el primer tercio me hizo dudar por un momento.

En el último tercio los sabores no cambian muy drásticamente, lo cual es especialmente raro dado el cambio tan diferente entre una parte de la capa y la otra. Los sabores siguen siendo los mismos, pero en el último tercio son ligeramente más ricos y densos, aunque no más interesantes. Luego de una hora y 20 minutos, el Kentucky Fire Cured Swamp Rat llega a su fin, y es un final que he esperado porque aunque no fue una fumada mala y puedo apreciar ese atrevimiento y destreza de combinar las capas y mostrar distintos sabores, en realidad no es algo que busco de un cigarro ni creo que a quienes nos gustan los cigarros fuertes o de intensidad media queramos un cigarro así. Igualmente, no creo que quienes busquen cigarros suaves quisieran un cigarro como este, así que me confunde un poco el target del cigarro.

Ciertamente antes de fumarlo llama la atención que nadie haya combinado capa candela con capa KFC, pero después de fumarlo te preguntas porqué alguien combinaría capa candela con capa KFC. Insistiendo un poco más sobre ese punto del párrafo anterior, es un cigarro que es muy suave para los que le gustan los cigarros fuertes y muy fuerte (o aparentemente muy fuerte) para los que le gustan los cigarros suaves. El cigarro comienza de manera interesante y durante un rato piensas que es bastante más fuerte de lo que un candela sería, pero a medida que lo vas fumando se siente mucho más suave de lo que un KFC sería, y en lo personal esa progresión no me agrada del todo porque precisamente comienza bien y quieres que dure, pero a la mitad del cigarro estás esperando ya que se termine porque no hay nuevos aportes ni intensidad. El tiro es bueno y la densidad del humo muy interesante, con sabores diferentes y sin duda es un cigarro que vale la pena probar, pero no recomendaría comprar muchos.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Kentucky Fire Cured Swamp Rat
Dimensiones: 6 x 46
Tamaño: Corona
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Candela, Kentucky Fire Cured)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $7,10
Puntuación: 81

Whisky: Ardbeg 10

Los whiskies de Ardbeg son otros de los típicos «salados», ahumados que me encantan y la verdad es que el Ardbeg 10 junto con Caol Ila 12 son los dos whiskies de consumo medianamente regular que tengo que nunca he reseñado. Sin embargo, ninguno de los dos están en mi bar pero aprovecho esta muestra para una buena reseña. Además, el Ardbeg 10 es una de las mejores introducciones al mundo de los ahumados, por lo que constituye una excelente entrada a este estilo.

Ardbeg para mí ha sido un whisky de confirmación de estilo, por así llamarlo. Habiendo probado dos whiskies de este estilo anteriormente en una cata, fue luego de una reunión de trabajo que nos disponíamos a tomar whisky y sugerí este para acompañar una gran velada, con un chorrito de agua. Ahí confirmé precisamente este gusto.

En verdad tengo poca información acerca de su proceso, pero es un whisky de Islay, específicamente de la costa Kildalton de la isla, en donde es madurado durante una década antes de ser embotellado a 46% de alcohol sin filtrado al frío. Este proceso de filtrado al frío, del cual seguramente verás muchos productos destacando la ausencia del proceso, consiste en enfriar muchísimo el líquido, al punto que las impurezas se congelen pero no el alcohol, porque claro eso no sucede. Es como cuando metes un caldo en la nevera y al otro día puedes quitar la grasa de la parte de arriba.

Este proceso de enfriar mucho el líquido, aunque ayuda a eliminar las impurezas, también afecta su sabor y calidad de la misma manera que los cambios de temperatura afectan casi cualquier producto. Por lo mismo, la ausencia de este proceso hace que sea más posible que el whisky tenga impurezas, pero eso también ayuda a calificar como un producto de mayor calidad, más artesanal y menos alterado.

Pero aquí estoy con algo de Ardbeg 10, ya listo para probarlo.

En copa este Ardbeg engaña bastante sobre la intensidad que tendrá después, pues se ve bastante amarillo, cristalino y hasta con una nota transparente que me hace pensar que será una bebida suave. Estoy claro que es la mente jugando conmigo y que el color de un destilado no debería alterar la percepción de sabores y aromas de un whisky, pero es muchas veces lo que debe suceder vs. lo que sucede.

En nariz realmente se destapa, en el buen sentido, destaca aromas de tierra mojada y turba ahumada, alquitrán, yodo, agua de mar, mecate mojado, limón, tocineta, el olor de la lluvia (que hace poco descubrí que se llama petrichor), toques de malta y vainilla.

En boca es frontalmente ahumado, con toques suaves de pimienta, agua de mar, alquitrán, cáscara de limón y un retrogusto fuertemente ahumado también, pero también con notas ligeramente dulces que le añaden una dimensión más interesante, llamativa y atractiva a la experiencia.

Sin duda hay una inmensa variedad de Ardbeg y este es apenas el más básico, la punta del iceberg, pero como introducción al estilo es uno de los mejores y sin duda fija la barra bien alta para el resto de los productos de la marca que espero probar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Ardbeg Distillery
Nombre del Whisky: 10
Marca: Ardbeg
Origen: Escocia
Edad: 10 años
Precio: $58
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 91