Caldwell – Pacific Standard (Double Robusto)

El Pacific Standard fue un cigarro lanzado por Caldwell con poca publicidad en 2018, más como un reconocimiento a sus vendedores de la costa Oeste de Estados Unidos, en donde los impuestos al tabaco son más altos y en donde adquirir un cigarro con precio inferior a los $7 es casi imposible. Este no cuesta menos de $7, pero sí promete una calidad media a un mejor precio. Ya que existe el Eastern Standard, quisieron crear una nueva liga para ser vendida exclusivamente en los estados de California, Washington y Oregon. Se trata de un cigarro con capa Corojo ecuatoriana, capote Sumatra ecuatoriano y tripa dominicana, disponible en tres vitolas: short corona de 5,5 x 44, doble robusto de 5,5 x 54 (que es este) y gordo 6 x 60.

Para ser una edición limitada, al menos a una cierta área geográfica y ser un cigarro difícil de obtener pero que ciertamente la gente que no lo tiene lo va a querer, el Pacific Standard se ve bastante feo. La capa tiene decoloraciones y carece de superficie lisa, con muchas venas e incluso algunos lunares. Adicionalmente, la perilla parece hecha por un principiante, pues primero es inmensa pero también se nota a leguas cómo la pusieron, a diferencia de otras que apenas si se notan. Los aromas son escasos, desatacando apenas pasas y cuero, mientras que en el pie se siente paja mojada y no mucho más. Estos mismos aromas se aprecian en la calada en frío también.

Desde la primera calada el Pacific Standard quema relativamente torcido, quizá sea por esa capa tan irregular o porque el cigarro se siente mal empacado o al menos no se siente tan bien relleno como otros. No obstante, quema uniforme y los sabores desde el inicio descubren que no se trata de un cigarro fuerte, sino algo más sutil y menos complejo, con los mismos sabores de la apreciación en frío: establo, paja y pasas, muy superficiales todos y el cigarro en sí se siente algo seco también. Quema a buen ritmo, torcido como dije, y con ciertos toques que pueden requerir atención más adelante. La fortaleza es media y la intensidad de los sabores media-baja.

Los sabores del primer tercio son básicamente los mismos del segundo, pero esa sensación superficial de ellos no está tan presente, como si el cigarro fuese más complejo en la riqueza de los sabores, si no en la variedad. Aunque también hay sabores nuevos, sobre todo al superar la mitad, e incluyen tierra mojada y cuero, pero también hay un sabor ligeramente azucarado a cuero en el retrogusto, que no es necesariamente agradable, pero sí le da una sensación distinta a la fumada. La ceniza no se sostiene mucho pero afortunadamente la quemada se mantiene controlada. Fortaleza sigue en media, pero a partir de la mitad se siente media-suave y la intensidad se coloca en media.

El último tercio combina la intensidad del primero con los sabores del segundo, pero estos van al revés, desvaneciéndose en cada calada. La intensidad de las sabores se coloca en suave, salvo un sabor picante como de hoja mal fermentada, y la fortaleza se va diluyendo hasta apenas sentir tan solo nicotina en los últimos tiros del cigarro. La construcción también sufre, con una tendencia a hacerse bastante esponjoso en el último tercio y que sostener el cigarro sin que este pierda su forma se hace difícil. Al cabo de una hora y 20 minutos, el Pacific Standard llega a su fin.

Hubiese esperado más del cigarro y ciertamente por momentos parecía que lo iba a hacer, pero más que un Caldwell, este cigarro parece más una versión barata de un Lost and Found. Si bien el cigarro sirve de tributo a un consumidor que está acostumbrado a pagar mucho más por sus cigarros y la marca quiere reconocerle eso con un producto de costo menor, es inevitable que para reducir un costo tengas que sacrificar algo y en la mayoría de los casos el Pacific Standard se siente como si le faltara algo: una hoja que le dé fortaleza o que controle la quemada, podría ser. Pero como está, es un cigarro olvidable y otro cigarro más con la cara de Nicolás II, que bien podría la marca comenzar a usar otras caras, pues esta en particular aparece como en 4 productos distintos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Caldwell Cigar Factory
Marca: Caldwell
Modelo: Pacific Standard
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Double Robusto (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Corojo)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,00
Puntuación: 76

Trinidad – Espiritu No. 2 (Toro)

En el año 2019, Altadis USA anunció la que sería la primera liga en una serie de tres para celebrar los 50 años de la marca Trinidad, cada una inspirada por un país diferente. La primera se llamó No. 1, inspirada por Nicaragua y en forma de un puro nicaragüense y con una anilla cuyos colores recreaban a La Habana en los años 60. Un año después, la marca lanzó el que sería el segundo de la línea y que para sorpresa de nadie se llamaría No. 2, con colores inspirados en Brasil e igualmente ligado por AJ Fernandez y hechos en su fábrica. La liga de este No. 2 es una capa Arapiraca brasileña sobre capote nicaragüense y tripa de Brasil y Nicaragua, disponible en cinco vitolas distintas. Esta es la segunda vitola que pruebo de este cigarro, siendo la primera el Fundador en 7,5 x 40 (casi lancero) el pasado mes de marzo.

La capa del Espiritu No. 2 no es tan oscura como pensaría, pero es bien uniforme y eso sin duda que me llena de expectativa. Es incluso más vistosa y menos frágil de lo que fue en su versión Fundador, pero más marrón también. Tiene aromas a tierra mojada, establo, pimienta, cuero, madera, nueces y pasas, mientras que la calada en frío presenta tierra, chocolate, café en granos, cuero y notas como de cereales con una pimienta bastante agresiva. Es una multitud de aromas que me llama a encenderlo lo antes posible, pero también es un cigarro que guardo con bastante recelo, pues con lo que me gustó en su versión No. 1 y el hecho que es de AJF, promete mucho y espero que lo cumpla.

Ciertamente esa pimienta es igualmente agresiva en primera instancia del encendido del Espiritu No. 2, aunque es una agresión controlada, si se puede decir, y es luego de algunas caladas que la pimienta se siente más controlada y permite apreciar otros sabores. Estos sabores siguientes son de carne quemada y tierra mojada como principales, seguidos de notas más suaves de café en granos, madera, chocolate negro, cáscara de maní y cereales. En el retrogusto es pimienta pura, pero su alta intensidad apenas si me deja sentir sabores de pasas dulces también. En términos de construcción, se comporta muy bien, con una ceniza blanca y muy bien situada, un anillo de combustión con tendencia a ser recto y un excelente ritmo de fumada.

La pimienta ya no es siquiera uno de los sabores principales en el segundo tercio, pero los de carne quemada y tierra siguen siendo los protagonistas, seguidos de notas más suaves de nibs de cacao, madera, café en granos, cuero, paja y una nota ligeramente vegetal, pero también hay un toque metálico en el cigarro que se aprecia sobre todo si le doy caladas muy seguidas, así que es mejor no hacerlo. Esta reducción de la pimienta también permite apreciar mejor ese dulce de pasas del retrogusto. En construcción sigue siendo prácticamente perfecto, con una quemada de buen ritmo, uniforme, sin requerir retoques y con humo rico y abundante, a una fortaleza media alta e intensidad similar.

El último tercio del Espiritu No. 2 es muy similar al segundo, con la excepción que ese sabor metálico desagradable ahora está presente, sin importar lo rápido o lento de las caladas. Afortunadamente no es el más intenso y son los mismos protagonistas de tierra y carne quemada sobre maní, cuero, chocolate negro, madera, café en granos y paja que se sienten secundarios. Requiere un retoque pequeño en este tercio, pero no es un problema y luego de hacerlo pienso que el cigarro podía haber sobrevivido sin él. La intensidad se mantiene igual, pero la fortaleza se reduce a media. Luego de una hora y 40 minutos, este Espiritu No. 2 llega a su fin.

La diferencia entre este toro y el Fundador es, aunque relativamente parecida, bastante polarizada, me parece. Sin embargo, el Fundador se comporta muy «lancerístico» en su estilo, pero este toro se siente primero como un robusto y a la mitad sí parece más un toro. No obstante, es una fumada que disfruté hasta la última calada; sus sabores de tierra y carne son bien distintos a los de muchos cigarros y la inclusión de más de un tabaco brasileño creo que puede estar muy relacionado. Veo algunas personas quejarse de que faltan notas dulces en el cigarro para hacerlo una mejor experiencia y podría estar de acuerdo, si no fuese porque es la sutileza de esa dulzura la que me hace querer fumarlo más rápido y dosificarme mejor las caladas. Me cuesta definir cuál de los dos es mejor (No. 1 o No. 2), aunque he fumado mucho más del No. 1, pero sin duda espero con mucha más expectativa al No. 3.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Trinidad
Modelo: Espíritu No. 2
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Arapiraca)
Capote: Nicaragua
Tripa: Brasil, Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 88

Southern Draw – Rose of Sharon (Lancero)

En febrero de 2018 decidí darle la oportunidad a un cigarro de capa Connecticut al que le tenía poca fe. Primero por su capa, pues en ese momento no era un gran fan de los Connecticut ni era algo que compraría por cuenta propia. Segundo porque la anilla era rosada, así que menos todavía. Siempre había pensado que el tabaco era algo muy masculino o al menos que el color rosado no tenía cabida en su cultura. La experiencia fue impresionante; me atrevería a decir que fue el Rose of Sharon el que me hizo cambiar de opinión frente a los Connecticut. Desde entonces he estado abierto a fumar los que he encontrado y, aunque me ha encontrado algunos que nada que ver, hoy en día los cigarros de esta capa se encuentran en mi Top 10 anual de manera muy regular. Fue por eso que cuando vi una oferta por el Rose of Sharon en lancero, me di cuenta que no podía titubear. Aproveché de inmediato.

Una de las cosas que me llama la atención, entre tantas otras, de este Rose of Sharon, es que la capa tiene pocos aromas o al menos no son los típicos de esta capa. Se sienten más herbáceos o de grama y curado al fuego. En el pie se aprecian notas de pera y más de los otros de la capa, lo cual tiene sentido porque el pie es cubierto. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta nueces, aserrín y tierra seca. El hecho que es un box pressed me llama bastante la atención, principalmente porque son pocos los lanceros que tienen ese prensado, pero es una manera de ahorrar tabaco o al menos no llevan tanto como los cilíndricos… quizá es solo porque se fuman mejor pero sí debo decir que la calada en frío muestra un tiro bastante más suelto de lo que esperaría de un cigarro con el pie cubierto.

El Rose of Sharon comienza tan delicioso y cremoso como lo recuerdo, con notas precisamente de crema, pero también madera y tierra, notas dulces y hasta cierto punto aburridas dentro del habitual de los Connecticut. Sí tiene algunos toques interesantes, sobre todo en el retrogusto, de pimenta y es en esta parte donde hay mayores oportunidades de encontrar sabores durante este primer segmento, destacando pan tostado y más sensación de crema pastelera. El tiro es ligeramente más suelto de lo que me gusta, pero si me controlo puedo hacer que dure bien el cigarro. La ceniza se sostiene sorprendentemente bien para ser un lancero y su construcción se muestra perfecta.

Los sabores en boca se sienten mucho más terrosos en el segundo tercio y menos pimentosos. Pero también aparecen nuevos sabores muy agradables y diferentes, como manzana roja, durazno y más pan tostado, tanto en el retrogusto como en el paladar. El retrogusto en particular ofrece notas cítricas y una gran abundancia de ese sabor de pan tostado. Lo que me gusta es que la intensidad de los sabores es alta y la fortaleza es media-baja, como espero que sea un buen Connecticut.

El tiro continúa su apertura mayor a la deseada, pero esto no parece ser mayor problema pues con un pequeño control de las caladas puedo lograr que el cigarro dure lo que debe. Los sabores siguen siendo mayormente frutales y agradables, destacando además de la manzana roja y durazno, sabores a carato de piña, pistacho y tierra. Pero lo que más destaca es la ausencia de pimienta; las últimas caladas son muy cremosas y frutales, pero esa falta de pimienta se nota y hace que los últimos momentos del cigarro sean muy bienvenidos. Incluso si me tomó casi dos horas llegar hasta aquí.

La primera vez que probé el Rose of Sharon me pareció un cigarro majestuoso. Dado que siempre he sido fanático de los lanceros, para mí fue una combinación ideal cuando los vi en internet y el hecho que estaban en oferta, mucho mejor. Incluso, compré unos Desert Rose también en Lonsdale. Este es el tercero que me fumo y me parece que es un cigarro que se va poniendo mejor cada vez, incluso con un poco de guarda. No es perfecto, tiene sus problemas de un tiro muy abierto y todos los que me he fumado han sido así. Igualmente la ausencia de notas de pimienta en el último tercio hacen que se sienta demasiado suave para mi gusto, sobre todo si no había sido así antes, pero además de eso hay muy poco que le puedo encontrar negativo. En esta ocasión me ha costado mucho más encontrarle defectos, pues los típicos toques metálicos que se le pueden sentir a los cigarros de capa Connecticut no están presentes aquí, y menos mal porque siempre los he considerado un defecto. Dicho eso, creo que es difícil encontrarle defectos a este cigarro y es uno que siempre voy a buscar.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Rose of Sharon
Dimensiones: 6½ x 40
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 94

Caldwell – Eastern Standard Sungrown (Toro Extra)

En la misma convención en donde Caldwell lanzó el Long Live the King Mad Mofo (originalmente llamado Mad MF) y la colaboración entre Matt Booth, AJ Fernandez y Caldwell llamada The T. pero en versión Connecticut, con menos bambalinas y pitos lanzaron la versión Sungrown del Eastern Standard. Al igual que el Eastern Standard original tiene una capa híbrida entre Connecticut ecuatoriano y Mata Fina brasileño, en su versión Sungrown se trata de una capa híbrida entre San Andrés mexicano con Habano, pero también de México. Pero el Sungrown fue lanzado en 4 vitolas, vs. el original fue lanzado en 6.

La capa de este Sungrown es más oscura que la del Eastern Standard original, y tiene sentido si esta crece al sol y una parte del híbrido del original no. Pero también es más bonita la capa, aunque también sea híbrida. Es como más brillante y menos moteada, con aromas agradables a salsa inglesa o lo que el resto del mundo conoce como salsa Worcestershire, cuero y establo. En el pie se sienten aromas dulces de chocolate, café, madera y ciruelas. En la calada en frío se aprecian notas de refresco como el Dr. Pepper, pero también notas suaves de paja y cuero. Al igual que su versión original, la perilla de este cigarro tiene un pequeño moño de señora, pero del tamaño que permite casi cualquier corte, menos punch. El hecho es que hace poco recuperé un punch que creía que tenía perdido, así que lo estoy usando bastante más a menudo de lo que lo usaba antes.

El Eastern Standard Sungrown comienza relativamente parecido al original, muy cremoso y sutil, sin pimienta pero con sabores de mediana intensidad a crema pastelera, madera y un dulce como de manzana horneada, con unas notas que me recuerdan a las cotufas (palomitas de maíz en el resto del mundo). Los sabores no tienen todos la misma intensidad, por lo que no quiero darle caladas muy seguidas a riesgo de tostarlos, pero a mediados del primer tercio aparecen notas de tierra y ciruelas también. En el retrogusto hay nueces y la salsa inglesa previa, mientras que en términos técnicos se comporta bastante bien, con un anillo de combustión que no es del todo recto pero no llega a preocupar, y una ceniza que parece ser sólida, aunque la verdad es que el cigarro se siente ligero y eso creo que puede afectar la quemada más adelante.

Los sabores principales en el segundo tercio son de tierra, el dulce de manzana del tercio anterior, semillas de girasol (pipas en España) y una nota muy sutil a pimienta, que se siente más en el paladar que en la nariz, pues aunque hay una nota picante en el retrogusto, esta se siente más como de wasabi que de pimienta. Ese retrogusto incluye galletas de soda cuando supero la mitad del cigarro y algo canela durante casi todo el segmento. Incluso, el aftertaste del cigarro tiene una nota fuerte de canela que me deja casi masticando los sabores, pero con una intensidad media y una fortaleza media-baja, tengo que procurar sentir mejor lo que haya disponible de sabores. La ceniza se sostiene pero no por mucho tiempo, alcanzando quizá un poco más de lo que se ve en la imagen.

En el último tercio la tendencia de la ceniza a no mantenerse mucho tiempo continúa, pero afortunadamente la quemada es decente y no me da problemas, salvo un par de ocasiones que pareciera haber como una acumulación de «impurezas» por así llamarlas en boca y me obliga a soplar un poco el cigarro por la cabeza, a fin de expulsarlas. Esto es algo que aprendí hace como un año y me ha resultado bastante para reavivar los sabores de un cigarro, sobre todo a partir de la mitad. Al poco tiempo de hacerlo aparecen unos sabores cítricos a cáscara de toronja (pomelo) en el paladar, tierra y caramelo. En el retrogusto la salsa inglesa se siente más picante, aunque la sensación de pimienta ya desapareció por completo. La intensidad se mantiene en media pero la fortaleza del cigarro alcanza la media también. Luego de una hora y 45 minutos, el Eastern Standard Sungrown llega a su fin.

Habiendo probado algunos Caldwell en lo que va de año, creo que casi todos me han sorprendido, aunque algunos no lo han hecho positivamente. Esperaba más de algunos y no esperaba nada de otros, y en todas las ocasiones me sorprendieron. El Eastern Standard Sungrown me llamaba poco la atención antes de encenderlo, pero ahora que lo fumé me pareció agradable, quizá no al punto de querer comprar más de cinco, pero sus sabores son más agradables que en la versión Connecticut, o al menos más variados. No obstante, la sutileza de muchos de los sabores me hizo preguntarme si el híbrido de este cigarro era Connecticut también, incluso si no son los típicos. Pero en general, una experiencia agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Caldwell
Modelo: Eastern Standard Sungrown
Dimensiones: 6¼ x 54
Tamaño: Toro Extra
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés Habano)
Capote: Ecuador
Tripa: República Dominicana, México
Precio: $11,20
Puntuación: 86

Lost and Found – Malditos Bastardos (Corona Gorda)

Este cigarro con nombre tan singular fue torcido en 2017 y desde entonces ha estado en una fábrica secreta en República Dominicana. No porque la fábrica sea oculta, sino porque Robert Caldwell, quien los encontró, no hace mención de su origen. Lo que sí dice es que su capa es Habano H2000 ecuatoriano, tiene capote y tripa dominicanos. El nombre no es el más agraciado, pero aunque en español suena terrible, creo que están apostando a que en inglés se pierda algo de esa agresividad en la traducción y suene como algo similar a la película de Tarantino, sobre todo porque en algunos mercados ese fue el nombre que le pusieron a la película. En Venezuela creo que se llamaba Bastardos Sin Gloria.

Se trata de una corona gorda con 5,5 pulgadas de largo por un cepo de 46, con una capa ligeramente accidentada y muy variable en colores de un cigarro a otro, y como compré un 5-pack, lo confirmo. Pero también es agradable y aromático en frío, destacando intensos aromas a miel, madera seca, pasas y cuero sobre esa capa, seguida de madera, melaza y azúcar en la tripa. Realmente se aprecian aromas interesantes y la calada en frío no es excepción, con notas de melaza, cuero y pasas, o lo que se podría llamar «cuero dulce», por hacer un sabor más híbrido. También hay una nota salada en los labios, que un amigo dice que es el sudor del torcedor, lo cual le quita todo indicio de algo que me llame la atención, pero si no pienso en eso es solo una nota salada.

El Malditos Bastardos enciende rápidamente, aunque su tiro no es el mejor, pero con una serie de retoques rápidos puedo asegurar una quemada uniforme y mantiene esa quemada bastante bien durante la fumada. Los sabores no se hacen esperar e incluyen paja, pasas y cáscara de naranja, con notas dulces durante estas primeras caladas. Al cabo de unos 10 minutos aparecen notas de vino y cacao en polvo, mientras que el retrogusto se siente como una combinación de cuero con canela. El anillo de combustión se comporta muy bien, incluso si la ceniza tiende a «esfloretarse» un poco. Pero el humo es denso y muy rico, así que no hay problema alguno.

El sabor seco y de fácil combustión de paja desaparece en el segundo tercio y es el sabor de pasas el que toma la iniciativa y la delantera, seguido muy de cerca por la cáscara de naranja, el cacao en polvo y un nuevo sabor a canela, que si bien se sentía en el retrogusto, para este segmento se cuela al paladar también, aunque sigue muy presente en el retrogusto, al punto que incluso desplazó la sensación de cuero en nariz. Esta tendencia se mantiene hasta la mitad del cigarro, donde la cáscara de naranja desaparece y el cacao ya se siente más como chocolate negro y toma el rol principal de los sabores, aunque es acompañado por el sabor de pasas, dándome un sabor que me recuerda al Miramar, o una golosina venezolana de frutas cubiertas de chocolate, que incluye pasas. En términos técnicos, muy buena quemada, aunque la ceniza continúa su tendencia a florecer y esos «pétalos» son bastante duros y me cuesta que se suelten del cigarro.

Lo que venía como sabores in crescendo y mejorando de un tercio a otro parecen desaparecer en el último. Se siguen sintiendo sabores de canela, madera y pasas, pero muy sutiles. No sé si es que es un sabor de pimienta que los domina o si es que los sabores simplemente se van desvaneciendo, pero en el último segmento el Malditos Bastardos demuestra todos los problemas que no demostró en los primeros dos: mala quemada, inconsistencia (he fumado tres, todos distintos en el último tercio), apagado, etc. Este en particular, más allá de los sabores simplificados, realmente no demuestra gran problema pero sí ata un poco con ese tema de la inconsistencia de un cigarro a otro. En total me toma una hora y 15 minutos fumarlo.

Habiendo fumado varios de la serie Lost and Found, me cuesta creerme eso de que son cigarros que fueron fabricados para algunas marcas y que luego no los compraron. En realidad, la gran mayoría de ellos parecen segundos o cigarros que simplemente no fueron comprados por una razón de calidad. He fumado cinco distintos, más de una vez, y en todos los casos he sentido que solamente uno se podía decir que estaba al nivel de calidad de un cigarro de producción regular. El Malditos Bastardos presenta sabores agradables y buena construcción, y si lo apagara antes del último tercio, esas serían las únicas palabras para describirlo. Pero el último tercio se siente ‘barato’. He leído historias tremenda de cigarros de Lost and Found, pero todavía espero encontrarme con uno de esos. El tema también es que los precios varían mucho y aunque estos me costaron alrededor de $5 por unidad, he visto estos mismos en otras páginas en $9 o $10 cada uno. Sin duda hay que buscar, especialmente con estos cigarros desconocidos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Malditos Bastardos
Dimensiones: 5½ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,00
Puntuación: 83

Whiskey: Wild Turkey Kentucky Spirit

Este whiskey llamado el Espíritu de Kentucky se trata de un bourbon de una sola barrica, lo que quiere decir que en todos sus lotes existen pequeñas diferencias debido a que cada barrica difiere algo de la siguiente. Este producto fue lanzado en 1994 como el segundo bourbon de una sola barrica, siendo Blanton’s el primero. Cada barrica es seleccionada por Jimmy y Eddie Russell, y en muchos casos ofrecida como una selección privada de sus mejores barricas, aunque son elegidas previo al añejado para su inclusión en el producto de barrica seleccionada.

Wild Turkey utiliza un solo mashbill o fórmula de fermentado para todos sus bourbons y el alcohol ingresa en la barrica antes de añejar a una concentración alcohólica relativamente baja de 53,5% a 57,5%, aunque una época lo hacía a 52,5%, vs. 62% que suelen añejar las otras marcas. Esto resulta en un embotellado a una concentración menor de alcohol que otros productos de la competencia que embotellan directo de la barrica, sin dilución.

La botella de esta reseña fue envasada el 16 de enero de 2020, de la barrica número 1110 del galpón A, en el «rick» (o nivel) 20. Según la marca, este whiskey es añejado durante 8 años, pero en la botella no lo especifica, sino en su página web. El mashbill contiene 75% maíz, 13% centeno y 12% cebada malteada. Es embotellada a 50,5% de alcohol.

El color de este bourbon es cobrizo, denso, mucho más que el bourbon base, pero no tanto como el Wild Turkey 12, como habría de esperar.

En nariz se aprecian notas especiadas y dulces, con buena cantidad de centeno y canela sobre caramelo, miel y cítricos que le dan una sensación equilibrada. También hay notas más suaves de cuero, tabaco y toffee, aunque muy de fondo. Esta combinación es compleja, aunque los componentes individuales no sean muy intensos.

En boca se siente rico y abundante de sabores, aunque estos no sean muy variados, pero incluyen centeno, cuero, tabaco, nueces pecans y caramelo dulce, al punto que casi que le doy vueltas constantes al líquido en cada paso por boca, y sorprendentemente esos 50,5° de alcohol no se sienten tan intensos como me ha pasado en otras ocasiones. Entre las notas secundarias hay madera vieja, miel y pan dulce. En el retrogusto aparecen notas de clavo, miel, madera y tabaco, dándole al whiskey un final redondo, equilibrado y con tendencia dulce.

Pero habiendo probado distintos productos de la marca, el Kentucky Spirit sin duda se siente mucho más rico y variado que en su versión más básica, pero su versión 12 años es absolutamente distinta, incluso si tiene la misma concentración alcohólica. Una revisión en internet me demuestra que el Kentucky Spirit es uno de los menos queridos de la marca, no porque no sea bueno, sino porque se siente algo débil (o menos fuerte) que los otros bourbon que producen y a un precio considerablemente mayor que su competencia interna, es difícil justificar este whiskey sobre los demás.

Pero si no has probado bourbon o no lo tienes en tu rotación regular, el Kentucky Spirit puede ser una gran muestra de whiskey americano y uno que sin duda vale la pena probar y confirmar hasta cuánto se puede llegar en concentración alcohólica y todavía mantener una amplia gama de sabores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wild Turkey Distilling Co
Nombre del Whisky: Kentucky Spirit
Marca: Wild Turkey
Origen: USA
Edad: 8 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 50,5%
Puntuación: 83