Ron: Samai Gold

Hace como una semana estaba hablando con un amigo al que le gusta el ron, aunque eso es bastante general y esa descripción prácticamente incluye a todos mis amigos. Pero el hecho es que este amigo tiene en su poder una pequeña cantidad de rones de fuera de Venezuela, lo cual no es tan común. No me refiero a mi amigo coleccionista de rones esta vez, sino pues a otro. Estábamos discutiendo sobre los precios de rones y calidad y me preguntaba qué me parece el Zacapa 23 y le dije que sería injusto decir que es un mal ron, pero por los $60 que cuesta creo que se consiguen rones mucho mejores y de edad mayor, teniendo en cuenta que ese Zacapa tiene una gran mayoría de ron de 6 años.

La conversación siguió y me dijo que a él le gusta bastante el Zacapa 23, que puede ser un poco caro y puede no tener rones de 23 años en su contenido, pero que le gusta ese ron. Sin embargo, no le gusta el Cacique Antiguo, que es uno de mis rones preferidos y parte de mi Top 3 de rones de Venezuela. Por supuesto, eso generó más discusiones porque me dijo que todas las botellas de ese ron que le han regalado, él las ha regalado después. Así que le dije que la próxima vez que me regalen una de Zacapa 23, se la regalaré a él, y que la próxima vez que a él le den una de Cacique Antiguo, me la dé a mí. Un par de días después nos encontramos y me regaló 3/4 partes de una botella de Cacique Antiguo.

Pero también se apareció con aproximadamente la mitad de este ron Samai Gold, que me llamó bastante la atención. Principalmente porque viene de un país en donde la caña de azúcar es uno de los productos principales, al igual que en el resto de la región compuesta por Laos, Viet Nam, Tailandia y Camboya también, pero es la única destilería en el país. Además, la destilería fue creada por dos personas con nombres que no suenan muy camboyanos, y es porque no lo son: Daniel Pacheco y Antonio Lopez De Haro, dos venezolanos (así es) que fueron a este país en 2014 por trabajo y terminaron quedándose.

Se trata de un ron de melaza derivada de la producción local y añejada entre uno y dos años. También tiene un añadido adicional de miel de Ratanakiri, una provincia camboyana conocida por el buen gusto de su miel. El añejado se realiza en barricas de roble blanco americano y francés, así como en barricas de jerez. En su página web no lo describe, pero es de asumir que combinan el líquido añejado de estas tres barricas para crear el producto final, que es embotellado al 40% de alcohol.

Camboya, según tengo entendido es uno de los mayores productores de pimienta del mundo. Así que por supuesto, en vez de hacer un ron especiado como muchas otras empresas, la gente de Samai tiene también un ron «pimientado». Samai, por cierto, significa Moderno.

En copa el Samai se ve como de color miel aunque con destellos más amarillos que los típicos destellos naranjas de la miel. Se siente casi como un ron agrícola y su color me recuerda bastante al Clément Select Barrel, y es por eso que no dejo de pensar que pueda ser un ron agrícola. Por supuesto, luego lo olí y probé y leí la composición y me di cuenta que no es. Es bastante rígido y denso, mostrado más por lo rápido que se detiene el líquido dentro de la copa, aunque las lágrimas descienden con una marcada velocidad, nuevamente haciéndome pensar en ron agrícola, pero supongo que el hecho de tener menos de dos años de añejado también reflejan esto.

En nariz es un ron que evoca mucho la zona en donde es hecho, con aromas que me recuerdan a la salsa miso, tabaco, soya, melaza, azúcar morena y pasas. También un marcado contenido frutal de banana y piña, muy maduros los dos y casi al punto de ser peligrosos para el consumo. Es uno de esos rones que felizmente dejaría bajo la nariz durante largo rato, disfrutando tantos matices.

En boca es bastante agradable, con sabores que son predominantemente dulces, pero no tan dulces como su inclusión de miel te haría pensar. Tiene sabores como de corteza de croissant, cereal, melaza, azúcar morena, vainilla, caramelo e incluso una nota como de vino dulce tipo el Manischewitz. También tiene un componente de frutas, pero a diferencia de en nariz, no son tan fáciles de diferenciar. Cabe destacar que en boca y en general se siente como un ron con buenos sabores y variados, pero no es necesariamente un ron complejo, aunque sí se le sienten esos matices del uso original de las barricas, en donde se aprecian jerez y miel, así como un retrogusto algo especiado en donde aprecio tierra mojada, masala y notas ligeramente dulces.

En líneas generales, creo que el origen venezolano de los creadores del Samai está muy relacionado con su sabor, pues ciertamente tiene un estilo muy venezolano en su sabor. Cabe destacar que me parece que el ron venezolano es uno de los mejores exponentes del ron de estilo español y que ciertamente es un ron que vale la pena que cualquier persona del mundo pruebe, pero al mismo tiempo viniendo de Camboya, lo menos que esperaba era que el ron tuviese ese sabor estilo venezolano. El Samai funciona como una exploración de qué pasaría si hacemos un ron al mismo estilo que se hacen en Venezuela pero del otro lado del mundo, y para mí funciona bastante bien, siempre que tu paladar esté acostumbrado y le guste el ron venezolano. Si no es así, la recomendación sería probar este con un ron venezolano tipo Ocumare, Pampero, Cacique o Santa Teresa, y comparar.

Sin embargo, revisando un poco en internet sobre este ron, veo que su mayor problema es el precio. Entendiendo que viene de un lugar «exótico y lejano», es relativamente normal que tenga un precio mayor al de muchos otros rones más cercanos. Pero cuando un ron de entre 1 y 2 años de añejamiento está entre $65 y $130 (un rango que es el doble), hay mucho más que esperar del ron. Quizá en su continente de origen tenga un mejor precio y eso lleve a esa parte del mundo a probarlo con mayor goce.

Ficha Técnica:
Fabricante: Samai Distillery
Nombre del Ron: Gold Rum
Marca: Samai
Origen: Camboya
Materia prima: Melaza
Edad: 1 a 2 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Crux – Guild (Corona Larga)

Han pasado un poco más de tres años desde la última vez que probé este cigarro; incluso en esa época todavía tenían la anilla vieja y la verdad es que desde que cambiaron el diseño a uno más moderno he querido tener esa anilla en la colección. La liga sigue siendo la misma, que realmente me sorprendería si la cambian, porque no tenía nada de malo y al menos en papel parecen hojas fáciles de encontrar, además que siguen siendo fabricados por Plasencia en Nicaragua. Originalmente probé el robusto extra de este cigarro, pero este corona larga es el de menor cepo de su vitolario y para un cigarro que ya de por sí era fuerte, este me ha llamado bastante la atención como será desde que llegó como parte del pack mensual de Cigar Hustler de mayo.

La capa es ligeramente imperfecta, aunque generalmente lisa y con pocas variaciones de color y brillo. Tiene aromas a tierra mojada, hierbas secas y una nota ligeramente picante, que se repiten en la tripa, sin duda por lo pequeño del calibre del cigarro y por lo intenso de esos aromas en la capa. Pero la calada en frío sí presenta algunos aromas distintos, que incluyen madera, ralladura de naranja y algo de nuez moscada. Mientras me preparo para encender el cigarro el cielo se nubla y comienza a caer una ligera llovizna con muy poco viento, creando el momento ideal para fumar, al menos en mi opinión.

El Guild comienza potente, intenso y envolvente en sus notas a pimienta, azúcar morena, nuez moscada, cuero y café. La intensidad es alta desde la primera calada, con humo abundante y un retrogusto que es mucho menos intenso de lo que esperaba, especialmente con este cepo y esta cantidad de pimienta en el paladar. Cada calada es fuerte y abundante y eso me lleva a fumarlo con una inmensa calma, dejándome analizar cada calada y, muy para mi sorpresa, sin hacer más nada durante la fumada; no reviso el teléfono, no leo, no converso sino que disfruto cada calada.

Cuando iba por el segundo tercio llegó un amigo de visita que le tenía que dar unos cigarros y nos quedamos en la puerta hablando… por el mismo tema de la conversación el cigarro comenzó a apagarse, quizá porque no le estaba dando tantas caladas como debía, por lo que se me apagó dos veces y lo reencendí con el mayor cuidado del mundo. Sí me di cuenta que los sabores estallaron y en verdad era difícil concentrarme en las dos cosas, por lo que despedí a mi amigo y entré rápido a seguir disfrutando de esta delicia (el más sociable, claro). Los sabores de nuez moscada, ralladura de naranja, cuero y pimienta se destacan en el segundo tercio, la intensidad se reduce un poco permitiéndome probar libremente el retrogusto, que ahora incluye más pimienta, pero también naranja. En términos técnicos, con excepción de esas dos apagadas por distraído, sigue quemando muy bien, humo abundante y buena velocidad.

En el último tercio las cosas no terminan tan bien para el Guild, pero no por sabor o quemada, pues llegué a quemarme los labios casi que con placer, pero la nicotina también apareció intensamente y esto hizo que los dos tercios previos fuesen una experiencia mucho más positiva que el último. En términos de sabores, el último tercio es fuerte de cuero, al punto que supera a casi el resto de los sabores, que se sienten muy poco, salvo una nota dulce que aparece y desaparece casi tan rápido que me pregunto si realmente estuvo ahí, pero le da una dimensión interesante a los sabores. Quizá mi única decepción es que esos sabores a café que sentí en el primer tercio no se mantuvieron por más tiempo, pues la combinación estaba fenomenal. Al cabo de una hora y 10 minutos, este Guild llega a su fin.

El Guild en corona es mucho más intenso que en robusto, y esto es algo que puedes cambiar el nombre del cigarro por cualquier otro y será verdad porque las vitolas como corona siempre van a ser más intensas que las de robusto, pero también me agradó mucho más la experiencia, particularmente porque soy mucho más partidario de los robustos que de los corona, pero en este caso fue una experiencia diferente también. Los sabores siguen ahí como en la fumada original y en ese sentido es similar, pero la intensidad de esos sabores es completamente distinta y es quizá uno de los productos que gustosamente compraría más en esta vitola, especialmente porque al ser de 5,5 pulgadas de largo, la fumada es casi tan larga como la de un robusto normal y eso es un factor muy destacado a la hora de elegir entre los dos y cuando los dos tienen un precio similar que ronda los $9, es el corona con el que me iría.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Crux
Modelo: Epicure
Dimensiones: 5½ x 42
Tamaño: Corona Larga
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 88

Libertadores Cigars – Edición Simón Bolívar (San Andrés) (Toro)

Son pocas las veces que se puede decir que eres parte de un cigarro. Se dice que los cigarros que llegan a tu boca ya han pasado por unas 300 manos y, aunque las mías nunca tocaron este cigarro antes de probarlo, sí tuve la suerte de poder ser parte del grupo que creó la marca. Libertadores Cigars es parte del grupo Tavesa, el cual existe desde 2011 y hasta hace alrededor de un año era exclusivamente distribuidor internacional de los tabacos Don Quijote. He tenido la suerte de conocer a Marcos Morales, el dueño de Tavesa, desde hace varios años y poder ser parte de las innovaciones que crearon tabacos como el Barrel Aged Robusto y el Cumaná 505. En ambas ocasiones, parte de mis recomendaciones fueron reforzar la fumada, lo que logró que ambos cigarros fuesen bastante diferentes a lo que el mercado de cigarros venezolanos estaba acostumbrado a hacer, por lo que se convirtieron en cigarros que gustaron bastante dentro y fuera del país. Hace unos meses Marcos me contactó de nuevo para ayudarle a crear estas ligas.

Cabe destacar y, contrario a lo que puedan pensar algunos, los Libertadores Cigars son hechos en República Dominicana y no contienen tabaco venezolano. Esto responde a un tema de disponibilidad y mano de obra, pues en Venezuela no abunda el tabaco para hacer estos productos y la mano de obra dominicana es excepcional, y gracias a nuestras leyes de exportación y la (falta de) facilidad para enviar el producto, hubiese sido imposible hacer llegar un producto de calidad hasta RD. Adicionalmente, el tabaco venezolano y su combinación con tabacos de otros países es prácticamente desconocido a nivel internacional, especialmente cuando se tiene a la mano tanta cantidad y calidad de tabacos mexicanos, hondureños, nicaragüenses y, por supuesto, dominicanos. Así que es un tema de practicidad también.

Existen dos vitolas para la liga de este capa San Andrés: robusto box pressed y toro. Mi compromiso con Marcos fue de probarlos todos y destacar el que quiera de cada liga. En este caso es el toro porque el día que fumé el robusto no le hice las fotos. Como buena capa San Andrés se trata de un cigarro oscuro, con múltiples venas en la capa pero una construcción aparentemente impecable. En su capa lleva aromas a cuero, madera, tierra y algunas notas florales. En la tripa se aprecian notas igualmente florales, que bien pueden ser de la capa también, junto con madera y algunas notas sutiles de pimienta. Finalmente, lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta aromas muy escasos, como si se tratara solamente de tabaco, pero también hay notas florales y madera, que se han convertido en el común de los aromas en frío.

Recuerdo que uno de los aspectos que más le recalqué a Marcos a la hora de hacer un cigarro en RD era la recomendación que tuvieran un recibimiento picante, que es una característica que no es común en los cigarros hechos en ese país, pero que puede ser interesante a la hora de fumarlos. El San Andrés me recibe precisamente con esa bomba picante, pero afortunadamente no es lo que domina los sabores y rápidamente las notas florales acompañan la fumada, seguidas de nueces y notas de durazno. Al cabo de la mitad de este tercio o unos 15 minutos también aparecen notas de miel, que le dan un aura más dulce a la fumada y hace que el resto de los sabores se sienta más pegajoso. El retrogusto es de pimienta con tierra mojada, con una intensidad general media, pero con una tendencia a aumentar. La construcción es casi perfecta, pues tiene una ligera tendencia a desviarse, aunque no lo retoco con la esperanza que se corrija solo.

Como esperaba, el Libertadores Edición Simón Bolívar (Capa San Andrés) tiende a corregirse solo durante la fumada y no requirió retoque adicional. Aunque la explosión de pimienta marcó el inicio del cigarro, la verdad es que rápidamente pasa a segundo plano hasta el inicio del segundo tercio, donde no explota como tal, pero definitivamente se hace más fuerte y al hacerlo tapa un poco el sabor de nueces, que había sido bastante sutil hasta el momento. El sabor de durazno ahora se siente más como su versión deshidratada, que llamamos ‘orejones’ y el sabor dulce de miel ahora adquiere una propiedad que me recuerda más al caramelo. A partir de la mitad del cigarro ese sabor a tierra que formaba parte muy secundaria en el tercio anterior se vuelve protagonista y esto se hace más evidente cuando el sabor en el retrogusto lo empuja bastante también, siendo la pimienta otro sabor de retrogusto, pero mucho más sutil.

Ahora me doy cuenta que todas mis fotos salieron a contraluz, así que voy a tener que buscar un mejor lugar para hacerlas, aunque son en la nueva terraza para fumar. Son varios los sabores que desaparecen en el último tercio, principalmente son los más sutiles: nueces y durazno, mientras que los más fuertes se sienten con mayor intensidad: tierra. Sin embargo, la pimienta se mantiene en la misma intensidad desde la mitad del cigarro, pero aparecen algunos sabores nuevos e interesantes que le dan un toque diferenciador al cigarro: chocolate negro (bastante suave) y anís, mientras que el retrogusto sigue teniendo pimienta, pero ahora incluye esa sensación de chocolate. Quizá el mayor reto aquí es fumarlo lentamente, pues los sabores me siguen gustando pero no quiero que acabe la experiencia, pero al cabo de una hora y 45 minutos, el Edición Simón Bolívar (Capa San Andrés) llega a su fin.

Siempre voy a ser más propenso a robustos que a toros, pero en esta ocasión el robusto era un box press y suelo tener malas experiencias de quemado con ellos, por lo que el toro de esta liga me sorprendió pero me agradó bastante. Desde el principio dije que poder tener participación en este cigarro me ha enorgullecido bastante, pero la verdad es que solo llegué a fumar las ligas de prueba y estas no tenían los 60 días de descanso de los que ha gozado este cigarro y con ese tiempo el cigarro está bastante bueno. No me impresiona del todo porque es lo esperado: buena calidad de las hojas, una liga bien escogida y una fabricación excepcional. Me quedan las ligas habano y connecticut, pero con esta muestra comenzamos bastante bien.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Libertadores Cigars
Modelo: Edición Simón Bolívar (San Andrés)
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98, Piloto Cubano)
Precio: N/D
Puntuación: 88

Ponce Cigars – Robusto Extra

Una nueva marca de Frank Vazquez, cuyo nombre no le suena a casi nadie, quizá porque ha sido parte de Corona Cigar Co. que es una tienda con dos sucursales en Florida. Pero más allá de quién es esta persona, mejor veamos qué es este cigarro; es fabricado por MJ Frias Cigar en República Dominicana, otra vez algo que casi nadie conoce. Pero se trata de un robusto extra de 5,5 x 54 con capa mexicana San Andrés, capote Broadleaf americano y tripa de dominicana, nicaragüense y americana, que ya nos va acercando a un terreno más conocido. Es la primera producción de esta marca y el único tamaño para cuando salió, aunque para el momento de este artículo ya salió una edición en corona larga también. El cigarro formó parte del pack mensual de Cigar Hustler y tiene una de las anillas más feas que he visto, que me recuerda mucho a los ACID.

Como dije, la anilla es bastante fea, quizá por los colores y por el uso de los brillantes, pero eso es un detalle y definitivamente es subjetivo. Pero el cigarro lleva unos meses en mi humidor y la verdad es que me llamaba bastante la atención, principalmente porque el cigarro vino sin celofán, lo cual me pareció bastante raro al principio, porque Cigar Hustler casi todo lo envía con celofán. Pero eso es quizá el único defecto, si lo quisieras contar como uno, pues en la capa hay aromas abundantes y deliciosos de miel, chocolate y tierra, mientras que en la tripa se sienten aromas de miel y cuero. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me llama aún más la atención, con aromas a frutas cítricas, suave de pimienta y chocolate. Para ser honesto, hasta que le hice la calada en frío estaba pensando que se trataba de otro cigarro raro más, pero estos aromas me llevaron a probarlo lo antes posible.

El Ponce comienza como todo un nicaragüense, pero es un dominicano, claro… pimienta fuerte, contundente y abundante, pero no durante largo rato y rápidamente se siente la influencia del broadleaf con San Andrés, pues incluye notas fuertes de caramelo, cuero y vainilla que duran gran parte del primer tercio. El humo es abundante, el anillo de combustión muy recto y el cigarro se siente pesado, incluso después de encendido, ceniza blanca y muy sólida. A mediados del primer tercio aparece un sabor que me encanta y que no he sentido mucho en tabacos: helado de café. Aunque el café sí es algo común, la sensación bastante cremosa de ese café en este cigarro solamente la puedo equiparar al helado, con notas de frutos rojos hacia el final del tercio. El retrogusto es de pimienta suave, cuero y nibs de cacao.

El segundo tercio se caracteriza por un breve llamado de atención a la construcción, no porque sea mala, sino porque la ceniza aguantó casi hasta la mitad del cigarro y cuando le voy a hacer una foto en este tercio ninguna mantiene una columna llamativa y eso sucede principalmente porque ese anillo de combustión no llega a ser realmente recto y el tiro sufre un poco, lo cual requiere un retoque para asegurar la quemada uniforme. Los sabores son similares a los del tercio anterior, aunque la pimienta es mucho menos intensa, pero el caramelo sigue muy presente, le siguen nueces y madera mojada, pero el sabor a helado de café se mantiene entre los principales y sin duda me encanta y me hace fumar (o tratar de fumar) más lento.

El último tercio del Ponce se hace más simple y el primer sabor en ser sacrificado es el de helado de café, lo cual me pareció malísimo, pero es sustituido por un sabor sencillo de café que ya no es cremoso y los sabores cítricos se vuelven parte principal de esos mismos sabores, así que hay algo de compensación ahí también y para nada puedo decir que este tercio no es tan bueno como los demás, aunque haya sabores distintos. También hay nueces y pimienta en menor instancia, y son estos dos sabores los que se repiten en el retrogusto. El anillo de combustión, humo, tiro y quemada siguen estando a la altura que han estado desde el inicio y al cigarro le toman casi dos horas alcanzar el final, con estas dimensiones me parece bastante respetable.

Un poco sobre las expectativas nos enseña que no hay que juzgar un cigarro por su anilla, pero también que hay que confiar un poco en el paquete mensual. La verdad es que me suscribí por primera vez a Cigar Hustler hace como 3 años y luego de unos 8 meses me salí; cuando lo hice me preguntaron qué sugerencias tenía para ellos, lo cual me pareció muy interesante porque no es el único pack al que me he suscrito y en ningún otro me han pedido opiniones. Les dije cuáles eran mis temas en ese momento (falta de variedad/rareza) y al cabo de unos 4 meses revisaba y veía que incluían cigarros muy interesantes así que a la primera oportunidad que tuve regresé y no me he arrepentido en lo absoluto. El Ponce resultó ser una fumada bastante buena, perfecta en todos los temas técnicos y de buenos y abundantes sabores, por lo que sería imposible puntuarlo mal por una anilla «fea».

Ficha Técnica:
Fabricante: MJ Frías Cigar
Marca: Ponce
Modelo: Robusto Extra
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto Extra
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Broadleaf)
Tripa: República Dominicana (Villa Gonzalez), Nicaragua (Estelí), USA (Broadleaf)
Precio: $12,00
Puntuación: 91

Ron: Diplomatico Selección de Familia

Tengo varios amigos y conocidos que trabajan con Diplomatico o en DUSA; y hay quien puede pensar que tenerlos como contacto me podría significar tener acceso a productos que no se vendan en Venezuela o que sean de producciones limitadas. Aunque en realidad nunca he tocado esa puerta y no voy a tocarla para no caer en esos temas, porque quien debería encargarse de conseguir esos productos soy yo, fue mi amigo el coleccionista quien me obsequió una parte de la botella que dejó en casa la última vez que nos reunimos. Así que así llegó a mis manos este Selección de Familia que, por los momentos, no se vende en Venezuela.

Algo que me llama la atención es que Selección de Familia no aparece en la página web de Diplomatico. Aparece Distillery Collection, aparecen los de la línea Prestigio (Ambassador y Single Vintage) y los de la línea Tradición (Mantuano, Reserva Exclusiva y Planas). Pero este no.

El ron se trata de un lanzamiento del año pasado (o quizá el anterior, dependiendo del mercado) de un blend de rones con un máximo de 12 años de añejamiento en barricas exbourbon y exjerez. Pero quizá lo más destacado es que el líquido consiste en 90% alcohol destilado por alambique de cobre y tan solo un 10% de alcohol destilado en columnas. Puesto que en columnas es mucho más fácil destilar una mayor cantidad de alcohol, el que es destilado por alambique suele ser menor cantidad y tiene un mayor costo. Sin embargo, el alcohol destilado por alambique tiende a tener más cogéneres y ésteres, que le dan mayor sabor y dimensión al ron, especialmente luego de un buen añejamiento.

Finalmente, el destilado es embotellado luego de hasta 12 años en barricas a 43% de alcohol.

La etiqueta de la botella es como una versión de apariencia mucho más antigua que la de Reserva Exclusiva, aunque también puede ser papel reciclado, pero me inclino más por la primera opción. Eso y la botella tan oscura son ciertamente distintivos y llaman bastante la atención, sobre todo en comparación con el resto de los productos de la marca.

En copa tiene un color bronce oscuro, con destellos dorados. Las lágrimas descienden muy lentamente y el líquido es bastante denso.

En nariz me recuerda bastante al Reserva Exclusiva, pero se siente más denso, como con una mayor profundidad que he de descubrir, con aromas a ciruelas, dátiles, higos, vainilla, tabaco, torta de navidad, coco y pimienta.

En boca deslumbra, pues su sabor no es tan dulce como Diplomatico nos tiene acostumbrados. Creo que es menos dulce incluso que el Mantuano, con sabores fuertes de madera, pero también banana madurada, incluso hasta podría ser plátano frito, frutos secos, coco, tabaco, charreado de madera y una nota muy suave de torta de navidad. El retrogusto incluye frutos secos, vainilla, madera tostada y té negro.

En verdad hasta me impresiona que los sabores sean tan similares a los aromas; no por este ron en específico, sino porque es muy común que los sabores no siempre concuerden con los aromas, o que tengan algunas diferencias. Pero el Selección de Familia tiene casi los mismos exactos de un sentido al otro. Se trata de un ron muy rico en carácter, poco dulce y con una dimensión gigantesca de sabores.

Creo que lo que más me gustó es su carácter seco. Hay quienes dicen que la fórmula de este ron es la que iba a adoptar Reserva Exclusiva luego de las ordenanzas del ron por parte de la Unión Europea, en donde iban a limitar la cantidad de azúcar que pudiera tener el ron, y siendo RE uno de los más dulces del mercado, se iba a convertir en esta fórmula. Sin embargo, yo soy de los que piensa que el RE sería mejor si fuera menos dulce, pero la fórmula de Selección de Familia me parece bastante diferente, e incluso mucho mejor. También cuesta más del doble, así que todo tiene su precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas SA
Nombre del Ron: Selección de Familia
Marca: Diplomático
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza y Miel de Caña
Edad: hasta 12 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 90

Blackbird – The Vince (Toro)

Quizá uno de mis cigarros más peculiares en el sentido de rareza, al menos dentro de los que fumo últimamente, que ya son más «comerciales» que los de hace un par de años que eran ediciones más limitadas. Hoy en día me encuentro más fumando AJ Fernandez, Oliva, My Father y Arturo Fuente, entre otros, y esa época de cigarros desconocidos está quedando atrás, más que nada por un tema monetario y de curiosidad; al final me llaman más la atención los más conocidos, sobre todo porque es más fácil recomendarlos. Tiene más sentido puntuar bien y hacer una lista con cigarros que puedas encontrar en casi cualquier tienda y probarlos que un cigarro que es prácticamente imposible de conseguir y que se convierte en el propio elefante blanco. Pero este The Vince es quizá una excepción, siendo una edición hecha por Blackbird Cigar para Privada Cigar Club y una pequeña red (o sindicato) de tiendas llamada LCA, que venden los cigarros de Privada. Este cigarro fue lanzado en abril de 2021, disponible en una sola vitola: toro 6×50 box pressed.

La liga utiliza una capa San Andrés mexicana bastante irregular, corrugada y áspera, sobre un capote dominicano y tripa de Nicaragua y República Dominicana, con un pie tapado, pero no solo tapado por la capa, sino que tiene un nudo como un rabo’e cochino en el pie, lo cual hace que encenderlo efectivamente sea un reto, pues en las primeras caladas el tiro siempre va a estar apretado hasta que queme ese nudo. Obviamente esto es a propósito para que puedas sentir los sabores intensos de la capa desde la primera calada. En esa capa San Andrés se sienten fuertes aromas a pimienta, durazno deshidratado y cuero viejo, y luego de picarlo con la guillotina en V, la calada en frío no presenta nada precisamente por ese tiro casi imposible.

Pero eventualmente ese nudo desaparece y el tiro se abre mucho más, mostrando sabores muy agradables que comienzan con una fuerte carga de pimienta, pero también incluyen tierra, madera seca, turba, cuero y un retrogusto casi tan intenso de pimienta como el de las primeras caladas. Incluso, me atrevo a hacer el retrogusto tan solo un par de veces porque es bastante intenso al punto de sacarme unas lágrimas. Estoy tomando una coca cola mientras disfruto de este cigarro pero el maridaje no es tan positivo como quisiera, particularmente porque el cigarro carece de las notas de chocolate o vainilla que realzan tan bien con un refresco como este y esa ausencia realza más bien los sabores de tierra que, aunque buenos para la fumada, no son los que más se disfrutan. Una vez quemé el nudo del pie, el tiro es ligeramente apretado, mientras que el cigarro quema con una lentitud increíble y produce una ceniza de bastante solidez.

En el segundo tercio hay una transición importante, pues aunque sigue siendo un cigarro fuerte de pimienta, lo más resaltante ya no es la tierra que sentía tanto gracias al refresco, sino sabores de madera vieja que me recuerdan al olor de una barrica de ron que tiene mucho tiempo sin uso. Los sabores de tierra siguen ahí, pero mucho menos fuertes y acompañados por comino y ralladura de naranja. El retrogusto sigue siendo solo de pimienta, pero no hasta ese punto tan intenso como estaba en el primer tercio. En temas técnicos el cigarro muestra una tendencia a quemar torcido, que es algo que me pasa mucho con los box pressed, incluso este que es más ancho que alto, además que el tiro se va apretando de una calada a la otra, obligándome a darle presión con los dientes cuando le doy caladas a fin de abrir bien ese tiro y poder apreciar a The Vince. Además de esto, la quemada sigue siendo muy lenta y me toma aproximadamente una hora alcanzar la mitad del cigarro.

El último tercio de The Vince no fue tan agradable, principalmente porque la nicotina apareció con una intensidad bastante alta, también porque el tiro se hizo más difícil y creo que llegué a deformar un poco el cigarro por esa presión con los dientes e incluso porque la quemada fue mucho más lenta, algo que sucedió también porque los dos puntos anteriores no me invitaban a darle muchas más caladas. Tuve que darle un retoque finalizando el segundo tercio a fin de corregir la quemada que se rehusaba a arreglarse, pero los sabores de tierra volvieron a ocupar el papel principal del cigarro, mientras que la ralladura de naranja se volvió el más destacado de los secundarios, seguida de clavo y té negro. El retrogusto mantuvo su intensidad de pimienta y su imposibilidad de incluir más sabores, al tiempo que la intensidad se colocó en alta desde la mitad del cigarro y se mantuvo ahí hasta el final. En total, dos horas y 10 minutos de fumada, que en mi opinión, luego de una hora y 40 minutos había dado todo lo que iba a dar.

He visto otras reseñas de este cigarro que destacan sabores que yo simplemente no sentí, ni siquiera porque estaban tan de fondo que no les quise dar importancia, sino que sencillamente no estaban ahí: pan, vainilla, café, maní, avellanas, vino. No quiero creer que me tocó un cigarro malo, porque la experiencia fue buena, los sabores estuvieron fuertes y el cigarro estaba bien estructurado y quemaba bien. Solo que no es el típico cigarro que quisiera fumar más, pero eso tiene más que ver con la intensidad y el disfrute. Pero no deja de ser una experiencia interesante de una marca que tenía fácilmente dos años sin probar.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Blackbird
Modelo: The Vince
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $11,00
Puntuación: 85